Lo que Significa un Beso

Temari acabó de vestirse con su típico yukata y se dirigió hacia el despacho del kazekage como cada día, cuando llegó dos guardias le indicaron que había recibido vacaciones. ¡¿VACACIONES?! Temari no se lo podía creer, ¿desde cuándo ella había tenido vacaciones? Quiso entrar al despacho de su hermano pero Kankurô la retuvo y se la llevó a entrenar. Temari estaba sumamente confusa, podía fingir que nada había pasado, ignorar lo que ocurrió, pero si su hermano se comportaba de ese modo parecía que realmente si había pasado algo.

Los días se hacían largos en su sumo aburrimiento pues si le mandaban alguna misión mandaban directamente al líder del equipo que iría a ella. Pasaron un par de semanas hasta que volvió a cruzarse con el menor. Ella había estado entrenando todo el día en uno de los campos que mejor le iban para su tipo de técnicas de viento, y fue al caer la tarde cuando se percató de la presencia del menor observándola.

La rubia cerró su abanico y se acercó al pelirrojo - ¿Deseas algo Gaara? – El menor la miraba con remordimientos – Yo… Lo siento Temari… Lo de… - Temari le miró y sonrió pues su hermano se estaba viendo muy dulce con la carita que se le estaba poniendo – No te preocupes Gaara, fue culpa mía, sabía que te sentaba mal beber y no te controlé – El menor la miro directamente a los ojos – No es eso Temari… Es cierto que el alcohol me sienta mal pero… lo que pasó… ¡Yo quería hacerlo Temari!

La rubia abrió los ojos notoriamente sorprendida pero no dijo nada, Gaara parecía tener más que decirle – Aunque esté borracho no le hago eso a cualquiera… te lo hice a ti porque… - Poco a poco la cara del menor recibía una tonalidad carmesí, la rubia sonrió tiernamente pues no podía imaginarse algo más dulce que su hermano en esos momentos - ¿Por qué Gaara? – Con una mano elevó ligeramente el rostro del menor provocando que las miradas de ambos se cruzaran, Gaara estaba realmente azorado – Porque… me gustas onne-san

La rubia le sonrió, una de esas sonrisas francas que sólo aparecían para el joven Kazekage – Por fin lo dijiste… onni-chan – Le sacó la lengua como si estuviese tratando con un niño pequeño, tal y como se estaba sintiendo el pelirrojo, como un niño pequeño que confiesa una travesura – Yo… temari, entenderé que no querías que volvamos acercarnos – Temari le miró con extrañeza – Kazekage-sama, ¿acaso espera que me aparte de usted? No eres mi hermano, jamás crecimos como tales… Solicito que me permitáis seguir a vuestro lado, porque al fin y al cabo… No estuvo tan mal.

El joven la miró, la oscuridad ya rodeaba el lugar, todos estaban ya en sus casas y aquel campo estaba completamente aislado, el menor se acercó algo más a su hermana y volvieron a besarse.

Aquellos que no fueron criados como hermanos pueden experimentar un amor diferente…