Perdonad la tardanza espero que el capi lo compense es que me han pasado una serie de cosas, que me han dejado sin inspiración un largo tiempo, era más la tristeza que la imaginación, lo lamento, espero que os guste y que, lo disfrutéis.

Muchas gracias por los reviews, la verdad es que animan mucho, espero que sigáis leyendo la historia a pesar de la tardanza, aunque ya no habrá una tan larga, o al menos eso espero.

Quería aclarar que no pienso abandonar ninguna de las historias, aunque haya tardado más de la cuenta en actualizar, los motivos era muy poderosos, y a no ser que me muera mañana (toquemos madera) no pienso dejar ninguna inconclusa.

De nuevo gracias por el apoyo, y espero que lo disfrutéis.

Terminemos con esto.

Su mirada repasó todo el lugar con temor y miedo mirara donde mirara todo era lucha, todo era pelea, no le gustaba ese escenario y sin ningún lugar a duda ese era su lugar.

Para eso estaba destinado para estar allí en ese lugar, en ese momento, su propósito en ese momento era cumplir con lo que se le había encomendado cumplir, con una profecía que no había deseado, pero ese era su destino.

Decir que odiaba el ser él el que tuviese que cumplir con ese destino era decir lo obvio.

No escuchaba lo que Alecto estaba diciendo en sus oídos solo podía percibir el ruido a su alrededor, y sus ojos solo buscar con ansiedad desmedida a esa persona que era lo más importante en su vida en ese momento.

Sabía que Alecto estaba divirtiéndose con todo eso, y no era la única ya había conseguido detectar con un poco de margen de duda cuales de todos eran los de su bando y cuales los mortifagos.

Los que tenían esa cara de diversión eran sin duda los mortifagos, parecían disfrutar viendo la oscuridad, el fuego y el dolor que se podía ver en el campo de batalla.

Los que por el contrario estaban más nerviosos, e incluso con lágrimas de impotencia al ver todo eso eran de su bando, algunos de su bando también portaban risitas en sus rostros, parecía que les divertían los duelos, pero no era tan intensa como la de la persona que estuviese enfrente de él o ella.

Sus ojos recorrieron todo el campo de batalla que podía ver desde su posición.

Sus ojos se detuvieron en Malfoy y en Ginny, su corazón sintió una pequeña descarga mientras se fijaba en el rostro anegado en lagrimas de Malfoy y como Ginny reposaba en sus manos, la sola idea que se le pasó por la cabeza le hizo negar con fuerza, no podía estar muerta, Ginny no merecía eso, ni Malfoy tampoco, nadie merecía pasar por ese dolor, ese dolor que él conocía demasiado bien.

Mirar a su alrededor era cada vez más y más desesperante a la vez aterrorizante sobre todo cuando sus ojos no veían lo que su corazón añoraba y gritaba con desesperación.

El gran monologo de Alecto llegó a su fin cuando Draco Malfoy pareció volverse loco y tras levantarse enfurecido le lanzó un hechizo a esta.

Este le dio de pleno y ante la sorpresa de Harry escucho un fuerte grito de la mortifaga.

Draco parecía como loco, de sus ojos no dejaban de salir lágrimas, las cuales no querían quedarse dentro.

En una de sus manos su varita en la otra un colgante que Harry reconoció como de Ginny.

Se fijó en la chica y se encontró con que esta estaba rodeada por una especie de burbuja, tumbada con los ojos completamente cerrados y su cabello esparcido a sus lados suelto por completo.

En una de sus manos la varita y en la otra algo que brillaba, no podía ver que era desde esa distancia en la que se encontraba.

Sin duda Ginny parecía un ángel.

No pudo dejar de notar que si sus ojos no le engañaban Ginny no respiraba.

Ver que podía ser cierto el que ella estuviese realmente muerta era algo muy doloroso.

Se negó a si mismo el ir a comprobar el pulso de Ginny o su respiración pues el miedo era demasiado grande, temía a la realidad pues nunca había sido bondadosa con él.

Al escuchar de nuevo los gritos desesperados de Alecto, Harry abandonó la vista de Ginny y la enfocó en Draco.

Parecía que el dolor o el deseo de venganza, lo que fuera más fuerte en ese momento en su interior lo había cegado completamente.

Solo parecía tener ojos para Alecto y nada ni nadie de su alrededor parecía importarle al chico de ojos grises.

Draco seguía llorando y con su varita y su mirada fría apuntaba a Alecto:

-Malditos esto es lo último que me habéis quitado.

Y tú serás la primera en pagarlo con tú vida y tú dolor, aunque no será suficiente para pagar por lo que habéis hecho, por lo que me habéis quitado y negado.- Las palabras de Draco reflejaban mucho dolor y sin ningún lugar a duda, rencor.

Harry se fijó en que el chico se agarraba el brazo donde ambos tenían la marca de los protectores.

Este dio un paso para acercarse a Draco pero este levantó su mano y lo detuvo en su avance.-No te acerques Potter no pienso detenerme en lo que he comenzado, me he cansado de ser bueno con estos miserables y ahora que puedo voy a hacérselo pagar todo.-

-Draco esa no es la forma, escucha lo que te tengo que decir, yo se lo que sientes he perdido mucho a manos de ellos, pero seguro que no te sentirás mejor si llevas a cabo lo que pretendes.- Harry lo miró y después añadió:

-Mira Malfoy, Neville esta destrozado después de matar a Bellatrix, y creo que él también tenía fuertes motivos para hacerlo, pero sin embargo ahora esta como loco, lo he tenido que sacar del campo de batalla hace apenas unos momentos.-

Draco siguió sin escucharlo.

…,…,….,…,…,….,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,….,…,…,…,…,…,..,…,…,…,…,…,

Sirius paseaba su vista de un lugar a otro, buscando con su mirada a su ahijado, al hijo del que había sido como su hermano.

No lo había visto desde que había comenzado con su duelo.

Desde donde estaba podía contemplar a Hermione, enfrentándose a Dolohov, a su derecha se encontraba su mejor amigo Remus Lupin, enfrascado en un duelo de venganza, con Fenir Greyback.

Al parecer el licántropo era duro de pelar hasta para su amigo, esperaba y deseaba que ganara, pues no podía intervenir en ese duelo, Remus nunca se lo perdonaría, eso era una venganza personal no podía entrar.

Sus ojos se pararon al ver ante él el cuerpo inerte y sin vida, que sin ninguna duda pertenecía ni más ni menos que a su odiosa prima.

No sabía quien podría haber acabado con su miserable vida, pero quien fuese le había quitado la oportunidad de vengarse de ella.

Al fijarse en el lugar donde se encontraba el cuerpo de Lestrange, se fijó en que allí se encontraba ni más ni menos que Ronald Weasley, este estaba sentado en la hierva agarrándose la cabeza he intentando despejarse.

Lo vio levantarse y coger su varita con fuerza, miró el cuerpo de Bellatrix, con desprecio y odio, y sin observar nada a su alrededor echo a correr a dios sabe donde.

A Sirius solo le interesaba de todo eso, que si Ron y Hermione se encontraban ahí Harry estaba solo, donde quisiera que estuviese, y lo peor es que aun no había hablado con él sobre lo que sabía que le podía llegar a pasar.

Los dos mortifagos con los que se había enfrentado estaban completamente inconscientes y atados a un árbol, sus varitas se encontraban en su bolsillo derecho.

Crabbe y Goyle no volverían a molestar más en esa batalla de eso se había encargado él.

Sus ojos buscaron algún rastro de Harry, pero no lo encontró, sus ojos captaron al inconfundible para él Colagusano.

Este como siempre hacía se había convertido en una miserable rata y huía del campo de batalla como buen perdedor y cobarde que era.

Deseaba que por h o por b el miserable recibiera su merecido al menos un poquito de lo que se merecía por todo lo que había ocasionado y provocado su simple presencia.

No pudo evitar una vez más pensar en James y Lily, y eso le hizo acordarse de que el hijo de estos había desaparecido de su lado, y no podía permitir que eso pasara y menos si se encontraba completamente solo.

Agarrándose el brazo derecho por el hombro pues le habían herido en este comenzó a caminar para encontrarlo.

…,…,…,….,….,…,….,….,…,….,….,…,…,….,….,….,…,..,…,…,…,…,….,…,…,..,.,.,..,.,…,…,…

Hermione, luchaba contra Dolohov, este al parecer no le daba tregua, y era bastante duro de pelar, al parecer no era un mortifago del tres al cuarto como había creído en el ministerio.

Llevaba un buen rato fijándose en que Ginny y Draco no se encontraban en ese lugar, desde que Snape había llegado ellos habían desaparecido de ese lugar de la batalla, y lo peor era no saber si Ginny vivía o no.

Recordaba como Ginny había llorado al enterarse de que su hermano los había traicionado, y como esta lo había negado aun teniendo la evidencia delante de ella.

La verdad es que ella también lo había negado, y lo hubiera echo hasta poniendo en una balanza su vida, y aunque la hubiese perdido dolía ver como un amigo acababa como Ron lo había echo.

Negó con la cabeza, intentando centrarse en el duelo que estaba librando, no podía dejar que le pasará nada, sino no podría ayudar a Harry.

Estaba cada vez más desesperada intentando acabar ya con Dolohov, había estado apunto de dejarlo fuera de combate en un par de ocasiones, gracias a poder desaparecerse pero ahora no podía, por alguna razón había aparecido un campo anti aparición en toda la zona, y eso le había causado una clara desventaja.

Antes al menos tenía eso a su favor, ahora era todo un poco más difícil, más que nada por que ese miserable le había lanzado un buen hechizo, y ella que creía poder desaparecerse se había llevado una buena sorpresa, y no había podido invocar un escudo a tiempo.

Después de ese golpe el idiota no había parado de alardear y de jactarse ante ella.

Y ella lo único que podía hacer era pensar en sus amigos, profesores, y los de la orden.

Ginny era su principal pensamiento, seguido de Harry.

No los había visto desde que este último se había marchado de la batalla para dejar al pobre de Neville donde fuera que lo hubiese dejado.

Estaba por apostar que ya había vuelto al campo de batalla, pues no creía que hubiesen puesto el campo anti aparición antes de que él se encontrara allí.

La pregunta era ¿dónde demonios se encontraba él?, si algo había aprendido en las pocas veces que se había enfrentado a los mortifagos, era que lo mejor era estar cerca de los que te importan, vale que fuera también peligroso, pues podrías perder la concentración cuando alguno de los otros fuera herido, pero al menos no estarías en todo momento preocupado por donde, como, y en que estado se encontraban ellos.

No veía a nadie, excepto a Lupin y a Sirius.

Sirius estaba herido en el hombro pero los dos mortifagos a los que se había enfrentado estaban fuera de combate, esperaba que ahora fuera a buscar a Harry, por otra parte, Hermione estaba un poco impresionada con Remus Lupin, sabía que era bueno, pero nunca se imagino que pudiese luchar de la forma que lo hacía.

Ya entendía el por que esos dos habían pertenecido a los mejores estudiantes de su generación.

Estaba también por asegurar que Ron se había levantado pero como no tenía descanso no estaba muy segura, y rogaba por que no fuera así, pues no sabía como, ni que podía hacer su amigo, en el estado en el que se encontraba.

…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,..,…,…,…,..,..,..,..,..,..,.,…,….,…,…,…,…,…,..,…,…,…,…,.,….,…,…,…,…,..,..,

Se encontraba fatal la cabeza le dolía horrores y no digamos el cuerpo.

Pero aun así corría a todo lo que sus piernas le daban a pesar de que en su mente no dejaban de brillar esos ojos negros que había visto antes de caer desmayado por el crucius de Bella.

Recordaba perfectamente bien las miradas de todos y cada uno de sus amigos e incluso su hermana.

Pero las palabras y los ojos de Harry superaban cualquier otro recuerdo.

Su voz fría como si no le importara en lo más mínimo que lo estaba amenazando, sus ojos, ese odio impregnado en ellos y aun más ese miedo que había inflingido en él con solo verlos.

Estaba convencido de que Hermione exageraba aquella vez en que la había escuchado hablar de él.

Pero que equivocado estaba.

Cada paso que daba le costaba un fuerte dolor pero debía de llegar a ese lugar a tiempo, o sino estaba seguro de que se acabarían echando para atrás y eso no podía pasar, al menos no ahora.

Estaba seguro que todo iba bien y que por fin esa sería la última vez que tendría que encontrarse en un campo de batalla.

Y si de algo estaba seguro era de que su afición por ser Auror había quedado totalmente enterrada en lo más hondo de su ser.

Ahora solo quería terminar con la pesadilla en la que se había involucrado hacía siete años ya.

Una aventura que terminaría esa noche esperaba con el resultado que él había imaginado.

Y sobre todo sin muchas victimas.

Aunque con la famosa moneda de Hermione eso había fallado pues ahora ahí se encontraba toda la orden al completo.

Harry después de todo no era tonto para adentrarse en campo enemigo sin tomar precauciones.

Al menos le había podido demostrar que no era inferior a él y que estaba bastante a la altura como para haberlo dejado al margen de todo de la forma en que lo habían echo él y Hermione ese año.

Pero lo echo, echo estaba y ya no había forma de revertirlo así que sin más solo le restaba seguir adelante y hasta el final fueran cuales fueran las consecuencias que eso acarrease.

Su carrera lo había llevado de nuevo a la casa donde debían de encontrarse.

Se fijó en el lugar y al ver que no lo veían entró con cuidado más que nada para no llamar la atención de nadie allí.

Se dirigió a las mazmorras donde se debían de encontrar y cuando llegó escuchó voces.

-¿Crees que vendrá?-

-Ese esta más fuera de juego que el que más, mira que hay que ser estúpido enfrentarse a Potter.-

-Bueno dejar de hablar y terminar de una vez, sois los únicos que no habéis terminado.-

-Es que es bastante complicado.-

-Lo hemos estado practicando por semanas así que dejaros de tonterías.-

-Y nos salí bien, pero es que con este ambiente es un poco complicado concentrarse.-

-Pues más os vale que lo hagáis, ya no queda mucho.- dijo Ron entrando al lugar y encontrándose con nada más y nada menos que:

Pansy Parkinson, Goyle y Crabbe hijo y la prima de Hermione.

-¿Cómo vamos?- pregunto este.

-Solo faltan esos dos y tú.-

Esta le entregó una moneda a Ron, este sacó su varita y apuntando al objeto dijo:

-Portus.-

De su varita salió un rayo directo a la moneda, y este cerró los ojos imaginándose un gran campo despejado que se encontraba ni más ni menos que en el valle de Godrig.

Estuvo apuntando a la moneda con su rayo durante al menos dos minutos sin dejar de concentrarse en el lugar, hasta que escuchó la voz de Pansy decirle.

-Ya ha brillado Weasley esto ya esta.-

-Al fin terminamos.- dijeron Crabbe y Goyle a la vez.

-Bueno ahora a sus puestos, no podemos aparecernos así, que no hay más remedio que hacerlo a la vieja usanza, a correr.

Parkinson, Tú y yo nos vamos juntos, Crabbe y Goyle no os despistéis por nada del mundo, y nada de echarse para atrás, confío plenamente en que tú Natacha no tendrás ningún problema con esto.-

-Tranquilo esto es pan comido, nos vemos luego.- dijo esta y con cuidado de no ser vistos fueron saliendo de la mazmorra uno a uno para que nadie sospechara nada.

…,…,…,…,…,…,…,…,….,…,…,…,…,…,…,…,…,….,…,….,…,….,….,….,….,….,….,……,….,….,….,….,….

Harry se fijó en Draco una vez más.

-Draco esto no te llevará a nada, no estarás mejor si consigues lo que quieres, no por eso ella…- Harry no pudo terminar esa frase, no pudo y no quiso.

-Déjalo Potter ya me da igual, y esto tenemos que terminarlo hoy, yo no podría con una más.-

-Para eso necesito tú ayuda o esto no se acabará nunca.-

-¿Cómo?-

Ahora Draco lo miraba aunque su hechizo seguía haciendo efecto en Alecto, y esta aunque no con tanta fuerza como antes seguía gritando por el dolor.

-Tengo que encontrar a Snape cuanto antes, y con el único que cuento para encontrarlo eres tú.-

-Eso no es motivo para detenerme, Potter puedes ir tu solito a buscarlo.-

-Te tengo que recordar que ahí algo que tenemos que hacer ambos.-

-Eso ya no podremos hacerlo.-

-Deja ya de ser tan idiota y vamos no podemos quedarnos aquí parados si él nos encuentra esto se acabó.-

-No se por que dices eso.-

-Antes de enfrentarme a él ahí que hacer otra cosa o se te ha olvidado.- dijo este mostrándole la mochila.

Draco aunque enfadado y a regañadientes decidió terminar con Alecto le lanzó un desmayus la ato y se giro:

-Pues vamos, aquí ya no tengo más que hacer.-

Sus ojos se fueron directos a donde se encontraba Ginny y secándose el rostro comenzó a caminar, cuando Harry lo alcanzó se encontró con que el semblante de Draco estaba como siempre lo había recordado, frío y calculador, sin sentimiento alguno en él.

Caminaron con cuidado, con el encantamiento desilusionador aplicado en ambos, pues para poder pasar inadvertidos allí ese era el único medio, aunque tampoco el mejor, habían estado apunto de descubrirlos en unas cuantas ocasiones, pero ya fuera por suerte o dios sabe por que no lo habían echo.

Ambos cada uno pensando en sus cosas y sus preocupaciones, caminaron en silencio, Draco estaba seguro de que Snape no podía estar muy lejos de allí y por eso miraba por todos lados el lugar intentando encontrarlo era imposible que en su duelo con su padre se hubiese alejado de esa forma de donde él se encontraba.

Nunca podría agradecerle a su profesor por lo que había echo por él, aunque en el momento en que lo vió hubiese querido matarlo por salvarlo a él y no haber llegado antes para poder ayudar a Ginny.

Al pensar de nuevo en ella, sintió un fuerte dolor en el pecho, eso no era justo, y no sabía cuanto más podrían ya arrebatarle.

Sus ojos se encontraron con una larga cabellera rubia, suelta, se fijo en que pertenecía a una persona que se encontraba en el principio del bosque, esta se encontraba de rodillas al lado de alguien que al parecer acababa de recuperar la conciencia.

-He Potter.-

Harry miró hacía donde Draco estaba mirando y dijo:

-Esa no es…-

-Si mi madre, ven vamos a acercarnos.-

Ambos con cuidado e intentando no ser escuchados se acercaron a donde Narcisa Malfoy se encontraba arrodillada.

-Te dije que tuvieses cuidado.-

-Y también me hiciste hacer un juramento irrompible.- le dijo Severus Snape con un poco de cansancio en la voz, e intentando no volver a desmayarse.

-¿Dónde esta Draco Severus?-

-No lo se, lo perdí de vista mientras…-

Harry estaba apunto de salir de deshacer el hechizo cuando vio el cuerpo de Lucius Malfoy a poca distancia de ellos, sujetó a Malfoy para llamar su atención y sin hablarle pero sabiendo que le estaba preguntando le señalo el cuerpo de su padre.

Si Harry había esperado ver algo en el rostro de Malfoy cuando le mostró esto estaba muy equivocado, pues el chico fijó su vista un momento en el cuerpo del que había sido su padre y tras unos segundos deshizo el hechizo y se acercó a su madre y a Snape.

-¿Profesor se encuentra bien?- dijo este al llegar.

-¡Draco!- exclamó su madre con sorpresa, y soltó la mano de Snape que hasta ese momento sujetaba con cuidado.

-Hola madre.- dijo este Harry caminó con cuidado sin dejar de observar el cuerpo de Lucius Malfoy y sin poder dejar de pensar que ya habían muerto dos personas que le habían echo de su vida un infierno en los últimos años.

Ya solo quedaba una persona por dejar ese mundo, y así fuera con la suya propia lo haría acabaría de una vez y por todas con él.

Apretó con fuerza la mochila como para asegurarse de que esta se encontraba en su hombro.

Algo extraño le pasó en ese momento y mientras observaba el cuerpo de Lucius Malfoy imaginó ver el cuerpo de su padre.

Y pensó en las diferentes reacciones de los hijos de ambos.

Uno parecía no darle mucha importancia a la muerte de su padre, sin embargo para el otro el haber perdido al suyo era algo que dolía, y más en esos últimos siete años que era cuando los había comenzado a conocer.

-Potter acércate por mucho que lo mires no volverá a la vida.- escuchó que le gritaban.

Harry dejó de mirar el cuerpo de Lucius y caminó hasta donde las otras tres personas lo miraban.

-¿Qué ocurre?- preguntó Snape al ver la expresión de este al fijarse en él, aunque seguía impreso el odio que le tenía no era la misma mirada que recordaba había algo más y no estaba seguro de saber como interpretarla.

-No es nada.- dijo este sin más.

-Bueno estábamos buscándolo profesor, ya tenemos tres de los cuatro horcuxes.- dijo Draco.

-El cuarto ya no existe, o bueno mejor dicho dejó de existir cinco minutos antes de llegar a ti Draco.- dijo este.

Harry se fijó en Draco y supo que estaba pensando en lo mismo que él, si no fuera por ese horcux, tal vez Ginny estaría ahora mismo a su lado y no tumbada dentro de una barrera que la protegía de todo mal exterior.

-Bueno eso deja solo estos tres objetos, la pregunta es ¿como los destruimos?-

-Potter colócalos, hay delante en el suelo.- Snape había esperado sin ninguna duda, que este lo mirase desconfiado que se quejase o se opusiese a su orden pero Harry no lo hizo, cogió la mochila sacó los horcuxes y los colocó en el suelo.

Miró a su ex profesor y este le dijo:

-Saca tú varita, yo no podré hacerlo no tengo la fuerza suficiente ahora mismo.- dijo este señalando su herida en el costado.

-Lo he curado pero aun así el hechizo era demasiado potente para curarlo del todo.- dijo Narcisa mientras observaba a su hijo.

-Tranquila Cisa, esta bien así.- dijo este, aunque por la forma en qu cogía aire cada poco no era cierto, Harry hubiese jurado que a su profesor no le quedaba mucho, sino llega a ser curado por Narcisa malfoy a tiempo, tal vez y la madre de Malfoy le había salvado la vida a Snape, quien sabe.

Harry por mucho que lo odiase no podía desearle la muerte, y aunque sabía los motivos que lo llevaron a hacer lo que hizo tampoco podía perdonar lo que había hecho, pero a su vez no podía evitar agradecerle otras cosas.

Harry sacó su varita y apuntó a los objetos, Snape le iba diciendo lo que tenía que hacer y como, estaba claro que nunca dejaría de ser él mismo aun estando como estaba, no dejaba de hacerle notar que para él era un inútil que no servía nada más que para ser arrogante e insoportable como el odioso de su padre.

Harry había estado apunto de dirigir su varita hacía su profesor cuando había dicho aquello, pero decidió dominarse pues no era ni el momento ni el lugar para aquello.

-Al menos veo que si que tienes un poco de sentido común.- dijo Snape haciéndole notar que se había dado cuenta de sus intenciones.

-Tranquilo habrá un momento en el que no necesite tenerlo.- dijo Harry y por extraño que eso pudiera parecerle a cada uno en los labios de ambos apareció una sonrisa.

-Bueno es hora, va a ser difícil el hechizo es complicado así que estate preparado.- dijo este, se había intentado levantar pero Narcisa se lo había impedido.

-No será mejor entonces que alguien le ayude, no creo que sea capaz de hacerlo.- dijo Narcisa.

-Para ayudarlo tendría que tener con él una sincronización sin igual.- dijo Snape y después agregó: y no tenemos a la sabelotodo de la sangre sucia a nuestro alcance para eso.- se ganó una mirada de reproche por parte de Harry, pero este no dijo nada, y Draco se levantó al percibir la mirada de Harry.

En ese tiempo ambos habían tenido que sincronizarse con el hechizo que tenían que practicar juntos, así que no sería difícil que ese hechizo lo hicieran juntos.

-Solo diga lo que hay que hacer y nosotros lo haremos.- dijeron ambos.

-Bueno pues empecemos.-

-Draco esto será más de fuerza de voluntad que de otra cosa, cerrad los ojos no escuchéis más que mi voz, y no fijéis vuestra atención nada más que en los objetos que tenéis delante, si de verdad son los horcuxes, tendréis que notar el poder de ellos, algo que veis y que no veis a la vez.-

Harry y Draco estaban concentrados en eso tanto que no se dieron cuenta de que alguien aparecía al borde del bosque, y fijaba su atención al lugar donde los dos chicos estaban.

Al escuchar las palabras de Snape supo enseguida que demonios estaban haciendo esos dos, y caminó hacía allí para impedir lo que estaban apunto de hacer.

-El hechizo es Restum Horcuxes, al menos tenéis que apuntar al centro de los tres para acabar con todos a la vez, pase lo que pase a vuestro alrededor no dejéis de apuntar a los objetos en ningún momento, tampoco abráis los ojos, y sobre todo Potter, tú más que Draco no dejes de apuntar a los horcuxes con tú varita.-

Si alguno de los dos había tenido alguna duda de por que había echo esa referencia no preguntaron.

Ambos a la vez y tras contar tres después de cerrar los ojos dijeron el hechizo.

De sus varitas y justo al centro salieron dos rayos ennegrecidos.

Sin que ellos se diesen cuenta pues toda su atención estaba en eso, Snape con la ayuda de Narcisa se levantó del donde se encontraba.

-Tenemos que tener cuidado no se detendrá ante nada ¿lista Cisa?-

-Sin ningún problema.- dijo esta sacando su varita dejó a Snape de forma que quedaba entre Harry y Draco, solo que este estaba un poco más lejos que ellos y ella se colocó al otro lado más o menos a la misma distancia que Snape de los chicos.

-Es mi turno ayudarlo en algo.- dijo Narcisa fijándose en su hijo:

-Esperemos poder aguantar.-

-Uno, dos y Protección Extrema.- de la varita de ambos salieron dos rayos que formaron un círculo alrededor de Harry y Draco, el rayo de Snape se juntó con un extremo de la varita de Narcisa, mientras que el de la varita de Narcisa, se junto con el otro extremo de la varita de Snape.

-Eso no servirá de nada.- la voz fría y siseante de Lord Voldemort se hizo escuchar en el lugar.

Harry entendió el por que de la advertencia de Snape al igual que Draco que dijo:

-No te muevas Potter.-

-No iba a hacerlo.-

-Todo estará bien.- dijo Narcisa, y aunque lo había dicho de forma fría Harry sintió que podía creer ciegamente en las palabras de ella.

Era extraño como todo había cambiado en ese último año, estaba seguro de que nunca hubiese imaginado ser protegido por Severus Snape, y Narcisa Malfoy mientras destruía los horcuxes con la ayuda nada más y nada menos que de Draco Malfoy, no, nunca antes se lo habría creído.

-Estúpidos, esto será más fácil de lo que creía.- la voz de Voldemort aun llegaba a sus oídos pero la ignoraba por completo.

Sintió como el suelo vibraba a sus pies, y aunque no sabía el motivo prefirió no abrir los ojos.

Estaban tan concentrados en lo que hacían que ninguno escuchó el grito de Narcisa, al recibir una maldición, ni las voces de Snape hacía el que en alguna ocasión había sido su señor, no escucharon como los cuerpos de ambas personas caían al suelo agotados por el esfuerzo que habían hecho.

Pero lo que no pudieron dejar de escuchar fue la risa odiosa e inconfundible de Lord Voldemort cuando la barrera calló ante él, dando la idea inequívoca de que sus creadores habían caído ante él.

-Esto será genial, Potter se termina ya, Avada Keda…- pero la maldición no fue terminada de decir, en el lugar se escuchó una fuerte explosión haciendo que ambos chicos salieran volando uno hacía cada extremo.

Yen donde antes se encontraban los horcuxes, ahora solo se encontraban tres objetos iguales a los de antes, excepto por que ahora eran negros como el carbón.

-Malditos miserables, aquí y ahora se acabaran vuestras vidas, Potter esta vez no te escaparás.-

La voz de Voldemort destilaba tanto odio, y además deseo de venganza que a Harry no lo cabía ninguna duda de que los horcuxes habían sido destruidos, lo malo era que su cuerpo estaba completamente destrozado, y por alguna razón estaba realmente cansado.

Draco no estaba en mejores condiciones que él.

De un momento a otro sus vidas terminarían sin poder hacer nada, pues sus cuerpos estaban decididos a no moverse al menos por el momento.

Lord Voldemort caminaba con decisión hacía su único objetivo, Harry Potter, al fin sería suyo, y no estaba muy seguro a dejarlo con vida, no después de eso, todos los causantes de eso acabarían muertos, Draco y Narcisa Malfoy, Severus Snape ese maldito traidor, y sobre todo su mayor trofeo, el que estaba seguro que disfrutaría más sin ninguna duda.

Estaba a escasos pasos de conseguir su deseo, su venganza, cuando de la nada y de improviso, tres haces de luces rojas impactaron en tres de los cinco presentes, dejando a Harry, Draco y Lord Voldemort, completamente paralizados.

…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,….,…,…,…,…,…,..,…,..,..,…,…,..,…,…,…,..,….,…,..,….,….,..,

Demasiado tiempo, demasiado tiempo, sus ojos no dejaban de buscar con ansias y no encontraba lo que buscaba era imposible que hubiesen desaparecido y el campo de batalla no era tan grande, y dios como deseaba que no estuviesen muertos.

Corría con desesperación por todas partes, el estupido de Dolohov, había acabado noqueándose él mismo, el muy idiota le había lanzado un hechizo reversible, y no se había apartado de él cuando ella lo había esquivado dos veces.

Corría como si eso le fuese a salvar la vida, aunque lo que quería era que alguien se la devolviese, pues desde hacía un buen rato parecía haber escapado de ella, sobre todo por que no encontraba a ninguno de sus amigos por ninguna parte.

En su carrera llegó hasta donde se encontraba Ginny tumbada rodeada por una especie de barrera, corrió a más no poder hasta ella deseando que estuviese solo desmayada.

No tubo ningún problema en atravesar la barrera y caer de rodillas al lado de la menor de los Weasley, le toco el cuello, y con cuidado le tomo el pulso.

Se fijo en como la chica parecía un angel caído del cielo, y no pudo impedir que de sus ojos salieran lágrimas de desesperación, por no encontrarle el pulso.

Con cuidado pero con prisa, se dejo caer encima de su mejor amiga, mientras las lagrimas y la desesperación la hacían caer en la cuenta de que ella ya no estaba con ellos.

Estaba llorando encima de ella cuando de improviso y sin que ella se lo esperase, dos rayos rojos impactaron en ellas dos.

Dejándola completamente paralizada.

..,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,….,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,..,

Demasiado tiempo, estaban tardando demasiado tiempo y podía ser tarde cuando llegasen, la única solución sería hacer lo que se les había ocurrido a Pansy y a él hacía apenas unos minutos.

-Será mejor que avisemos a los otros o esto no servirá de nada.-

-Si, corre, o te van a acabar dando.-

Si a alguno de los que había en la batalla se hubiese fijado un poco se habría dado cuenta de que algo extraño pasaba, pues había gente corriendo sin luchar contra nadie.

Pansy y Ron lanzaron un hechizo al cielo y unas chispas lilas, dejando claro un mensaje que solo tres personas más entendieron aparecieron.

Los cinco se reunieron de nuevo y formando un circulo Ron dijo:

-¿Recordáis el hechizo que os hable en Hogwarts?-

-¿El de búsqueda?- pregunto Crabbe.

-Si ese, pensar en vuestro objetivo y hacerlo será más rápido que correr como posesos por todos lados para encontrarlos.-

Los cinco a la vez, formularon sus hechizos, y de las cinco varitas salieron rayos rojos, tres corrieron hacía una dirección y dos de ellos hacía otra.

-ANDANDO, Pansy ve con cuidado.-

-Será mejor que lo tengas tú Weasley.- dijo esta Ron, ella y Goyle corrieron hacía una dirección en concreto mientras que Crabbe y Natacha corrieron en otra diferente.

…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,….,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,..,…,…,…,

Sirius corrió al escuchar una explosión cerca de donde se encontraba, estaba llegando al lugar cuando vió que Ron se acercaba con otras dos personas a las que no pudo reconocer aun.

…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,….,…,….,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,….,…..,….,….,…,…,…,…,….,…,…,…,…,…,….,…,…,…,..,….,..,

Hermione no podía moverse no sabía que demonios estaba pasando pero su cuerpo no le respondía había pensado que nadie más aparte de Ron y Harry conocían ese hechizo, pues era algo que ella había descubierto en la sección prohibida, al pensar en sus amigos, sintió un escalofrío deseando que Ron no estuviese cerca.

Temía que su amigo le hiciera algo, aunque por otro lado le costaba mucho pensar que él le hiciera daño, además de que una parte de ella deseaba desesperantemente que todo eso fuera un error.

Estaba pensando en eso cuando a sus oídos llegó la voz inconfundible de Crabbe.

-Vaya esto es interesante, ¿qué se supone que debemos hacer ahora?-

-Esto.- esa era su prima sin ninguna duda esa era ella, la pregunta era ¿qué demonios estaban haciendo ellos allí?

Un rayo azulado le impactó y de nuevo pudo moverse, fijó su vista en su prima y apretó la varita con fuerza.

-¿Qué queréis ahora?-

Su prima no le respondió esta se acercó a Ginny y Hermione le dijo:

-Déjala esta muerta, esto es lo único que conseguís con vuestras tonterías.-

-Ella no esta muerta.- dijo Natacha muy tranquila.

-¿Qué?-

-Hay un pacto inquebrantable de por medio, nadie de la familia de los Weasley puede morir en esta batalla, Lord Voldemort lo pacto con Ron.- dijo esta y se arrodilló al lado de Ginny y apuntándola con su varita dijo:

-Enervate.-

Hermione fijó su vista en su mejor amiga, y como respuesta al hechizo recibió el azul inconfundible de su mejor amiga.

-Ginny, estás viva.-

-Hermione, me vas a ahogar tú.- dijo esta pues Hermione la había abrazado con fuerza y ahora lloraba de alegría.

-Chicas no hay tiempo para eso, este no es su lugar andando.-

Sin que ninguna se lo esperases, de las manos de Crabbe y Natacha salió volando una moneda y en cuanto tocó las manos de Hermione y Ginny ambas desaparecieron del lugar.

-Dos menos.-

…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,..,…,..,…,…,…,…,…,…,..,…,..,.

Ron corría junto con Pansy y Goyle, ya podía ver a Draco, esperaba que los otros no estuviesen muy lejos de allí, aunque eso demostrase que él no era demasiado importante si era así cosa que le dolía sin ninguna duda, pues era doloroso saber que no podías ayudar en nada.

Cuando llegaron al lugar Ron pudo contemplar los cuerpos de Narcisa y de Snape, se fijó en los objetos y sonrió.

Camino con cuidado hacía donde se encontraba Draco al igual que Pansy que fue a su lado y Goyle también.

Goyle deshizo el hechizo que le había lanzado a Draco y este dijo:

-¿Qué demonios significa esto?-

-Ya lo veras.- dijo Ron y junto con Pansy caminó hasta Harry y Voldemort, ambos miraban a la misma persona a Ron.

-Bueno veo que ya acabaste con los horcuxes, un gran merito Harry, pero todavía te queda hacer algo, y para eso estoy aquí, una ayuda no te vendrá mal.- sonrió como Harry no recordaba haberlo visto sonreír en mucho tiempo.

Vio como su mejor amigo se acercaba con Pansy y escuchó lo que le decía y vió lo que hacía.

De la varita de Pansy salió un rayo azulado que le dio a él de pleno, la chica lo miraba como siempre, fría y distante.

-Bueno Potter, ya falta poco para que esto termine, he depositado mi confianza en ti y en Draco, no me falléis.- Por primera vez, Harry vio en ella una sonrisa sincera, una dedicada a Draco que se había acercado a ellos junto con Goyle.

-Ya solo queda una cosa, bueno Harry espero que ese hechizo que tienes que hacer junto a la serpiente te salga bien, se que no es mucho lo que yo podía hacer, pero solo había querido un poco de vuestra confianza, pues como te demostré no soy tan inútil, me enteré de lo del hechizo que tenías que hacer, y pensé en algo que te facilitara la labor, sin que nadie te moleste en nada.-

Ron se colocó delante de Voldemort y lanzó la moneda a la par que Pansy y Goyle lanzaban la suya a Harry y Draco, un rayo azulado le impactó a Voldemort, justo cuando los tres tocaban la moneda a la vez.

-Mucha suerte hermano.-

Esas fueron las últimas palabras que Harry escuchó antes de desaparecer de ese lugar, y unos ojos azules amigos que le sonreían deseándole lo mejor.

Ron vió como Harry, y los otros desaparecían del lugar, y esperaba que todo saliese bien, al menos donde iban Lord Voldemort no podría desaparecerse de allí, y solo él o alguno de esos cinco podría aparecerse en ese lugar, hasta que todo hubiese terminado.

Sirius llegó donde Ron cuando Harry desapareció y dijo:

-¿Dónde esta Harry?-

-Lo he mandado a otro lugar donde podrá hacer lo que tiene que hacer sin problemas.- dijo este.

-¿Cómo que lo que tiene que hacer?-

-Si ese famoso hechizo, que tiene que hacer junto con Draco.-

Ron no entendió el por que pero esa simple frase hizo que el moreno de Sirius Black pasara a ser un blanco fantasmal en tan solo unos segundos.

-No es posible…- dijo Sirius dejándose caer al suelo de rodillas maldiciendo el no haber corrido más.

Ahora todo estaba perdido, al menos para él, lo que sería la liberación del mundo mágico, para él consistiría en el peor día de su vida, la muerte de la persona más importante de su vida.

…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,…,..,…,…,..,….,…,…,…,…,..,…,..,..,..,.,..,.,..,..,…,….,…,…,…,…,…,…,…,

Espero que os haya gustado hasta el próximo capi buybuy.

Espero vuestra opinión.