Encontrando un horcux y haciendo nuevas amisatades.
Harry se pasó todo el resto de la tarde en el invernadero, después subió a la torre de astronomía, coloco el telescopio para encontrar a Sirius y la observo durante unos momentos, y después dijo:
-Ayúdame hoy por favor.-
Después salio de allí se fue a cenar y después de cenar en silencio se fue a su sala común, estaba desierta no era de extrañar, pero bueno ya le daba igual estar solo, después de todo las dos únicas personas que quedaban como sus mas importantes ya no eran sus amigos, a ella la había perdido por intentar no hacerla sufrir, y además ella le tenia miedo así que ya no creía que nada pudiera ser igual, y por otra parte estaba Ron, que lo había traicionado de la manera que menos se esperaba.
Harry subió a su cuarto y allí encontró la capa de invisibilidad y el mapa del merodeador, miro el mapa y al haber tan poca gente no tenia miedo de que lo descubrieran, solo había unas pocas manchas que correspondían a los que estaban en la comida con él y otras dos mas que pertenecían a la señora Norris la gata de el señor Filch y a este, Harry se puso la capa, cogió la saeta de Fuego y se fue mirando el mapa del merodeador, se fue hacia el pasadizo de la bruja jorobada dijo la contraseña y entro por esta, camino hasta llegar al pueblo y después allí se desapareció con su escoba y todo lo demás.
Apareció enfrente del cartel que había visto en su sueño, y leyó la misma dirección que había leído, se guardo el mapa primero lo borro, después cogió la capa y la saeta de fuego y las oculto detrás de ese cartel de madera, según había leído ese pueblo era un pueblo de Muggels, así que no podía ir por ahí con una escoba.
Harry se dirigió hacia la entrada del pueblo buscando la casa con la que había soñado, tras estar andando mas de media hora encontró la casa, era muy siniestra de echo todo el pueblo lo era daba escalofríos estar allí, se acerco a la puerta e intento abrirla, pero esta no se abría, saco su varita y tras mirar a ambos lados dijo:
-Alohomora.- pero esta no se abrió, Harry frunció el ceño era obvio que no iba a ser tan fácil entrar se recrimino a el mismo por pensar esa estupidez, entonces le dio una punzada en su cabeza, y un hechizo le vino a la mente, lo raro era que no lo conocía de nada, y además es que no lo había oído tampoco, se acerco a la puerta y dijo el hechizo:
-Extreme portus aera.- Harry movió la barita como si fuera una batuta de orquesta y de repente de su varita salió un rayo violeta y dio contra la puerta y esta se abrió de golpe haciendo un fuertísimo ruido.
Harry miro a todos lados y se adentro en la casa al ver que no había nadie, le cabían serias dudas de que viviera alguien en ese pueblo, Harry se adentro en la casa y cuando ya estaba en el vestíbulo oyó un fuerte ruido se giro y vio que la puerta se había cerrado detrás de él, pero no solo vio eso, se encontró con una calavera con una serpiente saliendo de su boca, este símbolo estaba grabado en la puerta de la casa.
Harry sintió un escalofrío, ahora no le parecía tan buena idea el haber ido solo, pero debía de acostumbrase debido a que Ron y Hermione no podían estar con él en eso, no era su lucha si no la de él y si a alguien le tenia que pasar algo ese era a él a nadie mas.
Sacudió su varita y de esta salio una pequeña luz, ya era muy diestro en eso de los hechizos no verbales, ahora solo le faltaba que alguien lo ayudara en oclumancia, pero no se le ocurría quien podría echarle una mano en ese territorio, se fijo un poco en toda la casa, estaba claro que seria un sitio ideal para ocultar un horcux, un pueblo siniestro y una casa que estaba perfectamente conservada a pesar de que parecía mas antigua que la casa de los gritos, Harry se volvió a fijar en la marca de la puerta y se acerco a ella, tal y como le había pasado en otra ocasión la cicatriz le ardió, pero aguanto el dolor, después de todo eso no era nada comparado con el dolor que sentía cada poco últimamente, levanto la mano y se acerco mas, quería tocar la marca, pasar los dedos por ella, no sabia como pero estaba seguro de que era algo que tenia que hacer.
-No, no puedo hacer eso.- le dijo una voz en su cabeza, y Harry sintió una punzada en la nuca, y aparto su mano de la marca se fijo en ella otra vez, y vio que ese brillo verse estaba ocultando algo, no se atrevió a acercarse mas, si algo aprendió en la maldita cueva era que Voldemort podía hacer cosas demasiado oscuras, y no sabia que podía haber ahí, pero prefería no averiguarlo de eso estaba completamente seguro.
Harry se giro y se dirigió a lo que en otro momento había sido un esplendo salón, que recordaba de los recuerdos de la elfina que había visto en el pensadéro de Dumbledore.
Entro en este fijando su vista en todos lados, sabia lo que tenia que buscar, pero lo malo es que no sabia como encontrarlo, en su sueño había visto una vitrina muy hermosa, pero estaba en algún sitio oculto de la casa en la que ahora se encontraba, lo que daría por haber visto donde se dirigía la elfina cuando guardo los dos objetos, seguro que se encontraba allí.
Se fijo en cada punto del salón, y decidió salir de allí, era obvio que no encontraría nada ya que la elfina había salido de allí para guardarlo así que tendría que estar fuera de esa sala.
Se encontraba otra vez en el vestíbulo y lo observo de nuevo, se dio cuenta que esa casa tenia la misma estructura de la casa de Grinmult Place, se adelanto unos pasos y se dirigió a donde debería encontrarse la cocina, y allí estaba, esta era menos grande que la de Grinmult Place, pero estaba mejor conservada, salio de allí, y se dirigió a unas escaleras que había cerca de allí, estaba fijando su vista en la parte de arriba pero estaba muy oscuro la única forma que podría ver que había allí era subiendo, Harry poso su pie en la escalera, y sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo, siguió subiendo por esta, cada paso que daba sentía frío en su piel, mas bien no era en su piel ni en sus huesos sentía un frío tremendo pero en el alma, siguió subiendo lentamente.
Harry no sabía que al poner el primer pie en la escalera había activado un hechizo demasiado potente, algo que Voldemort había planeado para proteger su horcux.
Harry llego a lo alto de la escalera, se tubo que agarrar al posa manos debido a que estaba muy cansado, no entendía que le pasaba su vista se estaba nublando y sentía un sudor frío que lo recorría, pero aun así se obligo a si mismo a seguir, ya que estaba allí no se iría sin ese maldito Horcux, de eso estaba mas que seguro.
Agarrado del posa manos se dirigió a una de las puertas, vio que estaba cerrada, tiro del pomo, y se abrió sin problemas, se adentro en la habitación y miro hacia todos lados, no vio nada de raro en esta, era una habitación lujosa, tenia una cama, enorme pero eso no le extrañaba después de como era la mujer que recordaba del pensadéro, luego vio unas mesitas una a cada lado de la cama, las sabanas parecían de seda, Harry se acerco para poder tocarlas y comprobar que estaba en lo cierto y así era.
Vio un enorme espejo, que estaba encima de una preciosa encimera repleta de frascos, y una pequeña cajita, se acerco a ella, y se dispuso a coger la caja, pero sintió una descarga en la mano.
Harry sonrió era evidente que había algo en esa caja, cogió su varita entre sus manos con fuerza, o por lo menos con toda la fuerza que tenía en esos momentos, apunto a la caja y dijo:
-Mostrati.- la caja comenzó a brillar y de ella salio una neblina que se transformo en una pequeña llave, Harry sonrió, eso era lo que había en la caja una llave, que por lo visto Voldemort no quería que nadie tocara, así que eso le tendría que ayudar en algo.
Harry intento abrir la caja con un montón de hechizos, algunos que eran imposibles que de verdad pudieran abrirla debido a que eran unos hechizos muy simples, pero se estaba desesperando, de repente se le ocurrió una idea, no sabia si podría servir pero sin embargo era una posibilidad.
Harry se acerco a la caja, cogió su varita y se apunto a su mano y dijo:
-Rastar.- de la palma de Harry broto una línea de sangre, y este se acerco a la caja con esa mano, y la pudo coger, sintió alegría al cogerla, la abrió y saco la llave, coloco la caja en su sitio, y se dispuso a dar la vuelta, pero sintió que le faltaba el aire, sintió que se asfixiaba, la llave la tenia en su mano herida, Harry se la cambio de mano y al hacerlo pudo ver que la herida estaba de un color muy raro, y abrió mucho los ojos.
-Había veneno en la caja, maldito.- Harry se acerco a la barandilla agarrándose el pecho, no sabia que clase de veneno era pero le estaba haciendo polvo por dentro, tenia que llegar a Howarts cuanto antes, pero antes tenia que coger la dichosa copa de Huffelpuff.
Harry con la llave en una mano y su varita en la otra salio de la habitación y se dirigió hacia una habitación que había en el fondo.
La puerta estaba cerrada con llave, Harry hizo el mismo hechizo que en la puerta de la entrada y consiguió entrar, al entrar en la habitación sintió una punzada en su cicatriz, y volvió a encontrarse con la marca tenebrosa en la pared de enfrente, y supo que detrás de esa marca es decir detrás de esa pared encontraría lo que buscaba, la vitrina que necesitaba donde se encontraba la dichosa copa por la que estaba pasando todo lo que estaba pasando.
Lo más rápido que pudo se dirigió a la marca tenebrosa, y sin pensárselo dos veces la toco con la mano que tenia herida.
Sintió un enorme dolor recorrerle todo el cuerpo, cerro los ojos un montón de imágenes vinieron a su mente, imágenes que no conocía personas que no había visto en su vida, cosas, sitios, lugares que nunca había visto, gente arrodillada a su alrededor jurándole lealtad, gente muerta a su alrededor, vio muerte, desolación tristeza, vio llanto, un montón de cosas que no entendía, sintió en su cuerpo todo el sufrimiento que esa gente sentía, todo el horror que había sentido esa gente con solo una presencia, su presencia.
Vio como levantaba la varita y decía la maldición imperdonable dirigiéndola a un niño de no mas de 10 años, y sintió el dolor, el terror de ese niño en sus propios huesos sintió la alegría de haberlo matado solamente por ser un maldito muggel, sintió odio hacia un hombre que ahora lo miraba con odio y le recriminaba lo que había hecho, levanto su varita estaba arto de ese hombre demasiadas veces se había entrometido pero esta vez no lo volvería a hacer, esta seria la tercera y ultima vez que ese hombre se cruzaría en su camino, comenzó a decir la maldición imperdonable, pero no pudo terminar, ella siempre ella, se ponía en medio no sabia porque pero no era capaz de matar a esa muchacha entrometida a esa sangre sucia de verdes ojos, la odiaba a muerte pero no podía hacerlo y por tercera vez se salvaron de la muerte pero siente como se jura a si mismo que la próxima será la ultima.
Harry sintió mas dolor en su cuerpo, cada vez que él decía la maldición imperdonable él sentía el dolor que las demás personas sentían.
Harry se sentía morir poco a poco, pero de repente el dolor ceso.
Lejos muy lejos de allí, había una reunión, todos vestidos de negro, con capuchas y mascaras que les cubrían el rostro.
-Mi señor por ahora todo va como lo hemos planeado, nada esta saliendo mal.- dijo la voz de una mujer.
-Eso esta bien, Bella, espero que sea cierto.- dijo una voz que arrastraba las palabras, y fijo su vista en un hombre bajito que estaba acurrucado en un rincón esperando que la reunión acabara.
-Colagusano ven aquí.-
El hombre se acerco a él y dijo:
-¿Que desea mi señor?-
-Va siendo hora de que tú entres en acción.- dijo la voz que arrastraba las palabras.
-Si mi señor, cuando usted me lo ordene.- dijo el hombre inclinándose lo mas que podía.
-Severus, tu sabes lo que tienes que hacer.-
-Si, mi señor.- dijo Snape mirando a Voldemort a los ojos.
-Bueno si todos lo sabéis no hay mas que hablar, espero que tu hijo no nos falle Narcisa o no lo volverás a ver, en pocos meses tomaremos Howarts, esta será la ultima, todo acabara en poco tiempo.- sonrió malévolamente y dijo:- Veremos que haces Harry Potter en esta ocasión, o te unes a mi antes de que llegue o morirás allí cuando nos enfrentemos te has escapado demasiadas veces para mi gusto, estas siendo demasiado escurridizo.-
Voldemort hablaba solo, aunque todos sus mortinfagos lo escuchaban, todos sabían que él odiaba a ese muchacho de diecisiete años, pero últimamente sus planes ya no eran matarlo sino que se aliara a él, convertirlo en su más fiel sirviente.
-Señor cree que es buena idea que Potter se una a nosotros, no sabemos que dice la profecía señor, además, no creo que se convierta en su mas leal sirviente.- dijo Bellaxtrix.
Voldemort soltó una enorme carcajada antes las palabras de la mortinfaga, y después la miro y pasó su mirada por todos y cada uno de sus mortinfagos y dijo:
-No mi querida Bella no te confundas el joven Potter no será mi sirviente, será mi discípulo.- dijo este sonriendo ante la cara de sus mortinfagos, pero el que estaba mas desconcertado era ni más ni menos que Severus Snape que se acerco y dijo:
-Mi señor ¿como que lo convertirá en su discípulo?-
-Así es mi querido Severus, el joven Potter será no solo mi discípulo también el tuyo, quiero que lo instruyas en las artes oscuras, él será quien me suceda después de que yo no este.- dijo este.
-Mi señor pero él esta destinado a mataros.- dijo Snape en voz baja.
-Pues que así sea, pero prefiero morir a manos de alguien que ocupara mi lugar a morir a manos de un niño que adora a los sangre sucia.- dijo este.
-Mi señor pero es que usted no entiende lo...- pero Snape dejo de hablar al ver que Voldemort gritaba y caía al suelo, Snape y los demás mortinfagos se acercaron para poder ayudarlo, pero ninguno sabia que hacer, la agonía de Voldemort se prolongo demasiado tiempo, durante quince o veinte minutos, en los que lo único que hacia era gritar y sentir un tremendo dolor.
Sentía lo que había sentido al rebotar la maldición imperdonable en Potter, pero lo sintió un montón de veces, sintió el sufrimiento de un montón de gente, escucho las voces de esa gente mientras gritaban y también sintió la satisfacción que sentía cada vez que alguno de ellos morían, y de repente en su mente pudo recordar esos ojos verdes esmeralda que maldijo hasta el ultimo día de la vida de su dueña, y que ahora aborrecía pues pertenecían a la única persona, que podría vencerle, porque por mucho que le costara reconocerlo ese maldito muchacho de diecisiete años podría llegar a vencerlo si seguía su camino.
El había sentido como ese chico poco a poco se hacia mas fuerte, y le daba miedo, por primera vez en su vida había sentido miedo ante alguien, a Dumbledore no le tenia miedo sino respeto, pero a ese muchacho después de su ultimo encuentro le temía, era capaz de matarlo si él se lo proponía, pero aun así no tenia miedo de que lo matara ya que tenia sus horcuxes, que lo libraban de morir, pero aun así le dolía si lo mataban.
Voldemort sintió una punzada en su cabeza y de repente esos ojos verdes se transformaron en negros y el dolor ceso.
Snape se acerco a Voldemort y le dijo:
-Mi señor ¿os encontráis bien?- Voldemort no contesto a decir verdad no escuchaba las palabras de Snape solo podía ver a alguien tirado en el suelo inconsciente, y sabia quien era, el que le había echo sentir ese dolor y se las iba a pagar de eso no cabía duda.
-Potter sabrás lo que es bueno, esto no se queda así.-
Snape y los demás mortinfagos se miraron, veían a Voldemort con su expresión de un odio intenso, no sabían lo que pasaba pero por lo visto eso que sintió era debido a algo que Potter había echo.
Mcgonagall estaba en su despacho habando con Dumbledore.
-¿Y dices que se ha quedado en el colegio en vez de irse con sus amigos?-
-Así es, no entiendo que les esta pasando, pero tanto el señor Weasley como la señorita Granger y Potter, están muy raros, ya no se les ve juntos, siempre están separados, no hablan entre ellos casi, ya te conté como encontré a la señorita Granger y a Potter en la ventana de la torre de astronomía, no sabes como me sentí al verlos caer.-
-Bueno Minerva seria conveniente averiguar todo lo que puedas.-
-Yo se cosas que se dicen por el castillo.- dijo una voz desde uno de los cuadros.-
-Si, ¿y que sabes Phineas?- pregunto Dumbledore.
-Son adolescentes, ¿que puede pasarles a tres chicos de diecisiete años, si dos de ellos comienzan a salir?-
-¿No me digas que hay una pareja, ¿y de quien se trata, con quien esta la señorita Granger?- dijo Dumbledore apareciendo en el cuadro de Phineas.
-Pues veras ella esta saliendo con ese pelirrojo Weasley creo que se apellida.- dijo este.
-Si, ¿Si?- dijo Dumbledore casi gritando ante la sorpresa de esa noticia.
-El caso es que Potter comenzó a salir con una tal Luna Lovegood, y por lo que se Weasley y Lovegood se liaron y Potter y Granger los vieron.- dijo este
-Vaya lío, entonces por eso no se hablan, ¿pero y eso que tiene que ver para que Harry y Hermione no se hablen?- pregunto Dumbledore
-La señorita Granger tiene miedo de Potter, después de ver lo que vio aquí, no se atreve a mirarlo a los ojos, dice que sintió pánico soledad, miedo con solo verlo, dice que desde ese momento no se atreve a estar con él como antes.- dijo Mcgonagall.
-Espero que Harry no sepa eso, si no puede que no le siente muy bien, tenemos que hacer algo para que vuelvan a ser los de antes.-
-Albus no nos podemos meter, eso es cosa de ellos tienen que arreglarlo ellos.- dijo esta.
-Pero yo quiero ayudar.- dijo Dumbledore.
-Tu lo que quieres es cotillear, eres un chismoso te has vuelto un maruja desde que estas en ese cuadro.- dijo esta.
-¿Y que esperabas, aquí no es que pueda hacer mucho mas que hablar con los cuadros y no sabes la cantidad de cosas que descubres, la gente se olvida de que nosotros hablamos, y eso es genial me entero de mas cosas, ¿por cierto sabes que a Filch le gusta la señora Pince la bibliotecaria?- dijo este.
-No tienes remedio Albus.-
-¿De verdad?- dijo Phineas.
-Si si.- dijo Dumbledore.
-Cuenta cuenta.- le insto este.
-Pues veras el caso es que...- pero sus palabras fueron ocultadas tras un fuerte golpe que hizo la puerta al abrirse de una manera poco delicada.
-Profesora Mcgonagall me han enviado para decirle que han encontrado a Potter en los jardines y no esta bien.- dijo Draco Malfoy, y Dumbledore se fijo en que el chico parecía no encontrarse bien.
-¿Como has dicho, Potter pero si él tendría que estar en su cuarto.- dijo esta y añadió:- ¿pero que es lo que le pasa?-
-No lo saben todavía, estaba en los jardines tirado boca abajo en el suelo, esta con fiebre, y además pálido como la pared, la señora Pomfrey no le encuentra el pulso dice que es muy bajo.- dijo este.
-Muy bien vamos.- dijo esta y salio de allí, Draco la iba a seguir pero el cuadro de Dumbledore lo detuvo diciendo:
-Creo que va siendo hora de que usted y yo hablemos.-
Draco se giro y dijo:
-Usted dirá.-
-Necesito que me digas si tienes alguna marca.- dijo este sin más dilación, los cuadros estaban dormidos y Phineas había ido a ver como estaba Harry, después de todo era el ahijado de Sirius.
Draco no contesto se levanto la manga y le mostró la marca en su brazo derecho.
-¿Y tu otra marca?- pregunto Dumbledore.
-Desapareció de mi brazo izquierdo nada más aparecer esta.- dijo este.
-Ya veo, necesito que me digas si alguien mas tiene esa marca.- dijo Dumbledore.
-Ya sabe que si, Potter también la tiene.- dijo este.
-Ya veo, entonces ya ha comenzado.- dijo este en voz baja para que no lo oyera Draco, y después miro al chico y le dijo:
-Seria conveniente que fuera a la enfermería.- dijo este y vio como Draco se iba, no hacia mucho que el fénix de Dumbledore se había puesto a cantar en el castillo, eso podría haber ocasionado el estado de Draco, pero ¿que había ocasionado el estado de Harry, tenia que averiguarlo.
Pasaron los días en el castillo era la noche de la cena de noche buena, Harry seguía inconsciente en la enfermería, ya no había rastro de veneno en su cuerpo ahora solo estaba durmiendo, no sabia lo que le esperaba el día que despertara, pues Mcgonagall estaba furiosa, y no era la única, Annie Hester mas que furiosa estaba preocupada, les avían informado a los de Grinmult Place que Harry estaba en el colegio, y avían avisado a Lupin de su estado, este también estaba enfadado con el chico pero sobre todo preocupado, muy preocupado por él, habían decidido que no les dirían nada a ninguno de sus compañeros, nadie sabría que Harry llevaba una semana y media en la enfermería, la señora Weasley se había empeñado en ir a visitarlo, y la habían dejado, después de todo ella quería a Harry como si fuera un hijo, nadie podía negarle el verlo.
Harry estaba dormido pero no soñaba, la señora Pomfrey le había dado una poción para ello debido a que los primeros días no hacia mas que hablar en sueños, y gritar por lo que fuera que viera, ella se quedo helada cuando el chico grito llamando a sus padres con amargura, ese día fue cuando decidió darle la poción para no soñar.
Harry estaba en un mundo oscuro sin que pasara nada, era muy aburrido pero al menos descansaba y sentía que lo necesitaba, se tumbo en un sitio mirando la oscuridad el vacío, y de repente sintió que alguien lo llamaba:
-Harry Harry, escúchame...- pero no escucho nada mas, se levanto a ver si podía ver al dueño de esa voz, pero no había manera al igual que había pasado las veces anteriores no veía a nadie y no reconocía esa voz susurrante.
Sintió que tiraban de él, y abrió los ojos asustado, se incorporo en la cama.
Cuando se sintió seguro miro donde se encontraba, y vio sus gafas en una mesita, las cogió y se las puso.
Se dio cuenta de que estaba en la enfermería de Howarts, y dijo:
-¿Pero que demonios hago yo aquí, ¿como he llegado?-
-Eso me gustaría saber a mi, me gustaría saber que demonios hacías tu en los jardines de Howarts, a deshoras y con un potente veneno en tus venas, no se que lo paro pero deberías de haber muerto después de ingerir eso.- dijo la voz enfadada de alguien a quien Harry conocía.
-Profesor Lupin, ¿que hace aquí?-
-Pues hasta hace unos momentos pensar en meterte un buen tortazo, pero ahora intentar averiguar que te ha pasado.- dijo este.
-No, lo se.- dijo este estaba confuso:- no recuerdo, nada de nada.- dijo.
A su mente vinieron algunas imágenes, y recordó todo lo que había visto en la casa, hasta el dolor que sintió cuando toco la marca tenebrosa, pero después de dejar de sentir ese inmenso dolor ya no recordaba mas, solo una imagen de él mismo en los jardines cansado y encontrándose muy pero que muy mal, se recordaba haciendo un hechizo para que todo lo que tenia en las manos desapareciera y apareciera en su baúl, recordaba la copa en su mano, y mandándola hacia el baúl, pero ¿como había conseguido la copa, ¿como había vuelto, es mas, ¿cuando había cogido la capa invisible y la escoba, solo recordaba que estaba en los jardines encontrándose muy mal y después de hacer el hechizo caía desplomado al suelo.
Lupin lo observaba, y veía la confusión en el rostro de Harry y le dijo:
-Puede ser que te hayan borrado la memoria, bueno eso ahora da igual, yo quiero saber que es lo que te pasa a ti.- dijo este.
-No te entiendo.- dijo este.
-¿Porque no has ido a Grinmult Place Harry?- dijo este mirándolo.
-No podía volver, no todavía.- dijo este bajando la mirada.
-Harry se que es doloroso pero algún día tendrás que entrar en esa casa.- dijo Lupin.
-No, cuando todo esto termine la voy a vender, no la quiero, no soportaría estar en ella.-
-Harry escúchame, creo que es mejor que vayas para allí conmigo ahora que salgas de aquí.- dijo este.
-No, no voy a ir, además ahí otros motivos por los que no quiero ir.- no le dijo los motivos y Lupin al ver que no se los contaba decidió no preguntarle, se quedaron allí en silencio hasta que alguien entro en la enfermería.
-¿Como se encuentra Remus?- era su profesora de Dcao.
-Ya se ha despertado Annie.- dijo este dejándola ver a Harry.
-Ya era hora, ¿que te paso?- pregunto esta.
-No le interesa.- contesto este sin más, y después se levanto de la cama y se puso las zapatillas y dijo:- Profesor Lupin, me voy a ir a mi cuarto, ya me encuentro de maravilla y no quiero estar aquí.-
Lupin no lo detuvo la señora Pomfrey le había dicho que en cuanto despertara podría irse.
Harry paso al lado de Annie sin ni siquiera mirarla y se fue a su sala común, al llegar a su cuarto se dirigió al baúl vio la copa y todo lo demás, ahora solo tendría que averiguar que había pasado allí, y como destruir el horcux que ahora estaba en su poder.
Harry se ducho se cambio de ropa y cogió un paquete que tenia en el baúl, era un colgante que había visto en una joyería mágica, este se abría y entonaba una hermosa melodía, después de mirarlo lo apretó fuerte se fue a la lechucería y se lo ato a Hegwid, y se lo mando a Hermione ese era su regalo de navidad esperaba que le gustase, y después bajo a cenar, ese día era la cena de noche buena, cenaron todos como si nada hubiera pasado, Mcgonagall le regaño al principio y después le dio un abrazo que lo dejo sin aire por unos momentos, diciéndole que se alegraba que estuviese bien, vio como Draco y Annie hablaban muy animadamente, la verdad es que en ese tiempo la relación entre Malfoy y Annie se había estrechado, Draco había intentado conocer a su madrina y no se había arrepentido de hacerlo, él estuvo hablando con Mcgonagall un poco después de la cena y después se fue a su sala común.
Al día siguiente abrió los regalos que tenía al pie de su cama, entre ellos el típico jersey de la señora Weasley, y el regalo de los gemelos, un libro de animales raros de parte de Luna, Neville le mandó una planta, Ron no le regalo nada, al igual que él a Ron, y el regalo de Hermione tampoco apareció, encontró una nota de Hagrig diciéndole que fuera a visitarlo y una caja de pasteles y por ultimo una nota de Lupin diciéndole que su regalo tendría que esperar.
Después de eso Harry cogió los regalos de sus respectivos amigos y los envió y se dirigió a la biblioteca y estaba en ella cuando llego Draco y se le acerco.
-Oye Potter, ¿que te paso?-
-No sabia que te tuviera que dar explicaciones.- dijo este.
-No, solo es que me da pena que no te murieras.- dijo Draco con su típico tono de superioridad.
-Mira Malfoy si has venido a tocarme las narices...-
-Tranquilo Potter, no he venido a nada de eso, solo he venido a hacerte una pregunta.- dijo este.
-Pues dispara.- dijo este mirándolo.
-¿Que haga que?- pregunto Draco sin entender la frase de Harry.
-Que me la hagas, esa es una expresión muggel que significa que me la hagas.- dijo este mirando al rubio.
-O vale, bueno yo quería proponerte una tregua.- dijo este.
-¿Como? -pregunto Harry incrédulo.
-Si, quiero a Ginny, y no estoy dispuesto a perderla por llevarme mal contigo, además he estado pensando y creo que si no hubiésemos empezado de la forma que lo hicimos, ya se que fue por mis estupideces, creo que podríamos llegar a llevarnos medianamente bien.- dijo este.
-¿Y que te hace pensar que yo quiero llevarme bien contigo?- pregunto este sorprendido de lo que Draco Malfoy le estaba pidiendo, ser amigos después de tantos años de odiarse a muerte.
-Bueno, yo te propongo que ahora que no hay nadie en el castillo, de los alumnos intentemos llevarnos bien, tal vez y quien sabe después nos hagamos amigos, pero ahora solo como periodo de prueba, solo estas vacaciones hasta que empiecen otra vez las clases, si nos va bien, después decidiremos si seguimos con esto o no.- dijo Draco, Harry lo medito unos momentos, después de todo podría ser una buena idea y además era el único de su edad que estaba en el castillo, y nadie se enteraría de que habían sido amigos en ese periodo si salía mal, cosa que estaba seguro, pero por intentarlo que no quedara.
-Esta bien, pero no me la juegas Malfoy si esto es cualquier plan de ese asqueroso de Voldemort te juro que después de acabar con él empiezo contigo.- dijo este.
-Tranquilo Potter, si él se enterara de esto yo estaría muerto.- dijo este
-¿Y como se supone que se lo vas a ocultar, es muy bueno en Legeremáncia.- dijo este.
-Ya y yo soy experto en Oclumancia.- dijo este sonriendo con suficiencia, Harry cerro el libro que estaba leyendo y lo miro directamente a los ojos.
-¿Me estas diciendo que se te da bien la Oclumancia?-
-Si.- dijo Draco, y Harry sonrió, tal vez después de todo si que podía sacar algo provechoso de esta alianza.
-Bueno, pues entonces me tienes que ayudar.- dijo este sin más.
-¿Que quieres decir?- le pregunto Draco.
-Que necesito que me enseñes Oclumancia, no soy nada bueno en eso, el maldito de Snape me tenía que haber enseñado en quinto curso, pero bueno después de un pequeño altercado, no siguió con las clases.¨- dijo este.
-Entonces la vez que os vi no estabas en una clase de pociones.- dijo Draco.
-Me sorprendió que te lo creyeras.- dijo este.
-Bueno eso era genial para arruinar tu gran reputación.- dijo este sonriendo.
-Si, no veas es genial.- dijo este.
Los dos siguieron hablando, de todo un poco, los días fueron pasando, Harry se dedico a enseñarle a Malfoy a jugar a juegos muggel, como el parchís y todos los juegos de mesa, le hablo de las consolas de la tele de un montón de cosas, Draco por su parte le contó un montón de cosas sobre los magos, y le enseño algunos juegos que solo los magos con dinero se podían permitir.
Se dieron cuenta que si dejaban atrás todo lo que tenia que ver con la sangre, y la clase social podían llevarse bien, hablaron sobre quidich, Draco le mostró un montón de cosas de jugadores que habían sido muy famoso.
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Bueno hasta aquí les pongo, les dejo espero que les guste buybuy ya nos veremos los comentarios los respondere en la siguiente ocasion es que el de cibert me mete prisa.
Espero que sigan leyendolo, y agradecer a Liz el que siempre me apoye.
Buybuy.
