Cuarta Noche: Kirie.

Kairi despertaba en la sala de los Kimonos, la niña Kirie, estaba delante de esta al despertar.

Kirie pequeña: -señalando el Koto- Tienes que tocar esta melodía si quieres encontrarme...

Kairi se levanto del suelo, cogió un trozo de papel con unas notas musicales que tocó en el koto que estaba en el centro de la habitación de los kimonos. Una vez hecho, la puerta de un armario que antes estaba atascada, se abrió. Dejando ver una puerta secreta que la llevaría a la parte alta de la mansión. Dentro vió un agujero pequeño que daba a una de las habitaciones y pudo ver a una muchacha con un kimono blanco a la que las lágrimas le caían por su rostro.

La joven: no quiero morir...no quiero morir...
Kairi: Esa chica es Kirie…

Kairi avanzó hasta una trampilla, la abrió y se encontró encima de unos pilares que se encontraban encima del santuario de los cinco budas. Caminó por todos esos pilares hasta que llego a otra trampilla que la condujo a un pequeño ático, en donde allí crecían las vírgenes que iban hacer utilizadas en el ritual.

Entró y vio una especie de jaula, y dentro a la Kirie niña atada por las manos, y con una pequeña ventana que daba hacia el exterior. Dentro….

Kairi: - vio un documento- es el diario de Kirie...

Le he vuelto a ver. Es un joven que pasea siempre por los jardines de la mansión. El siempre me sonríe desde allí.
No se que me esta sucediendo con ese joven, pero quisiera estar con el.

Kairi: -siguió hacia la ventana- aquí hay una peineta.

Esta tuvo una visión, de Kirie en el jardín y esperándola estaba un joven de cabellos alborotados, Esta vio como Kirie se acercaba al joven mientras este la cogia por la cintura muy íntimamente.

Kairi: ¿Ese era Sora? -decía algo celosa- hay otro diario.

El patriarca, no me deja j salir del escondite. Dice que no debo relacionarme con el joven que acaba de llegar. Pero no puedo evitar sentir lo que siento por el.

Kairi: Vaya con Kirie...-celosa perdida- ¡vaya aquí hay otro! Mira que le gusta escribir a esta.

El joven me ha citado frente al árbol de los cerezos. Ese día fui muy feliz. Pero desde entonces no le he vuelto a ver. ¿Se habrá ido? Ahora que tengo estos sentimientos no quiero morir.Pero al ser mi destino... solo quiero verle un minuto antes de mi final.

Kairi: Vaya, Kirie lo ha pasado bastante mal... Mejor saldré por la trampilla. (Pero esta no se abría). -no se abre. ¿Por donde salgo ahora?- vio que en el fondo había una puerta. -Hay una puerta.-

Kairi se acerca a la puerta, mientras esta intentaba abrirla, la joven del kimono blanco salía de un espejo que había en el lugar. En ese instante Kairi vio como Kirie se acercaba a ella. Kairi hecha a correr por la puerta (ahora abierta). Sale por la puerta, baja por unas escaleras que daban hasta el pequeño jardín. Cundo consiguió dejar a Kirie atrás...

Kairi:-respirando agitadamente-Menos mal...Pensé que me iba a coger. Debo darme prisa y acabar con la maldición. Solo me falta un trozo de espejo. Debo darme prisa.

Kairi volvió a entrar en el pequeño santuario y bajo al pozo. Una vez allí, cogio la orquilla del pelo de Kirie y lo puso en un pedestal con unas sogas y una pequeña momia. En ese instante, la puerta se abre. Esta entra y ve un pasillo oscuro. Kairi tiene una visión.

El pasillo de camino a la sala de sacrificio. Todas las personas que caminaban agarraban a Kirie por las manos.

Kirie: ¡¡Por favor, dejadme verle una vez más!!
Kairi: ¡¡¡No, Kirie. Dejadla!!!

Desapareció la visión y salieron muchos espíritus. Pero Kairi pudo deshacerse de ellos. Al final del pasillo vio una puerta. Y encontró….

Kairi: Es la letra de Sora...

Tengo que encontrar la manera de que Kirie deje de hacer daño. Si estas leyendo esto, significa que no estoy muerto. Te he visto por los pasillos, he intentado llamarte, pero al parecer Kirie me tiene en una dimensión distinta.

Estoy bien. Kirie me esta ayudando con los fantasmas que se me presentan.

Kairi: Sora...

Kairi abrió la puerta y vio en la sala de sacrifico. Una rueda en el centro con unos pilares en donde se le daban vueltas a las sogas.
En ese momento otra visión apareció en la mente de Kairi.

Kirie estaba atada de pies, manos y en el cuello. Esta no paraba de gritar mientas los sacerdotes tiraban de las cuerdas estirando sus miembros.

Kairi: ¡Parad! ¡Parad de una vez!

En ese momento la visión desaparece se vio a un fantasma con sogas colgando en sus extremidades, mientras se oían el ruido de las sogas al estirar los cuerpos de las vírgenes que mataban para el ritual. Kairi acabo con el fantasma y siguió adelante. Ya cerca de la entrada de la última puerta que la separaba de la puerta del infierno, encontró otro pergamino con la letra de Sora.

Al parecer la joven se había enamorado de un chico que era igual a mí. Tal vez por eso me ha ayudado a escapar de los fantasmas que han intentado matarme, desde que estoy aquí. Por eso, al no tener ese amor, Kirie hizo que la maldición se manifestara. Hay que encontrar los espejos para poder acabar con esto y que ella deje de sufrir.

Kairi: Vaya...Tu siempre tan bueno con todo el mundo... - celosa perdida -

Kairi entró por la última puerta y vio a lo lejos la puerta del infierno abierta y un pequeño agujero en la piedra que estaba en el centro de la sala. En ese momento otra visión apareció de repente.

El patriarca ofreció las sogas de la joven y las coloco en la puerta del infierno para que esta no se abriera. Pero en ese instante las sogas se rompieron, la puerta se abrió y el espejo se rompió en pedazos. Todos los que se encontraban allí, murieron al instante. Pero unos segundos mas tarde, el patriarca despertaba y lleno de ira, mató a los que aun estaban vivos dentro de la mansión. Empezando así el infortunio y la maldición.

Kairi: ¡tengo que cerrar la puerta!

En ese momento un tintineo sonó y al virarse vio a Sora….

Kairi: ¡sora! -vio que la mano de Kirie le rodeaba mientras el estaba en trance- ¿Sora?
Kirie: déjale, es mío...

Kairi cogio la cámara y se dispuso a disparar con las películas de fotos que tenia de mas poder para acabar con la energía de Kirie. Después de que el poder de Kirie estuviera muy bajo. Kairi tropezó y la cámara callo al suelo rompiéndose en mil pedazos.

Kairi: ¡La cámara!
Kirie: No tienes ninguna posibilidad...

Se oye otro tintineo.

Kirie pequeña: mira la cámara.

Kairi: - miro hacia la cámara y vio algo brillante - El trozo de espejo que me falta...
Kirie pequeña: ¡Colócalo, deprisa!

Kairi se levanta a toda prisa, coge el trozo de espejo y lo coloca. En ese instante Kirie estaba encima de ella. Kairi mira hacia la puerta, y el espejo emite una luz muy fuerte. Cerrando la puerta y con ella, Kirie vuelve a la normalidad. Dejando a Sora libre.

Kairi: ¡Sora! - va hacia el -
Sora: Kairi...Hola...-medio aturdido-

Kirie arrodillada en el suelo, ve como su otro yo se pone a su lado.

Kirie pequeña: Tienes que terminarlo. Es tu deber.
Kirie: Si. Si no lo hago volverá abrirse. -mira para sora y kairi mientras el techo se derrumbaba- Debéis marcharos, yo detendré la puerta.

En ese momento Kirie se coloca las sogas y empieza a gritar mientras la puerta intenta abrirse de nuevo.

Kairi: Sora, vamonos.
Sora: No… puedo -algo triste-
Kairi: ¿Que?
Sora: Ahora comprendo por que vine hasta aquí. Debo quedarme con ella.
Kairi: ¿Pero si te vas que haré yo? ¡Estaré sola! -una lágrima caía por su rostro-
Riku: -apareciendo de repente- No estarás sola. Nosotros estaremos siempre contigo.
Sora: Kairi debes salir de aquí. No puedo dejar que la maldición vuelva aparecer. Ella no pudo ejercer de la protectora de la puerta por que no podía tener las dos cosas a la vez y ahora va a tener que sufrir toda la eternidad sola. Así que tengo que quedarme.
Riku: Siempre te protegeremos, solo piensa en nosotros.

Más tarde Kairi despierta fuera de la mansión.

Kairi: ¡¿Sora?, ¿Riku?! –llorando-

En ese instante las almas de las personas que murieron en la mansión volvían a donde deberían de haber estado siempre. En ese momento...

Sora: Kairi, gracias por ser nuestra mejor amiga...
Riku: -sonriendole- y no te preocupes...ya sabes,nunca estaras sola.

Fin.