Capítulo 15: Duerme bien amor, aquí estaré yo.
GOOD NIGHT
Sleep nice my love
I│fll be in here
Close your eyes now
Forget all fears
Hear my voice in your dreams
Feel the arms so near
Call my name constantly
Be sure I│fll always be
Una canción puede transmitir muchas cosas, una tonada romántica o cursi puede hacer que tu corazón lata fuertemente al compás de los acordes de la guitarra y recuerdes a tu ser amado, algo bailable casi siempre deja en paz a tus sentimiento, ¡pero como afecta a tus pies! si estás en el lugar adecuado eres capaz de perder inhibiciones y moverte desenfrenadamente; algo tan estrepitoso como el rock pseudo-metalero se anida casi siempre en tu cabeza y manos, donde llevas el ritmo en el que irónicamente asientes a todo cuando las letras de las canciones no suelen ser muy positivas que digamos.
Una canción de cuna es algo completamente diferente, no trata de alterar tu corazón, tus pies o tu cabeza, trata de calmarte suavemente, de llevarte a un mundo tranquilo y claro, donde estés cómodo; quien le canta una canción de cuna a alguien suele ser quien le profesa un amor inmenso, ya sea una madre, un padre, cualquier familiar o un amante, el tipo de amor puede variar pero la intensidad siempre está al máximo.
Una voz masculina inundaba el caluroso entorno, tal vez no era un tenor en potencia pero el sentimiento con el que cantaba era tan fuerte que era capaz de hacer sonar una canción como el arrullo más bello del mundo. El bulto entre sus brazos apenas si se movía para respirar, rizos rojos y pecas en sus mejillas hacían imposible negar el origen de Darlene, su madre era bellísima pero esta niña llegaría a ser deslumbrante, la carga genética la destinaba a lidiar con un rostro bellísimo y un muy buen nivel de magia, una gran y envidiable herencia.
Algo interrumpió la mágica calma que existía entre el rubio y la bebé, un grito naciente de una garganta desgarrada por la fatiga y el temor clamaba el nombre del hombre.
- ¡Draco! – una sola palabra y el susodicho cesó de darle la espalda a la pelirroja, se levantó de su asiento rápida pero cautelosamente para no inquietar a la bella durmiente y miró a los ojos a la madre, preocupado
- ¿Qué pasa Ginny? – no obtuvo respuesta alguna
La chica parecía sostener la respiración y sus ojos pasaron de estar inmensamente abiertos por la incertidumbre a llenarse de lágrimas, el líquido salado corrió por sus mejillas y cayó al suelo cuando ella emprendió una carrera hacia su hija, con fuerza y ternura la arrebató de los brazos de Draco y la rodeó con los propios, besó su pequeña frente y pudo sonreír con alivio, aunque todavía seguía llorando ahora no había ni una pizca de amargura en su llanto.
- Pensé que ella│c que alguien me, me la había quitado│c
- Gin, ¿no preguntaste a la chica de recepción? además sólo tú, Ron y yo éramos capaces de cruzar el hechizo que cubría su cuarto
- No me pidas que piense claramente cuando la razón de mi vida estaba desaparecida de un lugar supuestamente seguro, cuando no vi sus dulces ojitos│c simplemente sentí que algo se escapaba de mí y me dejaba vacía
Pasaron minutos de silencio en los que Ginny no dejaba de arrullar a su hija quien había despertado por tanta atención, pero ya estaba regresando a los brazos de Morfeo como si nada hubiera sucedido; Draco miraba a las dos féminas con una sonrisa perceptible pero opacada por la expresión de sus ojos, no había pensado que Ginny buscara a Darli al mismo tiempo en que él estaba con la niña, había sido imprudente llevársela sin decirle nada a su madre y ahora se sentía culpable por haberla preocupado tanto.
- L│c lo siento Gin, nunca pensé que│c
- ¿Por qué Draco?
- ¿Por qué no te avisé? pues porque soy un idiota, porque
- ¡No!, ¿por qué fuiste por Darli?
- Simplemente quería abrazar a mi hija como siempre, aunque ahora es diferente porque puedo cambiar el │glinda, preciosa, sobrina, adorable, angelito pelirrojo o pseudo sobrina│h por │gHIJA│h- él no dejaba de mirar a la infante, se acercó a ellas y acarició la suave mejilla de Darli
- No recordaba que pudieras cantar así – dijo la embelesada mujer
- Sólo le he cantado a dos chicas en mi vida, las que están frente a mí ahora mismo, y esas dos veces ha sido la misma canción│c la canción que tú me enseñaste hace mucho tiempo – Ginny se ruborizó al recordar aquella noche en la que ella le cantó.
Dream now my love
Don│ft be afraid of the monsters
If they do exist
I│fll fight them │ftill the sunset
Era el último año que Draco estaría en Hogwarts pero era el primero en el que Ginny había hallado al verdadero Draco, a aquel detrás de la máscara de frialdad y desdén, ella estaba profundamente enamorada de él, tanto como nunca lo había estado en toda su joven vida, no era un capricho al que sólo quisiera conseguir porque sí o un chico de transición que besara bien y nada más; era alguien│c especial, esa era la palabra; una palabra tan común, tan usada por muchos para denominar a alguien o a algo importantísimo, esencial y muchas veces amado; en esta ocasión era todo esto y más, el sólo hecho de hallar en alguien algo que ni él mismo sabía que existía sobrepasaba a cualquier otro que esta joven mujer hubiera sentido anteriormente.
Draco Malfoy pasó de ser un petulante hijo de mortífago y aspirante a uno, a ser un joven dispuesto a cooperar con las autoridades mágicas, en contra de toda enseñanza recibida en la vida familiar, un joven algo introvertido y libre de │ggorilescos amigos│h que no volvió a insultar a │gcabeza rajada│h Potter o a cualquier otra persona a su alrededor que no lo mereciera; desde que descubriera, con estupefacción y un poco de enojo, que no podía dejar de pensar en cierta pelirroja, su forma de ser se transformó radicalmente, algo dentro de él lo obligaba a ser una mejor persona para ella, para que Ginny dejara de verlo con odio, como él creía que lo hacía.
Pero esto nunca fue así, ella jamás llegó a odiarlo a pesar de todo lo que él pudiera llegar a haber hecho en el pasado, de alguna forma lo miraba con un poco de desprecio (completamente justificado), pero nunca pudo odiar a esa gallarda y masculina figura, tal vez su corazón siempre supo, a pesar de su mente, que era él a quien amaría por toda su vida.
Quien viera a ese apuesto rubio de dieciocho años, recargado desganadamente en una alejada pared, oscurecida por la naturaleza del magnifico castillo de Hogwarts; no pensaría en la palabra felicidad ni por asomo, por fin todo rastro de la existencia de Voldemort había sido erradicado del mundo, mágico y muggle, la paz estaba siendo reestablecida poco a poco y el miedo parecía desaparecer al mismo tiempo.
Cada rostro mostraba una sonrisa menos el de Draco, se sentía usado pero no en el sentido de que se hubieran aprovechado de él sino que todo lo que podía hacer y por lo que había sido necesitado estaba terminando, él era una gran ayuda en contra del tenebroso mago y ahora que todo había concluido temía que no fuera a ser útil de nuevo, temía regresar a los antiguos hábitos y alejarse de lo que había aprendido a amar, le aterraba siquiera imaginar la mirada de Ginny abandonada del recién adquirido respeto y aprecio.
Pero había algo que él no sabía, ese ligero aprecio que él percibía en los azules ojos de la chica no era tal, Ginny Weasley siempre ha sido una persona muy perspicaz a quien no es fácil esconder algo, las miradas prolongadas que el rubio solía dedicarle no pasaban desapercibidas, los gestos amables que le prodigaba eran bien recibidos e incluso ansiados, y las sonrisas fugaces pero verdaderas, faltas de desdén y mostradas sólo a ella de esa manera eran algo único.
Ginny no podía dejar de notar todo lo que Draco hacía por ella, y no simplemente lo notaba sino que lo correspondía inconscientemente, sin embargo en poco tiempo se descubrió a sí misma haciendo esto y pasó de los actos inconcientes que eran casi un reflejo a algo un poco más planeado, o al menos más racionalizado, donde le dejaba ver al chico que ella sentía algo muy grande por él; por esto es que el rubio era capaz de notar aprecio hacia él por parte de la hermosa chica, aunque no con toda la magnitud de la que se trataba, y esto lo hacía feliz. Hasta que la incertidumbre lo rodeó y pasó a procurar estar lo más oculto entre las sombras que le era posible.
Si, parecía que Draco estaba decidido a dejarse vencer por sus temores, pero la joven que llegara a jugar Quidditch casi tan bien como el mismísimo Harry Potter, gracias a su perseverancia, no lo permitió, ella fue quien decidió dar el gran paso y hablar claro con el rubio, ella fue quien tomó la mano de Malfoy y lo condujo por un mismo pasillo tres veces hasta que apareció una puerta que, ambos sabían, conducía a la sala de los menesteres, un cliché tal vez, pero el plan salió de la nada y a una chica tan enamorada no se le puede pedir siempre originalidad.
Aún siendo un lugar muy concurrido por las hormonales parejas del castillo, siempre era diferente para cada persona que lo necesitaba, en el caso de Ginny y Draco el cuarto no era demasiado grande pero tenía una gran y elegante chimenea frente a la cual se hallaba un sillón verde botella con muchos cojines de diversos tamaños y todos de color rojo, ambos amaban este tipo de lugares, no sobre-elaborados pero cómodos a más no poder.
A la pelirroja le recordaba la sala común de la torre de Gryffindor donde platicaba con sus amigas y hacía los deberes, al rubio le gustaba rememorar los días de infancia en que sus padres le mostraban su afecto frente a una chimenea, aquellos pocos momentos en que se supo amado permanecían en su mente sobre cualquier acontecimiento desagradable que procedió con sus progenitores.
Sleep nice my love
I│fll be in here
Close your eyes now
Forget all fears
Yes, close your eyes now
But keep your mind open
Let me enter every night
And leave the cold outside
Continuaron su camino adentro de la habitación y se sentaron uno frente al otro, el chico ya no parecía tan asustado o desconcertado como había unos minutos, ya no caminaba con cautela detrás de la pelirroja en donde el cabello de la misma nublaba su vista, caminaba a su lado y apretando su mano con firmeza, a pesar de no haber dicho una sola palabra él sentía lo que ella, por primera vez las dudas en su mente le dieron más espacio a su esperanza y fue capaz de sonreír plenamente.
El gesto conmovió a Ginny, nunca había visto sonreír tan honesta y abiertamente a Draco y saber que era ella la causa la dejaba sin palabras, los minutos corrían y toda la firmeza de la ojiazul parecía olvidada, no quería hablar, no deseaba continuar con lo que ella misma había iniciado│c bueno, sí, sí quería proseguir pero no de esa manera.
Su resolución de mujer moderna, decidida a romper con los esquemas establecidos en los que sólo el hombre puede invitar a la dama a iniciar una relación romántica, se veía derrumbada al tener enfrente al apuesto chico, ella deseaba que él abriera la boca y dijera las hermosas palabras que había imaginado en sus sueños más cursis, ya no quería dar │gel paso│h aunque supiera que él tenía los mismos sentimientos, ya no se trataba solamente de poder besar sus labios, sino de lo que él era capaz de hacer por ella; sí, su ego y toda ella quería más, pero lo deseaban así porque muy en el fondo sabía que él podía lograrlo.
- Mmmm│c ¿Ginny? - comenzó él con cautela
- ¿Si? – se sobresaltó
- Emmmm yo│c pues es que│c je – la cautela fue traicionada por el nerviosismo
- ¿Ajá? – el sobresalto se convirtió en anhelo apremiante
- Es que yo je│c je je│c jajaja│c jajajajaja – la risa salía de la boca del rubio como si estuviera atrapada desde hace años, era inocente y libre de burla
- ¿Se puede saber que es tan gracioso? – Ginny estaba desconcertada y molesta, era seguro que en sus sueños no veía a Draco desternillándose de risa frente a ella
- Es que je no es nada│c pero│c pfajajaja – sus ojos brillaban a la luz de las llamas
El entrecejo fruncido de la pelirroja estaba cediendo a una expresión más relajada, después de todo ver reír a un Malfoy de esa manera no era algo que ocurriera todos los días, el chico sostenía su estomago y soltaba una que otra lagrima, eso sí que era un ataque de risa, y sobre todo uno muy contagioso puesto que Ginny se unió a las carcajadas un buen rato hasta que poco a poco fue cesando.
- Te amo Ginevra Weasley – la voz del rubio era segura y alegre, las palabras simplemente salieron y en ningún momento trató de detenerlas
- Y yo a ti Draco Malfoy – ya habían pasado las risas incontrolables y en ambos perduraba una sonrisa.
Ella se acercó a él y se acurrucó entre sus brazos, la espalda de la chica sobre el pecho de Draco y el rostro de él sobre el hombro de Ginny, se miraban a los ojos como descubriendo a una nueva persona.
- ¿Por qué no lo habíamos hecho antes?
- ¿Qué, reír como locos? mis músculos faciales no están muy bien entrenados así que supongo que al rato estaré todo adolorido; personalmente, el dolor no me agrada mucho que digamos
- Vaya, un poco de ironía no malintencionada│c y una frase más larga que cinco palabras, te desconozco
- Tal vez en tanto tiempo de silencio se acumularon las palabras y ahora no me puedas callar
- Eso espero Draco, no quiero ser sólo yo la que hable
- ¡Ah! ¿te gustan los novios parlanchines?
- ¿Novio?
- Bueno, me gustaría mucho tener ese título
- Pues│c deseo concedido, sólo si lo pides apropiadamente – ella sonreía sin despegar la mirada de él
- Si pretendes que me arrodille frente a ti en este sillón, te lo advierto, no lo haré - acariciaba la pecosa mejilla de la chica al decirlo
- ¿A no?
- No, eso no; pero sí haré esto
Y la distancia apenas existente entre sus rostros fue acortada cuando el rubio unió sus labios a los de ella, al principio el beso fue suave, calmado y dulce, no era la primera vez que lo hacían, para ninguno de los dos, pero sí era la primera vez que lo hacían con alguien a quien realmente amaban y por quien serían capaces de hacer cualquier cosa, la intensidad aumentó y las manos de ambos recorrían el rostro del otro, Draco se aferraba a la cintura de Ginny y ella paseaba sus dedos entre el rubio cabello. A pesar de la comodidad se separaron lentamente.
- Miedo – musitó él, con la respiración entrecortada
- ¿Miedo? – preguntó ella de la misma forma
- Preguntaste que por qué no lo habíamos hecho antes│c creo que yo no lo había hecho por miedo
- Pero│c ¿a qué, a que mi reacción fuera diferente?
- En parte sí, pero también a la reacción de los demás
- Sé que esto va a ser difícil, que mi familia y mis amigos no van a ver esto con buenos ojos
- ¿Buenos ojos? tus hermanos me harán papilla
- Jajaja no Draquito, ellos le harían eso al Draco de antes, a él hasta yo lo hubiera molido a golpes – comentó la chica con entusiasmo
- ¡Ginny! estaba hablando en serio – su tono de voz iba bajando poco a poco, con preocupación
- Y yo igual, tú ya eres diferente, ya no hay todo ese odio en tu mirada, ni esa tendencia a la superioridad despreciativa
- Creo que no pero, pero│c
- ¿Qué problema puede haber que no creas que seamos capaces de superar?
- Si lo pones en esa perspectiva, todo cambia, creo que luchar contra el que dirán no será imposible; sólo me queda un pero
- ¿De qué se trata?
- De mí mismo Gin, he cambiado sí, pero ahora debo descubrir│c quién soy yo
- Podemos descubrirlo juntos, si me dejas – sonrieron el uno a la otra y se dieron un beso corto, eso fue un sí por parte del rubio – Sleep nice my love│c - ella empezó a entonar una bella melodía recostada en el pecho de él
- ¿Qué cantas Gin?
- Sólo una canción de cuna que mamá solía cantarme
- Me gusta, sigue cantando, creo que nunca lo habían hecho para mí
Ella lo miró con una triste sonrisa, se le hacía imposible pensar que un padre o una madre le negaran a su hijo una forma tan dulce y fácil de brindarle amor, una canción de cuna; decidió hundir de nuevo su rostro en el pecho del chico y siguió cantando, una mirada de lástima era lo último que él necesitaba.
You are not alone darling
Can reach my hand
Can touch my face
This is my lullaby
Sleep nice my love
I│fll be in here
Close your eyes now
Forget all fears
Fue así que salió de los recuerdos pero se encontró en los mismos brazos; Draco, a su espalda, las cubría con su abrazo, tanto a ella como a Darli, y posaba su mentón en ese hueco que se formaba entre el hombro y el fino cuello de la mujer.
- Miedo – espetó ella
- ¿Qué?
- Si te preguntabas por qué no te había dicho nada sobre Darli│c fue por miedo
- Suena a una copia de un argumento que di hace años
- Pero es diferente, porque yo no temía a los que otros dijeran, yo moría de la ansiedad de pensar en que no aceptarías a nuestra hija
- ¿Es que me creías tan│c tan estúpido?
- Si lo recuerdas, la última vez que nos vimos, antes de Darli, no quedamos muy felices que digamos
- No pero│c bueno, si lo temías ha de haber sido porque no te di la confianza suficiente
- Eso y que, para mí sí fue algo extraño ser mamá a esta edad, salió completamente de mis planes
- Y entraste en pánico
- Sí, no estaba contigo, me sentía tan sola en algo importantísimo
- Pero siempre peleábamos por estupideces, ¿por qué no me dijiste algo tan especial?, aunque yo, increíblemente, hubiera tenido la razón la última vez que discutimos creo que una hija es mucho más importante que ganar o perder el round
- Pero terminamos Draco, terminamos, estupideces o no, nosotros rompimos
- ¿Y? – le lanzó él
- ¿Cómo que Y?
- Pues│c rompimos como cuatro o cinco veces, y siempre regresábamos
- Pero lo hacíamos porque queríamos│c me dio miedo que regresaras por Darli, no por nosotros, no porque me amaras sino por compromiso u obligación
- Cariño, desde hace años que estoy │gobligado│h a amarte, mi corazón no me permite otra cosa que no sea buscar tu felicidad- ella sonrió inmensamente al escuchar esto
- ¿Y eso significa│c?
- Significa que dejaremos a nuestra hija en la guardería, de nuevo, y nos daremos un tiempo a solas, como pareja
- ¿Qué, eso tiene alguna connotación sexual?
- ¿Te parecería un falta de respeto si así fuera?
- De hecho, me encantaría que así fuese
- Jejeje otra cosa por la que te amo, honesta sin importar que
- Claro, por eso soy la escritora preferida en la revista, las brujas están hartas de que sus cartas sean respondidas sólo con palabritas lindas
- Además, creo que tú sección de los bebés es excelente
- Por supuesto amor, habla la voz de la experiencia
- Y sobretodo hablas de Ron y de mí
- Claro, cuando coloco la sección │gWhat not to do│c│h ustedes dos son mi ejemplo perfecto
- Y te encargas de dejar muye en claro que somos nosotros, nombres y señales; que el mundo lo sepa, me preocupo demasiado por mi hija
- Cuando lo dices así│c habrá que enseñarle a nuestra niña a decir │gPapá│h
- ¡Sí! ¿y que tal se le damos hermanitos y hermanitas?
- Jajaja eso suena bien│c pero por ahora deberíamos ir con Luna, me preocupa mucho – las sonrisas que durante casi toda la conversación se postró en sus rostros, se desvaneció
- A mi también│c pero que quede claro algo - dijo con un renovado aunque pequeño júbilo
- ¿Qué? – preguntó ella ingenuamente
- Que somos mucho más que amigos ¡¿eh?!
- Sí Draco, mucho más que eso
Sus labios se unieron tierna y suavemente, con algo de temor, justo como la primera vez que los hicieron hacía tanto tiempo en una sala oculta en un castillo frío.
Ginny miró a su hija, tranquila y sonriente en su sueño seguro, pareciera que ella sabía desde un principio que su padre la amaría como tal, sin necesidad de enseñarle la palabra específica ella veía en Draco a esa figura protectora a la que afectuosamente se le llama │gpapá│h, su pequeño mundo no se había ni inmutado de la ruptura que estuvo a punto de suceder y a ella sólo le tocaba ser feliz. La joven madre pasó a brazos de Draco a la pequeña.
- Sé que ahí está muy cómoda
Él recibió a su hija con una amplia sonrisa, mientras que sentía como Ginny metía uno de sus brazos en el espacio entre el codo y el varonil torso, y apoyaba su rostro en el fuerte hombre de él, caminaban a la par formando la imagen de una pequeña y maravillosa familia feliz.
Here in my hug
You are really safe
So, so sure
I│fll love you forever
Una alargada figura caminaba por los pasillos del lujoso hotel, su paso era lento, muy pausado, daba la impresión de que aquella persona deseaba detener el tiempo a causa de una pena. Ronald Weasley había determinado su estado de ánimo al estar varios minutos pegado a la puerta de la enfermería y escuchar tantas voces alteradas por los nervios, las prisas y, sobre todo, el pesar; escuchar que su amiga estaba perdiendo la vida aún en las manos más expertas y capacitadas era un hecho que alejaba rápidamente los vientos de esperanza.
Era hora de terminar de romper su cansado corazón, tendría que ir a presenciar como sus amigos estaban seguramente disfrutando de su amor y aparte de eso ensombrecer su felicidad con las temidas noticias; si comenzó a impulsar el deseo de Luna, como ella lo quiso, ahora sentía la obligación de reunir a todos para estar junto a ella.
El resonar de las voces de Cho y su hermana gritándose la una a la otra, a todos a su alrededor, voces con temblorosa energía y dolor en las expresiones, no lo soportaba más, tenía que dejar de pensar en ello y la única forma que se le ocurría era estar con sus amigos para acompañar a quien se encontraba en peligro. Después de todo, siempre lo habían hecho de esa manera. A pesar de las dolencias del alma se decidió y apresuró el paso, tal vez la felicidad de aquellos que reencontraron el amor podría despreocuparlo un poco.
Los minutos son relativos, ya saben, Einstein y su teoría sobre el tiempo; todo está en la mente, y el ser humano, ya sea mago o muggle, fue dotado de una maravillosa e ilimitada posibilidad de raciocinio; Hermione y Harry decidieron que, en su mente, el momento en el que se tocaron sus manos duraría una eternidad de sentimientos felices; y como si volvieran a aquellos tiempos en que uno intuía lo que el otro sentía, abrieron los ojos al mismo tiempo, ella separó las manos de él con extrema sutileza y se volvió para quedar frente a frente, él estaba hincado atrás del respaldo de la silla que ella había aparecido y sobre la que había permanecido sentada, levantándose de la misma y con un movimiento de varita, la devolvió a aquel mágico lugar del que había salido.
Él se puso de pie al sentir sobre el hombro la cálida mano de la castaña; los movimientos eran sutiles, casi perfectos, sincronizados como si hubieran sido planeados desde el principio. Harry la rodeó con sus brazos volviendo nula la distancia entre ellos, ya sentía la felicidad correr por sus venas de nuevo, ella recordaba cuanto amaba a esa persona y cuanto ella misma se sentía feliz al percibir que él estaba dejando atrás todas las tristezas y dudas y se dedicaba a darle rienda suelta a todos los sentimientos que contenía; ella se acercó a su oí y en voz baja alcanzó a decir
- TE AMO - sintió que la respiración se le cortaba y que su estómago sucumbía ante el vértigo, que sus manos temblaban y que las rodillas amenazaban con fallarle; pero no se sentía mal, al contrario, era muy feliz de poder decirle a la persona correcta las palabras correctas. Harry se estremeció al escucharla, pero de inmediato respondió:
- Y yo a ti, Herm, TE AMO - Él sintió todo el oxígeno entrar a través de su honda respiración relajada y los marcados músculos del abdomen tensarse para mantener el equilibrio; sintió sus manos, más firmes que nunca, aferradas a la cintura de su gran amor y las rodilla fortalecidas para levantar en vuelo a la chica. Se sentía muy feliz y, como hacía mucho tiempo que esta sensación no la tenía, no se contuvo en lo absoluto en mostrarlo.
Levantó varios centímetros del suelo a la castaña, aferrándose a su abrazo, y dio unas cuantas vueltas que fueron impulsadas por la armónica risa de la joven mujer, esto siguió hasta que el mundo de ambos comenzó a girar sin que ellos se movieran e irremediablemente cayeron.
Harry se encontraba boca arriba sobre el puff que Ron había aparecido y Herm sobre el agitado ojiverde, ya no estaba tan tensa y sólo miraba el rostro de él, se acercó y con gran naturalidad unió sus labios con los de Harry, el momento era tan esperado que ninguno lo quiso apresurar, el contacto era cálido y les hacía recordar lo que años antes habían probado, la textura y la temperatura de ambos equilibrándose por un simple toque de labios, poco a poco fueron dando el paso a la lengua que lentamente recordaba el camino en la boca del otro; un camino tan ansiado por tanto tiempo que pensaban que el olvido se lo habría llevado, pero esta vez la forma de recordarlo era infinitamente mejor que cuando se restringía a la imaginación.
Se detuvieron con pesar al escuchar pasos acercándose, de alguna manera intuyeron que alguien entraría y que no sería correcto que los vieran de esa forma, así que Hermione se reincorporó y simplemente quedaron sentados uno al lado del otro sobre el mullido mueble, tomados de la mano.
Ronald entró con lentitud tratando de no ver dentro del cuarto, cuando sintió que era seguro voltear sólo vio a sus dos amigos sentados en el puff, mirándolo fijamente como contando las pecas en su rostro, él se sintió algo aliviado al no interrumpir o presenciar algo demasiado│c íntimo; pero pronto esta sensación se marchó y recordó la razón de interrumpir. Se introdujo en la habitación y cerró la puerta tras de sí, había que llevarlos rápido con Luna pero no por ello había que soltar las noticias sin tacto. Cerró los ojos unos instantes y al abrirlos comenzó a hablar.
Sleep nice my love
I│fll be in here
Close your eyes now
I│fll be in here
Sleep nice my love
I│fll be in here
Close your eyes now
Forget all fears
Me tardé eternidades, lo sé, pero no les daré excusas porque son las de siempre (estúpida computadora que murió│c aunque ahora tengo una nueva ji ji ji). Como compensación por la tardanza traté de hacer más largo el capítulo ¡Yeah!
Respondo estos hermosísimos reviews que son mi razón de escribir:
│▀ Rochelle Kuchiki: Pues sí, lo seguí, aunque no muy pronto, sorry.
│▀ Anita Star: ¡¡¡¡My dear Anita!!!! Pues la enfermedad es algo intermitente y soportable, con eso me he conformado je, mi premio por haber subido el chap anterior a pesar de ocasiones especiales lo he perdido por tardarme tanto esta vez jejeje ahhh que bueno que te agradó, eso me agrada; tus ánimos son siempre MUY bien recibidos y si no te desesperaste es que eres una excelente lectora, especialmente una con paciencia, ¡¡¡changos!!! ya es junio│c espero lleves un buen 2007 hasta ahora│c el mío me ha gustado.
Sigo babeando por Remy Le Beau, te iba a decir que esperaba que leyeras sin distracciones pero yo misma escribí esto con tremendas distracciones│c sólo léelo y da tu adorable opinión, se agradece mucho. ¡¡¡Besos, abrazos y te cuidas!!!
Recomendaciones cinéfilas│c │g300│h, película genial, muy buen soundtrack y excelentes efectos visuales, ¡¡¡alabo a los que estuvieron tras ese híbrido de cinematografía e ilustración!!!... si les gusta el cine mexicano les recomiendo │gViolín│h, conmueve sin duda alguna, la excelsa actuación de un no actor│c y para seguir con la moda │gPiratas del Caribe. En el fin del mundo│h, también muy buenos efectos, peleas de espadas, Orlando Bloom y un lindo monito.
Pues ya mero terminamos este fic│c ¡¡¡¡¡¡¡y ya mero viene el último libro!!!!!!!! Creo que esto me está restando inspiración para continuar, no sé, es demasiada la expectativa y la ansiedad│c ahhh espero que nuestra querida J.K. no nos decepcione y también espero que entienda que Harry y Herm son el uno para el otro, ¡¡¡Perfectamente moldeados para el AMOR!!!
