Disclaimer: Como saben Saint Seiya no es mio, sino seguro que me hubiera robado a los Dioses Guerreros y a Touma de Ikarus.
Este Drabble está inspirado en el universo de "Ice Queen" pero para nada es continuo a este. Disfrutenlo


¿Qué como acabé en los brazos de Alberich? No, ni yo misma lo se. Sólo se que estoy viéndome en sus ojos verdes y no me arrepiento de ello. Sólo veo que me observa, que susurra algo pero sigue abrazándome, con calma como si nada pasara.

Pero ahora lo recuerdo, y vuelvo a caer. Y me veo como una niña de nuevo, cuando lloraba en los brazos de mi hermano porque papa y mama no estaban, cuando más adulta lloré en los brazos de Lady Hilda pidiéndole un "porque" de toda la estúpida guerra que pasó y como después hacía lo mismo en los brazos de mi hermano, recién traído de nuevo a la vida, por la felicidad de tenerlo a mi lado.

Ahora lloro de nuevo, acunada en los brazos de mi maestro, de aquel que me enseña mil cosas que vienen en los libros, lloro por la perdida de Hagen por segunda vez. Perdida de nuevo, por una lucha que no quiero entender. Lloro, colgada de los brazos de mi maestro, buscando una salida a todo el dolor que corre por mis venas. Lloro, le llamo y vuelvo a caer¿por qué tuvo que volver a irse¿por qué por salvar a Lady Flare¿por qué vuelve a dejarme sola?

"Una Diosa Guerrera no llora" – y como bálsamo, mis lágrimas paran mientras el mismo que me ha dicho esas palabras sigue acunándome contra él. Con calma, despacio, como un arrullo eterno y complaciente. No es un sentimiento solo de maestro y alumna, no es solo el "debes aprender a saber estar". Sus brazos no se aflojan en mi cintura sino que se hacen fuertes alrededor de ella no dejando que caiga. Apoyándome en él, una vez más… hasta que caigo dormida.

Y cuando despierto, vuelvo a verme en sus ojos mientras acaricia mis cabellos con calma, sin decir una palabra tan callado y ausente como siempre lográndome traer a la verdad que es nuestra vida. A la verdad de la perdida, no solo de tu propia inocencia al ver la muerte a tu alrededor, sino a la perdida de tu alma que no es nada comparada con el dolor de sentirte ausente. Porque mi maestro, no solo me enseña eso, me enseña ahora mientras deja un beso en mi frente, que aún existiendo una perdida también existe una ganancia.

Porque la vida no te lo quita todo, también te otorga muchas cosas… muchas verdades y otras tantas ilusiones.