Recordamos a nuestros lectores que esto es una traducción. Para datos de autor y disclaimers pertinentes favor pasar al primer capítulo. Gracias!
Mientras Eiri guiaba a Shûichi hacia el auto, el pequeño notó que su Dom estaba cargando una pequeña bolsa – parecida a una bolsa de regalos. Intentó mirar en su interior, pero el rubio lo atrapó.
"No, nada de husmear." Abriendo el auto con el control remoto, ambos se pusieron cómodos y se dirigieron al restaurante. Shûichi estaba inauditamente silencioso.
"Oye, si sigues así, todos notarán que algo está pasando. Actúa normal. Relájate y disfruta."
Shûichi respiró profundamente. No estaba preocupado por el posible dolor. Eso podía soportarlo. Estaba preocupado por lo que Mika-san y Tatsuha pensarían de él cuando terminara el almuerzo. ¿Y si su Amo le ordenaba gatear bajo la mesa y darle una mamada?. ¿Y si acaso le ordenaba masturbarse?. ¿Y si?. ¿y si?. ¿y si? Tantos escenarios corriendo por su cabeza hacían saltar su corazón. Lo peor de este calvario era la posibilidad de ser humillado. Si alguno de los hermanos de su Amo se daba cuenta de la situación¡jamás podría volver a mirarlos a la cara!
Eiri podía imaginar todo lo que pasaba por la cabeza de su sub. Aquel temor que lo atravesaba en oleadas era delicioso. Shûichi tembló ligeramente, y el novelista consideró reconfortarlo. Tan rápido como la idea entro a su mente, se había ido. La escena había comenzado, y ya no se trataba de reconfortar a Shûichi. Se trataba de brindarle placer al Amo, y consideró delicioso el terror de Shûichi. Que nadie dijera que Yuki Eiri no era sádico. Lo era, y cualquier otra persona estaría ansiosa de explorar esta oscura faceta con él.
Tristemente, Shûichi no podía soportar los juegos S&M, lo que decepcionaba terriblemente a Eiri. Después de todo, las escenas que jugaban eran siempre notables. Su sub era tan sensible, y Eiri encontraba el momento exacto en cada escena cuando Shûichi le entregaba todo el control sobre él altamente seductor y gratificante. Esperaba que en algún punto Shûichi disfrutara lo que estaba por venir tanto como él lo haría. Su única preocupación: ese hermano suyo, el monje pervertido. Si Tatsuha se daba cuenta del jueguito, podría romper la escena y causar daño. Tendría que observarlo constantemente.
Ubicándose en el estacionamiento, Eiri y Shûichi salieron del auto y caminaron al restaurante. Shûichi se pegó a la cadera de su amante, abrazándolo con fuerza y sonriendo ampliamente. La sonrisa debía cubrir su nerviosismo, pero todo lo que hizo fue hacerlo lucir ligeramente trastornado.
El restaurante atendía gente del lugar, no turistas. Mientras entraban, se quitaron sus zapatos y caminaron hacia una mesa baja en donde estaban instalados Mika y Tatsuha.
"Vaya, Mi-chan¡de verdad vino!" El moreno se agarró el pecho fingiendo un ataque al corazón y se rió de la situación.
"Eiri, Shindô-kun, que gusto verlos. Tengo que admitir que estábamos algo sorprendidos por la invitación." El restaurante sirvió estofado, y Mika había ordenado por todos cuando llegó. Las meseras comenzaron a llenar la mesa con comida, y los cuatro dieron las gracias y comenzaron a probarla.
"¿Cómo está tu mocosa?" Eiri le preguntó a su hermana mayor.
Mika sonrió. "Está bien. ¡Absolutamente maravillosa! Desearía que pudiera conocer mejor a su tío mayor. Y a su tío político también," le sonrió a Shûichi tiernamente.
Tatsuha permaneció en silencio mirando al cantante. Shûichi ya no le recordaba a Ryûichi tanto como solía hacerlo. El pelirrosa había madurado con el paso de los años, y finalmente había establecido su propio estilo, en lugar de 'pedirlo prestado' a su ídolo. Pero seguía siendo el risueño y abochornado uke, y hablando de eso¿Qué era ese collar alrededor del cuello de Shûichi?
"Oye Shû," Tatsuha comenzó. "Mira eso de ahí." Apuntó hacia nada en particular.
Shûichi hizo lo que se le pidió, revelando el pequeño colgante dorado en su collar. "Mmmm, 'en entrenamiento'." Entonces la sonrisa del monje se estiró de oreja a oreja.
"¡EIRI!. ¡Nunca me dijiste que Shûichi era tu sumiso!. ¿Cómo puedes ocultarme algo así a mí?. ¡A MÍ!. ¡Tu hermano menor!" Tatsuha fingió estar ofendido y molesto mientras intentaba controlar su risa.
Eiri gruñó. "No es asunto tuyo¿y desde cuándo yo comparto algo contigo?" Ignoró la risa de su hermano y continuó comiendo.
Shûichi se puso rojo, su rostro entero brillaba de humillación. Muy bien, iba a ser fastidiado por el resto del almuerzo. Pero, había un rayito de luz. Su Amo le dijo que actuara normal, lo que significaba que no tenía que aguantar las bromas de Tatsuha. ¡Podía contraatacar!
"Shû¿qué clase de cosas dejas que mi hermano te haga?. ¿Te da nalgadas y te golpea con látigos?. ¿Te amarra a la muralla y te deja colgando?. ¿Te…" Antes de que pudiera continuar, Shûichi lo interrumpió.
"¡Ta-kun!. ¡Carajo!. ¡NO voy a contestar esas preguntas!" Shûichi se puso derecho y se negó a ser provocado. Miró a Mika-san, quien parecía estar disfrutando el espectáculo. Gruñendo para sus adentros, se dio cuenta que ella podía ser tan sádica como sus dos hermanos. La idea de que ella también podría molestarlo lo desanimó un poco más.
A pesar de su preocupación, Mika parecía estar contenta observando a los hombres a su alrededor, cuando de repente se asustó y se puso de pie. "Dejé mi celular en el auto - ¡tengo que ir a buscarlo!"
Tras tragar un poco de comida, Eiri la detuvo. "¿Y qué hay con eso?. ¿No puedes vivir sin él por una hora?"
"No, baka. Tengo un bebé en casa¿recuerdas? Lo necesito en caso de que la niñera necesite contactarme. ¡Ya regreso!" Las últimas dos palabras fueron dichas más alto mientras Mika salía del restaurante.
"Seriamente, aniki, tú y Shû deberían visitar a los Seguchi más seguido. Esa niña está creciendo con ideas raras sobre ustedes – no es que no sean raros." Tatsuha sorbió unos fideos y esperó una respuesta.
"Primero ustedes dos se la pasan años intentando convencerme de visitar a mi padre. Ahora es Mika y su mocosa. Ya tengo un mocoso en casa, no necesito molestarme con otro más."
Shûichi se interpuso en este punto. A él en realidad si le gustaba su sobrina, y quería pasar tiempo con ella. "Eiri¿por qué no? Será divertido. No es como si tuviéramos nuestros propios hijos."
"¡Y nunca me canso de agradecer a los dioses por ello!" Eiri dijo. Shûichi suspiró y continuó comiendo. Quizás a Mika-san no le importaría si él visitaba a su sobrina de vez en cuando.
Mika volvió a la mesa en ese momento y se sentó, colocando su celular al lado de su plato. Continuaron comiendo, haciendo desaparecer la comida de los platos lentamente. Shûichi estaba absorto en la conversación, y se asustó un poco cuando Eiri se inclinó hacia él y susurró en su oreja.
"Toma la bolsa del piso entre nosotros. Ve al baño, lee y sigue las instrucciones. Ve ahora, niño."
Shûichi terminó de masticar, cogió la bolsa y se puso de pie. "¡Regreso en un minuto!" le dijo al grupo y rápidamente se dirigió a la parte trasera del restaurante.
Mika le dijo desde atrás, "tómate tu tiempo, Shû-kun," con una sonrisa cómplice en su rostro.
Shûichi entró al baño. Tenía tres cubículos privados, dos lavamanos y una muralla con un gran espejo. Colocando la bolsa en la esquina de uno de los lavamanos, sacó las instrucciones.
"En uno de los cubículos, desnúdate por completo. Mastúrbate hasta correrte, luego insértate el juguete adjunto, vuelve a vestirte y regresa a la mesa. Hay una cámara digital en la bolsa. Toma fotos de todo el proceso. No debe haber menos de diez fotos."
Buscando a tientas dentro de la bolsa, Shûichi encontró el tubo de lubricante, la cámara y un pequeño plug anal. Por lo visto se vería forzado a pasar el resto de la velada con eso en su interior. Se paró perfectamente derecho y forzó a sus oídos a determinar si estaba completamente sólo en el baño. Todos los cubículos parecían estar vacíos, así que caminó en el más alejado de la puerta de entrada.
"Mierda." El cubículo tenía un baño tradicional japonés (1), lo que significaba que tendría poco espacio para moverse o poner su ropa. Comenzó sacándose una foto en el baño y luego cerró con seguro la puerta detrás de él.
Se quitó primero los calcetines y deslizó sus pies en las pantuflas. Luego se quitó la polera y sus pantalones, y finalmente sus bóxers. Quedó de pie desnudo excepto por el collar alrededor de su cuello. No tenía permitido quitárselo, sólo su Amo podía hacerlo. Tomando la cámara, volvió a tomarse una foto.
Luego el cantante depositó una generosa cantidad de lubricante en la palma de su mano y cubrió su completamente flácido miembro con este. Frotada tras frotada, y no lograba ponerlo duro. ¡Esto era horrible! Entre más tiempo pasaba ahí, más sospechas despertaría en Mika-san y Ta-kun por su ausencia. Intentó concentrarse en la casi mamada que Eiri le había dado esa mañana. Un pequeño cosquilleo comenzó a nacer en la base de su miembro, y la sangre comenzó a bombear hacia el cuerpo para hincharlo. Estaba funcionando.
De regreso en la mesa, los tres hermanos continuaron conversando durante la ausencia del pelirrosa. Mika dominó la conversación con detalles del crecimiento y logros de su pequeña. Tatsuha se veía muy entretenido y frustrado al mismo tiempo. Seguía mirando hacia el baño, obviamente queriendo seguir a Shûichi pero incapaz de hacerlo parecer natural. Eiri mantenía un ojo en la comida y otro en su hermano todo el tiempo.
"Disculpe, señor." Mirando hacia arriba, una mesera se colocó al un lado de Eiri con un gesto de disculpa. "Siento mucho interrumpirlo, pero tiene una llamada. ¿Podría acompañarme?"
Eiri la miró con incredulidad. "Quien necesite contactarme tiene mi número de celular. ¿Quién es?"
"Lo siento, señor, no podría decirle. Sólo dijo que era muy urgente y que necesitaba hablar con Yuki-sama inmediatamente. Siento muchísimo interrumpirlo."
Eiri arrojó sus palillos malhumoradamente y se puso de pie para seguir a la mesera sin molestarse en disculparse con los demás miembros de la mesa.
El momento en que estuvo fuera de vista, Mika se giró hacia el menor de sus hermanos. "Rápido, ahora es tu oportunidad¡DATE PRISA!"
El monje no perdió tiempo. Se paró y corrió hacia el baño, rápidamente cerrando la puerta detrás de él.
Eiri tomó el auricular y escuchó tono de marcado. Cortándolo de golpe, lentamente caminó de regreso a la mesa. En cuanto pudo verlo, vio a Mika sonriendo, sola. Su hermana lo vio, lo saludó con la mano y le guiñó un ojo. Le habían tendido una trampa. Probablemente tuvo su celular todo el tiempo con ella, y sólo necesitó un momento para sobornar a la mesera y que la ayudara con su plan.
Avanzó a zancadas por el restaurante, pasando la mesa sin mirar a Mika, y silenciosamente se dirigió al baño. Tatsuha tenía la mano apretada alrededor de la manilla del último cubículo, y estaba arrodillado frente a él intentando abrir el seguro.
"¡Vamos Shû! Déjame entrar¡quiero ver lo que mi hermano te está obligando hacer!"
"¡NO!. ¡VETE!. ¡DÉJAME SÓLO!"
"No me iré hasta que abra esta puerta. ¡Vamos! No te tocaré, lo prometo¡sólo déjame mirar!"
"¡NO!" Shûichi gritó aun más fuerte. "¡NO NO NO NO NO!"
Eiri sacudió la cabeza en exasperación. ¡Cuántas veces tendría que decirle a Tatsuha que mantuviera sus manos Y ojos lejos de su amante?
Se acercó a él con pasos seguros, estiró su brazo y cogió al pervertido monje por la oreja.
"¡AYAYAY! Maldición, Eiri¡déjame ir!" Ambos pudieron oír a Shûichi suspirar fuertemente detrás de la puerta.
Sin decir nada, Eiri arrastró a su hermano fuera del baño hacia el restaurante. No soltó su oreja hasta que ambos estaban en la mesa, donde lo arrojó sin ceremonia hacia el piso.
"Vuelve a intentarlo y te partiré el culo a patadas."
"No lo sé… creo que podrías disfrutarlo." Tatsuha tenía un gran defeco. Jamás dejaba en paz a alguien cuando debía hacerlo.
"Basta Tatsuha ¡te lo advierto!" Eiri le dio su mirada patentada de muerte y destrucción, la cual nunca funcionaba con los miembros de su familia.
"No lo haré. ¿Qué le obligaste a tu pequeño novio esclavo a hacer en el baño? No puede ser muy entretenido para ti, después de todo, estás aquí. ¿Por qué no vas con él y le das todo lo que tienes? Nosotros entenderemos¿verdad hermanita?"
Mika se rió y asintió, pero antes de que pudiera decir algo, Eiri se adelantó y golpeó a su hermano en la cabeza. Fuerte.
"¡AYAYAYAY!"
Mientras tanto, Shûichi estaba de regreso casi en el punto de partida. Tatsuha lo había sacado de onda, y estaba suave y nada erecto nuevamente. Cerrando sus ojos, volvió a concentrarse en su adorado Amo y regresó al problema 'en su mano'. CLICK, otra foto fue tomada.
Frotada tras frotada, y eventualmente su cuerpo respondió mientras se elevaba más y más. Con un silbido silencioso, se corrió, sacando una foto mientras el cremoso líquido se derramó en su mano. Miró alrededor buscando algo para limpiarse, y notó que el cubículo que había elegido se había quedado sin papel. Lo único que podía hacer era limpiarse lamiéndose, mientras se tomó otra foto de sí mismo.
La siguiente parte de las instrucciones decía que debía colocarse el plug anal. Lo observó. Era un pequeño plug, pero la base tenía una ranura que parecía abrirse para colocar baterías. Lo extraño era que no parecía haber forma de encenderlo. Intentó girando la base, buscando algún interruptor, pero no había nada. Volviendo a cubrir su mano con lubricante, deslizó sus dedos hacia su interior mientras se apoyaba contra la muralla. Sacando unas cuantas fotos más, luchó contra los gemidos mientras se estiraba preparándose. Una vez que estuvo listo, introdujo el plug, sacó un par de fotos y volvió a vestirse.
El plug era ligeramente curvo y reposaba directamente contra su próstata. Le tomó algo de práctica encontrar la mejor forma de moverse sin verse sobrestimulado. Más fotos fueron tomadas, y cuando salió del cubículo, se sacó otra foto más de si mismo por el reflejo del espejo.
Afortunadamente nadie había entrado al baño después del incidente con Tatsuha. Se limpió, cogió la bolsa y caminó de regreso a la mesa lo más casualmente posible.
No había forma de salvar la situación. Tatsuha tenía una idea bastante formada de lo que estaba pasando, y si Mika-san no lo sabía antes, probablemente ahora si. En lugar de intentar inventar alguna tonta excusa, simplemente se inclinó y se sentó. El momento en que su trasero todo el cojín, se arrepintió. Mientras podía caminar teniendo el plug en su interior, sentarse sobre él era muy incómodo. Comenzó a removerse intentando encontrar la posición más agradable para estar. Finalmente, se puso de rodillas, reposando sobre la parte trasera de sus piernas.
Tatsuha lo observaba intentando con todas sus fuerzas ocultar su risa, y Mika intentó pretender que no sabía lo que estaba pasando. Eiri continuó comiendo, ignorando a su inquieto amante sentado a su lado.
"¿Podemos por favor terminar de comer antes de que pierda el apetito?" Mika medio preguntó, medio ordenó a los hombres sentados a su alrededor. Eiri y Shûichi aceptaron de inmediato, y Tatsuha prometió 'intentar' comportarse.
Alrededor de 15 minutos habían pasado, y la conversación se tornó segura y agradable. De repente, una sacudida atravesó el cuerpo de Shûichi, haciéndolo saltar y tirar sus palillos. Como si eso no fuera suficientemente malo, dejó escapar un fuerte aullido.
"Shû-kun," Mika comenzó. "Por favor no me malentiendas, y no estoy segura que querer saber la respuesta, pero ¿qué demonios te pasa?"
"Em," comenzó, con la vergüenza a flor de piel, "creo que algo me mordió la pierna. ¡Lo siento!"
Shûichi se sentó y se recobró del impacto. Nada lo había mordido. El plug anal se había encendido de repente y lanzó profundas vibraciones en su próstata. Duró por un segundo, y luego igual de rápido, desapareció.
Eiri le dio una mirada que decía '¡pedazo de baka!', y luego continuó comiendo como si nada hubiese pasado. Ahora, el pervertido monje instantáneamente comenzó a sospechar. Sabía que el repentino arrebato del cantante era probablemente culpa de Eiri, y decidió vigilarlo de cerca.
Otros 10 minutos pasaron, y Tatsuha vio a Eiri meter su mano al bolsillo de su chaqueta, pero no sacó nada. En cosa de segundos, Shûichi volvió a saltar, sacudiéndose como si hubiese metido un tenedor metálico en una toma eléctrica. Mika quedó pasmada nuevamente, y Eiri volvió a mirar sombríamente a Shûichi. Tatsuha comenzó a reírse histéricamente al instante.
Entre carcajadas, el más joven de los Uesugi logró decir, "¡Eiri malvado!. ¡Estás controlando a distancia el vibrador para que le caliente al trasero a Shû!"
Mika arrojó sus palillos, se puso de pie y gruñó, "Me voy. Me rehúso a tomar parte de sus enfermos juegos sexuales, Eiri. Tatsuha, o vienes conmigo ahora o te las arreglas tu sólo para volver a casa." Al terminar, salió por la puerta.
"Que se vaya a la mierda, esto es demasiado divertido. No me voy a ningún lado. Me quedo aquí. Y luego iré a casa con ustedes dos y pasaré la noche en su casa como invitado."
Eiri inmediatamente le respondió a gritos, "¡De ninguna manera harás eso! No creas que pasarás un segundo con nosotros después de salir del restaurante. ¡Busca la forma de volver a casa de Mika!"
La riña iba y venía, ninguno prestándole atención a Shûichi. El pobre cantante tenía el rostro rojo y brillante, y estaba comenzando a sudar. Eiri no había apagado el vibrador aun, seguía zumbando contra su próstata. No podía ni hablar. Mierda, a estas alturas ya casi no podía respirar.
Shûichi tomó el brazo de Eiri y lo tiró, intentando conseguir su atención. Su Amo lo ignoró, demasiado absorto en la discusión. Lloriqueando como un niño, intentó decir el nombre de Eiri, pero apenas lograba pronunciar la primera sílaba. Después de un minuto, decidió sentarse e intentar soportar las vibraciones. Con algo de suerte los hermanos dejarían de discutir y se le daría algo de alivio.
Por suerte, Shûichi había traído un sweater, que colgaba sobre sus jeans. La constante estimulación en su próstata lo había provocado una erección, y estaba muy feliz de que estuviera oculta de la vista de los demás. Después de otro par de minutos, y sin señales de un final a la pelea, comenzó a mecerse hacia delante y atrás lentamente, mientras gotitas de sudor caían de su rostro.
"No me importa lo que tengas que hacer para volver a su casa. Llama a un puto taxi. ¡NO vas a venir a casa con nosotros!" Eiri hizo gestos con sus palillos, pequeños granos de arroz volando por la mesa.
"E…E…Eiri, paaaara¡p…por favor!" Shûichi tartamudeó calladamente, temeroso de hablar por miedo a gemir en voz alta. Para su desconsuelo, los hermanos continuaron ignorándolo.
Oh, la tenía tan dura, y se sentía tan bien¡era increíble! Las vibraciones lo penetraban, y el familiar cosquilleo en la base de su estómago comenzó a aumentar. Estaba cerca, y si Eiri no lo apagaba pronto…
Muy tarde. Shûichi cogió el brazo de Eiri, clavando sus uñas profundamente. Acercó su rostro hacia su Amo, presionándolo contra él.
"Shûichi¿qué mierda te…?" Antes de que Eiri pudiera decir algo más, Shûichi dejó escapar un largo y callado 'Ahhhhhhhh'. Ambos hermanos observaron con mórbida fascinación como el cantante se estremecía al correrse en sus pantalones.
Shûichi continuó temblando hasta que Eiri metió la mano a su bolsillo y tocó el control remoto. Al darse cuenta que lo había dejado encendido, sus ojos se abrieron horrorizados. Lo apagó y Shûichi colapsó sobre el regazo del rubio.
Tatsuha se desplomó en un ataque de risa. Había lágrimas acumulándose en sus ojos mientras rodaba por el piso.
"¡La cuenta por favor!" gritó el escritor. La mesera estaba muy contenta de traérsela y antes de que pudiera pasársela, Eiri colocó una tarjeta de crédito en su mano. "Deprisa" le ordenó.
El almuerzo fue pagado, el recibo firmado, y Eiri levantó a su agotado niño y lo cargó en sus brazos fuera del restaurante. Tatsuha se apresuró a seguirlos. Cuando llegaron al auto, el rubio gentilmente colocó a Shûichi en el asiento de pasajeros, cerró la puerta, dio la vuelta, se metió por la puerta el conductor, cerró su puerta y encendió el motor.
Se alejó del lugar rápidamente, dejando a su idiota hermano parado allí con las manos en el aire y una mirada incrédula. Que el mocoso busque alguna forma de volver a casa de Mika. Y si tenía las pelotas para aparecer frente a su puerta, lo mataría.
Por suerte, Tatsuha no era tan tonto como para seguir tentando a su suerte, así que llamó un taxi y volvió a casa de su hermana.
Todo fue perfecto. La escena se había desenvuelto casi exactamente como Eiri la había imaginado. No sólo había desarrollado una perfecta escena pública, también había molestado a sus hermanos. No podía esperar para llegar a casa y ver las fotos. La vida no podía ser más dulce.
"Moshi moshi, Hiro. ¿Qué sucede?" Shûichi respondió su teléfono aun medio dormido. A pesar de que ya era más de mediodía, él y Eiri se habían quedado despiertos hasta tarde la noche pasada, y aun estaba cansado.
Hiro le respondió, "No mucho, sólo te llamaba para ver como estás. Suguru y yo vamos a ir a un antro esta noche. ¿Quieres ir con nosotros?"
"Necesito hablar con Eiri primero y ver si tiene algo planeado." Shûichi miró hacia la habitación. El novelista no estaba a la vista. Seguramente ya estaba trabajando, o quizás ya se había ido a reunirse con su editora.
"Suguru y yo pasaremos el día juntos. Está duchándose ahora. Estoy dándole un descanso." Shûichi pudo escuchar el tono travieso en la voz de su amigo, y se rió.
"Me alegro que ambos estén tan felices. ¡Espero que sigan así!. ¿Ya le pediste que montara escenas contigo?"
Hiro frunció el ceño. "Nah, no tuve el valor necesario. Quizás más tarde."
"¡OYE! Eiri y yo vamos a ir a Depravación por tres días en tres semanas más. ¿Qué te parece si tu y Suguru nos acompañan? Quiero decir, no que 'nos acompañen'¿pero venir con nosotros?. ¡Podrían tener su propia habitación!"
Hiro lo pensó unos momentos antes de responder. "Me gustaría decirte que sí, pero no sé como reaccionará Suguru ante una habitación llena de objetos sexuales."
"¡No hay problema! También tienen habitaciones vainilla. Esas solo tienen juguetes sexuales muy inocentes, como lubricante, vibradores, vendas para los ojos, nada muy extremo. Puedes decirle que se quedarán en una habitación vainilla, y luego cambiarse a una habitación calabozo normal. Dile que todas las habitaciones vainilla estaban reservadas. Eiri y yo los asistiremos por el fin de semana."
La idea tenía cierto mérito, y Hiro decidió echar la precaución a volar. "¿Cómo hago una reserva?"
"No lo haces. Yo la haré por ti. Habitación calabozo¿verdad?" Shûichi se puso a saltar ante la idea de que su mejor amigo se les uniría en el resort. Sabía que probablemente se verían muy poco, pero aun así era emocionante.
"Si, habitación calabozo. Escucha, llámame cuando sepas si puedes ir esta noche. ¡Nos vemos!"
"¡Adiós!" Shûichi colgó el teléfono, luego inclinó su cabeza, y volvió a dormir.
Continuará….
Notas de ffpanda:
(1) Alguna vez han visto un baño tradicional japonés? Es la cosa más extraña para mi, una occidental. Sé que perdería el equilibrio. Bien, aquí hay un pequeño sitio en flash que muestra instrucciones de cómo usarlo. Deben revisarlo, es MUY CHISTOSO! www (punto) asahi (guión) net (punto) or (punto) jp (slash) (Alt + Asterisco ó Alt + 4) AD8Y (guión) HYS (slash) movie (punto) htm (Ash:Digo Alt + Asterisco ó Alt + 4 porque depende de la configuración de teclado para hacer ese signo ondulado)
Reviewers, reviewers, reviewers, son mis MEJORES amigos! Jejeje… gracias! Estoy tan feliz de que tantas personas estén disfrutando esto! Y gracias a todos por tomarse el tiempo de dejar reviews a mi historia! Besos y galletas para todos!
PRÓXIMO CAPÍTULO: Ya no les diré. Si quieren saber, tendrán que estar atentos a la siguiente actualización!
Notas de traducción:
- Plug anal: Creo que este término ya lo había dado por sentado previamente, sin explicación alguna, pero Angel Dark me recomendó explicarlo un poco. No hay una bonita traducción para esto, ni que se apegue al mundo sexual. Un plug puede ser cualquier aparato u objeto que se introduzca a través del esfínter anal. Generalmente tienen un pequeño anillo más delgado en una punta para que permanezca en su lugar, pero he notado que estos asuntos varían en formas, tamaños y funciones. Algunos vibran, otros sólo se mantienen, la cola de Shû tiene un plug para mantenerlo en su lugar, etc, etc.
Y los capítulos siguen y siguen saliendo. ¿Qué les pareció este? Pues ya ven, a mi me genera sentimientos encontrados. Claro que parte muy chistoso, pero luego me viene el uke que llevo dentro y me pongo de lado de Shû y la tremenda vergüenza que tuvo que pasar. ffpanda hizo un pequeño análisis de la reacción de los lectores, el cual será publicado en el siguiente capítulo. Ojalá pueda dejar su opinión también ustedes, lectores latinos y españoles, para poder comparar.
Y mi adelanto personal? Cómo creen que reaccionará Shû? Con risas? Con llanto? Con enojo? Con sexo? Ya lo veremos, lo que si está claro es que Eiri está equivocado si cree que la escena fue tan perfecta. Gracias a Nadesiko Takase nuevamente por su trabajo de beta (besos) y nos vemos en el siguiente capítulo!
