Capitulo 8
Lágrimas de una diosa
El ángel que perdió sus alas por el amor de un dios
Todo comienza una clásica mañana en el club, con nuestra querida princesa, la cual como todas las mañanas se encuentra en el patio. Pero al parecer esta vez, hay algo distinto a las mañanas de siempre. Nuestra chica se encuentra muy concentrada en el lago mágico, mientras dibuja sobre sus aguas, con el dedo, la letra inicial del nombre de su amado (al hacer esto en el lago, si se pone la letra inicial del nombre de una persona, puedes ver la vida de esa persona pasar en sus aguas, como si fuera una bola de cristal).
Tan concentrada estaba, que a todo esto, el lago leyó su problema y le mostró la solución a todo: la palabra "avatar"
--¿Pero que significa esta palabra en la vida de Kai?—entonces creó ondas en el agua con su dedo, dándole como respuesta visiones de un "pasado" Kai con alas negras, un castillo de hielo, y un hermoso chico de alas blancas y largos cabellos blancos como la luna.
--¿Qué significa todo esto?—realmente no lo comprendía; entonces volvió a tocar el agua para obtener más respuestas, pero antes de que consiguiera tocarla, una mano le detuvo la muñeca. Y como resultado, el lago le mostró la imagen de un Kai llorando y perdiendo cada pluma de sus alas, mientras que frente a este se encontraba aquél chico de hermosos ojos color miel, observando la escena y sin hacer nada mas que cubrirse el rostro (la mitad izquierda para ser precisa) con un ala, y llorando perdidamente.
La chica volteó hacia atrás suyo para descubrir, que quien le había detenido la muñeca había sido su príncipe
--¡Kai!—se sorprendió
--No lo hagas, ya no lo hagas—le decía, con la mirada agachada para evitar que lo viese.
--Pero… ¿que significa todo esto?—la chica le respondió con una voz y mirada de tristeza, y a la vez de sorpresa; pues se le hacía increíble que hubiera vivido algo así alguna vez.
--La maldición de mi pasado—entonces se sentaba a su lado, aún agarrándola de la mano.
En ese momento se tornaba un pequeño silencio entre ambos, y él volteaba hacia el lago, para borrar con su otra mano la visión que había aparecido hace rato; después le tocó la frente a su chica y le hizo olvidar lo que vio.
--Ya no quiero que me veas sufrir…no quiero que por mi culpa tu también sufras—le decía
--¿la maldición de tu pasado?
--Si
--¿y que es… un avatar?—no le había gustado lo que había visto
--Es aquél ser alado que carece de fuerza espiritual, aquél ser que no tiene sentimientos como los humanos; podría decirse que es parecido a un dios, solo que en realidad…son los subordinados de los dioses.
--¡y tu…! Ó.Ó
--así es, yo solía ser uno, de los mas crueles
La chica seguía sin creer que Kai realmente pudiera haber sido tan malvado y despiadado, pues a pesar de haber visto las visiones creía que solo eran simples fantasías creadas por su imaginación, que aparecieron al haber hecho contacto sus dedos con el agua.
--¡Vez, por eso no quería que siguieras, ahora no podrás quitarte esos malos recuerdos de la cabeza!
(Si tan solo me dejaras ver mas allá de tu corazón, así tal vez podría ayudarte a olvidar las cosas malas que te sucedieron)—pensaba la chica
--Perdóname…lo siento, no quería lastimarte—le decía ella, mientras que él se levantó, se dirigió hacia la bardita que dividía la casa-club de las demás, y le dio la espalda cruzándose de brazos.
--No es tu culpa, no intentes disculparte por algo que no hiciste a propósito,
Además, eso pasó hace tiempo, (aunque no se por que tengo recuerdos de aquella noche en el templo. Mas bien, no se por que los tengo yo, cuando en gran parte ni son míos)
--pero… ó.ò
--No te preocupes…estoy bien
Le decía alegremente de tal manera que ella no se perturbara mas de lo que ya estaba. Y aunque estaba un poco preocupada, (pues tenía una corazonada), aún así trataba de guardar la calma para evitar que él se enojara o que sucediera algo peor.
--¿Qué te pasó? ¿Por qué ya no eres como ellos?... ¿Por qué ya no estás con él?—al escucharle decir la ultima pregunta, notó lo desesperanzada que se había puesto, pues había descubierto lo que su corazón todavía sentía por aquél ángel que se encontraba en las visiones.
--(supongo que no te tranquilizarás hasta que te lo diga todo, ¿no es así?)—le decía mentalmente, por lo que ella se le quedaba viendo mucho, esperando a que le contara. Entonces se volteó, y extendiendo su mano, le pidió la suya, para llevarla tiempo atrás y así contarle más detalladamente.
FLASH BACK….
Ambos (un chico de alas negras, alto, piel blanca, cabello corto de color gris con rayos negros, ojos del color como el fuego, y ropajes negros; y el otro, de alas blancas, estatura media, de piel blanca también, con el cabello largo hasta la cadera y de color turquesa claro, hermosos ojos azules, y ropajes blancos).
Se encontraban platicando de noche, en la entrada del "Templo de hielo" (q era hogar del que tenía las alas negras). Uno se encontraba sentado en las escaleras de la entrada, y el otro, recargado en uno de los barrotes que sostenían a dicho templo.
--¡Te has enamorado de ella verdad!—le decía el ángel, con los brazos cruzados y los ojos cerrados.
--Así parece
--¡Sabes que se nos tiene prohibido sentir, Akira!—a parte de estar molesto estaba celoso, por q entendía que el amor que había entre ambos se estaba extinguiendo de poco en poco— ¡incluso es un pecado mortal si te enamoras de un dios o semidiós! ¡Que bajo ha caído mi ángel de alas negras!—entonces se tocó la parte izquierda del rostro, y mostrando un poco de dolor se la cubrió completamente con la mano.
--¡que es lo que te sucede! O.ò—se sorprendió un poco, pues hace rato, antes de comenzar la plática, estaba un poco pálido, pero no llegó a pensar que estaría así por tanto tiempo.
Entonces se levantó del suelo y se acercó a él, para tocar la parte afectada de su rostro; pero al momento en que le quitó la mano para descubrirle la cara, notó que se le había pintado como el universo (al parecer se estaba in visibilizando)
--¡Es tu culpa!, ¡Estoy desapareciendo gracias a ti!—le retiraba la mano bruscamente y le desviaba la mirada, aún muy enojado--¿Es que no lo entiendes?, si te vas dejaré de existir—empezaba a llorar, y "Kira", viendo como sufría, quiso consolarlo por medio de un abrazo, que por su puesto el otro rechazó alejándose un poco mas para evitar sentirlo.
--Se que es un pecado el sentir—le decía, tratando de hacerle entender que él también era parte del error que habían cometido—pero tu y yo ya estamos condenados a sufrir
--¡Te amo Akira, te amo mucho!—entonces se dio la vuelta y lo abrazó con fuerza, manteniendo su cabeza muy cerca de su pecho, mientras le mojaba los ropajes con sus lágrimas de cocodrilo ´-
--No llores Sukío, ya no puedo hacer nada, lo sabes muy bien, además…en poco tiempo…creo q yo también me iré—Y al igual que él, con una suma tristeza reflejada en sus ojos, lo besó en los labios.
Segundos después sintió un tremendo dolor en el pecho y en la espalda, que lo hicieron rendirse y caer al suelo. Poco después, también comenzó a darse cuenta de que estaba perdiendo las alas, y en eso volteó a ver a su chico, quien se acercó a su lado, lo sostuvo entre sus brazos y lo miró desconsolado y sin poder hacer nada.
--¿P…por que?—entonces comenzó a llorar, mientras cada pluma de sus alas se iba perdiendo y evaporando.
--Perdóname, Aki, por quitártelas T.T, pero sabes que cuando pasan estas cosas es deber del ángel quitarle la vida al ávatar—El también lloraba, cubriéndose de nuevo el rostro, esta vez con las alas.
FIN DEL FLASH BACK…
Al término del viaje Kai cayó al suelo del cansancio (debido a la cantidad de energía que utilizó para recordar todo), y ella logró sostenerlo en sus brazos a tiempo, para quedar sentados ambos en el suelo.
--¡Ouch! . , lo-lo siento—decía, agarrándose la cabeza del dolor
--¿Estás bien? O.ò
--S-si
--¿Qué fue eso?—Se había preocupado por la caída tan repentina— ¿entonces…eso fue lo que te pasó hace tiempo?—también se sorprendía por la apariencia de aquél ángel de negras alas, ya que comparándolo con el actual Kai, para ese entonces había cambiado bastante.
--Mira…en realidad…ese no era yo…si no el ángel que duerme en mi interior, y todo lo que viste, fueron parte de sus recuerdos ¡No quiero, no quiero, no quiero que te vayas de mi lado nunca, te amo!—le decía, apretando la cabeza contra su pecho y aferrándose como un chiquillo a sus ropas.
--yo también te amo Kai, y jamás te dejaré, no importa que por mi muerte él recupere sus alas. Yo siempre te amaré—le decía, abrazándolo, y llorando junto con él.
Ambos amantes se quedaron toda la mañana bañando su tristeza con el agua del lago. Llegó la noche y Kai se encontraba en el tejado, muy melancólico, hasta que entró y se dio una ducha, y mientras el agua de la regadera le caía en el cuerpo comenzaba a recordar todo lo que aquél ángel hacía tiempo atrás, sin saber por que, como si se tratara de él el que estuviera sufriendo.
Las veces que solía jugar en el lago de su castillo con su ángel, y sobre todo recordaba las veces que solía espiarlo, mientras se purificaba el cuerpo con el agua, como adoraba ver ese blanco y delicioso cuerpo desnudo bañado con los rayos del sol, y esos blancos y largos cabellos los cuales lucían mas brillantes cuando estaban mojados
Mientras mas lo recordaba se le comprimía el corazón, hasta que al verse al espejo (después de salir del agua) se descubría llorando.
--¡por que, por queee!—segundos después dos extrañas marcas en forma de flecha de flecha invertida le aparecían debajo de sus ojos, le sorprendía que hubieran aparecido tan pronto.
--Parece…que se acerca cada vez el día…de mi partida. Princesa te amo—decía mientras se apretaba el pecho, cerca de su corazón, y se secaba las lágrimas.
Saliendo del baño, al dirigirse a su cuarto se encontró con la princesa parada, cerca de la ventana, y viendo como caía la noche.
--¿Por qué se las quitó?—le decía, aún sin voltear a verlo
--era parte de las reglas que ellos tenían
--¿Cómo?—le preguntaba que como había sucedido
--Las reglas dicen que si un ávatar es capaz de hacer sentir amor a su corazón, es castigado, pues como soldados nos tenían prohibido hacer eso, y la segunda era que si un ángel enamoraba a un ávatar ambos serían condenados a una maldición, cuando llegaran a cumplir 16 años perderían las alas. Lo único que se podía hacer para evitar que ambos murieran era que solo uno se sacrificara antes de tiempo; fue por eso que él, habiendo sufrido el castigo por haberlo amado, el de tener que desaparecer, quiso que sufriera lo mismo. No se si lo hizo por conveniencia propia o…si lo hizo por…
--¿amor?—la chica volvió a emplear el mismo tono de voz que aquella vez en el patio.
--s…si
--¿y por que las alas, por que no la vida?
--eso es, la vida son sus alas, sin ellas no existen. Amor, ¡como…odio esa palabra!—decía molesto, mientras se acercaba a la chica, para poner su cabeza en su hombro y abrazarla hacia si. Ambos estaban ahora viendo hacia la ventana, mientras se cubrían con una sábana
--¿te irás…algún día…volverá por él?
--no lo se, pero…mientras eso no ocurra estaré bien, además, quien quiere irse, si tengo el amor de una chica como tu—le sonreía, mientras le agarraba la barbilla para besarla, llevándola después lentamente al suelo, y de ahí desvestirse ambos y entregarse por completo al ritual de pasión de cada noche.
--ha…hace mucho…que no lo hacía tan…tan intensamente—le decía él, con una bonita sonrisa en los labios, mientras se excitaba con los movimientos que hacía, la chica también lo sentía, y por mas que él se movía mas la hacía llorar, pero de placer. Al final él se quedó encima de ella, con la cabeza en su pecho, mientras que ella lo abrazaba.
--Quédate así a mi lado…un poco mas—le decía con lágrimas de tristeza en el rostro.
A la noche del día siguiente llegó la fiesta de cumpleaños de la princesa, sería una noche de gala como ninguna otra, así que todos ellos irían vestidos de negro, y todas ellas de vistosos y elegantes colores.
Esa noche Kai se quedó un poco mas en el segundo piso del club, en su habitación, parado, viendo hacia fuera desde la larga ventana de siempre, mientras la princesa lo esperaba en el pasillo (el club se había convertido en un hermoso palacio) cerca de las grandes escaleras.
Observando el cielo, sin mas que hacer, se encontraba aquél chico que una vez fuera un hermoso ángel de negras alas (se había transformado en Akira), ahora era un simple mortal a manos de los humanos (sus amigos), y atrapado en las redes de un dios (su princesa); sin embargo, tras esa asombrosa y misteriosa mirada aún se escondía el recuerdo de un enigmático peón del demonio.
Su soledad no duró por mucho, cuando detrás suyo encontró a su antigua sombra, aquél bello ángel de luz, de blancos cabellos, y azulada mirada, quien ahora se hallaba después de tanto tiempo, de estar encerrado, en el cuerpo de un demonio, despierto. Aquél demonio que lo protegía de la dañina luz del mundo era Inychi, el gran amigo del tiempo (y antes amante) de Kai, y ahora, después de tanto tiempo, y de aquél acontecimiento, había despertado para llevarse a su amado "Akira" de vuelta.
--¿Tu?—decía con gran sorpresa, mientras en cuestión de segundos caía al suelo con los mismos dolores en su cuerpo de aquella vez.
--Hola Akira, he estado esperando mucho este momento, por fin podremos estar juntos ¡como aquella vez -!—le decía con suma alegría, cuando en esos momentos Kai, ahora siendo Akira, estaba llorando y retorciéndose del dolor en el suelo.
--¿Qué pasa Aki?—le decía al hincarse a su lado para ayudarlo a superar el dolor
--¡Du…duele!—decía cierto chico llorando con mucho dolor, verlo así le entristecía mucho a su hermoso ángel, quien con un abrazo, y ayudándole a liberar sus alas al romperle la camisa de la espalda, le aliviaba por unos instantes.
--¡Ahhhh!—lloraba incontrolablemente, y aferrándose con los brazos a los ropajes del ángel, para después calmar su dolor, al haber sacado por completo las alas, con la sangre tan pura de su amor (Akira era mas que un simple ángel de muerte, era un demonio parecido a los vampiros, cosa que era una maldición de nacimiento, por lo que al recibir sangre por primera vez de su mejor "amigo" se vio en la necesidad de salvar su vida para siempre así, el único que lo alimentaría sería él, por lo que con mas razón se convirtieron en amantes). La princesa tenía muy pocos recuerdos sobre la transformación de Kai (recuerdos que el lago le había dado), pero de todos, lo que nunca olvidó fue aquella tan peculiar manera de transformación: el pequeño Akira yacía en su cuarto, en el castillo de hielo, en una noche tan fría como el invierno; se encontraba llorando en el suelo, acurrucado por aquél misterioso dolor que provenía de su espalda, y principalmente de su boca; cuando llega su pequeño amigo y lo salva de una muerte segura, al darse cuenta de la causa del sufrimiento de su pequeño ángel negro, y lo hace sacrificando parte de su sangre.
--No te preocupes Akira, yo te ayudaré, para que no vuelvas a sufrir nunca mas, toma de mi sangre—y Akira, tan hambriento que estaba se lanzó como fiera hacia el cuello de su amor. Desde ese instante momentos dolorosos llegarían a la vida de nuestro querido príncipe de hielo.
--Ya todo ha pasado Aki, ya estás a salvo, y de nuevo en casa—le decía, ya estando en el castillo, abrazándolo hacia si, y cubriéndolo con la ropa que hace momentos traía (Kai). Ambos pasaron toda la noche así, cerca de las escaleras, Akira acurrucado en los brazos de su amado ángel, con el calor de su cuerpo, y este último cuidando de él.
Llegó la mañana y lo único que la princesa encontró de su amor fue una pluma negra en el suelo de su habitación, al lado de una blanca
--Así que después de todo si te fuiste—decía, con lágrimas en los ojos, mientras levantaba ambas plumas del suelo--¿pero por que llorar?, si siempre te tuve y te tendré a mi lado. Con eso me basta, con haberte tenido un instante y haberte perdido para siempre, a haber vivido 100 años sin haberte conocido.
Esa mañana fue la más triste y a la vez mas melancolica de todas para nuestra chica, ya que al fin pudo ver feliz a su amor, pudo ver una vez mas la cálida sonrisa de su ángel, reflejada en las aguas de aquél lago mágico, si, pudo ver a aquél ángel al que conoció una mañana como esa, una ventisca trajo consigo la mas grande de las promesas, la promesa de un ávatar.
"Nada de luz si no solo tinieblas, en cuadros de angustia, regiones de dolor, funestas sombras…"
Galaxy Warrior
"Amar es sentir la brisa cálida de un día de verano en tu rostro, y así poder contemplar una ventisca de una mañana de invierno, con el corazón tocado por la inmensa luz de un ángel…"
