Uy me pasé un poquito de las fechas… ¿¿¿¿un poquito???? Soy mala para esto, la verdad es que sí he tratado de enfocarme lo más posible en la escuela y dejé esto un poco de lado, pero jamás lo olvidé je eso es lo importante, lean este capitulín que en verdad me encantó escribir jejeje es tan… bueno, lean y comentarios abajo ¿ne?


Capítulo 13: Aceptar la verdad.

El nerviosismo de Harry era espectral, aquel niño que vivió y que durante años demostró su valentía en múltiples enfrentamientos contra Voldemort, se sentía pequeño y sofocado en la habitación contigua a la que Ginny y Draco hablaban, las piernas las sentía como espagueti y a pesar de estar sentado pensaba que caería en cualquier momento a falta de soporte.

Hermione no se encontraba mejor que el ojiverde, lucía tan nerviosa como un ratoncillo siendo acechado por un gato, un felino que sólo le permitía correr de un lado a otro, jugando con su vida sabiendo de antemano que podía acabar con ella cuando quisiera; el temor era ese malvado gato y sin duda alguna ella se estaba dejando controlar por sus garras.

Aquél hombre que fuera uno de los alumnos más subestimados de la casa del león era el que se conservaba menos intranquilo, el pelirrojo que siempre había sido opacado por la valiente y hábil figura de Harry Potter y la brillante, e igualmente hábil, mente de Hermione Granger, estaba entero; se encontraba sentado en su sitio tratando de hallar las palabras adecuadas para iniciar la tarea encomendada, pero nunca tembló ante tal idea, mucho menos al estar consiente del estado de sus amigos.

- Herm, suéltate el pelo y alborótalo – las miradas que recibió no fueron muy agradables, pero él no cedió ni un poco; la decisión es sus ojos hizo que la chica acatara la orden un tanto desconcertada - Harry, deja de jugar con los anteojos y póntelos bien

- ¿Qué pretendes Ron? – a pesar de que la frase pareciera poner en tela de juicio las ordenes del pelirrojo, Harry ya se había colocado adecuadamente los anteojos

- Realmente no lo sé, pero pensé que si íbamos a hablar sobre nosotros deberíamos de lucir más o menos como la última vez que nos vimos

- ¿Cómo en esa despedida tan… gris? - preguntó Herm con media sonrisa en el rostro

- Si, esa vez en que apenas si nos vimos a los ojos, máximo por dos segundos – confirmó Ron

- Hicimos mal chicos ¿no es así? Los más cobardes en toda la historia de los Gryffindor's – añadió Harry

- Y lo único que conseguimos fue herirnos entre nosotros, lo primordial que obtuve por eso fue mi maldita obsesión por el trabajo y por mantenerme ocupada en no tener nuevos amigos – Herm estaba un poco más tranquila y relajada, subía la vista poco a poco

- Y yo mi extrema soledad y ermitaña vida, lejos de todo aquello a lo que no fuera estrictamente necesario asistir y en mi traumática necesidad de aferrarme a mis recuerdos más bellos - Harry también se sentía crecer poco a poco tras dejar salir las palabras

- Pues si seguimos contando nuestras tristes vidas… yo me aferré a mi familia, cosa que no fue tan mala de no ser porque era un simple escape… y porque estoy consintiendo demasiado a mi sobrinita – Ron se acercaba más a los rostros de sus amigos – ustedes fueron parte esencial de mi vida y quiero que lo sean para siempre

- Yo también amigo – aseguró Harry

- Y yo igual Ron – afirmó Herm, sonriendo leve pero sinceramente

Lo inevitable llegó, sin poder resistirlo un minuto más los tres se acercaron y se unieron en un intenso abrazo que había estado pendiente desde la fría despedida al término de su séptimo curso, aquella tarde en la que se separaron sin estar consientes de que al no resolver sus asuntos pendientes nunca podrían estar tranquilos en su corazón, hasta ahora.

Harry se sentía tan cómodo, por fin estaba en esa cálida sensación familiar que añoraba desde hacía años, por fin tenía un brazo alrededor de la espalda de Hermione y sentía la mano de ella rodearle la cintura, podía percibir ese maravilloso perfume que sólo ella tenía y era capaz de sonreír placidamente esperando que el momento nunca acabase, esperando estar junto a SU Herm por toda la eternidad.

Y ahí estaba de nuevo junto a Ron, su mejor amigo, su hermano, abrazado a la misma mujer, Harry estaba consiente de que Ron sentía algo enorme por la castaña, algo que en sus intentos infantiles había demostrado como una serie de peleas que parecían no tener fin; Harry sabía que Ron había aceptado para sí mismo que amaba a Hermione desde hace mucho tiempo, pero muy en su interior una vocecilla le gritaba desde hacía muchísimos años atrás "Tú la amas aún más Harry, siempre lo harás", nunca supo cuando había nacido esa voz pero le daba la razón.

Los momentos de silencio pueden tardar unos cuantos segundos y parecer eternidades, sucede tanto en el mundo mágico como en el muggle; a Hermione le estaba sucediendo esto, apenas se había entrelazado en los brazos de sus amigos sintió que el silencio podía torturarla de una forma muy cruel.

Ahí estaba ella, junto a los hombres que la hicieron feliz en otros tiempos¿cómo había pasado de al fin estar con Ron a repentinamente estar con Harry?, cada vez que pensaba en esto se sentía extraña, ella sólo había estado con un chico en su vida, en cuarto año, y la experiencia no fue ni parecida a lo que pasó en el último con sus dos mejores amigos.

Siempre que argüía con el testarudo de Ron sentía una calidez en su interior incomparable, casi toda su vida escolar fue un continuo intercambio de opiniones contrastantes con el pelirrojo, pero el hecho de que siempre lo celaba la confundía, además a veces llegaba a escuchar comentarios de sus compañeras de habitación como "Recuerda que del odio al amor hay sólo un paso, Granger" o una vez les gritaron "Ya cásense, digo, ya tienen la actitud de los matrimonios sólo tendrían que formalizarlo".

Siempre pensó que era algo estúpido que alguien imaginara a Hermione Granger siendo a novia oficial de Ronald Weasley, si sus gritos no tenían nada de romántico; pero un día Ron llegó con una caja de chocolates en la mano, chocolates muggle que Hermione nunca había visto en el mundo mágico; el pelirrojo se los entregó totalmente sonrojado e hizo una pregunta que casi la tira de las escaleras, sí, a Ronald Weasley se le ocurrió declarar su amor en una de las escaleras más largas de la torre de Gryffindor.

Hermione estaba a unos centímetros de tomar entre sus dedos esa caja de golosinas cuando retrocedió un paso y sintió el vértigo de una caída, por un segundo se cuestionó si el acto de Ron la afectaba tanto como para sentir algo así pero al instante notó que no era eso, definitivamente estaba cayendo un largo trecho; se hubiera hecho un gran daño de no ser porque Harry la tomó entré sus brazos y cayó con ella, él la protegió con su propio cuerpo para que no saliera lastimada.

Al pie de la escalera Herm estaba entre los brazos de un maltrecho Harry, Ron comenzaba a llegar a su encuentro, asustadísimo y dejando los chocolates en el suelo.

- ¿Estás bien Herms? – preguntó Harry con una sonrisa en el rostro

- ¿Yo? Pero por supuesto que estoy bien Harry, pero mírate, hay que llevarte a la enfermería de inmediato – había mucho miedo en las palabras de Herm

- No hay problema, no estoy tan mal, recuerda que tengo un gran aguante… lamento no haber podido detenerte

- ¡¿Herm estás bien?! – Ron había llegado cuando Harry, a pesar de las indicaciones de Hermione, se estaba poniendo de pie

- Por supuesto que si Ron, pero no creo que Harry lo esté, debemos llevarlo a la enfermería YA

- Ron, llévatela de aquí, sólo necesito una buena poción regeneradora, además, creo que estaban en algo importante ¿no? – Harry sonaba un poco triste al mencionarlo pero Ron no lo notó y asintió sonriendo, Hermione sólo bajó la mirada, estaba sonrojada pero lo más importante es que había notado ese tono melancólico en las palabras de Harry.

Ese día fue de lo más extraño para ella, se sentía confundida ¿Por qué Harry le había dirigido esa mirada tan triste cuando Ron la tomó de la mano y la llevó escaleras arriba¿Acaso él…? No, Harry nunca se fijaría en alguien como ella, pensar siquiera en la posibilidad la hacía sentir estúpida y eso era algo no ocurría con mucha facilidad; por otra parte sin haber dicho nada, ni un sí ni un no, ahora era la novia de Ronald Weasley, esto no la molestaba en lo absoluto porque disfrutaba de un Ron más tierno y menos ácido, disfrutaba de sus caricias y sus besos, en verdad quería mucho a Ron pero… el hecho de que existiera un pero no la hacía sentir muy segura respecto a la relación.

Un día después de una fuerte pelea entre la pareja, Hermione terminó en los brazos de Harry, sólo estaba desahogando su ira contra el pelirrojo pero estar tan cerca de Harry la hacía sentir segura, la calidez de su abrazo y sus palabras dichas en el momento preciso provocaron que sin pensarlo alzara el rostro y robara un beso de su amigo, Harry estaba sorprendido pero correspondió de inmediato; Herm sentía tanto en ese beso que trató de prolongarlo lo más que pudo hasta que su razón la detuvo y la obligó a separarse del ojiverde.

Por ese instante decidieron que olvidarían que eso había sucedido, Herm regresó con Ron pero con el tiempo decidieron dejar de estar juntos, se tomaron un receso en el cual Harry no resistió más y volvió a besar a Herm, ella lo rechazó, él la besó en otra ocasión y ella lo rechazó de nuevo aunque después de algunos minutos de beso, él lo hizo muchas veces hasta que fue sorprendido por Hermione; ella se acercó mientras estaba en la biblioteca y lo rodeó con sus brazos pasando varios minutos de esta forma, no se besaron pero desde ese día fueron oficialmente novios; aunque esta vez sí hubo una respuesta afirmativa a la pregunta clave.

Pasaron meses en los que la pareja fue feliz, pero nunca se quitaron de encima la tristeza de Ron, su rostro devastado los hería a ambos hasta que llegó un momento en el que a Hermione le dolió demasiado el verlo así, quería hacerlo reír de nuevo, quería ir y abrazarlo para provocarle un sonrisa, pero al mismo tiempo quería estar junto a Harry y hacerlo feliz a él; al final no sabía que felicidad era la más importante para ella así que decidió que debía de terminar su relación con Harry.

Fue una de las decisiones más duras que tomó en la escuela, pero al mismo tiempo sintió que un peso enorme se levantaba de sus hombros, durante esos meses en los que estuvo con Ron y luego con Harry había tenido que decidir entre ellos a quien quería más, había decidido a quien de los dos iba a ver con el rostro triste; eso era demasiado para ella, Hermione Granger amaba a sus dos amigos, pero no estaba segura de a quien amaba en el sentido en el que sus amigos la amaban.

Y ahí estaba ella, entre ellos de nuevo, ninguno de los tres era ya un adolescente de diecisiete años, eran dos hombres y una mujer con toda una vida hecha, habían madurado lo suficiente como para aceptar cualquier cosa que trajera en futuro; pero de nuevo sentía que ponían en ella la enorme responsabilidad de la decisión, apretó su abrazo y alzó el rostro, la eternidad silenciosa debería de terminar ya.

Ronald Weasley sentía la meditación de sus amigos, el estar tan cerca de un bebé le había enseñado a ser más sensible, sabía que Harry amaba a Hermione más que a nada en el mundo y que su vida se había convertido en un caos emocional desde que la había perdido; sabía que Hermione estaría analizando a detalle lo que ocurrió años atrás y que los quería a él y a Harry muchísimo, que en ella recaía una enorme responsabilidad, Ron la admiraba porque a pesar de eso ella haría frente a todo y no dejaría que se separaran de nuevo.

Él sabía que la amaba muchísimo, que su felicidad era la propia pero, también sabía que los ojos de Hermione se dirigían más veces al lugar de Harry que al suyo, en su interior Ron conocía la verdadera respuesta de su amiga, entendía que a pesar de que durante años discutieron acaloradamente mostrando así su atracción mutua había llegado el momento en el que su corazón no quería disputas.

Ella amaba realmente a Harry y Harry la amaba profundamente, se necesitaban el uno a la otra; él, Ronald, había sido muy feliz desfrutando de su sobrina y conviviendo con su familia, a veces recordaba a Herm y sonreía, pero nunca dejó de intentar superar su dolor y por muchos momentos lo logró. Ellos dos parecían no haberlo logrado nunca, parecía que eran un solo ser que al estar apartado de su mitad no podían existir completamente. Ron sonrió ampliamente y soltó a sus amigos, por algo él no estaba tan nervioso como ellos y eso se debía a que él, desde hacía mucho tiempo, ya había aceptado la verdad; sólo quedaba que ellos quisieran hacerlo.


Y ahora vamos a lo bonito, los hermosísimos y maravillosísimos reviews:

Jim: Muchas gracias por dejar la huella de tu lectura, se aprecia en demasía, espero este capítulo haya sido de tu agrado.

Anita Star: Es adorable encontrar tus reviews en mi mail jeje me levanta el ánimo de todo el día, tu postea cuando se te de tu gana, así pase un mes y no hayas dejado tu comentario sé que llegará pronto, eres mi dejadora de reviews número uno, la constancia se aprecia como no tienes idea :)… ahh el puff¿tú crees que mis padres le compraron uno al niño rata (mi hermano menor) y a mí que siempre quise uno no? es que no cabía en mi cuarto jejeje pero aún así les echo pleito de vez en cuando jijiji, y mil gracias por la comprensión, espero nunca tardarme tres meses en subir el chap.

Te agradezco en el alma, de veras que sí mujer, ese apoyo es maravilloso; te deseo lo mejor en la vida, te me cuidas pequeña Anita y espero te guste este capitulo.

Bueno, estamos por las últimas pero trataré de no tardarme demasiado, ya ando cargando con mi cuadernito de apuntes por todas partes y aunque sean cinco palabras escribo un poco cada día… sólo espero que el dichoso cuaderno no se llegue a perder, en fin; ahora la salud es la que me anda fallando jejeje ¡¡¡con principios de sinusitis!!! mal plan, pero aún así seguiré y seguiré como conejito Duracell.

Se despide:

Arizeta

Al fin algo más H/Hr ¿no? por cierto¿ya vieron la película de Open Season (en español Amigos Salvajes)? si no la han visto corran al cine o al puesto de películas chafas más cercano que tengan (si van al puesto también hay que ir al cine después… la piratería es útil pero no tan buena) está genial, me reí como maniaca y salí adorando a ese oso y a su osito (¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Pachoncito!!!!!!!!!!!!!!); después de la recomendación cinéfila… me despido ahora sí jejeje nos leemos luego¡SAYOUNARA!