UUuuy cada vez hay más respuesta a los capítulos de Jugo de Uva!!! De nuevo contestaré todas las que recibí para el capítulo anterior a este!!!

Vicky – Si eres Lila, porque pones Vicky? XD Bueno me da mucho gusto que te agrade mi fic, este capítulo resolverá muchas dudas. Y que no te de pena, a mi me encanta que me dejen reviews!!! Y si, me daría mucho gusto que fuéramos amigas!!! Puedes escribirme a mi correo – Waaaaa que bueno que te guste!!! Gracias por dejar review!!!

Krisol – Jajajaja, no estes tan segura…este capítulo lo dirá todo XD Espero que te guste!!!

Bueno, ahora volvamos con la historia!!!!

En el capítulo anterior…

"¡¡¡TUUUU!!!" escucharon en ese momento un grito que rompió el silencio que había reinado hasta ahora. El grito, que de inmediato reconocieron, provenía del jardín.

"¡Se trata d Don Yoh!" exclamó Ryu

"¡YOH!" gritó Manta con preocupación. Lyserg entrecerró los ojos.

"¡Vamos a ver!"

Capítulo 4 – El olor del amor

"¡Oh! ¡Miren!" exclamó Manta, señalando hacia la escena en el jardín. Todos los que observaban desde el tejado estaban muy sorprendidos ante el paisaje. Yoh y Anna eran los que estaban en el jardín. Yoh miraba con una frustración no característica de su personalidad. Y Anna sostenía por el cuello a...

"¡¡HAO!!" exclamó Lyserg lleno de odio. Yoh inmediatamente volteó hacia el lugar de donde venía aquel grito, pues no habían notado que tenían público.

"¿Qué hacen todos ustedes en el tejado?" les preguntó el shaman de cabello castaño, una gota de sudor cayéndole por un lado de su cabeza.

"Oh, es una larga historia, Don Yoh" explicó Ryu con brevedad. Los demás solo de encogieron de brazos. De verdad era una larga historia y presentían que había asuntos más importantes que atender por el momento que el estar contando todo acerca de su estadía en el tejado de la pensión.

"¿Annita, me sueltas?" pidió Hao de repente, con una cara de cachorrito inocente que ni él se creyó, tratando de aprovecharse de las distracciones momentáneas.

"¡No la llames Annita! ¡Solo yo puedo llamarla Annita! Y explícame, ¿Qué haces aquí?" le exigió Yoh. Todos estaban sorprendidos ante su comportamiento...Yoh usualmente no actuaba tan agresivamente, pero sabían que algo andaba mal y esto solamente lo tomaron como otra señal de que no debían confiarse.

Rápidamente, Ryu y Lyserg saltaron del tejado, Ryu sosteniendo a Manta bajo un brazo y Lyserg cargando a Tamao. En poco tiempo, los cuatro se encontraron parados en el jardín a lado de Yoh.

"Pues...ya sabes...solo pasaba por aquí" mintió Hao, quien aún era sujetado por Anna fuertemente del cuello.

"No te creo" comentó Anna sin chistar

"Annita...vamos, no soy malo"

"¡¡¡Q no la llames Annita!!!" se quejó Yoh, en un berrinche infantil, agitando sus brazos hacia arriba y hacia abajo.

"¡Amo Yoh!"

"Amidamaru, aquí estabas" observó el shaman, mientras veía a su espíritu acompañante aparecer a su lado con un semblante de seriedad.

"Amo Yoh, algo en Hao me huele muy mal. Siento una gran culpa en él" observó el espíritu del samurai, enfocando de manera sospechosa sus ojos en el gemelo de Yoh, quien alzó una ceja de modo despectivo.

"Patrañas" se quejó Hao. Lyserg se aproximó entonces hacia Hao con seriedad, su péndulo listo bajo su muñeca derecha.

"Vas a decirnos la verdad ahora mismo, ¿escuchaste?" le advirtió el joven de cabellera verde con una mirada llena de rencor. Hao rió burlonamente ante esto, pero Anna lo sujetó con más fuerza a modo de amenaza.

"¡De acuerdo! ¡De acuerdo! Pero suéltame, Annita"

"¡No me llames así! ¡Yoh ya te lo dijo!" se quejó la sacerdotisa, soltándole de manera agresiva, arrojándolo al suelo.

"¿Se fijaron? Hao tiene debilidad por Anna" comentó en voz baja Manta.

"¡Qué mega sorprendente!" dijo Ryu, poniendo una de sus caras de sorpresa que la hacían parecer más estúpido de lo que en realidad es (jajaja, lo siento, no soy muy fan de Ryu XD).

"Y bien Hao...vas a decir lo que se te pide, ¡¿Entendido?!" le reprendió Anna. Era en verdad un espectáculo fascinante observar el temor en ojos de alguien que usualmente no hacía mas que molestar a los demás cruelmente.

"¡De acuerdo, yo lo hice! ¡Fui yo! ¡Me declaro culpable!" confesó Hao finalmente.

"A ver... ¿Culpable de que exactamente?" le preguntó Anna confundida, cruzando los brazos frente a su pecho.

"Yo fui quien le echó algo al jugo de uva" confesó, ante la mirada amenazadora de Anna. Todos se quedaron boquiabiertos ante esta declaración, por un momento petrificados por la sorpresa.

"¡¿QUEEEE?!" exclamaron todos menos Anna, quien no entendía nada de lo que estaba sucediendo. Claro, porque los que habían sido victimas de tal sustancia no recordaban haberlo sido. Lo único que si tenían presente es que ahora amaban o creían que amaban a la persona que habían visto al despertar, y no había razón para que dudaran del origen de aquel sentimiento que para ellos resultaba tan sincero y natural.

"¿Cómo hizo eso, joven Hao? ¡Ha ocasionado mucho daño!" le reclamó Tamao, perpleja ante la crueldad de su pequeña broma. Hao refunfuñó.

"Bah, solo quería divertirme. Además, según yo el efecto duraría menos de dos o tres horas" declaró el acusado. Todos intercambiaron miradas de preocupación en ese momento.

"¿Qué quieres decir con eso?" preguntó Lyserg, aterrado por un pensamiento...tal vez el efecto nunca acabaría...¡Tal vez tendría que casarse con Ren o algo! ¡NOOOOOOO!

"Pues verás niño inglés, si no acabó en el plazo que yo tenía previsto, pues...podría acabar durante los próximos 5 minutos, en una semana, un mes, un año... ¡Nunca, quizá!" respondió sin preocupación alguna el shaman. Lyserg y el resto de los presentes (menos Anna) se quedaron pasmados. Hao, al ver sus rostros de trauma, comenzó a reír macabramente.

Anna dio unos pasos atrás. Estaba confundida y le perturbaba escuchar la risa de Hao y ver las miradas de susto de los demás cuando ella no sabía lo que estaba sucediendo. Hao lo notó y la miró con una sonrisa

"Verás Annita, el otro día sin que se dieran cuenta puse un poco de especia que conseguí por ahí en el jugo de uva que preparó la bella Tamao para el cumpleaños de mi querido hermano. Y tú bebiste del jugo en cuestión. No era mi intención, por supuesto, que te enamoraras por siempre de mi patético hermano. La verdad, Anna, es que antes tú me amabas a mi antes de que todo esto sucediera" le dijo a modo de explicación, lo cual era una obvia mentira para cualquier otra persona. Pero no lo era para Anna, quien ante la única respuesta que había recibido hasta ahora se sintió destrozada, poniendo por fin en tela de juicio todo lo que sentía.

"Entonces...entonces todo lo que siento es... ¿Un engaño?" preguntó Anna, pensando que todo aquello resultaba demasiado inverosímil. Hao asintió.

"Así es, bella sacerdotisa. Tu verdadero amor soy yo"

"¡Eso no es verdad! ¡Anna, no lo escuches!" advirtió Yoh. Pero Anna no sabía a quien escuchar. Se sentía tan confundida, que echó a correr hacia la casa, evitándolos a todos. Incluso a Yoh.

"¡Hao!" reclamó Yoh, molesto por lo que habían ocasionado sus palabras. Pero Hao se sentó despreocupadamente y cruzó sus piernas y brazos.

"Vamos hermano, no es algo que tú no puedas resolver, ¿o si?" le preguntó desafiante, con una pequeña sonrisa.

"¿Me perdí d algo?" dijo una voz extraña de pronto, haciendo que todos voltearan hacia la dirección de la cual provenía.

"¡FAUSTO!" exclamaron todos los presentes a excepción de Hao. Fausto les dedicó una amable sonrisa y saludó con la mano.

"Muy buenos días a todos. Les complacerá saber que creo haber encontrado la forma de revertir el efecto del jugo" anunció con orgullo y júbilo. Hao rió de manera burlona nuevamente.

"Pues que suerte para ustedes, porque yo no tengo ninguna clase de antídoto" dijo sinceramente.

"¡¿Cómo dices?! ¡¿Quieres decir que pensabas dejarnos así por siempre?!" le reclamó Lyserg, una vena de furia creciendo en su frente.

"Pues no era el plan ya que creí que era de efecto temporal, pero habría sido divertido" confesó Hao.

"¡Eres un sin vergüenza!" se quejó Lyserg, levantando amenazadoramente uno de sus puños.

"Espere, joven Lyserg, no creo que sea necesario" le recordó Tamao, sosteniendo su brazo para retener su arrebato de ira "Después de todo el señor Fausto ya consiguió resolver el problema"

"Argh...por esta vez te salvaste, Hao"

"Si, si, claro" dijo el aludido, poniéndose de pie y retirándose del lugar sin más palabras.

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"¿Y bien?" preguntó Yoh. Todos se encontraban sentados en el tejado a petición de Lyserg, quien seguía sin apreciar mucho la idea de encontrarse con Ren Tao. Fausto sacó de su bolsillo un pequeño botecito transparente, lleno de un líquido azul pálido traslucido. Todos lo miraron por un momento. El contenedor no era más grande que un contenedor de rollo para cámara fotográfica.

"¿Qué se hace con eso? ¿Tienen que tomarlo?" preguntó Manta. Fausto negó con la cabeza.

" No, joven Manta, lo que tienen que hacer es lograr que las personas afectadas huelan esto" le explicó

"Ah...no creo que sea tan difícil" dijo Yoh, pensando inmediatamente en muchas excusas posibles que harían que Anna olfateara el contenido del frasco. Pero Fausto negó nuevamente con la cabeza.

"Tienen que lograr que lo huelan...de la palma de su mano"

"¡¿QUEEEE?!"

"¿Pero porque?" preguntó Tamao confundida, y a la vez preocupada. Horohoro no quería ni verla ¿Cómo iba a conseguir que le oliera las manos?

"Bueno, eso es porque esta sustancia no tiene olor. Adquiere un olor al entrar en contacto con la piel. Y el afectado tiene que oler el aroma que forma la sustancia con la piel de la persona de la que se enamoraron por causa de la especia del joven Hao" explicó Fausto. Todos se veían contrariados ante una misión que parecía lo más difícil que hubieran tenido que hacer.

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"Uhmm... ¿Ren? ¡Ren Tao, amigo! Errr... ¿Dónde estas?" llamaba Lyserg mientras recorría el pasillo. Acababa de untarse un poco de la fórmula de Fausto en las palmas y quería acabar con aquel problema de una vez por todas. Caminaba a paso lento, atento a su alrededor... no le resultaría nada agradable que Ren Tao saliera de alguna parte y lo tomara por sorpresa...

"¡¡LYSERG-KUN!!" y en efecto, eso sucedió

"¡¡WAAAAAAHH!!" gritó de susto el joven inglés.

"¡Aquí estabas!" exclamó gustoso Ren, abrazando fuertemente a Lyserg por el cuello (que miedo)

"Ejeje...hola Ren"

"No te había visto ¿Dónde estabas, Lyserg-kun?" al pobre de Lyserg se le ponía la piel de gallina al escuchar a Ren pronunciar su nombre de este modo, ¡Tenía que remediar esto ya!

"Estee... uhmmm... ¡Oye! ¡¿Quieres oler algo?!" le preguntó de inmediato, levantando sus palmas hacia el rostro del chico chino. Ren retrocedió confundido

"¿Oler?"

"¡Si! Verás, Horohoro me... uhmm... ¡Prestó un poco de su colonia! Claro, que no quería usarla sin antes contar con tu aprobación, jejeje" le mintó. A Ren se le iluminó el rostro al escuchar estas palabras.

"¿En verdad esperabas mi aprobación? ¡Muchas gracias, Lyserg-kun!" dijo ilusionado, tomando a Lyserg por las muñecas y colocando sus palmas a una distancia prudente de su nariz para olerlas. Inhaló un par de veces y luego arqueó una ceja.

"Lyserg-kun...esta colonia huele muy raro" le dijo. Lyserg se quedó frío ¡¿Qué pasa?! ¡¿No funciona?! ¡WAAAAA!

"Este... ¿Tú crees? A mi me pareció que olía bien" dijo, para ganar tiempo. Tal vez el efecto tardaba en suceder Por favor, por los grandes espíritus, que así sea

"Bueno pues... uh... oye Lyserg-kun... comienzo a sentirme mareado... " dijo Ren, llevándose la mano a la frente, tambaleándose peligrosamente. Lyserg comenzó a preocuparse.

"¿Ren? ¿Estas bien? ¿Qué te...?" ya no pudo terminar de hacer esta pregunta, porque Ren había caído de espaldas en el suelo como una tabla. Lyserg soltó un suspiro de liberación de tensión.

"Cielos...espero que esto sea solo parte del efecto"

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"Vamos Pilika, perdóname, no te quería herir. Mira, por eso me puse tantito de un perfume que me prestó Anna para que lo olieras y te sintieras mejor" dijo Manta. Pilika se secó las lágrimas y lo miró

"¿Un perfume?"

"Si, mira, huelelo"

"Uhmmm..."

"Vamos, Pilika"

"Esta bien...solo porque tú me lo pides..." accedió la joven. Manta le acercó las manos y Pilika inhaló discretamente

"Mmm...este perfume huele muy bien..." dijo, complacida. Manta, como no lo había olido, se sorprendió mucho con este comentario.

"¿Ya ves? Te lo dije, yo no estaba... ¡Hey! ¡PILIKA! ¡PILIKA!" Manta comenzó a desesperarse cuando vio que los ojos de Pilika se cerraban. La chica se desplomó sobre él y, como obviamente pesa mucho más que él, pues Manta quedó atrapado.

"¡¡¡AUXILIO!!!"

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"Horohoro... por favor responde..." pedía Tamao, tocando levemente a la puerta del baño. Pero de nuevo no obtuvo respuesta alguna

"Horohoro, comienzo a preocuparme, ¿de verdad estas ahí dentro? ¿Estas bien?"

"Como si eso te importara" recibió la fría respuesta. Tamao no podía evitar derramar unas cuantas lágrimas.

"No me digas eso... no es verdad..." le pidió.

"Tú...me golpeaste" le respondió Horohoro desde adentro. Pero su voz se oía menos fría que anteriormente. Tamao supuso que esto se debía a que la había escuchado llorar, y Horohoro no tenía el corazón de piedra después de todo. Además seguía enamorado de ella.

"Me disculpo por eso, no sabía lo que hacía" le respondió, y luego tomó aire para darse el valor y la fuerza para pronunciar las siguientes palabras "En realidad te quiero mucho"

Esto último hizo que la puerta se abriera de golpe. Tamao de pronto se encontró cara a cara con Horohoro, quien la miraba sorprendido.

"Si me estas mintiendo, es la mentira más cruel que me han dicho" le advirtió. Tamao cerró los ojos. No era justo para Horohoro verse obligado a sentirse así cuando todo era falso. No era justo para ella que a causa de esto sus sentimientos hacia él hubieran cambiado. Nada era justo.

"No es mentira" le aseguró. Horohoro puso sus manos sobre los hombros de Tamao y la jaló hacia él para abrazarla tan fuerte que Tamao pensó que pronto no podría respirar.

"No creo que algún día llegues a comprender... lo mucho que te quiero, Tamao" le susurró al oído. Tamao comenzó a llorar de nuevo.

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"Annita... te lo juro, lo que Hao dijo no es verdad, tú eres mi prometida" repitió Yoh como por octava vez. La joven sacerdotisa lo miró por fin, después de haber permanecido con la mirada oscurecida por su cabello y la cabeza baja.

"¿Entonces porqué lo dijo?" le preguntó. Yoh negó con la cabeza

"Hao está medio loco"

"Oh... ¿no se supone que es tu hermano?"

"Pues si, pero yo no estoy loco" Solo por ti pensó Yoh tras estas palabras. Anna dejó escapar una leve sonrisa

"De acuerdo. Él está loco y tu no"

"Perfecto. Ya que lo entendiste, quisiera mostrarte algo"

"¿Eh?"

"Mira, hace unos momentos toqué los pétalos de una flor hermosa y que tenía un olor increíble. El olor aun permanece en mis manos... ¿quieres oler?" esta era la mentira más ingeniosa que Yoh se hubiera inventado en toda su vida, sobre todo porque mentir no estaba en su naturaleza. Y aunque en realidad quería poder seguir abrazando y besando a Anna, sabía que esto tenía que acabarse.

"¿Y huelen tan bien como la flor que dices?"

"Así es, mira" le dijo acercándole la palma de la mano a la nariz. En cuanto el olor la alcanzó, Anna, comenzó a toser violentamente. Yoh se espantó.

"Anna... ¡Anna! ¿Estas bien? ¿Que es lo q...?" antes de que pudiera terminar la última de sus preguntas, Anna le había asestado un buen golpe en el rostro que lo tomó completamente desprevenido. Cayó al suelo de espaldas sobre su trasero.

"¡Ou! ¡Anna, pero qué...!"

"¡Eso huele espantoso! ¡Qué diablos te echaste en las manos!" le gritó con una venita de furia en la frente. Yoh solo se sobaba la nariz adolorido, mientras la miraba con sorpresa. Anna entonces se cruzó de brazos y lo miró fríamente

"¿Y bien? ¿Qué haces ahí sentado? ¡Ve a hacer la cena que me muero de hambre!"

"¡¿ANNA?!"

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Uuuuy se habrán resuelto ya todos los problemas??? Claro que no!! Esperen el siguiente capítulo!!! Y dejen sus comentarios!!!