Disclaimer: Saint Seiya NO es mío (si fuera mio ya hubiera raptado a Camus y a Touma. Alexiel de Merak si es mía. El titulo de este drabble y por el cual ha sido hecho "Antojo de un Dios" es una canción de Avalanch que tampoco es mia y no me lucro por esto ni por nada...


El cielo está sobre mis ojos, eterno e imperecedero, con un color plomizo en esta parte del mundo. Sonrío, no puedo levantarme; he caído una ultima vez y no más. Una pelea eterna, una pelea por un deseo…

Mi deseo, mi único anhelo en estos últimos segundos de vida.

Cabellos dorados y ojos color del cielo; aunque no te vea más, aunque no más te tenga… aquí me tienes, derrotado a los pies del dios por el que has jurado dar tu vida, el mismo por que has derramado tu sangre y la de otros, por quien eres la guerrera implacable, la señora del fuego y del hielo. El eterno Ángel de la Muerte…

Aún así yo he luchado por ti, por desear ver nuevamente tu sonrisa, por que necesito acariciar tus manos suaves, por ver de nuevo tus ojos tan azules como el cielo griego responder con un reproche a cada una de mis preguntas. Por escuchar tus preguntas, por contestarlas y verte aprender todo lo que sale de los labios de tu intercomunicador…

Ahora la oscuridad cae sobre mi, no se si es un sueño o es la realidad que mi mente desea cuando te veo. Aquel vestido plateado con el cual me diste la bienvenida la primera vez que pise el Valhalla, tus cabellos sueltos y la sonrisa en tus labios… Intento tomar aire, alzo los brazos, te traigo a mi… no existes ahora, no estás.

Estoy muriendo poco a poco, el aire me salta, mi corazón disminuye en sus latidos tan lentamente, no veo… me faltas. Es mi final… No he podido traerte.

Lo siento Alexiel. Lo siento Hagen.

- Touma… Touma, despierta…

- ¿Creéis que está bien? –pregunta Pehnrill mientras Jin se quita de su lado y olisquea al joven ángel de Artemisa.

- Está bien, lo se –susurra Alexiel mientras pone un par de dedos en su cuello – Tiene pulso… demonios, está loco…

- Solo a él se le ocurre enfrentar a un dios, será idiota –susurra Hagen tras lo cual sonríe de lado, sabe y confía en que nada le pasará a Alexiel.

En ese entonces los azules del ángel de la Luz se abren encontrando otros tan celestes como el cielo, las hebras doradas cayendo a sus lados. Una tenue sonrisa en sus labios cuando ella acaricia su mejilla en silencio, los dioses guerreros y la General de Zeus le rodean mirándole fijamente, algunos sin creer que el Ángel de Ikarus estuviera vivo aún.

- Los dioses te quieren mucho, muchacho –le dice Tholl mientras Alexiel le frunce el ceño para después de ello abrazarle contra su cuerpo.

- Lo conseguí…

Y ahora, al pie del Yggdrassil se celebra una reunión de dioses. Al pie de este y de pie rodeado por todos, Odin observa al culpable. Frejya, sentada en una de las raices acaricia el cabello de su hermano Frey y Thor blande su martillo sin dejar de mirar a Loki, el culpable de todo lo que ha ocurrido y de que el aliado griego casi muriera bajo sus ataques.

- Es hora de que dejemos a los hombres hacer su voluntad –susurra Frejya- Los Dioses Guerreros volverán a la lucha siempre y cuando no nos metamos en sus corazones.