Recordamos a nuestros lectores que esto es una traducción. Para información sobre autora original y disclaimers correspondientes, favor pasar al primer capítulo. Todo lo que estos niños hacen, es bueno recordarlo, es un juego consensual, donde ambas partes han acordado las reglas. Gracias por leer.
Habían trabajado ocho días seguidos y todos estaban exhaustos. K llamó a los tres chicos esa noche para informarles que tenían los siguientes dos días (Martes y Miércoles) libre. Hiro colgó el teléfono y se dirigió a su habitación. Aun era muy temprano, por lo que probablemente Suguru seguía en casa de sus padres. Shûichi se había ido hace menos de una hora, y probablemente llegaría a casa a encontrar el mensaje de K en la contestadora.
Hiro se sentó en su cama y encendió la TV, esperando encontrar algo para poder pasar el tiempo. No pudo evitar regañarse mentalmente. Estaba sentado allí como un adolescente enamorado esperando que el teléfono sonara. Cuando por fin lo hizo, 30 minutos más tarde, la impresión lo hizo saltar. Había estado mirando laTV sin prestarle verdadera atención. Apagándola rápidamente, revisó el indentificador de llamadas y tomó el auricular.
"Moshi moshi, Suguru."
"Hey Hiro¿me extrañaste?"
El guitarrista no pudo evitar reírse. Habían estado juntos por un lapso que podía ser medido en horas, y ambos estaban perfectamente cómodos con sus nuevos roles. No había ni rastro de la inadecuación a la nueva relación a la que Hiro había estado acostumbrado en el pasado.
"Por supuesto que si. Aun te extraño. ¿Recibiste el mensaje de K?" Hiro se recostó en la cama y se puso cómodo.
Apenas había llegado a casa cuando Suguru cogió el teléfono y llamó a Hiro. Aun estaba limpiando las sobras de la cena con sus padres, equilibrando el teléfono entre su cabeza y hombro. "No, aun no. ¿Qué sucede?. ¿Acaso Shindô-san volvió a volar el edificio?"
"No, nada de eso. Tenemos los próximos dos días libres. ¿Quieres hacer algo?" La mente de Hiro contemplaba sus posibilidades, la mayoría de ellas románticas cayendo en lo sucio.
Por encima del sonido de los platos siendo depositados en el lavaplatos, el tecladista contestó, "¡Claro! Me encantaría pasar los siguientes días contigo. Ahora tengo mucha comida aquígracias a mis padres¿por qué no te quedas en mi casa?"
Ahora, Hiro tenía un cuerpo hermoso. Trabajaba duro para mantenerse en perfecta forma. Pero una de las formas de conquistar su corazón era ofrecerle comida casera, y los padres de su novio tenían reputación de ser excelentes cocineros. "¡Genial! No puedo esperar para verte."
"Muy bien, te estaré esperando. ¿Estarás acá como en una hora?"
Hiro no supo que decir por un momento. No tenía planeado ir esanoche, más bien mañana, pero no había forma que pudiera rechazar semejante invitación.
"Una hora suena bien. ¡Te veo entonces!"
Suguru se paró en medio de su habitación viendo que necesitaba ser limpiado. "No olvides traer ropa de recambio."
Los chicos se despidieron y Hiro inmediatamente comenzó a preparase para salir. El nerviosismo que lo había eludido hace un rato ahora esta de regreso en gloria y majestad. Quería hablarle a Suguru sobre su interés en algunos de los aspectos más oscuros del sexo, pero no tenía idea como el adolescente de 19 años respondería ante ello. Esto no era algo que simplemente se le tiraba a la cara a alguien, y temía arruinar su naciente relación.
Shûichi le había dicho que fuera honesto con Suguru desde el principio. Le dijo a Hiro que se sentara con su amante y le hablara de sus perversiones, y preguntarle a Suguru si él compartía alguna. En teoría no era una mala idea. Pero Hiro era una persona reservada. En todos lo años que había estado en Bad Luck, jamás le había dicho a nadie que era bisexual. Sólo su mejor amigolo sabía.
Cuando Hiro le preguntó a Shûichi como él y Eiri había empezado con esto de las escenas, Shûichi le contó la historia.
Habían estado teniendo sexo una tarde. Eiri estaba siendo excepcionalmente dominante, demandando que Shûichi dijera e hiciera ciertas cosas. Shûichi puso su expresión más sumisa y le ronroneó, "Sí, Amo." Eiri se puso tenso un momento, conteniendo el aliento, y luego se corrió.
Shûichi siempre era muy observador durante el sexo. Ponía el placer de Eiri antes que el suyo, e instantáneamente se dio cuenta que había atrapado por completo a su desprevenido amante sólo con mencionar esas dos palabras. Los siguientes meses, Shûichi ocasionalmente se volvía extremadamente sumiso durante sus encuentros íntimos, susurrándole fantasías al oído a Eiri mientras lo montaban
Fantasías como "He sido un chico malo - ¿quieres darme unas nalgadas?" y "siempre me he preguntado como sería ser montado con una venda en los ojos, sin saber donde caería la siguiente caricia, estando completamente a tu merced."
Cada vez que hacía esto, prácticamente había partido el control de Eiri en dos.
Shûichi había visitado una tienda de sexo y vio una cola en vitrina. Los largos mechones rubios eran hermosos, y no pudo evitar preguntarse como reaccionaría Eiri al llegar a casa y encontrarlo con la cola puesta. Sin pensarlo, compró su primera cola junto con un tubo de lubricante y corrió a casa a probarla.
Esa noche cuando Eiri llegó, encontró a Shûichi en el piso sobre manos y piernas, con una cola moviéndose entre sus muslos, y terminó con una erección instantánea. Tras adular a Shûichi por unos minutos, hacerlo gatear y luego hacer cabriolas por la habitación, procedió a reclamar su cuerpo casi brutalmente. Shûichi sentía tanto dolor al otro día que se ausentó al trabajo.
Todo había fluido naturalmente desde ese punto. Eiri le explicó que habían montado una pequeña escena juntos, dándole a Shûichi su primera lección oficial sobre este estilo de vida. El cantante había encontrado la experiencia absolutamente caliente, y aceptó intentar una escena más estructurada la próxima vez. Lo había estado haciendo desde entonces.
El hecho de que Yuki no le hubiera dicho a Shûichi sobre su atracción al BDSM logró apaciguar los nervios de Hiro. Yuki había dejado que Shûichi se diera cuenta por si mismo, y quizás eso era lo que él debería hacer. En el entretanto, seguiría escuchando las historias de su mejor amigo y viviría a través de Shûichi y Yuki. ¡Pero era no tener nada!
Hiro cogió el bolso con sus cosas y las llaves y se dirigió a encontrarse con su amante.
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Shûichi regresó a casa rápidamente, a pesar de saber que hoy era la noche anterior a la fecha de entrega de Eiri. Eso significaba que el novelista estaría de muy mal humor, más estresado que de costumbre y sin ánimos para lidiar con su genki amante.
Al abrir la puerta esperó encontrar una habitación a oscuras, iluminada sólo por la luz que se colaba bajo la puerta de la oficina del rubio. Lo que no se esperaba era ver a Eiri sentado en el sofá, viendo TV y fumando un cigarrillo.
"Bien¿Vas a entrar o pretendes quedarte toda la noche mirándome?"
Incapaz de rechazar semejante oportunidad, Shûichi cerró la puerta detrás de él y se lanzó a los brazos del novelista. "Pensé que tu fecha de entrega era mañana."
Eiri observó el pequeño cuerpo sobre el suyo, firmemente sentado en su regazo. Se inclinó hacia delante para apagar su cigarrillo antes de responderle, "Así es. Ya terminé. Pensé que podríamos hablar."
Shûichi se estiró y le robó un beso. Eiri sabía a cigarrillos y fresas con crema – seguramente se dio un gustito comiendo su postre favorito nuevamente. "¿De qué quieres hablar?"
"Pensaba que quizás ya es tiempo de ir nuevamente a Depravación. Ya han pasado un par de meses. ¿Qué opinas?" Eiri observó mientras el cantante procesaba la nueva información. Los ojos del pequeño se abrieron emocionados, y antes de que pudiera empezar a saltar sobre el regazo de Eiri, fue agarrado firmemente y lo dejó quieto.
"¡Cuándo nos vamos?" Shûichi le demandó saber al hombre mayor. Su sonrisa era contagiosa, pero Eiri no permitió que se le pegara.
Se inclinó sobre el cuerpo del pequeño y depositó besos sobre su mandíbula. "Hice reservaciones para nosotros en tres semanas. Llamaré a Tôma y me aseguraré que te dé los días libres. ¿Quieres intentar el concurso de adiestramiento de ponis esta vez o esperar hasta la próxima visita?"
Shûichi reflexionó por un momento. "Um, déjame pensarlo bien¿de acuerdo?" Imitó las acciones previas del novelista, llenando la barbilla y el cuello del rubio con gentiles besos.
Eiri aceptó y comenzó a explorar los apretados músculos del trasero de Shûichi, oprimiéndolos y frotándolos sugestivamente. Hablar sobre el Resort Depravación le traía recuerdos de como habían pasado el Domingo de hace dos semanas.
o-o-o-o-o-o-o-o
Despertaron temprano la mañana del Domingo tras haber colapsado relativamente temprano la noche anterior debido al agotamiento. Se vistieron; Shûichi con shorts y una polera corta que dejaba su estómago al descubierto, Eiri con pantalones de cuero negro y una polera de seda verde. Tras disfrutar un sencillo desayuno de frutas, huevos y café, el collar de entrenamiento fue colocado de regreso al cuello de Shûichi y comenzaron a jugar nuevamente.
Shûichi estaba ligeramente adolorido en este punto. Su espalda le dolía y no sabía cuanto más podría soportar. Pero, esto era siempre parte de sus escenas. Sería llevado a sus límites absolutos, y luego pasaría los próximos días cojeando. Al menos sabía que Eiri lo atendería con masajes en la parte baja de su espalda y analgésicos y cremas aliviantes de ser necesario. Era un hecho que necesitaría ambos servicios esa noche.
Abriendo la caja blanca, Shûichi sacó un papel con instrucciones para su siguiente juego:
"El Dominante desarrollará una escena para el sumiso que se llevará a cabo en público. 4 puntos."
Shûichi quedó pasmado. En todo el tiempo que llevaban montando escenas, jamás ninguno de sus juegos tomó lugar en público. Eiri tenía un brillo maligno en los ojos, y cogió el teléfono. Tras hacer reservaciones para almorzar en un restaurante local que encantaba a ambos, llamó a casa de los Seguchi y habló con su hermana. Tatsuha estaba de visita desde Kyôto, y ambos hermanos fueron invitados a almorzar con Eiri y Shûichi. Semejante invitación de parte de su hermano era muy infrecuente, y ambos aceptaron alegremente. Tras darle todos los detalles, Eiri colgó el teléfono y volvió a concentrarse en su sub.
"Tenemos un par de horas antes del almuerzo, así que ¿Por qué no sacas otro juego mientras tanto?"
"Amo¿puedo preguntar de que se tratará la escena pública primero?" Los ojos de Shûichi transmitían su pánico a su Amo.
Eiri le revolvió el cabello y le respondió, "simplemente iremos a almorzar con mis hermanos. Eso ya es suficientemente malo. Llevarás puesto el collar, y aparte de eso, puedes actuar completamente normal. Oh, y durante la comida, te daré una tarea para que lleves a cabo. Eso es todo lo que te diré por ahora."
Shûichi asintió, sin sentir un alivio real a sus temores, y sacó el siguiente juego de la caja:
"El sumiso será llevado al borde del orgasmo, y luego se detendrá, 1 punto."
Shûichi gimió para sus adentros. Este juego era realmente sádico para el cantante, y esperaba que cuando acabara se le diera algo de alivio. Probablemente ese no sería el caso.
Eiri colocó a su sumiso en su regazo de cara a él y comenzó a besar sus labios y acariciar su espalda seductoramente. Está bien, síhabía algunas partes de este juego que Shûichi amaba. Pero todo esto no era más que una simple provocación.
Cuando la mano de su Amo se deslizó bajo su polera para acariciar directamente su piel, Shûichi dejó escapar un largo y lánguido suspiro. Aquella mano se movía en círculos, presionando contra su columna y acabando con sus defensas poco a poco.
Eiri se inclinó hacia atrás pero mantuvo a su niño en su regazo. Sus manos continuaron su viaje por el cuerpo del pequeño, repartiendo caricias que lo excitaban y seducían, pero no lo satisfacían.
Shûichi soltaba pequeños gemidos e hipidos de placer mientras el escritor lo tocaba. Ya estaba completamente duro y ansioso de sentir la mano de su Amo en su miembro.
Las manos de Eiri vagaron lentamente por el estómago de Shûichi hasta alcanzar la costura de su polera. Enganchado sus pulgares bajo la tela, la subió hasta obligar a Shûichi a levantar los brazos. La prenda fue arrojada al piso y Eiri continuó su gentil y provocador acoso. Deslizó sus dedos alrededor de los pezones de su niño, evitando tocar la aureola. Llevó un dedo hasta los labios de Shûichi y lo deslizó hacia dentro. El pelirrosa lamió el dígito, chupándolo ansiosamente. Eiri lo sacó de aquella húmeda cavidad y trazó con saliva el pezón izquierdo del pequeño. Pellizcó la endurecida protuberancia mientras atendía el otro pezón, trazando espirales alrededor de la areola con su lengua antes de pegar su boca contra la piel y chuparlo fuertemente. Shûichi no pudo evitar que sus gemidos subieran de intensidad.
Indicándole a Shûichi que se quitara de encima, Eiri se puso de pie y reposicionó a su sumiso en el sofá. El pelirrosa se sentó como se le dijo y observó a Eiri arrodillarse frente a él. Separando las piernas de su niño, hizo cosquillas a su miembro a través de sus shorts. El cantante se apoyó en el sofá intentando controlar su respiración. Eiri estaba concentrado en el cuerpo de su miembro, la parte menos sensible de aquel pedazo de carne. Las caricias eran suaves y fugaces, pretendiendo sólo provocarle.
Cuando Shûichi estuvo bien excitado, Eiri bajó la cremallera y metió la mano. Shûichi no llevaba ropa interior, y Eiri sacó su hombría sin ningún impedimento. Buscó en la parte baja de su virilidad para sacar también sus testículos. Shûichi tenía un miembro delicioso. Era largo, recto y ligeramente grueso. Ciertamente se trataba de un muchacho bien dotado, y Eiri se tomó su tiempo para contemplar sus partes más íntimas. Sosteniéndolo en sus manos, observó que la abertura en la cabeza estaba roja y muy prendida. Colocando su dedo en el punto débil del cuerpo de aquel miembro, lentamente lo movió hasta alcanzar la zona donde la cabeza y el cuerpo se encontraban. Dio unos golpecitos con el dedo en esta coyuntura, causando que una perlada gota de pre-orgasmo se formara en la hendidura.
Eiri continuó estudiando el pedazo de Shûichi, concentrándose ahora en el cuerpo. El rubio podía envolverlo con su mano y apretarlo por completo. La piel era sedosa y perfecta, y su intenso escrutinio estaba excitando mucho a ambos. Shûichi gimió profundamente al observar a Eiri tocarlo con cierto aire de adoración.
Levantando el cuerpo, la atención de Eiri se dirigió a sus testículos. Los sostuvo y rodó en su mano gentilmente, mientras con un dedo estimulaba su perineo.
El cantante apretó los puños y los llevó a sus ojos. La estimulación, tanto física como visual, lo estaba volviendo loco. Eiri ni siquiera había probado su piel realmente y ya sentía que estaba cerca de correrse. Forzó a sus ojos a abrirse y concentrarse en su Dom, viendo una rosada lengua lamiendo sus labios hinchados de tanto besar, lo que envió escalofríos por toda su columna.
Moviéndose hacia abajo hasta que su barbilla quedó apoyada en el sofá, Eiri sacó su lengua y la llevó hasta la parte baja del miembro de Shûichi. Concentrándose en la unión entre la cabeza y el cuerpo, dio unos golpecitos con su lengua y gentilmente lamió el que sabía era el punto más sensible de Shûichi.
El pelirrosa sentía como su miembro se había hinchado mucho más que en el pasado. Era casi demasiado grueso para su piel, su pulsación aumentando con cada lamida. Sus testículos comenzaron a prepararse dentro de su cuerpo, listos para liberar el semen. Antes de que esto pudiera ocurrir, Eiri se alejó y rompió todo contacto con su sub. Shûichi soltó un gimoteo ante la ausencia de los dedos y la tibia lengua de Eiri, pero éste sólo esperó pacientemente que el pequeño se tranquilizara.
Una vez que sintió que Shûichi estaba listo para más, Eiri volvió a tomar el sexo del sub, dejando al descubierto los testículos. Colocando su lengua en la parte baja de aquella piel, lamió todo el camino hasta la hendidura. Repitió esta acción varias veces, como si estuviera chupando un caramelo con forma de verga. Las caderas de Shûichi comenzaron a girar con cada lamida. Cada cierto tiempo, Eiri reclamaba una gota de pre-orgasmo, dejando que el amargo sabor cubriera su lengua.
Acariciando los testículos de su niño con su rostro, inhaló profundamente, recibiendo la fragancia de su compañero. Era intoxicante y marcó a profundamente el alma de Eiri. Este era el aroma de su amante, su pareja, y con un gemido animalista continuó trabajando con su lengua.
Shûichi no lograba despegar los ojos de su Dom. Quería correrse, sabía que se acercaba peligrosamente a perder el control. Nuevamente sintió que se perdía todo contacto, pero esta vez, en lugar de esperar pacientemente que Shûichi se tranquilizara, Eiri bajó la cremallera de sus propios pantalones y sacó su miembro. Apuntándolo directamente hacia la erección de Shûichi, comenzó a frotarlo rápidamente, deslizando su pulgar sobre la cabeza con cada caricia.
"Mírame, niño. Mira como me corro sobre ti." Los ojos de Shûichi estaban pegados en el despliegue carnal frente a él, y observó como la cabeza del miembro de Eiri se hinchó ligeramente antes de que gruesos chorros de semen salieran disparados hacia su propio miembro y shorts. El líquido estaba caliente y se deslizó por la erección del cantante, chorreando desde la punta. Incluso sin la mano o boca de Eiri sobre él, sería cosa de momentos antes de que se corriera.
Eiri estaba al tanto de ello y bruscamente pellizcó y retorció la piel de los muslos internos de Shûichi. El dolor fue rápido e intenso, suficiente para arrancarle un chillido a Shûichi. El sub se sentó y antes de que pudiera protestar, recordó la regla del juego que estaban jugando. No tenía permitido correrse.
Con otro duro pellizco, Eiri se sentó sobre sus rodillas para examinar a su completamente libidinoso y molesto sumiso. Se puso de pie, se secó la boca en el dorso de su mano y dijo, "te has ganado ese punto. Vamos a prepararnos para almorzar."
A pesar, o quizás debido al dolor que Eiri le causó, Shûichi seguía totalmente erecto y goteando semen. Se puso de pie como se le ordenó, pero no se atrevía a tocarse. Temía que cualquier estimulación inmediatamente lo llevara a su límite.
Antes de que entraran a la habitación para cambiarse, Eiri se giró hacia él y lo besó tiernamente. Tembló al percatarse de la apariencia de su sub.
El cabello de Shûichi estaba ligeramente húmedo y pegando a él en varios lugares. Sus pezones estaban duros y muy rojos, y de sus shorts y erección goteaba el semen de su Amo. Era una visión para saborear, y consideró permitirle a su niño alcanzar el orgasmo.
Sabía que permitirle a Shûichi correrse invalidaría la escena que acababan de terminar, así que en lugar de ello, lo miró lascivamente antes de guiarlo hacia la habitación.
Ambos se vistieron en relativo silencio. Eiri estaba saciado y satisfecho, mientras que Shûichi estaba frustrado y pegajoso. El cantante se sentó en el borde de la cama por unos momentos, respirando profunda y rítmicamente, lentamente dominando su erección. Tras limpiarse en el baño y ponerse ropa casual, se dirigieron hacia la puerta principal.
Antes de que pudieran salir, Eiri llamó a Shûichi. Tenía el collar de entrenamiento de su sub en la mano, y lo colocó en el cuello del pelirrosa.
"Recuerda, este almuerzo es otra escena. Puedes hablar y comportarte como normalmente lo haces, pero en cierto momento te daré una tarea que tendrás que cumplir."
El collar era de cuero negro con una argolla para atarle una correa. Enganchando a la argolla había un colgante dorado con las palabras 'en entrenamiento' escrito con kanji. Shûichi no sabía si Mika-san captaría el mensaje, pero no tenía la menor duda que Tatsuha lo haría instantáneamente. Estaba aterrado de este almuerzo.
"¿Listo, niño? Sígueme."
Continuará…
Notas de ffpanda: Ugh… sexo vainilla. Encuentro el sexo vainilla algo aburrido. Por un momento, el sexo se concentrará en Eiri y Shûichi. Hurra por el sexo no vainilla! Pero estén tranquilos, Hiro y Suguru están tiendo MUCHO sexo caliente y sudoroso. Confíen en mi. Se están dando como perros en celo. XD
Algunos reviewrs en ingles me han dejado algunos comentarios. Veamos…
- Sí, habrá nalgadas, pero más adelante.
- No, K no se unirá a Hiro y Suguru en la cama, lo siento!
- Me alegro que aun se estén divirtiendo con esta historia – esa es la idea!
- Yo? Tan pervertida como Yuki? CLARO QUE SI!
- Me alegra que les haya gustado la foto de PL Nunn!
Próximo capítulo: ESCENA PÚBLICA! Qué hará Tatsuha cuando se de cuenta lo que está pasando? Matará Eiri a su hermano? Mika se dará cuenta? Y exactamente que tarea le dará Eiri a Shûichi? tiembla
Notas de traducción:
- Vainilla: Forma, normalmente peyorativa, con la que la gente del BDSM se refiere al sexo nomal.
Otro capítulo más listo! Sinceramente, cuando leí este capítulo la primera vez, no lo encontré tan emocionante. Ahora que tuve que leerlo con mucho cuidado para traducirlo… dios, ni hablar, debo decir que lo amé a pesar de que Shû no tuvo su orgasmo. Como adelanto personal del siguiente capítulo, puedo decirle que me genera sentimientos encontrados, pero gracias a él, la historia da un pequeño giro del cual no tengo ninguna queja!
Agradecimientos especiales a Nadeshiko Takase por ser mi siempre confiable y servicial beta! Gracias por hacer de este fic un lugar mejor para vivir!
Por cierto, si tienen alguna duda o petición especial, ojalá puedan hacerlo por mensaje privado o a mi email (ashleyvulpix(arroba)gmail(punto)com) ya que en el capítulo pasado miso-chan me preguntó algo y no tengo como comunicarme con ella sin su mail (que no me olvidé de ti, darling!)
Ahora si las dejo de molestar xD. Espero que sigan disfrutando esta historia, y si tienen tiempo, los reviews son siempre muy apreciados. Gracias por leer, y nos vemos! Besos a todos!
