Disclaimer.- Ninguno de los personajes de Evangelion me pertenecen.

"Pensamientos"


Erróneo Acierto

IV

¿Amistad?


Shinji suspiró por cuarta vez en la hora, como lo venía haciendo desde hacía ya cuatro días. Kaworu no había asistido a clases en ese tiempo y esa era parte de la razón por la que se mantenía de ése modo. La otra, y tal vez más importante, eran los recuerdos de tres días atrás, cuando el peliplateado le había ido a visitar a su casa…

- ¿Shinji-kun? – escuchó que le llamaban.

- ¿Mhn? Ah, Ryoko-san¿qué ocurre?

- Pasé por aquí y te vi algo triste. ¿Sucede algo? – preguntó de forma inquisitiva, mas Shinji negó –. ¿Qué te parece si desayunamos juntos?

- ¡Oh, eso sería una excelente idea! – respondió la voz de Kensuke, mientras sacaba rápidamente su almuerzo.

Ryoko sonrió y Shinji asintió.

Tal y como lo había dicho Kaworu, Ryoko había resultado ser una chica muy agradable y simpática. Solía adoptar una actitud demandante cuando se encontraban arreglando las cosas para el baile de otoño, pero al mismo tiempo en que lo era, también seguía siendo humilde y comprensiva. Realmente alguien admirable, era lo que Shinji pensaba de ella.

- ¿Y cuándo regresa Nagisa-san? – inquirió de pronto Kensuke.

Shinji se quedó en silencio, sintiendo la mirada de Kensuke sobre él, esperando la respuesta.

- Tal vez no lo veamos sino hasta la próxima semana – respondió Ryoko –. Kaworu-san está en un viaje de negocios, o al menos eso supe por el periódico.

- Vaya, si su viaje fue anunciado en el periódico, quiere decir que es muy importante – dijo Kensuke, componiéndose los lentes –. A pesar de ser tan joven, Nagisa-san está expandiendo mucho su empresa y ha generado muy buenos ingresos, de los cuales ha invertido aproximadamente un treinta por ciento en planes ecológicos del mundo.

- Estás muy bien informado de las actividades financieras de Kaworu-san, Kensuke-kun – comentó Ryoko, sonriéndole.

- Su empresa es muy importante, me gustaría trabajar con él cuando termine de estudiar – dijo Kensuke, encogiéndose de hombros.

- Yo… er… voy al baño – dijo Shinji de pronto, poniéndose de pie.

Ni Kensuke ni Ryoko dijeron cosa alguna para detenerle, lo peor fue que Shinji vio la comprensión impresa en sus facciones y eso fue más molesto que escuchar "¿Te pasa algo?".

"¿Por qué demonios tengo que ser tan obvio?"

- Fíjate por dónde vas, tonto – dijo la voz de Asuka, luego de empujarla sin querer en medio de su andar frustrado.

- Lo siento – se disculpó, sin detenerse a mirarla, por eso no notó la mirada maliciosa que la pelirroja le dedicaba.

Asuka se quedó de pie, cruzándose de brazos, y antes de que Shinji doblara la esquina del pasillo, dijo:

- ¿Extrañando a Kaworu?

Shinji se quedó estático, completamente congelado. ¿Cómo es que ella…?

- Así que mi suposición era cierta, a ti te gusta Kaworu – aseveró la pelirroja.

Shinji se dio media vuelta y la miró, totalmente perplejo.

- Eso n-no es verdad – contradijo.

- ¿Ah no? Ése "n-no", no fue muy convincente¿o sí?

- Asuka, deja de molestarlo – fue la voz autoritaria de Ryoko quien irrumpió en el pasillo –. Esto no es nada que tenga que ver contigo¿o sí?

Asuka iba a replicar ante la insinuación, pero Ryoko la dejó callada con un ademán.

- Deberías saber cuándo es bueno quedarse callado – aconsejó, mirándola con desafío.

Asuka no hizo más que darle una mirada venenosa y se marchó de ahí, no sin antes dirigirle una mirada burlona a Shinji.

Cuando Ryoko la vio alejarse, se acercó a Shinji y le regaló una sonrisa.

- No tomes en cuenta sus comentarios¿sabes? – Shinji evadió su mirada y Ryoko ensanchó su sonrisa –. Creo que le gustas.

- ¡Me odia! – replicó.

Ryoko negó: - Asuka nunca le ha dado a nadie la importancia que te da a ti, aunque sean comentarios "hirientes" – empezó –, en el fondo sólo está celosa.

- Pe-pero es que ¿cómo se le ocurre decir que yo…? Bueno, eso… – reprochó –. Kaworu y yo somos hombres…

- Shinji, el mundo lleno de prejuicios que los adultos han formado, no es el de la mayoría de nosotros. Así que, por favor, no pienses así.

Shinji la miró, sorprendido, y sonrió levemente ante la mirada simpática que Ryoko le daba.

- ¿No ibas al baño? – preguntó Ryoko.

- Sí – musitó, sabiéndose descubierto cuando Ryoko le guiñó un ojo. ¿Cómo le hacía ella para saberlo todo? Era casi como Kaworu, porque él también parecía siempre tener la respuesta o la explicación para cada cosa que ocurriera…

Devolvió sus pasos a la dirección inicial y suspiró: Ahí estaba de nuevo, pensando en Kaworu…

-:-:-

- Listo – se dijo Kaworu, tras firmar el último documento del día.

Se recostó contra la silla reclinable y se giró un poco, para ver el agradable panorama que brindaban los rascacielos de la ciudad de Boston. Cerró los ojos un momento y a su mente rápidamente llegó el recuerdo deseado: un beso.

- ¿Pensando en alguna de tus novias? – preguntó una voz, sobresaltándolo. La persona que entró, rió y se dirigió a la silla que era para invitados –. ¿Y?

- ¿Y qué?

- ¿Cómo es ella? – inquirió, algo exasperado de la actitud de Kaworu. Pero muy lejos de lo que Ryouji esperaba, Kaworu no le respondió con su típica frase ("No tengo tiempo para eso"), sino que, muy al contrario, sonrió y volvió a suspirar.

- No es una ella – murmuró Kaworu, devolviendo su vista a lo que el ventanal dejaba ver –. Es un él.

- A nuestra abuela le dará un infarto cuando se entere – dijo Ryouji, inclinándose hacia Kaworu –, pero, como siempre, tu tío está aquí para apoyarte.

Kaworu ensanchó su sonrisa.

- Llegas tarde – reprochó, poniéndose de pie para dejarle a su tío la silla que le correspondía de aquella magnífica oficina –. He terminado de firmar.

- Al demonio con los papeles – dijo su tío, parándose también pero para agarrarlo del brazo y llevarlo hasta la pequeña salita con la que contaba en su oficina –. Quiero saberlo todo.

- ¿No crees que exageras? – Kaworu realmente estaba luchando contra su deseo de estallar en carcajadas. Incluso si la situación era algo cómica, él se estaba muriendo de ganas por reír y dejar que fluyera toda esa alegría y felicidad que llevaba dentro.

- Es la primera vez que no me pones tu cara de amargado para decirme "No tengo tiempo para cosas como una novia", y además estás sonriendo ampliamente. ¿Qué esperabas que hiciera? – Explicó su tío con gracia –. Ahora habla¿Cómo se llama?

- Shinji – respondió Kaworu –. Lo conocí una tarde en un parque de la ciudad hace poco más de una semana, su hermanita pequeña llegó hacia mí y él tras ella, los llevé a su casa y me invitaron a cenar, pero…

- De algún modo sabes que es lo que esperabas profundamente – completó su tío, sorprendiéndolo.

- No podría haberlo dicho mejor que tú.

Ryouji Kaji sonrió.

- En algún momento de mi vida, yo también sentí lo mismo que tú por alguien – expresó su tío, con el semblante nostálgico.

- ¿Y qué pasó?

Kaji se encogió de hombros: - Hoy en día me lo sigo preguntando. Pero basta con eso, y volvamos a lo tuyo¿cuándo le piensas decir lo que sientes?

- Creo que ya lo hice.

- ¿Tan pronto? No sé tú, pero yo habría esperado al menos dos semanas más antes de decirle que…

- Lo besé – le interrumpió Kaworu –. Fui por él a su casa a despedirme de él y lo besé.

Kaki abrió los ojos, completamente incrédulo de lo que su sobrino le decía. Carraspeó un poco y se apresuró a decirle: - Caray, creo que eso nunca me lo esperé de ti.

- ¿Crees que haya hecho mal? – preguntó Kaworu, intentando no sonar afligido.

- Por demás de que seguramente al chico lo has de haber tomado desprevenido y ahora ha de estar muy perturbado – Kaworu, sin percatarse, adoptó una mueca de angustia –, hiciste algo muy bueno.

Kaworu, ante sus ojos, lució como todo un niño al que se le ha concedido permiso para ir a jugar con sus amigos. Kaji, sólo hasta ese momento, se daba cuenta por completo que el tiempo había pasado, y que si Kaworu había cambiado un poco, todavía seguía siendo el niño que él conoció antes de que perdieran a sus seres queridos. Sólo por esa repentina sonrisa limpia, estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para apoyarlo.

- ¿Te parece si vamos a cenar? – le preguntó a su sobrino –. Así te podré dar más consejos para que cuando regreses a Japón, tengas a Shinji contigo.

- Ya lo está – contestó Kaworu, con una media sonrisa –. Aquí – dijo, señalando su cabeza.

Kaji sonrió.

-:-:-

- Kaworu-kun¡qué alegría verte por aquí! – dijo Yui, sonriéndole, mientras le invitaba a pasar al interior de su casa –. Llamaré a Shinji, pero toma asiento, por favor.

En tanto Yui subió las escaleras para decirle a su hijo que Kaworu lo esperaba, éste se sentó para esperarlo pacientemente.

- Hola – le dijo Shinji al llegar a la sala.

- Hola – le saludó de vuelta –. ¿Crees que podríamos salir un momento?

Shinji lo miró, no muy convencido, pero asintió.

- Espera un segundo, le avisaré a mi mamá.

Shinji sentía que algo dentro de él daba repetidas vueltas y eso no se calmó cuando ambos caminaban por el parque al que había llegado. El atardecer ya había caído sobre la ciudad y el sonido de los grillos rondaba el ambiente, las lámparas empezaban a encender sus luces y poco a poco el parque se iba vaciando.

- Shinji¿qué piensas de mí? – le preguntó de repente, mientras ambos se sentaban en una banca del parque.

Los dos tenían un par de vasitos con nieve que habían comprado más atrás, en medio de su silenciosa caminata.

- Que… eres alguien muy agradable, Kaworu-kun.

Éste sonrió, ya sabía que Shinji lo diría. Giró su vista y vio a Shinji a los ojos, con tantas cosas que Shinji no pudo descifrar porque esa mirada lo había puesto nervioso. Había tanto en ella que le asustaba saber qué sería, un cosquilleo recorrió su cuerpo y sentía muchas ganas de apartar la mirada, pero simplemente no podía. Y Kaworu se acercaba…

- ¿Tú no me preguntarás qué pienso de ti? – le preguntó en medio de un susurro, y Shinji se quedó congelado; incapaz de hablar, porque ese tono no ayudaba… –. ¿Quieres que te diga qué pienso?

Shinji asintió ligeramente, sintiéndose todavía más nervioso. Y Kaworu se acercaba, y Shinji debía apartarse, lo pensaba, sabía que tenía que alejarse, pero sencillamente no podía…

Y entonces Kaworu terminó el acercamiento: Lo besó. Y fue tibio, y fue suave, y fue especial, sin una necesidad exacta de explicar el por qué.

- Me iré de viaje – musitó Kaworu cuando finalizó el roce, acariciándole la mejilla –, pero quiero que hablemos cuando regrese.

Shinji no dijo nada, Kaworu le sonrió y llamó a su chofer para que pasara por ellos y así llevarlo a su casa. Y en ese breve momento de despedida, Shinji salió antes de que Kaworu pudiera decir "Hasta pronto".

Se detuvo un momento en medio de su carrera y trató de recuperar el aliento.

- ¡Ikari! – le llamó su profesora –. ¡Ven aquí un momento!

Shinji no se demoró en llegar hasta ella. La profesora Misato era una mujer muy atractiva, debía admitir, pero por el tono de voz se notaba que solía ser exigente, y eso se le fue confirmado cuando la profesora les indicó las actividades físicas que debían hacer ese día.

- ¿Sí, Misato-sensei?

- ¿Por qué seguías corriendo cuando dije que ya podían pasar a las abdominales del día? – le preguntó la mujer, con el ceño fruncido.

- ¿Perdón?

- Ikari, han pasado cinco minutos desde que dije que dejaran de correr…

- Ah – dijo Shinji, sonriendo con nerviosismo –, lo siento…

Misato suspiró y lo examinó con ojo crítico.

- ¿Q-qué pasa? – preguntó él, todavía más nervioso.

- ¡Te ves tan mono con ese sonrojo! – exclamó de repente la profesora, agarrándole las mejillas para estirarlas como si de un niño pequeño se tratase.

Todos los alumnos se habían girado a ver tan peculiar escena y Shinji sólo sabía que deseaba que lo partiera un rayo…

- No puedo creerlo, apenas llevas una semana y media en la escuela, contando hoy, y ya eres tan popular – le dijo Kensuke, palmeándole el hombro –. Sólo mira estas cartas.

En su escritorio, permanecían cuatro sobres con corazones rosas. Habían aparecido ahí cuando todos volvieron a clase luego de educación física.

Asuka pasó junto a ellos para sentarse, y le lanzó una mirada despectiva.

- ¿Pasó algo? – le preguntó Kensuke en un tono que sólo pudieran oír ambos.

- Nada – mintió.

Había pasado un día desde el pequeño percance que había tenido con ella, y nadie había comentado nada al respecto. Pero sí notó el cambio de actitud de Asuka, ahora parecía mucho más hostil que de costumbre…

Finalmente, el día pasó sin mayores complicaciones. Se había quedado a ayudar a Ryoko hasta tarde y para cuando llegó, su madre no estaba en casa ni tampoco Rei, aunque su padre sí.

- Buenas tardes, padre – dijo.

- Tu madre salió con Rei para buscarle unas cosas que la escuela le pidió – dijo el hombre, tomando un sorbo del café que se había preparado –. Te dejó tu comida en el horno de microondas antes de irse.

Shinji asintió. No tenía hambre, pero lo que sí tenía era unas ganas locas de platicar con él. Sólo lo veía durante el desayuno y la cena y rara vez estaba para la comida.

- ¿Pasa algo? – le preguntó su padre, mirándolo.

- Uhm… ¿tienes un poco de tiempo para hablar?

- Sí…

Shinji se sentó en la barra, junto a su padre y se aclaró la garganta. Sólo lo había preguntado sin pensar, realmente no tenía idea de qué decirle…

- ¿Es sobre alguna chica? – le preguntó su padre –. Estás en una buena edad para tenerla, si es lo que te preocupa.

- Y-yo… creo que tal vez hay alguien y…

El celular de su padre comenzó a sonar, y éste lo sacó inmediatamente de su costoso saco Armani.

- ¿Diga?... Voy para allá – dijo, guardándolo de nuevo –. Hablaremos en otro momento, come.

Y sin más, su padre se marchó, dejándolo solo.

Shinji se preguntaba qué es lo que le hubiera dicho si el celular no hubiera sonado… ¿Se habría atrevido a decirle a su padre que no era una chica de quien estaba hablando? No, tal vez no, pero definitivamente pudo haber dicho más…

Se sentía cansado y tenía mucho sueño, así que lo primero que hizo fue subir a su habitación. Se cambió y se acostó en su cama.

De nuevo, esos momentos que pasó junto a Kaworu se repitieron en su mente, haciéndole dar de vueltas en la cama. No podía sacárselo de la mente.

¿Qué pasaría cuando Kaworu regresase? Él sabía que, después de todo, Kaworu le agradaba y le gustaba tenerlo como amigo, pero de ahí a algo más… Sencillamente Shinji notaba la diferencia y no tenía ninguna respuesta para ello. ¿Qué hacer?

Sin más, al poco rato cayó completamente dormido…

- ¡Oh, esto es delicioso! – escuchó de repente, despertando.

Escuchó algunas risas provenientes de escaleras abajo y se desperezó lentamente. Tomó el reloj de su mesita de noche y, para su sorpresa, advirtió que ya era casi de noche. Se había quedado dormido por extensas tres horas…

- ¡Kaworu-chan, realmente eres sorprendente!

Esa exclamación, fue suficiente para terminar de despertarlo.

¿Kaworu?, pensó.

Inmediatamente se puso de pie y se metió al baño para lavarse la cara, mientras las preguntas como "¿Qué hace aquí?" o "¿Escuche bien?" rondaban por su mente. Después, bajó corriendo y disminuyó la velocidad conforme se acercaba a la cocina. Las risas se escuchaban en ella y Shinji pudo identificar que una de ellas no correspondía ni a su madre ni a su hermana…

El latido de su corazón se aceleraba conforme los segundos pasaban y él se aproximaba, hasta que lo vio: Distinguió su cabello platinado y su rostro con la sonrisa divertida en él, y el par de ojos mirando a Rei, y luciendo tan feliz…

Sólo entonces, Shinji tuvo que admitir que ése sentimiento no era normal…, pero tampoco le prestó atención a la complicación, porque cuando ese par de ojos se cruzaron con los suyos, Shinji se sintió deseoso de corresponder a esa sonrisa.

No tardó en hacerlo.


CONTINUARÁ…


Lamento la demora n.n
Pero como estoy de vacaciones… podré actualizar muy seguido ahora sí y más porque me alegraron con todos sus reviews x3
Les invito a mi foro yaoi (unan espacios):

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Cuídense mucho todas, y nos vemos pronto…
Pero ¿qué tan pronto? Eso depende de sus reviews x3
Besos,
Naomi Eiri.