Notas de ffpanda: Debo comenzar agradeciendo a todos por sus saludos. Ya estoy lista para volver a la acción y montar al caballo nuevamente! Hehehe… mientras Shûichi sea el caballo… o quizás Eiri…ÑAM!!
ADVERTENCIA: Un POCO de sangre en este capítulo. Nada extremo. Sólo un par de gotitas, no deberían molestar ni al más sensible.
Notas de traducción: Recordamos a nuestros lectores que esto es una traducción. Para datos de autora original y disclaimers pertinentes, favor pasar al primer capítulo. Gracias!
Eiri no podía contener la sonrisa después de ver la escena tras la puerta de Hiro y Suguru. Obviamente, les esperaba una agitada noche. ¡Finalmente los más inocentones estaban revelando sus secretos!
Originalmente, Eiri pensó que había sido un error traer a Suguru al resort. Si Hiro realmente quería probar algo de BDSM, perfectamente podría haberse conseguido un sub en busca de un Dom. No era extraño este estilo de vida que Doms y subs se juntaran únicamente durante las escenas, mientras vivían sus vidas completamente separados. Montar escenas no se trataba sólo de sexo; el sexo era tan sólo una parte de esto. Muchas de las personas que visitaban el resort han dejado a sus esposos y esposas en casa mientras ellos pasaban un buen rato.
Estaba complacido de ver que las cosas resultaran tan bien para ellos. Quizás ahora Hiro dejaría de vivir a través de las historias de Shûichi.
Hablando del rey de Roma… Shûichi caminaba ligeramente por detrás de Eiri mientras entraban a la habitación. Habían pasado la tarde montando escenas y ambos estaban ansiosos por regresar a la acción. Eiri tenía un par de posibles sorpresas para su sub, pero Shûichi tendría que ganárselas antes de que se le revelaran. El pelirrosa ya se había ganado una sorpresa por permanecer tanto tiempo en silencio.
"¿Estás listo para jugar o necesitas un descanso?" Eiri le preguntó a su sub.
Shûichi sonrió con recato. "Primero me gustaría usar el baño, Amo. Luego, estoy ansioso por complacerlo."
Eiri asintió, liberó las esposas de sus muñecas y esperó pacientemente mientras Shûichi se retiraba. Cuando su sub regresó algunos minutos más tarde, ambos estaban listos para comenzar.
"Una vez más, Niño. ¿Cuál es tu palabra de seguridad?"
"Cebra." Shûichi nunca cambiaba su palabra, pero Eiri siempre se aseguraba que la tuvieran en mente antes de comenzar una escena.
"Bien. Desnúdate y preséntate ante mi." Estaban en la sala, y Eiri se sentó en uno de los sofás. Shûichi se desnudó lentamente, asegurándose de montar un buen espectáculo para su Dom. Con el tiempo había aprendido que si podía excitar a Eiri desde el comienzo, la escena sería mucho más placentera para ambos.
Shûichi se quedó de pie delante de él, erecto, usando tan sólo un anillo alrededor de su miembro y un collar en su cuello. Eiri estaba muy complacido, y le dijo a su sub que se arrodillara frente a él.
"Comienza por mostrarme para que sirve esa boquita tuya. Ya ganaste cinco puntos esta tarde. Dependiendo de lo bien que actúes ahora, puedes sumar unos puntos más."
Shûichi llevó sus manos detrás de su espalda. Se le ordenó que usara su boca, y sabía que si se descuidaba y tocaba a su Amo con sus manos, sería disciplinado. Acercándose cada vez más a Eiri, Shûichi lamió sus labios mientras observaba el creciente bulto debajo de la tela.
El cantante frotó su rostro contra el cuerpo de su Amo, comenzando por sus tobillos. Eiri se apoyó contra el sofá y dejó que su sub lo complaciera. Subiendo por las piernas del rubio, Shûichi lo acarició con su boca, emitiendo suaves sonidos que casi sonaban como maullidos.
Subiendo lentamente, Shûichi llegó a las rodillas de Eiri. Presionando contra ellas, convenció a su Amo de abrirlas para él. El cantante sabía que a su amante le encantaba ser estimulado en sus muslos internos. Era una zona casi tan erógena como sus orejas.
Shûichi recorrió sus muslos pausadamente para luego subir hasta su estómago. Cubrió con su boca el ombligo de Eiri, levantando la polera con su nariz. Cuando logró revelar parte de su estómago, Shûichi giró su lengua alrededor del ombligo de su Dom, cayendo en su interior para excitarlo y hacerle cosquillas. Eiri no pudo contener los suaves gemidos que escapaban de sus labios. Animado ante esto, Shûichi metió su lengua con más fuerza, chupándolo y lamiéndolo a compás.
Eiri movió sus caderas ligeramente, frotando su miembro contra el cuello de Shûichi. El pequeño sonrió, preguntándose si podría lograr que Eiri se corriera sólo estimulando su ombligo. ¡Vaya logro que ello sería! Decidido a intentarlo, presionó su lengua hasta el fondo y la retorció, lamiendo en círculos y equis su nívea piel.
Pero Eiri no estaba interesado en correrse por aquel método. Llevó sus manos a la cabeza de Shûichi y lo empujó hacia abajo, alineando la boca de su sub con su miembro envuelto en ropa. Shûichi fue forzado a permanecer quieto mientras Eiri empujaba sus caderas contra su boca y mentón. Cuando Eiri finalmente lo soltó, Shûichi rodeó el cuerpo de su miembro con su boca, chupándolo a través de la tela. Usando su boca de la mejor manera que todo Japón conocía, el sub hizo zumbar su garganta contra la hinchada erección, enviando profundas vibraciones contra el miembro de Eiri y envolviéndolo con su calor.
Mirando hacia arriba, Shûichi vio que su Amo tenía los ojos cerrados y disfrutaba las atenciones. Mordió la cremallera metálica y la bajó lenta y cuidadosamente. Eiri no llevaba nada de ropa interior, por lo que Shûichi puso especial cuidado de no agarrar o apretar nada a su paso. Una vez que estuvo completamente abajo, soltó el botón, liberando la última restricción alrededor del órgano de su amante.
El miembro de Eiri estaba lo suficientemente expuesto para que Shûichi comenzara a lamer la piel de arriba hacia abajo, para luego repartir besos desde la base hasta la punta. Se sentía pesado y cálido en su boca, y Shûichi adoraba la sensación y el sabor. Acarició el miembro con su boca, enterrando su cabeza contra la entrepierna de Eiri y soplando aire tibio contra la suave piel.
Eiri se inclinó y se quitó sus pantalones y luego la polera. Después de reacomodarse en el sofá, Shûichi continuó. Presionó contra el escroto de Eiri e inhaló, adorando aquel aroma a almizcle que Shûichi había terminado memorizando con el paso de los años. Estaban tan completamente enamorado de este hombre, que tan solo inhalar su aroma personal era suficiente para brindarle un exquisito placer. Lo envolvía una ola de alegría que hacía palpitar su miembro.
El novelista observaba a su sub con sus ojos semi cerrados. Le pondría un alto a esto en unos momentos, pero estaba de humor para dejarlo seguir un poco más. Vio como la cabeza de su miembro desparecía entre esos rosados labios. Shûichi abrió su boca para que su Dom pudiera ver su lengua retorcerse alrededor de la punta, lamiendo una gota de pre-orgasmo.
Levantando a Shûichi hasta que quedó sentado sobre el regazo del novelista, Eiri unió sus labios, sintiendo su sabor en aquella húmeda cavidad. Shûichi además sabía a las fresas que había comido de postre. Eiri sabía que lo había hecho a propósito, y apreció el esfuerzo. Rompiendo el beso y poniéndose de pie repentinamente, Shûichi fue tirado al piso con un "¡auch!". Para sus adentros, Eiri se rió de él, tirado en el piso con las piernas estiradas y una mirada de rechazo en su rostro.
Ignorando a su sub, Eiri miró la habitación lentamente, decidiendo como continuar su juego. Sus ojos cayeron en una de las bancas de bondage. "Niño, sígueme sobre tus manos y rodillas."
Shûichi inmediatamente gateó y se posicionó a un lado de Eiri. Ambos observaron una banca formidable.
Estaba hecha de metal con acolchado y correas de cuero. Básicamente lucía como la figura de un cuerpo de rodillas con sus brazos estirados a cada lado, levantado del piso unos cuantos centímetros.
"Súbete y quédate quieto," Eiri le ordenó. Shûichi se instaló sobre la banca y esperó que su Amo atara las correas alrededor de sus piernas, muslos, torso, brazos y manos. Una vez que estuvo completamente atado, Eiri deslizó una venda frente a sus ojos y una mordaza de pelota rosada en su boca. Shûichi odiaba estar amordazado. Lo hacía sentirse claustrofóbico; le costaba respirar, y siempre terminaba mordiendo con mucha fuerza su mordaza. Una vez que terminaban, le dolía la quijada. La única excepción era la embocadura de pony, que le dejaba cierto espacio para mover su mandíbula y lengua.
Eiri había traído muchos juguetes para el viaje, pero decidió buscar en la habitación y ver si podía agregar un juguete particular a su colección. Inmediatamente alcanzó un pinwheel. Shûichi había mencionado que estaba interesado en jugar con uno. El pinwheel que Eiri escogió era uno muy especial. Era uno doble: pinchaba y hacía cosquillas al mismo tiempo.
Eiri lo observó con detenimiento, sorprendido de que este juguete sexual fuera realmente un aparato médico llamado Wartenberg Wheel o Rueda de Wartenberg usado para testear respuestas nerviosas en pacientes. No podía evitar preguntarse quién habría sido el primero en usar algo así en una actividad sexual. Luego, sus ojos fueron atraídos hacia el humbler, y supo sin lugar a dudas que el mundo estaba habitado por gente mucho más pervertida que Shûichi y él.
Las cerdas cosquillosas eran de color púrpura y las ruedas eran dos círculos de acero inoxidable con agudas púas. Lo deslizó por la piel desnuda de su pierna primero, para familiarizarse con el peso y el movimiento de las ruedas. Resultó ser simple, causándole tanto dolor como cosquillas al mismo tiempo. Queriendo estar seguro de conocer su verdadero potencial, lo deslizó por su pierna nuevamente, esta vez con algo más de presión. Volvió a sentir cosquillas como la vez anterior, pero la sensación de las púas era más intensa y más dolorosa.
Una vez más, Eiri deslizó el aparato por su pierna. Escogió la parte más cosquillosa de sus muslos para la prueba final, y aplicó más presión contra sí mientras hacía girar las ruedas. Al principio era ligeramente placentero y ligeramente doloroso. Satisfecho, asintió para sí, pero el ligero movimiento de su cuerpo fue suficiente para llevar a las púas un paso más adelante. Tres agujas se enterraron en su piel al girar, sólo para salir y ser reemplazadas por dos más. Siseó de dolor y alejó el juguete de su piel rápidamente. Sabía que las púas estaban afiladas, pero no esperaba que lo cortaran con tal facilidad. Este aparato obviamente había sido afilado mucho más de lo que cualquier respetable doctor permitiría.
"¡Mierda!" Eiri gruñó mientras salía rápidamente de la sala en dirección al baño de la habitación. Cogió una toalla para presionarla contra los pinchazos y comenzó a abrir una gaveta tras otra. Cada agujero era muy pequeño y no dejaban salir más que unas gotitas de sangre, pero no quería que se abrieran nuevamente durante la escena o en ningún momento inoportuno, ni que ensuciaran la alfombra. Se les cobraría una tarifa adicional por limpiar sangre de la habitación, y a pesar de no ser tan cara, prefería evitarla.
Encontró antiséptico, peróxido, antibióticos untables y vendas, y se sentó para atenderse. Una vez que la herida estuvo limpia y dejo de sangrar, la envolvió con una venda y tomó todo entre sus brazos. Añadiendo una bolsa de bolitas de algodón y una toalla muy amplia, regresó a la sala.
Los artículos eran 'por si acaso'. Debía estar preparado en el caso de que las púas cortaran a Shûichi como lo habían cortado a él. No era su intención hacer sangrar a su sub, pero las posibilidades eran altas, así que tener el set de primeros auxilios a la mano era su responsabilidad.
Eiri extendió la toalla bajo el cuerpo atado de Shûichi y luego regresó a la mesa de los juguetes. Cogió una rueda de cosquillas corriente y bolitas anales de silicona, un tubo de lubricante térmico y regresó con su sub.
Si bien Shûichi odiaba estar amordazado, odiaba ser dejado solo aun más. Fue verdadera tortura que Eiri saliera de la habitación durante aquel extenso lapso. Había oído a su Amo maldecir y salir apresuradamente de la habitación, y eso lo tenía preocupado. Entre más tiempo tardaba Eiri en regresar, más se preocupaba Shûichi. Seguía imaginando a Eiri herido y él incapaz de ayudarlo por estar atado a esta 'banca de mierda'. Su corazón comenzó a latir con tanta fuerza en sus oídos que no notó cuando Eiri regresó y se le acercó por primera vez, colocando la toalla bajo él.
Para cuando el novelista se le acercó por segunda vez, su sumiso estaba en pánico. Eiri dejó a un lado los juguetes y se dirigió hacia la cabeza de Shûichi rápidamente, quitándole la venda y la mordaza de pelota.
"¿Qué te pasa?" le dijo bruscamente, pero sus ojos traicionaron su real preocupación. Shûichi tomó un instante para recobrar el aliento. Estaba pálido; haber chupado la pelota tan fuertemente mientras intentaba respirar casi lo hacía desmayarse.
"¿Te encuentras bien?" Los hermosos ojos de Shûichi revisaron el cuerpo de su amante e inmediatamente encontraron la pierna vendada.
Eiri acarició con sus dedos el cabello de Shûichi. Su pequeño baka se estaba preocupando por nada. "Estoy bien. No te preocupes por la venda, ya te lo explicaré más tarde. Pero veo que tenemos un problema¿verdad? Necesitas tener un método de decir tu palabra de seguridad si llegaras a necesitarla, pero la mordaza lo hace imposible."
El Dom se puso de pie y se acercó a otra mesa de juguetes. En ella había una pequeña campana metálica roja con el logo del resort en ella. La sostuvo frente al rostro de Shûichi y la sacudió. Sonaba claramente, lo suficientemente fuerte para ser oída entre jadeos y gemidos.
"Sostenla en tu mano derecha. Intenta mantenerla lo más quieta posible. Si necesitas detener la escena, hazla sonar continuamente hasta que te quite la venda y la mordaza. ¿Aceptable?"
Shûichi sonrió. "Sí, Amo, mucho. Muchas gracias." Eiri le colocó la campana en la mano.
"Inténtalo una vez." Al recibir la orden, Shûichi sacudió la campana fuerte y rápido por unos momentos. "¿Listo para continuar?"
"Gracias, Amo, sí, por favor." La mordaza de pelota regresó a su sitio, seguida por la venda que efectivamente lo privó de su visión. Eiri no gastó más tiempo en preparativos. Tenía todo lo que necesitaba, e inmediatamente comenzó la escena.
Shûichi estaba tenso cuando la rueda de cosquillas tocó su piel. Eiri lo deslizó por sus muslos y pies, y luego hacia arriba por sus glúteos y espalda. Le gustaba ver como los músculos de su sub se marcaban cuando el juguete pasaba sobre ellos, apretándose y curvándose; era tan jodidamente sexy hacer que su sub se retorciera. Deslizó el juguete entre las piernas de Shûichi y lo pasó una y otra vez por sobre sus testículos y miembro. Shûichi estaba completamente expuesto, y ante la estimulación tensaba y relajaba sus músculos anales casi rítmicamente.
Eiri se rió en voz alta. 'Quien viera a Shûichi pestañándome con el culo como una yegua.' Dándole a su sub lo que tan claramente le pedía, Eiri deslizó dos dedos dentro de él y buscó aquella esponjosa protuberancia. Conocía el cuerpo de Shûichi casi mejor que el suyo, por lo que encontró su próstata inmediatamente. Shûichi se estremeció y tiró contra sus amarras mientras Eiri lo acariciaba sin piedad, adorando como Shûichi chillaba contra la mordaza.
La rueda de cosquillas era toda una tortura para el pelirrosa. Lo hacía sacudirse contra sus ataduras dejándolo sin aliento, erecto y goteando semen, intentando desesperadamente lograr algo de fricción contra su miembro. Sus caderas estaban atadas en una posición que no le permitían ningún tipo de alivio, y ello lo estaba volviendo loco.
La rueda comenzó a moverse de arriba abajo por el dorso de los muslos de Shûichi. El delicioso toque contra su parte más sensible combinada con las molestas pero eróticas cosquillas en sus piernas continuaron causando caos en los sentidos del cantante.
Moviéndose tan rápidamente que Shûichi apenas logró distinguir el cambio en el ritmo, Eiri soltó la rueda de cosquillas y cogió el pinwheel doble. Siendo excepcionalmente cuidadoso de no presionar con fuerza, Eiri corrió las ruedas por los muslos de Shûichi y sintió a su niño convulsionarse alrededor de sus dedos. El cantante sintió el dolor mezclado con cosquillas y probablemente no tenía idea de lo que ocurría.
Shûichi tironeó contra las amarras nuevamente, sabiendo que si no se calmaba corría el riesgo de esguinzarse un músculo o cortarse con lo que sea que Eiri estuviera usando en él. La nueva sensación de dolor lo tomó tan de sorpresa que por un momento olvidó los dedos de Eiri estimulando su próstata. En su mente se revolvían las posibilidades, y cayó en cuenta de que era algún tipo de pinwheel. Bien, había querido probar uno. Pero la sensible piel de sus muslos sentía el dolor de cada púa con el doble de intensidad. Era agonía pura, y al mismo tiempo se sentía fantástico.
El sub no sabía si debía llorar, reír o jadear de placer. Los dedos de su Amo aun estaban en su interior, pero el reverso de sus muslos se había convertido en un campo minado de espinas. Cuando el pinwheel giraba sobre un punto previamente visitado, el dolor se duplicaba.
Eiri iba adelante y hacia atrás por las piernas de Shûichi, lentamente llevando las ruedas más alto hasta que estuvieron a la altura del escroto de su sub. Lo hizo rodar alrededor de la entrada de Shûichi, siendo sumamente cuidadoso de no pinchar aquel delicado anillo muscular. Cuando las púas rodaron entre su entrada y escroto, Shûichi se aferró a la banca con sus brazos y piernas con tal intensidad que Eiri podía oír el cuero protestar.
Sonriendo mientras se erguía por sobre el cuerpo de su sub, Eiri movió el pinwheel de regreso a sus piernas y pantorrillas, y finalmente a la planta de sus pies. Shûichi era extremadamente cosquilludo, y en un mero acto reflejo, mordió la pelota en su boca y sacudió su pie, casi pinchándose con varias púas. Eiri se había anticipado a esta respuesta y alejó el pinwheel con rapidez justo a tiempo.
Shûichi sabía que había estado cerca de hacerse daño con aquel movimiento involuntario. Rezaba para que Eiri no volviera a usar el juguete en la planta de su pie. En cosa de segundos, volvió a sentir el cosquilleo contra la planta de su otro pie, pero esta vez, en lugar de alejar el juguete, Eiri respondió al reflejo de Shûichi presionándolo con fuerza contra su pie. Shûichi dejó escapar un grito ahogado, esperando sentir una explosión de dolor. En su lugar, no sintió más que presión.
Eiri había cambiado el pinwheel por la rueda de cosquillas corriente, sabiendo que la mente de Shûichi no registraría el cambio tan rápido como para detener la adrenalina que lo sofocaba. Shûichi tembló por un momento, y luego dejó todo su cuerpo completamente lánguido.
Este era un momento ideal. Su sub finalmente se había resignado a él por completo. Shûichi estaba en un perfecto estado mental sumiso, listo para aceptar casi cualquier cosa que Eiri le presentara.
El novelista estaba secretamente orgulloso de ser capaz de desarrollar juegos que llevaran a su sub a este estado. A veces podía lograrlo con una mirada o un par de palabras, pero cada vez que algo nuevo era introducido a sus escenas, era más difícil lograr que Shûichi se sometiera por completo.
Casi era hora de darle su sorpresa a Shûichi. Sabía que su niño iba a amar lo que iba a venir. No podía esperar a ver la cara de sorpresa de Shûichi cuando ocurriera, pero primero había un juguete más que usaría en él.
Sacando sus dedos del cuerpo de Shûichi, Eiri tomó las bolitas anales. Tras aplicarles lubricante, comenzó a deslizar cada bolita dentro del cuerpo de Shûichi con agónica lentitud. Las bolitas se iban agrandando, más pequeñas en la punta y más grandes en la base. Shûichi gimió contra la mordaza, sacudiendo el cabello de su rostro mientras era penetrado por cada bolita.
Cuando las bolitas pasaban por sobre su próstata, el sub gritaba mientras golpes de placer lo atravesaban. Estaba tan prendido, tan completamente a merced de su Amo, que sabía que incluso sin la venda tendría problemas para ver.
Eiri comenzó a mover las bolitas adentro y afuera rápidamente, sin darle tiempo a Shûichi de ajustarse al ritmo. Cada vez que las sacaba, Shûichi se estremecía y gemía con fuerza, su cuerpo entero moviéndose con las bolitas y la mano de Eiri. Para el novelista, esto era exquisito. Tenía a su sub retorciéndose, gritando, gimiendo y embistiendo contra el aire, rogando por más con cada movimiento y sollozo.
Llevando su mano hacia delante, Eiri liberó el broche de la mordaza de pelota. Cuando Shûichi sintió las correas caer frente a su rostro, mordió la pelota, impidiendo que cayera. Esto debía ser una prueba. Necesitaba mantener la mordaza en su sitio, a menos que su Amo expresamente le indicara lo contrario.
Eiri estaba muy complacido de ver la mordaza aun en la boca de Shûichi. Llevando su mano hacia delante nuevamente, Eiri cogió una de las correas y tiró de ella, diciéndole a su sub que la dejara ir. Shûichi obedeció, y al mismo tiempo, Eiri tiró de las bolitas completamente fuera de su cuerpo con un revés de muñeca. El cantante gritó por la sensación cuando fueron removidas y el vacío que dejaron en él.
Soltando las bolitas, Eiri comenzó a liberar las ataduras de Shûichi. Una vez que su sub estuvo completamente libre, le quitó la campana de la mano y le ordenó a Shûichi recostarse sobre el piso boca arriba y separar sus piernas, ayudándolo en el proceso ya que aun estaba vendado.
Eiri se dejó caer entre las piernas del pelirrosa y comenzó a acariciar el hinchado miembro frente a él. Shûichi estaba tan excitado que comenzaba a temer que su cuerpo se rebelara contra su placer, desinflando su erección. Eiri sabía que su sub estaba cerca de su límite, y decidió tener algo de piedad con él.
"Tengo una sorpresa para ti, Niño. Quítate la venda." Shûichi obedeció y miró el cuerpo de su amante. Además del vendaje, nada parecía nuevo o diferente. "Mírame con atención."
Eiri levantó la pierna derecha de Shûichi sobre su hombro y empujó su pierna izquierda en un ángulo de noventa grados. Depositando su trasero sobre su regazo arrodillado, Eiri lo penetró con una rápida embestida, enterrándose hasta el fondo. Shûichi volvió a gritar, pero mantuvo sus ojos fijos en el novelista.
Eiri miró el cuerpo que descansaba sobre él, el cuerpo que encerraba su hombría. Shûichi lucía magnífico. Estaba cubierto en sudor, enrojecido por el esfuerzo, y respirando rápida y pesadamente.
Comenzó a entrar y salir del pasaje de Shûichi, embistiendo con brutalidad sus caderas para luego, muy muy lentamente, salir de su interior. Mirando con intensidad a su sub a los ojos, Eiri se inclinó, llevando su cabeza hacia abajo hasta que su boca quedó sobre la punta del erecto miembro de Shûichi.
Shûichi casi se corrió en ese momento, a pesar del anillo alrededor de su miembro. Cuando Eiri sacó su lengua para lamer el semen de la punta de su erección, Shûichi no pudo detener a sus caderas de embestir hacia arriba, hundiendo la enrojecida cabeza ligeramente en la boca de su Dom.
Eiri continuó embistiendo al cantante mientras lamía su miembro. Le resultaba fácil hacerlo. Había descubierto tempranamente en su investigación sexual que era lo suficientemente flexible para chuparse su propio miembro. Si era capaz de hacerlo, no había motivo para no modificar ligeramente el acto e incluir a su amante. Había estado esperando el momento adecuado para intentarlo, y estaba muy complacido con el resultado.
Aparentemente Shûichi también lo estaba, pues gemía incoherente, solo dejando escapar ocasionales palabras. "¡Por favor! .¡Amo! .¡Necesito! .¡OH DIOS! .¡POR FAVOR!"
Pasó de lamer a chupar, sin acoger más que la cabeza del miembro de Shûichi en su boca y deslizando su lengua alrededor en círculos. Durante todo el proceso sus caderas jamás dejaron de moverse, embistiendo contra el cuerpo de su Niño.
Eiri sabía que ya era el momento. Shûichi había sido llevado a sus límites, y necesitaba correrse inmediatamente. Eiri estaba en la misma situación. Liberó el anillo del pene de su amante, e inmediatamente Shûichi se corrió en su boca, golpeando el reverso de su garganta con el cálido líquido blanco.
Tragando cada gota expulsada por Shûichi, Eiri sintió su propio orgasmo aproximándose. Un par de embestidas más y lo alcanzó, atravesando su cuerpo y saliendo expulsado de él. Sus cuerpos continuaron embistiendo y temblando hasta que estuvieron completamente agotados.
Cuando finalmente recobraron el aliento, Eiri le arqueó una ceja a su amante y le dijo, "¿Qué tal un baño caliente?"
Con una gran sonrisa en su rostro, Shûichi asintió y se sentó para quedar a la altura de su Dom. "Gracias, Amo."
Se miraron mutuamente por unos momentos antes de inclinarse para compartir un beso casto y pasional. Trazaron sus labios con sus lenguas antes de separarse. Eiri se puso de pie y guió a su sub a la habitación hacia el enorme jacuzzi en el baño. Había sido limpiado y llenado para ellos previo a su llegada, por lo que no gastaron tiempo, se bañaron rápidamente y se introdujeron en la calidez del agua.
Eiri atrajo a Shûichi hacia él hasta que sus pechos quedaron pegados. Ambos hombres compartieron un par de besos apasionados, satisfechos con tan solo abrazarse y amarse por el momento.
Una escena similar se desarrollada en la habitación contigua. Hiro estaba apoyado contra la bañera sosteniendo un adolorido Suguru entre sus brazos. Los chorros de agua los masajeaban, liberando la tensión de sus músculos y devolviéndoles su energía.
Habían pasado la última hora hablando sobre escenas, sus necesidades y expectativas mutuas. Suguru estaba muy interesado en tener una relación de Dominancia/sumisión con Hiro, y éste apenas podía creer su buena suerte.
Ambos aceptaron darle una oportunidad al estilo de vida y cada nueva idea, juntos. Hiro alcanzó una pequeña caja negra que había traído para el viaje. Al abrirla, reveló un resplandeciente collar de plata, con varios pequeños zafiros incrustados en él. Los eslabones eran pequeños, y los zafiros brillaban con gran intensidad.
"Me gustaría que este collar sirviera como tu Collar de Consideración," Hiro comenzó. "Intenté encontrar algo que pudieras usar sin importar donde te encuentres, algo que significara un vínculo entre nosotros."
Hiro continuó explicando lo que entregarle ese collar significaría para ambos. Significaba un compromiso entre ellos; amor, respeto y deseo por aprender más el uno del otro, mientras exploraban las dinámicas de su relación D/s. Era un comienzo, una promesa de aprender el uno del otro mientras ambos crecían mutuamente.
Suguru estaba muy conmovido, y tras muchísimas preguntas, felizmente aceptó usar el collar. Salieron de la bañera y se secaron, antes de regresar a la habitación. Hiro se vistió con pantalones de cuero y una camisa de seda azul, mientras Suguru permaneció denudo.
"¿Comprendes completamente el significado de esto? .¿De que te entregue este collar?" Hiro no quería tomar este asunto a la ligera.
Suguru se arrodilló en el piso frente a su amo y respondió con claridad, "Si, Sensei, comprendo a la perfección lo que estoy haciendo con usted. Deseo hacer esto." Su sonrisa iluminó el cuarto completo y Hiro sintió que su pecho se hinchaba de felicidad.
Mizuki había discutido sobre los collares con Suguru durante la tarde, explicándole los tres tipos que existían en una relación BDSM. Primero, estaba el Collar de Consideración. Este collar era el inicio de la relación, y normalmente era de color azul. Ataba a un Dominante a su sumiso, y viceversa. Significaba que estaban descubriendo las dinámicas de su relación y decidiendo si realmente eran el uno para el otro, y eventualmente deseaban tomar un paso adelante. Era similar a un anillo previo al de compromiso.
El segundo collar era el Collar de Entrenamiento. Este collar significaba un compromiso mucho más fuerte entre el Dominante y el sumiso. Durante el periodo del Collar de Entrenamiento, trabajarían juntos en los elementos más profundos de su relación. Esta era la etapa en la que Eiri y Shûichi estaban actualmente. Básicamente, era un collar de compromiso.
El tercer y último era el Collar de Esclavo o Collar Formal. Este collar era un anillo de matrimonio, sirviendo como un vínculo eterno de confianza, amor y devoción entre el Amo y el esclavo. El Amo se volvía dueño de su esclavo, incluyendo la responsabilidad por su bienestar y cuidado. Era un juramento sumamente serio, uniéndolos para la eternidad, y no debía ser tomado a la ligera.
Extrayendo el collar de su caja, Hiro lo ajustó alrededor del cuello de Suguru. Algunas parejas celebraban elaboradas ceremonias, pero ellos habían aceptado mantenerlo simple y privado. Considerando la posibilidad de tener una ceremonia con todas sus letras cuando estuvieran listos para continuar a las siguientes dos etapas.
Las joyas brillaban alrededor del cuello del tecladista. Hiro se acercó a él y lo atrajo a sus brazos.
Susurrando en su oído, el pelirrojo le dijo, "Quiero hacerte el amor."
Suguru sonrió nuevamente y cogió la mano de su amante. Avanzaron juntos hacia la cama y se hundieron en las mantas, enrollados en sus brazos.
Más tarde esa noche, Suguru durmió entre los brazos de su nuevo Amo. Hiro lo observó y rozó con sus dedos las joyas que colgaban de su cuello. Estaba feliz. Nunca imaginó que su vida llegaría a este punto, pero sabía que esto era exactamente lo que deseaba y donde debía estar.
Besando la sien de su sumiso, Hiro cerró sus ojos y se dejó llevar por el sueño. Mañana iba a ser un día emocionante, y la idea de pasarlo junto a Suguru siguió a Hiro mientras dormía, endulzando sus sueños.
Continuará…
Notas de ffpanda: Nuevamente muchas gracias a todos mis maravillosos amigos! ABRAZOS para todos!!!
Banca de bondage/nalgadas – Spanking bench (foto sin personas)
www . lfshosting . co . uk / wipi / index . php / Image : Spankingbench . JPG # file
Mordaza de pelota – Ball gag (foto sin personas)
store . fetish . sex – superstore . com / images / pthumbs / toys / 9046622N . jpg
Pinwheel doble – double pinwheel (foto sin personas)
www . pkwholesalers . com / pc – 65822 – 7306 – tickler – prickler – pinwheels . aspx
Bolitas anales de silicona - Silicone anal beads (foto sin personas)
www . stockroom . com / c156plus . htm
Pestañear con el culo - Winking
Un término real para algo que algunas yeguas hacen. No voy a explicarlo, búsquenlo en google. Cómo sé lo que significa? Monto caballos, okay? Claro que prefiero los chicos y chicas pony DE TODAS MANERAS!!!
Quieren leer más sobre collares? Aquí hay un EXCELENTE artículo! (en inglés)
seekers . org . uk / The (porcentaje)20 Collar (porcentaje)20 and (porcentaje)20 Its (porcentaje)20 Meaning . htm
Notas de traducción: Hola a todos! Otro capítulo más, uno que personalmente disfruté mucho, es una de mis escenas favoritas de todo el fic! (aunque el siguiente capítulo tiene la mejor escena en mi humilde opinión!)
Por cierto, y para que no tengan que buscarlo en google xD, cuando una yegua winkea quiere decir que contrae y relaja la parte baja de su vulva, de modo de mostrarle al potro que está en celo y lista para aparearse.
Con respecto a un buen sitio en español con los tipos de collares, busqué por todas partes el sitio que tenía con la traducción exacta del sitio de ffpanda, pero o google no me quiere o se borró del mapa. Si alguien tiene algún buen vínculo que quiera compartir, le agradecería que me lo hiciera saber para poder publicarlo.
Finalmente, muchas gracias a mis bellas Nadeshiko Takase y Angel Dark que siempre me aguantan y me ayudan con el fic! Ojalá estas dos divas del fandom nos iluminen con sus fics pronto!
De antemano gracias por leer, y cualquier comentario es bien recibido! Nos vemos en el siguiente!
