Miren, quizá a estas alturas algunos estén más que confundidos por los giros sorpresivos que ha tomado esta historia, pero les advierto que todos tiene una explicación. La verdad es que esta historia la tenía en la cabeza para mí sola desde hace mucho tiempo y por eso parece que nada más yo me entiendo, pero espero que poco a poco vaya tomando forma y también ustedes, que se toman unos minutos para leerla, le agarren la onda pronto. Por lo pronto, les diré que ni yo misma sé en qué acabará, así que cuando la trama termine, tengan por seguro que la primera en sorprenderse con el final seré yo. Sin más por el momento y deseando que recuerden en qué nos quedamos, pasaré a lo bueno.
Capítulo IV: Parejas.
Mak cumplió con lo que se propuso a sí misma y fue a Hikarigaoka al día siguiente de que habló con Saro para darle a Tan las malas noticias de una vez por todas. Llegó en buen momento, pues en cuanto atravesó las puertas de la tienda departamental, empezó la hora de comer de la mayoría de los empleados. Aunque casi todos los locales estuvieran cerrados, la Tienda Departamental Hikarigaoka tenía muchos otros servicios, entre ellos una cafetería en el último nivel, con una espléndida vista de la ciudad. Allí estaba Destinymon, almorzando lentamente y con la microcomputadora de Tan frente a ella, en la mesa. Escribía a toda velocidad notas de lo que pensaba decirle a su amiga humana esa noche, aunque para eso tuviera que escaparse otra vez. El día anterior, luego de que Saro la dejó en la casa Kamiya, tuvo que arreglárselas para ir al parque Digital y al Obelisco Eneagonal sin que la descubrieran. Para cuando regresó a casa de su amiga, su ausencia apenas había sido descubierta, por lo que pudo inventarse rápidamente el pretexto de que había ido un momento a ver si la tienda cercana aún estaba abierta, porque quería un chocolate. Gracias a que la digimon sabía que a Tan le fascinaban los chocolates, a los señores Kamiya y a Haki no les extrañó lo que dijo y no se preocuparon. El problema para Destinymon era que no le iban a creer esa excusa todas las noches.
–¡Aquí estás! –exclamó alguien detrás de Destinymon sorpresivamente –Se nota que es la hora del almuerzo. Apenas si le haces caso a alguien.
–Hola Mak –saludó la digimon distraídamente, siguiendo con sus cosas mientras Mak se sentaba frente a ella –¿Qué te trae por aquí?
–Bueno, quiero platicar contigo antes de que vuelvas al trabajo –Mak intentó leer con discreción las notas de la que creía su amiga, pero para su sorpresa no estaban escritas ni en japonés ni en inglés, que eran dos idiomas que ella sabía. Todo lo que había en la pantalla de la microcomputadora eran unos y ceros –¿En qué idioma estás haciendo eso? –se atrevió a preguntar.
Entonces Destinymon notó lo que la rubia trataba de hacer y de inmediato cerró la computadora de golpe, aunque ya se había percatado de que no hacía ninguna falta.
–En realidad no escribía nada –contestó, encogiéndose de hombros –Sólo escribía unos y ceros para pasar el rato. Por cierto, ¿de qué quieres hablar conmigo?
Mak soltó un suspiro y deseando que su amiga nunca le hubiera hecho la pregunta, le dijo todo: que ella regresaría a Londres el treinta y uno de julio y que sus amigos volverían a sus respectivos países el mismo día y también las razones de cada uno, incluso las de Haki. Destinymon, sin que Mak lo notara, se puso la microcomputadora en las piernas y abriéndola en silencio, escribió lo más deprisa que pudo lo más importante de lo que estaba escuchando. Era precisamente lo que le había prometido a Tan que iba a averiguar.
–...y en pocas palabras –concluyó Mak –es por eso que vine. Nada más a darte malas noticias.
Destinymon se quedó callada un rato y al final, recordando lo mejor posible la forma de ser de Tan, dijo suavemente.
–No te preocupes, Mak. Tú no tienes la culpa de esto. Además que tú y los demás vayan a irse no quiere decir que no los volveré a ver. ¿O sí?
Mak logró sonreír débilmente.
–Tú siempre tan optimista –comentó –pero tienes razón. Al menos yo ya me puse de acuerdo con papá para que en cuanto termine la preparatoria, me deje estudiar la universidad aquí. Sería grandioso, ¿no crees?
Destinymon asintió, pensando con tristeza ojalá que Tan llegue a ver eso.
–Pero que yo me vaya no es lo que te preocupa –soltó Mak de pronto, mirando detenidamente el rostro de la que creía Tan –o que se vaya Haki. Estás pensando en Saro, ¿verdad?
Destinymon negó con la cabeza vigorosamente.
–¿Cómo crees? –exclamó.
Mak se inclinó hacia ella y ya iba a hablar cuando una voz dijo a su derecha.
–Buenas tardes, señorita –Mak alzó la vista. Era una de las meseras, de cabello y ojos castaños, con uniforme azul –Bienvenida a la cafetería Hikarigaoka, ¿desea ordenar algo?
Mak, frunciendo el entrecejo ligeramente por la interrupción, ordenó rápidamente un té helado y la mesera, con una sonrisa, se retiró.
–Tan –dijo Mak, vigilando el regreso de la mesera con su orden –bien sabes de lo que estoy hablando. No creas que no me he dado cuenta de lo que sientes por Saro.
–Y según tú –dijo Tan a su vez, cerrando su microcomputadora y poniéndola sobre la mesa sin que se notara –¿qué siento yo por Saro?
Lo anterior lo dijo de forma tan fría que Mak la miró como si no la conociera.
–¿Estás molesta porque los demás y yo nos vamos? –quiso saber.
Destinymon negó rápidamente.
–¡Claro que no! Es sólo que... que me tomaste por sorpresa, es todo.
En eso la mesera y Shingo llegaron al mismo tiempo. La mesera depositó el té helado en la mesa mientras que Shingo tomaba asiento frente a las dos chicas. La mesera saludó al muchacho.
–¿Cómo te va, Shingo? –le dijo –¿Quieres algo?
–Lo de siempre, hermana –contestó el chico –tengo hambre. Creo que no nos han presentado –continuó luego de que la mesera de fue, notando la presencia de Mak –Soy Tsukikawa Shingo, compañero de departamento de Tan. Y como te habrás dado cuenta, la mesera que se acaba de ir es mi hermana mayor, Shira.
–Ishida Yamako –contestó Mak –pero todos me dicen...
–...Mak –completó Shingo –lo sé. En realidad, Tan y todos sus amigos son... digamos un poco famosos. ¿Sabes a lo que me refiero, no?
Mak asintió. Luego de que los niños elegidos de Japón habían vencido el último mal del Digimundo, los conocían en todos los rincones del mundo real.
–Se me olvidaba –Shingo se llevó una mano a la frente –Tan, te buscan en el departamento. Es una chica de cabello oscuro y voz seria. Parece de la misma edad que tu hermano Haki.
–¿No te dijo su nombre? –preguntó Destinymon.
–Sí, dijo que se llama Kei. Le dije que estabas aquí, pero dijo que luego te buscaba. Venía acompañada por un muchacho.
Mak y Destinymon se miraron extrañadas. ¿Kei Ichijouji acompañada por un muchacho?
–¿Y cómo era el muchacho? –inquirió Mak con curiosidad.
–Bueno, tenía el cabello como morado y más largo que yo –respondió Shingo, tratando de recordar lo mejor posible –los ojos rojizos y usaba lentes. Creo que hasta lo llamó por su nombre, pero no estoy seguro. Es todo lo que recuerdo.
–Me suena a Yolek –le susurró Mak a Tan –¿tú qué piensas?
Destinymon movió la cabeza afirmativamente, pues creía recordar cierta charla que habían tenido Tan y Kei en días pasados.
–Kei me dijo algo –contestó en voz baja.
-Aquí está tu orden, tragón –anunció Shira, balanceando una charola con una mano –Lo bueno es que eres empleado de la tienda, porque si no tendrías muchos problemas para pagar esto a diario –fue pasando cosas de la charola a la mesa mientras las nombraba –veamos, hamburguesa doble, papas fritas, malteada de chocolate y helado de vainilla de postre. Luego vengo con la cuenta, así que ten listo el dinero.
Y sin más, Shira se retiró, dejando a Mak un tanto asombrada.
–¿En serio vas a comerte todo eso? –le preguntó a Shingo.
El chico asintió y comenzó a comer con verdadero apetito. Destinymon se puso de pie.
–Mak, ¿me acompañarías al departamento de música? Tal vez Kei ande por allí.
Sin pensarlo mucho, la rubia asintió y se levantó. Miró a Shingo atentamente y sin que nadie lo notara, le sonrió.
–Gusto en conocerte, Shingo –le dijo al muchacho.
Shingo tragó un gran bocado de hamburguesa y contestó.
–Igualmente.
–Tu amigo es simpático –comentó Mak con una sonrisa divertida, estando ella y Tan en el elevador –y con mucho apetito, por cierto. Me recuerda a ti.
Destinymon hizo un gesto de incredulidad y sonrió.
–Sí, cómo no –soltó –¿no será que te gustó?
Mak se salvó de contestar pues entonces se abrió la puerta del elevador y estuvieron en el nivel del departamento de música. Destinymon localizó enseguida el cabello oscuro de Kei junto al violáceo de Yolek y los llamó.
–¡Kei! ¡Yolek!
Ambos interrumpieron su diálogo y se dieron media vuelta. Al ver que Tan se les acercaba, se digirieron una significativa mirada y enseguida Kei contestó.
–Buenas tardes, Superiora –Kei se inclinó levemente –Yolek tiene algo qué decirle.
Yolek saludó con un gesto de mano y asintió.
–Como sabes más de computadoras que yo –le dijo a Destinymon –quiero que me des tu opinión. Si es que no estás muy ocupada, claro.
Destinymon miró el reloj en la muñeca de Tan. Su hora de comida acababa de terminar.
–¿Porqué no me buscan a mi hora de salida? –les pidió a Kei y a Yolek –Tengo que volver al trabajo ahora mismo.
Kei y Yolek asintieron y mientras veían a Tan regresar a sus labores, se quedaron platicando con Mak, quien al parecer quería averiguar qué hacían ellos dos juntos.
–Le pedí a Kei que me acompañara a buscar a Tan –explicó Yolek, un tanto nervioso –quería hablar de este asunto sin tardanza.
–¿Ya hablaste con la Superiora? –le preguntó Kei a Mak.
Mak asintió pesadamente, mientras a su lado pasaba Shingo a toda velocidad, pasándose una servilleta de papel por los labios.
–La verdad no me gustó hacerlo, pero tenía qué –la rubia se encogió de hombros –así, como dijo Haki, tendrá tiempo de hacerse a la idea. A propósito, Yolek, ¿de qué se trata ese asunto tan importante que quieres hablar con Tan?
–De algo que les oí decir a mis padres –contestó Yolek con aspecto preocupado –acerca de los problemas con los nuevos programas de Virtual Net. Y créeme, es algo bastante serio.
–¿Porqué no damos una vuelta en lo que Tan termina su turno? –sugirió Mak –Le falta bastante y al menos así se nos hará el tiempo más corto.
Los otros dos aceptaron. Bajaron al segundo nivel primero, pues Kei debía cumplir con un encargo de sus padres por la próxima mudanza, y luego de eso llegaron al primer nivel, donde Mak sabía que estaba la mayoría de los locales que le interesaban: los videojuegos.
–¿Les importa si juego un momento? –les preguntó a los que la acompañaban.
–A mí no –dijo Yolek.
–¿Me enseñarías a jugar, Mak? –pidió Kei con una tímida sonrisa –Es que... se ve divertido.
Mak aceptó y ambas chicas se pusieron frente a uno de los videojuegos más sencillos. Mak le dijo a Kei paso a paso lo que debía hacer y al parecer lo hizo bien, porque Kei le ganó las primeras tres veces. Yolek las veía de lejos, sentado en una banca, y repasaba en su mente lo que había ido a decirle a Tan. Realmente esperaba que pudiera ayudarlo, porque después de todo, era la que más sabía de computadoras de los niños elegidos. Vaya, incluso sabía más que él mismo y Izzy sobre ese tema. De pronto, un par de chicos pasó frente a él y al mirarlos con detenimiento, reconoció unas coletas rubias bajo un gorro claro y un alborotado cabello castaño y los siguió con la mirada. Iban a un local donde vendían artículos para regalar. Yolek se puso de pie.
–¡Haki! –llamó –¡T.K.!
Los chicos que acababan de pasar dieron media vuelta, al igual que Mak y Kei, quienes dejaron su juego y se acercaron a Yolek.
–Hola, chicos –saludó Haki –¿qué hacen por aquí?
–Yo vine a hablar con Tan –contestó Mak –y ya saben de qué.
Haki y T.K. asintieron.
–Y yo acompaño a Yolek –respondió Kei –porque él necesita hablar con la Superiora también.
–¿Para qué quieres hablar con Taniko? – inquirió Haki, dirigiéndose a Yolek.
–De hecho, quizá también a ustedes y a los demás les incumba –dijo Yolek, sin contestar directamente a la pregunta de Haki –Es algo que mis padres encontraron en unos programas defectuosos de Virtual Net. Por esos programas tengo que volver a Ottawa el treinta y uno de julio. Pero ahora que me fijo –agregó, cambiando el tema –¿qué hacen tú y T.K. aquí?
Haki frunció el entrecejo, como si no recordara, y miró a T.K. interrogante. La rubia se encogió de hombros con extrañeza.
–No me acuerdo –dijo T.K.
Sus amigos se les quedaron viendo con atención, pensando que no era posible que ninguno de los dos recordara el motivo por el que estaban ahí. Entonces Mak dijo.
–Haki, ¿de pura casualidad no vendrías a hablar con Tan, verdad? Porque yo acabo de hacerlo.
Haki se quedó pensativo un momento y al cabo de unos segundos, exclamó.
–¡Claro! Ya me acordé. Quiero comprarle un regalo de cumpleaños a Taniko y le pedí a T.K. que me acompañara a escoger algo, pues ella es una chica. ¿Cómo se me pudo olvidar?
–A mí también se me olvidó –notó T.K. con voz lenta y reflexiva –Y no creo que sea normal.
Los amigos se quedaron mirándose unos a otros, pero no dijeron gran cosa hasta que Yolek, volteando distraídamente hacia unos de los niveles superiores, vio en uno de los pasillos a alguien muy familiar. Sacó su microcomputadora, la encendió y mandó un rapidísimo mensaje. Notó que la persona que se le había hecho familiar (quien por cierto, no iba sola) sacaba una microcomputadora muy parecida a la suya y veía la pantalla con atención. A continuación, esa persona se asomó al centro de la tienda y alzando una mano, saludó con entusiasmo. Yolek le correspondió, por lo que sus amigos dirigieron la mirada al mismo punto y vieron quién era la persona que saludaba en el nivel superior.
–¿Qué no es Daisy? –dijo Haki.
–Sí, es ella –contestó T.K. en un susurro –lo que no sé es quién es el que la acompaña.
Unos segundos después, Daisy ya estaba en el elevador, conversando con quien la acompañaba. Era un chico de la edad de Daisy, alto y moreno, de cabello negro corto y rizado y ojos castaños y brillantes. Lucía algo en la cabeza que en aquella época sólo podía encontrarse en ciertos lugares: un turbante
–En serio, te van a caer bien –le decía Daisy al chico, quien parecía algo intranquilo –son lo máximo. ¿A qué le tienes miedo, Ramdás?
El chico se encogió de hombros, pues en realidad no sabía qué decir.
–Es que no sabría de qué hablar –dijo, con un marcado acento entre inglés e hindi, ambos idiomas hablados en India –No los conozco. Se suponía que me darías un paseo por esta tienda.
–Podemos hacerlo después –aseguró Daisy en cuanto se abrieron las puertas del elevador –de todas formas tengo que preguntarles unas cosas a mis amigos. Esto me ahorrará tiempo. Hola a todos –saludó, en cuanto estuvo cerca de sus amigos –qué coincidencia que nos encontráramos aquí. Miren, les presento a un amigo de Calcuta –señaló al chico que la seguía –Ramdás Gandhi. Vino de visita con sus padres y como sabe que vivo cerca de Hikarigaoka, me buscó.
Ramdás saludó tímidamente, mientras los demás le correspondían el saludo.
–¿Y qué hacen todos ustedes por aquí? –continuó Daisy –Mak, ¿ya hablaste con Tan?
Mak asintió.
–¿Tan? –dijo Ramdás de pronto –¿están hablando de Tan Kamiya?
–Sí –contestó Mak –¿porqué?
–La conozco –dijo Ramdás sin más –lo que pasa es que...
–Hola a todos –saludó una voz detrás de Mak y Kei. Era Izzy, quien también iba acompañada por un chico, el cual era moreno y de cabello y ojos negros. Al igual que Ramdás, lucía turbante, pero el suyo era menos voluminoso –¿Me perdí de algo?
–Nada más de una pequeña reunión por coincidencias –comentó Daisy con una sonrisa –Nos acabamos de encontrar –notó al chico a un lado de Izzy y preguntó –¿Quién es él, Izzy?
–Un amigo de El Cairo –contestó la chica –se llama Alí, Alí Sadat. Está de vacaciones. Así que lo que dices, Daisy –prosiguió, luego de que Alí saludara a todos tendiéndoles la mano y que él y Ramdás fueran presentados por Daisy –es que todos se acaban de encontrar sin querer, ¿correcto? ¿No es mucha coincidencia?
–Exacto –contestó Daisy –es lo mismo que estaba pensando.
–Tengo una idea –empezó Mak –¿porqué no subimos todos al último nivel? Esperaremos a Tan en la cafetería, Yolek tiene que hablarle de algo que según él, tal vez nos incumba.
–¿Tan? –se extrañó Alí –¿No será Tan Kamiya de pura casualidad?
Todos asintieron, a la vez que Ramdás se quedaba pensativo.
–¿La conoces? –le preguntó Izzy.
–Digamos que sí –respondió Alí, sin intención de dar más explicación.
Luego de eso, todos aceptaron la propuesta de Mak. Para usar los elevadores, se acomodaron en tres grupos y luego de diez minutos ya estaban moviendo unas mesas en la cafetería para estar todos reunidos. Platicaron de varias cosas y los niños elegidos de Japón hicieron sentir a Ramdás y a Alí bienvenidos haciéndoles preguntas amistosas sobre sus respectivos países. Estaban tan entretenidos que no notaron que unas cuantas personas se les acercaban con curiosidad.
–¿Y esto? –dijo una voz de chica, madura y seria –¿Una reunión y no nos invitaron?
El grupo entero alzó la vista y se encontraron con la que les había hablado, Joy, quien venía con Martín. Cada uno llevaba acompañantes: Martín iba con su amiga estadounidense Nicole, chica rubia y de ojos azules que también era una niña elegida (¿les recuerda a alguien?) mientras que Joy tenía a su lado a un chico alto, bronceado, pelirrojo y de ojos verdes.
–No fue planeada –aclaró Mak al instante –nos encontramos por casualidad.
–Y lo hemos explicado tantas veces que parecemos disco rayado –agregó Daisy, haciendo reír a todos –¿Porqué no presentan a sus amigos con Ramdás y Alí y se unen?
–Ella es Nicole, Nicole Twain –dijo Martín, señalando a su amiga –muchos de ustedes ya la conocen. Vive en Nueva York, como yo. Vino de vacaciones.
–Y él es Harry Thorpe –dijo Joy, indicando con un gesto a su amigo –es un viejo amigo mío de Sydney y al igual que Nicole, está en Japón de vacaciones. ¿Ahora sí nos dicen qué hacen aquí? –inquirió, luego de que ella, Martín, Nicole y Harry tomaran asiento.
–Esperamos a... –empezó Daisy, pero se detuvo de pronto –¿a quién esperamos? Lo olvidé.
–Si es una broma no es muy graciosa, Daisy –le aclaró Kei –y es en serio.
–No es una broma –aseguró Daisy –en serio se me olvidó.
El grupo entero miró a Daisy como si estuviera loca.
–No lo entiendo –repuso la chica –tenía el nombre en la punta de la lengua y se me borró.
–Creo que puedo empezar a decirles la razón por la que vine a ver a Tan... –comenzó Yolek, pero una exclamación de Daisy lo interrumpió.
–¡Eso es! Esperamos a Tan. Gracias por mencionarla, Yolek.
–Eso mismo les pasó a Haki y a T.K –recordó Kei –se les olvidó a qué habían venido y en cuanto Mak mencionó a la Superiora, se acordaron.
Todos enmudecieron al darse cuenta de que lo que decía Kei era cierto.
–Precisamente algo parecido vengo a decirle a Tan –dijo Yolek, intentando de nuevo explicar sus motivos para haber ido a ver a la primera elegida del valor –pero en vista de lo que está sucediendo, se los explicaré a ustedes primero, antes de que llegue...
–¿Siguen aquí? –les preguntó Shingo en ese momento, por lo que Yolek hizo una mueca de frustración. Pensaba que el destino o algo por el estilo estaban en su contra por no poder terminar su comentario –Seguro esperando a Tan, ¿no? –el grupo entero asintió –Pues me pidió que les avisara que se va a tardar otro poco. Está acomodando unos discos de música clásica que unos groseros dejaron en la sección de rock. Por cierto, ¿es mi imaginación o son más que antes?
Al tiempo que decía esto, buscaba con la mirada un sitio dónde sentarse. Mak le indicó con un gesto una silla entre ella y Kei, por lo que el chico le hizo caso y se sentó. Se hicieron las presentaciones pertinentes y en cuanto terminaron, la que todos creían Tan apareció en escena. Absolutamente todas las caras se le hicieron conocidas.
–Hola a todos –saludó –disculpen la tardanza, pero creo que como les habrá dicho Shingo...
–Nos explicó lo que estabas haciendo –la interrumpió Haki –así que no hay problema, Taniko.
–¿Y tú qué haces aquí, Haki? –le preguntó Destinymon, dándose a sí misma ánimos por estar acostumbrándose a llamar a los niños elegidos de la forma a la que estaban habituados.
–Bueno, vine a algo de lo que te enterarás el viernes –contestó Haki sin más, volteando a ver a sus amigos de manera significativa –pero da la casualidad de que nos encontramos a Yolek, a Kei y a Mak y luego de ellos, fueron llegando los demás sin que lo hubiéramos planeado.
Tú no lo planeaste pensó Destinymon con suspicacia pero quizá alguien más sí. Y si es lo que estoy pensando, no me agrada para nada.
–Y ya que estoy aquí –comentó la digimon, tomando asiento a un lado de Haki –Yolek, ¿se puede saber para qué me buscabas?
Yolek respiró hondo, miró a su alrededor como vigilando que nadie fuera a interrumpirlo otra vez y en eso distinguió una silueta y dijo.
–Espera un momento, Tan –el chico levantó una mano y llamó –¡Saro, por aquí!
Resulta que había visto a Saro entrar la cafetería, como si buscara algo, y ya que estaban todos los elegidos allí, Yolek quiso ahorrarse un poco de tiempo.
–¿Qué hacen todos aquí? –quiso saber Saro.
–Es una larga historia –se limitó a decir Izzy –y no creo que Yolek vaya a soportar otra interrupción, ¿o sí, Yolek?
El chico asintió, alzando la mano para acomodarse bien los lentes.
–Gracias por la aclaración, Izzy, es de mucha ayuda –Yolek se veía al fin un poco más tranquilo –así que ahora, antes de haya más interrupciones, le explicaré a Tan la razón por la que vine, la cual hasta tiene nombre: el trío Chess Set...
Mientras tanto, en el Digimundo, Tan tenía dificultades para digievolucionar otra vez. Luego de que regresó a ser Soulmon después de un rato de ser Couragemon (a la que, por cierto, tengo que hacerle una corrección en su descripción. Dije que su vestimenta era roja y blanca, cuando en realidad es naranja y blanca, por el simple hecho de que el emblema del valor es naranja y no rojo. Pido disculpas por ese detalle, pero fue sólo un lapsus brutus de mi parte), trató de cumplir con lo que le había dicho a su amiga de ser Destinymon lo más pronto posible, pero no lo conseguía. En tanto, Ghostmon la contemplaba en silencio, tratando de recordar. El misterioso digimon tenía ganas de recordar quién o qué había sido antes de renacer, pero lo único que había en su memoria seguía siendo la palabra Hikarigaoka y quería saber porqué. La Superiora no había podido ayudarle mucho, aunque lo había intentado. Estaba muy agradecido con ella, pero tenía la rara sensación de que ya la había visto antes. La pregunta era cuándo. Y dónde.
–¿Tiene algún problema, Superiora? –se atrevió a preguntarle por fin al atardecer de aquel día, pues no le hallaba explicación a su comportamiento –Se ha pasado todo el día muy callada.
Tan volteó a verlo luego de echarle un vistazo al cielo. Por la luz, suponía que pronto sería hora de que Destinymon se comunicara.
–Es que estuve considerando tu problema –contestó, lo que no era del todo falso. De hecho, Tan se dio cuenta de que quizá por estar pensando en dos cosas a la vez no había conseguido digievolucionar a lo que quería –y creo que tengo una sospecha de quién pudiste ser antes. Pero es sólo una sospecha y no sé si sea buena idea contártela...
–Cualquier sospecha puede llevar a la verdad –dijo entonces Ghostmon con voz seria y melancólica –Estoy dispuesto a escucharla.
Tan respiró profundamente, miró a Ghostmon a los ojos y le contó, punto por punto, lo que Destinymon había hecho con parte de base de datos que le había quitado a BlackWarGreymon antes de sacrificarse en Hikarigaoka (claro, hablando en primera persona porque se suponía que ella era Destinymon, ¿qué creían, que se me iba a olvidar ese detalle?). El digimon fantasma escuchó sin alterarse ni una vez, y Tan empezó a pensar que el ser no la tomaba en serio. Cuando terminó, Ghostmon hizo algo que ella nunca se hubiera esperado: se le acercó, le tomó las manos y mirándola a los ojos, dijo suavemente.
–Superiora, ¿puedo pedirle una cosa? Lléveme a Hikarigaoka, por favor. Aquí nada se me hace conocido, pero quizá allá sí. ¿Puede hacerlo, verdad?
Tan le retiró la vista, en parte porque no sabía qué contestarle y en parte porque no resistía esa mirada. Se parece tanto a la de él... pensó.
–Por el momento se me prohíbe dejar el Digimundo –dijo al cabo de unos segundos –debo permanecer aquí y no dejar el lugar bajo ninguna circunstancia.
–Eso lo sé, Superiora –confesó Ghostmon con cierta vergüenza –escuché a los Superiores decir algo cuando me sacaron de la Ciudad del Inico para venir a dejarme aquí. De hecho, creo que sé porqué sigue como Soulmon. Y es porque usted no es la Superiora. Es Taniko Kamiya.
–¿De dónde sacaste semejante cosa?
–¿Cree que no me di cuenta? Duda cuando va a empezar a volar, le cuesta trabajo digievolucionar y reacciona tarde cuando la llaman. Ahora, si no le importa, señorita Taniko, ¿podría explicarme porqué usted está en el cuerpo de la Superiora y viceversa?
Ya descubierta, a Tan no le quedó más remedio que confesar completamente y relatar fielmente la situación. Al igual que minutos antes, Ghostmon se limitó a oír, sin hacer comentarios, hasta que Tan terminó.
–Señorita Taniko, eso sólo confirma lo que yo creo –dijo Ghostmon después de un minuto de silencio –usted no puede ir a su mundo y la Superiora no puede venir al suyo hasta que termine esa comprobación que les pusieron, pero nadie dijo que yo no puedo ir al mundo real. Por favor, ayúdeme a ir. Aunque usted no sea la Superiora, es probable que tenga parte de sus poderes.
–Destinymon me dijo una vez que para que un digimon viaje al mundo real más fácilmente, es conveniente que tenga un niño elegido. Eso hace que el sistema no te elimine cuando vuelvas.
–¿Y si lo encontrara? –inquirió Ghostmon con cierta esperanza en la voz –Según sé, ahora no es tan difícil. Ahora los humanos saben que si de verdad lo desean, pueden tener un digimon por compañero. Quisiera intentarlo.
Tan dudó, pero después de todo no era tan mala idea. En ese momento, en la puerta del pequeño templo, apareció un digimon al que Tan conocía bastante bien: era el digimon de Yolek, Hawkmon.
–¡Qué bueno que la encuentro, Superiora! –exclamó el digimon, sin aliento –Está pasando algo muy grave en todas partes y no sabía a quién acudir. Mis amigos... ¡mis amigos están desapareciendo!
–¿De qué estás hablando? –preguntó Tan, alarmada –¿Sabes qué pasó?
-A medias, Superiora. Lo único que sé es que Patamon, Gatomon y Veemon fueron a investigar una zona del Digimundo donde muchos digimons han estado desapareciendo sin dejar rastro y como no volvían los demás fuimos a buscarlos. Lo único que nos encontramos fue una inmensa oscuridad que lo cubría todo y que se iba tragando todo. De nuestro amigos no había ni una pista. No sabemos qué es esa oscuridad ni lo que quiere, pero no es nada bueno.
Tan miró a Ghostmon un momento y no tuvo necesidad de palabras para darle a conocer lo que estaba pensando.
–Te irás lo más pronto posible –le susurró al pequeño digimon fantasma –buscarás a los elegidos y tratarás de explicarles la situación. Los necesitamos.
Sin decir más, Ghostmon se retiró y empezó a bajar de la montaña Mugem. No voy a hacer lo que ellos me piden pensó con decisión al dirigirse al mismo televisor por el que Tan se había comunicado con Destinymon el día anterior no puedo hacerle eso a mi mundo, ni a los otros digimons. Mucho menos a Destinymon. Sería un ingrato si luego de que me ayudó a renacer le pagara de esta forma.
Y es que Ghostmon no le había dicho a Tan que con su relato, había recuperado poco a poco la memoria. Los recuerdos habían estado fluyendo poco a poco con cada palabra que la niña elegida decía, como sombras confusas, hasta que lentamente se aclararon y le permitieron ver la verdad sobre su pasado. Ahora sabía a ciencia cierta quién había sido alguna vez: BlackWarGreymon, el digimon más especial para Destinymon.
¿Qué tal? Sé que en esta ocasión no di información e incluso Tan (que está en el Digimundo, por si no se acuerdan) no apareció en este episodio tanto como otras veces. ¿Qué será eso de lo que Yolek quiere hablar con Tan y los demás, el trío Chess Set? ¿Porqué a Destinymon no le dio buena espina ver a todos juntos por casualidad? ¿Qué será esa oscuridad que se está tragando todo? ¿Porqué Ghostmon no dijo que ya recuerda quién había sido antes? ¿Y a qué se refiere con eso de que no voy a hacer lo que ellos me piden? Eso se los iré contestando poco a poco. Y aprovechando este espacio, quisiera decir dos cosas: una, le agradezco a Iori-Jeztes sus críticas, ya que me impulsa a seguir adelante y dos, ¿alguno sabe de qué trata la película de Digimon? Quien sepa la respuesta, le pido de favor que me mande un correo electrónico, pues quisiera usar algunos datos de la trama de esa película para seguir escribiendo el fanfic que están leyendo. Gracias a todos por su atención y no se preocupen, que la próxima vez trataré de actualizar más pronto, puesto que ya mero salgo de vacaciones de abril (ventaja de vivir en Aguascalientes). Nos leemos pronto.
