Aquí os traigo un nuevo capi, perdonad pero no puedo contestar a los reviews, espero que os guste buybuy y gracias por esperar de veras que lo siento, hasta el próximo capi.

Comenzando a moverse. El principio del fin.

Severus Snape el profesor de Hogwarts más odiado se encontraba dormido en una silla, descansando después de pasarse todo el día y la noche anterior cuidando de la chica más lista de Hogwarts.

Muchas preguntas le rondaban por la cabeza en ese momento, pero sobre todo el que la chica tuviera esos poderes.

Aun dormido tenía preguntas sin respuesta en su cabeza.

Mientras él dormía ella despertaba con cuidado, sintiendo que todo su cuerpo le dolía, recordaba la cantidad inmensa de maldiciones que la maldita de Bellatrix le había lanzado, recordaba también la mirada de Ron, una de las personas por las que abría dado su vida sin dudarlo, a una de las personas que más quería, sin embargo él la había vendido, y era capaz de mirar como le atacaban y la torturaban sin mover un músculo por evitarlo.

No quería creer que Ron fuera así, que hubiese acabado cediendo ante Voldemort, ella quería pensar que Ron no los traicionaría.

Nunca había dado indicios de odiar a Harry, excepto en ese último año, y la razón:

Ella, por su culpa había terminado la amistad de sus dos mejores amigos, por su culpa Ron había traicionado a Harry y ahora era un mortifago.

No quería pensar en eso, se negaba a pensar que Ron de veras fuera así, y que odiara a Harry como estaba haciendo pensar a todo el mundo.

Sintió como alguien se movía a su lado, giro su cabeza y se encontró con su ex profesor.

Después deposito su mirada en la mesita y allí encontró una inmensa cantidad de pociones, e incluso una pequeña vasija con agua y un paño.

Miró de nuevo a su profesor y se dio cuenta de que la había estado cuidando durante toda la noche.

Snape se despertó y se encontró con la chica despierta se levanto y le dijo:

-Veo que ya se encuentra mejor,- miró su reloj y añadió:- y justo a tiempo, el señor tenebroso requiere de su presencia.-

-¿Para qué?-

-Solo viste y sígueme.-

-No quiero verlo.-

-Mira Granger, aquí no estas en disposición de negarte a nada, aras solo que se te mande, o será peor para ti, recuerda ante quien vas a presentarte e intenta que no se te olvide en ningún momento, él no es misericordioso con nadie, y te aconsejo que no le hagas enfadar, ya bastante te odia.-

-Me da igual.-

Snape se fijo en la puerta y escucho un momento que no viniese nadie, se acercó a ella y le dijo:

-Eres un poco tonta en la situación que te encuentras lo mejor es que sigas las ordenes que te den, aquí no hay un Dumbledore o un Potter que pueda ayudarte, no aquí estas sola, y la única persona que podría ayudarte, aunque dudo que lo hiciera pues es por él por el que estas en esta situación a sido mandado a su primera misión como mortifago, expresamente para que nadie pueda interferir contigo.-

-¿Su primera misión como mortifago?- pregunto esta.

-Así es, el señor oscuro quiere en su poder a la menor de los Weasley.-

Hermione abrió los ojos no entendía a que venía que ahora Voldemort se interesara en Ginny.

-Pero que, ¿a que viene eso?-

-Necesitaba un seguro con Weasley, y que mejor que la hermana de este, la única chica en los Weasley desde hace generaciones, y al ser la única es la más preciada.

La necesita con vida, pues es el seguro de que después ese estúpido de Weasley cumplirá con todo lo que él le mande.

Si tú queridísimo Weasley comete la estupidez de traerla a su presencia estará vendiéndose a Voldemort sin vuelta de hoja.-

-Ya lo hizo desde el momento que me trajo aquí ¿no?-

-No, todavía no porta la marca tenebrosa en su brazo solo si cumple con esto se convertirá en uno de ellos.-

-Querrá decir de vosotros.-

-De veras piensas que te estaría diciendo todo esto, si en verdad estuviera en su lado.-

-¿Pero mataste a Dumbledore, Harry te vio?-

-Eso tiene su debida explicación, y la sabrás cuando Potter llegue.-

-¿Harry?-

-Si él desapareció de Hogwarts, una semana después de vuestra desaparición, solo que ellos creen que tú y Ron han sido secuestrados no sospechan que vuestro queridísimo amigo fue el que te secuestro a ti, es decir que Potter viene dispuesto a salvarlos a ambos, y se va a encontrar con que uno de sus oponentes es precisamente a uno de los que viene a salvar.-

Snape sonrió pero no era una de esas sonrisas que solía poner cuando algo le divertía, al parecer eso no era algo que le gustase mucho.

-Ahora levántate y vístete o seremos castigados ambos, por tú tardanza.-

Snape se giró para irse mientras que Hermione se levantaba y antes de que llegara a la puerta le dijo:

-¿Qué pasa con Alesis?, ¿por qué él la quiere?-

-Ella es tema aparte, si la vuelves a ver fíjate en ella bien, y entenderás por que el señor tenebroso la quiere matar a ella y a su madre, en especial a su madre más que a ella.-

Snape salió del cuarto y Hermione se vistió con la ropa que Snape le había dejado preparada.

Consistía en un pantalón negro, una camisa del mismo color, y por último una capa igual de negra.

-Era de esperar.-

Sonrió ante el hecho de que su profesor nunca cambiaría.

Se ducho para quitarse toda la sangre reseca que tenía y se vistió de nuevo, al abrir la puerta se encontró con que estaba Snape esperándola.

-Vamos que te esta esperando.-

-¿Qué quiere de mí?-

-No ha querido decírmelo, pero intentaré no dejarte sola con él.-

-Gracias.- murmuro esta al llegar ante una puerta que estaba cerrada y pararse allí.

Snape llamó dos veces, y ambos escucharon la voz de Voldemort dando permiso para que entrara.

Abrió la puerta y ambos se adentraron en la oscuridad del cuarto.

-Muy bien ya era hora de que llegara mi invitada especial.-

-Invitada ja.- dijo esta y recibió una mirada de advertencia por parte de Snape.

Hermione intento ignorarla pero no pudo, y se sintió un poquito culpable por desobedecer a su profesor.

Aunque técnicamente este ya no lo era, bueno no era el momento de pensar en esas cosas.

-Veo que te has recuperado satisfactoriamente de tus heridas.- dijo Voldemort mirándola detenidamente.

Hermione no hablo, así que Voldemort continuó.

-Te estarás preguntando por que te hice venir a mi presencia, pues el caso es que me ha llegado una información que necesito que me digas si es del todo cierta o no.- después la miró directamente a los ojos y Hermione los cerró.

-Mírame sangre sucia o sabrás lo que es el dolor de verdad.-

-Si quieres saber algo pregúntame.- dijo esta decidida, no estaba dispuesta a que él supiera que tenía miedo.

-Me mentirás y además este método es más eficaz, puedo saber lo que quiera con solo mirarte.-

-Pero sin embargo yo no quiero que sepa cosas que a usted no le incumben.-

Snape en la oscuridad busco la mano de Hermione al ver el brillo en los ojos de Voldemort, que estaba claro que significaba que la chica iba a tener problemas si seguía en su negación.

La encontró e imperceptiblemente la apretó para que viera que se encontraba a su lado, intentaba que se diera cuenta de que él ya había echo algo para bloquear de forma muy pero que muy eficaz cierta información que él creía que su señor no debería de conocer por lo menos de momento.

Hermione sintió la mano de Snape y la apretó un poco.

Snape se sorprendió pues al parecer la chica estaba muerta de miedo, y era eso lo que quería ocultar y por si fuera poco al parecer lo consideraba a él un buen punto de apoyo para dejar de sentir miedo.

Vale que le había ofrecido ayuda, pero él no podía hacer nada contra su señor si ella se negaba a la incursión en su mente.

Hermione sintió seguridad al ver una respuesta por parte de su profesor, así que abrió los ojos decidida, y dejando ver sin equivocación que odiaba a la persona que tenía delante.

-Muy bien así me gusta obediencia.-

Hermione lo miró de forma incrédula mientras que Snape le apretaba la mano para que no hablara.

-Veamos lo que tú me puedes decir sobre los Horcuxes mi querida niña.-

Hermione y Snape abrieron mucho los ojos ante la sorpresa, Snape no se esperaba eso, era algo que nunca hubiese imaginado, ahora la duda era de donde demonios había sacado él eso ahora, y que le hacía sospechar que ella conocía sobre ellos.

Una idea le cruzo la mente, pero eso no podía ser, pues se había asegurado que nadie más que él llevara el asunto de los Horcuxes, así que estaba claro que nadie de los mortifagos podría haberle echo llegar información…

Un momento, si que había alguien, alguien que era suficientemente estúpido como para no cerrar su mente ante Voldemort, alguien que sin duda sabía de los Horcuxes, y queriendo o sin querer le acababa de dar a Voldemort un pequeño gran avance ante Harry Potter.

Se trataba nada más y nada menos que de Ronald Metepatas Weasley.

Cuando cogiera a ese maldito crío.

Hermione había llegado prácticamente a la misma conclusión que su profesor, pues ante la cara de sorpresa de Snape era obvio que este no el había comunicado nada de eso.

Voldemort, miró dentro de la mente de Hermione, pero solo encontró algunas cosas sobre los horcuxes que no era de gran importancia, la chica sabía lo que eran, y como se podía hacer uno, pero no sabía que él tenía hechos seis horcuxes, ni tampoco había visto ninguno.

Pero si recordaba en la mente de Weasley haber visto una conversación con esa chica y con Potter sobre los horcuxes, no sacaba nada en claro, pero por lo visto Potter sabía de los horcuxes, o al menos lo que eran.

Pero también estaban los infórmenes de Snape, en ninguno hacía mención de los Horcuxes, y quedaba claro que Dumbledore no sabía de ellos lo que le hacía deducir que si él no sabía de ellos, Potter tampoco pues su queridísimo profesor no había tenido la oportunidad de descubrirlos.

Tras ese examen a la mente de Hermione, en la que saco algunas cosas pero nada de gran importancia hablo.

-Veo que no es gran cosa lo que sabes sobre ellos, pero bueno a mí me interesas por otro asuntos.-

Sonrió de forma que a Hermione le dio un escalofrío.

-Creo recordar que eres muy importante para Potter, espero que mí información sea correcta, pues si así es eres más importante de lo que creía y tendré que mantenerte con vida, al menos hasta que Potter muera.-

-Si muere.- murmuró ella.

-¿Si muere?, ¿acaso dudas de que yo pueda matarlo?-

-No, no dudo de que puedas matarlo, sino de que quieras matarlo.- sentenció esta.

Voldemort la miró y volvió a sonreír y le dijo:

-Veo que en verdad si que eres muy inteligente, eso quiere decir que mi información no es mala referente a ti.

Pero si que mataré a Potter, o al menos el Potter que tú conoces, el que te protege.- dijo este sin borrar su sonrisa.

Hermione al principio no entendió pero no era la única pues Snape no entendía lo que Voldemort quería decir.

-Uno de mis más fieles seguidores, me ha informado muy bien de todo lo que concierne a Potter, podría decirse que mi queridísima rata al final ha servido para algo.

Me ha informado, sobre esos cambios en el señor Potter, cambios que yo por supuesto ya había comenzado a notar, pero solo los que me llegaban a través de su mente, pero gracias a los ojos de mi sirviente, he podido apreciar ciertos cambios en él, como el color de sus ojos, el miedo que se siente cuando él mira, y otros muchos aspectos, como que cuando ese poder lo invade, a una de las personas que más odia y espero que esto te agrade es a ti, a su queridísima amiga sangre sucia.-

Hermione abrió mucho los ojos, pues ella eso no lo sabía, estaba completamente segura de que el mortifago que le había dado esa información era Peter Pettigriw, pero no entendía como Harry nos e había percatado de la presencia de esa maldita rata, aunque su forma animaga era tan pequeña, que sería imposible fijarse en ella si estas pensando en otras cosas.

Por su parte nuestro escurridizo y querido amigo Peter Pettigriw se encontraba en esos momentos cerca del bosque que se encontraba en las afueras de la mansión.

Como muy bien había dicho su señor ahora era su momento, por supuesto que lo sería, ahora Peter Pettigriw sería un poco útil.

Nuestro pequeño amigo, no era tonto, y su forma animaga le había permitido ver muchas cosas, demasiadas, y eso le daba ciertos beneficios.

Siendo como era de pequeño, nadie se percataba de su presencia y aunque lo vieran nadie pensaría que sería el cobarde de Peter el que se encontraba allí.

Siempre esa había sido su mejor arma el ser tan cobarde, le permitía engañar hasta al mejor mago del mundo, en su momento lo había echo con Albus Dumbledore y ahora lo haría con el otro mejor mago de todos los tiempos Lord Voldemort, y así una vez más saldría victorioso de todo.

Había visto mucho y oído más, conversaciones que muchos de sus compañeros mortifagos darían por que no se conocieran pues podría costarles la vida.

Y otras muy interesantes para su propósito, últimamente se había centrado en vigilar de cerca de Snape, pues creía que no era de fiar, y se había topado con que era así.

Y eso a él le hizo pensar, pues si el mortifago conocido por todos como la mano derecha de Voldemort, estaba actuando contra él, quería decir que a Voldemort le quedaba muy poco en el poder, y si Voldemort caía él caería con él.

Y no estaba dispuesto a pasar en Azcabán todo lo que quedaba de su vida, Snape había elegido un camino y al parecer era el acertado y el seguro.

Ahora era su turno de saber que camino escoger, se le presentaban dos, y por la información que poseía y que había estado ocultando con mucho celo, estaba claro que su bando era el de Snape.

Al seguir a Harry no solo había descubierto lo de sus cambios, sino que también se había dado cuenta de que Voldemort caería ante él sin duda alguna, sabía de la amistad de Draco y Harry, además de que el chico estaba recopilando algunos objetos, que según él eran algo importante de el señor oscuro, aunque para su parecer se estaba empezando a volver loco.

O eso pensó hasta que siguió a Snape a la reunión que tenía la noche anterior, en la que había salido el tema de los horcos, o hocuxes, o como se llamasen esas cosas.

Lo que le hizo suponer que el más joven de los Potter estaba en lo cierto al decir que esos objetos eran algo importante para Voldemort.

Vio que al parecer existían seis y había escuchado que dos de ellos habían sido destruidos, y que Potter tenía en su poder, una copa, y una pluma, y un colgante, al parecer le faltaba uno según creía.

Aunque el joven Potter dudaba entre uno o dos, pues al parecer no tenía la certeza de cuantos chismes de esos habían sido creados por Voldemort.

Ahora mismo había tomado su decisión ante el bando y ya había tomado las medidas necesarias para quedar en el bando vencedor, solo le quedaba esperar la hora indicada, pues solo le faltaba unos diez minutos para que todo diera comienzo.

En los terrenos de Hogwarts y oculto con una capa de invisibilidad que en la anterioridad había pertenecido a Ojoloco Moddy se encontraba Ron.

Este estaba buscando a su hermana, estaba claro que si no la llevaba en presencia de Voldemort, ella acabaría muerta y él con ella.

Y aunque hubiese traicionado a Harry y a la orden estaba claro que su familia era cosa aparte, no estaba dispuesto a dejar que ni ella ni ninguno de sus hermanos sufriera daño alguno, ese había sido el trato él entregaba a Hermione a Voldemort, y él aseguraba la seguridad de su familia al completo y pasase lo que pasase.

Tanto si luchaban como si no.

El pacto echo entre Voldemort y él era irrompible por eso sabía que si Ginny se presentaba ante Voldemort no sufriría daño alguno, pero él le estaría dando la prueba que quería de su lealtad.

Por los pasillos de Hogwarts no caminaba nadie a esas horas, salvo los prefectos y por supuesto los vigilantes que habían sido impuestos por Mcgonagall, de los que él mismo formaba parte.

Encontró a su hermana haciendo la guardia con Luna, al principio había pensado en llevársela a ella también, pero algo se lo impedía, y era un sentimiento que no terminaba de entender, pues aunque creía haber estado enamorado de Hermione, no era así, y era ese el motivo por el que no había podido reconocer ese sentimiento que su corazón le gritaba que existía desde hace algún tiempo.

Ambas chicas se despidieron pues al parecer Luna tenía cosas que hacer.

Cuando vio que esta se iba de allí Ron se acercó a su hermana y tapándole la boca le dijo:

-Shhh no digas nada, entra conmigo a esta clase tenemos que hablar.-

Ginny reconoció enseguida la voz de su hermano y sin dudarlo y con una inmensa alegría por saber que estaba bien entró a la clase.

-Ron, ¿cómo es posible?, ¿escapaste?, ¿cómo estas?, ¿y Hermione?, ¿y Harry?, él ha ido a rescatarte a ti y a Hermione, Draco iba con él, dime algo Ron por dios.-

-Tranquila, no se nada de Harry, ni de Draco, Ginny tienes que venir conmigo, es muy urgente que vengas.-

-¿Qué dices?- pregunto esta extrañada.

-Hermione esta en peligro, si yo no regreso contigo la matará, tenemos que estar de vuelta esta misma noche sin falta.-

-¿Ron qué estas diciendo?-

-Ginny estoy aquí por que el que no debe ser nombrado me ha dicho que o regreso contigo o mata a Hermione, Harry no se donde esta aun no aparece, si dices que fue a rescatarnos es obvio que aun no nos ha encontrado.-

Ginny miró a su hermano parecía decir la verdad y sin embargo algo no le gustaba de todo aquello.

-Ginny apenas quedan dos horas para estar de regreso, tienes que venir conmigo.-

-¿Por qué me quiere?-

-¿Cómo quieres que lo sepa?, solo me ha dicho que vengas conmigo nada más, no le va a dar información a uno de sus seguros ante Harry.- dijo este, y Ginny sintió cierto rencor al pronunciar el nombre del que se suponía era como un hermano para su hermano.

Sin saber muy bien si eso era seguro o no, pero confiando en que su hermano nunca le haría daño ni le mentiría de esa forma acepto la mano de este diciendo.

-Esta bien, voy contigo.-

Ron sonrió ante lo bien que conocía a su hermana y sacando la capa de invisibilidad se la colocó a ella y a él por encima.

Con la capa puesta y con mucho cuidado ambos abandonaron Hogwarts para dirigirse a la mansión Ryddel.

Por otro lado Luna Lovegood, con mucho cuidado de no ser descubierta se adentró en el ministerio de magia, y con el mismo cuidado llegó al lugar que la llamaba desde hacía algún tiempo.

Posó su mirada en el centró de la sala en la que se encontraba donde el velo una vez más brillaba de forma inexplicable.

Sirius había llegado una vez más a la conclusión de que queridísimo amigo Remus Lupin le ocultaba algo, lo había estado vigilando últimamente y estaba cien por cien seguro de que esa noche una vez más se iría como llevaba haciendo ya desde hacía una semana, y como buen merodeador que era Sirius había decidido de que en esta ocasión lo seguiría y descubriría a donde se dirigía.

Esperaba que no fuera con su sobrina Tonks pues aunque aceptaba la relación no estaba dispuesto a verlos haciendo manitas.

Se percató de que Remus se disponía a coger un trasladador, y esperó hasta el último segundo para tocarlo él también.

La sorpresa en los ojos de Remus no se hizo esperar.

Ambos fueron absorbidos, y sintieron el típico tirón unos segundos más tarde ambos caían al suelo de lo que parecía ser un bosque.

-¿Qué haces aquí?-

-Averiguar.- dijo Sirius sin más.

-¿Me estabas siguiendo?-

Sirius frunció el ceño, pues esperaba sinceramente no tener que responder a esa pregunta, pero claro cuando vio a su amigo coger un trasladador no le había quedado más remedio que descubrirse, y ahora estaba en un problema.

-Esto es increíble, Sirius acaso no te fías de mí, aunque no sería la primera vez, ya una vez me creíste capaz de traicionaros.-

Sirius en ese momento levantó la vista hacía un Remus que por primera vez desde que se habían vuelto a ver le demostraba lo que le había dolido esa desconfianza por parte de él.

Se sintió culpable pero él por su parte también estaba dolido pues tampoco lo había creído inocente cuando en realidad lo era, y por lo que él sabía él también había desconfiado de él en su momento.

-Te recuerdo que tú también creías que yo era el espía.-

-¿Yo?, yo solo pensé que lo eras en el momento en que Lily y James murieron, nunca antes se me habría ocurrido pensar que alguno de mis amigos era el espía, nunca dude de ti hasta el día de la muerte de ellos, ni de Peter tampoco.- dijo este.

Sirius por su parte lo miró sorprendido y le dijo:

-Pero si una vez James me comento entre risas que tú le habías dicho que me considerabas uno de tus sospechosos.-

-¿Yo?, creo que estas un poco mal de memoria James no pudo decirte eso nunca pues nunca se lo dije yo a él.-

-Pues James me lo dijo, es más me lo dijo como si fuera una broma, algo para tomárselo a risa.-

-Pues yo más bien creo que eso fue uno de tus pretextos para justificar el desconfiar de mí, y ahora que estamos con eso, ¿qué te llevo a pensar que yo era el espía?-

Sirius iba a contestar cuando escucharon un ruido detrás de ellos.

-Dijiste que vendrías solo.-

-Se acoplo como de costumbre.-

-Siempre queriendo saberlo todo Canuto.-

Cuando la persona perteneciente a esa voz se dejó ver, Sirius sintió que su sangre hervía no era posible que Remus le pidiera explicaciones sobre algo y por otro lado estuviera hablando con esa maldita rata como si nada.

Peter Pettigriw había salido de entre los árboles pues su primer invitado acababa de llegar.

Aunque con una compañía inesperada.

-Qué hace aquí él?, no me digas que te reunías con él Lupin.- la voz de Sirius sonaba peligrosa y ambos hombres sabían lo que eso significaba, Remus se giró y le dijo:

-Si era con él, al parecer a decidido que el bando seguido hasta ahora no lo llevaría por buen camino.-

-¿Te fías de él, y de Snape y luego me preguntas que si desconfío de ti?-

-Me estas diciendo que me crees capaz de traicionar a harry, Sirius creo que nunca me conociste bien, es la segunda vez que piensas que puedo dañar a alguien que me importa demasiado.-

-No me das pruebas de otra cosa.- dijo este.

Un poco alejados de ellos se escuchó otro fuerte golpe y todos los presentes se giraron y fue Peter el que hablo.

-Mis otros invitados ya llegaron.-

Mientras tanto entrando por las puertas de la mansión Ron y Ginny Weasley llegaban.

-Mi señor el joven Weasley ya llego.-

-¿Viene con ella?- preguntó Voldemort.

-Así es mi señor.-

-Muy bien, traedla a mi presencia a ambos.-

-Muy bien.-

Hermione y Snape miraban hacía la puerta y cuando volvieron a llamar Voldemort dijo:

-Te tengo una grata sorpresa mi querida sangre sucia espero que te guste, Adelante.-

Aunque Hermione ya sabía de qué se trataba, esperaba que Ron no hubiese sido tan estúpido de hacerlo.

Pero si que lo había sido, al lado de Ron apareció Ginny, a Hermione le extraño que no estuviese ni atada, ni herida, ni nada de nada, pero sus dudas quedaron disipadas al ver el rostro de sorpresa de Ginny cuando su hermano hablo.

-Mi señor como me pidió aquí esta la menos de los Weasley.-

-Muy bien creo que has demostrado que me eres fiel, sal de aquí un momento que tengo una importante reunión a la que tú hermana tenía que asistir, ya te llamaré más tarde.-

Ron hizo una reverencia, fijo su vista en su hermana que lo miraba incrédula, y cuando se giro para irse, sus ojos y los de Hermione se conectaron y la chica pudo ver un brillo extraño en estos.

Mientras tanto en el bosque.

Sirius y Remus se habían escondido a petición de Peter, el primero con muchísimas dudas y con muchas pegas, pero después de decirle que se le aclararían en cuanto se escondiera había aceptado.

Cuando ambos hombres se asomaron para ver a los recién llegados Sirius sintió que se le caía el mundo encima pero no por nada, sino por que sus dudas y preguntas crecían más pues ante él y hablando con Peter se encontraban ni más ni menos que Draco Malfoy y Harry Potter.

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Bueno hasta aquí este capi, siento la tardanza.

Dejad reviews por favor con vuestra opinión.

Os deseo un feliz año nuevo 2007, a todos los que no lean mis demás fic y no lo hayan leído.