Recordamos a nuestros lectores que esto es una traducción. Para datos de autor y disclaimers pertinentes favor pasar al primer capítulo. Gracias!


Shûichi y Eiri permanecieron tendidos en el piso de la sala por unos momentos, ambos ensimismados. Shûichi sabía que su responsabilidad como Dom aun no había acabado, pero estaba muy cómodo abrazado a su sub como para moverse. Ambos seguían respirando pesadamente y deseaba prolongar ese momento todo lo posible.

Shûichi tenía las cosas claras. Sabía que eventualmente Eiri saldría de su estupor y reaccionaría, posiblemente de manera negativa, ante la escena que habían montado. Así que, mientras permaneciera recostado allí sonriendo como un baka, Shûichi decidió continuar en silencio y dejar que las cosas siguieran su curso.

Había un sólo problema con su plan. Ahora que ambos comenzaban a poner los pies nuevamente en la tierra, el sudor de sus cuerpos comenzaba a enfriarse. Eiri tenía la piel erizada y Shûichi tuvo que contener un escalofrío. ¡Esto no era aceptable! La última cosa que Shûichi deseaba era pescar un resfriado cuando restaban dos semanas para su gran viaje al Resort Depravación.

El cantante se movió lentamente, liberándose de los brazos de su amante. Los levantó a ambos, ligeramente nervioso por la obediente actitud de Eiri. Pensando que lo mejor para ellos por ahora sería un baño (después de todo, Eiri siempre parecía incorporar un baño en su rutina de aftercare), los guío hasta la bañera.

En el camino, Shûichi cogió los cigarros y el encendedor de Eiri del tocador, sabiendo que al novelista le gustaría un cigarro en ese momento. Tras ayudar a desvestir a su sumiso, Shûichi lo guío hasta el inodoro. Colocó una toalla para hacerlo un asiento más cómodo para el enrojecido trasero de su amante. Eiri se sentó en silencio, mirando a Shûichi a través de la habitación.

La bañera fue llenada con agua caliente y Shûichi le hizo un gesto a Eiri para que se le uniera. Lentamente, ambos hombres se sumergieron en el delicioso calor. Eiri siseo ante el primer contacto de su trasero con el agua, el calor encendiendo un ligero dolor en su hinchado trasero. Rápidamente pasó, y delicadamente se puso cómodo.

Se sentaron en silencio por un momento. Shûichi disfrutó cada momento que pasaba, apreciando la boba sonrisa y ojos perdidos en el recuerdo de su amante. Se preguntó si así es como lucía cuando estaba en el sub-espacio.

Eiri, por otra parte, no estaba concentrado en nada. Estaba feliz, su mente libre de todo sonido exterior que normalmente lo acosaba. Estaba vagamente conciente del cigarro encendido colocado en su mano y de la persona pelirrosa observándolo intensamente. Por ahora, decidió sólo flotar.

Shûichi comenzaba a preocuparse. ¿Cuánto tiempo planeaba su sub estar en ese estado?. ¿Cuando despertaría y explotaría? La primera vez que Eiri ofreció cambiar los roles¡Shûichi no podía esperar! El cantante llamó de inmediato a Depravación y usó su beneficio de miembro para programar una cita con un Dom mentor. Pasaron varias horas al teléfono durante la siguiente semana discutiendo los planes de Shûichi para esa noche. En ninguna ocasión se sintió culpable o preocupado, pero ahora que había acabado, Shûichi comenzaba a sentirse abrumado por ambas emociones.

"Creo que lo rompí," Shûichi murmuró suavemente.

El sonido de su voz fue como una alarma en la mente de Eiri. Comenzó a volver a tierra rápidamente, perdiendo la adorable sensación. Los ojos del rubio se posaron en el cantante frente a él. Tenía que salir de ahí, rápido.

Shûichi vio como su sumiso se ponía de pie y prácticamente saltó fuera de la bañera. Lanzando su cigarro al inodoro, Eiri cogió una toalla y su yukata, apresurándose hacia la puerta.

"¡Espera!. ¿Dónde vas?. ¿Estás bien?" Los ojos de Shûichi estaban ampliamente abiertos con pánico y comenzó a salir de la bañera, resbalándose en la superficie de porcelana.

Eiri sabía que no podía nada más salir corriendo. Puede que le hubiese cedido las riendas a Shûichi por una noche, pero Eiri siempre fue y siempre sería un Dom, justo como Shûichi siempre fue y siempre sería su sub. Tenía que tranquilizar a su amante.

"Estoy bien, sólo... sólo déjame a solas un momento." Eso fue lo mejor que logró articular, y una vez dicho, Eiri escapó de la habitación hacia su oficina, cerrando y asegurando la puerta detrás de él.

Shûichi apenas logró poner un pie firmemente en el piso antes de oír el familiar chasquido del seguro de la oficina al cerrarse. Suspiró y volvió a hundirse en el agua. Sabía que esto iba a ocurrir. No estaba en la naturaleza de Eiri gustar de mimos y arrumacos, y el hecho de haber sido dominado por completo hace unos momentos probablemente estaba trastornando la mente del novelista.


En un comienzo, los minutos pasaban lentamente mientras Eiri observaba el reloj en la barra de estado de su laptop. Pensó en todo lo que Shûichi le había hecho, desde su nombre de sub hasta el juego con el espejo, la adoración a su trasero a ser montado sobre el espejo. Ah si, cómo olvidar las nalgadas. El dolor en su parte trasera se aseguraba que el recuerdo resurgiera una y otra vez.

Quería estar molesto. Quería estar triste y melancólico. Quería denunciar la injusticia de haber sido sometido a un castigo corporal bajo la mano de su sumiso.

Pero no podía.

No estaba molesto en lo absoluto. De hecho, se sentía bastante satisfecho con la experiencia. Bueno, al menos la MAYOR parte de él estaba satisfecha con la experiencia; una parte de él estaba claramente insatisfecha, tentando la tela de su yukata y palpitando ante el recuerdo de esas pequeñas y cálidas manos golpeando y maltratando su trasero.

¡No podía creer que pudiera ponérsele duro después de todo lo que había pasado! La mente de Eiri giraba ante sus conflictivas emociones. La manera en que Shûichi lo había dominado había sido tan jodidamente sexy. El cantante obviamente tomó toda la escena muy seriamente y se tomó mucho tiempo para prepararla.

Pero esto nunca volvería a repetirse.

Eiri se juró a sí mismo que jamás permitiría que una escena se volviera a romper como había sucedido en el restaurante. No importaba si moría en el intento, jamás le daría a Shûichi otro motivo para castigarlo. Sólo habría un hombre en esta relación administrando castigos¡Y estaba completamente seguro que no era el baka pelirrosa!

"Yo soy el Amo. Yo soy el Amo. Yo soy el Amo." Eiri se repitió esas palabras a si mismo una y otra vez hasta que logró alejar todos los pensamientos de ser dominado de su mente. Aunque claro, aun había un problema: todavía estaba completamente erecto.

Mirando el monte que se había formado con la tela, Eiri se dirigió a su apéndice traidor. "Crees que esto es muy chistoso¿verdad? Un par de nalgadas y actúas como el día que aprendimos como masturbarte. Bien, será mejor que lo hayas disfrutado, porque jamás volverás a experimentar algo parecido nuevamente."

Como si intentara desafiarlo, el cuerpo de su miembro se contoneó suavemente, retándolo a que lograra mantener esa promesa.

"¿Qué?. ¿No me crees?. ¿Quién crees que es el jefe aquí?" Muy tarde se dio cuenta que él mismo se había acorralado, y el sonido de su libido riéndose de él hizo eco en su mente.

"Mierda." Negándose a aceptar la derrota, Eiri pensó en lo que necesitaba para conservar su integridad. Mirando al reloj, se dio cuenta que habían pasado tres horas desde que había huido de la bañera y que ya era tiempo de actuar. Completamente re-energizado, el novelista pasó cargado de confianza a través de la puerta. Lo primero que notó fue una escena que cada vez se volvía menos frecuente.

Reposando en el piso estaba su pequeño amante, envuelto en una manta y abrazando una almohada muy fuertemente contra su pecho mientras dormía. Sin mucho esfuerzo, Eiri tomó a Shûichi en brazos y lo llevó hasta la cama, lanzándolo contra el suave edredón. "¡Auch!" Shûichi despertó de un susto y apenas logró distinguir sus alrededores antes de ser atacado.

"¿Eiri?. ¿Qué sucede?" Antes de poder preguntar otra cosa, la boca de Eiri descendió hasta la suya, su lengua probando profundamente su húmeda caverna.

Shûichi tuvo mucho tiempo para pensar mientras esperaba en la sala. Se imaginó que la reacción del novelista podría ser una de tres opciones: Podría ocurrir que el novelista se negara a discutir lo que había pasado, incluso negando que hubiese ocurrido; ó quizás descubriría que lo había disfrutado y podrían cambiar de posiciones más a futuro; ó quizás volvería a reafirmar su dominancia jodiéndolo diez veces hasta el Domingo.

¡Tenemos un ganador! La tercera opción resultó premiada. Shûichi se preparó para una larga noche.

La boca y manos de Eiri estaban en todas partes sobre él, pellizcando, besando, apretando y mordisqueando – ya podía estar seguro que estaría cubierto de chupones, mordidas y moretones para cuando terminaran. Resignándose a su suerte, Shûichi se rindió ante las sensaciones y dejó que el placer lo inundara. Lo mejor sería disfrutarlo – probablemente terminaría usando una silla de ruedas por el siguiente mes de todas maneras.

Eiri volteó a Shûichi sobre su estómago, levantando su trasero. Separando los delicados bultos, insertó su lengua, probando rudamente la entrada de Shûichi. El pequeño había empezado a emitir eróticos sonidos – sonando como una mezcla entre un ronroneo y un suspiro.

Eiri se detuvo por un momento, inclinándose para alcanzar debajo de las almohadas una botella de lubricante. Al hacerlo presionó su duro miembro contra el culo de Shûichi y disfrutó la posición. Se quedó así por un momento, pellizcando la piel del cantante y consiguiendo arrancarle unos jadeos de sorpresa de sus labios.

Una vez que sus dedos estuvieron cubiertos de lubricante, comenzó a preparar a Shûichi toscamente. Llegó a meterle tres dedos en corto tiempo, sin molestarse en ser gentil. Shûichi ocultó su rostro en las almohadas, llenándose la boca con ellas para acallar sus gemidos.

Así es como Shûichi debía ser. Rostro en las almohadas, trasero en el aire y listo para ser montado hasta llorar. Mirándolo desde arriba, Eiri no pudo esperar más hasta quedar sumergido en él. Apretó las caderas de Shûichi sabiendo perfectamente que para mañana habría moretones marcándolas, y luego se retiró hasta dejar solo la cabeza en el interior.

Shûichi se aferró a las sábanas con fuerza vital, aunque no le sirvieron mucho de apoyo. En cuanto Eiri comenzó a embestirlo, fue empujado hasta quedar directamente frente a la cabecera de la cama.

El cantante se aferró a los bordes de madera e intentó resistir. Eiri tomó su pierna izquierda y la levantó, abriéndolo por completo y forzándolo a afirmarse en el novelista para no caerse. Una y otra vez Eiri lo embistió, haciéndolo perder el aliento.

Los gritos de Shûichi hacían eco a través de la habitación, excitando aun más a Eiri. Llevando su mano libre hacia abajo, Eiri frotó y tiró el miembro de Shûichi sin piedad, haciéndolo a contratiempo de sus embestidas. No pasó mucho tiempo antes de que ambos se corrieran. La mano de Eiri quedó bañada en ese cálido fluido pegajoso mientras el cuerpo de Shûichi se hundía por completo alrededor de su miembro. Con un gruñido acallado, Eiri presionó lo más duro y profundo posible en el cuerpo de su amante y se corrió, sintiendo el alivio golpear su cuerpo.

Colapsaron sobre la cama y cayeron dormidos en un embrollo de cuerpos y sábanas.

K entró tempranamente la mañana siguiente y fue recibido con un escenario nunca antes visto. La sala lucía como si una película porno acabara de grabarse. El espejo tenía semen seco sobre él y había una toalla tan sucia que con sólo verla uno se podía hacer una clara idea.

En el piso de la habitación había un par de pantalones de cuero y un collar, y los dos hombres sobre la cama lucían como si un tren los hubiese arrollado. Shûichi estaba cubierto de marcas, y las sábanas estaban lo suficientemente caídas como para revelar una evidente mordida en el cuerpo de Eiri. A pesar de las evidencias de su juego rudo, ambos hombres tenían una sonrisa en sus dormidos rostros.

'Bueno,' pensó K, 'al menos estará de buen humor cuando vea su nuevo atuendo para el escenario hoy.' K los despertó con el método habitual.

BANG


Hiro y Suguru estaban sentados esperando la llegada de K y Shûichi. Estaban muy cerca el uno del otro, hablando de cosas mundanas. Hiro cogía con fuerza la mano del tecladista, esperando el momento adecuado para discutir sobre el Resort Depravación.

"Me pregunto que estará retrasando a K y Shûichi. Están más atrasados que de costumbre." Suguru volvió a mirar el reloj por enésima vez. Esta fue la ocasión que Hiro había estado esperando.

"Volvieron a montar escenas anoche. Van a ir al Resort Depravación el próximo fin de semana. Así que, emm¿qué opinas de eso?"Hiro acarició con el pulgar la mano de Suguru mientras intentaba mantener un aire de control a su alrededor.

Suguru se rió. "Creo que es genial. Obviamente les gusta montar escenas, y ese Resort de hecho suena interesante."

La sonrisa de Hiro prácticamente iluminó la habitación. "Me alegra mucho que pienses eso. Shûichi nos invitó a ir con ellos al Resort. Había estado esperando un buen momento para comentártelo." El rostro del tecladista se arrugó un poco y abrió la boca para hablar. Hiro no le permitió decir palabra alguna.

"No es que estemos obligados a ir, y si vamos, no tenemos que quedarnos en una habitación calabozo. Podemos ir a una habitación vainilla. Pero me gustaría ir contigo. Y Shûichi decidió que participará en el concurso de adiestramiento de ponis, y tengo que admitirlo, eso me provoca mucha curiosidad. ¿Irías conmigo?. ¿Con todos nosotros?"

Hiro intentó poner carita de cachorro abandonado, pero terminó luciendo medio desquiciado. Suguru no pudo evitar reírse, cambiando la expresión de Hiro de ruego a un puchero. El guitarrista había tomado la risa de Suguru como rechazo.

"Claro, podemos ir. Y realmente no me importa en que habitación nos quedemos, después de todo, no porque estemos copados hasta el techo de juguetes BDSM no significa que tengamos que probarlos¿verdad?"

Vaya, que respuesta más mezclada. Hiro estaba feliz de que Suguru hubiese aceptado ir, pero al mismo tiempo estaba decepcionado ante su falta de interés en los aspectos más extremos de la habitación. ¡Al menos era un comienzo!

La respuesta del guitarrista fue atraer a su amante a sus brazos y besarlo sonoramente en los labios. El beso se profundizó, y en unos momentos estaban perdidos en su pequeño mundo. Ninguno de los dos notó cuando Tôma entró a la habitación y se sentó en la mesa frente a ellos.

Un par de minutos más tarde, Shûichi y K llegaron. La escena frente a ellos partió de risa al cantante. Hiro y Suguru se besaban como locos y Tôma sentado en la mesa con la cabeza sobre una mano observando una esquina de la habitación.

Fue la risa la que sacó al par de su festival de saliva. Suguru detectó de inmediato la presencia de su primo en la habitación. "¡SACHÔ!. ¡Oh dios!. ¡No lo vimos entrar!"

"Obviamente," Tôma respondió con una gentil sonrisa en el rostro. Hiro estaba aterrado. Cada sonrisa de Tôma tenía su significado, raramente bueno, y esta en particular no presagiaba nada bueno para ellos.

Shûichi procedió a rodar por la alfombra abrazándose el estómago mientras se reía y resoplaba.

"Shindô-san, si ya terminaste, tendremos una rápida reunión antes de que comiencen a ensayar."

Shûichi se controló y se les unió en la mesa, risitas aun escapaban sin quererlo. Estaba de un humor especialmente bueno, los chupones y mordidas traicionaban su secreto a voces.

Discutieron temas normales del negocio; su actual posición en las tablas, posibilidades de presentaciones en vivo y nuevas canciones que grabar. Tôma casualmente mencionó que tenía una nueva idea de atuendo para el escenario de Shûichi, y le pidió al cantante que pasara al guardarropa en algún momento del día y se lo probara. Shûichi aceptó sin pensarlo demasiado.

Después de almuerzo, Shûichi se dirigió al departamento de vestuario. Estaban esperándolo, y se le preparó un vestidor con una bolsa llena de prendas de vestir.

Shûichi se desnudó y sacó la ropa. Eran shorts de cuero negro, una media polera de red, un collar y botas. Lanzando el collar a un lado, Shûichi se vistió sin pensarlo mucho. Se puso las apretadas botas sin ponerles atención y se puso de pie.

Inmediatamente cayó hacia adelante y logró sostenerse de la muralla. Mirando hacia abajo, rápidamente encontró el motivo de su completa pérdida de balance. Las botas eran Botas de Pony.

El cantante se sentó y miró sus pies, sin creer lo que estaba viendo. La bolsa a su lado cayó, y cuando se agachó para tomarla, se dio cuenta que no estaba vacía como había pensado. Tirando los contenidos al piso, Shûichi quedó pasmado al ver los accesorios. Había orejas de pony y una cola que se enganchaba a la parte trasera de sus shorts.

Calmadamente se desvistió y se puso su ropa. Sin molestarse en traer el atuendo con él, salió del vestidor y se dirigió al estudio, ignorando las llamadas del personal de vestuario. El jefe del departamento tomó el teléfono y llamó a Tôma.

Shûichi entró al estudio y miró furioso al que se suponía era su mejor amigo.

"¿Cómo pudiste? Todo lo que te conté era privado¡no para que fueras a contarle a Seguchi-san!. ¿¡Cómo pudiste haberle contado algo como eso!?"

Hiro miró impactado al furioso cantante.

"¿De qué demonios estás hablando?"

Antes de que Shûichi pudiera responder, Tôma entró a la habitación. "Él no me contó nada, Shindô-san. Tú lo hiciste."

Shûichi se quedó mirándolo, demasiado furioso como para poder hablar.

"No hay motivo para estar molesto." La voz de Tôma esta tranquila a impasible, como si estuviera discutiendo sobre la receta de ramen con miso. "Discutiste tus juegos de pony en mi edificio, y como empleado de esta compañía, tus conversaciones aquí son básicamente mi propiedad. Fueron escuchados por otras personas, y es mi deseo incorporar una parte de tu estilo de vida en tu carrera musical. Ahora por favor, vuelve al vestuario y ponte tu atuendo nuevamente."

Shûichi estaba furioso, avergonzado y asustado. No podía creer que Tôma estuviera sugiriendo que saliera al escenario vestido de pony, y sabía que Eiri se pondría furioso cuando supiera que Tôma sabía de sus juegos sexuales. No siendo capaz de mantener una conversación, salió corriendo en dirección a su hogar.


"¡¡¡¡¡YUUUUUKIIII!!!!!"

'Maldito mocoso,' pensó Eiri. Tenía muchas ganas de pasar el día a solas. Aun necesitaba recuperarse de la noche anterior, y la presencia de Shûichi en el lugar no sería más que una interrupción.

"¡¡¡YUUUUKIIII!!!. ¿Dónde estás?. ¡¡Es horrible!!"

Eiri se dio por vencido. Conociendo a Shûichi, no se callaría hasta que le respondiera, así que le dijo, "¡Estoy en la oficina, idiota!. ¿Qué mierda quieres?"

Una mancha rosa entró volando a la habitación y cayó en los brazos del novelista. Sus lágrimas caían en cascada e hipando le contó su drama a Eiri.

Eiri escuchó en silencio, pero jamás se habría podido imaginar semejante escenario. Su ira comenzó a brotar en su interior. Cuando Shûichi finalmente terminó, Eiri le habló calma y fríamente.

"¿Cómo te atreves a actuar tan estúpidamente?. ¿Cuál es tu puto problema?. ¿Por qué no mejor vas y hablas de nuestra vida sexual con un reportero? No me importa que le cuentes a Hiro ¿Pero hablar con él DENTRO de las oficinas de NG?. ¡MIERDA!"

Eiri se puso de pie rápidamente, tirando al pequeño cantante al piso.

"No salgas de casa. Este fin de semana serás castigado por tu indiscreción. Yo me encargo de Tôma."

Sin decir nada más, Eiri salió de la habitación, golpeando la puerta detrás de él.

Continuará...


Notas de ffpanda: Otro capítulo listo! Espero que lo hayan disfrutado. Lo sé, nos deja en un momento de tensión. Eiri puede se TAAAN posesivo. Acaso no lo ADORAN??!! Estoy segura de que yo sí, y mucho. NADIE se mete con SU niño!!

Estoy muy feliz de que les haya gustado el capítulo de Shû!Dom!!! Gracias nuevamente por sus maravillosos reviews!! Ustedes son el pan de mi vida!!

MUCHAS gracias a AshCat por su ayuda y apoyo, y a Ashley V. por traducir la historia en español! Soy muy afortunada – he hecho varios nuevos amigos gracias a esta historia. Es MARAVILLOSO!!!

Hablando de nuevos amigo, me han regalado una nueva pieza de arte basada en mi historia! Es una foto de Shû pony hecha por ShuLovesYuki, también conocida como Aiko. Pueden verla aquí:

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Mayores de 18!!!

Gracias Aiko – Estoy completamente alagada y me ENCANTA!!!

Próximo capítulo: Eiri se enfrenta a Tôma! Ah si, y más sexo.

Notas de traducción: Y con este fic concluye el mini pack navideño! Espero que todos los fics hayan sido de su agrado! Espero poder sacar partido a las vacaciones y traerles más traducciones en menos tiempo, ojalá asi sea.

Por cierto que la foto es de una de las lectoras en español del fic, para que vean que hay talento por estos lados! Si usted se siente inspirado a dibujar porno inspirado en este fic, no dude en hacerlo y ffpanda estará feliz de publicar la imagen!

Gracias nuevamente a Nadeshiko Takase no solo por ser mi beta, sino también una gran amiga. A Angel Dark por aguantarme tanto tiempo y a Yellow Moth porque con ella podemos criticar y criticar por horas xD. Espero que les haya gustado este capítulo que parece una versión de Gravitation del manga Chintsubu (Chinko no Tsubuyaki) de Yamato Nase, vivan los penes con vida!