Este capitulo iba a ser más largo pero al final decidí cortarlo en dos partes.
El fic no es extraordinariamente extenso así que prefiero hacer espacio entre capítulos.
o0o0o0o0o0o0oo0o0o0o0o0o0o0oo0o0o0o0o0o0o0o
Capitulo I
El ruido como siempre era insoportable, los habitantes de la Madriguera hacían escándalo por tres personas cada uno. Los gemelos le mostraban a Jaime su última adquisición y muy pronto Hermione se encontró sola en el patio, no que eso le molestara.
Tratando de pasar desapercibida se dirigió a la parte de atrás de la casa, tal vez pudiera terminar el libro antes de que su hermano la volviera a llamar. No tuvo tanta suerte.
"¡Hey Granger!" - Una voz ya conocida la llamaba.
Tratando de ignorarlo apresuro el paso.
"Hey ¿que te sucede? no estarás todavía enojada por lo de la oveja ¿cierto?" - Ronald tenia la misma edad que ella y desde el momento en que nacieron por ser ambas familias buenas amigas habían sido ya casi comprometidos.
Ambas madres esperaban el momento en que los dos jóvenes maduraran y se declararan amor eterno.
"¡¡Como si!!" - refunfuñó la muchacha por lo bajo.
"¿Que dijiste Mione?" - le preguntó el pelirrojo con la boca llena de manzana.
"¡Puaaj! ¡Ron, mastica antes de hablar!" - le replicó molesta.
"Bien madre" - contestó el otro sarcástico, pero a su favor podemos decir que trago antes de hablar esta vez.
"Ron, no estas molestando a Hermione otra vez ¿cierto?" "¿Como vas a cumplir el sueño de mamá y casarte con ella si haces que te odie?" - una voz pausada los sorprendió a ambos.
"Cállate Percy" – respondió enojado el mas joven enrojeciendo hasta las orejas.
Sin inmutarse el mayor de los chicos limpio sus gafas con ademán despreocupado antes de dirigirse a su hermano otra vez.
"Papá te estaba buscando. Dijo algo de una rata entre sus herramientas"
"Gracias Percy" - le sonrió la chica abrazándolo cuando el otro ya se alejaba musitando algo parecido a "estupido Scabbers".
Percy era muy parecido a ella misma, por eso siempre se habían llevado bien.
Ambos vivían aislados en su hogar, ambos eran distintos al resto de su familia.
Aunque Percy se había visto beneficiado por esta diferencia. El próximo invierno iría a la Universidad de Hogwarts una escuela muy prestigiosa o al menos eso le había confidenciado su amigo feliz de haber sido aceptado. Ella en cambio tendría que hacerse a la idea de un marido y una vida rodeada de niños, pañales y biberones.
"¿Y que lees ahora?" - preguntó el otro interrumpiendo su línea de pensamiento.
Olvidando totalmente su anterior preocupación se lanzo en una explicación entusiasta de la última novela a la que había tenido acceso. Ninguno de los dos prestó atención a la figura escondida entre los árboles.
o0o0o0o0o0o0oo0o0o0o0o0o0o0oo0o0o0o0o0o0o0o
¡Por Circe que hambre tenia! Ni una miserable liebre con que engañar el estomago antes de volver al castillo. Fue el hambre lo que le obligo a acercarse a la granja pero era demasiada gente y su apariencia luego de la transformación no estaba como para brindarle seguridad a nadie.
Con una mano temblorosa aparto el cabello castaño grisáceo de sus ojos, los mismos que lo marcaban como un monstruo al resto del mundo, de un innatural color dorado los ojos de un licántropo. Fijándolos en las tres personas discutiendo unos metros mas allá aguzó el oído tratando de escuchar algo de la conversación pero las voces al marcharse el mas joven de los muchachos habían bajado de tono, la chica abrazo al joven mas alto sin darse cuenta de cómo este enrojecía al contacto.
Prestándole más atención a la muchacha noto como el sol le sacaba brillos dorados a su desordenado cabello, se veía bonita riendo de buena gana y hablando animadamente sin percatarse del efecto que tenía en su compañero.
"Jóvenes" - pensó con algo de amargura.
¿Acaso había sido él mismo así de despreocupado alguna vez? no, su maldición se remontaba demasiado tiempo atrás.
Era demasiada gente la que vivía en la casa, no hallaría nada sin arriesgarse a ser descubierto. Retrocediendo volvió a internarse en el bosque tal vez con suerte y encontrara una ardilla distraída, no estaba en condiciones de ser delicado.
o0o0o0o0o0o0oo0o0o0o0o0o0o0oo0o0o0o0o0o0o0o
Tras soportar estoicamente la despedida de todo el clan de los Weasley Hermione dejó la madriguera atrás. Jaime había decidido quedarse a dormir y solo después de muchas suplicas la había dejado encaminarse sola de vuelta a casa después de todo todavía había luz y el camino era seguro.
No hervía en deseos de volver a su hogar, el día era precioso.
Pero tampoco hubiese querido pasar la noche en vela atenta a las bromas de los gemelos, la última vez fue cuando tenía ocho y juraba que sus rizos jamás habían vuelto a ser los mismos. Desde ese día su cabello parecía un nido de serpientes no importa que intentara hacer para controlarlo.
Buscando la sombra de los árboles camino en los lindes del bosque. Viendo una pequeña mata con flores blancas, Helleboro reconoció, mas allá Lunaria y Asfódelo recogiendo unas cuantas hierbas no demoraría demasiado ¿verdad? Además todavía podía ver el camino desde donde estaba solo debía evitar adentrarse demasiado unos minutos después había olvidado sus preocupaciones y se divertía buscando hierbas y flores que juntaba en su falda recogida la piel sudorosa, las mejillas sonrosadas y el espíritu animado se recostó bajo una enorme encina a descansar.
Despertó sobresaltada, sin saber si había dormido horas o minutos aun era de día solo habían pasado unos instantes aliviada dirigió sus ojos al frente.
"Bellísimo" – pensó.
No a más de diez pasos algo increíble. De un purísimo blanco perlado, parecía brillar en contraste al oscuro follaje, un unicornio.
La majestuosa criatura la miro con ojos del más limpio color plateado. Sin atreverse a respirar para no espantarla, fascinada extendió una trémula mano.
o0o0o0o0o0o0oo0o0o0o0o0o0o0oo0o0o0o0o0o0o0o
¿Como pudo haberse alejado tanto? había caminado todo el día y aun no podía reconocer esta área del bosque. Sintiendo la presencia de otra criatura sobrenatural se detuvo en seco.
Durante una milésima de segundo pudo verlos a ambos; un unicornio y una muchacha con la mano extendida a centímetros de tocarlo. Pero ya el unicornio, animal de luz, había sentido la oscuridad del hombre y en un parpadeo se perdió dejando a una sorprendida muchacha detrás.
o0o0o0o0o0o0oo0o0o0o0o0o0o0oo0o0o0o0o0o0o0o
Había desaparecido tan rápido que podría haberse convencido que solo lo había imaginado si no fuera por las huellas dejadas en el suelo húmedo.
Sobrecogida por la experiencia no se decidía a moverse y sin embargo la menguante luz la hizo recapacitar debía volver a casa antes de que anocheciera o saldrían a buscarla.
Continuará…
o0o0o0o0o0o0oo0o0o0o0o0o0o0oo0o0o0o0o0o0o0o
Notas del Autor: Cumpliendo mi promesa, casi ningún tiempo de espera.
El siguiente capitulo en dos días sin falta.
