Capitulo 9: Scar
De: dulce-vg
"De noche sufro
De día estremezco
Y cada día voy muriendo"
Corres con desesperación, con el corazón destrozado y la cara marcada...
El helado viento golpea su rostro bañado de sangre, signo de que la noche se avecinaba en la sabana africana. Las lágrimas se mezclaban con el linaje carmín de la inocencia que había en ellas. Sus pisadas se quedaban impregnadas en el lodo que se produjo por la lluvia nocturna de ayer.
No sentía más dolor, como si sus nervios se hubieran apagado de su cerebro, el cachorro no tenia idea de la perdida de sangre que tenia a cada trote. Su vista se nublo, solo viendo lagrimas rojas; se tropezó con algo, rodando estrepitosamente, ensuciando su corto pelaje, para terminar de rodar en un charco de agua. Se paro para seguir corriendo, pero un grito lo asustó y giro su cabeza y ver en dirección por donde se tropezó. Fue la culpa de un tejon.
-¡¡Estúpido¡¡Te vuelves a tropezar con mi cabeza y te saco un ojo de tu horrenda cara ensangrentada!!-gritó el Tejon
Esas palabras hicieron entrar en razón al príncipe segundo, estaba sangrando.
Antes de entrar el tejon a su madriguera, le aventó lodo con sus patas al cachorro, ensuciándolo más. Se sacudió, toco su rostro con su pata y efectivamente tenia sangre emanando de alguna parte de su cara.
Zira le perdió el paso al encontrarse con viejos amigos...Eran los leopardos, por segunda vez en el día se los encontró nuevamente, ya estaba perdiendo la paciencia; como le gustaría ya ser toda una leona y poder darles su merecido a los hostigadores con manchas.
El líder leopardo tenia pequeños arañazos con marcas de mordías muy profundas. En su rostro se mostraba la furia, y el otro con muchísimo menos inteligencia trataba de entender que iba a pasarle a la cachorra y preguntándose donde esta el cachorro café.
-Tu... estupida cachorra...-gruñó-¡Es la ultima vez que se burlan de nosotros!-rugió furioso
-¡Por los dioses¡Taka!-gritó Zira cubriéndose con sus patas.
Taka, el príncipe segundo caminaba despacio, con la vista en el suelo, cojeando de una pata a causa del tropiezo con el tejon. Suspiró, su pelaje se enchinó al sentir la primera brisa de la noche, las estrellas empezaron asomarse por un leve momento, ya que las nubes empezaban acumularse por todo el reinado. Taka se detuvo para poder olfatear algo... Agua, fue en dirección y vio un pequeño charco de agua, a pesar de la espesa noche y las nubes, la luna era más poderosa que ellas, y le regaló a Taka un poco de su luz para ver su reflejo mejor en el charco.
-Mi… cara...-susurró atónito
No podía reconocerse entre tanta sangre, sus ojos verdes limón ya no era lo de antes, tenían sangre por todas partes. Gimoteó al no saber que hacer. Se sentía solo en la sabana, ni Zira se encontraba para ayudarlo, ni Mufasa, argos... ni levemente Kimaji.
Dejo de gimotear al recordar el porque se encuentra en ese lugar, en ese charco contemplando su rostro con horror... Ahadi, el rey, su padre le había encestado una zarpada limpia sin previo aviso. ¿Por qué? Se preguntó al nacerle un tic nervioso en el ojo izquierdo. Cerró el ojo derecho al sentir una gotita caer del cielo. Pronto llovería y tenia que encontrar un refugio, no quería regresar a la roca y posiblemente verlo y recibir un regaño o peor aun su muerte.
Recordaba este lugar. Fue donde encontraron el enorme árbol. Podía encontrar refugio en aquel lugar, a menos de que el mono no se enojara al verlo con la cara que tiene.
Sin pensarlo más corrió y corrió para llegar a su destino, trató de aguantar las ganas de dejarse caer por la falta de sangre y ganas.
-¡Si! Lo sabía
Sacó sus garras para trepar el árbol. Pero sus músculos estaban debilitados, cayó al suelo a los pocos centímetros de haber escalado. Gruñó al sentirse impotente. No le quedaba otra opción más que...
-¿Cómo se llama el mono?-susurró tratando de recordar su nombre-¡¡RAFIKIII!!
Inoportunamente un trueno cayó el grito de Taka, sin antes un rayo que ilumino todo el cielo ya oscurecido.
-Demonios-dijo agotado-¡¡RAFIKI AYUDAME POR FAVOR!!
Rafiki el shaman rápidamente observó hacia abajo. Era el pequeño Taka. No lo veía muy bien, pero por su grito entre cortado, presentía que algo malo le había pasado. Bajó del gran árbol. Apoyando su mano derecha con su báculo, el mono habló.
-¿Qué sucede pequeño príncipe?-pregunto gentilmente
-Mi pa… el Rey Ahadi me...-lagrimas salieron de sus ojos evitando que pudiera decir su desdicha.
Rafiki no tardo en comprender lo que había sucedido. Como buen Shaman había tenido una premonición cuando despertó por la mañana. Una garra atravesando seda de los gusanos con sangre impregnada en ella. Abrazó al pequeño Taka y consolar un poco su dolor, y este sin poder contenerlo más se hecho a llorar en los brazos del simio que apenas conoció.
Le indicó a Taka que se agarrara bien de su espalda, era apenas un cachorro y uno muy ligero, no seria problema escalar hasta el lugar donde tenia los remedios naturales para aliviar el dolor de su ojo izquierdo.
Cada vez que subían, instintivamente Taka sacaba las garras y se las enterraba en la espada del Shaman, el se aguantaba el dolor y pedía amablemente que no volviera hacerlo. El hijo de Ahadi avergonzando pidió disculpas. Al llegar. Rafiki lo primero que hizo fue lavar la sangre del ojos de su huésped.
-¡Hay! Duele...-se quejó
-Falta un poco más. Presiona la hoja contra tu ojo-ordenó
Se fue hacia su cuenco donde normalmente preparaba antídotos, remedios, etc. Introdujo varios tipos de hojas que recolectaba todos los días, las roció con abundante agua y empezó a triturarlas hasta obtener una consistencia pegajosa. Bajo del árbol para regresar con lodo y lo hecho al cuenco. Siguió agitando para que se mezclara con lo demás. El príncipe observa asombrado por los conocimientos que sabia y utilizaba.
-Quita tu pata del ojo-dijo rafiki con la mezcla en una hoja grande.
El cachorro con un poco de miedo, quito su pata del ojo, después, los cerro y solo sintió como le ardía la herida, como presionaba Rafiki para que cesara de sangrar, tapó toda la herida y esperó a que se secara el lodo, y endureciera.
-Espera unos minutos así. Te aseguro que dejara de sangrar y sanaras rápido-sonrió
-Gracias, en verdad Gracias-dijo sonriendo gentilmente.
El pequeño príncipe de ojos verdes se acercó a Rafiki y lo acarició con su cabeza, algo típico entre su raza. El simio lo abrazó, sabia que a sufrido demasiado, desde que lo dibujo en el gran árbol ya había sido marcado con es aura oscura...Suspiró, no podía decirle nada.
Taka miró hacia a fuera del árbol, todavía seguía lloviendo a cantaron, posiblemente terminaría por la mañana. Trago saliva.
-¿Po...podría quedarme esta noche? No quisiera regresar a la...
-Por supuesto, el tío rafiki no le negara algo al pequeño Taka-se rió contagiando al cachorro.
Esta listo para echarse a dormir y olvidar por un rato sus problemas, pero como rayo se acordó de alguien
-¡Zira¡Rafiki Zira no esta!-corrió en círculos
-Calma… Yo tengo un truco para saber si alguien esta bien o mal
-Espero que bien-bajó las orejas
Rafiki agarró la mitad del caparazón de una tortuga, echó flores y la llenó de agua de la lluvia. Agitó con suavidad mientras susurraba palabras que Taka no alcanzaba a escuchar. Dejó de mecerla e hizo una cara de asombro, su huésped notó su expresión.
-¿Zira esta bien?
-Esta muy lejos de aquí...-dijo movimiento el recipiente-Bajo la lluvia...Y El rey Ahadi y tu hermano.
-¡¿No le esta haciendo nada?!-preguntó molesto-¡No me importa lo que me pase¡No tocara a mi amiga!-Estaba a punto de saltar del árbol.
-¡No! Espera no le están haciendo nada malo, el Rey esta herido...
-¿Enserio?
-Si, tiene marcas de rasguños y mordeduras.
-No el rey, Zira...-dijo desesperado
-Ella esta bien, y regresan a la roca.
Taka inhaló y exhalo aliviado. Ella esta bien, ahora ya no había de que preocuparse. Simplemente con una sonrisa en su pequeño rostro felino, se quedó dormido.
-Duerme bien-dijo Rafiki-Pequeño... que hay un largo camino por recorrer...-pensó triste al mirar el dibujo de Taka tallado en el árbol.
La lluvia seso. En el Gran árbol todos dormían tranquilamente, desde las aves que tenia por vecino al Shaman de la sabana. Tranquilidad se podía respirar.
-No...Zira... Mufasa-susurró entre sueños Taka
En los sueños de Taka veía nuevamente el fuego bailar alrededor suyo, un león de melena carmesí lo miraba con odio, en sus ojos se despedía fuego verde. El se alejó y corrió lejos del fuego. Gritando por ayuda, sus pasos se alentaron y se detuvo, su vista se fue por unos segundos y de repente apareció en un acantilado y en ellas dibujos de ojos verdes.
-¡Mufasa!-gritó Taka dormido
Rafiki se despertó, fue con el príncipe ojiverde. No sabia si despertarlo, estaba pataleando y su respiración agitada.
-¡Mufasa no te caigas!-gritó nuevamente sacando las garras
Los dos hermanos en el acantilado, el mayor colgando y el menor agarrándolo de las patas delanteras, enterrando sus garras en ellas, sangrando las patas de Mufasa, llorando los dos. Y el príncipe heredero despidiéndose de su hermano. Aparece la sombra de una hiena asustando a Taka, soltando a su hermano dejándolo caer.
-¡¡NOOOOOOO!!-gritó Taka desde el acantilado.
-¡Despierta!-Rafiki sacude a Taka
En la roca del rey, un cachorro dorado miraba hacia el cielo, giró hacia atrás y ver que su padre todavía no notaba su ausencia. Bajó el primer nivel de la roca y fue detenido por una voz autoritaria.
-Mufasa… ven...
-¿Papá?-susurró Mufasa-Se lo que dirás...Y tengo que hacerlo, es mi hermano...-dijo
-No. Solamente ven-pidió entristecido
El cachorro seguía gritando, despertó en estado de shock. Aventó a rafiki con sus patas felinas. Como si un espíritu maligno se apodera del alma pura de Taka. Este con los ojos encolerizados que emanaban lagrimas se dirigió hacia los dibujos que representaban a su hermano y a el. No pensaba, no sabia lo que hacia, simplemente se dejo llevar por sus instintos. Rugió como un cachorro al mismo tiempo que saco las garras y rasgo al cachorro que estaba siendo bañado por oscuridad.
Rafiki jadeo por un segundo. Se paralizó al ver los hechos, pensó que nunca iba a ocurrir tal atrocidad, una profecía que había escuchado de pequeño. Ahora se encontraba en primera fila contemplando el cuerpo felino que respiraba agitadamente.
Un nuevo día en la sabana africana. El sol incandescente logra que Taka lo mire con repulsión, su ojo le dolía a causa de esa gran estrella. Rafiki le dijo que tenía que regresar. No necesitaba que le dijeran eso, regresaba solo por Zira. Volteó hacia atrás y percibió que ya no podía ver el gran árbol. Siguió caminando.
Sonrió al ver a Zira que lo miraba sorprendida. Corrieron para encontrarse. La cachorra tumbó a Taka y le acarició los labios. Los dos empezaron a reír, Ella dejo de reír al ver la herida de Taka.
-¡Taka tu ojo!
-No es nada… Dijo Rafiki que solo me quedara una cicatriz-sonrió optimista-Lo importante es que estoy vivo después de ayer…-agachó la cabeza.
-Si tuviera la fuerza de dos leones, juraría que lo mataría sin pensarlo, solo por ti Taka-dijo
El pelaje del leoncito café se esponjo al sentir las pisadas del rey. Tomó aire para encararlo.
-Regresaste Taka…-dijo indiferente-Mufasa me explicó lo que en realidad pasó. No se volverá a repetir si con una es suficiente. Un padre debe cuidar a su hijo.
Taka tenía el rostro con apariencia de poner atención, pero por dentro de la piel sus dientes apretaban con fuerza.
-Esa herida te quedara una cicatriz-comentó Ahadi y se fue.
Enseguida el príncipe segundo frunció el ceño con un odio indescriptible, sus ojos se humedecieron y un poco de sangre corría entre las lágrimas.
Continuara…
¡¡uuuffff!! Si que me tarde en subirlo, no? Tuve algunos problemitas tecnicos y no podia continuar con este capitulo hasta el dia de hoy. Espero que les alla gustado! Dejen Reviews.
