Sin comentarios aquí os lo dejo ya me diréis si mereció la pena la espera.
Buybuy y espero que os guste a mi si.
Severus Snape.
Sus ojos negros imponentes, sin ningún rastro de miedo en ellos.
Una vez más Lucius estaba delante de Snape pero como nunca hasta ese momento se habían encontrado, enemigos, uno intentando matar al hijo de la mujer que había sido suya, el otro dispuesto a morir por que eso nunca llegara a pasar.
Decisión y sobretodo un sentimiento de protección que era lo que lo llevaba a la situación en la que se encontraba.
Se situó delante de Draco no pudo evitar que su mirada se desviara a la persona que el chico sostenía entre sus manos.
Las lágrimas en las mejillas y en los ojos de él, el dolor, y la desesperación, que notaba en el chico, el sentimiento que reflejaban sus ojos algo que nunca antes había visto en ellos.
Todo un poco borroso por el escudo que los cubría a ambos.
-Márchate de aquí y llévatela contigo.-
Parecía que el chico no le escuchaba, no lo miraba a él, sus ojos llenos de dolor solo veían a Malfoy.
-Al menos no salgas de ahí.-
Se volvió hacía su oponente, este reflejaba una sonrisa en su rostro, y sus ojos estaban llenos de diversión.
Había odio también en estos, demasiadas cosas reflejadas en los ojos de ese hombre.
Agarró con fuerza su varita, estaba un poco cansado, y no estaba muy seguro de poder con Malfoy, pero había un juramento de por medio, uno irrompible, por muchas cosas diferentes.
-Snape, esto ya era inevitable, demasiados años, deseando que llegara este momento.- levantó su varita hacía él y agregó: y no sabes cuanto lo desee ahora me toca a mí tu vida acabará aquí.-
-Eso no lo puedo permitir.-
Lo inevitable entre ellos había llegado, dos personas que en su niñez habían sido amigos, o al menos habían tenido lo que ellos consideraban amistad.
-Empecemos quiero acabar con esto rápido.-
-No seas impaciente mi querido Snape yo quiero disfrutar de esto mucho.-
-No se que puedes disfrutar de tú propia muerte.-
-Ya veremos.-
Malfoy lanzó un hechizo, pero Snape desapareció de su lugar con suma rapidez, y reapareció detrás de este, su único propósito era alejar a Malfoy de Draco y Ginny.
-Deberías de mejorar tú puntería.-
-No me provoques Snape por que no he fallado.- dijo este volviéndose con una sonrisa en su rostro.
Sonrisa que Snape perdió de vista enseguida, y fue remplazada por el hechizo antes mandado por Malfoy.
Snape conjuró un escudo, y desapareció.
Cada uno reapareció cuando el hechizo dio contra uno de los árboles.
Una sonrisa en los rostros de ambos.
-Vaya has mejorado.-
-No esperarías que siempre fuera tú segundón en esto.- dijo Snape mientras convocaba otro hechizo y se lo lanzaba.
-Con eso no harás mucho.- Malfoy se protegió con un escudo de plata mientras sonreía.
-Tranquilo tengo muchos ases bajo la manga.
Desapareció de su lugar e invocó un hechizo en cuanto apareció al lado derecho de Malfoy.
Malfoy lo esquivo y lanzó el suyo, pero Snape ya no se encontraba en ese lugar.
Malfoy se giró y comenzó a buscarlo, por eso odiaba los duelos entre mayores, les era más fácil utilizar la desaparición en el momento preciso.
Recordaba un sinfín de peleas, en las que ese maldito movimiento había salado a más de uno de un hechizo que le aseguraba la muerte.
Deseaba que su señor les hiciera un favor y creara un maldito campo anti aparición y desaparición.
Mientras este creaba varios escudos a su alrededor Snape lo observaba desde detrás de uno de los árboles, por su mente pasaban muchas preguntas entre otras el por que el señor oscuro aun no había creado ese campo anti aparición.
Su señor no era muy paciente, y por eso le desesperaba cuando sus oponentes desaparecían y aparecían como si nada.
Ninguno de los dos podía sospechar ni saber que ese campo estaba apunto de aparecer, pero faltaba una pieza clave en el campo de batalla para que eso sucediese.
-¿Por qué no dejas de esconderte?, sal de donde estés, hagamos esto divertido, sabes que odio el escondite.-
-Y no es lo único, también odias que sean superiores a ti.- Malfoy alzó la vista hacía arriba, y se encontró con un hechizo que iba hacía él por ese punto.
¿Cómo había echo Snape para que el hechizo fuese por arriba?, esa pregunta encontraría después su respuesta ahora solo le importaba salir de allí, pues ese era el único sitio sin escudo.
Se fijó en el lado derecho y vio a Snape, cerró los ojos y desapareció de donde se encontraba.
Snape a su vez sonrió y desapareció, reapareció segundos antes que Malfoy lanzó su hechizo.
Malfoy apareció y recibió el hechizo de lleno.
Se escuchó un grito de dolor por parte de este, pero nadie lo escuchó, al parecer las demás parejas de duelos habían ido desapareciendo de ese lugar.
Malfoy cayo de rodillas solo durante unos segundos, se lanzó un hechizo a él mismo y volvió a levantarse.
-Vaya has aprendido ha hacer hechizos de cura.-
-No exactamente.- dijo Malfoy con una sonrisa.
Un nuevo hechizo salió de la varita de Malfoy, Snape se decidió a no desaparecer esa vez, y lanzó a su vez un hechizo más.
Por primera vez en el duelo sus hechizos se encontraron, pero en esta ocasión, no se fusionaron, ni se repelieron haciendo que los dos volasen, sino que es como si el uno hubiese anulado al otro desapareciendo justo en l momento en el que habían colisionado.
-Un buen contra hechizo, veo que has mejorado en estos también.-
-Tranquilo al final del duelo veras en todo lo que he mejorado.- dijo Snape.
Malfoy lanzó un hechizo antes de que Snape terminara la frase, en esta ocasión este si le dio en el hombro izquierdo.
-Vaya falle.- dijo Malfoy.
-Mala puntería he.- una sonrisa sospechosa cubrió los labios de Snape.
Malfoy lo miró extrañado y desapareció justo en el momento oportuno, Snape también lo hizo.
Un hechizo fue a parar contra el árbol que justo unos momentos estaba detrás de Snape.
Una vez más aparecieron uno delante del otro.
-No podrás pillarme con esos trucos Snape.-
-Había que intentarlo.- dijo este como quien no quiere la cosa.
-Bueno tendremos que empezar a ponernos serios Severus, nuestro señor seguramente nos estará esperando.-
Snape no pudo evitar echarse a reír.
-A nuestro señor no le importa lo más mínimo lo que este pasando aquí, si alguno muere aquí, eso a él no le afectará en nada, tan solo uno menos a sus ordenes.-
-Y ese serás tú, un traidor menos.-
-No sabía que vieras el futuro, tendré que acordarme y decirle a Minerva que encontré un nuevo profesor para adivinación, aunque con tú largo pasado, eso tendrá que ser para cuando salgas de Azcaban.-
-Nunca volveré a ese lugar.-
-No estaría yo tan seguro.-
-No lo dudes maldito de aquí no saldrás vivo.-
-Tampoco es algo que esperase, pero no será el único, quien sabe y tengamos la suerte de que todo esto sea ya el final definitivo de todo.-
Ahora fue el turno de Malfoy para reírse.
-¿No me digas que tienes esperanzas puestas en Potter?-
-Dios me libre, ese crió no creo que valga para mucho, sin embargo, para menospreciarlo tanto, recuerdo que no fue a mí a quien le desbarató los planes más de una vez.- Malfoy enfureció ante la sonrisa que se había formado en los labios de Snape, y lanzó un hechizo, este dio contra un escudo y Snape le dijo:
-No me creas estúpido, nunca me pararía a hablar en mitad de un duelo sin antes estar seguro.- fue su turno para devolver el hechizo, Malfoy desapareció y volvió a aparecer cuando esquivo el hechizo.
De nuevo comenzaron una nueva tanda de desapariciones y de hechizos.
Al cabo de un rato ambos estaban cansados y con sus miradas fijas el uno en el otro.
-Esto dura más de lo esperado.-
-Sin duda has mejorado mucho.- dijo Malfoy.
-Bastante.- dijo Snape y volvió a sonreír pero esta vez como si supiera algo que Malfoy no sabía.
-¿De que te ríes?- la pregunta salió de los labios de Snape mientras que su sonrisa se incrementaba.
-¿A qué viene esto?- de nuevo fue Snape el que hablo.
-No servirá de nada.- Malfoy lo miraba sin entender, hasta que Snape sonriendo más le dijo:
-La respuesta a esa pregunta es si.- Snape sonrió ante la cara de Malfoy y este dijo:
-¿A qué pregunta te refieres?-
-Si Malfoy lo sabes, a esa que te ronda por la cabeza, a la pregunta: ¿acaso lee mi mente?-
Su sonrisa una vez más se incremento.
-No debería de ser una sorpresa para ti, ¿cómo crees que conseguí engañar a nuestro señor?, tendría que ser muy bueno para conseguirlo.-
Snape sonrió y después le dijo:
-No creas que era uno de los favoritos de nuestro señor por nada, aunque por supuesto esto él lo desconocía, piensa un poco, ¿cómo llegue yo a ser el favorito de los dos magos más grandes del mundo?, Albus Dumbledore, y el señor oscuro, ambos confiaban ciegamente en mí, y solo servía a uno, hasta el final mi juego a sido bueno.-
Malfoy lo miraba ahora con un brillo de miedo en sus ojos.
-Mi mejor movimiento fue el último de todos, matar a Albus Dumbledore me hizo ser el más cercano a nuestro señor, y como mi información no era del todo correcta, lo llevaba por donde yo quería que él fuera.-
Sonrió.
-Fue una marioneta difícil de manejar, pero al final lo conseguí, con mi información siempre conseguía desviarlo del camino que podía ser peligroso, me preguntaste si confiaba en Potter, no en él no, confiaba en todo el trabajo que he estado haciendo todo este tiempo.
Confiaba en toda una vida planeando ese momento, el momento de mi venganza.
Veras resulta que yo nunca fui un servidor de el señor oscuro, me uní a él por venganza, vale que sentía un poco de curiosidad, pero al principio solo era venganza, más adelante, me dio miedo, demasiado miedo como para traicionarlo, y me deje manipular.
Un poco más tarde llego lo de la profecía, ahí mi miedo termino.
¿Cómo era posible, que el mago más tenebroso, supuestamente el mejor mago y mas malvado de todos los tiempos, creyese en profecías?, y lo que era peor, tuviese miedo de un crío.
Mi respetó hacía él cayó en picado, hacía ya un tiempo que estaba tanteando a Dumbledore, y él me ofreció su ayuda, y me tendió su mano, mano que acepte sin vacilar.
Comencé en un principio con un plan, plan que ni siquiera Dumbledore sabía, Regulus Black, él tenía un fuerte motivo para traicionar a nuestro señor, juntos decidimos acabar con él, yo era portador de una información que muchos hubiesen deseado, y la utilizamos.
Pero fue poco tiempo pues nuestro señor descubrió que Regulus ideaba traicionarlo, así que yo y Annie, ideamos un pequeño plan para que Regulus pudiese escapar, y nos salió a la perfección.
Con Regulus muerto, o eso pensaban todos, mis movimientos pudieron hacerse invisibles, mientras yo aparentaba prepararme para entrar, supuestamente como espía de nuestro señor en la orden del fénix, ellos se movían en las sombras con mis instrucciones.
Mas tarde le sugerí a nuestro señor, que te otorgará el honor a ti Lucius, de poseer algo suyo, algo muy valioso le hice pensar que sino te daba ese honor podrías llegar a traicionarlo, y le dije que eras demasiado valioso para dejarte ir.
Y así lo hizo, te otorgo justo lo que yo quería que te diera.
Después paso lo de la profecía y yo ya estaba con Dumbledore en Hogwarts, todos pensasteis que lo había traicionado.
Pero claro esta, que yo supuestamente seguía la última voluntad de mi señor, ser un espía de él y vigilar a Dumbledore.
Cuando Potter llego a Hogwarts, no podía creer que semejante escoria, había sido el quebradero de cabeza de nuestro gran señor, pero bueno después de todo, aunque era un niño al que odiaba por razones que he de reconocer no son su culpa, no tenía motivo para matarlo, era otro molesto crío al que darle clases.
Pero de todas formas yo seguía siendo el portador de un gran secreto de nuestro señor, secreto del que tenía que hacer participe a alguien, a Albus Dumbledore.
Recordarás nuestro encuentro en el verano anterior al segundo año de tu hijo en Hogwarts.
Yo te sugerí que te deshicieras de lo que nuestro señor te había dado, para tú seguridad.
Tú decidiste que la pequeña Weasley era buena para echarle las culpas a esos amantes de los muggels, claro que tú nunca supiste que era ese diario ni lo importante que para nuestro señor era.
Como disfrute el verte suplicar cuando nuestro señor se enteró de tú estupidez.
Lo siguiente fue la reaparición de nuestro señor, confieso que eso fue un golpe duro en mis planes, pero en cierto punto sentía gran curiosidad, ahora Potter tenía catorce años no uno, he de decir que aun siento curiosidad por saber cual ganará esta batalla.
Volví de nuevo a nuestro señor, con mi punto fuerte bien desarrollado, y contando solo lo que a mí me interesaba contar de Dumbledore y sus planes, y lo que Dumbledore me dijo que tenía que contarle.
Yo contaba con la protección de cada líder de los dos bandos, era como el superior a todos vosotros ninguno me podía herir de vuestro lado y Dumbledore se ocupaba de que ninguno me hiriera del otro.
Confieso que cogí cariño a ese anciano, y nunca lo abría traicionado.-
-Pues bien que lo mataste.-
-Espera que ya llego a ese punto, nuestro señor tras recibir esa gran cantidad de información por mi parte, comenzó a confiar en mí un poco más, nunca confió del todo, no es tan tonto después de todo, pro aun así yo jugaba muy bien mis cartas.
Nuestro señor me informó del castigo que quería inflingirte, confieso que cuando me enteré estaba contento nunca fuiste de mi total agrado además herías siempre algo que yo adoraba.
Pero el método que quiso utilizar, no me gusto, a pesar de lo poco que me gustabas Draco era diferente de ti, vale que era engreído y pedante, pero había algo de ella al fin al cabo.
No podía permitir que eso sucediese.
Más tarde estaba totalmente desesperado sin poder saber que podía hacer para ayudarlo cuando Narcisa vino a verme.
Mi problema se vio completamente resuelto o eso pensé, ella me hizo hacer un juramento irrompible, en el que juraba proteger a Draco de todo mal, ayudarlo y si este fallaba encargarme yo de la misión.
No me pude negar a su petición y así lo hice, se lo conté todo a Dumbledore, y este me obligo ha hacer un nuevo juramento a él, la persona que cerró y presenció ese nuevo juramento irrompible fue Remus Lupin, claro que él nunca supo lo que nosotros estábamos jurando.
Al principio me rehusé, y durante todo el año le dije que no lo haría, pero el juramento que había echo me obligo a hacerlo.
Antes de eso, Dumbledore había seguido la pista que yo le dejé en segundo año, la que tú entregaste, en el verano antes del sexto año, Dumbledore me hizo participé de sus sospechas y yo era él que lo ayudaba en sus investigaciones, y estaba al tanto de todo lo que él y Potter hablaban y hacían.
Y en este último año, he de reconocer que ese niño me ha sorprendido, al parecer la muerte de su querido Black lo hizo reaccionar, pero el perder a Dumbledore fue lo que definitivamente lo hizo despertar por completo y enfrentarse de una vez a lo que era su destino.
Pero pese a todo había algo que ni yo sabía, al parecer Albus Dumbledore tenía un pequeño secreto que involucraba a Potter y a tú hijo, algo que sin duda sería de gran ayuda.
Pero que después de todo puede que no sirva de gran cosa, pues es imposible de hacer, pues si se llevase a acabo Potter moriría también.-
Malfoy estaba completamente sorprendido de todo lo que Snape le había contado, pero lo que ahora lo carcomía era lo que tendría que ver con su hijo.
-Bueno Lucius ha llegado el momento de que te despidas de esta guerra tantos años en ella y no sabrás el final.-
Snape levantó su varita apuntando a Malfoy pero este fue más rápido y lanzó su hechizo, Snape se dispuso a desaparecerse, pero no pudo completamente sorprendido y maldiciendo su suerte el hechizo le dio de lleno.
No sabía el motivo, pero al parecer ya habían levantado el campo anti aparición y eso no era nada bueno.
Sintió un fuerte dolor en el costado derecho y cayó al suelo de rodillas.
Lucius se levantó y se acercó a él.
-No eres tan bueno, no te dio tiempo ni a desaparecerte, me parece que al final serás tú el que no vea el final de esta batalla querido Severus.-
Malfoy levantó su varita mientras Snape apretaba fuertemente los labios por el dolor de la herida en su costado.
Se apretó fuerte para hacer que el dolor menguará y cogió con fuerza su varita había llegado la hora de volver a pronunciar la peor de las maldiciones imperdonables, Malfoy no se había dado cuenta de que el campo anti aparición había aparecido y eso era un punto a su favor.
-Bueno Severus tus últimas palabras, me gustará ver como mueres lentamente, ese hechizo te matará poco a poco y eso es genial, sufrirás y eso no me lo pienso perder.-
-Yo moriré pero tú te vendrás conmigo al infierno Malfoy Avada Kedabra.- el rayo verde salió de la varita de Snape, Malfoy estaba demasiado cerca para invocar un hechizo o un escudo, así que intentó la desaparición llevándose la misma sorpresa que Snape hacía unos momentos.
-Vaya.- fue lo último que Lucius Malfoy dijo, antes de que de sus labios saliera un grito de dolor, y cayera al suelo con una expresión de terror.
Al mismo tiempo que Lucius caía, Snape se retiraba la mano del la herida, esta estaba totalmente llena de sangre.
-Parece que yo también me voy.- se apoyó n un árbol y dejó su varita al lado de él, mientras que seguía aprisionándose la herida con la esperanza de que dejará de sangrar.
-Ves nunca estas cerca cuando te necesito Pomfrey.- una sonrisa se formó en sus labios y antes de desmayarse creyó ver a Narcisa delante de él y dijo:
-Cumplí mi promesa Draco esta bien, pero apartir de ahora ya no puedo hacer más.-
Levantó la mano para acariciar el rostro inexistente de Narcisa y cerró los ojos.
…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…
¿Qué os pareció?, ¿os gustó?, no, si decídmelo por fi, ya veis que esto va llegando al final espero que os haya gustado hasta el próximo y muchas gracias por vuestro apoyo y por los reviews, así cualquiera sigue escribiendo.
De veras que soy muy feliz, nunca pensé que ha tanta gente le gustará como escribo, Liz gracias de corazón por tú apoyo desde mi primera historia, y por seguirlas todas.
Espero que te siga gustando como escribo hasta el próximo por cierto que estoy esperando tú actualización.
