Recordamos a nuestros lectores que esto es una traducción. Para datos de autora y disclamers pertinentes favor pasar al primer capítulo.

Advertencia: Este capítulo profundiza el tema del dolor. Pero estén tranquilos, ningún niño de Gravi fue herido durante la redacción de este capítulo. Como agradecimiento por acompañarme leyendo todo esto, hay un regalo especial al final de la página. NO SE VALE VER ANTES DE TIEMPO!

Disfruten!

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Eiri sonrió ante su sonriente baka sentado en los fríos azulejos. Mientras esperaba que la bañera se llenara, pensó en las palabras de Shûichi 'TÚ me haces sentir esto. Te amo muchísimo Eiri.' No pudo evitar sonreír. Se sentía complacido de saber que había desarrollado una escena que llevara a su sub al subespacio.

Tuvo que contener la risa cuando vio a Shûichi. Su amante estaba sentado sobre los azulejos observado la empañada ventana. Era posible permaneciera de esa forma por horas encerrado en su pequeño mundo. Realmente no deseaba sacar a Shûichi del subespacio, después de todo, la experiencia era el equivalente BDSM de obtener el Nirvana. Pero mientras Shûichi estuviera en el subespacio, no podrían montar más escenas. El cantante no podía alcanzar el orgasmo estando en este trance, y en aquel estado mental no era capaz de tomar decisiones responsables.

Eiri siempre temía que montaran una escena que Shûichi, de no estar en el subespacio, habría rechazado. Especialmente ahora que estaban usando una caja de puntos, no podía arriesgarse a sacar un juego que dejara a Shûichi marcado de alguna forma. Podría llegar muy lejos y Shûichi no recordaría usar la palabra de seguridad. O algo podría causarle demasiado dolor, y de nuevo, no recordar la palabra de seguridad.

La buena noticia era que el subespacio de Shûichi nunca duraba demasiado. La mayoría de las veces pasaba en un par de horas. En el entretanto, Eiri pasaría al modo Aftercare y le seguiría la corriente.

Habían pasado unos 20 minutos después del final de la escena cuando el novelista decidió que el agua estaba lista para ambos, subiendo además el regulador de temperatura. Sentía que estarían en el baño por un buen tiempo, y el regulador mantendría el agua caliente y agradable. Tras quitarle el collar a su sub, guió a Shûichi a la bañera y lo ayudó a entrar sin resbalarse. Una vez que estuvo instalado, Eiri ingresó detrás de él. Colocó una pierna a cada lado del cantante y atrajo al pelirrosa hasta dejarlo reposando contra su pecho. La bañera estaba agradable y acogedora – había colocado más gotas de aceite de lavanda en el agua, y la habitación olía suave y relajante.

Con un paño húmedo, Eiri comenzó a limpiar las letras de la piel de Shûichi. No podía arriesgarse usando un marcador permanente. Las posibilidades de que K o Tôma vieran el trabajo del novelista eran muy altas, y Eiri no quería arriesgarse a tener una pistola contra la cabeza o una visita del Sachô de NG. La tinta fue removida fácilmente con jabón, y las palabras se diluyeron hasta dejar solo la sonrojada piel.

Mientras tanto, Shûichi reposaba en el agua observando el espacio tarareando. Eiri reconoció música del grupo de su amante, de Nittle Grasper y algunas melodías con las que no estaba familiarizado. 'Deben ser nuevas canciones en las que está trabajando', pensó el novelista.

Eiri había llevado unos cuantos jugos de fruta adicionales antes de entrar al baño. Tomó uno, lo abrió, y se lo entregó a Shûichi. El cantante dejó escapar un callado, "Gracias," antes de beberlo y seguir tarareando. Eiri dejó que las cosas continuaran de este modo por la siguiente media hora aproximadamente, sintiéndose feliz sosteniendo a su amante entre sus brazos mientras limpiaba su piel.

Finalmente, Shûichi comenzó a poner pies en la tierra. Los efectos del subespacio nunca duraban demasiado y se consideraba afortunado si conseguía un par de horas en él. En esta ocasión, parecía que saldría completamente de él en la siguiente hora. Ya estaba empezando a recuperar la mayoría de sus procesos mentales. Un pensamiento comenzó a rondarlo entonces: se dio cuenta que estaba en la bañera y Eiri estaba dándole aftercare. También se dio cuenta que no estaba haciendo nada por Eiri. El aftercare nunca era exclusivamente para un sub. Un Dom también podría necesitarlo. Después de todo, la escena que habían acabado fue agotadora para ambos participantes.

Lentamente se dio vuelta en los brazos de Eiri para encararlo y dirigir sus manos hacia su rostro. "Hey¿cómo te va?"

"¿A mi, baka? Estoy bien." Eiri se sorprendió ligeramente de que las primeras palabras de su amante fueran para preguntar por su propio bienestar. "¿Cómo estás tú?"

Shûichi sonrió y se inclinó para besarlo. Era sólo una casta expresión de amor, y terminó tan rápido como comenzó. "Estoy bien, Eiri-chan. Me siento muy bien." Eiri soltó un bufido ante la adición a su nombre. Shûichi rara vez lo llamaba Eiri-chan, pero lo dejaría pasar por esta ocasión.

"Dime que piensas de la última escena," el novelista le dijo.

Shûichi pensó por un momento. Eiri creyó que había olvidado la pregunta, cuando de improviso le respondió. "Fue muy difícil para mi hacerlo. No me agrada la idea de quedarme quieto o callado. En ocasiones quería pedirte que fueras más despacio o hicieras algo distinto, y no podía. No tenía idea que estaba pasando cuando sacaste el marcador. Aunque después de todo, resultó muy bueno. Todo lo ocurrido fue completamente sorpresivo."

Eiri sonrió. Esperaba que fuera algo similar lo que el cantante sintiera. Sabía que Shûichi tenía más que decirle, ya que tenía el ceño fruncido. "¿Qué más?"

"Bueno," respondió Shûichi, "¿No sentiste como si te cogieras un cadáver?"

"¿NANI? Carajo¡claro que no!" Ese pensamiento le cayó como un balde de agua fría. "No hubo un solo momento en el que no estuviera al tanto de lo muy vivo que estabas. Tu pulso estaba siempre bajo mis dedos. Tu cuerpo sudaba y estaba muy enrojecido. Luchaste sin parar para permanecer quieto y callado. Estabas tan vivo que prácticamente brillabas. En ningún momento se sintió así."

Shûichi estaba feliz. Cuando se le dijo que el juego requeriría que se comportara como un muñeco sexual, le preocupó el cómo lo trataría Eiri. Había pensado que su Dom sólo se lo cogería y nada más. En cambio, Eiri había hecho mucho más.

"¿Qué te parece si salimos del agua y me dejas darte un masaje?" le preguntó el genki cantante. Si eso era lo que Shûichi quería hacer, no tenía intención de negárselo. En ocasiones, Shûichi daba vuelta el aftercare y se dedicaba a atender a Eiri. El novelista siempre se lo permitía, después de todo, si esto era lo que Shûichi necesitaba, no podría negárselo.

Se levantaron de la bañera y se secaron antes de dirigirse a la habitación. Shûichi tomó el calentador de aceite y derramó una generosa cantidad sobre el platillo de cerámica. Mientras esperaba que el aceite se calentara, dejó a Eiri boca arriba sobre la cama y estiró su propio cuerpo sobre el mayor. Se quedaron así, besándose y abrazándose por unos cuantos minutos. Cuando el aceite estuvo finalmente listo, Shûichi saltó de la cama y le dijo a Eiri que se girara.

Encendiendo algo de música suave primero, Shûichi colocó sus manos sobre la espalda de Eiri. Se quedó quieto unos momentos para centrarse mentalmente. Cuando estuvo listo, movió sus manos hacia las piernas de Eiri y comenzó a trabajar sobre él con masajes largos y profundos. Usó el peso de su cuerpo para aplicar presión al masaje, poniendo especial atención en los músculos más tensos. Sus manos subieron por la espalda de Eiri y continuó liberando el estrés de su cuerpo.

Eiri se estaba relajando cada vez más con cada caricia. Con el paso del tiempo, el cantante se había vuelto muy bueno dando masajes. Aunque Eiri no lo admitiera.

"Date vuelta," le ordenó Shûichi. El novelista obedeció felizmente, cerrando sus ojos una vez que estuvo cómodo. Shûichi continuó masajeando el pecho y los brazos de Eiri, siguiendo por sus manos hasta sus dedos. Luego se dirigió al estómago de Eiri, antes de seguir por sus piernas. Mientras lo hacía, se aseguró de rozar la semi-erección de Eiri, sintiendo como la longitud palpitó en respuesta.

Las manos del pelirrosa hacían magia sobre el novelista. Había recibido masajes de Shûichi en el pasado, pero no de esta forma. La mayoría de las veces, Shûichi se concentraba en su espalda y lo masajeaba hasta que caía dormido. Este masaje no le causaba sueño. Muy por el contrario, su cuerpo estaba despertando. TODO su cuerpo.

Las manos bañadas en aceite tibio volvieron a subir por el cuerpo de Eiri hasta su miembro, y descansaron en la hinchada erección. Shûichi tocó provocativamente el miembro de su amante hasta que estuvo duro y lleno de pasión entre sus manos. Luego colocó su miembro contra el estómago de Eiri con una mano, y tomó sus testículos con la otra. Dejando su mano contra la parte posterior de la erección de Eiri, comenzó a estimularla de arriba abajo mientras giraba su escroto con la otra mano. Eiri gimió suavemente ante el masaje. Shûichi se posicionó para quedar arrodillado entre las piernas de su amante.

Aplicando mucho más aceite en sus manos, Shûichi cambió a otro método de masaje de miembro. Colocó ambas manos a cada lado de aquel pedazo de carne y comenzó a moverlas adelante y atrás en direcciones opuestas, como intentando prender fuego. Esto consiguió una reacción inmediata en su amante. La espalda de Eiri se arqueó contraria a la cama y un gemido hondo y primitivo escapó de sus labios. Variando la técnica ligeramente, en lugar de mover las manos solo hacia adelante y atrás, comenzó a moverlas en círculos. Sólo unas cuantas caricias más, sólo un par de momentos más¡Kami, estaba tan cerca!

De repente, Shûichi liberó su miembro y se sentó sobre sus rodillas. Los ojos de Eiri se abrieron de golpe y miró con furia al baka pelirrosa sentado entre sus piernas. "¡Por qué te detuviste!"

"Relájate, Eiri-chan, aun no termino. Necesitabas un tiempo fuera. Estabas a punto de correrte." Los ojos de Shûichi ardían con lujuria y amor, los que calmaron a Eiri.

"Bien, solo no me hagas esperar demasiado."

Tras unos minutos, Shûichi volvió a bañar sus manos en aceite y siguió acariciando el miembro de Eiri. Retomó el masaje erótico, implementando una nueva técnica. Shûichi tomó el cuerpo de éste con una mano y lo frotó de arriba abajo, completamente ignorando la cabeza. Observó como la punta del miembro comenzaba a ponerse roja y púrpura, esperando el momento preciso para aumentar la estimulación. Eiri soltó una seguidilla de gemidos y su miembro palpitó entre las manos de Shûichi. Sabiendo que era el momento, sostuvo el cuerpo con la mano izquierda y con su mano derecha, comenzó un masaje con la palma. Presionó esta parte directo contra la cabeza, acariciándola lenta y sensualmente. Ocasionalmente cambiaba la dirección del masaje, todo esto mientras la mano izquierda permanecía quieta y aplicando una presión constante contra el cuerpo.

Eiri sufrió una sobrecarga de sensaciones. No podía imaginar donde había aprendido Shûichi todas esas nuevas técnicas para estimularlo con las manos. Era completamente increíble, y sintió que su orgasmo se aproximaba nuevamente.

"Mmmm, Eiri-chan, es tiempo para una nueva pausa. Pero no te preocupes. Esta será la última." Mientras esperaba que Eiri se calmara, continuó el masaje en los muslos de su amante. A Eiri le tomó más tiempo recuperarse esta vez, pero Shûichi se aseguraría de que la espera valiera la pena.

Comenzó con su técnica final del masaje tomando el miembro de Eiri en una mano y acariciarlo gentilmente. Lo sostuvo con suavidad, apenas rozando la piel. Después de unos diez segundos, le dio una frotada rápida de arriba abajo. Eiri tomó aire con fuerza y prácticamente gritó con las nuevas sensaciones. Shûichi llevó su mano libre hacia el perineo de Eiri. Presionando su puño contra él ligeramente, estimuló su próstata. Al mismo tiempo, volvió a acariciar suavemente el miembro de Eiri por otros diez segundos, seguido por dos rápidas frotadas. Otros diez segundos, luego tres frotadas rápidas.

Eiri sacudió su cabeza mientras el familiar nudo en su estómago se volvió más y más apretado, hasta que finalmente se liberó. Con un fuerte grito, Eiri soltó su orgasmo y su semen comenzó a bombear desde la cabeza de su miembro. Shûichi nunca cedió el masaje, continuando como si el orgasmo de Eiri no estuviera ocurriendo. La prolongada estimulación alargó el orgasmo del rubio, haciéndolo durar mucho más de lo que creyó posible.

Shûichi extrajo todo el semen de su amante que pudo, hasta que la estimulación comenzó a volverse dolorosa y Eiri tuvo que liberarse de sus manos. El novelista permaneció recostado en la cama respirando pesadamente. Sentía como si acabase de correr un maratón, y con algo de temor pensó que Shûichi lo habría agotado por el resto del día.

'Nah, no con un amante tan pervertido y descarado como el mío,' pensó divertido. Saldría adelante, tan sólo necesitaba un descanso.

Eiri preguntó cansadamente, "Shû-chan¿podemos dormir un momento?"

Shûichi programó la alarma del reloj para una hora más tarde. Acurrucándose contra el pecho de Eiri, cubrió ambos cuerpos con la manta y rápidamente se quedó dormido.

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Temprano en la mañana, Tôma se encontraba sentado detrás de su escritorio en silencio mientras K se relajaba sobre una de las sillas de invitados. Ninguno de ellos había dicho una palabra por casi una hora. En cambio, su atención estaba fija en una grabación digital puesta en 'play' sobre el escritorio. Lo último que habían escuchado fue a Suguru reingresando a la habitación para pasar con Hiro y Shûichi el resto de la tarde. Tôma alcanzó la grabadora y presionó 'stop'.

"Bien, siempre supe que mi cuñado gustaba del BDSM, pero no pensé que llevaría a Shindô-san a este estilo de vida. Supongo que era inevitable. Dime, K¿exactamente por qué deseabas que escuchara esto?" Tôma cruzó sus dedos frente a él y esperó que el manager adicto a las armas le respondiera.

K comenzó, "Por mucho tiempo, no logré comprender porqué Shûichi se negaba a usar un collar en el escenario. Le quedan bastante bien. Pensé que posiblemente no le gustaban las connotaciones de un collar, pero eso ya no parece correcto. Me gustaría que Shûichi saliera a escena con un collar nuevamente, y posiblemente vestido de pony además."

Ante esto, las manos de Tôma se resbalaron. "¿Vestido de pony?"

"Ah, sí, solo oíste la masturbación con la fantasía. Por lo visto Shûichi-kun también se viste de pony, incluyendo una embocadura, cola y botas de pony. Son las botas las que me interesan, y posiblemente la cola."

La mente de Tôma contenía un torbellino de información. Sabía lo torpe que era el cantante podía llegar a ser, y se preguntaba como había evitado romperse una pierna hasta ahora.

"K, si no te molesta, necesito que te retires. Quiero pensar en esto un poco más." K inmediatamente se puso de pie y salió del lugar. Tôma vio mucho potencial en este nuevo asunto. Tenía tanto en que pensar – tantos planes que desarrollar. Pero principalmente, necesitaba buscar una forma de sacar las imágenes de Eiri como Dominante de su mente antes de que pudiera volver a pararse. Todo el cuero, y látigos¡y cuero! Apenas logró alcanzar una caja de pañuelos desechables antes de que comenzara a sangrarle la nariz y le manchara su inmaculado traje.

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Hiro intentó encontrar un lugar privado para despedirse de Suguru. Su novio había sido invitado a cenar con sus padres antes de comenzar su relación, así que no pudieron tener una nueva cita esa noche.

Finalmente, se metieron al estacionamiento subterráneo cerca de la moto de Hiro. Shûichi se quedó a un lado, mostrándose fascinado en una gota de aceite arremolinándose en un charco de agua.

"Siento que no podamos salir de nuevo esta noche. Llámame cuando llegues." Hiro rodeó a Suguru por la cadera y lo atrajo hacia él.

Regresando el abrazo, Suguru respondió, "Será tarde, pero te llamaré. Tengo que irme ahora. Buenas noches." Mirándose mutuamente, sus labios se unieron en un beso.

Hiro no quería soltarlo rápidamente, así que sostuvo a Suguru contra él por lo que durara el beso. Deslizando su lengua sobre los labios de su amante, tocó y jugueteó por el interior de la boca de Suguru. Respiraban pesadamente por la nariz, mientras suaves gemidos de placer cortaban el silencio.

El elevador al final de la fila de autos emitió un sonido y comenzó a abrirse. "Ejem," Shûichi intentó atraer su atención sin ser muy evidente. No funcionó.

"¡Dije, EJEM! Oigan, ya no estamos solos." Eso logró que Hiro y Suguru terminaran con el beso rápidamente, ambos alejándose un par de pasos. No intentaban ocultar su relación, solamente no deseaban compartirla con nadie por el momento. Suguru comprendió y esperó que Hiro le contara los detalles a Shûichi de cómo había terminado juntos, así que no fue sorpresa que Hiro quisiera besarlo en frente de su mejor amigo. Pero hasta ahora, sólo Shûichi lo sabía, y querían que continuara de esa forma. Al menos por ahora.

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Los chicos entraron en el apartamento de Hiro un poco antes de las 5 de la tarde. Eiri no llegaría a casa hasta eso de las 7 por una reunión, así que Shûichi aceptó cenar con su mejor amigo.

El apartamento estaba perfectamente limpio, excepto por la habitación. Shûichi se rió por la precaria condición de la cama. Lucía como si un huracán se hubiese desatado en su interior. Un tubo de lubricante reposaba sobre una de las almohadas, y había delatoras manchas por todas las sábanas.

Los ojos de Hiro se abrieron sorprendidos ante el escenario. Había estado tan distraído esa mañana con Suguru que había olvidado por completo cambiar la ropa de cama. "Ups, lo siento, no debiste haber visto esto. ¿Podrías esperarme en la sala?"

Aun riendo, Shûichi fue a la otra habitación y esperó que Hiro saliera.

"No te preocupes por ello," Shûichi tranquilizó a su amigo cuando éste volvió. "En realidad, Eiri puede ser muy asqueroso en la cama a veces. Entre más pegajoso, mejor. Te contaré un secreto. A veces le gusta dormirse cubierto con mi semen, y en la mañana está seco y escamoso sobre su estómago. Entonces me hace limpiarlo en la ducha¿Pero sabes que lo realmente le apaga las ganas?"

Hiro pensó responderle a su pervertido amigo, y sabía que sin importar lo que dijera, Shûichi se lo diría de todas maneras. "¿Qué realmente le apaga las ganas?"

"Que me quede dormido con el culo lleno de semen."

La confesión de Shûichi le trajo recuerdo de la noche pasada e hizo sonrojar a Hiro. Recordó a Suguru levantándose tras hacer el amor por segunda vez, con semen chorreando por sus piernas y alrededor de su tobillo. Suguru se sintió mortificado y corrió al baño a limpiarse. Hiro tuvo que decirle que no le molestaba en absoluto. Había algo en el semen corriendo por las piernas de Suguru que lo ponía realmente cachondo. Supuso que compartía ese fetiche con Yuki.

"Ustedes están enfermos, Shûichi." Hiro se colocó frente a su amigo. Habían parado por comida rápida en el camino y ambos se sentaron a comer.

"Claro, claro, claro¡seguro ustedes no!" Ambos rieron y continuaron alimentándose. Luego, Hiro decidió preguntarle a Shûichi un poco más sobre su fin de semana.

"Pensé que dijiste que fuiste castigado de una manera dolorosa el fin de semana pasado¿es cierto?"

El cantante había estado esperando esto. Hiro parecía totalmente fascinado por su estilo de vida, y Shûichi no tenía problema alguno en compartir sus experiencias con él.

"Sí, claro que sí. ¿Quieres oír sobre ello?"

Hiro lo miró con una expresión que decía "¿qué crees, estúpido?" y se sentó a esperar la historia.

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La alarma sonó y Shûichi se apresuró en apagarla. Su siesta había sido tan placentera, y despertar entre los brazos de Eiri era una de las verdaderas alegrías de la vida. Odiaba romper la magia, pero al mismo tiempo, no podía esperar para volver a escena.

"¡Eiri, despierta!. ¡Hora jugar un poco más!" Eiri abrió sus ojos y vio dos hermosas amatistas mirándolo fijamente.

"¿Tan pronto?. ¿Qué hora es?" Shûichi le dijo que eran las 5:30 pm mientras tironeaba de su brazo, intentado sacarlo de la cama.

Rodando los ojos, le dio instrucciones a Shûichi. "Ve a la sala y ponte tu collar. Luego prepara algo de cenar – sólo calienta algunas sobras. Te esperaré en la mesa. Quiero que nos alimentes a ambos." Sentarse a cenar con el sumiso le permitiría a Eiri saber si seguía en el subespacio o no. De estarlo, no había mucho que pudieran hacer en cuanto a escenas por el resto de la noche.

Shûichi salió disparado y corrió a cumplir las instrucciones. Eiri se tomó su tiempo vistiéndose en la habitación. Jamás se había quitado su brazalete y anillos de Amo, pero decidió usar un poco más de ropa para su cena. Tras lavarse, se puso un par de pantalones de cuero marrón y una polera sin mangas negra. Abrochando una correa de cuero en la parte superior de su brazo, se dirigió a la mesa y esperó la comida.

Shûichi trajo todo y lentamente alimentó a Eiri. Fue claro para el novelista que el sub ya no estaba en el subespacio. A veces una siesta era una forma segura de regresar al cantante a la normalidad. Esta vez había funcionado.

Cuando ambos terminaron de comer, se retiraron a la sala. Tomando la caja blanca de puntos, Eiri le dijo a su sumiso que sacara el siguiente juego.

"El sumiso será castigado de cualquier forma que el Amo considere conveniente. 5 puntos."

Eiri ya sabía de antemano exactamente lo que iba a hacer, pero se negó a comenzar mientras ambos tenían el estómago lleno.

"Shûichi, ven a sentarte a mi lado a ver TV por un rato. Quiero que digieras antes de comenzar."

"Sí, señor," Shûichi respondió, temblando ligeramente. Conocía bien la diferencia entre castigo de juego y castigo real. La mayoría de las veces, el castigo de juego terminaba con un orgasmo. El castigo real siempre dolía más (a veces físicamente, a veces psicológicamente), y rara vez, prácticamente nunca, terminaba con un orgasmo.

Se sentaron a ver televisión por una hora antes de que Eiri la apagara y se dirigiera a su sub.

"Me tomo los castigos muy seriamente y espero lo mismo de ti. Por ese motivo, quiero repasar ciertos aspectos de seguridad contigo. Voy a hacerte daño. Esto te causará gran dolor. Pero, a pesar de ello, no saldrás herido de ninguna forma." Esto confundió por completo a Shûichi. No comprendía como algo podría doler sin hacerle herirlo. Eiri percibió su dilema.

"Como cuando te doy nalgadas. Duelen, pero jamás sales herido¿verdad?" El dolor siempre terminaba pronto al acabar la escena, y nunca había salido realmente herido.

Ahora el sumiso comprendió y respondió, "Sí, Amo, comprendo."

"Con respecto a tu palabra de seguridad," Eiri continuó, "escúchame muy atentamente. Espero que la uses sólo si estás en tu punto más crítico. Por favor confía en mí cuando te digo que esto dolerá, pero no saldrás herido. No hay motivos reales para que uses tu palabra de seguridad durante esto. ¿Estás listo?"

Shûichi tomó su posición a los pies de Eiri, arrodillándose y mirando abajo sumisamente. "Sí, Amo, estoy listo."

"Bien. Ve y trae el futón de reserva de la habitación del fondo." Shûichi inmediatamente se movió para cumplir. Trayendo el liso colchón a la sala, esperó más instrucciones. Eiri estaba en la cocina, y al regresar traía un manojo de jengibre en una mano y un pequeño cuchillo y un recipiente en la otra.

"Ponte sobre el colchón en tus manos y piernas." Eiri se movió detrás de él, liberó su miembro de sus pantalones, e inmediatamente lo metió en su estrecha cavidad. Aunque Shûichi se había lubricado al despertar de su siesta, ya había pasado suficiente tiempo y casi todo el lubricante se había ido. No había dolor, ya que Shûichi estaba bien estirado, pero la ausencia de lubricante era aun evidente.

El cantante estaba confundido. No había nada de amenazante en todo esto. No podía entender como esto iba a ser un castigo, ni tampoco sabía que relación tenía el jengibre.

"Niño, mira lo que estoy haciendo." Inmediatamente obedeció y Shûichi miró hacia atrás.

Eiri sostenía el manojo de jengibre, y eligió la más larga y gruesa de sus ramas. La sacó y colocó el resto del jengibre en el recipiente mientras pelaba la pieza elegida. Sin sacar en ningún momento su miembro de Shûichi, trabajó en el jengibre hasta que estuvo perfectamente limpio. Luego creó un anillo alrededor de una de las puntas de la pieza. Quedó similar a un pequeño plug anal, diseñado para que el esfínter anal se contrajera alrededor de él y lo mantuviera en su lugar.

Shûichi comprendió que el jengibre debía ser colocado dentro de él, pero siguió sin entender como podría terminar esto en un castigo. Eiri salió de su interior y lentamente remplazó su miembro por el jengibre. Una vez que estuvo asegurado en su sitio, se dirigió a la cocina, se lavó bien las manos y regresó a la sala, sentándose en el sofá.

Shûichi no se movió. Se mantuvo sobre manos y piernas esperando nuevas instrucciones. Después de un minuto, Eiri le ordenó recostarse sobre su espalda con las piernas bien separadas.

Shûichi hizo lo que se le dijo, colocando sus pies mirando a su Amo. Esto le proporcionó a Eiri una magnífica vista.

Había una leve sensación tibia en aumento en el ano de Shûichi. No era muy incómodo, en un comienzo. Después de cinco minutos, la tibia sensación siguió aumentando hasta convertirse en quemante. Seguía subiendo, volviéndose más y más caliente. Shûichi comenzó a sudar, pequeñas gotas caían por su rostro hasta su cuello. Luchó contra el dolor, y descubrió que sus piernas se abrían y cerraban por voluntad propia.

Resistiendo el dolor, Shûichi jadeó y gimió. Su cuerpo comenzaba a retorcerse en agonía. Seguía esperando que el dolor bajara, que le diera algo de alivio, pero en su lugar, sucedía completamente lo opuesto. Seguía subiendo, volviéndose más intenso, doliéndole, doliéndole, OH KAMI¡Dolía como puta!

A pesar de esto, Shûichi estaba completamente excitado. Al pasar diez minutos, y mientras el dolor seguía subiendo, su calentura parecía aumentar en igual magnitud. Cada momento era una lucha. ¿Estaba gritando para que terminara el dolor o lo hacía para conseguir algo de alivio sexual?

Eiri se apoyó contra el sofá y observó como se retorcía su sub. Masajeando su miembro, sonrió y mantuvo sus ojos sobre la hermosa criatura en absoluta agonía frente a él. Eiri sabía exactamente lo que estaba sintiendo Shûichi. Él mismo había sufrido este mismo castigo una vez. Fue muchos años atrás, cuando recién estaba aprendiendo los límites del BDSM. Había sido sub una vez, y esto formó parte de la escena que había tenido con su Dom. Era un recuerdo mezclado. Recordaba la excitación que el jengibre le causó, atacándolo tan fuertemente que tuvo que rogar por algo de alivio. También recordaba el extremo dolor que lo atravesó al mismo tiempo y con la misma intensidad, causándole una mezcla de enojo y desesperación. No se le había advertido del dolor, a diferencia de Shûichi.

Shûichi ahora gritaba fuertemente de dolor e injustificada sexualidad. Su Amo no pudo evitar preocuparse de que los vecinos llamaran a la policía, pero con un vistazo al reloj sus temores se perdieron. Esto no duraría mucho más.

El jengibre había estado en su interior por quince minutos ahora. La quemazón era tan intensa que Shûichi pensó que jamás se recuperaría. Oh, pero la excitación¡carajo, si que estaba caliente en ambos sentidos! Su miembro palpitaba y lanzó un chorro de pre-orgasmo sobre su vientre.

Comenzó a balbucear. "¡AAAHHH!. ¡AMO!. POR FAVOR ¡AMO!" No se atrevía a rogar que esto terminara. Estaba rogando por alcanzar un orgasmo. Rogaba permiso para tocarse. Rogaba permiso para correrse. Rogaba para que Eiri tuviera piedad y se lo montara allí y ahora.

Eiri observó con suma atención. Su mano pasaba sobre su miembro más rápido y fuerte, y sus testículos comenzaron a prepararse para el orgasmo aguardado. Shûichi se arqueaba sobre el futón, levantando su cuerpo con sus brazos y piernas. Su miembro apuntaba hacia el cielo mientras el peor de los dolores asaltaba su cuerpo. Eiri no podía esperar más, y permitió que su semen bañara su mano. Gruñó y se apretó firmemente, alargando el palpitante éxtasis.

Shûichi estaba listo para usar su palabra de seguridad cuando de repente el dolor comenzó a disminuir. Casi inmediatamente, ya se había ido por completo. No había más dolor pero aun estaba retorciéndose. El jengibre lo había dejado inimaginablemente excitado. Su miembro palpitaba violentamente, y Shûichi continuó rogándole a su Amo alivio. Miró a Eiri y vio su mano cubierta con su semilla alrededor de su ahora suave miembro. Era demasiado, tanto necesitaba correrse que ya hasta le costaba respirar.

Eiri decidió tener un poco de piedad. "Puedes servirte de mi mano." Con ello, Eiri estiró con su brazo, con la palma hacia arriba, y esperó. Shûichi se puso de pie y corrió hacia su amo, deslizando su miembro en el apretado anillo que Eiri formó con su puño. Lo metió una, dos veces, y explotó en orgasmo.

Cuando terminó, Eiri sacó el jengibre de su cuerpo. Había lágrimas cayendo por el rostro de Shûichi, no por sub-drop, no por subespacio, sino en respuesta a una experiencia dolorosa. Era de esperarse. Eiri levantó a su sumiso una vez más y lo llevó a su habitación.

Dejando a Shûichi bajo las mantas, le quitó el collar y le secó las lágrimas. Abrazando el pequeño cuerpo contra el suyo, Eiri trabajó para calmar y aliviar a su niño.

"Lo hiciste muy bien, Shûichi. Estoy muy orgulloso de ti. Aceptaste tu castigo y ahora ya terminó. Eres realmente un sumiso muy talentoso." Eiri sonrió mientras alababa a su niño.

"Eso dolió muchísimo. No pensé que podría soportarlo. Casi fallé. Casi usé la palabra de seguridad." Shûichi tembló ligeramente, pero ya sus lágrimas se habían detenido. Se acercó a su amante y se dispuso a recibir un buen abrazo. No estaba molesto en lo absoluto, solo un poco sobrecargado.

"Bueno, pero no lo hiciste. Lo soportaste. Y ya ves, no estás herido de ninguna forma. Los efectos de jengibre acaban rápidamente, y no dejan ninguna herida. No sientes absolutamente ningún dolor¿verdad?"

Shûichi asintió y se apretó más contra Eiri. El hombre mayor lo abrazó contra él fuertemente y lo besó en la cabeza.

Permanecieron recostados, abrazándose y reconfortándose mutuamente hasta que el agotamiento los superó. A lo largo de la noche, Eiri jamás soltó a su pequeño amante. Por su parte, Shûichi apenas se movió. Durmió casi en coma mientras su cuerpo se recuperaba del agotamiento del día.

Antes de que el sueño reclamara por completo a Shûichi, un pensamiento recorrió su mente. 'No puedo esperar hasta mañana para seguir con más escenas.'

Continuará…

Notas de ffpanda: Un poco de información sobre lo que ocurrió en este capítulo. El 'arte' de insertar un dedo de jengibre en el ano de una persona es llamado Figging. Es una práctica que se remonta a la era Victoriana cuando menos, probablemente es más antigua que las culturas asiáticas. Practicar el Figging con jengibre no causa daño a la persona. Lo que siente es un intenso dolor combinado con igual nivel de excitación. También se puede practicar el figging con cualquier tipo de irritante. Para ver una lista de diferentes artículos con los que se puede practicar el figging, por favor visiten: http / topic (guión bajo) id / 180524 / forums / topic . html tengan cuidado si experimentan con esto – asegúrense que ninguno es alérgico a la sustancia en uso!

GRAN REGALO ESPECIAL

Consideré retrasar la publicación de esto hasta que el capítulo fuera publicado. Pero seriamente, pasará un buen tiempo antes de que ocurra, así que aquí tienen un pequeño adelanto de lo que se viene.

Una vez mencioné que PL Nunn hizo una imagen basada en esta historia. Bueno, la imagen está lista y es completamente FANTÁSTICA! Es la primera imagen de Gravi que ha hecho, y lo hizo de maravillas. Los personajes en la foto están basado en el manga, NO del anime. Hay una gran diferencia.

Mayores de 18!
www . geocities . com / merpierson / ponyplay . jpg
Mayores de 18!

Su explorador le cambiará el tamaño, así que asegúrense de verla en tamaño real. Hace una gran diferencia.

¿Les gusta? Por favor háganselo saber a Pam – pueden ubicarla en bishonen (arroba) bishonenworks . com. Sólo asegúrense de decirle que están comentando la imagen del pony play de Gravi.

FIN REGALO ESPECIAL

Línea de tiempo: Viernes en la noche: pony play. La noche del sábado acaba de terminar en este capítulo con el figging. Domingo… muajajajajaj!

Próximo Capítulo: Es un secreto! Tendrán que esperar para ver que tengo planeado!

Notas de traducción: Les juro que mi idea original era traducirles de cabo a rabo el link dado por ffpanda sobre figging, pero admito que hay productos que escapaban a mi conocimiento y, en realidad, de haber estado lista la traducción unas dos semanas antes, habría charlado un poco más con ffpanda para que me instruyera un poco más a estas sustancias, pero debido al atraso, no logré hacerlo.

Como dato apurado, puedo comentarles que algunas de las sustancias mencionadas allí son (en orden de 'potencia' descendente): Aceite de canela y pimienta, alcanfor, mentol (al menos acá se conoce comercialmente como mentolatum), eucaliptos, glicerina, pasta de dientes, enjuague bucal y mentitas.

El origen de la palabra 'fig' es una simplificación de 'feague' (misma pronunciación) que hace referencia a introducir jengibre en un caballo desganado antes de mostrárselo a un comprador. La palabra, además, fue definida en el pasado como golpear o fustigar. Espero que este capítulo haya sido de su agrado y nos vemos en una próxima entrega!