Recordamos a nuestros lectores que esto es una traducción. Para datos de autora y disclaimers pertinentes favor pasar al primer capítulo.


Cinco días pasaron rápidamente para Hiro y Suguru. Prácticamente todos los días los pasaron tocando música, y cuando no estaban ensayando, mantenían sus manos y bocas ocupadas explorando sus cuerpos. Mañana por la mañana partirían con Eiri y Shûichi al Resort Depravación. Mañana por la noche, todo iba a cambiar.

Hiro tenía sus maletas listas frente a la puerta principal, y ahora estaban ocupados preparando la maleta de Suguru para el viaje. Hiro decidió llevar artículos de Dom con él: pantalones de cuero, tops, abrigos, joyería y botas. Cuando le comentó esto a Suguru, el tecladista se había sonrojado y soltado una risita. Admitió estar emocionado ante la idea de Hiro vistiéndose como Amo por el fin de semana. Sabía que se vería increíblemente sexy. Suguru empacó ropa normal y resultó con un equipaje mucho más ligero.

Últimamente el tecladista parecía estar permanentemente sonrojado. Mientras cogía y empacaba una tanga, no podía evitar preguntarse que clase de aventuras sexuales le esperaban los próximos tres días. Sabía que Hiro iba a probar algunos juguetes y accesorios, y Suguru no estaba completamente en contra de la idea. Simplemente no había compartido esto con Hiro aun.

Hiro había recibido su orientación previa a la visita como nuevo miembro. Un Dom residente del resort lo llamó y le explicó algunos de los procedimientos. También se le explicó que él tenía la opción con respecto a los juguetes de la habitación. Ellos podían, o bien llevar sus propios juguetes, o usar los que les proporcionaban. Todos los juguetes del Resort eran nuevos y venían sellados en sus empaques originales. Cualquier cosa que abrieran podían llevarlo a casa. Al final de su estadía, el costo por los juguetes abiertos era calculado e incluido en la cuenta. Las únicas cosas que no podía llevarse a casa eran los juguetes atornillados o encadenados.

Incluso las bancas de tortura podían ser llevadas a casa si lo deseaban. La idea hizo que Hiro temblara de emoción. Tan rápido como creció su excitación, desapareció. No quería confiarse demasiado, ya que Suguru no había dado ninguna señal de estar abierto a cualquier aspecto del BDSM.

También se le habló sobre etiqueta. Tenían reglas como: no tocar a nadie sin tener permiso explícito; no hablar con el sub de otro Dom sin ser invitado a hacerlo; durante una escena calabozo, mantener un tono de voz moderado; en una habitación donde se llevaba a cabo un juego con fuego, no abrir puertas ya que una corriente podría causar un accidente peligroso; no dar instrucciones o peticiones mientras se lleva a cabo una escena (como '¡dale más duro!'). La lista de reglas seguía y seguía, y la mayoría de ellas eran simple sentido común.

Hiro se las explicó todas a Suguru, y llevaron su maleta hasta la puerta principal. Ambos aceptaron silenciosamente conservar su energía para el fin de semana, así que en lugar de entretenerse con actividades más 'atléticas' esa noche, se instalaron a ver un par de películas. Ninguno de ellos puso real atención a lo que se veía en la pantalla. En lugar de ello, sus mentes estaban muy excitadas antes las posibilidades que los aguardaban los próximos días.


Cinco días pasaron lentamente para Shûichi y Eiri. Durante el día se concentraban en sus respectivas carreras, y durante la noche practicaban para el concurso de adiestramiento. Considerando lo ocupados que estaban, uno pensaría que Shûichi no tenía tiempo de extrañar su colección de Nittle Grasper. Pero parecía que no importaba donde mirase, todo le recordaba algo que ya no poseía.

Recordó la primera vez que había sido castigado. Había recibido nalgadas. El acto había sido muy distinto al que le había proporcionado a Eiri la semana pasada. Mientras esas nalgadas tenían una connotación juguetona y altamente sexual, las que Eiri le había dado fueron extremadamente dolorosas y no le brindaron ni una pizca de placer. Jamás estuvo cercano a un orgasmo, ni siquiera logró una erección durante el castigo.

Su segundo castigo había sido mucho más humillante que cualquier otra escena que hubieran montado. Cuando el recuerdo resurgía, sacudía su cabeza, prefiriendo no profundizar en el asunto. (1)

Los castigos no eran divertidos para ninguno de ellos, y Eiri era un Dom experto. Sabía exactamente que necesitaba ocurrirle a Shûichi para que aprendiera de sus errores. A pesar de saber que había cometido un error, el cantante no podía esperar para que su castigo terminara a la medianoche de ese día. Le picaban las manos por tener sus pertenencias de regreso.

Estaban terminando de empacar sus maletas para el fin de semana. Partirían mañana por la mañana, y ambos estaban emocionados ante el prospecto de un estimulante fin de semana. Eiri empacó el traje de pony de Shûichi y se detuvo un momento.

"¿Shûichi? Tengo curiosidad. ¿Hay algo que te gustaría intentar este fin de semana?"

Shûichi lo miró con sorpresa. Hasta ahora, sólo Eiri se encargaba de planificar las escenas. Jamás lo defraudaba, Eiri parecía estar lleno de cientos de ideas distintas, cada una mejor que la anterior.

Su sonrojo le indicó a Eiri que Shûichi tenía un par de ideas, algunos juegos en que estaría interesado en probar. "Vamos, dime. ¿Qué te gustaría intentar?"

Sentándose al final de la cama le respondió a su Amo. "Pues¿Qué tal un pinwheel, o quizás cera de vela?"

Eiri no esperaba esa clase de respuesta. No se habría sorprendido si Shûichi hubiera sugerido algún nuevo juego de roles o alternar excitación en distintas zonas. No esperaba que las ideas pudieran tocar el tema del dolor.

"Shû¿dónde oíste sobre los pinwheel? Nunca los he usado contigo porque pensé que te opondrías. Lo mismo va por la cera."

Shûichi se rió. Sabía que ambos juegos podían causar dolor, pero también había oído que al mismo tiempo podían ser extremadamente placenteros y apropiados para un sub que no gustaba mucho del dolor. Algo parecido al figging. "Leí sobre ellos cuando estaba investigando para ser tu Dom."

Eiri no pude evitar reír. Shûichi nunca dejaba de sorprenderlo. Había considera pedirle que le ayudara a planear sus escenas hace tiempo, pero el pequeño siempre mencionaba cuanto amaba los juegos que su Amo creaba. Debería haber propuesto la idea hace mucho tiempo atrás.

"Lo pensaré. Y¿recuerdas la caja de puntos?"

Shûichi se puso de pie con un saltito. "¡Si! Dijiste que si alcanzaba los 30 puntos¡ganaría un premio especial!"

Eiri continuó empacando mientras hablaba. "Exactamente. Depravación ya estableció un set de puntos para todos los juegos y juguetes en la habitación – todos en escala variable. Básicamente, recibirás puntos dentro de un rango, digamos de 1 a 5 puntos, basado en la forma en que actúes en una escena. Usaremos su sistema de puntos. Y si llegaras a ganar el primer lugar en el concurso de adiestramiento, automáticamente ganarás tu premio. Pero, como es la primera vez que compites, no esperes ganar. Quiero que te esfuerces por ganar cada uno de los 30 puntos."

"¡Lo haré!. ¡Lo juro!" Shûichi sonrió con orgullo. Jamás había olvidado el premio especial que se le había prometido, y realmente esperaba poder reclamarlo este fin de semana. En ese preciso momento, una alarma sonó desde el reloj de pulsera de Shûichi. Observó el reloj con grandes ojos incrédulos, y luego a Eiri con expectación. "Humm… Es medianoche"

Eiri salió de la habitación sin decir nada. Shûichi esperaba haber complacido a su Amo los pasados cinco días y que su castigo no se prolongara. Su esperanza de desmoronó cuando Eiri no reconoció el final del periodo de castigo.

"¡Oye, baka!. ¿Por qué la demora?. ¿No quieres tu colección de regreso?" Shûichi se dio cuenta que no había comprendido las acciones de Eiri correctamente, y corrió detrás del novelista hasta la oficina. Eiri ya habría abierto las puertas del armario y estaba sacando la primera caja.

Shûichi desgarró la cinta e inmediatamente comenzó a sacar los objetos y regresarlos a sus lugares de honor. Eiri sabía que no contaba con él por un buen rato, así que, mientras Shûichi se concentraba en revivir recuerdos y regresar su vida a donde pertenecía, Eiri continuó empacando sus juguetes, atuendos y ropa (la ropa había sido una idea de último minuto).

Fue hasta después de la 1 de la mañana que Shûichi terminó de poner las cosas en su sitio. Eiri estaba recostado en la cama con un cigarro en una mano y un whikey en la otra, viendo televisión. El cantante se desnudó y gateó al lado de su amante.

"Em¿Eiri?. ¿Tengo que usar el collar el resto de la noche?" No le molestaba usarlo en escena, incluso durante unos cuantos días. Pero el collar era de cuero y después de cinco días, comenzaba a irritarle la piel ligeramente.

Eiri se bebió el resto de su bebida y atrajo al pequeño a su regazo para que Shûichi quedara frente a él, sentado a horcajadas sobre sus piernas. Llenando de besos su rostro, cuello y especialmente el collar, Eiri alcanzó por detrás y soltó la hebilla. Una vez que estuvo suelto, se lo entregó a Shûichi.

"Ponlo junto con tu ropa para mañana. Tendrás que llevarlo puesto cuando lleguemos al resort. De hecho, preferiría que lo llevaras puesto cuando salgamos en la mañana."

Shûichi se inclinó y besó a Eiri profundamente. Cuando intentó dejar el regazo de su amante. Eiri lo interrumpió rodeando su cintura con su brazo, deteniéndolo gentilmente.

"Antes de que dejes eso, hablemos un momento. Necesitamos cerrar este asunto del castigo."

Shûichi frunció el ceño ligeramente, pero asintió en aceptación.

"Lo hiciste muy bien los pasados cinco días. Aceptaste un castigo muy difícil, y lo llevaste a cabo sin cometer ningún error. Sé que aprendiste una lección de esto, así que en cuanto estés listo, consideraré este asunto cerrado."

Shûichi sabía lo que Eiri deseaba. Ahora debía darle sus observaciones a Eiri sobre el castigo. Era una de esas ocasiones en que Eiri le exigía ser completamente honesto y abierto, y no guardarse nada.

"Bueno," el cantante comenzó. "Detesté este castigo. Me sentí muy degradado por él. Pero supongo que ese era el punto¿verdad?" Eiri asintió. "Jamás pensé que alguien escucharía una conversación privada en NG, pero ahora sé la verdad. Estoy feliz de que Tôma haya dejado el tema. Aprendí mi lección, y te amo."

Eiri acarició con sus dedos los brazos de Shûichi suavemente. "También estoy feliz de que lo haya dejado, pero tendremos que ser muy cuidadosos cuando tratemos con él en el futuro. Considera esto cerrado. Y también te amo." Se acercaron para besarse nuevamente. Comenzó como algo casto y sencillo, pero no duró mucho de esa forma. Shûichi abrió su boca, invitando a la lengua de Eiri a que lo explorara más profundamente. Eiri aceptó la invitación, y acarició el interior de la boca de su amante cariñosamente. Compartieron muchos besos largos y lánguidos, mientras el collar fue abandonado a un lado de la cama, olvidado por el momento.


Era una gran ventaja que el auto de Eiri fuera un modelo amplio y de lujo. Con eso y todo, apenas alcanzó el espacio para el equipaje de todos combinado.

Hiro y Suguru se sentaron atrás, algo apretados ya que parte del equipaje tuvo que compartir aquel espacio con ellos. Shûichi se sentó al lado de su amante con un congelador con comida a sus pies. Habían planeado viajar con calma al resort, localizado a las afueras de Kyôto.

Shûichi se acercó a la radio, pero antes de que pudiera colocar el CD de Nittle Grasper que estaba sosteniendo, Eiri lo alejó.

"Y es por esto que quería que llevaras el collar puesto durante el viaje. Por favor, NO coloques nada de Nittle Grasper, Bad Luck, Gackt, L'arc en ciel ni nada por el estilo hoy. Simplemente no aguanto esa música mientras conduzco. Puedes poner uno de mis CDs." Shûichi frunció el ceño ligeramente, pero regresó el CD a su estuche.

Abrió el estuche de Eiri y comenzó a buscar entre la selección. Todo parecía bastante aburrido. Eiri gustaba principalmente de música docta y de cámara. No era que Shûichi no disfrutara la música de los grandes compositores, pero simplemente no estaba con el ánimo apropiado para escucharlos en ese momento. Finalmente eligió algo de jazz suave, y se alistaron para un largo viaje.

Después de detenerse en un área de descanso para almorzar, los cuatro hombres continuaron su viaje. En un punto, Suguru comenzó a reírse en el asiento trasero.

"¿Qué es tan gracioso?" Hiro rodeó con un brazo al tecladista.

"Piensa en esto. Somos cuatro pervertidos dirigiéndonos a un resort sexual por el fin de semana. Si tuviéramos un accidente y abrieran nuestro equipaje¿cómo podríamos explicar lo que llevamos ahí? Juguetes sexuales, ropa de cuero, un traje de pony, probablemente un galón de lubricante… Shû, sólo tus botas y cola matarían de un susto a cualquiera."

Todos, incluyendo a Eiri, no pudieron evitar reírse ante ello.


Debido a su pausa para almorzar, el viaje les tomó menos de cinco horas. Eiri salió de la carretera principal hacia una zona de árboles. Hiro y Suguru se sorprendieron de que hubiera un resort oculto en semejante lugar. Comenzaron a preguntarse si estaban perdidos, hasta que se detuvieron frente a una gran reja metálica.

Abriendo la ventana del auto, Eiri deslizó una tarjeta por el lector magnético y las puertas frente a ellos comenzaron a abrirse lentamente. Como se le requería a todos los visitantes que llegaban en auto al resort, pasó a través de las puertas y se detuvo al estar dentro, esperando que se cerraran completamente detrás de él. Al hacerlo se mantenía a los 'visitantes indeseados' fuera de la propiedad.

Continuaron manejando por un par de minutos, hasta que los árboles se iban volviendo más delgados y la tierra comenzaba a abrirse frente a ellos. Un edificio de estilo occidental estaba instalado en un valle cubierto de vegetación, rodeado por jardines japoneses a la izquierda, y establos y corrales a la derecha.

Eiri detuvo el auto frente a la entrada y esperó que los guardacoches abrieran las puertas. El Resort Depravación no era tan sólo un hotel promedio con 'beneficios adicionales', era un resort de cinco estrellas, calificado como uno de los mejores dentro de la comunidad BDSM. Los cuatro hombres bajaron del auto y retrocedieron mientras su equipaje era retirado. Hiro y Eiri indicaron cuales maletas pertenecían a las respectivas parejas, y las llaves del auto se le entregaron al mozo aparcacoches.

Shûichi se puso de pie al lado de su Amo, ligeramente detrás de su brazo derecho. Eiri deseaba que este fin de semana la pareja se apegara al alto protocolo desde el momento que llegaran hasta que se fueran. Girándose hacia su sub, gentilmente atrajo los brazos de Shûichi detrás de su espalda y los esposó. Las esposas estaban echas de cuero rojo oscuro con forro de piel suave del mismo color en el interior. Se cerraron en su sitio y quedaron enganchadas, reprimiendo apropiadamente al pequeño.

Luego Eiri sacó una correa a juego. Se enganchaba con un clip pivote al collar de Shûichi. La correa estaba formada por cadena de plata y una agarradera con un lazo de cuero rojo oscuro. Shûichi regresó a su posición de sumisión (ligeramente detrás del brazo derecho de Eiri), y permaneció en silencio.

Los cuatro hombres ingresaron al resort y fueron recibidos por el personal de la recepción.

"Buenas tardes, caballeros, y sean bienvenidos al Resort Depravación. Yuki-sama, por favor proceda con su check-in a mi lado," fueron dirigidos al lado izquierdo del escritorio. "Nakano-sama y Fujisaki-sama, los registraré aquí."

Como Eiri y Shûichi no eran nuevos en el resort, su proceso de check-in fue rápido y sencillo. Se les entregó la tarjeta de su habitación y se les dijo que su equipaje ya estaba en el lugar. Después de informarles los eventos programados para el resto del día, Eiri guió a su sumiso hacia la imponente escalera que llevaba al ala de las habitaciones.

Hiro y Suguru también recibieron la tarjeta de su habitación y se les informó que su equipaje los esperaba allí. También se les informó que en menos de una hora, un Dom del resort pasaría a su habitación para comenzar su tour. Se les explicarían los juguetes de la habitación, y tendrían oportunidad de preguntar todo lo que desearan. Una vez que terminaran con su tour privado en la habitación calabozo, serían guiados por el resort y se les mostrarían todas las instalaciones y áreas de juego.

Los dos jóvenes se dirigieron a su habitación lentamente. Tras pasar la misma escalera que Eiri y Shûichi habían subido hace unos momentos, giraron a la izquierda y entraron al ala de huéspedes. Directamente frente a ellos había una esclava residente. En la recepción les habían explicado que habría esclavos del resort en muchos lugares, expuestos para el placer de sus huéspedes. Si bien no se les permitía tocarlos, se los animaba a observarlos, ya que eran considerados arte viviente; hermosos y dignos de admiración.

Esta esclava llevaba un corsé negro que no cubría sus senos. Además llevaba medias negras hasta la mitad de sus muslos, zapatos de taco de aguja y una mordaza de bola roja sobre su boca. Lo que era muy interesante de ella era la posición en que se encontraba. Estaba suspendida desde el techo horizontalmente boca abajo, y lucía perfectamente feliz. Las cadenas la sostenían aproximadamente a un metro veinte de altura, y estaban unidas a correas de cuero alrededor de su sección media, muñecas y tobillos. (2)

Suguru quedó boquiabierto, pero no lució asqueado. Hiro tomó esto como una señal esperanzadora, preguntándose si tendría la posibilidad de suspender a Suguru con cadenas en los próximos días.

Ambos se quedaron en silencio por un momento antes de entrar a su habitación. La puerta principal era amplia y lujosa. La mayor parte del lugar era rojo y negro, y pudieron ver una plataforma al fondo de la habitación. Había ganchos para asegurar cadenas en el techo, paredes y el piso, y el amoblado incluía sillones, sillas y bancas de tortura.

La habitación tenía una enorme cama de hierro forjado de dosel y había juguetes colocados prácticamente sobre todas las superficies posibles.

En las mesas más insulsas había botellas de lubricante saborizado, lubricante que se entibiaba, lubricante aromatizado, lubricante orgánico, silicona y lubricantes a base de agua, aceite para masajes, cremas para retrasar el orgasmo y cremas para aumentar la libido.

Había dulces sexuales, ropa interior de caramelo, tangas de chocolate, anillos para el pene de dulce, gel para sexo oral, pintura corporal comestible normal y de chocolate, mantequilla corporal, condones comestibles y mentas sexuales.

Había vibradores para el punto G, Vibradores sutiles, vibradores con luz, vibradores anales, vibradores de huevo, vibradores "escavadora", patitos de goma vibradores (vestidos con ropa de bondage), vibradores de gelatina, vibradores para usar en los dedos, anillos vibradores para el pene, vibradores inexpulsables, bolitas anales y bolas chinas. (3)

Suguru se dirigió a una mesa con una amplia variedad de juguetes BDSM. Debía haber al menos unos cien juguetes distintos frente a él, algunos de los cuales lucían extremadamente amenazadores. Cogió un plug anal de cola de conejo en una mano, y un plug anal de pluma de pavo real en la otra. "Oye Hi-chan, usaré uno si tu usas el otro."

Hiro caminó hacia él y no pudo evitar reírse. Cogió un plug anal de cola de zorro y le respondió, "Este combina mejor con mi cabello. Usaré este si tu eres mi conejito."

"¿Pero acaso los zorros no se comen a los conejos?" Suguru deslizó la suave y esponjosa cola sobre su rostro y le sonrió seductoramente a Hiro. El guitarrista tuvo que recordarse que esperaban la visita de un Dom residente, de lo contrario habría arrojado a Suguru a la cama en ese preciso momento.

"Qué forma tienes de calentarme la verga. Te prometo que si usas esa cola esta noche, definitivamente te comeré." Su voz se volvió baja y áspera, casi como un gruñido. Dejaron los juguetes en su sitio y continuaron explorando la habitación.

Había otra mesa con más artículos de bondage. Hiro observó algunos de los aparatos de castidad masculina y se estremeció. Se veían dolorosos. Prisiones para penes, estiradores de testículos y jaulas para penes no eran realmente su estilo. Esperaba contar con los anillos de penes, pero pasó de los humblers. Eran un poco muy extremos para ellos en este punto de la relación.

También había algunas piezas interesantes de joyería disponibles para ellos. Abrazaderas de pezones conectados por una cadena, grilletes para los testículos con correas y cadenillas enjoyadas para el pene eran algunas de las piezas más suaves.

Podrían haber pasado todo el día sólo descubriendo los secretos que la habitación les ofrecía, pero decidieron esperar un momento que llegara el Dom antes de seguir explorando. Se dirigieron a la siguiente habitación.

El baño era enorme y muy lujoso. Suguru se encogió ligeramente cuando vio algunos de los aparatos de limpieza instalados en la habitación. Había dos inodoros y un bidé; uno de los inodoros tenía diversas varas adjuntas. Dejó que su imaginación vagara mientras se preguntaba para que podrían servir.

Cuando sus ojos cayeron sobre el enorme jacuzzi, dejó escapar un suspiro de alivio. Tenía muchas ganas de pasar algo de tiempo zambullido en el agua caliente. Hiro pensaba de manera similar.

La ducha ocupaba la mitad de la habitación, con múltiples regaderas y barras de seguridad alrededor de las murallas. Había más ganchos en el techo y murallas para cadenas, y juguetes a prueba de agua en cada rincón de la habitación.

Suguru abrió una gaveta esperando encontrarla vacío, y se asombró al verla completamente llena. Estaba atestada de artículos de primeros auxilios, como vendas y gasa. Incluso había antisépticos de contacto y otros medicamentos. Su curiosidad lo llevó a seguir explorando, así que Suguru abrió otra gaveta y la encontró repleta de bolsas selladas de enemas. Rápidamente cerró esa puerta y se alejó. Aun tenía problemas acostumbrándose a esa parte de estar en una relación homosexual.

Hiro notó la expresión sonrojada y algo incómoda en el rostro de Suguru y le peguntó, "¿Qué?"

Suguru giró los ojos y apuntó las gavetas. Hiro las abrió y se rió suavemente. ¡Suguru era tan tierno! El tecladista se acostumbraría a estas cosas eventualmente, peor ver a su amante hurgando las gavetas y sintiéndose avergonzado era totalmente adorable.

Oyeron unos golpes en la puerta y se dirigieron de regreso a la sala. Cuando Hiro abrió la puerta, un hombre muy hermoso se presentó. "Mi nombre es Mizuki, estoy aquí para ayudarlos a conocer el Resort Depravación. ¿Me permite pasar?" Mizuki tenía un largo cabello rubio y liso, ojos oscuros, y un cuerpo muscular. Estaba vestido de cuero, con un chaleco de cuero abierto, revelando un pecho perfecto y abdominales envidiables.

Los tres pasaron un par de horas juntos. Mizuki había sido informado que Suguru tenía una fuerte tendencia vainilla, así que el Dom tuvo cuidado de no asustarlo con sus palabras. Cuando describió el funcionamiento del humbler, vio una mirada hambrienta en Hiro, y ojos aterrados en Suguru. Sabía que el pelirrojo tenía un gran desafío por delante.

Una vez que terminaron de revisar la habitación, Mizuki los llevó a un tour por el inmueble. Usando un carrito de golf para movilizarse, los llevó en primer lugar a las caballerizas. Suguru sonrió ampliamente. "¡Me encantan los caballos! Hiro¿quizás tu y yo podríamos salir a montar más tarde?"

Antes de que Hiro pudiera responder, Mizuki interrumpió. "Necesitarán el permiso de los dueños antes de que puedan montar a los residentes de esta caballeriza."

Se detuvieron en el frente y en ese instante Suguru comprendió. Esta caballeriza estaba llena de ponis humanos.

Un acicalador se acercó y saludó a los tres hombres. "Mizuki-sama, acabamos de terminar de acicalar a los nuevos residentes del establo. Tenemos unos cuantos bravos, necesitarán algo de entrenamiento."

Mizuki sonrió. "Eso seguro te da gusto. Te encanta participar en la crianza de los nuevos ponis."

Ambos hombres continuaron conversando y Hiro y Suguru miraron alrededor. Dentro de la caballeriza había establos normales, pero ocupados por ponis humanos. La mayoría estaban recostados cómodamente en sus camas de heno, negándose a hacer contacto visual con los huéspedes. Afuera, en el corral, varios ponis eran guiados por sus riendas.

Mizuki los llamó para que regresaran, y Hiro y Suguru continuaron con el tour. Había mucho más para mostrarles, y para cuando regresaron a su habitación, estaban algo sobrecargados con tanta información.


Ambas parejas descubrieron que sus habitaciones estaban una al lado de la otra. Los cuatro emergieron a las 6 de la tarde y se dirigieron al comedor para cenar. Shûichi lucía un tanto desaliñado y sonrojado, y Eiri tenía una sonrisa satisfecha en su rostro. Obviamente habían pasado la tarde montando escenas.

Las manos de Shûichi estaban ligadas detrás de su espalda, y Eiri lo guiaba con una correa a su destino. Hiro se sorprendió un poco que Shûichi no le preguntara si estaban disfrutando su habitación o no.

"Oye Shû¿por qué la ley del hielo?"

Shûichi se giró hacia Eiri y le preguntó, "Amo¿me permite contestar su pregunta?"

"Sí, por el tiempo que estemos aquí, puedes hablar libremente con Hiro y Suguru, a menos que te diga lo contrario. El alto protocolo continúa en efecto para todo lo demás."

"Gracias, Amo." Shûichi se giró para dirigirse a Hiro. "Supongo que ya oíste, estoy obedeciendo las reglas del alto protocolo. Eso significa que sólo puedo hablar cuando Eiri me habla primero, y no puedo hablar con nadie a menos que tenga permiso. Bueno, eso no es todo, sólo una parte. Como mis manos atadas detrás de mi son parte del alto protocolo también."

Hiro miró a Eiri. "Lo siento, Yuki. No quise sobrepasarme."

"Está bien. Le cogerás el truco al lugar rápidamente. Básicamente, no hables con el sub de nadie a menos que sepas que tienen permiso para hablarte. No coquetees con nadie tampoco. Coquetear con el sub o Dom de alguien más puede molestar seriamente a su pareja. Y no toques a nadie. Apégate a eso, y estarás bien."

Hiro le agradeció y caminaron hacia el comedor.

Suguru esperaba que todos estuvieran con ropa de Dom y sub para la cena. En lugar de ello, la mayoría de la gente estaba vestida de manera normal. Casi la mitad de la habitación llevaba collares o restrictores de algún tipo, pero la ropa no era excesivamente reveladora.

En un duro contraste a ello estaba el techo de la habitación. Había esclavos y esclavas en jaulas colgando del techo. La mayoría de ellos estaban desnudos o con una mínima cantidad de ropa, y todos estaban atados y amordazados.

Los cuatro se dirigieron a su mesa, ignorando las múltiples miradas que cayeron sobre ellos. Estaban acostumbrados a la atención y podían desconocerla fácilmente.

Hiro, Suguru y Eiri se sentaron, mientras Shûichi permaneció de pie en silencio al lado de Eiri. "Date la vuelta para poder soltar tus muñecas."

Shûichi obedeció, y una vez que las esposas dieron un chasquido, se le dijo que se sentara y disfrutara su cena.

Cuando llevaban aproximadamente quince minutos cenando, Suguru comenzó a sentirse enfermo. Rodeó con sus brazos a Hiro, se disculpó por el desafortunado giro de los eventos, y se retiró. Hiro se ofreció para acompañarlo a la habitación, pero Suguru se negó, insistiendo en que Hiro se quedara y siguiera disfrutando. Dijo que ir con él sería aburrido, ya que planeaba irse a la cama de inmediato. Hiro lo besó y le deseó que se recuperara, asegurándole a Suguru que estaría bien, y que no estaba molesto o decepcionado.

En cuanto Suguru se perdió de vista, Hiro frunció el ceño. En realidad estaba decepcionado. Muy decepcionado. Shûichi intentó animar a su mejor amigo, pero sin éxito. Hiro comió sin ganas el resto de su cena y el postre, y apenas escuchó al empleado del resort que le solicitó el número de su habitación.

El guitarrista no quería interrumpir a Suguru. Esperaba que una pequeña siesta lo ayudara a sentirse mejor, y así pudieran jugar algunos juegos con las colas más tarde esa noche. Después de una hora, los tres se dirigieron de regreso a sus habitaciones.

De pie frente a la habitación de Hiro, Shûichi intentó animarlo una vez más. "Estoy seguro que se sentirá mejor. Y si no es así¡tu puedes ser su enfermera del amor!"

Hiro se rió mientras deslizaba la tarjeta llave en la ranura y abría la puerta.

"Hiro¿vas a estar bien?"

El guitarrista no oyó una palabra que dijo Shûichi. Su atención estaba en la habitación, y su sonrisa se extendió de oreja a oreja, inmediatamente llamando la atención de sus acompañantes.

"Hiro¿estás bien?" Shûichi volvió a preguntarle.

Hiro se giró para responderle. "Estoy bien, completamente bien. Los veo mañana."

Cuando el guitarrista abrió la puerta un poco más ampliamente para entrar a la habitación, Shûichi y Eiri echaron un vistazo para ver que había causado el cambio en la actitud de Hiro.

La puerta se cerró con llave, dejando a un cantante y un novelista de pie en el pasillo, ambos con una sonrisa divertida. Se miraron mutuamente, sonrieron ampliamente, y se dirigieron a su propia habitación.

Continuará...

Notas de ffpanda: ROMPÍ MI PROPIA REGLA! NO HUBO LEMON EN ESTE CAPÍTULO! Lo siento! Prometo un GRAN lemon el siguiente capítulo! Oh, y no sólo los privé de su lemon, además lo corté en un momento de tensión! No están totalmente curiosos por saber lo que Hiro vio cuando abrió la puerta??? MUAJAJAJAJAJAJAJAJA!!

Un interesante artículo para 'principiantes' en castigos (en inglés)

www (punto) leathernroses (punto) com (slash) generalbdsm (slash) mstrcerebuspunishment (punto) htm

Algunos de los juguetes sexuales y artículos de bondage que describí en este capítulo suenan un poco extremos, verdad? Artículos para tortura de genitales masculinos, por ejemplo… Bueno, piensen en esto como un anticipo de algunas cosas que verán en la versión 1.0. Si desean que les envíe links con información de algunos de estos juguetes, o sólo quieren saber como son, escríbanme con confianza!

(1) No. No les diré que fue. Creyeron que el castigo del capítulo anterior fue malo? Este fue peor. Hagamos un trato: Lo escribiré en Dep 1.0

(2) Suspensión (Mayores de 18):
www (punto) brutalscream (punto) com (slash) galleries (slash) 4e2898 (slash) 05 (punto) jpg

(3) JAJAJAJAJA! Oh, los patitos de goma! YO QUIERO UNO!!! (Mayores de 18)

www (punto) stockroom (punto) com (slash) b367 (punto) htm

Próximo capítulo: Estamos en el resort, así que solo montamos escenas de aquí en adelante!!

Notas de traducción: No llevo una cuenta clara, pero me parece que este capítulo es el que más se ha tardado en cobrar vida. Por qué? Notaron la cantidad de juguetes sexuales y nombres técnicos? Tomó mucho tiempo, y ciertamente, mucha ayuda poder darles una traducción o llegar a un consenso cuando las traducciones no aparecían por ninguna parte. Juro que jamás visité tantos sitios de juguetes sexuales como ahora!

Desde ya les pido que si hay algo que no les haya quedado claro me lo pregunten con confianza y yo cuanto antes les responderé. Aquí sólo puse un par de términos que preferí dejar en inglés y uno que quizás no conozcan:

- Pinwheel: Podría haberse traducido como 'molinete', pero preferí dejar el término original. Este pequeño juguete es parecido a un cortador de pizza pero con puntas. Se pasa sobre la piel y pincha ligeramente. Su nombre completo es Wartenberg Pinwheel y originalmente es un artículo utilizado en medicina.

www (punto) bmeshop (punto) com (slash) ProductCart (slash) pc (slash) catalog (slash) pinwheel (guión bajo)1880 (guión bajo) general (punto) jpg

- Humbler: Este objeto se utiliza en los juegos de tortura de genitales masculinos. Consiste en un aparato que se engancha en la base del escroto por la parte central y se instala bajo los glúteos por la parte trasera de los muslos. Con esto se restringe el movimiento a una posición, en general, de rodillas. De ahí su nombre humbler, vendría a ser como el 'humildador' xD ya que te obliga a ponerte en una posición de humildad. La foto es altamente explícita pero así se entiende más:

www (punto) extremerestraints (punto) com (slash) images (slash) db300e (punto) jpg

- Enema: Es un procedimiento para meter agua al intestino grueso a través del ano. La cantidad de agua que se introduzca depende del tamaño del enema (una pequeña bolita o una bolsa). Sirven para la higiene durante el sexo anal y evitar infecciones.

Muchísimas gracias como siempre a Nadeshiko Takase por ayudarme como mi beta y a Yellow Moth por su enorme ayuda con los juguetes sexuales. Por un momento hasta pensé en borrar los párrafos xD pero luego pensé 'nah, como privarlos de conocer tal variedad de juguetes', y esa fue la causa del brutal retraso.

Gracias por leer y nos veremos en el siguiente capítulo!