Capitulo 5
Artemis, el universo de un Shinigami
la leyenda de una galaxia perdida
El universo, toda una maravilla, tan inmenso y puro, de tan solo pensar en él me hace recordar los viejos tiempos, en los que solía contar todas las noches las estrellas, ¡ha, ha, ha, seguro que nunca terminaba!
¿Por qué tengo esta sensación?, que ganas de…llorar, me gustaría que todo fuera como antes, ¿Por qué existen las peleas?, no entiendo a las personas, siendo este un maravilloso universo estrellado tiene que ser arruinado cada día por las guerras—decía, con una enorme tristeza en sus ojos, los cuales al ver a intervalos hacia el cielo soltaban todo un río de cálidas y abrasadoras lágrimas.
Todas las noches era lo mismo, y al parecer eran menos las ganas de querer seguir viviendo, tan solo por que le causaba daño el tan solo pensar que esa maravillosa paz ya nunca llegaría.
Allí se encontraba Artemis, como siempre alejado de la realidad y concentrado en el infinito universo, Marzo, aprovechando los momentos de paz por los que el club pasaba dejó las batallas y lo dejó ver la luz por un tiempo, solo para que lo dejara de molestar con sus platicas y consejos, pero al parecer había cometido un grave error al haberlo liberado, ya que mas que estar bien se estaba poniendo peor de lo que ya estaba, de tan solo verlo soñar todas las noches en el tejado ya era suficiente para decir que Artemis se estaba enfermando, ¿pero de que?, de tanto soñar.
--¿te digo una cosa?—le decía Inychi—un consejo que seguro te servirá de mucho, si sigues soñando así no llegarás a ningún lado, pues el soñar así no te dará ningún bien, si acaso olvidas vivir—comenzó a recordar uno de los mas grandes consejos que su maestro le había dado, y a pesar de eso sabía que ya no podía hacer nada, por mas que lo intentara mas se lastimaba, el tan solo regresar a la realidad ya en si le hacía mucho daño, ya no tenía escapatoria según él, y cada que recordaba las palabras de su querido maestro comenzaba a llorar.
--¡que fácil te rindes ángel!, ¿sabes?, si sigues llorando así te lastimarás mas—le decía Marzo, tratando de hacerle entender que lo que estaba haciendo, aparte de ser una imbecilidad era una pérdida total de tiempo, y según él quería tranquilizarlo, pero con su manera tan fría de decirlo lo hacía sufrir mas.
--¡diciéndole las cosas así lo lastimarás mas, estúpido!—le decía Kai, muy a su manera, aunque claro estaba que no por eso iba a ayudar a Artemis, al menos le ofrecería su compañía hasta la hora de dormir—tu no te cansas de mirar las estrellas ¿verdad?—le decía con su sonrisa tan burlona como siempre--¿Qué ves en ellas?, ¿Qué les encuentras de interesante?, para mi son unos simples puntos blancos pegados en una gran masa de oscuridad negra azulada—después se acostó a su lado en el tejado, con las manos en la cabeza.
--me recuerdan…tantas cosas
--¿Cómo cuales?
--mi anterior vida, mi juventud al lado de Mars…
--¿y que tiene de especial ese sujeto?
--es que…quizás no lo entenderías, pero él tiene algo en su interior que me hace…estremecerme cada vez que lo miro.
--claro que entiendo, a la perfección, Inychi solía ser como tú, ese chiquillo con cara de ángel no se cansaba de seguirme, a donde quiera que iba él también lo hacía, y siempre se me quedaba viendo con esos grandes y fastidiosos ojos de gato, no soportaba que lo hiciera, pero cuando por fin comprendí lo que quería, solo así logré deshacerme de esa mirada tan intensa, aunque después supo que lo que sentía no era para mi, si no para mi alter, Tsurugi sin darse cuenta ya lo tenía por demás cautivado con sus movimientos y su mirada, todo el tiempo me utilizaba de pretexto para acercarse al chiquillo, y cuando descubrió al objeto de sus afectos se desilusionó mucho, ahora, después de tanto tiempo ha aceptado lo que siente por Tsuru. ¿Y sabes una cosa?, creo que tu también tienes ese brillo tan intenso en tus ojos—entonces le agarró la barbilla y lo miró fijamente, por lo que hizo que se sonrojara un poco—estoy seguro de que Marzo no está equivocado, pronto descubrirás de lo que hablo, solo dale tiempo para que comprenda lo que le quieres decir, y no te des por vencido tan fácilmente chico—después le guiñó un ojo muy atrevidamente, y a la vez muy burlonamente, y se bajó del tejado para dejarlo solo con sus pensamientos, a la noche siguiente Marzo fue quien lo visitó ahora, y se quedó un buen rato admirando esa maravilla de cristales que tenía como ojos, los cuales le cautivaban a cada instante.
--cuéntame por que siempre te la pasas observando con esa enorme tristeza el cielo de media noche.
--¿recuerdas aquellas veces en las que no la pasábamos entrenando toda una noche entera como esta en el templo, y después la princesa nos venía a visitar?
--si, ¿y que tiene que ver eso con esto?
--pienso que momentos como esos ya nunca mas llegaran, a pesar que hace mucho de la muerte de la princesa, ¿la extrañas no es así?—entonces se entristeció y volteó hacia arriba, para evitar que Marzo viera sus lágrimas.
--supongo que un poco, si, pero mis sentimientos por ella ya han quedado demasiado atrás—con esto Artemis pensaba que tenía un poco de ventaja, solo hasta que Marzo lograra leerle perfectamente el corazón.
--como me gustaría que todo fuese como antes—entonces comenzó a recordar un poco, 2 años antes de que ocurriera esa terrible batalla en su antiguo hogar, Alguetti, él se encontraba cerca de donde estaban Marzo y la princesa, en un hermoso paraíso cubierto totalmente por agua.
ella se encontraba sentada en las escaleras de dicho castillo, jugando con el cabello del guapo guerrero, mientras que este otro le decía lo mucho que la quería, le demostraba sus sentimientos, y Artemis, al oírlos tan felices a ambos se le partía de poco en poco el corazón, hasta que se le acabó la alegría de tan solo ver a Marzo besando a la princesa, después, la radiante flor que tenía en sus manos se marchitó con sus lágrimas, y fue entonces que Artemis sufrió un desmayo a causa de la pérdida de Marzo, cuando la princesa y este iban camino al castillo, después de jugar un rato en el jardín, ahí lo encontraron en el suelo, y Marzo se lo llevó, por desgracia no logró despertarlo, pues su corazón se había roto.
Días después se anunció la batalla final, y Marzo necesitaba de la ayuda de Artemis para luchar, lo malo es que para recuperar a su compañero tendría que arriesgar un poco de si en la batalla, y fue así como logró de nuevo unirse a él, lo malo fue que por salvar a la princesa perdió la batalla y a su compañero, él cual ahora yacía encerrado en un cristal, junto con los sentimientos y recuerdos de Marzo; la princesa se había salvado del ataque, mas no de lo que el futuro le deparaba, una terrible enfermedad acabaría con su vida dentro de unos meses, mientras tanto, Marzo ahora era solo un simple zombi que servía únicamente para las batallas, ya no sintió dolor y el amor que había por su princesa se había desvanecido por completo, él se encontraba protegiendo el templo en el que se encontraba el cristal que contenía a su alma y a sus recuerdos, hasta que llegaron esos meses y la princesa perdió la vida, Marzo se había dado cuenta de la noticia, mas sin embargo no lloraba ni una sola lágrima, su corazón ya no sentía sentimiento alguno. Ahora que había perdido lo único que le quedaba decidió marcharse del templo por un tiempo, solo hasta que encontrara la manera de recuperar su corazón y su alma, por lo que viajó por distintos mundos y dimensiones, y al final llegó a parar al universo de la princesa Atenea, quien a causa de una invocación lo había convertido en su armadura. Marzo combatía para protegerla, mas sin embargo la chica notaba la mirada tan vacía que tenía su guardián, por lo que decidió excavar entre sus recuerdos y se encontró con que había perdido toda razón de sentir, así que decidió hacer un viaje hacia el lugar de origen de este guerrero, y con la ayuda de sus caballeros logró regresarle sus recuerdos y sus sentimientos, Artemis se le había unido de nuevo, pero lo malo era que aún seguía sin corazón propio, por lo que Marzo corría el riesgo de perder para siempre la vida si Artemis seguía en esas condiciones, lo único que habría que hacer sería regalarle su corazón, cosa que no se hizo así de sencillo, habría que descubrir lo que Artemis sentía y había sentido todo este tiempo por él.
Regresando a la realidad Misterio había atacado de nuevo al club y se había llevado no solo a la princesa, si no a Artemis también, ambos yacían encerrados en el castillo de cabo Zunión, el lugar en el que se encontraba preso Kannon de géminis, y era aquí cuando Marzo podría demostrarle de una vez por todas a Artemis si realmente le había importado todo este tiempo, y vaya que si, pues había dado todo de si en la batalla, al final todo terminó, y un Artemis malherido pero feliz yacía ahora en los brazos de su querido amor.
--¿Por qué me has salvado Marzo?—le preguntaba, con la intención de que le diera la respuesta que él esperaba
--no podía dejarte solo, pues de lo contrario yo me quedaría completamente solo, además…significas mucho…para mi…te salvé por que…por que te amo, todo este tiempo pensé estar equivocado con lo que mi corazón sentía, pensé estar loco, pero al parecer sabía que no era así, algo me decía que el estar siempre cerca de ti le daba esas energías necesarias a mi cuerpo, y sobre todo ya no me sentía solo, algo había en ti que me llenaba de una calidez inmensa, fue por eso que te salvé, pues siento que…que no puedo vivir sin ti, me has hecho mucha falta—entonces le dio un beso, con el que Artemis regresó a ser el de antes, con el amor que Marzo le daba había obtenido un corazón propio, por lo que ahora eran dos seres y no uno solo el que compartía el corazón.
Pasados los días ambos recordaban aquél su hermoso hogar, una galaxia que viéndola desde un punto adecuado era la mas grande y brillante estrella del firmamento, aparte de las otras cuatro que la rodeaban, era la que les daba brillo y vida a las otras, y sin ella de seguro las otras cuatro perderían su brillo, lamentablemente así había sido, ya que debido a la guerra de galaxias que ocurrió esta galaxia fue la que mas desprovista de cuidado estaba, y al desaparecer las otras también lo hicieron.
Esta galaxia, de nombre Alguetti era una de las mas hermosas, ya que era como por decirlo así el distrito del universo entero, aquella que comandaba a las demás, un pequeño pedazo de paraíso dentro del universo, donde habitaban hermosas criaturas parecidas a los ángeles, de nombre Shinigami, estas criaturas no tenían cuerpo propio, mas sin embargo si una vida propia, para poder vivirla les era necesario obtener su cuerpo, y con eso se unían a los guerreros que serían sus futuros compañeros para toda la eternidad (un ejemplo de Shinigami es Artemis, y su guerrero y compañero es Marzo, por decirlo así Artemis es la estrella guardiana de Marzo, por lo que Marzo se llamaría Marzo de Artemis)
--como me gustaría volver a Alguetti, y poder ser uno con la naturaleza—decía Artemis, mientras buscaba a lo lejos aquél lugar que le pertenecía a dicha galaxia, y mientras lo hacía, de un instante para otro se desvaneció, como el ángel que era, con una sonrisa en el rostro, y se metió al cuerpo de Marzo.
Galaxy Warrior
