Ya era tarde cuando Shûichi finalmente regresó a casa caída la noche. Sostenía en una mano una bolsa del supermercado llena con Pocky de frutilla, crema batida y cigarros, y su mochila en la otra. Estaba cansado y pensamientos turbulentos giraban por su mente. Había estado ocurriéndole una y otra vez desde que habían terminado el pony play de la otra noche, pero afortunadamente la insistencia de los pensamientos disminuía paulatinamente.
Quitándose los zapatos, se dispuso a ponerse unas pantuflas de uso diario, pero rápidamente cambió de parecer cuando divisó sus peludas pantuflas de Kumagoro. Eiri debió dejarlas ahí para él. Se preguntó si su amante estaría en casa. Sabía que Eiri tenía un compromiso con su editora, lo que lo haría llegar tarde a casa, pero había una cálida luz inundando la sala proveniente de la habitación, y podía oír el débil sonido de las teclas de una laptop en uso.
Las pantuflas sonaban suavemente con cada paso dado por Shûichi en su camino a la oficina. Allí estaba sentado su amante, absorto en su trabajo. Un cigarro pendía de sus labios y tenía el ceño fruncido en concentración. Shûichi amaba como lucía Eiri cuando trabajaba. Imaginaba poder ver el proceso en la mente de Eiri; una palabra perfecta aquí, una coma perdida acá… era realmente un maestro en su arte, y Shûichi estaba ligeramente celoso de la forma en que las palabras parecían fluir de su compañero casi impecablemente.
Shûichi rara vez lograba escribir con semejante abandono. Cuando lo hacía, las palabras eran normalmente basura, verdaderas merecedoras de los comentarios de Eiri, "Sin talento. Cero." Cómo alguien tan brillante y perfecto como Eiri podría jamás preocuparse por él, ni mencionar amarlo, estaba más allá de su comprensión. Sabía que Eiri lo amaba. Se lo había dicho más de una vez, y cada vez que lo decía, sus ojos confirmaban la emoción. No merecía ser amado por alguien tan fuerte, especial y etéreo. Imágenes de los últimos días comenzaron a relampaguear frente a sus ojos, y sintió vergüenza y retraimiento acumulándose en su interior. Justo como el fin de semana pasado…
Shûichi reconoció a que se debían lo que estaba experimentando, y sabía que estaba siendo irracional. Afortunadamente, el Resort Depravación era más que sólo diversión sexual. Además tenían grupos de discusión y clases dirigidas al estilo de vida BDSM. No era sólo látigos, cadenas, anillos en el pene, colas y montadas. Eiri había insistido que atendieran al menos a una reunión cada vez que iban. La última reunión había sido sobre el sub-drop. Instantáneamente, Shûichi supo lo que debía hacer. Un suave sonido escapó de sus labios mientras se acercaba a su amante. Eiri se giró ante el sonido, vio los signos de dolor en el rostro del niño una vez más y abrió sus brazos en consuelo, bienvenida y amor. La noche del viernes volvió a su mente.
Shûichi seguía en su traje de pony, menos la cola, con los brazos de Eiri rodeándolo. Su cuerpo tembló y suaves y angustiados gemidos salieron espontáneamente de sus labios mientras su cuerpo presionaba contra el pecho de Eiri. Los brazos a su alrededor lo estrujaron por un momento antes de liberarlo, y oyó palabras susurradas en su oído, "vamos a desvestirte."
A duras penas Shûichi reconoció la voz de Eiri mientras se arremolinaba a su alrededor. Todo lo que sentía era agotamiento. Sus piernas dolían y su espalda estaba irritada. Sus ojos tenían problemas al enfocar y su mente estaba en caos.
Con un brazo aun rodeando la pequeña figura de su amante, Eiri quitó el arnés y la embocadura de la boca y cabeza de Shûichi. Una vez que estuvo fuera, los dejó de lado y puso a ambos de pie. Shûichi se tambaleó y no parecía tener la energía para estar parado por si mismo. Girando al pequeño para que le diera la cara, Eiri continuó sosteniendo el frágil cuerpo mientras se movía para liberar las correas que cruzaban su espalda y pecho. Una vez que fueron removidas y abandonadas encima de la embocadura y el arnés, Eiri levantó a su amante gentilmente y lo llevó a la habitación. Su miembro aun colgaba flácido por fuera de su ropa mientras posicionaba al niño en la cama, así que una vez que Shûichi estaba acomodado, volvió a guardarlo y arregló su ropa.
Shûichi iba y venía del momento, pero la sensación de las manos de Eiri en sus piernas lo trajo bruscamente de regreso a la realidad. Eiri estaba desatando sus botas y quitándoselas lentamente, casi reverentemente. No era capaz de entender porqué el novelista perdía tiempo en hacer algo así. No se merecía aquellos simples toques, aquella atención, cariño y amor. Y aun así, al mismo tiempo, tembló de miedo al pensar que Eiri estaría de acuerdo y se alejaría de él.
Las botas fueron retiradas del cuerpo de Shûichi cuidadosamente, y sus hinchados pies fueron masajeados. "Shûichi¿estás bien?"
"No me toques," dijo ahogadamente con voz sofocada, pero al mismo tiempo se aferró con fuerza de la camisa de Eiri, acercándolos.
Eiri comprendió que ocurría en la mente de su sub, y en lugar de responder a los mensajes conflictivos que estaba recibiendo, levantó a su amante nuevamente y lo cargó hasta el baño.
La muralla externa del baño tenía una bañera contra ella, con esquinas cuadradas y azulejos blancos y verdes. Shûichi fue depositado en la esquina de la bañera con las piernas colgando del borde.
Eiri dejó una mano en la espalda de Shûichi para sostenerlo mientras la otra abría el grifo y ajustaba la temperatura. Cuando quedó satisfecho, tapó la bañera y dejó que el agua la llenara.
Agregando unas cuantas gotas de esencia de baño de lavanda, Eiri sumergió a Shûichi en la vaporosa agua hasta empaparlo. Se sentó cerca de él, y comenzó a arrullarlo con palabras de aliento y amor.
Eiri sabía que su sub estaba profundamente asido en el sub-drop. Todo sub experimentaba este estado mental en algún momento, y esta era la primera experiencia de Shûichi con él. El Sub-drop se manifestaba en cada hombre o mujer de manera distinta. Algunos lo experimentaban horas después de una escena, mientras que otros lo hacían en cuanto acababa. Para algunos, duraba días, mientras que otros lo sentían por meros momentos. Era demasiado pronto para saber si Shûichi estaría muy afectado para continuar con sus escenas del fin de semana, así que Eiri decidió concentrarse en el aftercare por ahora y observar el progreso de la situación.
Shûichi permaneció extrañamente silencioso mientras Eiri lo bañaba. Pasó una toalla sobre la piel del cantante, siendo especialmente cuidados alrededor de las marcas que las correas habían dejado a su paso. Aplicando más presión en su espalda, Eiri casi no notó los suaves sonidos que su koi emitía. Pero con una mirada confirmó que lágrimas escapaban de los ojos de Shûichi creando surcos en su rostro.
Eiri secó sus manos y tomó un pañuelo de papel. Con una ternura que Shûichi jamás había experimentado, Eiri secó sus lágrimas y colocó un beso en ambos párpados. Ninguno había dicho palabra alguna por los últimos 20 minutos, pero Shûichi comenzaba a sentirse más centrado.
"¿Por qué?"
Eiri no comprendió la pregunta. ¿Por qué montaban escenas¿por qué estaba en la bañera¿por qué Eiri secó sus lágrimas? Había millones de respuestas para esa pregunta, pero sólo una sería suficiente.
"Porque te amo, baka."
Con un ligero regreso a la normalidad, Shûichi soltó una risita y una pequeña sonrisa.
"Ah, ahí estás. Has estado desaparecido por mucho tiempo. Baka¿estás bien?"
Shûichi asintió, seguido por una sacudida de cabeza, y miró a Eiri confundido. "Lo siento. No lo sé. Me siento extraño."
"Está bien. Vamos a secarte y a meternos en la cama. ¿Suena bien?"
"Hai." Eiri lo sacó del agua y rodeó su cuerpo con una peluda toalla extra grande. Secándolo minuciosamente, pasó la toalla por la cabeza de su niño y absorbió tanta agua como pudo de su cabello. Eiri le dio algo de privacidad para que se sintiera más aliviado, y antes de que Shûichi pudiera moverse para ir a la habitación, fue levantado y cargado a su refugio seguro.
Habían decidido, cuando comenzaron con el estilo de vida BDSM, mantener una habitación en su casa libre de todas las escenas. Esa habitación era su alcoba, y permanecería como un lugar para escapar si lo necesitaban. Sus relaciones sexuales regulares no estarían asociadas con sus escenas, y Shûichi nunca apreció su decisión más que lo hacía esta noche.
Fue situado en su cama y observó como Eiri se quitaba la ropa. El collar y la correa de su muñeca salieron primero, seguidos por las botas. Al darse cuenta que estaba siendo observado, Eiri aminoró el paso y decidió darle a su amante un pequeño espectáculo. Tentadoramente tomó el dobladillo de su playera de red y comenzó a levantarla lentamente para sacarla de su cuerpo. Cuando llegó a sus pezones, hizo una pausa y miró fijamente los ojos amatista. Shûichi sonrió tímidamente y observó fijamente como Eiri seguía tirando la prenda, revelando por completo aquellos botones rosados y finalmente removiéndola de su cuerpo. Todo lo que quedaban eran los pantalones de PVC.
Cuando Eiri se dispuso a quitárselos, Shûichi se arrodilló en la cama y alcanzó con las manos la cintura de su amante. Eiri se acercó a él y dejó que los pequeños dedos jugaran con la parte superior de su ropa, penetrándole para tocar aquella piel tan sensible. Los pantalones eran de corte bajo, y los dedos de Shûichi rozaron los mechones de pelo rubio antes de ir más profundamente. Sintió la piel aterciopelada oculta de su vista, incitándola con una sonrisa en su rostro.
Finalmente, desabotonó y bajó la cremallera de los pantalones. Se ajustaban fuertemente contra el cuerpo de Eiri, y Shûichi debió tirar con fuerza para lograr bajarlos. Inclinándose por sobre la cama en una manera por demás precaria, Eiri apenas tuvo tiempo de moverse cuando Shûichi comenzó a caer. Pero logró reaccionar – atrapó el flexible cuerpo de su amante y volvió a arroparlo en la cama, riendo gentilmente ante lo torpe que el cantante podía llegar a ser.
"Gomen," Shûichi susurró mientras sus ojos se llenaban de lágrimas nuevamente. Eiri vio esto, terminó de quitarse la ropa rápidamente y se arrastró en la cama. Jaló del pequeño cuerpo contra el suyo y sostuvo con fuerza.
Del lado de la cama, Eiri sacó una pequeña y fría botella de jugo de frutas. Era el sabor favorito de Shûichi, kiwi mango, y se lo pasó a su amor. Shûichi lo aceptó agradecido y lo bebió hasta el fondo.
"Dime que ocurre, Shû-chan."
"No lo sé," respondió Shûichi. "No me siento bien. Estoy triste, y feliz, y molesto y asustado. ¿Cómo puede ser?"
"Mmmm," Eiri levantó un poco a Shûichi y cubrió de besos sus mejillas. "Está bien, Shû-chan. Es sub-drop. Ya pasará."
La boca de Shûichi se cayó de sorpresa. Por supuesto que recordaba la sesión a la que asistieron sobre el sub-drop en el Resort Depravación. Había sido dirigida para Dominantes y sumisos por igual, y enfatizaba la absoluta necesidad del aftercare. Pero en lugar de que este recuerdo lo consolara, le causó una gran angustia.
¿Eiri lo estaba tratando tan bien sólo porque era parte de lo que se suponía que debía hacer si era un buen Dom?. ¿Acaso las caricias amorosas y besos eran dados con real intención? Era tan extraño que Eiri se comportara de esa manera, y Shûichi comenzó a sentirse algo traicionado.
Viendo a lo ojos del cantante, Eiri vio como se oscurecían y giraban con ira y desesperación. Por suerte, comprendió a la perfección lo que pasaba por la mente de su sub, y habló para despejar sus dudas.
"Sí, darte aftercare de esta forma es lo que se supone que deba hacer cuando montamos escenas. Pero eso no quiere decir que no lo haga en serio. Mantengo en pie todo lo que he dicho y hecho, y de verdad quiero date todo esto. Estoy muy orgulloso de ti. Fuiste un excelente sub esta noche, un pony magnífico. Me excitaste hasta un punto en que casi pierdo el control. Estuviste hermoso, impresionante, y me prendiste. Tus ojos resplandecen con tal intensidad cuando trabajas duro por complacerme. Y no, no estoy diciendo esto porque se supone que lo haga. No lo estoy diciendo porque necesitas oírlo. Estoy diciéndolo porque es la verdad."
Shûichi formó una sonrisa con sus dulces labios y sus grandes y brillantes ojos. Eso era exactamente lo que necesitaba saber. Eiri dijo que era un excelente sub, y la vergüenza y desesperación se fueron disipando.
"También fuiste un excelente Dom. Me divertí."
"Sugoi" Shûichi rió ante la respuesta de Eiri. "¿Listo para dormir, o quieres hablar un poco más?"
Eiri lucía cansado. Era duro ser Dom. Tenía que concentrarse en el placer y seguridad de su sub todo el tiempo, mientras mantenía sus propios niveles de excitación sexual y satisfacción. La escena no acababa realmente hasta que le daba a Shûichi todo el aftercare que necesitara. El baño, el masaje, las palabras de aliento, el jugo, los abrazos… Todo esto era necesario para que la vida de su sub regresara a la normalidad. No deseaba nada más que escaparse a la oscuridad de la inconciencia, pero Shûichi no estaba listo aún.
"¿Podemos hablar un poco más?" Una mirada expectante se fijó en sus ojos dorados en un ruego silencioso por más consuelo y amor. Eiri podía hacer eso. Era parte del estilo de vida que había adoptado. Era un trueque, y justo como la preparación de su pony le daba la posibilidad de ser amable y cariñoso de forma casi secreta, el aftercare lo hacía mucho más.
"Claro. Te escucho."
Shûichi y Eiri pasaron un par de horas más hablando. Shûichi habló de su educación y cómo fue criado para ser una persona distinta. Su madre esperaba que se casara con una chica, tuvieran bebés y se desarrollara en alguna profesión. En vez de ello era un rock star al que le gustaba ser dominado por otro hombre. Si sólo su madre supiera que dejaba que Eiri lo vistiera como un pony, lo hiciera hacer cabriolas por la habitación y luego montarlo… Shûichi se sonrojó de vergüenza y deshonra, y Eiri trabajó duro para tranquilizarlo. Después de todo, Eiri tuvo una educación mucho más estricta, y el alejamiento del camino preestablecido por su familia había comenzado antes que Shûichi. Eiri podía entender los sentimientos de insuficiencia en su pequeño amante.
Hablaron de la escena que acababan de montar. Shûichi quería saber porqué a Eiri le gustaba vestirlo de pony. Antes de que pudiera contestar la pregunta, Eiri le preguntó si a él le gustaba ser un pony.
"Mucho. Es realmente sexy y caliente. ¡Y te prende!"
Eiri rió. "Me gusta mucho por las mismas razones. Hay algo innegablemente sexy sobre el punto exacto del dorso de tus piernas donde se sacude la punta de la cola de caballo. Y el arnés y la embocadura… verte todo atado de esa forma me la pone dura. Y además está el beneficio agregado que no puedes hablar."
Shûichi se arrojó contra él juguetonamente, riendo suavemente. "SÉ que te gusta esa parte."
"Entonces¿quieres jugar un poco más mañana¿Hacer algunas escenas más?" Eiri arqueó una ceja al preguntar. Esperaba que Shûichi se sintiera listo para regresar a la acción de los juegos. La escena de mañana iba a ser muy divertida para ambos, pero si Shûichi no quería hacerlo, lo dejarían para algunas semanas más."
"¿Me dirás lo que vamos a hacer?" Los ojos violeta brillaron al formular la pregunta.
"Nop." Obviamente la respuesta de una palabra de Eiri sería todo lo que Shûichi iba a recibir, pero en lugar de desanimarlo, se encontró deseando con ansias el juego que su Dom había planeado para él.
"Muy bien. Haremos más escenas mañana. ¿Quieres algo para beber?" Shûichi se quitó las mantas y se puso de pie. Sus piernas le dolían por todo el ejercicio, pero el masaje de Eiri hizo que el dolor fuera mucho menor de lo que podría haber sido.
"Cerveza suena bien." Le asintió al cantante y le batió la mano desde la habitación.
"¡Sí, amo!" Shûichi respondió riendo, y rápidamente fue e busca de una cerveza y otro jugo.
Hiro pasó la mayor parte de la noche en foros BDSM, salas de charla y sitios educacionales. Entre más leía, más deseaba tratar esas cosas él mismo. Ahora, sólo tenía que encontrar un sub. Pero ni siquiera sabía que tipo de sub deseaba. ¿Hombre - Mujer - Menor - Mayor - En masoquismo extremo - dolor suave? Las posibilidades eran infinitas. En lugar de intentar decidirse en ese momento, prefirió dejarlo por algunos días. Pero primero, tenía que aliviar la dolorosa erección entre sus piernas.
Caminó a su habitación y se desnudó, descartando las ropas a un lado. Antes de llegar a casa, se detuvo en una tienda de bromas para adquirir un par de 'ayudas sexuales'. Lo primero fue una botella de lubricante, el que se calentaba bajo fricción. Derramó el líquido en su mano y masajeó su miembro desde la base hasta la punta, apretándolo para excitarse más. Una vez que todo su miembro estuvo bañado en la sustancia resbaladiza, sacó su segunda compra – una funda de masturbación. Era un tubo rosado hecho de un material suave. Lentamente se introdujo en ella y se quedó quieto un momento temiendo correrse muy pronto.
Una vez que la abrumadora estimulación pasó, Hiro tiró del juguete hasta dejarlo casi por completo fuera de él, dejando sólo la cabeza de su miembro dentro. Con una dura embestida, lo regresó a su lugar y casi gritó ante las sensaciones. Comenzó a ganar un paso constante acariciándose con el juguete. El interior estaba corrugado, y cada vez que una de las protuberancias pasaba sobre su miembro, le daba la ilusión de dedos y lenguas brindándole aquel placer.
Rápidamente giro quedando sobre sus manos y rodillas. Separando ampliamente sus piernas, se mantuvo en posición con una mano mientras la otra continuaba apretando y deslizando el juguete en su virilidad. Sus caderas se movieron hacia su mano, y Hiro se rindió a la fantasía. Se imaginó hundiendo su miembro profundo en el cuerpo de su amante una y otra vez. Su pasión aumentó, y al percatarse de que ya no había retorno, apretó su agarre y sintió su semen explotar en el juguete y su mano.
Respirando pesadamente, Hiro colapsó sobre su cama y rápidamente cayó dormido, saciado y satisfecho.
Continuará...
Notas de ffpanda: No quedé tan feliz con este capítulo como deseaba estarlo, porque mientras quería mantener el realismo de la escena, también quería mantener presente la fantasía de la historia. Pero ese fue el paso del Sub-Drop (más que una mención por aquí y por allá). Aunque tendremos más Aftercare más adelante.
Pregunta – necesito su ayuda. Cuando recién comenzaba con el fic, mi intención era poner a Hiro con una sub femenina. PERO, he tenido muchos comentarios de que quieren verlo con un sub masculino, Personalmente, estoy totalmente abierta a cualquier opción. ¿Qué piensan?
Próximo capítulo: Lo que hicieron Eiri y Shûichi al día SIGUIENTE… Y Shûichi discute el estilo de vida BDSM con Hiro un poco más.
Notas de traducción: Siento la tardanza con este capítulo, debo admitir que fue intencional ya que la desaparición de Amor Yaoi me tenía un poco decaída. Pero entiendo que hay gente que lee el fic en este sitio también y por respeto a ellas continuaré actualizando periódicamente. La pregunta de ffpanda no tiene mucho sentido ya que ya está decidida la pareja de Hiro, pero sería bueno poder comparar los gustos de las lectoras en inglés con nosotras.
-Sub-Drop: Ya hablamos de esto la vez pasada, sólo quiero dar un detalle que olvidé. La traducción literal de esto sería 'bajón del Sumiso' entendiendo que durante este período el sub 'cae' en un estado mental irracional, depresivo y que personalmente me encanta porque Eiri se pone en exceso tierno!
-Aftercare: Lo mismo, la traducción literal sería 'cuidados posteriores' o simplemente 'asistencia'. Estos dos términos pensé en traducirlos pero nah, suenan más lindos así (risas). Espero saber sus opiniones de este capítulo, nunca las pido porque me parece muy imperativo y me molesta, pero este capítulo en particular me llega hasta el fondo del corazón, y quisiera saber si sus reacciones coinciden con las mías. Gracias y nos vemos muy pronto!
