-Generaciones-Perdidas-
Cap13: Los Senderos de los Muertos.
Caminaron los cuatro hablando y recordando cosas y Minyamir por primera vez desde que llegó a ese lugar se sintió como si estuviera en casa, un sentimiento afloró desde el fondo de su corazón, un sentimiento de nostalgia no muy notorio le hizo recordar a la gente de la tierra en donde había pasado los últimos años de su vida y pudo extrañar a las personas que alguna vez llamó papá y mamá, esas personas que sin ninguna obligación cuidaron de ella y le entregaron cariño, un cariño que era mutuo porque ella también lo sentía por ellos, y este reencuentro con su familia de verdad le hizo pensar en ellos.
-Minyamir ¿estás bien?- preguntó Elladan al notar que su prima se quedaba en un silencio repentino.
-¿Qué? No, no es nada estoy bien- dijo volviendo en si -¿Alguna vez les dije que no me gusta mi nombre?- dijo pensando para sus adentros. Los tres elfos se miraron y luego pusieron los ojos en blanco.
-Creo que desde que naciste- dijo Legolas y Minyamir lo miró con cara de asesina para luego soltar su mano y seguir caminando como si nada dejando al trío atrás. Siguieron caminando y se cruzaron con Gimli y Merry que venía muy feliz por alguna extraña razón desconocida para los cuatro.
-No adivinaran nunca que le pasó a este chiquillo- dijo Gimli golpeando la espalda de Merry al que hizo perder el equilibrio y casi caer. Todos esperaron a que hablara nuevamente – ¡se ha puesto a los servicios del rey Théoden!- dijo por fin con una sonrisa. Los demás también sonrieron.
-Bien hecho maese Merry, supongo que aprovechaste tu oportunidad muy bien- le dijo Legolas.
-Ven acá, te diré un secreto- le dijo Minyamir estirándole la mano para que el la tomara, se alejaron unos pasos del grupo que quedó hablando sobre los Valar saben que. Minyamir se hincó para quedar un poco más a la altura del mediano- está muy bien lo que hiciste y la experiencia te llenara de sabidurías y conocimientos, ahora tu piensas que no mucho puedes hacer por tu rey pero verás como en el momento más oscuro serás el más grande, no dejes que nadie te lo impida menos tú mismo- dijo al fin mirándolo con una seriedad muy cruda pero a la vez con una ternura casi maternal.
-Palabras muy sabias mi querida Minyi pero ¿Por qué dices esas cosas?- dijo Merry al que por su tono de voz usado parecía no haber entendido nada. Minyamir suspiró tratando de tranquilizarse y pensando en que ahora si que entendía a Gandalf cuando le hablaba a ella.
-Muy bien escucha esto, en algún momento no muy lejano de tu vida te acordarás de las palabras que te acabo de decir y puede que me lo agradezcas- respiró nuevamente y se tranquilizó- ahora vamos que tengo hambre- dijo levantándose y yendo hasta donde estaban los demás junto con Merry.
Todos los presentes se dirigieron al comedor ya que de todos modos era la hora de almorzar, y ahí podrían comer algo y conversar en paz, ya que un momento como ese no sabrían cuando podrían tener otro y era mejor aprovecharlo. Al llegar a este había algunas personas que iban y venían, y entre personas sentadas notaron que estaba Éomer y el rey Théoden, se sentaron junto a ellos y hablaron mientras comían, hasta que Éomer dijo:
-Se acerca la hora de partir, señor. Diré a los hombres que toquen los cuernos, pero ¿Dónde está Aragorn? No ha venido a almorzar.
-Si, nos alistaremos para cabalgar- dijo Théoden- y también manda un aviso al señor Aragorn de que se aproxima la hora.
Y así lo hicieron, más tarde ya estaba casi todo listo.
El rey, escoltado por la guardia y con Merry a su lado, descendió por la puerta del Fuerte hasta la explanada donde se reunían los jinetes. Mucho de los hombres ya esperaba a caballo y pronto serían una gran una gran compañía ya que el rey se llevaba a casi todos los hombres y solo dejaba un puñado para cuidar el Fuerte, y el resto de los hombres cabalgaba ahora hacia Edoras. Un millar de lanzas había partido durante la noche pero aún quedaban unos quinientos para escoltar al rey.
Los Montaraces se mantenían algo apartados, en un grupo ordenado y silencioso, armado de lanzas, arcos y espadas. Vestían oscuros mantos grises, y las capuchas que les cubría el yelmo y la cabeza. Sus caballos eran vigorosos y de una apariencia arrogante y de crines hirsutas. Uno de ellos no tenía jinete: el corcel de Aragorn que habían traído del Norte y que respondía al nombre de Roheryn. En los arreos y gualdrapas de las cabalgaduras no había adornos ni ornamentos de oro y pedrería y los jinetes mismos no llevaban insignias ni emblemas, excepto una estrella que les sujetaba el manto en el hombro izquierdo.
Éomer no tardó en salir por la puerta acompañado de Aragorn y de Halbarad que llevaba el asta enfundada en el lienzo negro, y de dos hombres de elevada estatura ni viejos ni jóvenes. Eran tan parecidos estos hijos de Elrond que muchos confundían a unos con otro; de cabellos oscuros, ojos grises y rostros de una belleza elfica, vestían idénticas mallas brillantes bajo los mantos de color gris plata. Detrás de ellos iban Legolas, Gimli y Minyamir. Aragorn no tardó en ir donde el rey para dirigirle algunas palabras, palabras que al final decidirían el camino por el cual andarían. Los demás se quedaron donde estaban y luego de un momento se escuchaba los murmullos de los soldados por todos lados.
-¿A dónde nos dirigiremos ahora?- preguntó Legolas como si hablara consigo mismo.
-Aragorn se ve confundido, nuevamente no tenemos a Gandalf y las decisiones de tomar un nuevo camino no son fáciles, tiene que decidir si no guía por el camino del rey o por algún otro camino que todavía no conocemos- dijo Gimli y si que tenía algo de razón.
-Gandalf hace falta, si, pero no acá sino donde está ahora y sí, Aragorn está confundido por el camino en el cual nos guiará. Ahora discute con Théoden si ha de seguirlo a él o seguirá el Sendero de los Muertos- dijo Minyamir.
-¿Cómo lo sabes?- le preguntó Legolas -¿Los escuchas?- dijo extrañado ya que ni él escuchaba.
-No- dijo ella levantando una ceja y casi su respuesta fue una pregunta.
-¿Y entonces como lo sabes?- volvió a preguntar.
-A porque yo lo sé todo- dijo poniendo un tono de voz como si digiera algún enigma que nadie había podido descifrar antes- y lo que no sé lo invento- dijo volviendo a un tono infantil que la caracterizaba. Legolas y Gimli la quedaron mirando como si estuviera loca –No, es solo una broma, pero si puedo decir que sé muchas cosas de este lugar y también me atrevo a decir que sé algunas de las cosas que pasarán. Pero lo que si sé con certeza es donde nos dirigimos ahora- dijo lo último inflando el pecho y subiendo la cabeza como dándose importancia.
-¿A si?- preguntó Gimli –y entonces, señorita sabelotodo, ¿Dónde vamos a ir ahora?-
-Fácil, pero todavía no es tiempo de que lo sepan, creo, y además si te digo puede que te de miedo- le dijo Minyamir acercándose a Gimli. Él en cambio dio un suspiro y movió la cabeza de lado a lado.
-Legolas, creo que esta chiquilla no te conviene, es una mentirosa- le dijo entre risas Gimli, Minyamir abrió la boca y entrecerró los ojos.
-¿No me crees? Muy bien te diré donde vamos y si sales corriendo no me culpes- se acercó al oído de Gimli y le susurro: -vamos a Los Senderos de los Muertos- sabiendo que Legolas escucharía y no sería necesario repetirlo.
-Eso hay que probarlo- dijo Legolas- esperaremos a que Aragorn nos diga.
-Como quieran, yo les dije- luego tomó las riendas de su caballos y se acercó lo más que pudo a donde estaba el rey y Aragorn, luego supo que Legolas, con Gimli en la grupa, la habían seguido.
Se acercaron lo suficiente para escuchar lo que hablaban y justo en ese momento el rey decía algo un poco más fuerte.
-¡Los Senderos de los Muerto!- repitió temblando Théoden- ¿Por qué los normas?- Éomer se volvió y escudriñó el rostro de Aragorn y a Merry le pareció que los jinetes que estaban más próximos empalidecían –Si en verdad hay tales senderos, la puerta está en El Sagrario, pero ningún hombre viviente podrá cruzarla.
-¡Ay Aragorn, amigo mío!- dijo Éomer- tenía la esperanza de que partiríamos juntos a la guerra, pero si tú buscas Los Senderos de los Muertos, ha llegado la hora de separarnos, y es improbable que volvamos a encontrarnos bajo el sol.
-Ese será sin embargo mi camino- dijo Aragorn- pero, te digo que quizá volvamos a encontrarnos en la batalla, aunque todos los ejércitos de Mordor se alcen entre nosotros.
-Harás lo que te parezca mejor, mi señor Aragorn- dijo Théoden- es tu destino transitar por senderos extraños que otros ni se atreven a pisar. Esta separación me entristece y me resta fuerzas, pero ahora tengo que partir y ya sin más demoras, por los caminos de la montaña ¡Adiós!
-¡Adiós, señor!- dijo Aragorn- ¡Galopad hacia la gloria! ¡Adiós Merry! Te dejo en buenas manos, mejores que las que esperábamos cuando perseguíamos orcos en Fangorn. Minyamir, Legolas y Gimli continuarán conmigo la cacería, espero, pero no te olvidaremos.
¡Adiós!- dijo Merry, no encontraba que decir, se sentía muy pequeños y todas esa palabras oscuras lo desconcertaban. Y ahora más que nunca echaba de menos el inagotable buen humor de Pippin. Y tuvo ganas de partir y que todo acabase ya.
Entonces Théoden le dijo algo a Éomer y este levantó la mano y gritó, y a esta señal los jinetes se pusieron en marcha. Cruzaron la Empalizada, descendieron al Bajo y volviéndose rápidamente hacia el este, tomaron un sendero que corría al pie de las colinas a lo largo de una milla o más, y que luego de girar hacia el sur y replegarse otra vez hacia las lomas, desaparecía de la vista. Aragorn los siguió con los ojos hasta que se perdieron de vista, luego se dirigió a Halbarad.
-Tomaré un bocado, y luego nosotros también hemos de partir- buscó con la mirada y se topó con lo que buscaba -¡Venid, ustedes tres! Quiero hablaros mientras como.
Minyamir miró triunfante a Legolas y a Gimli, volvieron junto al Fuerte y durante un rato Aragorn permaneció en silencio sentado en la mesa de la sala mientras los demás esperaban.
-¡Vamos, habla!- dijo Legolas- ¿Qué ha pasado desde la mañana que regresamos a este lugar?
-Algo más siniestro para mí que la lucha de Cuernavilla- dijo Aragorn muy serio- he indagado la Piedra de Orthanc, amigos míos.
-¿Has visto en esa piedra maldita y embrujada?- exclamó Gimli con cara de miedo y asombro- ¿Le has dicho algo a… él? Hasta Gandalf temía ese encuentro-
-¿Cuál es tu problema?- dijo de pronto Minyamir que en la conversación se había mantenido en silencio- Tierra llamando a Gimli, las palabras "dueño de la piedra" ¿no significan nada para ti? Sino mal recuerdo Aragorn proclamó abiertamente su título en las puertas de Edoras. Él es el dueño legítimo de la piedra, si la ve, él la controla, no es controlado como le pasó a Pippin o le pasaría a cualquiera de nosotros.
-Si, ella tiene razón- continuó Aragorn con voz más suave y ahora su expresión era de un hombre que ha trabajado en largas y atormentadas noches de insomnio-. Como bien dice Minyamir, soy el dueño legítimo de la Piedra.
Aragorn tomó aliento.
-Fue una lucha ardua y la fatiga tarda en pasar. No le hablé, y al final sometí la Piedra a mi voluntad. Soportar eso ya le será difícil. Y me vio, si amigo Gimli- le dijo viendo la expresión que de pronto se había apoderado de la cara del enano- me vio, pero no como ustedes me ven ahora. Si eso le sirve de ayuda, habré hecho mal. Pero no lo creo. Supongo que saber que estoy vivo y camino por la tierra, fue un golpe duro para él, pues hasta hoy lo ignoraba. Sauron no ha olvidado a Isildur ni la espada de Elendir, y ahora justo cuando pone en marcha sus ambiciosos designios, se le revela el heredero de Elendil y la Espada, pues le mostré la hoja que fue forjada de nuevo. No es tan poderoso para ser insensible al temor, y siempre lo carcome la duda.
-Pero a pesar de eso, tiene todavía un inmenso poder- dijo Gimli- y golpeará cuanto antes.
-Un golpe apresurado suele no dar en el blanco- dijo Aragorn-. Ahora hemos de hostigar al enemigo sin esperar a que sea él quien dé el primer paso. Porque cuando conseguí dominar la Piedra, me enteré de muchas cosas. Vi llegar del Sur un peligro grave e inesperado para Gondor, que privará a Minas Tirith de gran parte de las fuerzas defensoras. Si no es contrarrestado rápidamente, temo que antes de diez días la ciudad quede perdida para siempre.
-Entonces, está perdida- dijo Gimli- ¿Qué socorro podríamos enviar y que llegara a tiempo?
-No tengo ningún socorro para enviar, y he de ir yo mismo- dijo Aragorn- pero solo hay un camino que puede llevarme…
-Los Senderos de los Muertos- dijo Gimli interrumpiendo a Aragorn- lo sabemos- Aragorn los miró extrañado.
-¿Cómo es que lo saben?- preguntó. Y antes de que Legolas o Gimli dijeran el por qué, Minyamir ya estaba de pie.
-Porque lo escuchamos… cuando tú se lo decías al rey- su expresión era de no estar muy convencida de sus propias palabras mientras se mordía el labio inferior y trataba de esbozar una sonrisa. Aragorn entendió perfectamente como lo habían sabido y miró a Minyamir con cara de asesino. Hubo un silencio en que Aragorn seguía mirando a Minyamir con cara de asesino y ella mirando a todas partes como si estuviera distraída aunque su mirada al final siempre terminaba en la de Aragorn al que le sonreía con esfuerzos, hasta que Gimli volvió a hablar.
-Bueno, es un nombre poco grato para los hombres de Rohan ¿Pueden los vivos transitar por ese camino sin morir? Y aun cuando te arriesgues a ir por ahí ¿Qué podrán tan pocos hombres contra los golpes de Mordor?
-Los vivos nunca utilizaron ese camino desde la venida de los Rohirrim- respondió Aragorn- pues les está limitado. Pero en esta hora sombría el heredero de Isildur puede ir por ese camino, si se atreve. Pues ahora yo los invito a ir, porque ese es el camino que he de tomar, y no los obligo porque en ese camino los esperan duras faena y grandes temores, si no algo peor.
-Iré contigo aun por los Senderos de los Muertos, y a cualquier fin que quieras conducirme- dijo Gimli.
-Yo también voy- dijo Legolas- pues no le temo a los muertos.
-Supongo que no me puedo quedar sola y nunca he visto un muerto por lo que es mi gran oportunidad, que emoción- dijo con gran tedio en la voz- 'podría tener una cámara para guardar el recuerdo'- pensó por último.
-Esperemos que los olvidados no hayan olvidado las artes de la guerra- dijo Gimli- porque si así fuera, los habríamos despertado en vano.
-Eso lo sabremos si alguna vez llegamos a Erech-respondió Aragorn-. Pero el juramento que quebrantaron fue el de luchar contra Sauron, y si han de cumplirlo tendrán que combatir. Porque en Erech hay todavía una piedra negra que Isildur llevó allí de Númenor, dicen, y la puso en lo alto de la colina, y sobre ella el rey de la Montaña le juró lealtad en los principios del reino de Gondor. Pero cuando Sauron regresó y fue otra vez poderoso, Isildur impulsó a los Hombres de las Montañas a que cumplieran el juramento, y ellos se negaron. Pues en otros años oscuros habían reverenciado a Sauron. Entonces Isildur le dijo al rey de las Montañas: "Serás el último rey. Y si el Oeste demostrara ser más poderoso que ese Amo Negro, que esta maldición caiga sobre ti y sobre los tuyos: no conoceréis reposo hasta que hayáis cumplido el juramento. Pues la guerra durará años innumerables, y antes del fin seréis convocados una vez más". Y ante la cólera de Isildur huyeron y no se atrevieron a combatir del lado de Sauron. Se escondieron y año tras años se replegaron en los lugares estériles de las montañas. Y el terror de los Muertos Desvelados se extiende sobre la Colina de Erech y todos los pasajes en que se refugió esa gente. Pero eso, es el camino que yo he escogido, puesto que ya no hay hombres vivos que puedan ayudarme- luego Aragorn se levantó-. Parto en busca de Los Senderos de los Muertos, seguidme los que quieran acompañarme.
Los tres amigos sin decir palabra se levantaron y siguieron a Aragorn fuera de la sala. Allí en la explanada los Montaraces esperaban en silencio y con las capuchas puestas, los cuatro montaron en sus caballos y Halbarad levantó entonces un gran cuerno y los ecos resonaron en el Abismo de Helm, y a esa señal partieron al galope y descendieron el Bajo mientras los hombres que quedaban en el Fuerte observaban.
Y mientras Théoden iba por caminos lentos a través de las colinas, la Compañía Gris cruzaba veloz la llanura, llegando a Edoras en la tarde del día siguiente. Descansaron un momento antes de atravesar el valle, y entraron en El Sagrario al caer de la noche. La Dama Eowin los recibió con alegría, pues nunca había visto hombres tan fuertes como los Dúnedain y los hermosos hijos de Elrond. Pero Éowyn miraba a Aragorn más que a ningún otro. Y cuando se sentaron en la mesa, hablaron largamente y ella se enteró de lo que había pasado desde la partida de Théoden, de quien no había tenido más que noticias breves; y cuando le narraron la batalla del Abismo de Helm, y las bajas sufridas por el enemigo, y la acometida de Théoden y sus jinetes, le brillaron los ojos. Pero al rato dijo:
-Señores, estáis fatigados, será mejor que fuerais a vuestros lechos, tan cómodos como la prisa con la que han llegado lo ha permitido, mañana tendrán habitaciones más dignas.
-No, no se ha de preocupar por nosotros, bastará con que nos deje dormir aquí esta noche y desayunar por la mañana-dijo Aragorn-. Porque la misión que he de cumplir es urgente y tendremos que partir con las primeras luces.
-Entonces, señor, habéis sido muy generoso al desviarse tantas millas del campo para venir aquí- respondió ella con una sonrisa dulce.
-Ningún hombre hubiera contado como este viaje como tiempo perdido- le dijo Aragorn-. Pero, no hubiera venido si el camino que he de tomar no pasara por El Sagrario.
Y ella le respondió como que si lo que tuviera que decir no le gustara: -En ese caso, señor, se ha perdido, pues del Valle del Sagrario no parte ninguna senda, ni al este ni al sur, haríais mejor en volver por donde habéis venido.
-No- volvió a decir él- conozco este país desde antes que usted viniera a agraciarlo. Hay un camino para salir de este valle, y ese camino es el que he de tomar. Mañana cabalgaré por los Senderos de los Muertos- ella lo miró entonces como agobiada por un dolor súbito, y palideció, y durante un rato no volvió a hablar.
Una mesa más allá tres miradas se enfocaban en ellos.
-Pobre Arwen, yo no se como puede estar con alguien tan… mujeriego- dijo Minyamir dando un bufido lo que causó una risa gutural al lado de ella- de que te ríes, solo míralo, bueno no culpo a Éowyn, Aragorn también tiene sus encantos, pero ve algo con falda y sale detrás de eso.
-Eso explica por qué no te persiguió a ti- dijo Legolas para molestarla junto con una sonrisa y la risa gutural de Gimli se volvió a escuchar en la sala.
-¡Que buen chiste!- le respondió ella sarcástica- ¡oh! Esperen, estoy segura de que se me ha olvidado algo…- dijo mientras hacía como si intentara recordar algo importante- ¡Ay! Ya me acordé, se me olvidó reírme aha… ha ha… aha, creo que tengo que ensayar un poco más ¿No crees? Nunca se sabe cuando el humorista de Legolas vuelva a iluminarnos con alguno de sus chistes- le dijo a Gimli que intentaba no reírse bajo la mirada de su amigo que decía: se te ríes te mato. Minyamir volvió a mirar a Legolas inexpresiva-. El que ríe último, ríe mejor- luego se levantó y buscó con la vista y encontró lo que buscaba solo a una mesa de distancia, mejor así. Caminó hasta la próxima mesa y ahí se sentaban algunos Montaraces y sus dos primos. Llegó hasta donde ellos.
-Hola- dijo como si nada, una sonrisa radiante se dibujaba en sus labios lo que permitía que la belleza elfica se hiciera notar aún más en su rostro. Los gemelos le hicieron un espacio entre ellos para que se sentara y ella aceptó sin problemas. Conversaron de algunas cosas de Rivendel, de Elrond, de su padre y otras cosas por el estilo, hasta que Elrohir cambió de tema:
-Minyamir, déjame presentarte a Halbarad, a menos que ya se conocieran de antes- dijo mostrándole con una de sus manos al Montarás que tenía enfrente.
-No, no había tenido el gusto de conocerlo- dijo muy suave Minyamir dedicándole una sonrisa al humano. Halbarad se paró y tomó la mano de Minyamir, haciéndole una reverencia con la cabeza se la besó y luego pronunció un "mi lady" con una sonrisa la cual ella devolvió agradecida.
-Pues bien, ya se conocen. Halbarad ella es Minyamir, nuestra querida y única prima- dijo Elladan.
-Nosotros conocemos a este hombre hace ya mucho tiempo, me atrevo a decir que desde que nació ¿Sabías que es primo de Aragorn?- dijo Elrohir dirigiéndose a Minyamir.
-Algo así escuché, y ustedes ¿desde cuándo son Montaraces del Norte?- le preguntó a sus primos.
-Ya hace algunos años, me acuerdo que a nuestro padre no le gustó al principio- dijo Elladan.
-Si, dijo que era peligroso, por todo lo que estaba pasando y todo eso- completó Elrohir.
-Claro que lo es, sino miren a Aragorn, no les gustaría terminar como él, créanme- dijo Minyamir mientras lo miraba que seguía hablando de lo más bien con Eowin, no es que no le permitiera tener amigas mujeres, ella era mujer y no pasaba nada, pero una cosa es amistad y otra cosa era… eso. En fin, no era su tema.
-Hablas de Aragorn como si lo conocieras mucho, lo conoces como hace doce días y no más o ¿me equivoco?- volvió a decir Elrohir.
-No te equivocas, mi querido Elrohir, pero son doce días y noches, lo suficiente para saber de lo que hablo, creo que lo conozco lo suficiente para arriesgarme tanto- contestó mientras pensaba en los pocos días anteriores pero que se habían hecho una eternidad, quien hubiera pensado que todo lo que acababa de vivir solo fueron doce días y nada más.
-Y hablando de peligroso, ¿No es peligroso que una dama de Rivendel como usted esté en medio de esta guerra?- dijo Halbarad, Minyamir estaba tan acostumbrada a oír ya eso, que solo rió.
-Creo que te falta mucho por conocer a Minyamir- dijo Elrohir entre risas acompañado por su hermano. Ella lo miró con cara de asesina y le dio un puñetazo en el brazo, lo suficientemente fuerte para que tuviera que tomarse el brazo con la otra mano-. Ves lo que te digo- volvió a decir entre risas, pero luego levantó un poco las manos para defenderse al ver a Minyamir con su puño levantado nuevamente-. Es solo una broma Minyamir, pero aunque hubiera estado en casa, aunque la hubiéramos amarrado a la cama habría venido igual.
-¿Ustedes saben como llegué?- preguntó Minyamir un tanto asombrada.
-Si, cuando pasamos por Rivendel, antes de dirigirnos a Rohan, nuestro padre nos explicó todo lo que había ocurrido y es por eso que nosotros pudimos recordarte- dijo Elladan.
-Y ¿Cómo es que Lord Elrond sabía todo?- preguntó Minyamir tratando de averiguar ella misma en sus pensamientos como lo habría hecho. Luego miró a Elladan que apuntaba se cabeza con una sonrisa, por lo que ella comprendió de inmediato – ¡Ah! Galadriel y Mithradir- a lo que los gemelos asintieron.
-Esto es muy confuso, no entiendo de lo que están hablando- dijo de pronto Halbarad.
-Historias largas- le respondió Elladan.
-Y ¿Dónde estabas que dices que si 'hubiera estado aquí' o también si sabían como habías llegado? ¿Hiciste un viaje largo?-
-Historia aún más larga, pero si, fue como un gran viaje en el que te ausentas como toda tu vida, y a todo esto no sé cuantos años tengo en verdad, en la tierra tenía 18 años ¡era mayor de edad! Saben que, algún día les tengo que contar todo lo que hice en la tierra, y como era y todas esas cosas- dijo muy feliz recordando algunas cosas.
-¿No sabes cuantos años tienes?- le preguntó de repente Elladan, ella lo miró y le negó con la cabeza.
-Muchos, conténtate con eso, a veces la realidad duele un poco- dijo Elrohir lo que causó la risa de los otros dos. Y Elrohir recibió otro combo por parte de Minyamir.
-Bueno, volviendo a lo de antes, ¿Cómo es que usted ha podido entrar en esta guerra?-comenzó de nuevo Halbarad- En todo mi camino no he visto a ninguna mujer en combate- dijo, y Minyamir notó que tenía el desplante y la cortesía con la que hablaba Aragorn-. No es por ofenderla, sería lo último que quisiera, es solo por curiosidad.
-No, no me ofende, pero le diré que hay cosas que son mejor no revelar ni al más confiable de los seres- respondió Minyamir y Halbarad entendió. Justo en ese momento pasó una doncella con una jarra de cerveza y vasos en una bandeja.
-Señorita ¿Quisiera dejar eso aquí?- dijo de pronto Elrohir pidiéndole a la doncella que le dejara la bandeja con la cerveza y los vasos. Luego de que la señorita se fue, Elrohir tomó la jarra y sirvió cuatro vasos llenos y los pasó a cada uno de los integrantes.
-No sé si lo sabias, Elrohir, pero no me gusta la cerveza- dijo Minyamir mirando su vaso con una expresión de asco. Elrohir y Elladan se miraron con una sonrisa perversa en los labios y luego miraron nuevamente a su prima.
-Pues, te gustará, ya lo verás- le respondió Elrohir tomando el vaso de Minyamir y acercándoselo un poco- has de cuentas que es jugo de naranja y que tienes mucha sed en un día de verano muy caluroso- volvió a decir acercando más y lentamente el vaso a los labios de Minyamir que trataba de echarse hacia atrás pero su otro primo la sostenía por la espalda. Justo antes de que topara el vaso con su boca dijo entrecortadamente:
-Lord Elrond sabrá de esto.
Una hora y media más tarde de que la hora de la comida hubiera finalizado, quedaban unas pocas personas en el comedor, un grupo de ellos eran tres elfos y un hombre, en su mesa se veían tres o cuatro vasos ocupados por persona y de vez en cuando se reían muy fuerte.
-¡Oh! Halbarad, no sabía que eras tan simpático- dijo una Minyamir ruborizada por los efectos de la bebida- me has hecho reír mucho- dijo volviendo a tomar su vaso para llevárselo a la boca.
-Si, la verdad es que este hombre vale Mithril- dijo Elladan imitando a Minyamir y llevándose el vaso a la boca.
-Sabes, Halbarad, me caes tan bien que te contaré algunas cosas- dijo aclarando su garganta como si se preparara para cantar, tomó aire ruidosamente por la nariz y continuó-. Este señor… ¿Cómo era que se llamaba? Ah si, Sauron, él no puede saber que yo existo, no señor, porque…-pero fue interrumpida por un fuerte empujón de parte de su primo Elladan.
-Lamento decirte que estás hablando mucho- le dijo mirándola mientras ella trataba de incorporarse.
-Ese es el problema con los primerizos, nunca saben cuando parar- completó su hermano Elrohir justo al momento en que hipaba.
-¿Cómo pueden tratarla así?- terció Halbarad que intentó ayudar a Minyamir- es una mujer y hay que tratarla con delicadeza- los hermanos se miraron.
-Que tiernos, ¿No te parece Elladan?
-Así es hermano mío, y ni siquiera estamos en primavera, pero no hay estación para el amor.
-Deberíamos casarlos- dijo Elrohir como si acabara de dar la mejor idea que su cabeza podía formular.
-Que buena idea hermano, pero, no espera, que dirá el principito Legolas.
-Tienes razón Elladan, será mejor no decirle y ustedes se pueden casara en secreto y…
-No, ya lo tengo- dijo Elladan interrumpiendo a su hermano- se podría hacer una boda doble, cuando nuestra hermana se case con Aragorn, Minyamir se casa con Halbarad, serían unas parejas muy distintas pero iguales, hombres y elfos ¿No es una linda combinación?
Mientras que Halbarad los miraba como si estuvieran chiflados, Minyamir yacía en la mesa y en su quinto sueño, la bebida la había botado y no supo más de nada. De pronto los hermanos se dieron cuenta de que Halbarad quería comunicarles algo.
-La dama Minyamir se ha quedado dormida- dijo cuando obtuvo por fin la atención de los gemelos.
-¿No deberíamos llevarla a su cuarto?- dijo Elrohir, y Elladan asintió. Elladan la tomó en sus brazos y la sacaron del comedor, ya casi no había nadie en pie y las penumbras de la noche se apoderaban de los pasillos del palacio, y los efectos de la cerveza no ayudaban en nada. Ya llevaban un buen rato los tres paseando por distintos pasillos buscando algo que no encontrarían jamás, hasta que Halbarad se dio cuenta.
-Oigan, no sabemos cual es su cuarto- dijo parando en seco y haciendo que los gemelos lo imitaran al instante.
-Que hacemos- dijo Elladan con Minyamir en los brazos. Se quedaron en silencio por unos momentos al no saber que hacer, pero pronto los oídos expertos de los elfos captaron que alguien se acercaba por el pasillo por el cual ellos habían venido, o sea, del comedor (por lo que habían estado yendo y viniendo para todos lado y siempre llegando al mismo lugar). Los hermanos aguzaron la vista y una sombra se acercaba por el fin del pasillo, pero luego se hizo visible para los ojos de los elfos.
-¡Legolas!- dijo Elladan yendo en su encuentro –Que buena noticia- Legolas no alcanzó a decir nada cuando ya estaba recibiendo a Minyamir en sus brazos-. Tu novia, la dejamos en buenas manos, ahora nos tenemos que ir, adiós y gracias- sin decir nada más Elladan y los otros dos se esfumaron por el pasillo. Claro, ahora era su novia. Legolas había visto y escuchado todo junto a Gimli, que se reía a cada rato de las estupideces que decían. Si, tenía que admitirlo, se había sentido celoso, pero ahora que la tenía en los brazos y la miraba, se le había olvidado todo, en sus pensamientos no cabía otra cosa. Se veía tan linda dormida, y ese suave color que había adoptado su piel en su rostro hacía que su belleza pareciera de cristal, su pelo colgaba delicadamente hacia abajo; de un tono oscuro, liso al principio y con unos hermosos rulos en las puntas; se veía tan pequeña, tan delicada y frágil que daba la impresión que se iba a quebrar y entonces Legolas sintió miedo. Por primera vez en su vida sintió miedo, o eso fue lo que supuso lo que sentía en ese momento ya que los elfos no sienten miedo, pero él supo que era miedo y era el miedo a perderla. Y quiso protegerla, cuidarla para siempre y que los años pasaran y tenerla a su lado para mirarla y saber que todo estaría bien, y que los años cobraran su deuda con ellos al llevarse junto con su historia para ir y al fin llegar a las tierras imperecederas.
La tomó más firmemente pero con una dulzura que ni él mismo imaginó, y caminó a lo largo del pasillo y en ese momento se topó con la persona más necesaria.
-Dama Éowyn, que grata es la sorpresa de encontrarla- dijo Legolas tratando de hacer una reverencia.
-Maese Legolas, en que puedo serviros y serle útil.
-Necesito una habitación, para dejar a Minyamir, que ha sido vencida por el sueño.
-No es problema, sígame por favor- le respondió con una sonrisa y lo guió por unos pasillos hasta que la final llegó a un corredor con algunas puertas en él, lo suficientemente separadas para ser habitaciones muy cómodas y grandes. Abrió la puerta y dejó ver una habitación muy cómoda como había supuesto-. Esta es la habitación, si necesitan algo, alguna de las doncellas vendrá para ayudarlos- Éowyn al salir de la habitación, Legolas le dio las gracias.
Él la recostó sobre la cama y la observó por unos largos segundos, luego decidió que era hora de que él también durmiera y se dispuso a irse cuando una mano se aferró a su ropa.
-No te vayas- dijo Minyamir entre sueños con una sonrisa que transmitía paz. Legolas se sentó en el suelo a un lado de la cama sosteniendo la mano de Minyamir entre las suyas, y se quedó dormido junto a ella como ya había pasado antes en el bosque.
SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
Aiya! Por fin el cap numero 13, bueno ojalá les guste, lo que más me gustó a mi fue el final, fue muy tierno.
Como Minyamir le trata de sacar celos a Legolas ajajaja, lo encontré divertido. Ya verá la mañana siguiente.
Bueno hasta aquí los dejo por ahora.
Namarië.
