Capitulo 9

El puente de las almas perdidas

Haruka, la niña de triste mirada

Una mañana como todas, Takao se disponía a jugar con Rush (Rash) la mascota del club, en un día tan nevado como todas las épocas de invierno; ambos corrían (destruyendo todo a su paso) por el patio, para llegar a parar por accidente al misterioso y enigmático portal que se encontraba en el bosque (supuestamente dicho portal tenía que estar sellado desde hace 100 años, pero por una extraña razón había sido abierto). Por suerte no cayeron al interior de este, por que si no ya estarían totalmente perdidos en su alterno mundo de ilusiones.

--¡Ay, woahh!, nunca antes había visto este lugar, incluso cuando venía con Kai nunca estábamos tan al fondo del bosque.

¡Groaf, groaf, grr!—De pronto Rush comenzó a sentir una extraña presencia, que emanó del portal, y cuando menos se lo esperó Takao, notó que se había quedado completamente solo.

--¿Rush?, ¿Rush?, ¿Dónde estás amigo?, ¡Oye, no me dejes soíto, wuaah!—entonces decidió recorrer la "pradera" en la que se encontraba, con tal de pedir ayuda a los espíritus que se encontraban en el bosque ( Kai le dijo una vez, que si se encontraba atrapado en el bosque, recurriera a la ayuda de los espíritus que ahí habitaban, los cuales eran los únicos que le servirían para salir, ya que estos una vez le salvaron de morir envenenado), y con la mala suerte que lo perseguía se encontró con el espíritu de aquella chica fantasma (que no estaba de mal ver ¿eh? .), que se enamoró una vez de Kai. Lo malo de ella era la maldición que llevaba consigo, cosa que traía mala suerte a quien la encontrara (pobre Takao, no podía irle peor). Claramente Kai le había dicho que tuviera cuidado con ella, pues quien sabe que sería de su vida con tanta mala suerte siguiéndolo, y se lo dijo tan en serio que hasta se burlaba de él con tan solo imaginar lo loco que se pondría.

--¡Hola!—gritaba pidiendo ayuda a cualquier espíritu--¡alguien que me ayude!, ¡Soy Takao, el amigo de Kai!, ¡Rayos, por que tengo que seguir fingiendo tanto tiempo, es obvio ¿o no?, Kai y yo ya no somos amigos, somos…--de tan solo pensarlo se sonrojaba, hasta que se la encontró, chocando de espaldas con ella

--¿Qué?, ¡Ahhh!, T…tu eres, ¡Ahhh, ayuda!—Corrió despavorido y sin ir a ningún lugar en especial, cuando al darse cuenta de que había ido en círculos, por lo que se detuvo, y desgraciadamente casi cayó al pozo, lo malo fue que había perdido su gorra (esta si cayó)

--¡OH no, mi gorra!—pero sin darse cuenta por detrás suyo apareció la fantasma, asustándolo mas de la cuenta, tanto así que lo hizo llorar

--¡No, no, no, detente, no me hagas daño, t…te lo suplico, Wuaaaah!—lo único que hizo en esos momentos, por no tener otra opción, y por no tener la valentía suficiente (ya decía Kai, que Takao algún día se convertiría en un llorón), fue llorar a cántaros hasta que terminara por cansarse, cosa que le resultó por una parte, aunque por otra se quedó de nuevo solo.

--¡que, oye, re…resultó! ., Pero, ¡Estoy nuevamente solo, Wuaaaaah!—se estuvo así casi por media hora, hasta que se cansó y se quedó sentado, muy triste, recargado en la bardita del portal (que es como un pozo), tratando de pensar como salir, y de cómo encontrar a Rush, quien únicamente dejó como rastro su collar azul (el cual el mismo Takao le regaló en su último cumple)

--Rush, donde…donde estás, donde estoy—Seguía sufriendo, pero ya no lloraba como antes, únicamente le salían lágrimas, las cuales le mojaban los tenis.

Pasada una hora todo seguía con la misma tranquilidad, y ahora se había quedado profundamente dormido, mientras que la fantasma lo acompañaba sentada en el pozo y jugando con su gorra, la cual había sacado sin nadita de esfuerzo, ¿Cómo le hizo?, quien sabe. Hasta que después despertó y la chica volvió a asustarlo, esta vez muy enojado le arrebató la gorra y se la puso, para iniciar de nuevo el recorrido, esta vez con destino a la perdición; la chica, con la preocupación de que le pasara algo a su "bomboncito" (según ella) decidió seguirlo, invisible a sus ojos.

--¡Aaah, mm, dame esa gorra!—al quitársela le sacó la lengua en señal de desprecio, para después irse, a sabiendas de que lo seguía

--¡Ha, haz lo que quieras!, al fin y al cabo Kai no está aquí—se burlaba de ella, con la intención de lastimarla, y al conseguirlo se arrepintió, ya que la escuchó llorar

--O-oye, lo-lo siento, no era…no era mi intención—le decía, mientras caminaba con las manos en la cabeza, y al voltear hacia atrás lo único que se le ocurrió fue abrazarla para consolarla, olvidando por completo que llevaba una maldición en su cuerpo, aunque con el abrazo del chico logró deshacerse de esta, para después desaparecer con una bonita sonrisa, quitándole la mala suerte al chico, y agradeciéndole el haberla salvado con un beso en la mejilla, para que le respondiera con una sonrisa también, y sonrojándose levemente.

--¡Gracias -!

--De…de nada ---después de ayudar a la chica se perdió, y por lo embrujado del bosque cayó atrapado por enredaderas, y lastimado por los espíritus de los árboles, para después despertar gravemente herido en los brazos de su chico (o sea se Kai)

--K…Kai—Este se le quedaba viendo con la misma seriedad de siempre, pero con ese extraño brillo que tenía cuando estaba a su lado, un brillo sumamente extraordinario, que dejaba siempre a su dulce chico tormenta con unas mejillas sonrosadas.

--Me alegro de que aún sigas cuerdo—le decía, mientras se sentaba para después tenerlo en sus brazos y acariciarle el cabello, y después besarle los labios, haciendo que le permitiera entrar al interior de su boca, y probar como siempre su lengua; causándole una enorme y cálida sensación de éxtasis y excitación. Con un simple beso y mojándole los labios, Takao se sintió en las nubes.

Al final se acurrucó muy dulcemente en sus brazos, con una gran y tierna sonrisa en su rostro, cosa que le fascinó del todo a Kai, quien lo dejó cerca del pozo y desapareció, haciendo que todo pareciese un simple sueño o ilusión creada por los deseos de su chico tormenta.

Cuando despertó se dio cuenta de que se encontraba donde se quedó dormido, solo que ahora no estaba la fantasma, y su gorra yacía consigo, entonces, para ver si no fue un sueño, se quitó el suéter y lo olió, y claro estaba que no era un sueño, pues el olor de Kai seguía impregnado en su ropa y cuerpo; también se le hacía raro el no tener ninguna herida.

--Entonces si vino, me salvó—se decía, tocándose las mejillas, mientras se sonrojaba.

Se puso a jugar con su gorra, y de nuevo cayó al pozo, y esta vez se fue con ella, dejando su suéter.

Al despertar (fue tan fuerte la caída que se golpeó la cabeza) se dio cuenta de que se encontraba en el mismo lugar donde durmió, con la diferencia de que había destellos por todas partes (algo así como luciérnagas), y de que era época de primavera y había un árbol de cerezo, que no había estado ahí sino hace 100 años, como antes de que ocurriera la guerra de los mil y un hechizos

--Que grande es este lugar, ¡y que hermoso es! O.O

--A simple vista, pero si miras bien te desilusionaras fácilmente—de pronto escuchó una voz por detrás suyo, y al voltear vio a un apuesto duende, de piel un tanto color turquesa claro, ojos azules, el cabello parado, moviéndosele como una flama, dos mechones en su rostro, y vestimenta digna de un duende.

--Qui… ¿Quién eres tú?

--Mi nombre es Junichi (Yunichi), y soy el paladín de este bosque. ¿Tu que haces aquí, siendo un humano, y cual es tu nombre, extraño?—le preguntaba molesto

--Mi...mi nombre es Takao, Takao Kinomiya, y caí aquí, creo que por accidente O.o, ahora busco la salida, pero, ji ji, no se donde está

--Si te digo… ¿saldrás de aquí sin mencionar nada de lo que viste?

--¿Por qué no?

--Por que este bosque es sagrado, e invisible a los ojos humanos. No entiendo como es que tú lo puedes ver

--Es que yo no soy un humano totalmente, mira—entonces le mostró parte de su cosmo creando una bola de energía en sus manos, y extrañamente el duende vio el universo reflejado en esa esfera, y en sus manos

--¡Que es lo que has hecho, que le pasó a mis manos!

--No te preocupes, desaparecerá, eso pasa por que estuviste cerca de la esfera.

--¿Qui-quien eres, que eres?—le preguntaba confuso, mientras veía como desaparecía el pedazo de universo en sus manos.

--No soy nadie en especial -, solo soy un simple chico que busca la salida. ¿Me ayudarás?—el duende se sonrojó un poco al ver los ojos de Takao, tan llenos de vida, cosa que ninguno de los espíritus (sus compañeros) de ese grande bosque tenía, pues solo eran eso, espíritus.

--De…de acuerdo—le decía con la misma mirada de molestia que tenía siempre

Ambos recorrieron un largo camino hasta llegar a un puente, donde Takao casi cayó, pues se le había atorado un pie.

--¡Cuidado!, si caes de este puente las almas que se encuentran abajo te devoraran, y se llevarán tu alma.

--¡OH, lo-lo siento!—decía en tono de sorpresa y miedo

--Este puente se llama "el puente de las almas pérdidas", por el simple hecho de que muchas almas se han perdido de su camino al caer a él, desgraciadamente hay todo un mundo sumido en la oscuridad allá abajo, al que no se puede salvar por tatas almas que ha consumido.

--¿Cómo sabes tanto de este puente?—se le ocurrió preguntarle, para saber si lo que decía era cierto

--por que mi hermana murió cayendo de aquí, tan solo por andar persiguiendo una extraña mariposa.

--¿Cómo era tu hermana?

--Tenía 6 años, una bella hada de blancos y largos cabellos, de mirada tan viva como la tuya—después agachó la cabeza y comenzó a llorar, Takao notó como caían gotas al suelo.

--Lo siento por tu hermana—y lo agarró de los hombros, para consolarlo

--Aquí seguirás tu solo el recorrido, ve todo derecho, y no te distraigas con lo que veas a tu alrededor, ten cuidado con ella, por ningún motivo le hagas caso—a "ella" se refería con el alma de su hermana, quien lo único que buscaba era encontrarse con su hermano, desgraciadamente eso no era posible, pues no estaban en el mismo tiempo y espacio, la chica había muerto hace tiempo, mientras que el chico mas adelante, en otra época mas adelantada, por eso no podían estar juntos, a menos que alguien los uniera, el problema también era, que él la veía de manera distinta, no veía en ella un hada, si no un demonio de luz, pues había sido hechizado por la barrera de ambos tiempos, ahora Takao tendría la misión de unirlos, llevándolos al pozo de cada época. Y mientras eso ocurría llegó a encontrarse de nuevo con Kai, quien después de estar como murciélago lo ayudó juntando al chico y encaminándolo al pozo, mientras que Takao encontró a la niña, y por medio de sus poderes (los poderes de la chica) logró ver un fragmento de la niñez de ambos hermanos, y la razón de su separación.

Flash back…

Ambos hermanos vivían en una cabaña con el recuerdo de su madre, encerrado en un cristal, en esos instantes la niña se encontraba jugando con un dado llamado tatema (muy parecido a una guija) que había encontrado un día en el bosque. El chico se encontraba en el bosque buscando alimentos, y al llegar la encontró muy entretenida, pero al intentar detenerla, ella ya había abierto un portal con la tatema, haciendo que este los separara al llevársela. Ya en aquella época la chica murió de soledad (era un Tsukikase), y de tanto esperar a su hermano, mientras que este sufría a causa de la guerra de la aldea, hecha con hechizos, sin ninguna razón fue atacado y murió por el impacto.

Fin del flash back…

Al final de los recuerdos, la chica, con los ojos vacíos, deshizo la esfera de sus manos y cayó en los brazos de Takao, quien se la llevó hasta el pozo, donde le dio un beso para darle energía vital, después creó un portal con su mente, y se reunió con Kai.

Ambos hermanos ya habían sido enterrados y ofrendados, cerca del pozo, aquél portal donde yacía el recuerdo de su niñez y su madre.

Kai y Takao, abrazados, se despidieron de ellos, para regresar a su tiempo, donde todo estaba nevado.

Takao despertó con la ayuda de Rush, quien todo el tiempo estuvo con él, esperando a que abriera los ojos después de haberse caído de un árbol.

--¿Qué pasó? ¿Y Kai?—Rush no comprendía, mas sin embargo le entregaba la gorra, con una pluma blanca, la cual al agarrarla le dio una visión de aquella fantasma, quien le agradecía por quitarle la maldición y regresarla a su tiempo con su hermano.

En la visión se veía ella, al lado de su hermano, y jugando con aquella mariposa, para cruzar por completo el puente (y seguir con su camino, como lo pudo haber hecho de no haber caído) y seguir caminando.

--Entonces si eras tu ---Se sorprendía, mientras la pluma se le escapaba de las manos y volaba hacia el cielo, recogía su gorra, se la ponía y corría para continuar persiguiendo a Rush.

--¡Espera Rush, no escaparás del gran Takao .!, adiós Haruka—decía mientras volteaba hacia el pozo, con una gran sonrisa. Kai si lo había acompañado, tanto así que recibió la pluma en sus manos.

--¡Chiquillo travieso, nunca te cansas verdad! ---después dejó volar también la pluma, y siguió su camino.

Galaxy Warrior