El restaurante era perfecto. Era pequeño y acogedor, y se ubicaron en un pequeño privado donde quedaron sentados uno frente al otro. Estaban en medio del invierno por lo que ya estaba oscuro afuera, y la ventana aledaña les ofrecía una vista de Tôkyô iluminado por luz artificial.
La comida estuvo deliciosa, y Hiro bebió vino tinto en lugar que su cerveza habitual. Ellos ya habían tenido varias salidas sin la connotación romántica, así que el cambio fue aceptado con relativa facilidad. Mientras en el pasado disfrutaban de su compañía, sus conversaciones se mantenían en el ámbito profesional, así que ahora tenían un mundo de cosas nuevas de que conversar. Cenaron lentamente y pasaron varias horas disfrutando la mutua compañía.
Suguru le habló sobre su infancia. Vivir a la sombra del famoso tecladista de Nittle Grasper era difícil, y lo había incitado a aprender a tocar. Estaba harto de que toda la atención se dirigiera a Tôma, y se moría por algo de ella para él. Cuando Tôma descubrió que su primo tenía un talento natural, lo tomó bajo su protección y le enseñó a tocar. Su primer teclado profesional fue un regalo de Tôma, el que aun guardaba en la pequeña sala musical que había montado en su casa.
Hiro habló sobre la amplia gama de entrenamiento y educación que sus padres le habían establecido de pequeño. Fue inscrito en clases de kendô siendo muy joven, y fue considerado muy bueno en el deporte. Pero su primer amor era la música. Yûji tenía una antigua guitarra acústica resultado de una corta y pasajera etapa de Rock Star (la ironía no pasó desapercibida para Hiro). Pasó años guardada en el armario sin ser usada hasta que Hiro la tomó y comenzó a aprender a tocarla. Prácticamente todo lo aprendió por su cuenta, algo que Suguru admiraba profundamente. Se requería de mucha determinación y arduo trabajo para volverse tan bueno como Hiro, especialmente considerando el escaso entrenamiento formal que tuvo.
Para el final de la cena, Suguru se dio cuenta que extrañaba sentir la mano de Hiro sobre la suya. El viaje en taxi había sido tan agradable, y probó colocar su mano en la mesa y alargarla frente a él, sólo para ver que ocurría. Instantáneamente Hiro estiró el brazo para tomarla. Sonrieron y cayeron en silencio por unos minutos. El pulgar de Hiro acariciaba la mano de Suguru. Sus gentiles caricias excitaban profundamente al pequeño.
"¿Estás listo para ir a otra parte?" Hiro guardó su tarjeta de crédito una vez que el mesero se la regresó. Dejó una buena propina – el servicio había sido atento y discreto.
"Estoy listo. ¿A dónde vamos?" Suguru se puso de pie y se colocó su abrigo mientras Hiro hacía lo mismo.
"A bailar," le respondió Hiro. "Hay un club a unas cuantas cuadras de aquí. ¿Qué tal suena eso?"
Sonaba divertido para Suguru, y caminaron por la calle lado a lado. Hiro puso su mano en la parte baja de la espada de Suguru mientras se dirigían al club.
Tras dejar sus abrigos en custodia, caminaron hacia la barra. El club estaba oscuro y repleto de gente saltando y girando al son de la música.
"¿Quieres bailar?" Hiro le presentó la mano a su pareja, pero Suguru le negó con la cabeza.
"Lo siento, no tengo mucha experiencia en esto del baile. ¡En realidad no sé como hacerlo!" Hiro había visto a Suguru moverse al compás de la música en escena, y presionó el tema un poco más.
"No es gran cosa, solo muévete con la música. Te he visto haciéndolo millones de veces - ¿sólo un poquito?"
Suguru hizo una pequeña mueca y volvió a rechazarlo. "Te observaré mientras bailas. Me quedaré aquí. En un momento iré contigo¿de acuerdo?"
Hiro arqueó las cejas al pensar en montar un pequeño espectáculo para su, con algo de suerte, pronto-a-ser amante. Aceptó. "Siempre y cuando estés observando," y le guiñó el ojo. Antes de dirigirse a la pista de baile, le dio un rápido beso en los labios a Suguru y desapareció de su lado.
Tras recuperarse del beso, Suguru comenzó a observarlo. El cuerpo del pelirrojo giraba y se movía con la música. Incluso sin pareja, su forma de bailar era perfecta y sensual. Rápidamente se dio cuenta que sus ojos no eran los únicos sobre Hiro. Muchas personas lo habían reconocido y estaban bajo un trance impuesto por los movimientos del músico. Era TAN excitante ver a su nuevo novio siendo deseado por tantas personas.
Después de un par de canciones, Hiro regresó con su pareja. Tomó la cerveza que había dejado atrás y bebió la fría bebida. "¿Listo para venir conmigo?" Expuso su mano para Suguru una vez más, y esta vez el tecladista la aceptó.
Cuando llegaron a la pista de baile, Hiro no soltó el agarre que tenía sobre la mano de Suguru. La música cambió a una pieza acústica compuesta principalmente por bajo y teclado. Las profundas y palpitantes vibraciones atravesaban la habitación y los cuerpos de las personas. Hasta ahora, su único punto de contacto eran sus manos, pero lentamente estaban bailando más y más pegados.
Un par de manos tomadas se volvieron dos pares. Luego las manos comenzaron a vagar por los brazos para asirse de los codos y juntarlos aun más. En un momento, las manos de Suguru estaban detrás de la cabeza de Hiro, mientras que las de éste estaban cerradas alrededor de la cintura más pequeña. Hiro lo atrajo con fuerza mientras sus cuerpos se contoneaban con la música.
Elevando sus manos hasta la espalda de Suguru, Hiro las entrelazó por su cabello. El cabello del pequeño estaba húmedo por el sudor y Hiro lo empuñó gentilmente, bajando su rostro para acariciar el cuello de Suguru, quien le devolvió el gesto deslizando su mano bajo el largo cabello rojo y tomándolo tiernamente mientras acariciaba su cuello. Eran casi de la misma estatura – Hiro era sólo 1 centímetro y medio más alto, por lo que encajaban perfectamente.
Suguru se estremeció cuando el aliento de Hiro le causó cosquillas en su oreja al susurrarle, "me gusta la forma en que bailas, es sexy. Eres muy sensual." Un escalofrío zumbó por toda su espalda hasta llegar a su miembro. Juntaron sus caderas y amabas erecciones se rozaron.
Suguru gimió con el contacto y respondió, "También los eres. De verdad lo estoy disfrutando." Quería que Hiro supiera lo mucho que estaba disfrutando su cita. Hiro captó el mensaje fuerte y claro cuando Suguru comenzó a rozarlo continuamente. Ambos tenían problemas para respirar, pero cuando Hiro comenzó a mordisquear el cuello de Suguru, el tecladista pareció perder cualquier capacidad respiratoria.
Hiro paró de improviso y giró a Suguru entre sus brazos. Moldeó su cuerpo para recibir la espalda frente a él con su erección presionando con fuerza contra su pareja. Su baile se volvió mucho más erótico cuando Hiro elevó sus brazos en el aire. Entonces, recorrió con el dorso de su mano los brazos y costados de Suguru, deteniéndose en sus caderas. Dejando sus manos frente a la pelvis de Suguru, giró sus caderas causando un sensual roce. Suguru estaba tan prendido que a duras penas lograr percibir la música. El cosquilleo de la respiración de Hiro en sus oídos y la palpitación de su corazón eran los únicos sonidos a su alrededor.
Hiro le susurró, "¿Voy muy rápido?"
Con un gemido, Suguru tiró su cabeza hacia atrás. Hiro inmediatamente tomó ventaja del recientemente expuesto cuello y mandíbula y lo salpicó de besos apasionados. "Kami-sama Hiro, nos hemos conocido por años. He deseado esto por años. No vas muy rápido para mí. ¿Y tú?"
La boca de Hiro se secó de improviso y tuvo problemas al responder. "No voy tan rápido como quisiera. Te deseo, ahora."
Las siguientes dos palabras que Suguru pronunció gatillaron la acción de Hiro. "Entonces vamos." El tecladista se vio sacado de improviso de la pista de baile. Retiraron sus abrigos y se encaminaron por la helada noche. El frío en el aire causaba que el sudor en sus cuerpos se sintiera casi dolorosamente, y se apresuraron en llamar a un taxi.
"Mi casa queda más cerca," ofreció Hiro. Suguru asintió y en cosa de segundos el taxi se puso en movimiento.
Si el día había pasado lentamente mientras esperaban el comienzo de su cita, éste se detuvo por completo mientras el taxi los llevaba a casa. Corrieron al interior del edificio y aguardaron el elevador. El momento en que las puertas se cerraron, Hiro presionó contra Suguru contra la muralla. Frotó sus rostros como un gatito, mejilla con mejilla, mientras sus caderas se juntaban sensualmente. Sus erecciones volvieron en gloria y majestad y Hiro mordisqueó y tironeó gentilmente el labio inferior del pequeño.
Hiro raramente había actuado tan agresivamente cuando de sexo se trataba. Su identidad sexual no estaba claramente definida en secundaria, y Ayaka, siendo una sacerdotisa, permaneció virgen. Quería que Suguru supiera en que se estaba metiendo, y el pequeño respondía a la perfección, con los ojos brumosos y su piel resplandeciente en su rubor.
Las puertas del elevador se abrieron y los jóvenes se movieron para abandonar la caja metálica. Había una joven pareja esperando frente a la puerta, y Hiro realizó que aun no había llegado al piso correspondiente.
"¿Va para abajo, Nakano-san?" le preguntaron con los rostros rojos de vergüenza.
Hiro sonrió travieso y respondió, "aun no," antes de regresar con Suguru. El tecladista se rió mientras su cuello fue saqueado. Fue cosa de segundos antes de llegar al piso y la puerta de Hiro.
Una vez que la puerta de abrió, se tumbaron al interior. De improviso, Suguru se vio abrumado por un ataque de nervios y timidez mientras se sacaba los zapatos. No era virgen, pero nunca antes había estado con otro hombre. Pensó que sus experiencias pasadas no contaban realmente y decidió que para los propósitos actuales, era completamente virgen. La idea lo aterró por completo.
Hiro sintió el cambió de actitud de su novio. Ya era su novio¿verdad? No lo habían discutido realmente. Quizás eso estaba molestando a Suguru. Hiro recordó los años de incertidumbre por los que Yuki hizo pasar a Shûichi. No quería que Suguru viviera nada similar, así que comenzó a acercarse lentamente.
"Creo que ambos hemos probado que nos deseamos mutuamente, pero no estoy interesado en una aventura por una noche. Quiero que mis intenciones queden claras para que ambos apuntemos al mismo fin. ¿lo estamos haciendo?" Hiro sonrió gentilmente mientras pasó sus dedos por los brazos de Suguru.
"Apuntamos lo mismo – tampoco quiero una aventura por una noche," Los ojos de Suguru se iluminaron al hablar mientras unían sus cuerpos.
Hiro se inclinó y unió sus labios.
Shûichi sentía picazón y enojo. No, sentía furia. Todo era culpa de Eiri. Una vez que una escena termina, no debería seguir sufriendo¡especialmente no después de varios días! Pero aquí estaba, de pie en la ducha apuntando el chorro de agua a su erección. Agua fría corría sobre su piel hasta sus piernas. ¡La picazón era casi insoportable! Intentó con talco, crema hidratante, compresas frías, compresas tibias, nada lograba darle un alivio duradero.
Podía oír a Eiri riéndose en la habitación. ¡El hijo de puta creía que era gracioso! "¡Eiri-tême!. ¡Que te quede claro que JAMÁS volverás a hacerme algo así!. ¡Me importa un huevo si tengo que aceptar un castigo, jamás te dejaré repetir esta gracia!"
La risa cobró más fuerza, y Eiri luchó por hablar, "Shû-chan, déjame entrar. Tengo algo que podría ayudarte. Es una crema para la picazón a base de manzanilla, té verde y vitamina E. El farmacéutico dijo que esto podría ayudar. Y si no resulta, me dio algo aun más fuerte."
"¡QUÉ!" Gritó Shûichi. "¡Le contaste al farmacéutico!. ¡Jamás podré verle a la cara de nuevo!"
"Oh, ya basta. No sabe que es para ti, o porque lo necesitas. Ahora abre la jodida puerta y déjame untártela."
Shûichi pensó por un segundo. Quizás algo podría rescatarse de este fiasco después de todo. Pensando en todos los lugares íntimos en los que Eiri tendría que aplicar la crema, se dio cuenta de todo el kilometraje que podría ganar.
"Bien, tême. ¡Pero JAMÁS volveré a hacer esto!. ¿Me oíste?"
Eiri tuvo problemas para controlar su risa. ¡Había parecido una idea tan buena en ese momento! No se dio cuenta que seguiría rondándolos días más tarde. La primera vez que Shûichi regresó del trabajo, se estaba retorciendo y corrió al baño. El novelista lo siguió, curioso de lo que podría causar que Shûichi revoloteara tanto.
El momento en que los pantalones de Shûichi cayeron, Eiri comprendió y se partió de risa. De una manera, realmente era su culpa. No había pensado en toda la extensión del juego. La mayoría de las escenas acababa, pero esta continuó con el paso de los días. Eventualmente la picazón cesaría naturalmente y Shûichi volvería a la normalidad. Pero en el entretanto, lo mínimo que podía hacer era tomar la crema y frotarla contra su piel.
Oyó como se abría el seguro de la puerta y entró a la habitación. Fue bienvenido por la visión de Shûichi parado en la ducha mojando su entrepierna con agua fría. Simplemente no podía evitarlo. La risa volvió a surgir y el ataque de ésta no tardó en llegar. Shûichi ADORABA cuando Eiri reía. Pero nadie, ni siquiera Shûichi, gustaba de ser el objeto de las risas. Eiri hacía gala de su lado sádico, y el pequeño se encabronaba más y más con cada segundo.
El cantante encendió la manguera de la ducha y Eiri se empapó de pies a cabeza. El rubio se giró hacia él y comenzó a gritar, "¡Pequeño pedazo de…," pero antes de que pudiera continuar, Shûichi lo interrumpió.
"¡No te ATREVAS, cabrón!. ¡MÍRAME!. ¡Se están formando ampollas!. ¡Tengo cientos de pequeñas ampollas!" Shûichi estaba exhausto y lágrimas comenzaron a cubrir su rostro.
Eiri respiró profundamente, se desnudó y se metió a la ducha con Shûichi. Quitó la manguera del camino y limpió la irritada piel gentilmente. El cantante maulló suavemente ante la atención que estaba recibiendo.
"Dime, Eiri¿qué te hizo pensar en un juego tan sádico? Digo, después de todo, ni siquiera logré alcanzar los 30 puntos este fin de semana. De verdad no quiero volver a hacer esto nunca más." Eiri los guió a ambos fuera de la ducha y envolvió al pequeño en una afelpada toalla, siendo muy cuidadoso cuando secó su entrepierna y muslos.
"Pareció una muy buena idea en ese momento. Y además, si quieres participar en el concurso de adiestramiento, es parte del proceso de arreglarte y almohazarte."
Shûichi gimoteó. ¿Tendría que hacer esto nuevamente? La idea era horrible.
Recordó cuando leyó la tarjeta de puntos a media tarde, sin pensar mucho en ello:
'El sumiso tendrá que rasurarse el vello púbico completamente, 5 puntos.'
Ambos entraron en la ducha y Eiri disfrutó el espectáculo mientras Shûichi enjabonó su trasero y área pélvica y luego procedió a rasurar todos los trazos de cabello de su cuerpo. No era un chico velludo, tenía pequeños parches de vello púbico en las zonas normales, pero verlo completamente limpio y rasurado era muy excitante.
Eiri ayudó a Shûichi a rasurar entre sus nalgas para asegurarse que cada cabello fuera eliminado. Cuando estaba liso y limpio, la escena acabó, ganó 5 puntos y fue cargado hasta la habitación para otro 'descanso'. Eiri le hizo el amor, frotando su rostro y lamiendo por toda la pelvis de su pequeño amante. El novelista descubrió que la lisa piel lo prendía casi automáticamente, y reclamó a Shûichi dos veces antes de pasar a la siguiente escena.
Ninguno de ellos había rasurado áreas que no fueran sus rostros, en lugar de optar por otras partes de sus cuerpos. La idea de que Shûichi sufriría de un salpullido por la rasurada o insoportables vellos nacientes jamás pasó por sus mentes.
La crema natural alivió la picazón de Shûichi por 5 minutos. Eiri recurrió a aplicar la medicina más fuerte en su cuerpo. Había varios cortes en la piel de Shûichi por todo lo que se había rascado, y lo quemó ligeramente. Al cantante no le importaba. La sensación quemante era mucho más agradable que la picazón. La segunda medicina funcionó por más tiempo, pero pasarían otro par de días antes de que Shûichi estuviera lo suficientemente recuperado para no se molestado por la picazón. Tomaría considerablemente más tiempo que el cantante perdonara por completo a Eiri por ese sádico error.
Hiro depositó a Suguru en el sofá y se instaló entre sus piernas. El tecladista observó los ojos del pelirrojo y fue recibido por la lujuria irradiando de ellos. El deseo entre ambos era tan intenso que Suguru estaba listo para correrse sólo con esto.
Hiro dominó el pequeño cuerpo bajó el suyo y se deshizo de su propia polera. Sin romper el contacto visual con el tecladista, comenzó a desabotonar su camisa y exponer los hermosos trazos de piel.
El pelirrojo se inclinó y deslizó su lengua dentro de la boca de Suguru. Exploró muy profundamente, lamiendo, saboreando y tocando cada superficie. Suguru acarició la lengua de Hiro con la suya, y lloriqueó ante las increíbles pulsaciones de placer que recorrían su cuerpo.
El guitarrista recordó algo y buscó un objeto en su bolsillo trasero. Sacó el lubricante y lo ocultó entre los cojines del sofá antes de que Suguru viera lo que estaba haciendo.
"Ohhhh Suguru, aun te deseo, te deseo aun más. Dime que también me deseas," Hiro unió sus cuerpos causando que sus pezones y erecciones se encontraran.
La cabeza de Suguru estaba destrozada ante las sensaciones. "¡HIRO!. ¡Oh Hiro también te deseo!"
Hiro dejó de moverse y aguardó que Suguru lo mirara. El tecladista gimió desesperado ante la falta de estímulo y buscó el motivo en los ojos de su amante. Vio un brillo juguetón ellos y dijo, "No pares¡por favor!"
"¿Que no pare qué, bebé?"
La mirada que Hiro recibió decía, '¡Tienes que estar bromeando, cabrón!' pero lo que escapó de la boca de Suguru fue, "Tú sabes lo que quiero, Oh Hiro¡POR FAVOR!"
Hiro soltó una carcajada y retrocedió. Cosquilleó los pezones y estómago de Suguru con la punta de sus dedos, pero las caricias eran tan delicadas que sólo lo provocaron.
"Dime bebé, dime que quieres que haga. Quiero escucharte. Dilo Suguru." Hiro jadeó sobre él y llevó dos dedos a su boca para chuparlos. Suguru observó y gimió.
"Por favor, oh dios Hiro¡por favor!. ¡Quiero que me tomes!" Suguru frotó la erección del pelirrojo a través de sus pantalones. "¡por favor!. ¡jódeme!"
Hiro mordió sus dedos solo para evitar correrse en ese momento. "Oh bebé¡que lindo suplicas!"
Suguru se vio presionado contra el sofá hasta que reposaba bajo Hiro. Estaba siendo besado fuertemente, y los dedos de su amante hurgaban sus pantalones. Cada toque contra la dureza confinada debajo causaba que gimiera y embistiera hacia arriba.
Suguru no podría haber asistido a Hiro si su vida dependía de ello. Los placenteros toques y besos lo redujeron a un charco pegajoso. Hiro finalmente desabrochó sus pantalones, y los jaló de sus pequeñas piernas, lanzándolos a algún lugar de la habitación.
Suguru era hermoso. Su verga estaba dura y chorreando, y su piel era lisa y sedosa. Hiro se quedó quieto sobre Suguru para disfrutar la belleza frente a él.
Diciendo un silencioso "gracias" a Shûichi, Hiro sacó la botella oculta de lubricante. Derramó un poco en sus manos, y antes que Suguru pudiera procesar que iba a ocurrir, tomó el cuerpo de su verga y frotó el lubricante en sus bolas y miembro. Suguru gritó ante las caricias y lucho para refrenar correrse.
Los jeans de Hiro eran ásperos contra sus piernas, presionando y frotando contra sus muslos externos, armonizando con el increíble trabajo manual que estaba recibiendo; ambas sensaciones unidas radiaban placer por todo el cuerpo del tecladista.
"¡Oh Hiro! Si sigues hacienda eso¡voy a correrme!. ¡Para!. ¡No, DIOS por favor!" Suguru temía que si se corría, todo terminaría. Pero Hiro pensaba de manera distinta.
Los movió a ambos hasta que las piernas de Suguru estaban muy abiertas y Hiro quedó arrodillado entre ellas, jamás soltando su agarre de la verga del pequeño.
"Bebé," susurró con voz profunda y sensual, "quiero que te corras. ¿No quieres tú? Vamos bebé, córrete por mí. Córrete ahora."
Una mano se movió hacia las piernas de Suguru, y sin advertencia, un dedo resbaladizo tocó, presionó y luego se deslizó hacia su entrada. Era demasiado. Con un grito estrangulado, Suguru se corrió. Semen caliente saltó sobre el puño de Hiro agregándose al lubricante ya presente, y su dedo apretó hacia adentro fuertemente.
Hiro observó el rostro de Suguru cuando se corrió. ¡Era tan jodidamente caliente! Los ojos de Suguru se cerraron con fuerza y su boca se abrió todo cuanto pudo. Lanzó su cabeza hacia atrás y se arqueó sobre el sillón. Una mano tomó con fiereza la tela bajo ella mientras la otra tomaba la muñeca de Hiro, casi dejándola morada. Era una de las cosas más hermosas que Hiro hubiese visto, y se decidió verla todo lo que fuera posible.
A pesar de la dolorosa sensación emanando de su atrapada erección y la lujuria casi abrumadora que Hiro estaba sintiendo, su corazón latía con un ritmo diferente. Se estaba enamorando, sintiendo como si sus emociones estuvieran listas para explotar. Era increíble, y no quería que este sentimiento jamás lo abandonara.
Cuando Suguru recuperó algo de compostura, se sentó y envolvió sus brazos en Hiro. Se besaron y se abrazaron, y Suguru le susurró en un ronroneo, "¡eso estuvo increíble!. ¡Jamás me había corrido con tanta fuerza! Pero creo que es tu turno," Lamió la oreja de Hiro y volvió a tocar su erección.
Hiro rió. "Eres un gatito travieso. Muy bien, adelante. Pero no vayas muy lejos. Quiero estar dentro de ti cuando finalmente me corra."
Suguru notó al instante que estaba en desventaja. Sólo llevaba puestos un par de calcetines blancos, mientras Hiro aun tenía sus jeans puestos. Su primera acción fue arreglar esto. Empujó a Hiro y cambió sus posiciones, quedando entre sus piernas.
Los jeans del guitarrista fueron desabrochados y quitados de su cuerpo con gran premura, dejándolo sólo en bóxers. Cuando Suguru comenzó a quitarlos, quedaron atrapados en la erección de Hiro. El joven deslizó su mano hacia dentro y tomó la cabeza de la erección, ayudando a sacar los bóxers. Una vez alejado el estorbo, fue su turno de apreciar el cuerpo tendido bajo él.
Hiro era extremadamente muscular. Se formaba un gran contraste con su propio cuerpo, de pequeña contextura. Deslizó sus manos por los muslos de Hiro hasta llegar a los pezones, manteniendo su cuerpo elevado para no tener un contacto demasiado directo.
Suguru rápidamente se levantó y se movió hasta arrodillarse al lado del sofá, a la altura de los pezones del pelirrojo. Los tocó y jugueteó con ellos antes de cubrirlos con su lengua. Hiro pasó sus dedos por el cabello del pequeño y observó como su pecho era besado y lamido. Era una vista enloquecedora.
Jadeó cuando los dedos del tecladista bajaron por su estómago hasta llegar a su erección. Hiro había deseado sentir los dedos de Suguru bailar sobre su piel de la forma en que lo hacían sobre las teclas, y finalmente estaba ocurriendo. Suavemente embistió contra las manos de Suguru, invitándolo a que lo tocara con más fuerza.
Pronto, los labios de Suguru siguieron el camino que sus dedos habían marcado previamente, y vacilaron sobre el miembro de Hiro. Sus ojos se encontraron y Suguru le pidió silenciosamente permiso para probarlo. Hiro gimió y arrojó su cabeza hacia atrás, acto que Suguru tomó como un 'sí'.
Hiro casi se corrió cuando aquel calor húmedo lo envolvió. La lengua de Suguru se movía rápida y fuertemente, logrando con su inexperiencia sólo prender más a Hiro. El pelirrojo se levantó ligeramente y descansó sobre sus brazos para poder observar a su amante mamándolo. La visión frente a sus ojos le hizo dar vueltas la cabeza cuando las sensaciones en su estómago y verga comenzaron a volverse más y más intensas. Se estaba acercando demasiado, así que se inclinó para sacar a Suguru.
Hiro se reajustó hasta quedar sentado en el sofá con sus pies firmemente plantados en el piso frente a él. Manipuló a su amante hasta que quedó parado frente a él, y se inclinó para lamer la creciente erección en el cuerpo de Suguru. Era delicioso, y Hiro no deseaba más que saborear el semen de su niño. Decidió que ya habría tiempo para ello más tarde, y tomó nuevamente el lubricante. Recubrió sus dedos, los deslizó entre las nalgas de Suguru y volvió a encontrar su entrada. Un dedo ingresó y realizó su labor hasta que Suguru no mostró señales de incomodidad. Sólo unos momentos le tomaron a Hiro llegar hasta los tres dedos, abriéndolos y girándolos mientras chupaba la erección de Suguru.
Cuando Suguru estaba casi incoherente nuevamente, Hiro se puso de pie rápidamente y manobrió a Suguru de regreso al sofá. Esta vez dejó a Suguru sobre sus manos y piernas frente a él. Hiro se puso a sus espaldas, un pie en el piso, el otro arrodillado en el sofá, y posicionó su erección en la pequeña entrada.
Con una última aplicación de lubricante, esta vez directamente en su miembro, Hiro comenzó a pasar por el anillo muscular del tecladista. Suguru jadeó y gimió fuertemente.
"Bebé¿estás bien?" le preguntó Hiro. "¿Te duele?"
"Nooo, oh Hiro ¡es maravilloso!. ¡MÁS por favor!"
Hiro consideró hacerlo rogar una vez más, pero la idea fue descartada cuando Suguru embistió sus caderas hacia atrás, empalando a Hiro por completo en su interior. Mientras los gemidos de Suguru eran una mezcla de dolor y placer, los de Hiro eran de completo paraíso. Se quedó quieto para darle tiempo a Suguru de ajustarse antes de retroceder casi por completo y entrar nuevamente.
Suguru tomó un almohadón del sofá y lo abrazó contra su rostro y cuerpo. Se sentía tan completo¡era increíble! Giró su cuerpo un poco para poder mirar hacia atrás y ver a Hiro.
Los ojos de Hiro estaban concentrados en el trasero en el que estaba sumergido profundamente. Peñiscó y golpeó suavemente las nalgas mientras entraba y salía repetidamente. Los gritos cargados de pasión de Suguru lo acercaban al gran momento, y se sintió a punto de liberarse.
"Nrrrggg, Bebé, levanta un poco las caderas." Suguru hizo lo que se le dijo, presentando un nuevo ángulo para que Hiro trabajara. El miembro del guitarrista pasaba a llevar algo dentro de él y Suguru fue abrumado por un ardiente y cegador placer. Ya no podía concentrarse en observar a Hiro montarlo, le que estaba sintiendo era demasiado intenso.
"¡AH!. ¡Suguru!. ¡Quiero que te corras conmigo!. ¡Vamos Bebé!. ¡AHORA!" Hiro alcanzó la erección de Suguru para acariciarla, llevando a ambos instantáneamente al orgasmo. Tomó sus caderas con fuerza mientras se vaciaba en su interior. La palabra "¡MÍO!" se siguió repitiendo una y otra vez en su cabeza, y le tomó unos momentos darse cuenta que lo estaba diciendo en voz alta.
Suguru jadeaba bajo él, y comenzó a responder a cada exclamación de "mío" con un "sí".
En lugar de dejarlo colapsar sobre el sofá, Hiro recogió a Suguru y comenzó a caminar por el apartamento. "¿Vamos a la cama?"
Suguru asintió medio dormido y preguntó, "¿Podemos hacerlo de nuevo? Digamos¿pronto?"
Recibió como respuesta un sí, entre la risa de Hiro, quien los dejó a ambos sobre la cama para descansar. Sólo un pequeño descanso, entonces podrían volver a empezar.
Continuará…
Notas de ffpanda: Oh! Más historias maravillosas llegan a mi de personas que leen esta historia! ME ENCANTA ESTO! Jejejeje! Es fantástico!
Gracias otra vez por los fantásticos reviews! Estoy muy feliz de que sigan disfrutando esta historia! Diría que estamos en la 2/3 parte de la historia. Quizás sólo a la mitad. Pero aun queda mucho por venir!
PRÓXIMO CAPÍTULO: Más amor por todas partes! Otra escena con Eiri y Shûichi, mientras Hiro y Suguru hablan más sobre su relación.
Notas de Traducción: Estoy relativamente apurada para subir hoy mismo la traducción de Adicto a Shûichi (tira confeti) por lo que no hay notas xD. Sólo decir que9 capítulos de 33... obviamente ffpanda jamás pensó en que Depravity llegaría a ser TAN largo! Y aun faltan como 10 capítulos más en inglés. O sea, póngase cómodas, que tenemos para largo! Y porfavor, lo que le pasó a Shû es real, por lo que no lo intenten xD.
