-Generaciones-Perdidas-
Cap12: Casi besos…la Compañía Gris…¿Casi?
Por razones externas a mi, no podré contestar más sus reviews lo siento para las personas que leían el fic y esperaban mis respuestas.
Y gracias por leer y dejar reviews.
Esfinge: me gustaría pedirle que me dijera donde puedo responder al review que me dejó ya que no lo puedo hacer aquí.
Por leer esto muchas gracias.
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Minyamir escuchó unos ruidos que venían por su espalda, Minyamir se dio vuelta, y ahí estaba, era Legolas yendo hacia ella, llego hasta donde estaba y Minyamir se paró quedando frente a frente con Legolas. Sin decir una palabra se miraron por unos largos segundos que para Minyamir le parecieron la eternidad perdida en los ojos más lindos que antes pudo haber visto, con extrema cautela se fueron acercando el uno al otro, ninguno de los dos estaba seguro ni pensaba en lo que estaba haciendo, nada pasaba por sus cabezas en ese momento, Legolas inclinó su cabeza para acercarse más a Minyamir, ella se puso en punta de pies apoyándose en el pecho de Legolas y el por su parte la sostenía de los brazos. Sus movimientos eran tímidos, nunca seguros de lo que estaban por hacer, pero Legolas se decidió y se acercó el pequeño centímetro que le faltaba para rozar con los labios de Minyamir luego volvió a retroceder un escaso milímetro por seguridad, ella cerró los ojos para no despertar del sueño que estaba teniendo y esta vez fue ella la que se acercó rozando nuevamente sus labios…Un grito desgarrador movió a todo el campamento y los sacó de su sueño, Minyamir volvió a colocar los pies sobre la tierra y no recordó haber estado más enojada que en ese momento.
-¡Así que ahí está el ladrón!- gritó Gandalf parándose de un salto y fue hacia donde había provenido el grito. Minyamir se alejó del lado de Legolas sin mirarlo y murmurando cosas como 'te matare Peregrin Tuk, ¿Por qué nadie escucha cuando les hablo? Si pusieran más atención a su alrededor…pero no tienen que meterse en problemas, no podrían quedarse en su casa y ya?...' Legolas dio un suspiro y miró el cielo, luego se alejó también para acercarse a ver que estaba ocurriendo. Gandalf echó su capa encima de la esfera y se hincó a ver el cuerpo tendido de Pippin, estaba rígido y con los ojos clavados al cielo -¿Qué daños se habrá causado a él y a nosotros?- Gandalf estaba tenso, algunos jamás lo habían visto así y por eso entró la preocupación en el campamento.
En eso y muy repentinamente el hobbit dio un grito y se sentó.
-¡No es para ti Saruman!- gritó con una voz seca apartándose de Gandalf –Mandaré a alguien que me lo traiga, solo di eso y nada más- luego trató de pararse y huir pero Gandalf lo sostuvo firmemente.
-Peregirn Tuk ¡Vuelve!- dijo Gandalf.
-Gandalf- dijo Pippin en un tono que era de exclamación y pregunta a la vez –Gandalf perdóname-
-¿Qué te perdone? Dime primero que hiciste- le respondió el mago.
-Yo…te saqué la esfera y la miré- empezó Pippin –y vi cosas, cosas horribles y yo quise escapar pero no pude. Y luego vino él y me preguntó cosas, me miraba fijamente y después, y…ya no recuerdo más.
-Me basta con eso- dijo Gandalf serio –y ¿Qué fue lo que viste y que dijiste?- Pippin no contestó, todos observaban en silencio la escena –¡Habla!- en voz baja comenzó a hablar nuevamente Pippin.
-Era de noche y había unas murallas altas, habían estrellas en el cielo y de vez en cuando desaparecía…por el vuelo de las criaturas aladas. En el cristal yo las veía como murciélagos que revoloteaban alrededor de la torre, creo que eran nueve y una bajó hacia mi y cada vez era más grande y más grande y tenía un…- cerró los ojos y se estremeció –ahí traté de huir pero no puede y cuando ya cubría todo el globo desapareció. Entonces vino 'el. No hablaban con palabras si no que me miraba y yo comprendía.
"¿De modo que has regresado? ¿Por qué no te presentase a informar durante tanto tiempo?
"yo no respondí. Él me miró de nuevo y me pregunto: ¿Quién eres? Tampoco respondí esta vez pero me insistía tanto que no lo puede evitar: un hobbit
"y fue como si recién ahí me hubiese mirado y se rió de mi con crueldad y traté de huir otra vez pero no me dejó y me dijo: pronto nos volveremos a ver y dile a Saruman que no es para él y dile que mandaré a alguien para que me lo traiga, solo di eso nada más ¿has entendido bien?. Entonces me miró con alegría perversa y sentí como si me cayera en pedazos…no! no! No puedo decir más-
-¡Miame!- le dijo Gandalf tomándolo de los hombros, luego se asomó la sombra de una sonrisa y le puso una mano en la cabeza –Está bien- dijo –no te ha hecho daño y tu no ocultas la mentira en tus ojos como temí, eres un tonto pero un tonto honesto. No lo olvides te has salvado, tu y todos tus amigos por la buena suerte y no podrás contar con ella una segunda vez. Si te hubiera interrogado más en ese momento, estoy seguro que le hubieras dicho todo cuanto sabes lo que hubiera significado la ruina para todos, pero estaba impaciente, no solo por que quería la información, te quería a ti cuanto antes ¡No tiembles! Si te dan ganas de entrometerte en asuntos de magos tendrás que atenerte a las consecuencias que te llevarán tus actos. ¡Bien! Ahora tranquilízate ¡te perdono! Las cosas pudieron haber sido peor.
Gandalf se levantó y tomó a Pippin delicadamente y lo llevó en el lugar donde dormían
-Acuéstate y duerme, si es que puedes Pippin- dijo Gandalf dejándolo en su "cama" –y si vuelves a sentir que te pican las manos de la tentación ¡Avísame! Esas cosas tienen cura. Ah! Y por cierto, no se te vuelva a ocurrir dejar una roca debajo de mi hombro, ahora os dejaré a los dos solos un momento.
Y con eso Gandalf volvió a donde estaban todos, junto a la piedra de Orthanc.
-Nos hemos salvado por un pelo- les dijo a todos.
-¿Cómo está Pippin?- preguntó Minyamir que estaba al lado de Aragorn.
-Creo que dentro de muy poco se le habrá pasado, los hobbits tienen una capacidad de recuperación extraordinaria y el recuerdo o el horror de las imágenes se le borrará muy pronto. Demasiado pronto, quizá- luego miró a Aragorn con una pregunta al filo de su boca -¿Quieres tú, Aragorn, llevar y custodiar la piedra de Orthanc? Es un trabajo peligroso.
-Peligroso es en verdad, pero no para todos- respondió Aragorn –Hay alguien que puede reclamarla como derecho propio, por que este, sin duda, es el Palantir de Orthanc del tesoro de Elendil traída aquí por los reyes de Gondor. Se aproxima mi hora. La llevare- así Gandlf le entregó la piedra de Orthanc a su verdadero dueño, y por ordenes estrictas de Gandalf todos debían guardar el secreto de quien llevaba la piedra y sobre todas las cosas nadie podría decirle a Pippin quien la tenía. También supieron como era que Isengard y Mordor se comunicaban.
-Extraños poderes tienen nuestros enemigos, y extrañas debilidades- dijo Théoden –pero como dice el antiguo proverbio: el daño del mal suele volverse contra el propio mal.
-Y ha pasado muchas veces- respondió Gandalf y miró a Minyamir como referencia para si mismo, ya que nadie entendería, tal vez ella, si es que alguna vez lo escuchó cuando le hablaba –Mañana mismo partiré con Peregrin Tuk, será mejor para él-
-Yo me quedaré aquí con Eomer y diez de los jinetes- dijo Théoden –saldremos al amanecer y los demás escoltarán a Aragorn y podrán partir cuando lo crean conveniente-
-Está bien, como quieras- respondió Gandalf –pero no os demoréis mucho en llegar al refugio de la montaña, al Abismo de Helm-
En ese momento una sombra atravesó el cielo oscureciendo las estrellas y ocultando la luz de la luna. Varios de los jinetes que se dieron cuenta gritaron y levantaron las manos para protegerse la cabeza como de un golpe que cae del cielo. El pánico y un frío mortal se adueño del campamento. Con miedo alzaron los ojos y encontraron una criatura que oscurecía la luna como una nube oscura. La figura dio media vuelta y se dirigió al norte velozmente, las estrellas se apagaban a su paso y casi de inmediato desapareció.
-¡Nazgûl!- gritó Gandalf -¡los mensajeros de Mordos han cruzado el Río! La tormenta está cerca ¡partid, partid ahora y no esperéis el alba! ¡Partid!- se fue donde estaba Pippin –Esta vez cabalgarás conmigo, Sombragris te mostrará cuanto es capaz de hacer- llamó a Sombragris y este apareció en un instante buscó el pequeño saco que era todo su equipaje, Aragorn se acercó rápidamente, Gandalf saltó a la grupa de Sombragris y Aragorn levantó a Pippin y lo depositó en los brazos del mago –Seguidme pronto- le dijo Gandalf a Aragorn –En marcha Sombragris- el gran corcel dio un salto golpeando el suelo y rápidamente desapareció entre las montañas como un viento del norte.
Merry se acercó a Aragorn
-Que suerte la de algunos, lo único que había querido Pippin era cabalgar con Sombragris y en vez de convertirlo en piedra o dejarlo aquí se lleva el premio que quería- le dijo Merry a Aragorn cruzándose de brazos y viendo el camino por donde había desaparecido el mago y su amigo.
-Puede que se llame suerte lo que nos salvó esta noche, pero no esperaré ni un segundo más aquí así que recoge tus cosas y las cosas que pudo haber dejado Pippin también, y creo que tu suerte esta noche ha sido cabalgar conmigo, me temo. ¡Date prisa!- le dijo por último Aragorn, el hobbit obedeció y el también fue a arreglar lo poco de cosas que contaba como su equipaje. Llegó al lugar en donde había puesto sus cosas y encontró a Legolas armando las suyas -¿Cómo te sientes?- el elfo estaba sin ninguna expresión y la verdad es que él mismo no sabía como se sentía, ¿Qué se debía sentir en un momento como ese? Después de lo que había pasado hace un momento, la verdad no sabía ni que pensar o tal vez era que no quería pensar en eso.
-No sé- fue su única respuesta en un tono inexpresivo.
-Y ¿Cómo te gustaría sentirte?- volvió a preguntar su amigo.
-No sé- en el mismo tono.
-No puede ser tan malo, si ella no supiera de ti te habría dado unos cuantos golpes en el preciso momento en que te acercaste tanto- Legolas se volteó a mirar a Aragorn.
-¿Tú, tú estabas espiando?- dijo incrédulo por lo que había hecho.
-No sé si se puede llamar espiar, porque todos estaban ahí, solo que dormidos- Legolas bufó y volvió a hacer lo que estaba haciendo y en el preciso momento en que se dio vuelta a Aragorn le llegó un piedraza en la cabeza, no muy fuerte para no causarle más daño del que tenía. Miró hacia donde provenía la piedra y pudo ver a Minyamir con un puño levantado, Aragorn solo sonrió.
-¿Cómo pudiste?- sintió la voz de Minyamir en su cabeza, y eso hizo que soltara una risita. Legolas se dio vuelta.
-¿De que te ríes? ¿Qué hay de gracioso en eso? Eres un infantil-
-¿De que te ríes? ¿Qué hay de gracioso en eso? Eres un infantil-
Dijeron al mismo tiempo, solo que no lo sabían, Aragorn escuchó una voz en su cabeza y la otra que venía de Legolas, abrió los ojos y volvió a reír.
-Se sorprenderían lo mucho que están unidos- dijo Aragorn.
-Madura ¿Quieres?-
-Madura ¿Quieres?-
A lo que Aragorn volvió a reír, y en un instante sintió otra piedra en su cabeza solo que esta venía con más fuerza. Se volvió a mirar a Minyamir que lo miraba con cara de asesina.
-En verdad estoy convencida de que no aprecias tu vida Aragorn, y no te preocupes por que muy pronto visitarás a los Valar, ya lo verás- dijo Minyamir por último para terminar de arreglar sus cosas.
Merry volvió a reunirse con Aragorn, llevaba muy poco equipaje porque lo había perdido casi todo en Parth Galen y llevaba solo lo útil y otras cosas que había rescatado en las ruinas de Isengard. Hasufel ya estaba listo como puedo ver cuando llegó al lado de Aragorn, Legolas y Gimli estaban listos en Arod y un poco más atrás venía llegando Minyamir en Iloen. Partieron en el mismo instante la noche aún estaba joven y quedaba mucho por delante, a los de la compañía los rodeaba el silencio.
-¿Dónde vamos ahora?- preguntó Gimli rompiendo el silencio.
-Seguiremos cabalgando juntos con el rey, lo ha decidido así desde que apareció la sombra alada y solo piensa en volver a las colinas para resguardarse- dijo Aragorn.
-¿Y de allí, adónde iremos?- preguntó esta vez legolas.
-No lo sé aún- respondió Aragorn-el rey partirá a la revista de armas que ha convocado en Edoras dentro de cuatro noches. Ahí, supongo, tendrá noticias de la guerra, y los jinetes de Rohan descenderán a Minas Tirith, excepto yo y los que quieran acompañarme…- dijo mirando a sus amigos.
-Yo, para empezar- dijo Legolas entusiasmado.
-Y Gimli va con él- dijo el Enano sin quedarse atrás. Pero Aragorn sintió que alguien no había reclamado, miró hacia atrás y vio a Minyamir que dormía y se balanceaba peligrosamente al andar del caballo, los otros dos también se dieron vuelta para ver que miraba Aragorn y un segundo más tarde…
¡PAAF! Minyamir había caído al suelo, lo más raro era que no se había despertado y los jinetes que venían detrás la miraban en el suelo y pasaban por el lado. Iloen se había quedado a su lado tirándole aire en la cara.
-¿Se despertará verdad?- preguntó Merry a sus amigos. Ellos se encogieron de hombros y fue su única respuesta, Aragorn se devolvió con Legolas y Gimli detrás. Bajó del caballo para recogerla y trató de despertarla pero era imposible.
-No puede ir sola alguien tendrá que acompañarla- en es mismo instante le vino una idea a la cabeza y puso una sonrisa perversa y miró a Legolas.
-Oh no, olvídalo, mejor me voy a adelantar- dijo mientras hacía que el caballo diera media vuelta.
-Yo creo que es una buena idea- dijo Gimli detrás de Legolas.
-¿Y tu también?- le preguntó Legolas a Gimli dando vuelta la cabeza para mirarlo. Gimli asintió con la cabeza, y la respuesta de Legolas fue un bufido.
La noche ya estaba avanzada pero la oscuridad no se retiraba de los cielos. La verdad es que no le había molestado en lo más mínimo llevar a Minyamir en sus brazos, había sido divertido ella estaba casi acostada sobre él y llevaba la cabeza de Minyamir mirando hacia arriba apoyada en su hombro, creía que su cuello estaba un tanto torcido pero supuso que si le molestaba lo movería así que no le hizo caso. En el pasar de la noche de vez en cuando balbuceaba cosas entre sueños como… 'eso que tienes ahí ¿es chocolate?... ¿me llevarás al zoológico?...si, si claro, lo quiero cocido y con sal…no me gusta esa alfombra… ¿Te vas a comer eso?...' y otras cosas por el estilo a veces tosía un poco, suponía que era porque se ahogaba con su saliva por la forma en que traía la cabeza.
-¿Todavía no se despierta?- le preguntó Aragorn que se acercaba.
-No, ¿la ves despierta?- le preguntó con el típico sarcasmo de Minyamir. En eso, ella movió la nariz y parecía como si oliera algo.
-…Animales…mmm… ¿me llevaron al zoológico?- se despertó de un salto y lo primero que vio fue la cara de Aragorn que traía una expresión rarísima y luego sintió un dolor tan fuerte en el cuello que pensó que le habían pegado con un palo –Au- fue su primer comentario despierta junto con una cara de dolor –mi cuello- dijo en una voz falta de tono. Trató de moverlo para que se le pasara el dolor.
-Es que dormiste muy mal- dijo una voz detrás de Minyamir, algo que no se lo esperaba por lo que se asustó, su reacción, bastante inesperada por lo demás, en el instante en que oyó la voz dio un golpe hacia atrás con su puño cerrado.
¡PAAF! Legolas había caído del caballo por el golpe que Minyamir le había dado, ella no había siquiera mirado hacia atrás y tenía cara de '¡ups!' mordiéndose el labio inferior, dio vuelta lentamente a ver algo que en otra circunstancia se habría reído, pero era ella la que había provocado eso así que no le causó la menor gracia.
-L..lo siento- dijo mientras detenía el caballo para bajarse a ayudarlo. Legolas había caído de espaldas y tenía las manos en su cara cubriéndose la nariz y la boca, se levantó lentamente –lo siento, no sabía que estabas ahí, porque si hubiera sabido no te habría golpeado, claro, me asusté, ¿Estas bien?- dijo mientras se acercaba para confirmar que nada malo había pasado, el resto de la compañía miraban divertidos.
-Legolas ¿Estas bien?- preguntó Gimli aguantando la risa.
-Creo que si- se tocó el labio con la mano y luego la miró, tenía algo de sangre –procuraré no volver a asustarte- le dijo a Minyamir, ella puso una sonrisa de niña buena y luego busco en su equipaje y le pasó un pañuelo.
-Toma, será mejor que te limpies-
-Gracias- tomó el pañuelo y se limpió. Lo que siguió del camino fue normal, dentro de lo que se podía. Legolas había vuelto a Arod con Gimli y Minyamir iba a Iloen. En eso un jinete que iba en la retaguardia se acercó velozmente al rey y a Minyamir se le formó una sonrisa por que sabía lo que eso significaba. Después de tantos retrasos habían vuelto al puesto que habían ocupado en el principio de la cabalgata que estba cerca del rey Théoden.
-Mi Señor- dijo el jinete dirigiéndose al rey –hay hombres a caballo detrás de nosotros, están por alcanzarnos- sin perder tiempo Théoden ordenó un alto, los jinetes se dieron vuelta y empuñaron sus lanzas. La luna se oscureció por un momento pero de improviso volvió a brillar. En seguida el sonido de los cascos llegaron a oídos de todos.
Cuando estuvieron a unos pasos de distancia Eomer grito con voz tonante:
-¡Alto! ¡Alto! ¿Quién cabalga en Rohan?- los perseguidores detuvieron de golpe los caballos y a la luz de la luna vieron como unos jinetes se apeaban de sus caballos y se acercaban lentamente. El hombre alto levantó una mano blanca en señal de paz, peroles jinetes de la escolta del rey empuñaban sus armas.
-¿Rohan? ¿Habéis dicho Rohan?- dijo el hombre con voz clara –Da gusto oírlo, desde muy lejos hemos venido buscando este país y llevamos prisa-
-Lo habéis encontrado- contestó Eomer –cuando cruzasteis los vados, habéis entrado a Rohan, pero nadie cabalga aquí sin permiso ¿Quiénes sois? ¿Y por qué la prisa?-
-Soy Halbard Dúnadan, Montaraz del norte- dijo el hombre –Buscamos a Aragorn hijo de Arathorn y habíamos oído que estaba en Rohan-
-Y lo habéis encontrado- dijo Aragorn bajando de su caballo y corrió a abrazar al recién llegado –Halbarad ¡De todas las alegrías esta es la más inesperada!- dijo Aragorn feliz. Merry dio un suspiro de alivio, había pensado que era algo de Saruman para sorprender al rey solo cuando lo defendían unos cuantos –Todo está bien, son hombres como yo, vienen del país lejano en que yo vivía. Pero a qué han venido y cuantos son, Halbarad nos lo dirá.
-Tengo conmigo treinta hombres- dijo Halbarad – todos los de nuestra sangre que pude reunir en tan poco tiempo y con tanta prisa. Y también nos han acompañado los hermanos Elladan y Elrohir. Hemos cabalgado lo más rápido posible desde que recibimos tu llamado- Aragorn lo miró extrañado.
-Pero yo no os he llamado- dijo Aragorn –salvo con el deseo, a menudo pienso en vosotros, pero son cosas que se arreglarán más tarde. Nos habéis encontrado viajando de prisa y en peligro, acompañadnos si el rey lo permite- la verdad es que nada había alegrado más al rey Théoden que esa noticia.
-Magnífico- dijo el rey –si estos hombres de tu misma sangre se te parecen, treinta de ellos serán una fuerza que no se puede medir con el número-
Aragorn cabalgó con los Dúnedain para compartir noticias del norte y del sur y luego Elrohir habló:
-Mi padre te ha enviado un mensaje Aragorn: Los días son cortos. Si el tiempo apremia, recuerda los Senderos de los Muertos.
-Todos los días me han parecido demasiado cortos, pero mi prisa será en verdad grande si decido tomar ese camino- dijo Aragorn
-Eso lo veremos pronto- le respondió Elrohir, entonces Aragorn miró a su primo y le preguntó:
-¿Qué es eso que llevas?- porque había notado que en vez de lanza empuñaba una larga hasta como si fuera un estandarte, pero estaba cubierta con un lienzo negro y atado con muchas correas.
-Es un regalo que te manda la Dama de Rivendel- respondió Halbarad
-Te pido que lo lleves por algún tiempo más- dijo Aragorn dándose vuelta para mirar al norte y ver las estrellas que iluminaban el cielo, luego se quedó en silencio.
La noche ya era vieja y el cielo gris en el este cuando salieron por fin del Valle del Bajo y llegaron a Cuernavilla. Allí dieron descanso un rato.
Merry durmió hasta que Legolas y Gimli le despertaron.
-Arriba señor Zángano, el sol ya está alto y todos andan de aquí para allá ¡levántate y ve a recorrer por ahí mientras todavía estas a tiempo!- le dijo Legolas levantándolo.
-Hace tres día aquí hubo una batalla- dijo Gimli –y Legolas y yo jugamos una partida que yo gané por un solo orco- Merry bostezó largamente.
-¿Dónde está Aragorn?- preguntó Merry.
-En una de las cámaras altas de la Villa, no ha dormido ni descansado, subió hace unas horas con su primo Halbard, dijo que necesitaba reflexionar- le respondió Legolas, Merry asintió con otro bostezo.
-¿Y dónde esta Minyamir?- preguntó nuevamente Merry.
-No lo sabemos, debe andar por ahí- respondió Gimli. La verdad es que no habían sabido nada de ella desde que llegaron a Cuernavilla. Merry se había vestido y echado la capa gris encima de los hombros, marchó con sus amigos a las puertas destruidas de la Villa.
-¿Por qué han venido?- volvió a preguntar Merry. No dijo de quienes se trataba pero era algo obvio.
-Tu mismo los oíste- dijo Gimli –dicen que el mensaje les llegó desde Rivendel.
-No, Galadriel- dijo Legolas
-Si tienes razón- dijo Gimli –ella lee los corazones y las esperanzas de cada uno- Legolas se detuvo en las puertas de la Villa, había encontrado donde estaba Minyamir. Gimli miró a su amigo y luego comprendió.
-Merry, ven te contaré como fue la batalla y te mostraré muchas cosas maravillosas de este lugar- le dijo entusiasmado Gimli y Merry fue con él.
Minyamir se había alejado del grupo desde que habían llegado a Cuernavilla, se había puesto feliz por la llegada de los hombres de Aragorn y sobretodo por la llegada de sus primos que tanto había querido ver, pero ahora que estaban ahí no se atrevía ni siquiera mirarlos, no sabía porque, tal vez porque pensaba que no la reconocerían y sería como una verdadera extraña que reclamaba un puesto que no sabía si en verdad era de ella, estaba tan confundida. Para pensar un poco se había ido a lugar en que se había puesto para la batalla, no había muchas personas y estaba en construcción por la destrucción que había sufrido y la vista del horizonte la tranquilizaba un poco. De donde estaba podía ver a las personas pasar abajo y a los montaraces que estaba reunidos y junto con ellos Elladan y Elrohir. Dio un suspiro, y luego sintió que alguien venía miró de reojo y era Legolas pero en las condiciones que estaba no hizo nada y tampoco pensaba hacerlo.
-Hola- le dijo él poniéndose al lado de ella.
-Hola- respondió en un tono sin ánimos y sin despegar la vista del horizonte.
-¿Por qué no te he visto con Elladan y Elrohir?- era la misma pregunta que ella misma se estaba haciendo, pero lamentablemente no tenía respuesta para esa pregunta. Se encogió de hombros –No te sientes segura- si podía ser que eso fuera tal vez no se sentía segura, pero segura ¿De qué? Si, no se sentía segura de ella misma. Su respuesta fue afirmación con la cabeza. Luego giró la cabeza para mirarlo.
-¿Y si ni siquiera se acuerdan que existo? Tal vez sea así, y si es así como voy a llegar de la nada a decirles '¡Hola, soy su prima! ¿Me extrañaron?' me van a quedar mirando con cara de 'y esta que se tomó' y no, no quiero sentirme así, cuando llegué ni siquiera Gandalf estaba seguro de quien era y le costó saber en verdad quien era, le costó tiempo, tal vez sea cuestión de tiempo, por ese tiempo será mejor que solo me quede sin hacer mucho…-dio un suspiro, se le notaba que estaba más confundida que nunca, volvió a apoyarse en sus manos y mirar hacia al frente. Se produjo un silencio.
-Yo si…-dijo Legolas, ella no entendió y volvió a mirarlo.
-¿Mmm?- dijo en señal de que no había entendido.
-Yo si…te extrañé- dijo al fin, había sido como sacarse un peso de la espalda, pero ahora quedaba ver las consecuencias que traerían esas palabras. Minyamir abrió los ojos y sintió como su cara le ardía, volvió a mirar al frente rápidamente, no sabía que hacer 'si antes estaba confundida, ahora no sé como estoy' pensó en el instante en que se dio vuelta. Legolas pensó que había sido una mal a idea y tal vez sería mejor si se retiraba, pero al momento en que dio un paso hacia atrás Minyamir se le tiró, literalmente, a los brazos, lo abrazó muy fuerte para no dejarlo ir, Legolas le respondió el abrazo, era todo lo que había querido de respuesta, y había sido mucho más de le que esperaba, porque si hubiera sido una respuesta con palabras habría terminado en confusión porque hay cosas que no se pueden decir con palabras y para ese momento no había mejor respuesta que ese gesto. Luego se separaron un poco para mirarse y sin dudarlo como la última vez se besaron, fue un beso muy corto pero lleno de significado, había sido como su reencuentro, volvieron a abrazarse con fuerza y ternura, no querían separase de nuevo.
Se quedaron así por un momento sin decirse nada y sin moverse. Pero como todo momento bonito tiene que ser interrumpido.
-Así que aquí esta nuestra prima tan esperada- dijo una voz en tono irónico. Minyamir se separó de un golpe de Legolas y miró hacia donde estaba la voz, habían dos elfos, muy iguales, de pelo café y altos.
-Elladan, Elrohir, que mejor visita que ustedes dos- dijo Legolas con una sonrisa, él sabía que los hermanos sabían de Minyamir, Lord Elrond desde que supo de su llegada trabajó en los recuerdos de él y de sus hijos, así que la recordaban muy bien. Minyamir por su parte no lo podía creer, le habían dicho 'prima' eso quería decir que si la recordaban.
-Us…ustedes me…me recuerdan?- dijo con duda en la voz. Sin dejar de sostener la mano de Legolas que apretaba con fuerza, esperaba la respuesta.
-Claro que si- dijo como si fuera obvio Elladan (o era Elrohir?).
-Como nos vamos a olvidar de la persona más molestosa, pesada, molestosa, florero, molestosa, chistosa, molestosa, agresiva, molestosa, gritona y menos elfa de toda la Tierra Media, que por casualidades de la vida es prima nuestra- dijo Elrohir con una sonrisa. Minyamir sonrió, hace tiempo que no se sentía así de feliz en ese lugar. Corrió y los abrazó los dos (que difícil no?), y una lagrima recorrió por su mejilla.
SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
Uuuui que me costó este capitulo…pero al fin aquí esta. Ojala que sea del agrado de ustedes. El cap es más corto que los otros lo sé, pero que antes estaban muy largos, pero si quieren que vuelvan a estar largos me dicen y yo arreglo eso ¿bueno? ¡¡¡¡¡¡¡¡ Gracias por leer!
Me despido…
Namarië
