Notas de ffpanda: Este es un fanfic BDSM. Eso significa que 'ciertos personajes' consiguen placer sexual causando y recibiendo dolor ligero. Si esto no los atrae, MEJOR QUE SALGAN AHORA! No lean, se enojen y me manden flames. Será su culpa si no leen mis advertencias. Pasando a otro punto, el dolor inflingido en este capítulo es muy ligero. Seguido de algo más 'fluffy'. Seguido de algo más doloroso. Hablo en serio, las escenas montadas en este capítulo CONTIENEN S/M – DOLOR!!
Han sido advertidos!
Notas de traducción: Recordamos a nuestros lectores que esto es una traducción. Para datos de autora y disclaimers pertinentes favor pasar al primer capítulo. Gracias!
"Hiro¿vas a estar bien?"
El guitarrista no oyó una palabra que dijo Shûichi. Su atención estaba en la habitación, y su sonrisa se extendió de oreja a oreja, inmediatamente llamando la atención de sus compañeros.
"Hiro¿estás bien?" Shûichi volvió a preguntarle.
Hiro se giró para responderle. "Estoy bien, completamente bien. Los veo mañana." Abrió la puerta e ingresó a la habitación, incapaz de controlar su enorme sonrisa, la que le causaba un dolor en la quijada.
Esto era lo que deseaba. Con esto había fantaseando todo este tiempo. Jamás debió haber dudado de Suguru. Si tan sólo hubiese tenido más confianza en sí mismo desde el comienzo y hubiera hablado con Suguru acerca de sus necesidades, habrían podido haber comenzado esto mucho antes.
Oh, pero no tenía NINGUNA queja. La visión frente a él le causó una erección inmediata. Hiro se quitó la camisa y las botas, y con confianza se acercó a su sueño húmedo viviente.
"Bebé, espero que estés listo para esto," Hiro le dijo mientras se aproximaba a Suguru por detrás. Envolvió con sus brazos a su sub y presionó su pecho desnudo contra la cálida piel de la espalda de Suguru. "Porque esta noche, te haré todo mío"
(Más temprano esa noche)
Suguru revisaba continuamente su reloj. Había arreglado una cita con un Dom del Resort justo después de las 6:15 pm. Sabía que tendría que mentirles a todos y pretender estar enfermo, pero el resultado compensaría todo. No podía esperar a ver como reaccionaría Hiro ante su sorpresa.
Tras retirarse del comedor, Suguru regresó rápidamente a la habitación. Mizuki estaba de pie frente a la puerta, esperándolo. "Gracias por ayudarme con esto, Mizuki-sama."
Sonriendo, el rubio abrió la puerta con su propia llave y guió a Suguru al interior. Sabían que contaban con tiempo limitado, incluso corrían el riego de ser interrumpidos si Hiro decidía regresar antes de tiempo. Otros empleados eran parte del plan, listos para distraer a Hiro de la habitación si era necesario.
Mizuki guió a Suguru hacia el baño. "Desnúdate. Necesitamos limpiarte primero."
Una vez que Suguru estuvo listo, Mizuki lo guió al inodoro equipado con las varas. Le explicó como funcionaban los artículos de limpieza y salió de la habitación para brindarle privacidad al tecladista.
Suguru llamó de regreso a Mizuki en cuanto estuvo listo. El pequeño lucía un tanto incómodo, pero le aseguró al Dom que había completado cada paso. Estaba completamente limpio por dentro, y ahora era tiempo de limpiarlo por fuera.
Mizuki esperó mientras Suguru se duchaba y le comentaba que se esperaría de él esta noche.
"Lo primero y más importante¿ya escogiste una palabra de seguridad?"
Suguru había estado pensado en ello. Tenía que encontrar una palabra tan sacada del contexto de sus escenas que no diera cabida a errores. Se le ocurrió 'calabaza'. Mizuki estuvo de acuerdo, y discutieron las reglas.
"En general, no hables a menos que tu Dom se dirija a ti primero. Siempre debes estar atento de las necesidades de tu Dom. Si quiere un cigarro, tráeselo y enciéndeselo. Si quiere beber algo, asegúrate que lo consiga, y vuelve a llenar su vaso en cuanto termine. Él te dirá como debes llamarlo durante sus escenas. Refiérete a él como te lo indique. Agradécele todo lo que te haga, a menos que tengas órdenes estrictas de permanecer en silencio. En ese caso, agradécele cuando acabe la escena."
Suguru escuchaba con atención mientras se bañaba, asegurándose de jabonar cada centímetro de piel, algunos centímetros más que otros.
"Cuando Nakano-sama entre a la habitación, estará tentado a pasar directamente a la escena. Eso podría ser peligroso, ya que nunca han discutido sus límites. Necesitas entender que, si bien él es tu Dominante, la persona al mando en una relación BDSM es en realidad el sumiso. Comienza rogando que te permita discutir tus límites. Debes tener claro lo que permitirás y lo que no. Viste el humbler en la habitación y prácticamente te pusiste verde cuando expliqué su funcionamiento. Si no le das explicaciones muy claras a Nakano-sama de tus limitaciones, pensará que no tienes ninguna, y podría ordenarte que te lo pongas. O podría golpearte más allá de tu capacidad de soportarlo."
Suguru comprendía algunos de sus límites. Tuvo mucho tiempo para pensarlos durante las semanas anteriores. En cuanto oyó que vendrían al Resort, inmediatamente comenzó a planificar esta noche. "¿Entonces sólo es cosa de decirle lo que puede y no puede hacerme, Mizuki-sama?"
El Dom sonrió. "Básicamente, si. Pero hazlo de una manera muy respetuosa. Puedes decir algo como, 'estoy interesado en bondage ligero' o 'preferiría no sentir dolor', o como te parezca mejor para transmitir tu mensaje. Nakano-sama parece una persona razonable, y te escuchará. Las palabras de seguridad son para detener completamente las escenas. Si tienes que usar la tuya, es porque algo ha salido tremendamente mal. Es mejor tener las cosas claras desde un comienzo que cortar la escena abruptamente."
Suguru salió de la ducha y se secó con una toalla. Queriendo presentar la mejor imagen posible para su Dom, peinó y secó su cabello con mucho cuidado. Cuando estuvo listo, se presentó ante Mizuki.
Mizuki se puso de rodillas y le ordenó a Suguru girarse e inclinarse. Con movimientos clínicos, el Dom inspeccionó el cuerpo del pequeño. "Muy bien. Estás perfectamente limpio y hueles un tanto dulce y a almizcle. Tu Dom apreciará las molestias que te has tomado. Ahora, un buen sub prepara su cuerpo antes de una escena. ¿Quieres hacerlo tu mismo o necesitas mi ayuda?"
Suguru se puso completamente colorado. "Yo mismo puedo hacerlo, Mizuki-sama."
Mizuki sacó de una gaveta una botella de lubricante. "Tómate tu tiempo con esto. Dilátate y lubrícate completamente. Si estás más cómodo recostado, podemos pasar a la habitación."
Suguru tomó el lubricante. "Gracias, Mizuki-sama. Puedo hacerlo aquí." Puso un pie sobre la tapa de un inodoro mientras embetunaba sus dedos. Continuaron hablando mientras Suguru metía y sacaba sus dedos de su entrada, dilatándola. No pudo evitar excitarse, pero Mizuki no comentó nada acerca de su creciente erección.
"¿Sabes que quieres hacer para recibir a tu Dom? Nos quedan cerca de veinte minutos."
Suguru sabía exactamente como quería que Hiro lo encontrara, y añadió unos cuantos detalles basándose en la conversación anterior con su amante. Mizuki rió, y una vez que Suguru terminó de prepararse y lavar el exceso de lubricante de sus manos, pasaron a la habitación para terminar de prepararlo para la escena.
Tras terminar de vestirlo y ponerlo en posición, Mizuki le deseó a Suguru una feliz y excitante noche y se retiró, cerrando la puerta detrás de él.
Suguru permaneció en su posición pensando en lo que estaba por ocurrir. Hiro iba a sorprenderse mucho cuando abriera la puerta, y Suguru encontró aquel prospecto altamente excitante. Podía sentir pequeñas gotas de pre-orgasmo cayendo de la punta de su miembro, pero era incapaz de limpiarlas o brindarse placer alguno.
"¡Date prisa en regresar, Hiro!. ¡No sé cuanto más podré esperar por ti!"
(Presente)
Hiro frotó su torso de arriba hacia abajo contra la espalda de Suguru mientras acariciaba la viva erección de su amante. Ya estaba muy resbaladiza, y había unas cuantas gotas de semen en el piso bajo él.
"Señor," Suguru comenzó. "¿Podría decirle mis límites?"
Las manos del pelirrojo continuaron explorando el perfecto cuerpo de su sub, acariciando la piel de sus nalgas, retorciendo la peluda cola de conejo.
"Por favor hazlo, y mientras estemos en escena, me llamarás Sensei o Amo, y yo te llamaré de cualquier forma que desee."
"Gracias, Sensei." Suguru procedió a decirle a Hiro lo que era capaz de soportar, al menos en este punto de su relación. Dijo que podría tolerar bondage, siempre y cuando no fuera demasiado extremo, y que estaba interesado en explorar ciertos aspectos del dolor. Pidió no recibir cortes, quemaduras o heridas serias. Mencionó que sus manos debían permanecer fuera de todo límite, y sus brazos protegidos, ya que eran su herramienta de trabajo. Terminó diciendo que los únicos fluidos corporales que admitiría en juego eran saliva y semen.
Hiro estuvo de acuerdo y le preguntó cual era su palabra de seguridad. "Calabaza."
"Muy bien¿estás listo para comenzar?"
Suguru asintió y respondió, "Sí, Sensei. Tengo muchos deseos de complacerlo."
Hiro retrocedió y observó a su sub, ordenándole no correrse a menos que se lo permitiera. Suguru estaba encadenado a una cruz de San Andrés, la cual básicamente era una equis gigante de madera asegurada a la parte trasera del área de la plataforma. Sus brazos y piernas estaban ampliamente extendidos, y tenía los ojos vendados.
Tenía puesto un anillo en el pene de sacado rápido, el plug de cola de conejo y orejas de conejo aseguradas a su cabeza. Hiro se puso completamente duro, tanto que dolía, al ver a su sub de esa forma, y sabía que necesitaba tomarse unos momentos para tranquilizarse o esto terminaría demasiado rápido. Pero quería darle a Suguru una probada de lo que le esperaba.
Quitándole la cola de conejo lentamente, Hiro sacó su miembro y frotó la cabeza contra la entrada de Suguru. Éste embistió hacia atrás, exponiéndose en toda su amplitud.
Hiro continuó excitándolo, negándose a penetrarlo o brindarle ningún placer real. Suguru jadeó y se retorció, tratando desesperadamente de conseguir una mayor estimulación
El guitarrista cogió un mechón de cabello de Suguru para inmovilizarlo. Deslizó su miembro entre las piernas de su sumiso, frotando su escroto y perineo. Suguru podía sentir las piezas metálicas de los pantalones de Hiro frías y duras contra su piel mientras era excitado sin piedad.
"¡Oh Sensei!. ¡Tan rico!. ¡Por favor!. ¡Más!" Si Hiro seguía con lo que estaba haciendo, sin importar la ausencia de penetración y el anillo en su pene, Suguru se correría.
"¿Quieres más?. ¿Quieres que te la meta?. ¿Que haga que te corras?" Hiro besó y mordisqueó el cuello y los hombros de Suguru, manteniendo su cuerpo presionado fuertemente contra su amante.
"¡OH DIOS!. ¡Sí!. ¡Por favor!. ¡Por favor!. ¡Por favor!" Suguru comenzó a balbucear incoherentemente. Volviendo a meter la cola de conejo al cuerpo de Suguru, Hiro supo que era el momento. Con gran fuerza de voluntad, el Dom se separó de su sumiso y caminó hacia la habitación, cerrando la puerta a sus espaldas.
Suguru casi gritó de frustración. Cayó hacia delante, dejando que las cadenas alrededor de sus muñecas soportaran su peso.
Hiro se apoyó contra la puerta cerrada y se forzó a controlar su respiración. Entonces se paseó por la habitación juntando los juguetes que planeaba usar en el cuerpo de su sub. Colocándolos sobre la cama, entró al baño y se desnudó. Habían pasado horas desde su ducha esa mañana, y si iban a montar escenas, quería estar completamente limpio para el placer su sumiso.
A pesar de que no tenía ninguna intención de permitirle a Suguru penetrarlo, de todas maneras se limpió tanto por dentro como por fuera. Una vez que terminó con sus preparativos, volvió a la habitación para vestirse. Se puso unos pecaminosos pantalones de cuero muy apretado que dejaban al descubierto tanto sus nalgas como su parte frontal, un arnés de PVC en el pecho y guanteletes de cuero. Le prometió a su amante que usaría una cola de zorro, así que después de dilatarse y lubricarse, Hiro deslizó el plug en su ano. El pelo le hacía cosquillas en sus nalgas y el dorso de sus piernas, pero le agradaba la sensación. Terminando su atuendo, Hiro se puso un par de orejas de zorro.
Cuando regresó a la sala, Suguru seguía inclinado hacia delante en sus amarras. Inmediatamente se puso derecho. A pesar de haber sido dejado solo por un buen rato, seguía erecto y listo para jugar.
Los brazos de Hiro estaban cargados con los juguetes que había seleccionado. Los dejó a un lado y cogió un látigo de tiras negro y rojo de cuero de ciervo. Ya que Suguru estaba vendado, sólo podría saber lo que pasaba a través de sus oídos. No pudo determinar de donde venían los suaves silbidos que oída, hasta que calló sobre él el primer golpe.
Hiro sacudió el látigo lentamente, creando una suave sensación de caricia en lugar de un dolor punzante. Cayó sobre la pierna izquierda de Suguru, y las tiras de cuero se enrollaron alrededor de su piel suavemente. Casi le hizo cosquillas, y el sub no pudo contener un profundo jadeo de sorpresa.
Batiendo el látigo nuevamente y ligeramente más fuerte, Hiro apuntó al trasero de Suguru. Esta vez, hubo una pequeña sensación de escozor. Desapareció casi al instante, dejando un punto tibio en su piel.
Hiro continuó golpeando con el látigo a su sub, cada golpe un poco más fuerte que el anterior. Era tan excitante ver como el placer de Suguru aumentaba junto con su dolor. El tecladista chillaba con cada golpe, arqueando su espalda en contra de las tiras de cuero y luego embistiendo de regreso como si rogara por más. Con su mano libre, Hiro acarició su propio miembro.
La piel de Suguru estaba muy roja, y había marcas entrecruzadas por toda su espalda. Decidiendo que ya era momento de pasar al siguiente juego, Hiro dejó el látigo y se acercó a su sub. Deslizando sus dedos por encima de las marcas dejadas por el cuero, Hiro le susurró, "¿quieres que te haga más cosas, Ángel?" Llevó una mano hasta la entrepierna de Suguru y giró sus testículos en su mano.
"Mmmm, Sensei¡por favor!" Suguru tembló y tiró de sus amarras, deseando desesperadamente poder ver que ocurría a sus espaldas.
Hiro volvió a quitarle la cola de conejo, y lo reemplazó con un dildo de próstata. La cabeza bulbosa se deslizó hacia dentro y arriba hasta que Suguru gritó de éxtasis. Hiro lo dejó en su interior y encendió las vibraciones. Tenía velocidades ajustables, por lo que comenzó con pulsaciones leves, lentamente aumentando el ritmo.
El miembro de Suguru estaba extremadamente duro; la cabeza brillaba con un tono púrpura por haber sido dejado desatendido por tanto tiempo. Deseaba desesperadamente que Hiro se lo frotara, pero el constante golpeteo contra su próstata le robó el aliento y no lograba pronunciar ni las sílabas más básicas.
Retorciéndose contra sus amarras nuevamente, Suguru intentó separar más sus piernas, rogando por más a su Dom de manera silenciosa. Hiro continuó acariciando su propio miembro, encantado por la sensible reacción de su sub ante este juego. Sabía que Suguru estaba a punto de correrse, así que decidió tener piedad con él.
Quitándole el vibrador, Hiro deslizó su propio miembro por el estrecho canal, presionando su cuerpo fuertemente contra la espalda de su sub. Ambos gritaron con placer, permaneciendo quietos para no correrse demasiado rápido.
Hiro rodeó con sus dedos los pezones de Suguru. Estaban duros y sensibles, los toques hacía que el tecladista saltara ante cada peñisco y caricia.
Partiendo lentamente, Hiro salió hasta que sólo la cabeza de su miembro permaneció hundida en su cuerpo, y luego volvió a embestir dentro del cálido canal. Suguru gritó y embistió hacia atrás, intentando lograr una penetración más profunda.
Hiro se aferró a las caderas de Suguru al punto de causarle hematomas y lo embistió a paso acelerado, cogiéndose a su sub tan fuertemente que ambos dependían de la fuerza de las cadenas para mantenerse de pie.
Deslizando un brazo alrededor del cuerpo del tecladista, Hiro tomó su duro miembro y comenzó a bombearlo, dejando que el movimiento de sus caderas hiciera el trabajo.
"¡SENSEI! Ah¡NO!. ¡Por favor!. ¡ALTO!" Hiro casi se detuvo ante las palabras de su sub, pero sin oír la palabra de seguridad, no tenía intenciones de detenerse. En lugar de eso, se movió más fuertemente, doblando sus rodillas ligeramente para poder cambiar el ángulo de su verga.
Suguru aspiró profundamente, tragando todo cuanto pudieran sus pulmones. Las sensaciones comenzaban a abrumarlo. Su espalda le ardía por los golpes del látigo, añadiéndose al placer y llevándolo cada vez más alto. Sentía que iba a explotar si no se le brindaba ningún alivio. Las manos de Hiro, su miembro, su cuerpo presionando contra el suyo lo hacían sentir increíblemente excitado.
De improviso, ya no era capaz de sentir su cuerpo en el sentido físico. Sudaba, respiraba y se movía, pero estaba separado de todo aquello. Todo lo que Suguru sabía era placer y dolor, mezclándose para crear una embriagante sensación de euforia. Estaba conciente de Hiro entrando en él, dejándolo sin aliento, pero él flotaba por sobre todo ello. Era como cuando era un niño y giraba una y otra y otra vez mirando las estrellas. Estaba perdido en las alturas, y no podía evitar la risa que escapaba de él.
Hiro supo que había empujado a Suguru hacia el sub-espacio. Acariciando el miembro en su mano con más fuerza, le quitó el anillo y gritó, "córrete para mí - ¡ahora!"
La conciencia de Suguru fue traída de golpe de regreso a su cuerpo mientras su orgasmo lo atravesaba. Gritó al tiempo que chorros de líquido blanco y caliente eran disparados de su miembro y hacia los dedos de su Dom. En cuanto acabó, Hiro salió de su interior y se frotó a sí mismo para acabar, pintando el culo y la espalda de Suguru con su semen. Salpicó contra su entrada y chorreó por sus piernas, marcando al sumiso como suyo.
Lo último que Suguru antes de perder el conocimiento fue, "Así que eso es el sub-espacio. ¡No puedo esperar para repetirlo!"
Hiro capturó el cuerpo de su sub cuando éste se desvaneció, sosteniéndolo y jadeando contra su espalda. Llevando su mano hacia arriba, liberó sus muñecas de las cadenas. Luego llevó ambos cuerpos hacia el piso, donde soltó sus tobillos y le quitó la venda.
Suguru lucía completamente pervertido. El guitarrista no deseaba más que llevarlo a la habitación y atarlo a los postes de la cama, pero se negó a actuar bajo tal impulso. Suguru no dio ninguna indicación de que este acto pudiera repetirse, y en lugar de hacer enfadar a su amante, decidió esperar a que despertara.
Primero le colocó nuevamente la cola a Suguru en el trasero, para luego coger el cuerpo entre sus brazos. Esta había sido la experiencia sexual más extraordinaria de toda su vida, e incluso si semejante oportunidad no volvía a presentársele, sabía que lo visitaría en sus sueños por muchos años.
Suguru se movió ligeramente, abriendo sus ojos y mirando suavemente a Hiro. "Sensei, gracias. ¡Eso fue increíble!" Sonrió ampliamente y se acurrucó entre los brazos de su amante.
"Me alegro de que te haya gustado. ¿Crees que podamos hacer más cosas así nuevamente?"
Riendo, Suguru le respondió. "Por favor, Sensei. Me gusta ser su sub y quiero pasar todo el fin de semana montano escenas con usted. ¿Quizás podemos llevarnos a casa nuestros juguetes favoritos y jugar allá también?"
La sonrisa de Hiro igualó la de Suguru. Atrayendo el cuerpo más pequeño contra su pecho, se besaron profundamente. "Primero limpiémonos. Ambos tenemos semen por todas partes. Luego podemos jugar nuevamente. Y te tengo un regalo en la habitación. Estaba esperando tener una oportunidad para entregártelo."
Suguru se puso de pie primero y ayudó a su Dom a pararse. Hiro caminó ligeramente por delante del tecladista, su cola de zorro sacudiéndose con cada paso. Suguru se quedó de pie y la observó. No tenía idea de que Hiro llevase la cola puesta. Sólo entonces notó las orejas a juego sobre la cabeza de su amante. Decidiendo tomar la iniciativa, Suguru corrió frente a su Dom, asuntándolo ligeramente. Cuando estuvo un par de metros frente, se inclinó sutilmente, meneando su cola de conejo y diciendo, "¡pensé que el gran zorro malvado supuestamente iba a comerme!"
Hiro abrió los ojos ampliamente mientras se daba cuenta de la apariencia de su sub. Cola de conejo, orejas de conejo y semen cayendo por su piel, el miembro de Hiro rápidamente se unió a la fiesta. Ya no le importaba poder bañarse. "Será mejor que corras y te escondas, porque si te atrapo¡no tendré piedad contigo!"
Con un pequeño chillido y un saltito de conejo, Suguru corrió a toda velocidad hacia la habitación, cerrando la puerta detrás de él. Siguiendo su atuendo, una sonrisa zorruna se dibujó en el rostro de Hiro mientras comenzaba a cazar su presa.
"¡Si!" le gritó. "¡Definitivamente tengo ganas de comerme una cola de conejo!" Abriendo la puerta de la habitación, Hiro observó el interior. Parecía vacía. La inspeccionó con cuidado, y luego, teniendo una mejor idea, se puso de cuatro patas y comenzó una verdadera casería de su presa. Hiro hizo fuertes sonidos al olfatear mientras caminaba por la habitación, mirando debajo de la cama y detrás de las cortinas. Su conejito de cola peluda no estaba por ningún lado, así que se dirigió al baño.
Había una hermosa y erótica mampara japonesa separando los inodoros de la ducha, así que lentamente caminó hacia ella, con el trasero en alto y sacudiendo su cola de lado a lado mientras se movía. Saltó hacia delante, esperando atrapar a Suguru desprevenido. Para su consternación, no había ningún conejito ocultándose detrás.
El zorro se dio vuelta para revisar mejor la habitación, y en uno de los espejos logró ver el reflejo de Suguru saliendo de uno de los armarios y regresando a la sala.
Con toda la velocidad que podía alcanzar sobre sus manos y rodillas, Hiro salió disparado del baño hacia la habitación. Suguru lo vio entrando, soltó un chillido y saltó hacia la sala. Sus orejas rebotaban con cada brinco, y su cola se ondeaba como una bandera ante los ojos del zorro.
Hiro olfateaba fuertemente y continuó su camino, dirigiéndose hacia su sabrosa cena. Suguru se ocultó en la parte más lejana de la plataforma, sus ojos muy abiertos y su pecho agitado por el esfuerzo.
El zorro lo tenía atrapado. No tenía donde escapar, así que se acurrucó en un rincón como cualquier otro conejito lo haría. Giró su rostro hacia la muralla y meneó su cola hacia su cazador, diciéndole, "Por favor, Kitsune-san¡no me coma!. ¡¡Haré cualquier cosa que desee!!"
Con las orejas, la cola y esos pantalones abiertos, Hiro realmente lucía como un zorro mientras se aceraba a su presa acorralada. "¿Cualquier cosa, Usagi-chan?" Se lamió los labios mientras observaba la apariencia de su presa. Suguru estaba ansioso, erecto y esperando ser atacado.
"¡Lo que sea, Kitsune-san! Absolutamente todo." Para enfatizar su promesa, Suguru se dio vuelta y se abrió ampliamente de piernas, mostrando perfectamente 'todo' lo que el zorro podía hacerle.
Hiro se le abalanzó y cogió a Suguru de los hombros. Presionando su espalda contra la muralla, cubrió la boca de su sub con la suya. Las manos del guitarrista recorrían el cabello de su conejito, cogiendo mechones sedosos fuertemente para inmovilizarlo por completo. Besando una vez los labios de Suguru, Hiro retrocedió para observar a su sub, con un brillo rapaz en sus ojos. Decidiendo seguir con la escena hasta el final, soltó el lado derecho de la cabeza de Suguru y lo abofeteó. Antes de que la marca roja se enfriara, Hiro lamió el punto golpeado, deslizando su lengua desde la base de su mejilla hasta arriba.
Suguru tenía las piernas a medio doblar, así que Hiro volvió a cogerlo por el cabello y lo empujó hasta que quedó sentado sobre éstas. Luego se movió para quedar a horcajadas sobre los muslos de Suguru, presionando su erección contra el estómago de su conejito.
Quedó dominantemente sobre su sumiso y volvió a besarlo, tirando con fuerza el cabello de Suguru. En un fuerte contraste a los movimientos de sus dedos, dominantes y rapaces, los besos de Hiro continuaron siendo suaves, tiernos y gentiles.
El pelirrojo manobrió sus caderas hasta que el miembro de Suguru quedó atrapado entre sus cuerpos. Sin dejar de besarlo, el zorro comenzó a mover su cuerpo, frotando ambos miembros uno contra el otro. Suguru se inclinó hacia atrás todo lo que pudo, atrayendo a Hiro abajo con él. Estaban pegados al muro, así que Suguru no tenía mucho espacio para moverse, pero hasta el movimiento más ligero profundizaba su contacto y placer.
Hiro tiró con fuerza el cabello de Suguru, pero su lengua enterrada profundamente en la boca de su sub le impedía gritar. El guitarrista sintió las manos de Suguru en sus antebrazos con fuerza, clavando sus uñas en su piel. El dolor era ligero¡pero lo estaba volviendo absolutamente loco!" Embistió sus caderas más fuerte y rápidamente, su cola haciendo cosquillas en la parte posterior de sus testículos mientras se agitaba entre sus piernas.
La intensidad de sus besos nunca amainó, ganado fuerza y pasión a cada momento. Suguru se estaba separando de sí mismo nuevamente, volando por sobre sus cuerpos mientras su orgasmo se aceraba.
Hiro se sentía increíblemente poderoso dominando a Suguru de esta forma. El patrón de su lengua violando su boca iba al compás de sus caderas embistiendo contra Suguru. Sin detener sus besos, le grito "¡Córrete ahora!" contra los labios de su conejito, y con un gruñido animal, se derramó entre sus cuerpos. Suguru fue llevado a su límite ante esto, sintiendo su propia semilla chorrear sobre el miembro de Hiro.
Continuaron embistiendo sus caderas y besándose hasta que todos sus temblores cesaron. Hiro casi colapsó sobre el cuerpo de su sub, pero se corrió para evitar aplastarlo. Soltó el cabello de Suguru y observó a su sumiso.
Los ojos de Suguru estaban muy abiertos y su mirada perdida. Se concentró en su Dom y susurró entre jadeos, "Muchas gracias, Sensei. Eso fue, eso fue¡oh dios!"
Hiro soltó una carcajada y besó suavemente a Suguru en los labios. "Gracias, Usagi-chan. Eres mucho más de lo que alguna vez soñé posible."
Se separó del cuerpo de su sub y cogió el pequeño cuerpo en sus brazos. Cargándolo en estilo nupcial por su habitación, le preguntó, "¿qué te parece un buen baño en el jacuzzi? Creo que ambos necesitamos un descanso, unos cuantos arrumacos." De camino al baño, Hiro se detuvo para tomar una pequeña caja negra que llevaba en su equipaje.
Suguru suspiró con alegría y ocultó su rostro en el cuello de Hiro. "Eso suena fantástico, Sensei. ¡Lo amo muchísimo!"
"Ahh, Suguru, también te amo."
Coninuará...
Notas de ffpanda: Eso fue S/M MUY MUY MUY suave. Espero que lo hayan disfrutado! Ciertamente Hiro disfrutó sus dos escenas!!! Bueno, después de todo, es completamente nuevo en esto de ser Dom, y aun está descubriendo que le gusta y que no. Esas le gustaron. XD
El sitio al que los estoy dirigiendo para ver los juguetes es realmente fantástico. Tienen prácticamente todo lo que un Dom o sub puedan necesitar ;-) REALMENTE lo tienen todo, incluyendo trajes de pony y equipos médicos (no recomendable para almas sensibles). Es para MAYORES DE 18, pero muy divertido de explorar!! Revísenlo!!
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Kitsune-san: Señor Zorro
Usagi-chan: Conejito
PRÓXIMO CAPÍTULO: Se centrará en Eiri y Shûichi – escena candente!! Y se avecna el concurso de adiestramiento!!
Así que, una vez más, adiós por ahora, y nos vemos la próxima!
ffpanda
Notas de traducción: D:Si, si, si, tengo perfectamente claro que me he demorado muchísimo en esta entrega. ¿Qué puedo decir a mi favor? Debido a que este año me he concentrado más en lo académico, he sacado muy buenos proyectos en la U! Viva!!!!!!... Ok, eso no nos convoca hoy xD. Se vienen mis dos escenas favoritas en los capítulos 20 y 21, además de mi aftercare favorito en el capítulo 27. Y por supuesto, atentos que en cualquier momento caerá sobre ustedes el primer capítulo de Depravación 1.0!
Este capítulo me parece que no tiene términos especiales, pero por favor, cualquier duda siéntanse libres de preguntar, con gusto responderé. Ahora, el capítulo fue traducido a una velocidad que no creí posible en mi, pero debido a que me llegó una alta cantidad de 'recordatorios' de actualización tanto al mail como en reviews (se pusieron de acuerdo o qué? xDD) me sentí, digámoslo, algo obligada a darles lo que tanto esperaban. Y por Adicto no se alarmen, está listo, solo debe ser revisado. Este lo revisé yo sola, así que si lo notan mediocre, por decir lo menos, es por la falta del toque de Nadeshiko xD.
Un beso, disculpen la demora!!! Y espero que no se aburran de la historia :D. Nos vemos muy pronto en Adicto!
