Caliente
Por: Maleysin
Capítulo 2
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Debía ser ilegal estar levantado tan temprano en la mañana siendo domingo. Bueno, en realidad no era tan temprano, quince minutos más y sería medio día. Pero demonios, habían pasado más de diez días sin saber nada más que libros, notas y ensayos atrasados ¡Yamato tenía el derecho de sentirse molesto! Levantarse a las diez de la mañana después de tantos desvelos y, oh, quién sabe, un mes y medio de abstinencia, te llevan al grado de enojo en el que el rubio estaba.
De verdad que lo último que deseaba era estar en el cine a esa hora, ese día, con todos los digielegidos. No lo malinterpreten. Quiere mucho a sus amigos, los adora, de verdad, pero ¿tenían que reunirse todos al mismo tiempo? Eran un grupo bastante grande, imposible de pasar desapercibidos si a alguien se le ocurría hacer una payasada. Lo cual pasaba bastante seguido, y casi siempre resultaba en que los corrieran de donde estuvieran.
El rubio suspiró y tomó un sorbo de su frapuccino, resignado a esperar a que los corrieran de ahí.
-¿Verdad, hermano?
Yamato alzó la vista y volteó a ver a Takeru sonriéndole contento.
-Ah… ¿Sí?
-Te dije que no estaba escuchando.- Taichi dijo riendo mientras el otro rubio fruncía el cejo.
Yamato vio a Taichi y luego a Takeru, era algo obvio que en realidad no estaba oyendo nada de lo que decían, juzgando por la cara de su hermano y las sonrisitas de sus demás amigos.
-Perdón, Takeru¿qué habías dicho?
Takeru resopló.
-Que sí estarías de acuerdo con ver Superman ¿verdad?
No pudo evitar hacer cara de desagrado, lo cual hizo reír de nuevo a los demás. Debió haber imaginado que con Taichi y Daisuke ahí, iban a ver algo que a él no le gustaría.
-Si digo que no quiero ver esa película¿veríamos otra?
-¡Por supuesto que no! –rió Taichi pasando su brazo por los hombros de su novio.
Cinco minutos después, mientras sus amigos se formaban en la línea para entrar a la sala, Yamato tuvo que acompañar de nuevo al moreno a la dulcería.
-¡Te dije que no te comieras todas las palomitas! –regañó a Taichi.
-Yamato, más que por las películas¿a qué crees que vengo al cine?
Yamato alzó una ceja mientras Taichi pagaba unas palomitas y refresco grande.
-Por supuesto, sé que vienes a comer, pero sólo porque venimos con los demás. –le dijo el rubio mientras caminaban de regreso a la fila, que ya empezaba a moverse. Yamato se le acercó al moreno y le suspiró al oído. – Si viniéramos solos, diría que vienes al cine a aprovecharte de la oscuridad.
Taichi casi tira sus palomitas cuando el rubio termina con una pequeña mordida en el lóbulo de su oreja. Voltea a ver ojos azules brillando traviesos y una pequeña sonrisa en labios rosados. Yamato se adelanta y camina frente a su novio, moviendo casi imperceptiblemente sus caderas, sabiendo más que bien que Taichi estaría viendo su trasero con cara de sorpresa… y por supuesto, de deseo.
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Cuando comienzan los cortos, el moreno mastica sus palomitas con frustración.
Hace alrededor de seis días, la sexo-frustración estaba a punto de acabar. Taichi suspiró y golpeó su cabeza con el respaldo del asiento. Podía recordarlo todo. Yamato con su tanguita, Yamato tocándose por todas partes, Yamato besándolo y volviéndolo loco, Yamato gimiendo con esa profunda voz, Yamato caliente por dentro, Yamato, Yamato¡Yamato!
-Yamato…
El rubio lo volteó a ver con una ceja arqueada. El moreno se sorprende¿había estado hablando en voz alta?
-Uhm… nada… -murmura.
Y es que, en realidad era urgente que regresara a su casa. Cuando pudo escuchar en verdad lo desesperada que estaba Hikari, sabía que algo malo ocurría. Algo tan malo, que debía dejar a Yamato y su tanguita sólo para poder recordar a la pareja casi una semana después, cuando su frustración habíase multiplicado por dos. Era una lástima que hubiera muerto su gato; Miko había estado junto a él y su hermana durante toda su niñez, pero desafortunadamente, era el momento en que el viejo minino gordo debía pasar a mejor vida. Y claro, después de tantos años juntos, era obvio que su hermana y mamá se pusieran histéricas al encontrarlo tirado sin vida entre el refrigerador y el bote de basura –sin duda, su lugar favorito.
Pues, Hikari había quedado inconsolable. No podía entrar a la cocina sin recordar a Miko, su gato, muerto. Muerto. Él mismo se había sentido triste por tener que despedirse de su peludo amigo, pero, en retrospectiva, y oliendo a Yamato tan cerca de él, se le figura una estupidez haberlo dejado solo cuando estaban tan cerca…
Fue idea de Sora ir al cine todos juntos para distraerla de la pérdida, y por supuesto que todos estuvieron de acuerdo en tratar de alegrar a la más joven de las chicas. Taichi sin duda no pensó que ver Superman podría convertirse en una tortura.
Taichi volteó a la derecha. Yamato había quedado a su izquierda, y estaban un asiento antes del pasillo, por lo que no había nadie más al lado del rubio. Vio a sus amigos atentos a la película, y sonrió un poco cuando notó una verdadera sonrisa en el rostro de su hermana. El moreno regresó su vista hacia la película. Tratando de pasar desapercibido, posó su mano izquierda en el muslo del rubio, sintiendo su agradable calor en la palma de su mano. Se tendría que conformar con eso hasta que tuvieran la oportunidad de estar solos. Algún día…
Yamato voltea hacia su novio al escucharlo suspirar, justo después de tocar su muslo.
¿Qué estará pensando? Se preguntó el rubio. Luego sonrió nostálgico. Quizá recordando de lo que se perdió cuando me cambió por su gato. Sacudió la cabeza, negando. Maldito, tenemos más de un mes separados, y corre por un gato muerto ¡en vez de estar conmigo! Debería vengarme, por haberme dejado necesitado y… caliente. Su sonrisa se vuelve malévola.
El rubio coloca su mano pálida sobre la morena, y cuando Taichi voltea a verlo, le sonríe dulce e inocentemente. Cuando su novio regresa su atención a la película y comienza a devorar palomitas de nuevo, Yamato recarga su cabeza en el hombro de Taichi.
-Taichi…-le suspira. Siente al moreno apretar su muslo con la mano que tenía ahí y Yamato sonríe triunfante; se moja los labios y planta un beso debajo de la oreja del otro; -Te quiero…- y procede a besar el cuello de su novio: lentamente, poniendo presión en cada caricia de sus labios en la piel morena, dando pequeñas mordidas y pasando su lengua cuando lo sentía necesario. El rubio se siente poderoso al sentir los músculos del moreno temblando bajo su boca, sintiendo a Taichi ahogado, tratando de suprimir su respiración agitada.
Taichi cierra los ojos en placer contenido. Calor irradia del muslo de su novio hacia su mano y se esparce por todo su cuerpo al mismo tiempo que labios rosados torturaban deliciosamente su cuello. Sentíase comenzar a delirar. Seguramente no cualquiera se excitaba solamente con besos y chupetes en el cuello, pero después de tanto tiempo de celibacía, el simple roce contra la piel de porcelana despertaba al amiguito que tenía aprisionado en los pantalones.
-Mmm…-Yamato gime directamente en la oreja de Taichi cuando éste aprieta su muslo. Siente un pequeño brinco del moreno, toma la mano de Taichi en la suya, y la mueve en su regazo hacia el interior de su muslo, casi tocando el área más sensible de su cuerpo.
El moreno echa la cabeza hacia atrás cuando Yamato decide, al mismo tiempo, atacar su oreja y usar su mano desocupada, corriéndola por el pecho duro del moreno, quien comenzaba a respirar más agitadamente. Un gemido se le sale de repente a Taichi, y abre los ojos para voltear a su lado derecho, temiendo que alguien estuviera viendo el show que él y su novio estaban haciendo. Satisfecho de que la atención de todos estuviera en la película, comienza a mover su mano por toda la extensión del muslo suave bajo su mano.
-Ah… -gimió el rubio acariciando el abdomen del moreno- Taichi… eres tan fuerte… -por dentro Yamato rió. Sabía que el punto más débil de su novio era su ego. Sabía que era a través de halagos que se podía derretir a Taichi, especialmente por lo raro que era que Yamato reconociera sus cualidades. Y tal como lo esperaba, el moreno volteó a verlo, los ojos nublados con deseo.
Yamato sonrió y sostuvo la mirada de Taichi. Lentamente bajó su mano por el cuerpo de su novio hasta llegar al cierre de sus pantalones, donde tomó la masculinidad ya dura.
Apretó la mano y el moreno tuvo que cerrar los ojos, sosteniendo su respiración. Yamato comenzó a mover su mano, y aún con la mezclilla entre la mano pálida y su erección, Taichi lo sentía maravilloso.
Deseaba el clímax. Lo deseaba tanto y lo había esperado tanto, que aún así, con un simple toque por encima de la ropa, sabía que podía conseguirlo. Si tan solo Yamato continuaba, por un minuto más, podía explotar. Pero entonces, Yamato paró.
-Voy al baño…-le suspiró. Se puso de pie, le guiñó un ojo y le sonrió traviesamente.
Taichi lo siguió con la mirada hasta que desapareció de su vista. Tragó saliva y tomó un respiro hondo y lento. No era su idea favorita desfogarse en un baño público, en el cine donde estaban viendo una película para hacer sentir mejor a su hermana, pero si ésta era su única oportunidad, más le valía aprovecharla.
Volteó de nuevo hacia su derecha. Parecía que nadie había notado la desaparición de Yamato, hasta que vio a Daisuke mirándolo con una sonrisita y negando levemente con la cabeza. Taichi se llevó el dedo índice a los labios, No digas nada, le dijo en silencio. Se paró y se fue en busca de lo que perseguía desde que Yamato había regresado de su tour.
Por fin…
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El rubio se guardó el celular en la bolsa de su pantalón y se miró en el espejo. Pasó sus largos dedos por su cabello dorado y suspiró. Quizá era demasiado drástico y cruel lo que estaba a punto de hacer, pero sentía justo y necesario vengar aquel día en el que había sido abandonado. Le había costado trabajo superar la pena que le daba posar en aquella maldita tanga ¿y todo para qué?
Yamato corrió sus manos por su costado, alisando su camisa negra de botones rojos. Taichi no tenía la culpa de lo que había pasado, y ahí estaba él, tramando algo para dejarlo en el mismo estado en el que él mismo había estado hace algunos días. Suspiró de nuevo y se movió para recargar su frente en la pared fría.
No pudo evitar brincar cuando familiares manos morenas se colocaron en sus caderas. Besos calientes comenzaron a llover por su cuello, mejilla y oreja; se mordió los labios para evitar gemir, pero cuando el cuerpo de Taichi se presionó contra el suyo y pudo sentir su deseo presionándose contra su trasero… -¡Ah!...Tai… -
Taichi lo voltea rudamente y lo pega contra la pared, inmediatamente comenzando a devorar los labios rosas frente a él, corriendo sus manos por todas las partes que podía alcanzar; su espalda, su cintura, la curva de su trasero tan suave y tan perfectamente modelado al contorno de sus manos. El moreno separa sus labios y muerde el cuello pálido, sintiendo un escalofrío correr por la espina de su novio.
Dedos pálidos se entierran en alocado cabello marrón y Yamato cierra sus puños para alejar a Taichi de su cuello. Se miran a los ojos, con la respiración agitada y los sexos ardiendo.
-Aquí no… -suspira el rubio –nos pueden ver…
Torpemente se dirigen al cubículo más lejano. Apenas y esperan a que se cierre la puerta cuando continúan el desesperado baile de sus bocas. Yamato siente su resolución de venganza derretirse. La lengua de su novio contra la suya, tan caliente y tan húmeda, y tan exquisita y deliciosa lo tenían gimiendo desesperado. No sabía qué hacer consigo mismo; seguía jalando el cabello de Taichi, quien lo movía con sus manos en sus nalgas, haciéndolo presionar sus caderas al ritmo que el moreno había empezado.
Tanta deliciosa fricción en su pelvis lo hizo poner su resolución de lado. El plan ya no era parte de su mente, lo único que podía pensar era lo tanto que había extrañado el cuerpo de Taichi. Y cuando éste desabrochó los primeros tres botones de su camisa para besar su pálido pecho, e introdujo sus manos morenas dentro de sus pantalones y su ropa interior, apretando y aruñando la tierna piel debajo de sus glúteos, el plan ya había sido olvidado. Sólo quería alcanzar la luz que únicamente Taichi le mostraba.
El moreno sacó sus manos de la parte de atrás de jeans apretados y se dedicó a desabrochar los pantalones de mezclilla de Yamato. Desabrochados ya, se agachó un poco y, corriendo las manos desde las caderas de Yamato hasta la parte trasera de sus rodillas, Taichi lo levantó contra la pared, las largas piernas del rubio asegurándose alrededor de las caderas del moreno.
-Yamato… -suspiró Taichi viéndolo fijamente, moviéndose en espera de continuar la fricción entre sus pelvis- Te deseo tanto…
Los ojos azules se llenaron de lágrimas. De deseo, de cariño, de incontinencia, de pasión o desesperanza, no sabía, sólo podía sentir llenándose de algo que lo ponía incoherente e hipersensible. Quizá era Taichi de quien se llenaba.
Yamato tomó a su novio por el cuello y lo atrajo a sus labios, donde se acomodaron juntos, abriéndose al acto que para ellos era más natural que respirar o comer. La lengua del moreno contra la suya lo distrajo un momento, pero al sentir que una de las manos que lo sostenía se movía hacia sus pantalones, recobró los sentidos. Cuando la misma mano liberó su erección de sus boxers para apretarla desnuda, los perdió de nuevo.
-¡Ah! –gimió contra la boca del moreno. Las bocas juntas y abiertas, no podían ya besarse, sólo respirar en el otro.
Taichi recorrió su mano desde la base hasta la cabeza del pene de Yamato lentamente. Acarició con su dedo pulgar toda la punta, mientras apretaba el resto con su mano. El rubio comenzó a jalar y apretar cabello marrón, y esto sólo excitaba más al moreno.
Empezó un ritmo lento. Arriba y abajo, siempre apretada su mano contra el sexo del rubio; duro, caliente y sonrojado, como Yamato.
-Taichi… uhm… -el rubio separó sus labios y tiró su cabeza hacia atrás, cerrando los ojos y la boca, tratando de respirar por la nariz para no dejar escapar ningún ruido. Claro, que dejar expuesto el cuello a su novio, era la oportunidad perfecta para que el moreno comenzara a succionar en su garganta, tan fuerte, que Yamato sabía que portaría un lindo recuerdo de sexo en un baño público.
El pulso acelerado de Yamato bajo los labios de Taichi lo volvían loco con necesidad. Su ritmo de repente ya no era lento y seguro, sino rápido, incluso, furioso. Cada vez que su puño llegaba al glande de Yamato podía sentir humedad. El olor a sexo de repente le llenó la nariz y enloqueció aún más. Quería que Yamato explotara, quería sentir su mano cubierta de la esencia, de la vida, del amor que el rubio sentía por él. Lo quería todo. Todo.
Y Yamato quería dárselo.
-No, Tai… - Yamato bajó su cabeza y pegó su mejilla a la morena, sus labios rosas gimiendo contra la oreja de su novio. Taichi lo masturbaba ferozmente, y el rubio sentía perder toda la razón contra esa mano que lo amenazaba con exprimir todo lo que tenía por dentro. Sintió ese peculiar vacío en su vientre, y apretó el abrazo que tenía alrededor de los hombros morenos.
-¡Ah, no! – Taichi parpadeó y se preguntó por qué Yamato había detenido el movimiento de su mano. El rubio respiró profundamente varias veces y abrió los ojos para ver los de su novio. Se miraron el uno al otro, el sexo rojo y mojado del rubio, aún duro y enojado entre ellos. De repente, Yamato bajó sus piernas, y tambaleantemente, se paró. Retiró la mano de Taichi de su erección y con una fuerza inesperada, lo empujó hacia la otra pared.
-Me toca a mí… -dijo el rubio con una sonrisa pícara en los labios.
Besó a Taichi y desabotonó sus pantalones al mismo tiempo. Claro, el moreno se preguntaba por qué el cambio tan repentino, por qué Yamato estando tan cerca había querido detenerse, pero cuando el rubio bajó sus pantalones y boxers al mismo tiempo, dejándolo desnudo ante ojos azules, ya nada le importó.
El rubio juntó sus cuerpos, y sus erecciones se tocaron. Una mano pálida viajó desde el pecho moreno hacia abajo, sintiendo con placer fuertes músculos bajo sus dedos. Cuando llegó al vello púbico, ignoró completamente la masculinidad rígida, y se dirigió directamente a los testículos, tomándolos y acariciándolos cuidadosamente.
Taichi cerró los ojos fuertemente. Yamato inclinó su cabeza y posicionó sus labios directamente en la oreja de su novio.
-Uhm, Tai… ¿te gusta? –corrió su lengua por el lóbulo moreno y sintió con regocijo un escalofrío, masajeando aún a Taichi. –Y… ¿qué tal… aquí? –cambió su mano y tomó firmemente el sexo del otro.
¿Qué demonios pensaba Yamato? Tantos días sin tener relaciones, y a Yamato se le pegaba la gana jugar con él y torturarlo. Claro, se sentían deliciosos los dedos pálidos acariciando esa parte de su cuerpo que había estado perturbando su existencia desde hacía ya mucho tiempo, pero tanto jueguito no se le hacía gracioso. Quería terminar, y terminar ya.
-Yamato. –tomó el rostro del rubio y lo miró directamente a los ojos, voz seria y demandante. – Quiero eyacular. –ojos azules se abren grandes y una mano pálida detiene sus movimientos. – No sé cómo, pero lo necesito.
Yamato mira largamente a Taichi, sonríe pícaramente, y se deja caer de rodillas. Tomando por la base el pene frente a él, el rubio se pasa la lengua por los labios, humedeciéndolos. El sexo de Taichi da un pequeño movimiento en anticipación, diciéndole qué tan excitado estaba. Yamato observa fascinado cómo Taichi comienza a destilarse, un pequeño chorro de líquido blanco saliendo por la abertura del glande casi morado con necesidad.
El rubio se sintió ruborizar y su propio pene pulsó. ¿De verdad tenía la capacidad de excitar tanto a otra persona?
-Yamato…-
Dicha persona volteó hacia ojos marrones nublados, y manteniéndose viendo fijamente, labios rosados besaron carne dura.
Taichi, estás hirviendo… sentir la cabeza del pene de su novio quemar sus labios lo enloqueció con deseo, obligándolo a llevar su mano a su propia dureza, apretando fuerte. Dedos largos y morenos se deslizan entre cabellos dorados y empujan hacia delante, urgiendo a Yamato a continuar. Su boca se abre grande, deseoso de tener a Taichi contra su lengua.
Justo entonces su teléfono celular comienza a sonar.
-No contestes- le dice el moreno con una mirada implorante.
He aquí la decisión más grande de todas. Su plan de venganza resurgía de nuevo. Taichi lo había dejado igual de necesitado por una llamada, así que, entrando al baño después de salir de la sala de cine, arregló que Kouhei, el guitarrista de su banda, le hablara a su teléfono. No explicó los detalles del por qué, pero obviamente su amigo mantuvo su palabra. Ahora¿debería contestar?
-Taichi…-lo miró, disculpándose con anticipación.
Yamato suelta al moreno y saca el celular de su bolsillo, pulsa el botón verde y se lo lleva a la oreja.
-¿Para qué querías que te hablara, Mato?
-Para nada, -contestó rápidamente- gracias. Colgó, y sin dar tiempo a nada más envolvió el sexo de su novio dentro de su boca.
-¡Ah, Yamato! –el moreno dejó caer su cabeza hacia atrás, la frágil pared detrás de él resonando tan fuerte como su incontenido grito de placer.
Taichi estaba tan caliente y tan duro como nunca lo había sentido. Después de tantos años juntos, eran contadas las veces que el rubio había aceptado dar sexo oralmente a su novio, y era lindo complacerlo de vez en cuando, a pesar del sabor y de lo cansado que le resultaba mantener la mandíbula tan abierta, tratando de acomodar la gorda erección de su querido, pero nunca, jamás, saborear a Taichi le había resultado tan delicioso.
Los dedos morenos jalaban y apretaban su cabello dorado, y el fuerte olor a sexo, el órgano de Taichi retorciéndose dentro de su boca, el pecho moreno subiendo y bajando, respirando desesperadamente, y su novio, tan exquisito, mordiéndose los labios, tenso, luchando contra sus caderas para no perder el control y meterse hasta la garganta del rubio…
Estaban tan excitados; uno maravillado del placer que provocaba, el otro, por recibirlo.
Yamato comenzó a acelerar sus movimientos.
El moreno estaba que no podía más. Quería dejar que todo explotara, Yamato tan húmedo y cálido contra él se sentía paradisíaco. Con un poco de lucidez, voltea hacia abajo. La mano pálida de su novio rodeaba la base de su pene, moviéndose contraparte a sus labios rosas, que tomaban hasta la mitad de su erección y succionaban de regreso hasta la cabeza, donde recogía con su lengua el semen que se acumulaba ahí.
Su novio era divino, hermoso, y era fácil para él volverlo loco. Pero nunca se había sentido tan delirante hasta ese momento, con la cabeza rubia moviéndose entre sus piernas. Sus testículos comenzaron a contraerse, señal de que el final se acercaba, y cuando creyó que no podía estar más excitado, Yamato comenzó a masturbarse al mismo tiempo que lo succionaba.
No pudo evitarlo, los gemidos no se quedaban dentro de su boca.
-Ah, Yamato… ah…
El mundo comenzaba a borrarse. Ya no veía a Yamato, sólo lo… sólo lo sentía… lo sentía, y…
-¡Hey¡Oigan, salgan de ahí!
Yamato paró y los ojos de Taichi se abrieron grandes.
De repente escucharon que alguien tocaba fuertemente la puerta del baño en el que estaban.
-¡Salgan de ahí antes de que llame a la policía!
Ojos azules miraron ojos chocolate en preocupación. Se habían dejado llevar por la pasión, olvidando completamente que estaban en un lugar público.
-Ya vamos… -respondió la voz del moreno, ronca.
Taichi levantó al rubio y rápidamente comenzaron a revestirse. Antes de que Yamato le quitara el seguro a la puerta, el moreno lo detuvo y plantó un pequeño beso en sus labios. No te preocupes.
Abrieron la puerta entonces. Un hombre de unos 30 años, con una etiqueta en su chaqueta que decía Gerente, los esperaba con una expresión que irradiaba coraje.
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¡Hola, queridos lectores!
¿Cómo han estado sin mí? Me imagino que tristes
Bueno, estoy de vuelta, cumpliendo mi palabra. Este es un fic que tengo que terminar, no importa lo que me cueste. ¡No puedo dejar a estos chicos así! No soy tan cruel…
¿Explicación de por qué la tardanza con este capítulo? Está en mi bio, o profile, o como sea que se llame lo que aparece cuando le das clic a mi nombre. :P
Lo mejor de la espera es que me mandaron más reviews que en el primer capítulo, lo cual siempre ayuda a echarle más ganas. Este capítulo es más largo que el pasado.
Gracias a:
Kea Langrey¡Anímate a continuar tu historia! Sobre todo si sientes que tu estilo ha mejorado, eso siempre es bueno. Y pues sí, yo tampoco sé quién siente más la falta de clímax de estos muchachos; digo, yo también me desespero.
Chyneiko-chan: Mal en el buen sentido… O jaja, eso es bueno, o… ¿malo en el buen sentido? Es bonito simpatizarle a alguien, sobre todo si es porque soy mala, pero, ya sabes, en el buen sentido. Gracias.
Yumi¡Muchas gracias! Se siente muy lindo que alguien te recuerde desde hace tanto tiempo. Mi primer Taito fue escrito en el 2003, o sea, hace tiempo ya, y precisamente porque es mi pareja favorita, y las cosas no son las mismas desde aquellos años en que Digimon tenía un fandom inmenso, sigo escribiendo. No me imagino el día en que deje mi trauma por el Taito, porque incluso personalmente me ha traído cosas buenas, y me ha abierto a cosas nuevas. Voy creciendo y con el tiempo, en vez de dejar esto, continúo con más ganas. Gracias por tu comentario.
CieloCriss: Cuando leí tu review tuve que fijarme dos veces en quién lo había mandado. ¡Cielo Criss! Cuando recién comencé a leer fics¡leía los tuyos! Me gustaban mucho, como no tienes idea, pero luego fui introducida al yaoi y todo cambió. De todas maneras me sentí emocionada y honrada por recibir un review tuyo. Son varias las escritoras que recuerdo con nostalgia y admiración de aquellos años, tú eres una de ellas y me haz hecho feliz. ¡Gracias!
Hakion n' Xubose: Jaja, esa es la pregunta del millón¿Cuánto puedo aguantar yo? No lo sé, tendremos que aguantar juntos hasta que las circunstancias permitan que llegar al clímax todos juntos. Y, precisamente, emocionar a alguien con mi historia es mi propósito. Que te afecte hasta físicamente… genial.
Terpsicore¡Así es! Así debe ser un lemon. Siempre quise leer algo así con Taito, y como no lo pude encontrar, lo tuve que escribir yo, y ahora sufro porque ya los quiero terminar, y me recuerdo: aún no, tienen que sufrir un poquito… una probadita de cada cosa sin poder llegar al final… ¡Qué mundo tan cruel! Pero ni modo, así es la vida. Me da mucho gusto no ser la única pervertida en el mundo A fin de cuentas, nosotros también necesitamos un sexo-alivio de nuestras preocupaciones¿verdad?
Rika Asakura: Por supuesto, le atinaste empezando con el mío. Jaja, no te creas, siempre es bueno que uno mismo se alimente el ego. Y claro, los días son mejores con unos minutos de lujuria para alegrar el espíritu. Gracias :P
Angel-de-Luz: Así es, a veces el sexo es más importante que la vida de otras personas, sobre todo si no sabes si en realidad alguien ha perdido la vida O. En realidad me sentí mal por haber matado al gato, sobre todo cuando tienes una mascota que ha estado contigo por mucho tiempo, es muy difícil perderla. (suspiros… a veces me proyecto cuando escribo) Pero a estos muchachos les gana la calentura, y ni modo. Pobre Hikari, pero su hermano necesita coger. Y sí, soy mala, cruel y despiadada, haciéndolos esperar por una actualización, y además de todo, dejarlos en ascuas. risa malévola. Pero me encanta, y sé que a ti también.
yumi hiwatari¡No mueras! Con el pobre gato es suficiente ¿Cuántas vidas deben sacrificarse antes de que estos muchachos puedan terminar de tener relaciones sexuales? Espero que ninguna más, así que aguanta, que ya te traje la continuación.
Lore-chan¡Hola, mi querida Lore! Hace muuucho que no sabía de ti¡qué emoción! Nunca confíes en mi correo, está loco y siempre pierde mi correspondencia. Además de que mi compu se enferma bastante frecuentemente, así que es raro cuando puedo usarla. Ahora que ya la recuperé de nuevo (a ver cuánto me dura), trataré de leer tus fics de nuevo. Me encantaban. Gracias por todo, un elogio tuyo se siente de maravilla. Y es bonito ver que alguien haya crecido junto contigo, en otro país, muy, muy lejos, aún te recuerde. Recuerdo que eres más grande que yo, no recuerdo qué tanto pero eran algunos años. Platícame, qué estudias, en qué trabajas, y todo eso. Te he extrañado.
Ellise¡Wah! No llores. Créeme, sé cómo se siente la desesperación, y no es nada bonito. De hecho fue tu review el que hizo que me pusiera las pilas y decir: "¡Ya! Necesito seguir con el fic." Perdón por hacerte desesperar tanto. Y no te preocupes, todo está bien… :P
Y a todas las personas que no se les pegó la gana dejar review… quizá si lo hubieran dejado no me hubiera tardado tanto en continuar. De verdad que entre más alguien te dice que le gusta lo que haces, lo continúas con más ganas. Así que, no sean malitos, denme su opinión.
Próximo capítulo¿Qué demonios les pasará a estos dos¡Fueron atrapados teniendo sexo en el baño del cine¡¡¡AH¡¿Algún día podrán eyacular:P
-Maleysin
¡REVIEW!
