Holaaaaa!!! Me alegra mucho que esta vez hayan más comentarios! Voy a tomarme el tiempo de contestarlos antes de que empecemos con el capítulo que sigue.
Krisol – A eso voy, no te preocupes XD Que bueno que te gustó.
Abby – Jajaja, ya sabes, todo le pasa a Lyserg XD Y respecto a Yoh, pues es hombre después de todo. Gracias, que bueno que te gusta hasta ahora, espero que te siga gustando!
Y ahora si, al fanfic!
En el capítulo anterior…
"Es que no se me hace plan dormir juntos tan...pronto" Yoh se sentía como un canalla. Se estaba aprovechando vilmente d la situación. Anna nunca se comportaba así. Nunca lo había besado. Nunca le había dicho que lo amaba. Pero él siempre había querido eso. Siempre había querido tenerla en sus brazos, besarla y decirle cuanto la quería. ¡Pero quería que eso fuera real! Que naciera de ella... no del extraño efecto de un jugo de uva...
"Vamos a dormir. Si no estas listo...pues no haremos más que dormir"
"Anna...yo..."
"No te preocupes"
"Esta bien"
Capítulo 3 – Al día siguiente
"Buenos días joven Manta" dijo Ryu alegremente al ver a su pequeño amigo aproximándose hacia él. Manta lo miró lúgubremente, sus ojos luciendo unas enormes ojeras y su cabello desaliñado.
"¿Qué tienen de buenos?" replicó de mala manera el pequeño. Ryu lo miró con preocupación.
"¿Qué ha pasado, joven Manta?"
"Ryu, ¿En qué mundo vives? Pilika se la pasó llorando toda la noche porque la había rechazado"
"Oh cielos..."
"¿No han sabido nada de Fausto?"
"No, desde ayer en la tarde que se llevó lo que quedaba del jugo para ver si podía preparar un antídoto en su laboratorio no lo he vuelto a ver" contestó Ryu con sinceridad. Manta suspiró y se dejó caer de espaldas al piso
"En verdad espero que lo logre..."
"¿Dónde esta ahora la señorita Pilika?"
"Dormida en la habitación que comparte con Horohoro...estaba tan exhausta que no pudo evitar caer como tronco hace mas o menos una hora"
"Comprendo"
"¿Dónde están los demás?"
"No lo se, yo acabo de llegar"
"¿Tú no pasaste aquí la noche, Ryu?"
"No, me fui con mis amigos en la noche"
"Cielos...tu pareces el más tranquilo de todos en lo que respecta a esta situación"
"Dime ¿Jun Tao y su zombie tampoco se quedaron?"
"Nop, se fueron con Fausto para ver si podían ayudar en algo"
"Ya veo"
"¡Buenos días a todos! ¿No saben si ya se despertó mi amado Lyserg?" Ryu y Manta se sobresaltaron ante la repentina aparición de Ren en el pasillo. No parecía el mismo Ren, se veía tan alegre que incluso daba miedo. Ambos negaron con la cabeza.
"No tenemos idea. Tal vez aun esté dormido" propuso Manta, encogiéndose de hombros.
"Oh...bueno, voy a buscarle a su habitación" dijo felizmente Ren, alejándose de ahí dando pequeños saltos. Ryu y Manta lo miraron alejarse luciendo más que traumatizados por el asunto.
"En verdad espero que esto acabe pronto o voy a enloquecer" dijo Manta
"Tiene razón, es preocupante"
"Bueno, vamos con Lyserg" sugirió Manta de pronto, comenzando a caminar en dirección contraria. Ryu lo miró confundido.
"¿Pero no acaba usted de decir que el joven Lyserg estaba dormido, joven Manta?"
"Mentí...Lyserg no quiere ser visto por Ren Tao. Creo que las razones de ello son obvias"
"Oh, jeje, entiendo"
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"Joven Lyserg, se ve usted muy agotado!" Ryu exclamó al ver al pobre de Lyserg, con los ojos irritados y el cabello desaliñado. Manta y él habían trepado al techo de la casa d Yoh, que era donde se estaba ocultando Lyserg. El pobre muchacho se encontraba ahí tirado con brazos y piernas extendidos y con la mirada perdida. Volteó entonces a verlos con una mirada sombría.
"¿Qué esperabas? No dormí en toda la noche" contestó a su observación. Manta y Ryu se sentaron junto a él, cuidándose de no caer.
"Pues ya somos dos" le indicó Manta.
"Ay...Fausto tiene que encontrar el antídoto pronto o voy a morir..." se lamentó Lyserg. Entonces escucharon pasos en el techo, justo detrás de ellos.
"AAAaah!" gritó Lyserg, poniéndose de pie de un salto, pensando que podía tratarse de Ren. Pero en realidad era...
"¿Tamao?" preguntó Manta, confundido de ver a la chica ahí arriba con ellos y luciendo igual de mal que él y Lyserg. Tamao asintió y tomó asiento entre él y Lyserg.
"Buenos días joven Manta. Y buenos días a ustedes también, joven Lyserg y señor Ryu"
"¿Qué haces aquí?" preguntó Lyserg, sentándose de nuevo ahora que se le había pasado el susto anterior. Tamao suspiró y se abrazó las piernas, hundiendo su rostro en las rodillas.
"Iba a hacerles la misma pregunta, joven Lyserg" dijo tristemente.
"Yo me oculto de Ren y ellos amablemente me hacen compañía"
"Oh... ¿Puedo quedarme con ustedes? No tengo el valor de ver al joven Horohoro a la cara" dijo en el mismo tono triste.
"¿Qué sucedió Tamao? Horohoro no volvió a la habitación con Pilika en toda la noche, y de cierto modo esperaba que lo hiciera para ver si así me aligeraba un poco la carga… además es su hermano" preguntó Manta, preocupado. Tamao soltó un suspiro de lamento.
"Lo siento, joven Manta. Estuvo encerrado en el baño. Aún ahora sigue ahí" le confesó. Los tres presentes se sobresaltaron ante esta declaración.
"¡¡¿¿En el baño??!!" exclamaron los tres al mismo tiempo.
"Si...se puso muy mal después de que lo golpeé..."
"¡¡¿¿¿ Lo golpeaste???!!" de nuevo exclamaron al unísono los tres. Tamao se ruborizó y agitó sus delgadas manos frente a ellos.
"¡N-No quise hacerlo! ¡Fue un reflejo! ¡Me arrepentí de inmediato, pero ya no podía hacer nada al respecto!" exclamó Tamao, tratando de justificar sus acciones, pero sabía de cualquier modo que había hecho algo terrible así que acabó por ocultar su rostro en sus manos y comenzar a llorar. Lyserg notó esto y rápidamente tomó sus manos, apartándolas de su rostro, en señal de consuelo
"Tranquilízate Tamao. Mejor cuéntanos, ¿Cómo fue que sucedió todo esto?" le preguntó, en voz baja. Tamao bajó la mirada a sus piernas.
"Esta bien. Verán..."
…………
………….
-----/La Noche Anterior/-----
"Tamao...te amo" le dijo, presionando sus labios de nuevo con los de él. Pero no del modo en el que lo había hecho en la tarde. Esta vez era un beso inocente, no como el primero que había denotado deseo superficial. Este beso era tierno, intoxicante para Tamao. Sintió que no podía respirar, que el corazón le latía tan rápido que estallaría en mil pedazos. Pero la incomodidad pronto la abandonó.
De un momento a otro, se sintió volando entre las nubes. Y Horohoro iba a su lado, sonriéndole. Era como un sueño...demasiado placentero para ser verdad.
"Horohoro..." susurró Tamao cuando por un breve momento, los labios de Horohoro se apartaron de los suyos para tomar aliento. Horohoro le dedicó una sonrisa cautivadora que casi logra hacer que se desmaye.
"Eres perfecta" le dijo, besándola de nuevo, esta vez con más presión. Pero Tamao no se quejó en absoluto. Dejó que los brazos de Horohoro la rodearan por la cintura mientras sus propios brazos rodeaban su cuello.
Nunca nadie le había dicho aquello, esas simples palabras, que era perfecta. Siempre había vivido a la sombra de Anna, como una shaman incompetente y llorona, como una tímida y cerrada que nunca hablaba con nadie más de lo necesario y nadie la tomaba en cuenta. Las palabras de Horohoro le habían hecho volver a la vida, pensar que tenía una razón para estar ahí. Y esa razón era él, porque era para él para quien era especial y solo eso importaría…
Pero...tan pronto como este pensamiento llegó a su mente, soltó a su acompañante de cabello azul y lo empujó violentamente lejos de ella, haciendo que su espalda impactara en la pared. Horohoro la miró confundido.
"Tamao... ¿Porqué hiciste eso? Creí que te agradaba…" le preguntó el joven shaman, con todo el dolor de su corazón expresado en el rostro. Los ojos de Tamao comenzaron a llenarse de lágrimas.
"Es que esto…no es correcto"
"¿Pero porqué no? Yo te amo…y creo que tú también sientes algo por mi, lo sentí en tus besos, Tamao…"
"¡NO! Esto no esta bien ¡No lo esta! Solo estas logrando que te quiera, pero eso está mal ¡Esto se acabará tan pronto como el señor Fausto vuelva! Y tal vez ni siquiera recuerdes lo que ha pasado, mientras que yo me quedaré sola de nuevo ¡Y eso no se me hace justo!" le gritó.
Horohoro la miraba todavía con esa expresión que denotaba un intenso dolor. Tamao no soportaba verlo con esa cara de sufrimiento, y tampoco soportaba pensar que había ocurrido lo que ella había temido desde el inicio... se había enamorado del chico del norte
"No entiendo lo q me dices... ¿Porqué estaría mal querernos?" le preguntó, aproximándose de nuevo a ella. Levantó una mano para acariciar su mejilla "Solo dame una oportunidad..."
"¡No me toques!" reprendió Tamao, inconcientemente levantando su brazo derecho y...
¡SLAP!
Tamao se quedó inmóvil. No podía creer lo que había hecho. Horohoro se llevó una mano para tocar su mejilla adolorida, con los ojos desorbitados. Parecía congelado, con la cabeza volteada por el golpe q había recibido en el rostro.
"H-Horohoro...yo...yo no quería..."
"No lo digas. Por favor, no lo digas" le pidió Horohoro, volteando por fin a mirarla "No necesito escuchar más" le dijo, y con esto, se marchó. Tamao lo siguió, preocupada.
"Espera...Espera por favor" no pudo hacer nada. En cuanto Horohoro se metió dentro del baño, cerró la puerta de golpe. Ya no salió
-----/Fin del recuerdo/------
"Ay...creo que esto ya llegó demasiado lejos" dijo Manta, compadeciendo a la pobre de Tamao, quien lloraba inconsolablemente en el hombro de Lyserg.
"Argh... ¡El culpable de esto tendrá que vérselas conmigo! Ya causó mucho daño" dijo Lyserg
"¡Y con nosotros!"
"¡Konchi! ¡Ponchi!" exclamó Tamao al ver a los espíritus aparecer frente a ella.
"Tamao, no vamos a permitir que alguien te lastime de este modo" le dijo Konchi.
"Si, vamos a pelear con este sujeto, shaman o no shaman!" agregó Ponchi
"Gracias chicos..."
"Esto me huele mal" confesó Tokageroh
"Tienes razón, percibo algo similar" Ryu contestó
"Lyserg..." dijo el espíritu del hada Morphin, apareciendo frente a Lyserg, quien cerró uno de sus puños y golpeó la palma de su otra mano en señal de determinación.
"Si, Morphin, hay que encontrar al responsable de esta broma de mal gusto"
"¡¡¡TUUUU!!!" escucharon en ese momento un grito que rompió el silencio que había reinado hasta ahora. El grito, que de inmediato reconocieron, provenía del jardín.
"¡Se trata d Don Yoh!" exclamó Ryu
"¡YOH!" gritó Manta con preocupación. Lyserg entrecerró los ojos.
"¡Vamos a ver!"
