Holaaaaaaaaaaa!!!! Aquí yo de nuevo con otro capítulo del juguito XDDD Jajaja que trauma con el apodo de mi fic. Bueno, en fin. Antes que nada a contestar los reviews!!! Han disminuido pero espero que incrementen de nuevo después XD

TamikoMeli – Jejeje, pues quizá después escriba un RenxTamao, a mi también me gusta, aunque no tanto como el HoroxTamao porque Horohoro es mi personaje favorito XD Pero si me agrada. Espero que te guste este capítulo de cualquier modo!

Delhi – Gracias!!! Que bueno que te guste tanto!!! Ojala te siga gustando así!!!

Muchas gracias a la gente que deja reviews y me agrega a sus favs!!! Espero que les siga gustando!!! Vamos a la historia ahora si!!!

En el capítulo anterior…

"¿Tamao? ¿Te encuentras bien?" escuchó la voz que llamaba desde fuera. Tamao soltó un suspiro y se limpió las lágrimas lo más que pudo con la manga de su playera

"Estoy bien" respondió

"¿Te molesta si paso?" preguntó la persona de afuera. Tamao se incorporó y caminó hacia la puerta. La abrió lentamente y mostró una falsa sonrisa.

"En absoluto. Pase, joven Ren"

Capítulo 6 – Una cuestión de reacciones químicas

"¿Qué te sucede Tamao? Tus ojos se ven irritados ¿Has estado llorando?" le preguntó Ren preocupado mientras pasaba dentro de la habitación y Tamao deslizaba la puerta de nuevo para cerrarla.

"Estoy bien, joven Ren" le aseguró. Tamao vio su preocupación como simple reflejo de amistad, pero Ren Tao había dejado de estar bajo el efecto de aquella fórmula de Hao. Había vuelto a ser el mismo astuto Ren Tao de siempre, quien por cierto gustaba enormemente de la joven Tamao. Este importante factor es el que le da a Ren la capacidad de notar que algo anda mal con la joven que le atrae. Le está mintiendo.

"Eso no es verdad y lo sabes, Tamao. Vamos, puedes decírmelo, estoy aquí para apoyarte" le dice en voz suave, poniendo sus manos en los hombros d la chica de cabello rosado, obligándola suavemente a voltear y mirarlo. Tamao se pierde por un momento en los ojos amarillo intenso de Ren Tao, solo para evitar su mirada nuevamente segundos después. Era demasiado abrumadora para ella.

"Es difícil de explicar" respondió con simpleza.

"Tengo todo el día" le recuerda Ren. Nota entonces que Tamao comienza a temblar levemente y no puede más que jalarla hacia él y apretar su cuerpo contra el suyo, tratando de darle seguridad. Tamao se tensa más ante esta acción y, al darse cuenta de su error, el joven chino la suelta lentamente y la mira con más preocupación.

"No haga eso por favor" le pide Tamao, evadiendo aún su mirada y sintiéndose incómoda por la situación. Ren se queda pasmado por un minuto, pero recobra la compostura al recordar que debe dejar sus deseos momentáneamente de lado para escuchar lo que Tamao tiene que decirle.

"Discúlpame, no pensaba incomodarte así"

"Pierda cuidado"

"Dime por favor, Tamao, ¿Qué es lo que te tiene tan triste?" le pregunta, tomándole la mano en señal de apoyo. Tamao le da un ligero apretón a la misma, aceptando su ayuda.

"Yo...ya no tengo claros mis sentimientos" le confiesa Tamao con un suspiro de derrota, sintiéndose vulnerable al poner sus abrumadores sentimientos en palabras.

"¿A qué te refieres, Tamao?"

"Creí que amaba al joven Yoh" confesó por primera vez. Bueno, tal vez no la primera vez. Por unos segundos, recordó aquella noche que se había sentado en el corredor junto con Manta Oyamada, quien había deducido sus sentimientos por el despreocupado shaman. Pero esa vez, la confesión no había salido de ella.

"¿Yoh?" preguntó sorprendido Ren Tao. Y a la vez, celoso, decepcionado, triste y con cierto rencor. No era justo, Yoh ya tenía a Anna... ¿Porqué había de quitarle a su Tamao?

"Eso creía. Pero algo sucedió que me hizo darme cuenta de que era un sentimiento falso, porque después de todo el joven Yoh siempre ha contado con el apoyo de la señorita Anna y he aprendido a aceptar eso" agregó Tamao. De pronto Ren sintió un gran alivio. A pesar de todo el sufrimiento por el que estaba pasando Tamao, no podía más que sentirse mejor al saber que Tamao ya no tenía sentimientos por Yoh y él aún tenía una oportunidad.

"Oh. Bueno, pero eso está bien. Así ya no sufrirás más por eso ¿no?"

"Así es. Pero eso no es todo. Lo que pasa es que... el joven Horohoro..." Tamao no sabía como decir el resto de la frase sin tener que divulgar la historia de la especia de Hao a Ren y sin tener que contarle la vergonzosa historia de como se había enamorado de Lyserg por unos días. Ella sabía perfectamente que él había olvidado todo al igual que Horohoro.

"¿Qué tiene que ver él? ¿Qué te hizo? ¡Juro que si lo atrapo no se la va a acabar! ¡Haré que...!"

"¡No! El joven Horohoro no me hizo nada malo. O...tal vez así lo creí"

"¿A qué te refieres?"

"Creo que estoy enamorada del joven Horohoro" confesó por fin. A Ren estas palabras le cayeron como un yunque sobre la cabeza. Como si acabara de tragar un trozo muy grande de alimento. Se sentía sofocado, despojado completamente de algo que nunca había tenido oportunidad de poseer. Despojado de Tamao. No podía quedarse a escuchar más. Sus manos comenzaban a temblarle y su vista comenzaba a nublarse por las lágrimas que amenazaban con caer por sus mejillas. Tamao no podía verlo así.

Sin más, la hizo a un lado con un leve empujón y salió corriendo de la habitación.

"¡Joven Ren!"

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"Oh, así que... eso fue lo que pasó" dijo Horohoro, después de que Manta hubo terminado de contarle toda la historia, desde que bebió el jugo con la especia hasta que Tamao por fin aceptó darle el antídoto. Ambos se encontraban sentados en el corredor que daba al jardín.

"Por eso Tamao se fue al momento en el que volviste a la normalidad" aclaró Manta. Horohoro se sentía como un inútil. Había sido un simple títere, una especie de zombie. Había herido a la joven que tanto quería

"Maldito Hao..."murmuró entre dientes

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"Señorita Tamao, buenas noches"

"¡Oh! ¡Señor Fausto! Discúlpeme, no lo había visto" confesó Tamao, deteniéndose al momento que escuchó pronunciar su nombre. Había tratado de seguir a Ren, pero era demasiado veloz para ella.

"Espero que no te sientas mal porque Horohoro volvió a la normalidad" le dijo Fausto.

"Desearía..."comenzó Tamao, bajando la mirada a sus pies "...poder decirlo, señor Fausto. Pero desgraciadamente mi corazón está intranquilo" le dijo, guardando silencio. Entonces Fausto le dedicó una sonrisa de amabilidad.

"¿Sabías que, al oler el antídoto, la jovencita Pilika y el joven Ren Tao perdieron el conocimiento?" le preguntó de pronto, como cambiando el tema. Tamao, contrariada por el repentino comentario, solo negó con la cabeza.

"Y sin embargo...la señorita Anna no perdió el conocimiento ¿Sabes porqué?" le preguntó d nuevo Fausto. Tamao, nuevamente confundida, negó del mismo modo. Fausto puso su mano sobre su cabeza y le acarició un poco el pelo, más o menos del modo en que lo haría un padre tratando de consolar a su pequeña niña.

"Esto es...porque la señorita Anna no necesitaba esa especia para amar a Yoh Asakura" le aclaró. Tamao se quedó pensando un momento "Pilika y Lyserg, como era obvio, no tenían ese tipo de sentimientos por Ren Tao o Manta Oyamada. Es por eso que el impacto del cambio les ocasionó un desmayo. Podría decirse que a Anna lo único que aquel jugo le ocasionó fue un cambio de actitud, pero el sentimiento ya existía…" añadió Fausto, mirándola con una sonrisa divertida, notando que Tamao había llegado a la misma conclusión que él…

"Horohoro no se desmayó" resaltó de pronto Tamao, con los ojos desmesuradamente abiertos.

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La única luz que iluminaba el lugar pertenecía a la brillante luna que desde el cielo le daba vida a la noche, las estrellas le hacían compañía ya. Y Horohoro permanecía sentado en el corredor, mirando aquel paisaje.

"Tamao..." murmuró, casi como un suspiro, inaudible a todo ser excepto a sus propios oídos.

"Horohoro..." escuchó su voz dentro d su cabeza. Cerró los ojos y se presionó las sienes con ambas manos.

"Lo arruiné todo" se dijo a si mismo.

"Horohoro..." volvió a escuchar. Fue entonces cuando se dio cuenta de que aquella voz no estaba en su mente. Miró hacia atrás por encima de su hombro y fue entonces cuando la vio.

"¡Tamao!" exclamó, poniéndose de pie de un salto. Tamao escondía sus delicadas manos detrás de su espalda, con el rostro ruborizado.

"Horohoro...yo..."

"Tamao, te ruego me disculpes. Manta me contó todo lo que sucedió, de verdad lo lamento. Te herí ¡Nunca lo habría hecho de haber estado en mis cinco sentidos y nunca perdonaré a Hao por esto! Te juro que--"

"¿Te arrepientes de algo de lo que pasó?" la pregunta dejó seca la boca de Horohoro, de la cual dejaron de salir las palabras de disculpa. Se detuvo a pensar por un momento ¿Porqué me pregunta eso?

"¿Qué?" le preguntó, confundido. Tamao dio un par d pasos hacia adelante, acercándose más a él, mirándolo directamente a los ojos con intensidad.

"La pregunta es simple. Si el joven Manta te contó todo lo sucedido...seguro sabes lo que ocurrió entre nosotros"

"Bueno...Manta me dijo que no había estado presente en todo momento. Dijo que tú se lo habías dicho"

"¿Entonces no lo sabes?" le preguntó de nuevo. Horohoro tomó aire, como preparándose para hacer algún ejercicio que requería de mucha concentración. Luego la miró seriamente.

"No te voy a mentir, Tamao. Tú me gustas mucho. No me arrepentiría de haberte besado si no te hubiera forzado a hacerlo de la manera que lo hice" confesó, cerrando los ojos con temor. Pero al notar que nada pasaba, volvió a abrirlos...solo para ser recibido por una tierna sonrisa. Le dedicó una mirada desorientada a Tamao ¿Porqué le sonreía? ¿No la había hecho sufrir? ¿No estaba enfadada con él?

Pero ninguna de estas preguntas fue respondida. Horohoro se quedó frío mientras Tamao se apoyaba en las puntas de sus pies para elevarse hasta quedar a la altura adecuada para que sus labios se unieran con los de él. Pensó que sus ojos iban a salírsele de la impresión ¡Tamao lo estaba besando a él!

Horohoro estaba demasiado sorprendido al principio pero tuvo que dejar todas sus dudas de lado y sumirse en el beso, abrazando a Tamao y dejándose llevar.

"Tu también me gustas, Horohoro" le dijo la joven tras apartarse de él a mirarlo. Horohoro formó una sonrisa radiante ante esta declaración.

"Entonces... Tamao... ¿Serías mi novia?" le preguntó. Tamao rió un poco y asintió con la cabeza. Horohoro dio un brinco triunfal, golpeando el aire con entusiasmo.

"¡SIIIIIIIIIIIIIIIIII!" gritó, comenzando a reír con emoción. Tamao se encontró riendo junto con él mientras la tomaba de la cintura y la levantaba alto, dando vueltas.

"¡No lo hagas! ¡Vas a marearme!" le reclamó Tamao, aun riendo con el corazón ligero y a coro con Horohoro, quien también seguía riendo a todo pulmón.

"¡No puedo evitarlo! ¡Estoy muy feliz!" exclamó él. Por fin, después de unas vueltas, la bajó, solo para abrazarla fuertemente, como si pudieran arrebatársela en cualquier momento. Tamao devolvió el abrazo. Ella tampoco quería perderlo y comprendía aquel sentimiento posesivo que se había adueñado de Horohoro en ese instante.

"Yo también estoy muy feliz" dijo Tamao. Horohoro besó su frente con ternura.

"Esto es increíble" dijo el joven, mirándola con una gran sonrisa.

"Lo se. Nada podría arruinar esto" comentó Tamao. Fue entonces cuando Horohoro se acordó de algo que lo hizo bajarse de su nube de inmediato Oh no… Ren...

"¿Horohoro?" preguntó Tamao, viendo la preocupación en sus ojos y sintiéndola apoderarse de ella también.

"Uhmm... este, Tamao, tengo algo que hacer. No tardaré" dijo, comenzando a caminar dentro de la casa.

"Espera un momento" le pidió Tamao. Horohoro obedeció y volteó a verla de nuevo.

"¿Qué pasa?" le preguntó el joven

"Ehhh...estoy algo cansada...ya me voy a dormir"

"Oh, si, esta bien. Que descanses" le dijo rápidamente, antes de salir corriendo a su destino. Tamao bajó la mirada en señal de decepción, pero segundos más tarde, tenía a Horohoro frente a ella de nuevo. Le dedicó una mirada de confusión.

"Perdón, no me despedí bien" le dijo, justo antes de sostener su rostro por la barbilla y besar ligeramente sus labios.

"Nos vemos mañana" le dijo, guiñando un ojo y volviendo a irse. Tamao sonrió.

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"¡Maldito! ¡Maldito! ¡MALDITO! ¡¡¡MALDITO!!!" gritaba Ren Tao, mientras golpeaba con sus puños cerrados el tronco de un árbol del jardín trasero junto a los baños. Estaba furioso, tan furioso que hubiera ido en ese preciso momento a buscar al atrevido y partirle la cara. Pero no podía. Porque más que furia sentía tristeza. No importa lo que hiciera, el daño era irreparable.

"Te odio, Horohoro...te odio..."murmuró, apoyando ambas manos en el tronco del árbol y dejando caer sus lágrimas ¿De qué privilegios gozaba él? ¿Por qué podía quedarse con su Tamao? ¿Qué había salido mal? ¿Por qué?

"Ren" el chico se sobresaltó al escuchar su nombre…

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Uuuuuuuuuuuy a ver si no se arma XD Dejen reviews!!! Siempre me agrada leerlas!!! Sean felices!!!