El lapso del capitulo es un día antes del capitulo anterior (capitulo 7) Para que no se pierdan. Adoro a Argos, es un cachorrito muy lindo y simpático.
Capitulo 8: La promesa de un león
De: dulce-vg
A las afueras del reinado de Ahadi, una pequeña familia leonina descansaban a la sombra de un árbol. La cacería era escasa, pocos animales tenían el gusto de pastar fuera de su antiguo hogar. Un cachorrito que estaba boca arriba, intentado relajarse.
-Mira, Argos. Tengo un buena presa para que comas-dijo su padre dejando caer un jabalí bebe
-¡Qué bien! Ya Estoy cansado de los ratones y liebres. Gracias-sin más empezó a devorar al animalito
El cachorro miraba al jabalí y a su papá. Pasó el bocado, limpiándose los labios felinos. Dijo:
-Papá, quiero aprender a cazar-su voz era decisiva
Saburi sonrió con orgullo. Acercó a su hijo para abrazarlo. Empieza a reírse irritando a su progenitor.
-¿Qué es tan gracioso?
-Aun eres muy joven, disfruta ser cachorro mientras puedas.
-Pero... No tenemos manada, la comida es escasa y si...-fue callado por la pata de Saburi
-Ssshhh. No necesitamos de una manada-mintió-Nosotros somos una familia, una manada, no muy grande, pero al fin una manada.
-¿Enserio?-Agarra el cuerpo del jabalí con sus pequeñas mandíbulas y se lo ofreció a su antecesor-Ya no tengo hambre.
-Gracias, hijo.
El sol no dejaba que Argos se concentrara en su objetivo; un pequeño antílope, se había escapado del árbol que les proporcionaba sombra, dando la excusa de ir a perseguir liebres. Cuándo veía a sus padres casar ese tipo de presas se veía sencillo el proceso, y pensó que le podría hacer lo mismo y con iguale resultados exitosos.
Se agazapo como le habían enseñado brevemente antes de ser desterrado. Trató de ser uno con su alrededor. Sonrió al sentir que podría cazar a su primera presa verdadera, ya que solo cazaba liebres, ratones, cosas pequeñas, seria su gran oportunidad y lograr que su padre le enseñe a cazar.
Mas el pequeño principiante no contó con el factor más importante, la regla delos cazadores... Utilizar el viento a su favor. Argos lo olvido y sin pensarlo salió corriendo para poder atrapar a su presa que corría como el diablo. No pasó ni un minuto para que sus patitas empezaran a cansarse, jadeando trato de seguirle el paso sin éxito.
Se detuvo asustado al ver a un antílope adulto queriéndolo embestir, trata de girar lo más rápido que podía, El antílope golpeo al cachorro de león mandándolo a volar lejos de donde normalmente los rumiantes pastan.
-No...-susurró fatigado-falle...-Saboreo su sangre que brotaba de sus labios y cerró los ojos.
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-¿Argos, verdad que seremos los mejores amigos?
-¡Claro! Nada ni nadie nos separara. Y si lo hicieran de algún modo regresaría.
-Yo también haría lo mismo, eres como un hermano
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Despertó asustado y segado por el reflejo del sol con la maleza. Trató de apararse, sentía un fuerte dolor en una pata trasera. Se percato que tenia algo enterrado.
-grrr...Me duele mucho. Tengo que llegar con mi mamá-decía con un hilo de voz
El sol no dejaba que Argos pudiera seguir en su regreso al árbol. Sentía que el cuerpo le temblaba, en cual momento podría desfallecer y posiblemente ser tragado por alguna hiena. Cada paso que daba era cada vez más fuerzo para su pequeño cuerpo y menos fuerza en sus músculos felinos.
-Tengo que...-se decía jadeando-llegar...-se cae en la tierra
Fugazmente recuerda los rostros de Taka y Zira, y luego la escena donde son desterrados. Encendiendo a Argos. Con lagrimas en los ojos trata de caminar. Arrastrándose con el dolor de sus piernas.
-¡Argos!-gritó Kimaji al acercarse a su hijo
-Mami, lo siento. Yo quería crecer rápidamente, aprender y... poder ayudarlos-dijo sollozando
-¿Qué dices? Eso no importa¿Cómo te hiciste esas heridas?
-Quería cazar algo bueno para que comieran y...-no logró terminar al frase al estallar en un llanto incontrolable
Kimaji abrazó a Argos y tranquilizarlo. Llegó Saburi y notó las heridas de su hijo. Eran graves, no sabia que iba a pasar con el.
-Mami... ¿me van a dejar solo?-dijo tratando de no llorar
A la leona se le helo el alma. Normalmente todas las especies dejaban a los suyos si eran un estorbo, todo por la supervivencia del más acto. Kimaji miró a Saburi pidiendo ayuda con su mirada.
-Argos... Tu sabes que pasan en estos casos...
-Lo sé... Se lo hicieron a mi prima, si tan solo la hubiera ayudado...
La prima de Argos, una leoncita de pelaje avellana y ojos marrones. Argos solo la había conocido 3 días, después del accidente que sufrió con las hienas, fue la ultima vez que la vio.
-Ssshh-susurró Kimaji-Nosotros no lo haremos.
-No.. ¿no me abandonaran?-dijo incrédulo-Mis piernas están heridas, no me puedo parar, seré un estorbo...-dijo molesto consigo mismo-No merezco ser parte de esta manada...
-No digas eso, Argos-gruñó levemente Kimaji- No te dejaremos, dime ¿Cuándo e seguido las reglas al pie de la letra?
-Casi nunca...-respondió
-¿Ves? Y esta no será la excepción, eres mi hijo, mi bendición. No podría dejarte abandonado aunque tenga que luchar contra mis instintos, Te prometo que nunca te dejare de querer-
-Si Argos-habló Saburi- Somos una manda, una familia y sin ti no lo seriamos. Cuando te recuperes prometo enseñarte a cazar.
Argos abrazó a sus padres aliviado, limpiándose las lagrimas en sus pelajes.
Continuara...
Nota de la autora: Me e tardado un poco en actualizar, la escuela no me deja tranquila con las exposiciones que tengo casi todos los días. Les dejo este capitulo extra, el siguiente será el ultimo sobre su infancia.
No se olviden dejar sus reviews, no les tomara ni dos minutos. Solo quiero saber como va mi historia
