Lean... momento de miel pero de otros tortolos, próximo chap a cargo del trío de Griffyndor; pero por lo pronto, lean...
Capítulo 12: Palabras grises.
Quien hace el primer movimiento casi siempre tiene el control de la situación, pero desde este punto se encontraba una gran problemática, ninguno de los cinco seres humanos postrados en la sala de espera deseaba este control; nadie quería comenzar con la tarea que parecía dictar la muerte de una amiga, ni siquiera el pelirrojo hombre a quien le fue encargada esta misión. Si tan siquiera el reloj no marcara su camino con un estruendoso ruido a nadie le importaría el paso del tiempo.
Él alzó el rostro y miró a una Hermione derrotada, con la mirada perdida en un horizonte inexistente y las manos tan apretadas que la piel comenzaba a adquirir un tono blancuzco; giró y vio a su hermana menor, a esa pequeña pelirroja que le gritaba cuando él se llevaba su juguete preferido y en su mirada encontró una lágrima atrapada, un anhelo por recurrir a los brazos de su hija pero también un deseo de abrazar al hombre al que amaba; inesperadamente él, a pesar de ser un despistado, como hermano mayor logró notar que ella nunca dejaría de amar a Draco, esa era la razón de continuar su gran amistad con el rubio.
Pensando en aquello se detuvo a observar al susodicho quien estaba sentado en el suelo sin tener la más mínima intención de mirar a nadie, a pesar de todo lo ocurrido en el pasado realmente le tenía un gran afecto a ese hombre, casi tan grande como a Harry; el ojiverde parecía temblar, parecía querer acercarse a Herm pero al momento una fuerza mantenía sus pies clavados en el piso.
Tal vez esa fuera la señal que armó de valor a Ron, dejó de observar a todos y de permanecer pasivo, caminó rápidamente hacia Hermione y Harry y antes de que éstos dos pudieran reaccionar él ya tenía de un brazo al hombre y de la mano a la chica; con decisión haló de ellos y sin que pudieran decir palabra alguna los llevó a una habitación más pequeña que estaba a un lado.
- ¿Qué te sucede Ronald Weasley? – preguntó Herm, sobando su muñeca
- ¿Qué?... ah, perdón Hermi, no pensé que te estuviera haciendo daño
- Pues lo hiciste¿por qué actuaste tan espontáneamente?
- Si Ron, temo decirte que mi brazo no es de goma – Harry estaba aminorando la molestia en la extremidad
- Diría que lo siento chicos, pero estaría mintiendo… la verdad es que si no actuaba ya, me volvería loco pensando en Luna y sus palabras; dejémonos de tonterías y afrontemos esto
Harry y Herm se miraron sumamente apenados, los dos sentían que debían de actuar pero ninguno de ellos tuvo el valor en el momento y casi golpean al único que fue capaz de hacerlo. Harry sacó su varita y apareció un sillón negro de piel, Ron un puff multicolor (N/A: esas cosas como sillones que están rellenas de hule espuma… realmente son geniales¡quiero uno!) que lucía sumamente cómodo y Hermione apareció una elegante pero confortable silla; los tres tomaron asiento en un círculo donde cada uno podía ver el rostro de sus dos amigos, respiraron profundamente y se dispusieron a hablar como personas civilizadas.
En el cuarto que abandonaron sólo se encontraban un Draco mirando a la puerta, esperando que sus amigos regresaran, Ginny estaba cerca mirando al mismo lugar y deseando exactamente lo mismo; ninguno iba a recibir lo que deseaba en ese instante, ambos estaban anhelando algo que sucedería sólo después de que ellos hablaran.
La valiente Gryffindor fue la primera en voltear a ver a su acompañante y pudo notar, con una tierna sonrisa en el rostro, que él estaba totalmente aterrorizado, que aunque sus manos estaban en los bolsillos podía notarse ese ligero temblor que lo acompañaba cuando los nervios lo invadían; recordaba muy bien ese temblor porque podía jactarse de ser la única persona que conocía a la perfección al rubio, y porque vio ese mismo temblor aquella vez en que él le pidió que fuera su novia.
- ¿Qué pasa Draco? Te vez bastante tenso, queridito – no pudo evitar usar ese tono burlón en la voz
- Realmente Ginny, no creo que sea el mejor momento para hacer tus bromitas – sonaba enfadado aunque no lo estaba tanto como lo hacía parecer
- Pero si no decía nada te ibas a quedar callado todo el tiempo que dure esto Draco, lamento si te molesté demasiado – sonaba afligida, sumamente triste; Draco se levantó de donde estaba de inmediato y tomó asiento junto a ella
- Mujer, bien sabes que nunca me podrías molestar demasiado… tal vez un poco como de costumbre, pero demasiado, jamás - sonrió para ella afrontando el hecho de ver sus hermosos ojos azules
- Draco, yo también tengo miedo de hacer lo que Luna nos pidió pero, pero creo que debemos afrontarlo ahora que mi hermanito puso el ambiente perfecto; me sería muy incómodo hablar frente a él o frente a Herm, aún más si fuera frente a Harry
- ¿Te pone nerviosa su presencia o que? – Una nube de celos infundamentados pasó por la cabeza de Draco, Ginny sonrió un poco al notarlo
- Pues si Draco, sobretodo si es algo tan importante; recuerda que mucho tiempo actué frente a él como la niñita tonta enamorada que no podía ni hablar o moverse naturalmente en su presencia… me avergonzaría mucho si vuelve a verme comportándome de esa forma
- Te importa demasiado lo que piense ¿no lo crees?
- No Draco, si me importara tanto lo que él piensa estaría furiosa con mi hermano por dejarme a solas contigo y no con Harry… ¿no lo crees?
El rostro de Draco se encendió repentinamente, no había captado que estaba haciendo una típica escena de celos hasta que Ginny le dejó bien claro que aquello tan importante que necesitaba hablar tenía que ver directamente con él, con su ex novio Draco Malfoy; vio esperanza en la plática, vio en los profundos y azules ojos de su inolvidable amor que ella nunca lo olvidaría.
Pero justo en ese momento bajó un brazo y rozó con la mano uno de sus bolsillos, recordó que dentro tenía ese pequeño álbum de fotografías y sobretodo recordó esa primera foto de Darli, su seguridad se fue al piso en seguida y a pesar de que segundos antes estaba ansioso por escuchar lo que la pelirroja tenía que decir tomó la decisión de desahogar sus sentimientos primero, de ser él quien comenzara porque aplazar la dura verdad que Ginny podría decir era su meta primordial.
- Pues en ese caso me alegra que esto haya sucedido Ginny, me alegra que podamos hablar tranquilamente y que me puedas escuchar.
- Pensé que podría empezar yo Draco, honestamente te veo demasiado nervioso como para obligarte a hablar
- No me estarías obligando ni nada por el estilo, lo que tengo que decirte es muy importante
- Pues si Luna te dijo que me lo dijeras… supongo que sí lo es, no creo que sólo quieras compartir conmigo cual es tu sabor preferido de helado
- Sabes muy bien que mi preferido es el de…
- Chocolate con menta y chispas de cerveza de mantequilla bien batida
- Precisamente – sonrió, en ese instante se dio cuenta de que Luna tenía razón, de que a pesar de todo lo que pudiera suceder esa mujer de hermosas pecas siempre sería su amiga – pero sabes que no estaría tan nervioso por algo tan tonto… aunque delicioso
- Y dices que yo hago bromas en momentos inoportunos – fue la respuesta de la chica
- Dame la mano Ginny - ante la dubitación de la joven no le quedó más que insistir - no te haré nada ni trataré de robarte un galeón para ir por mi helado
- Más te vale Draco, porque eso sería muy bajo - ahora era ella la que no podía deja de temblar
- Ginny, hace unos cuantos años pensé que me había vuelto loco, que estaba afectado por una poción fallida o que algún día, sin darme cuenta, me había caído de la escoba y había desordenado todos mis pensamientos… lo pensé un día cuando volteé por un pasillo y no pude dejar de verte, cuando me enamoré de tus rojos cabellos y de cada una de tus pecas, cuando no pude dejar de buscarte y a escondidas mirarte hablar con Harry y los demás; Ginny, por ti intenté ser una mejor persona y evitar correr los mismos pasos de mi padre y lo mejor de todo es que por ti fui capaz de hacerlo.
Sentados juntos en aquella banca, lado a lado, mano con mano y en realidad alma con alma, Ginny ansiaba que aquel hermoso discurso terminara tan bien como había empezado, porque si concluía con un: "a pesar de todo eso sé que no eres para mí y por eso he dejado de quererte", seguramente se deprimiría hasta morir, metafóricamente hablando, por supuesto.
- Ginny, tú eres la razón de que yo no haya terminado refundiéndome en una cárcel deprimente como Azcaban, tú eres aquella persona que fue capaz de encontrar en mí algo más que la prepotencia que siempre traté de mostrar… tú fuiste la primera persona a la que quise más que a mi propia vida
Draco se acercaba a ella muy lentamente y Ginny simplemente trataba de no soltar una lágrima, hacía mucho que no escuchaba esas palabras de los labios de Draco y últimamente comenzaba a resignarse a no volver a hacerlo, el sonido de su voz siempre la había emocionado tanto a ella como a la pequeña Darlene.
- Fuiste una persona esencial para mi… sigues siéndolo y siempre lo serás, nunca dejaré de amarte porque de alguna forma tu me has hecho la persona que soy, a pesar de lo que haya sucedido yo te amaré hasta que ya no tenga fuerzas en mi cuerpo
- Draco¿estás completamente seguro de eso¿no importa absolutamente nada de lo que haya podido pasar?
- Sé que tal vez tú no sientas lo mismo Gin, pero te aseguro que mi corazón siempre te pertenecerá, a pesar de cualquier cosa que esté en el pasado
- Yo… yo estoy, digo, yo siento lo mismo Draco, te amo más que a nada en el mundo y nunca he dejado de hacerlo pero…
- ¿Cuál pero? Si los dos sentimos lo mismo ¿por qué no, por qué no darnos una oportunidad?
- Porque yo siempre he callado algo que no debía, siempre me negué a hablar sobre el orgullo de mi vida, porque no te he dicho nada de Darli
- Te refieres al padre de ella ¿cierto? Te refieres a que hubo un momento en el que amaste a alguien más y me olvidaste, eso lo comprendo Ginny, eso lo acepto perfectamente
- No me entiendes Draco, yo nunca amé a nadie más después de ti
- ¿Quieres decir que Darlene fue… un accidente?- impresionado pero tal vez un poco más alegre tomó por los hombros a Ginny y la miró a los ojos notando que lo que decía era la verdad
- Podría decirse que sí… pero aún así no me comprendes, tienes que escucharme
- Gin, es que si eso es cierto no veo porque no te he besado aún, no encuentro la razón por la que no te haya atrapado en mis brazos – diciendo esto la rodeó pudiendo oler su cabello – te amo Ginny
- Yo también Draco pero no puedes dejar de escucharme – lentas lágrimas caían por su sonrojado rostro
- No creo que haya más que decir… sabes que a mi lado ustedes dos estarían completamente seguras, sabes que quiero a esa hermosísima niña como si fuera mía, sabes que
- Es que esa hermosísima niña es tuya – el rubio la soltó con nerviosismo, no sabía como reaccionar ante tal confesión; Ginny estaba envuelta en lágrimas – Darlene es tu hija Draco, ella nació seis meses después de que termináramos… no hubo nadie más, siempre fuiste tú pero, pero nunca me atreví a confesarlo porque pensé que habías dejado de amarme y pensé que un bebé no sería nada más que un estorbo para ti
Draco se levantó de su asiento, estupefacto; nunca espero escuchar algo así y su equilibrio comenzó a fallar, la vista se le nublaba y comenzaba a ver a la llorosa Ginny como una serie de manchas de diferentes colores. En un movimiento repentino salió de la habitación y aunque Ginny trató de seguirlo perdió la pista, al poco tiempo la resignada pelirroja regresó a la sala de espera envuelta en llanto, sólo pudo deslizarse en una de las paredes cayendo al suelo, abrazó sus rodillas y dejó salir todo el dolor que la inundaba, nada más que su hija la podía animar ahora que pensaba que el amor de su vida la odiaba.
En la habitación contigua las cosas habían comenzado tranquilas, pero poco a poco los sentimientos tan intensos de los tres empezaron a complicar la situación llenándola de palabras grises, las palabras grises son aquellas que no se dicen pero que pueden llegar de una persona a otra con sólo mirarla, pueden ser todo un sermón de melancolía y en aquel cuarto, mientras Luna se jugaba la vida, estaban volando de un lado a otro.
Y maldita sea la cosa... jejeje sigo esxitiendo, ahora mi trauma es de nuevo la escuela, pero a eso se anudo mi bella computadora que perdió la existencia de word y todo el paquete de Ofice por un buen rato, no podía escribir nada y me estaba volviendo loca porque ya ha pasado mucho tiempo desde que actualicé la vez anterior... respondo mis dos lindos reviews y me voy porque de hecho ando haciendo tarea snif snif
Anita Star: Mujer, quisiera explayarme agradeciendote el que sigas leyendo esto y dándome ánimos como escritora pero el tiempo no me lo permite... aún así espero que este capitulo te guste muchio porque sí que pasé suplicios para poder subirlo; ahhhh disfruta tu último año de secundaria porque, en mi humilde opinión es el mejor... después viene el bachillerato que tampoco está nada mal pero no hay nada como la secu, si si fueron Draco y Ginny y sí, me mejoré prontito... la escuela está peor que antes en cuanto a tareas pero más linda porque me enfoco en lo que quiero y... y... abashos y apapachos para ti jejeje espero te guste el cap
Rochelle Granger: Jejeje gracias por los buenos deseos y la paciencia (que espero siga allí) y pues, ya vendrá el momento HH más bello y hermoso y juró que valdrá la pena... o al menos eso intentaré
Mueno, esperando que desfruten de nuestros últimos capítulos los deja esta loca autora.
ATT:
ARI----ZETA
PD Felices trazos jejejeje y a ls mexicans... ¡Feliz 15 y 16 de septiembre! y feliz mes patrio... no tomen mucho eh?
