Pequeños y pequeñas... saliendo de la agonía que representa la enfermedad maldita de la gripe slash sinusitis, y de lo que aún es el maratón Guadalupe-Reyes pude heroícamente escribir esto, me merezco un premio por haberlo escrito aunque merezco que me quiten tal premio por haberme tardado tanto jeje


Capítulo 14: Momentos.

En todo el tiempo en el que estuvo solo, Harry nunca pensó que llegaría a estar de nuevo con sus dos mejores amigos, ni por un momento le llego a pasar por la mente que los ojos de Herm lo verían de nuevo con esa dulzura que nadie había mostrado hacia él¿Por qué seguía teniendo en sus pupilas tanto amor¿Sería para él ese amor o estaba destinado para Ron?

- Bueno chicos, los dejo para que hablen totalmente a gusto, no quiero ser un obstáculo en este reencuentro – Ron se levantaba de su asiento dirigiéndose a la puerta

- ¿Qué quieres decir Ron? – era Hermione la que pudo hacer la pregunta, Harry parecía no poder hablar

- Mira Herms, te amo como nunca he amado a una mujer en esta vida y sé que tú también me quieres muchísimo pero, no creo que sea yo con quien deseas estar, al menos de tus dos opciones no soy el que…

- ¿Estás tratando de decirme que TÚ conoces mis sentimientos mejor que yo?

- No querida, no pretendo tal cosa, sólo no quiero estorbarles en lo más mínimo, voy a dar una vuelta a las piscinas para respirar el aire fresco y esperar a la pequeña Luna salir al rato.

- Pero Ron, esto no está en tus manos al cien por ciento¿Qué tal si Herm te escogiera a ti?

- Harry, no hay necesidad de que me quede y la verdad me urge tener un entorno más feliz, así que me largo ¡Sayounara! – sin decir nada más salió a toda prisa del recinto.

La estupefacción que demostraban los rostros de Herm y Harry no podía ser mayor, era inverosímil que hubiera renunciado de esa manera a luchar por el amor de Herm, imposible que el hombre que peleara por años la atención de la castaña hubiera desaparecido tras esa puerta que parecía infranqueable, sin embargo, ahora Ron no estaba junto a ellos, seguramente estaría paseándose por aquellas majestuosas instalaciones con las que contaba el hotel.

¿Por qué se fue así simplemente¿Estará en lo correcto o se equivoca en cuanto a Herm¿En verdad ella no lo escogería o sólo no confió en sí mismo lo suficiente? Harry no cesaba de preguntarse esto una y otra vez, miró a Herm y notó que ella misma tenía un mundo de preguntas en su cabeza, así que antes de hacer algo decidió esperar a que la joven… hiciera algo, no quería añadir aún más presión de la que ya tenía ella.

¿Se atrevió a decidir por mí¿Cree que lo sabe todo¿Estaba seguro de que no lo escogería o simplemente él no me escogió? Pero… yo no estoy segura, no estoy completamente decidida, aunque, si yo pensaba escogerlo… ¿Por qué no lo detuve¿Por qué en lugar de gritarle no le pedí que se quedara¿Es que en verdad quiero más a Harry que hasta Ron lo notó¿No estará enfadado?...

¿Por qué Harry no dice nada?, sus palabras me ayudarían mucho en este momento porque junto a él me siento segura… espera un instante Hermione Granger, si el problema aquí es que Ron se largó a retozar a las piscinas ¿por qué demonios piensas en Harry¿Por qué demonios no dejas de ver sus ojos que sólo están esperando tus palabras¡Ay Dios! esto es muy difícil, pensé que si uno de ellos se iba mi corazón estaría más tranquilo pero no deja de correr tan rápido como Harry cayendo en picada con su escoba… ¡Carajo! de nuevo con Harry¿qué tiene mi mente con él?

El susodicho ojiverde no dejaba de observar a su castaña preferida, sus cejas casi unidas en una línea de frustración y sus ojos cerrados fuertemente, era como un niño que se concentraba para recrear en su mente una historia fantástica, era una belleza extraña la que irradiaba de ella pero para Harry era la belleza perfecta sólo por encontrarse en su Hermione, estupefacto y embelesado con este pensamiento se levantó de su hermosos sillón negro y caminó hacia la mujer.

Ella seguía absorta en sus pensamientos, moviendo los labios rápidamente, para cualquier extraño que no la conociera esto sería una actitud muy propia de una mujer no muy cuerda que digamos, para Harry, sólo se trataba de su adorable Herm en plena lucha con sí misma.

El cuarto era amplio, con una iluminación maravillosa pues el sol estaba espléndido en aquel paraíso mágico, el gran astro entraba sutil pero abundantemente por un vitral enorme colocado en una de las paredes, cuando ingresaron al lugar nadie había notado que esos pedazos de vidrio multicolores estaban flotando en espacio circular de esa pared tan blanca.

Coincidencia o no, cuando Harry se acercaba a Hermione un enorme rayo de sol decidió pasearse por el vitral y proyectar los diversos tonos de rojos y amarillos que el diseño tenía, las pequeñas nubes que danzaban alrededor del maravilloso sol provocaban modulaciones sublimes en la intensidad de la luz, en consecuencia sucedía los mismo con los colores reflejados en la habitación. Parecía toda una discoteca de los años setenta, pero gracias a la calidez de los colores el entorno se hizo suave y exquisito, incluso el ceño rudo en la cara de Herm se aligeró con la sensación.

Las facciones de la joven mujer se acentuaban con cada color que refulgía en ella, con el rojo brillaba tanto que parecía que no existía nada más que su rostro, bueno, al menos eso parecía decir la expresión de Harry, se había detenido sólo unos cuantos pasos antes de poder tocar a la chica, ojos expectantes y boca entreabierta dejaban muy en claro el porque de la rápida respiración del ojiverde; su corazón latía como lo hacía al jugar Quidittch, incluso un poco más rápido que cuando estaba a milímetros de atrapar una escurridiza snitch, la adrenalina aumentaba considerablemente y se agolpaba dentro del alto y fornido cuerpo de Harry.

- Dios, me duele el corazón, o la cabeza mejor dicho, tanto pensar está desgastando mi energía mental… incluso en estas cosas del amor sigo siendo demasiado analítica ¿Podría simplemente ver a los ojos de Harry y saber si lo amo tanto como para compartir mi vida con él?... Bueno, él jamás ha sugerido tal cosa pero siempre he creído que si realmente amo a alguien incluso querré morir junto a él

-Lo llegaste a pensar ¿no? – una voz mandona y un poco agresiva, la voz de la razón, era la que le hablaba a Herm desde el fondo de su mente

- Sí, pero éramos unos niños que no sabían exactamente lo que era la vida

- Pero no fue sólo una vez, y no siempre fuiste una niña que no sabía la importancia de la vida… de hecho siempre valoraste tu existencia pero fuiste capaz de arriesgarte con tal de no ver lastimado a Harry

- Si, es verdad, aunque lo mismo pasaba con Ron, si algo les sucedía a cualquiera de los dos sentía mi respiración colapsarse en ese preciso momento

- Sin embargo¿no por Harry sentías un temor constante?; casi cada día que pasaba era un poco angustiante al pensar en lo que le pudiera pasar¿con Ron sentías eso tan a menudo?

- Bueno, pues no, con Ron no sucedía tan a menudo… pero eso se debía a que él no buscaba siempre tantas situaciones peligrosas como Harry, él tenía a un poderoso mago acechándolo casi a cada paso que daba y Ron llegaba a peligrar sólo cuando acompañábamos a Harry a alguna aventura para salvar al mundo o cuando hacía algo que no le agradara del todo a su madre, creo que cualquiera que llegue a enfadar a Molly Weasley se puede considerar en grave peligro, a menos que seas uno de los gemelos, pareciera que una mano invisible los protege de todo, incluso de sí mismo y de sus propias decisiones

- Tratas de desviarte del tema Hermione Granger, pero por más que lo intente no será posible callarme, ya no más, me he unido con esa otra voz en tu interior que guía tus emociones porque por primera vez estamos completamente de acuerdo en algo, y ya nos cansamos de que nos ignores sólo para estar tranquila y aplazar el enfrentamiento de esto, ya no puedes callarnos Herm, es tiempo de que mires a los ojos al hombre que amas tanto como para morir por él, acéptalo ya, si se tratara de Ron no estarías aquí sentada… ¿si Harry hubiera salido por esa puerta lo habías dejado ir?

- No, yo… yo me habría levantado de esta silla e intentaría decirle… le diría…

- ¿Qué lo amas?¿que es a él a quien escogiste?¿que siempre ha sido él?

- Yo… no estoy segura de eso, yo

- ¿No estás segura de lo que sientes después de tanto tiempo de extrañarlo¿¿después de guardar su nombre y su recuerdo en tu mente tras llorar en silencio?? Tu mientes, tú sabes que todo esto es cierto pero no lo dices porque tú tienes

- …miedo, tengo miedo a que él no me ame con esta intensidad

- Pero ¿cómo lo sabrás si nunca se lo dices, si no decides mostrarle todo lo que tienes para darle?¿cómo puedes asumir que él no te ama si aún después de estos años cada vez que te mira su sonrisa se vuelve verdadera no como esas sonrisas acartonadas que están en las revistas y en los diarios sino una sonrisa hecha especialmente para ti?

- ¿Y tú cómo puedes saber eso? no eres la voz de la razón o de la emotividad o de lo que seas de él, eres una parte de mí, no de Harry

- Si, soy una parte de ti y por lo mismo he estado ahí en la vida de Harry, en los momentos de su niñez, en su exaltada adolescencia y en ese breve periodo que lo conocimos como un hombre antes de separarnos; sé como es su mirada cuando está guardando algo en su interior y reconozco a la perfección el nerviosismo en sus manos cuando le da miedo tocar a alguien, sé que cuando mira a Hermione Granger piensa que es una gran mujer; pero sobre todo sé que tú, que nosotras… que Hermione Granger por completo, piensa y siente que aquel hombre es el que siempre estará en el centro de todo lo esencial porque él reconoció la importancia de Herm cuando todos la miraban como un bicho raro, y él sigue reconociendo esta importancia.

Harry continuaba expectante ante la belleza de su amiga, los minutos parecían una simple invención humana para catalogar y dividir el tiempo en fragmentos, pero después de muchos momentos de ignorar la existencia del tiempo continuó con loa que su inconsciente le estaba impulsando a hacer, se colocó en el respaldo de la silla de Herm con suma cautela, impidió en todo momento hacer movimientos bruscos que pudieran exaltar a la castaña, su sigilo era digno del ladrón más hábil del mundo. (N/A: y a mi parecer el ladrón más hábil es Remy Le Beau…el fantabuloso Gambit de X-men ahhhhh ando traumada de nuevo con esa serie)

Sus manos temblaban levemente pero aún así prosiguieron su curso alrededor de los brazos de Herm, el movimiento fue rápido a pesar del temblor, estaba aferrado a la chica con una fuerza que mostraba su necesidad por ella, su rostro se perdía entre los rizos brillantes de la cabellera de una sorprendida Hermione, ella seguía usando un shampoo sin aroma así que olía sólo a ella, el embriagante olor de Herm que a Harry solía volverlo loco de nuevo invadía sus sentidos y hacía correr la sangre casi a velocidad luz.

Hermione estaba sorprendida, tan sumergida en sus pensamientos casi olvidaba la presencia de su querido Harry, la sonrisa en su rostro se mantenía fuera de la vista del hombre pero estaba segura de que Harry entendería su aprobación al sentir las manos de ella sobre las de él; tierna y suavemente se fundían las pequeñas y delicadas manos de ella con las masculinas manos del ojiverde, aumentando la intensidad del lazo, ambos cerraron sus ojos en el instante en el que su corazón y su mente les gritaron al unísono ¡TAMBIÉN TE AMA!.

Era imposible que contuvieran una sonrisa, imposible que alguien pudiera romper la calma que al fin se podía reflejar en los rostros de ambos, después de momentos tan críticos había llegado el maravilloso estado de paz, las lágrimas alguna vez derramadas borraban su camino y un simple abrazo unía a dos almas y las liberaba al mismo tiempo.


- ¡Diablos! Está perdiendo demasiada sangre

- ¿No es parte del proceso doctora Chang?

- No Neil, no cuando no se está reconstituyendo toda la que debería, se ha drenado cerca de un 60 de la sangre afectada, debería haber por lo menos un 40 de sangre completamente sana y portadora de la poción en su cuerpo¿Cuáles son los números Cho?

- Dejó de asimilar la sangre nueva al 30, esto no está bien Xian, no pensé que después de pasar lo más crítico se complicara la situación a estas alturas

- ¿Crees que debemos regresar algo de la sangre dañada y dar por terminada la intervención? – la hermana mayor sonaba triste, ella sabía las consecuencias de hacer tal cosa

- ¿Y regresarla al estado en el que se encontraba, incluso acelerar el proceso degenerativo? Nunca, aunque estemos horas aquí hemos de intentar hasta lo imposible para salvar a Luna

- Doctoras, cuenten con cada enfermera, medimago, instalación y material que necesiten; nosotros tampoco estamos dispuestos a abandonar a esta maravillosa mujer – los ojos de Neil brillaban al decir esto


Una sola lágrima corría por una pecosa mejilla y desaparecía cerca de una suave sonrisa, Ron estaba a la orilla de una de las esplendorosas y mágicas albercas, el viento a pesar de ser tranquilo provocaba que el vaivén de las olas soltara una brisa suave que caía en el rostro del hombre, podía saborear lo salado del agua en sus labios, pero no podía reconocer el sabor del momento.

Definitivamente no era un sabor amargo, a pesar de ver que la mujer a quien había extrañado por tantos años no lo amaba de la forma en la que el hubiera querido, eso estaba bien, era algo aceptable ya que no significaba que le perdería para siempre, él confiaba ciegamente en que los tres volverían a tener una amistad de acero, esta vez irrompible.

Pero el momento tampoco sabía dulce, su corazón había perdido para siempre esa esperanza de ser amado por Herm, y pensar en que Luna parecía tardar más de lo previsto en su intervención no auguraba los mejores resultados, tal vez el momento era precisamente como la brisa y como las lágrimas, salado, un sabor que puede agradar un momento pero tras el cual es necesario algo sumamente dulce que apacigüe a tus papilas gustativas, o a tu corazón.


El llanto había cedido hacía ya mucho, los ojos azules de Ginny poco a poco perdían el rojo que ensuciaba sus pupilas, pero el dolor parecía que nunca dejaría de latir ahí; su respiración comenzaba a ser como la de un bebé durmiendo, pero aún así la intranquilidad no dejaba de tensar los nervios de la joven mujer.

Su estado no era deplorable, ya no era una niña que lloraba por horas una pérdida, yo no podía amenazar a sus padres con dejar de respirar hasta ponerse azul si no le cumplían sus caprichos; era una mujer hecha y derecha que podía permitirse llorar amargamente por una hora, pero no podía permitirse derrumbarse y sumergirse en la depresión.

Por ella misma y por su hija estaba dispuesta a levantarse y aguantar el dolor que estaba rompiendo su corazón, soportar el no volver a ver a los ojos de Draco y no volver a escuchar su voz, ella tendría que irse porque por más que lo intentara no le sería posible estar en pie tan cerca del hombre al que amaba tan profunda y apasionadamente.

Con toda la resolución del mundo y un paso firme, se levantó de su pequeño espacio en el suelo y cruzó la puerta frente a ella; el aire, denso por la humedad, se agolpó en su garganta al salir a la intemperie, sentía una terrible opresión en el pecho pero ésta no se debía a la presión común de las zonas tropicales, se debía a él y era posible que algún día se alejara esa sensación, pero por el momento aquella opción se veía muy lejana.

Al fin, después de lo que pareció una kilométrica caminata, llegaba a su destino, la única guardería a cuatro pisos de altura y rodeada de rosas con peligrosísimas espinas de cinco centímetros de largo tenía que ser especial para hijos de magos, lucía hermosa e imponente pero si no estuviera rodeada y atascada con miles de hechizos protectores sería una trampa mortal para cualquier persona.

Casi no había personal, la magia era la que regía y mantenía la paz en todo, Ginny pasó directamente al cuarto de su pequeña pelirroja dispuesta a entretenerla todo lo que ella quisiera, a estas horas el momento del sueño ya era cosa de la historia.

Súbitamente el corazón de Ginny se detuvo un instante, la cuna en la que ella misma había dejado a su pequeña hija estaba vacía, las sabanitas de color rojo y azul estaban revueltas en una esquina y aún guardaban el dulce aroma de la niña. Sin hacer preguntas a nadie salió corriendo del edificio a toda prisa, la razón no llegó a tocarla, estaba desesperada por encontrar a Darli y no pensó en lo que sería adecuado hacer o no.


Y pues los reviews... esperen, sólo fue UN REVIEW¡son malos! pero fue un genial y maravilloso review de

Anita Star: Querida, como puedes leer al principio, sí me enfermé y... mucho je je aún ahora ando sonando como si hablara a través de kilos de algodón, no me oigo nada de nada y eso a mi, una cantante frustrada, me está matando; además de la sinusitis que a veces me hace creer que se me caerá la nariz, en fin Anita, esta vez me tardé más (creo) pero traté de escribir un poco más (creo) ji ji leélo con calma y sin distracciones, o al menos no demasiadas¡te agradezco tanto que dejes reviews! me subes tanto los ánimos que no me pongo loca y digo ¡Al diablo con el fic! y eso es bueno. Felíz y excelso año 2007, lucha por tus sueños y disfruta de los frutos de tus acciones.

Eso va para todos ¿eh? y deseo de todo corazón... que me dejen REVIEWS, preo principalmente que esta historia salida de mi loca cabeza les esté agradando, que hayan tenido felices navidades y que si no han visto "El laberinto del fauno" y "La casa del lago" lo hagan porque están hermosas esas películas... la primera es violenta pero está buenísima y la segunda es tan tan tan adorable y... ay ¡véanla!

Con cariño

ARIZETA