CAPÍTULO 3

El capitán Jack Sparrow se dirigía rumbo al mar rojo, llevaba el timón, y parecía hablar solo mientras tanto la tripulación le miraba desconcertada pues últimamente parecía que Jack estaba un poco más loco de lo normal.

-¿Jack estás bien?- se acercó Ana María a preguntarle a su capitán

-Si, si, no te preocupes.

-¿pero con quién hablabas?- dijo la muchacha extrañada

-¡¡Con el mar querida¡¡Con el mar!!- Contestó el pirata mientras le daba la vuelta a un pequeño espejo que le colgaba del cuello.

-Bueno…-dijo Ana no muy convencida- Si necesitas algo ya sabes dónde encontrarme.

La muchacha se dio la vuelta y fue para proseguir con sus quehaceres, sin embargo no estaba muy segura de que hiciera lo correcto.

-Uff… por poco…- exclamó Jack mientras se secaba el sudor de la frente.

De repente una voz bien conocida empezó a salir de aquel pequeño espejo.

-¿pero por qué no les dices la verdad?- dijo Runbi con el ceño fruncido.

-¿Amor que quieres que les diga? "Mis estimados y valientes piratas, Nos dirigimos hacia el mar rojo siguiendo las ordenes de un objeto parlante, para luchar con una bruja oscura que habita en el fondo del mar" ¿tu crees que se lo creerían?.

- creen en maldiciones ¿no? Pues eso… ¡¡por cierto¡¡No me llames espejo parlante!!

-Amor, lo siento mucho pero ahora eso es lo que eres, hazme caso que si no fueras un espejo parlante ahora estarías conmigo en el camarote.

-No te burles de mi, Jack, no sabes lo duro que es estar aquí encerrada todo el día, sólo para estar junto a ti.

-… Y para conseguir tu maldita piedra y tu maldita daga…. -Murmuró Jack entre dientes.

-¿ora vez con el mismo cuento?

-Bueno ya me callo… -dijo Jack condescendientemente.

El aire se volvió tenso, pues siempre que surgía el tema de sus misiones Jack y Runbi acababan peleándose, y dejaron de hablar durante los siguientes minutos.

Runbi, estaba muy triste, pues sentía que en el fondo Jack tenía razón, siempre anteponía sus misiones a él, pero la chica no podía hacer nada.

-Jack voy a dar una vuelta ¿vale?, llámame cuándo me necesites.

-Ajam- espetó Jack como si no le importase en absoluto, aunque en el fondo sabía que la echaría mucho de menos.

La chica sintió un pinchazo de dolor en el alma y se marchó, junto a su imagen que se borró al instante del espejo convirtiéndolo en un espejo convencional.

Un suspiro se escapó de los labios de Jack, y éste se sumió en sus pensamientos.

-¡¡¡JACK¡¡¡JACK!!- gritó Gibs corriendo hacia su capitán

Jack dio un respingo sobresaltado y miró extrañado al segundo e abordo.

-¿qué pasa Gibs?- preguntó el pirata intrigado.

-¡¡¡Un bote¡¡Hay un bote aquí al lado y lleva una mujer dentro!!

-¿una mujer?- dijo extrañado Jack- ¿parece peligrosa?

-Pues parece una pirata, y solicita su presencia.

Jack se quedó pensando por unos instantes meditando que hacer.

¡¡Iremos a ver que quiere!!- exclamó extravagantemente y agitando las manos de arriba abajo.

Ambos piratas se acercaron a la zona de la cubierta dónde se podía ver el bote, había una chica dentro de él, de pelo castaño muy largo y enredado y tenía unos penetrantes ojos negros que podían intimidar a cualquiera que se atreviera a echarles un vistazo, llevaba una especie de pañuelo atado a la cabeza que le retiraba el pelo de la cara, al igual que Jack y vestía unos pantalones de lino bastante desgastados y una camisa blanca que con el tiempo se había vuelto gris y que le quedaba bastante ancha.

Aquella chica no era tan bella como Runbi, pero tenía algo que desconcertaba profundamente a Jack.

-¡¡Buenos días señorita¿Desea algo?

-¡¡parlamento!!- gritó la chica sin decir ni una palabra más.

-Perdona muchachita, pero el derecho a parlamento sólo lo pueden ejercer los piratas y tu no eres…

La chica se arremangó la camisa y mostró a Jack un tatuaje en su brazo derecho dónde aparecía claramente una P de pirata., Jack sorprendido abrió la boca de par en par.

-¿sería su excelencia tan amable de permitirme subir a su barco ahora?- gritó la chica sarcásticamente.

-Jack tragó saliva e hizo una seña a su tripulación para que subieran el bote hasta el barco.

Al cabo de unos minutos Jack tenía en frente a aquella pirata, que no mediría más de un metro 50, estaba algo rellenita pero le resultaba enormemente atractiva.

-Se puede saber que quieres muchacha?- preguntó Jack desconfiando de la chica.

-Sólo quiero unirme a su tripulación capitán.

Jack abrió enormemente los ojos sorprendido.

-¿y qué te hace pensar que te voy a aceptar? Por si no lo sabes muchacha mi tripulación ha sido exquisitamente seleccionada, entre la creme, de la creme, de los piratas.

La muchacha entrecerró los ojos apretando los dientes y echó un vistazo alrededor del barco y vió a toda la chusma que había en el barco, hasta que dio con lo que buscaba, elevó un dedo y señaló a Ana María.

-Capitán es que tengo entendido que hay mujeres en su barco, y si mis ojos no me engañan ahí mismo hay una.- dijo sin dejar de apuntar con el dedo índice a la Pobre ana.

Jack comenzó a frotarse las manos como pensándose si aceptarla o no.

-Bien chica ¿y qué puedes ofrecerme?

La chica sacó una espada y comenzó a decir.

-Puedo ofrecerle una buena luchadora, una buena pirata- sacó ahora varios mapas que indicaban el lugar de ciertos tesoros- miles de ubicaciones de inimaginables tesoros- se puso un dedo en la sien y sonrió- inteligencia, y sobre todo una buena amante si se diera el caso.

Ante la última afirmación de la chica Jack sintió una enorme excitación , tragó saliva y comenzó a ponerse nervisoso, aquella cumplía todos los requisitos que el había soñado para una mujer, claro antes de conocer a Runbi.

Jack decidido se acercó a la muchacha y le tendió la mano.

-Bienvenida a mi tripulación, soy el capitán Jack Sparrow.

La chica sonrió satisfecha. Encantada capitán, mi nombre es Luci.

Y ambos piratas se estrecharon la mano, y al instante sintieron una extraña sensación , como si un calambre placentero pasara de uno a otro.

Lo que ninguno de los dos sabía es que alguien que no estaba presente observaba la escena muerta de celos mientras se acariciaba el vientre buscando el calor de su hijo, Runbi miraba a través del espejo.

Continuará…

Espero que os haya gustado, y os pido perdón por haber tardado tanto en escribir éste capitulo, pero es que he estado ocupada con otros asuntos.

Bueno aprovecho para informaros de la causa por la que lucho, "fics libres y autores libres", he creado un foro, y la verdad está teniendo más éxito del que esperaba, dónde defendemos la libertad de temática, trama, opinión, personaje y forma en un fic.

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Bueno pues un saludo para todas, y espero que paséis buen fin de sema