Han pasado años, la vida a cambiado y yo he envejecido… aún así seguí con esta historia que ame cuando nació y que por lo mismo he decidido terminar, no dejar las cosas a medias. Ya he cumplido esta promesa con mi otro fic "Special Night" y fui feliz al saber que no escribo para la nada y que mis pensamientos plasmados en historias les son agradables a algunas personas… lean y nos vemos abajo.

Capítulo 6: Tregua.

Al día siguiente Harry despertó muy temprano, en realidad era muy difícil saber si había dormido algo pues, aunque sus sábanas estaban en un desorden descomunal, su rostro reflejaba un cansancio y una preocupación que de haber dormido, se verían atenuados; se levantó lentamente y comenzó a vestirse con gran pesadez, el desgano que sus movimientos reflejaban era sólo una consecuencia de la situación en que la pobre Luna se encontraba.

Terminó de vestirse y salió de su habitación creyendo que sería el único a esas horas de la madrugada, al cerrar la puerta tras él notó una sombra a unos cuantos pasos de distancia, la sombra se movió al sentir su presencia, se acercó a él y distinguió a un pecoso y pelirrojo hombre quien fuera alguna vez su mejor amigo, sonrió levemente, tal vez un poco incómodo; Ron lo imitó del todo, incluyendo la ligera incomodidad.

Después de unos minutos de permanecer estáticos caminaron a una misma dirección sin dirigirse palabra alguna, no necesitaban de tales, puesto que la amistad que los había unido tantos años en el pasado de una forma u otra aún seguía vigente, el uno al otro se conocían tan a fondo que las palabras sobraban en algunos momentos.

Después de recorrer el pasillo durante largo tiempo, llegaron a la fuente de mágicas complexiones que seguía rociando todo su rededor, a la orilla de la misma tomaron asiento, un poco alejados, el silencio continuó su reinado hasta que Ron se atrevió a articular unas cuantas palabras:

- ¿Qué harás Harry? – el aludido se sobresaltó un poco ya que se había acostumbrado al frío silencio, tardó un poco en asimilar las palabras del pelirrojo, pero al poner toda su atención a estas siguió sin encontrarle un sentido definido.

- No lo comprendo bien Ron, ¿a qué te refieres?

- Pues… a todo ¿qué harás?

- Si te refieres a Luna… - pero las palabras no lograron seguir su curso

- Sí, a Luna… a ella – interrumpió exaltado – a todo lo que le sucede y a todo lo que nos sucede

- Mejor dicho, a todo lo que nos sucedió – respondió con enfado temiendo llegar a la conversación que tanto había desechado de su mente durante todos esos años

- No Harry, lo que nos sucede en este preciso instante y de lo que estás consiente

- Ron, ¿qué sentido tiene tocar este tema? ¿no hay cosas más apremiantes?

- ¡Por Luna no podemos hacer nada Harry, ¿Acaso eres medimago, tienes la solución en tus manos, llegarás a salvar la situación y quedar como San Potter? - para este momento se había levantado de su asiento y los gritos formaban un eco que se dispersaba en la cálida y sofocante atmósfera

- Vaya Ronald, hasta que llegamos al meollo del asunto; aún después de tantos años guardas rencor por toda la atención que acaparaba, ¡En verdad que eres estúpido!- el tono de su voz era bajo y melancólico

- Di lo que se te pegue en gana… no, espera, no digas lo que se te pegue en gana, no hagas lo que yo, no hables sin pensar – al hablar su manos pasaba por su rostro posándose en sus ojos como si privándose de la vista por segundos pudiera calmar su sentir - lamento hablarte así, pero me enfurece que te niegues a hablar de esto

- Ron… no sé que decirte, he hecho muchas cosas durante mi vida después de Hogwarts pero al mismo tiempo no he hecho nada, he recordado lo que vivimos y sentimos, hasta el más pequeño detalle

- ¿Por qué nos aislaste Harry, tú nos consideraste familia durante esos siete años y nosotros te consideramos de la misma forma – ya se encontraba sentado al lado de Harry, totalmente calmado

- No sólo en ese momento Ron, siempre los he considerado mi familia y por eso el huir de ustedes ha sido tan doloroso

- Entonces ¿por qué Harry?

- Porque no quería odiar a nadie Ron, sabes lo que siento por ella, sé lo que tú sientes por ella, creí que si me alejaba no tendría que haber un final dramático

- Vaya, seremos muy diferentes pero a veces pensamos igual. Yo también me alejé pensando en el mejor desenlace de las cosas

- Creo que ambos somos unos idiotas – una sonrisa culposa cruzó sus rostros – Hermione fue quien debió de sufrir más, de tener dos encimosos amigos pasó a tener ninguno

- Me alegra que haya encontrado a Luna, aunque está loca es una persona genial

- Basta Ron, que ella espere bromas de tu parte para calmar el ambiente no significa que debas hacerlas siempre

- Lo sé Harry, pero bien sabes que es un mecanismo de defensa ante situaciones adversas

- Si, uno que sólo tú sabes sobrellevar, yo no soy tan fuerte

- Si clasificas como fortaleza el hecho de evadir los problemas, ¡soy tu hombre! ¿qué te parece una tregua?

- Me parece perfecto Ron, ahora sólo hay que pensar en Luna y en como animarla para que no esté tan pesimista y llegue el martes con esperanzas

- Si, esa mujer no nos quiere preocupar, mostrándose tan calmada y graciosa como antes, se ocupa de nosotros sin pensar en ella misma… necesita desahogarse y mostrarse como es

- Eso sería lo más sano, vaya Ron, bajo esa apariencia de hombre insensible guardas a un gran observador

- Conozco a Luna, aunque no tanto como a ustedes, pero sé que necesita hablar con la verdad

- Vamos con ella, aunque no podamos verla podemos esperar afuera

Y diciendo esto, los dos hombres se levantaron de sus asientos, caminaron ligeramente, lado a lado, con un mismo destino, tan diferentes pero tan tristemente unidos, no sólo amaban a la misma persona sino que tal vez perderían a una amiga pronto. La noche aún no terminaba pero no sólo para Harry y Ron pareció eterna, en un hermoso cuarto lleno de lujosas maravillas una joven madre yacía en su cama pensando, Ginny tenía junto a ella a su hermosa hija, su cuna estaba cerca pero había preferido abrazarla y vigilar su sueño.

- Eres tan frágil, tan pequeña y hermosa; dicen que te pareces a tu madre pero eso es porque no quieren darse cuenta de quien es tu padre, eres idéntica a él, tus ojos son tan hermosos y extraños como los de Draco, pueden mostrar una frialdad terrible a quien no aprecian, pero aquellos que llegan a ser amados ven un brillo sin igual; bueno, tal vez sólo yo haya visto ese brillo en mi afán de idealizarlo como el hombre de mi vida… pero te puedo decir algo mi amor, él te conocerá como lo que eres, su hija.

El abrazo maternal de Ginny había perdurado por casi toda la noche, la pequeña dormía tan placidamente gracias a la inocencia que la tierna infancia le proporcionaba, aquella dulce ignorancia que su madre anhelaba por momentos, momentos en los que la situación se agravaba tanto que recurría a su verdadero apoyo incondicional y se perdía en el gran calor que el pequeño cuerpo le infundía.

- Yo te esperaba con el corazón, sin importar lo que me sucedía en el momento o lo que la gente pudiera pensar… te amé aún antes de conocerte y ser madre ha sido lo más hermoso que me ha sucedido, tú eres mi mayor orgullo Darli, la creación más perfecta que mis ojos pudieran ver; te necesito tanto como tu me necesitas a mi - las palabras se arremolinaban en la garganta de la mujer, eran un trago duro que pasar - pero aún así no soy feliz, sigo amando a ese maravilloso hombre que está a mi lado, pero no conmigo… perdóname por ser tan egoísta amor, pero si Draco ya no siente algo por mí, no creo ser capaz de quedarme junto a él siendo sólo su amiga

Lágrimas silenciosas recorrían el rostro de Ginny, sus brazos aferraban a ella la pequeña vida de su hija y los temblores que el llanto contenido provocaba despertaron a la niña, lanzó un quejido que se escuchó en toda la habitación y se apagó sólo con un beso de su madre y una dulce canción de cuna.

Apenas eran las siete de la mañana y afuera del hospital no había tranquilidad, cinco personas con la preocupación en el rostro y una pequeña dormida en brazos de su madre aguardaban la salida del médico, esperanzados en ver a su amiga; después de una espera criminal apareció el hombre, parecía sofocado dentro de esa bata blanca pero en realidad ese era el sentimiento de todos, estaban abrumados por la posibilidad de perder la vida de alguien tan importante para ellos.

- ¿Trajeron el pastel de chocolate? - preguntó con una ligera sonrisa que sólo fue respondida con gestos de desaprobación

- Lo siento doctor, pero si usted quiere un pedazo tendrá que salvar a Luna a como de lugar – contestó Ron

- Lo lamento, Luna es una paciente que ha logrado propagar en todos un buen humor, la apreciamos mucho y apenas la conocemos; no sé como ustedes, que desde la infancia conocen su valor, se sienten en este momento

- Gracias, con eso nos asegura que no escatimará en esfuerzos por salvar su vida – Ginny apremió al hombre con una palmada en el hombro y una sonrisa

- Por supuesto que sí, por cierto, ¿no quiere que alguien se encargue de la niña en estos momentos?

- No se preocupe hombre, para mimarla y cuidarla, aparte de su hermosa madre, estamos su tío y yo – respondió Draco haciendo muecas graciosas a la niña quien con tremendas carcajadas exigía ir a los brazos del rubio

Ginny permitió a regañadientes que Draco cargara a su hija, era duro ver la felicidad del hombre con la niña y pensar en la reacción que tendría al saber la verdad, ¿la querría tanto como ahora y jugaría con ella amándola, o no la aceptaría como su hija y se alejaría de ambas?; Ginny sabía la clase de persona que era Draco, un hombre altivo pero amoroso, aún así su reacción con el tema era todo un misterio, esa era la razón de su silencio, no a diario uno descubre que es padre.

Sus pensamientos se detuvieron al notar que su mirada se había detenido demasiado en Draco, sacudió la cabeza y recordó la razón de su presencia en el lugar.

- Lo ve, no creo que necesitemos de algo así, felizmente tengo una niñera en cada una de estas personas, ¿cree que podríamos ver a Luna ahora?

- Mmm no sé si sea buena idea, aún está durmiendo, vayan a desayunar y en cuanto despierte yo mando por ustedes – prometió el médico

- Si descubro que ella despertó y no mandó por nosotros será excluido de mi círculo de amistades doctorcito – determinó Ron señalando el rostro del médico

- Mejor cállate Ron, nos vemos doc, gracias – y Harry se llevó a Ron por el brazo, quien no apartó la mirada del médico y entrecerró los ojos denotando amenaza

Aunque nadie tenía un excelente humor el desayuno fue delicioso, la que más lo gozó fue la pequeña Darlene pues pasó de brazos en brazos recibiendo sonrisas y ridículas caras, hasta que su madre la alimentó y cayó dormida, aún era tan pequeña.

- ¿Puedo cargarla Gin? Te juro que no la despierto

- Está bien Draco, cuidado con la cabeza – y con la delicadeza innata de una madre pasó a la infante a manos de su padre, se quedó a su lado

- Serían una familia tan bella – susurró Ron a Harry y Hermione con una sonrisa boba, ellos asintieron y trataron de no hacer nada que rompiera la escena frente a ellos

Una mujer de blancos cabellos se acercó a ellos, dijo unas cuantas palabras y se alejó; el único que se levantó y salió de la habitación a toda prisa fue Harry, los demás lo siguieron con la mirada, Draco y Ginny sabían lo que Luna querría con Harry, Ron y Hermione sólo lo suponían pensando en que les diría cuando fuera su turno.

Espero hayan disfrutado de esto tanto como yo al escribirlo… no, espero que lo hayan disfrutado al menos un poco más porque casi muero para continuar con esto, ya va para tres años cuando publiqué la historia y eso me traumó; además la escuela ha estado medio hostil y no tuve como que mucho tiempo libre… en fin, ando medio dopada hoy sábado, después de una escapada de la geometría y el diseño, los programas de potochop y el ilustrador, mis propios pensamientos y la vocecilla del niño rata (mi hermanito).

De una vez aviso… tal vez sí me llegue a tardar algo en actualizar, pero al menos no será un año jejeje

ATT:

ARI-ZETA

Posdata: Dejen reviews en el nombre de Dios y todo lo sagrado… o en el nombre de lo que se les dé la gana pero no me abandonen aquí, ¡¡¡¡sola conmigo!