¡Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento! Sé que merezco la horca por no actualizar en mucho, mucho tiempo, pero debo confesar que no tenía ni una pizca de inspiración para continuar la historia. Ésa no es excusa, pero es que la creatividad no puede forzarse y seguramente muchos me darán la razón en eso. Y luego de darle una leída al fic completo y reflexionar qué quería que siguiera, por fin puedo darle un rumbo. Y no dándole más rodeos al asunto, aquí va mi entrega de esta ocasión.
Capítulo XI: Conocimiento y cuestionamientos.
Knowledge tenía las cosas difíciles, ya que le había tocado conducir a Izzy al interior del corazón de Tan, y sabía que la niña era demasiado curiosa como para quedarse satisfecha con respuestas vagas acerca de lo que estaba pasando. Sin embargo, no se iba a echar para atrás y menos en la situación en la que se encontraban. Así que mejor trató de decir mucho y a la vez poco a cada pregunta que Izzy se atrevía a hacer.
—¿Qué es lo que lleva en la mano? —inquirió Izzy, luego de un rato de caminar en absoluto silencio junto a Knowledge.
—Una especie de radar —respondió Knowledge sencillamente —Nos indicará el lugar exacto donde debemos pararnos.
—¿Qué detecta ese radar?
—Sentimientos ocultos —Knowledge se había detenido un instante, para luego volver a andar —Como puedes ver, este lugar es blanco por completo y necesito saber dónde se encuentra cierto sentimiento en particular para que lo que vas a hacer surta efecto.
—¿Y porqué busca sentimientos aquí? —a Izzy eso no le quedaba claro.
—Porque este lugar es el interior de un corazón. Es el interior del corazón de Tan.
A Izzy eso la tomó por sorpresa, pero no pudo decir nada porque su guía se detuvo de golpe.
—Aquí es —anunció —Por favor, quiero que recuerdes exactamente cuando Tan te mostró la esencia de tu emblema. Cuando ella te enseñó lo que significaba el conocimiento.
—¿Cómo sabe que fue Tan…? —se sorprendió Izzy, pero Knowledge alzó una mano.
—Sólo lo sé y ya —la cortó —Ahora por favor, haz lo que te pido. No tenemos tiempo.
Izzy se percató de la levísima nota de preocupación en la voz de su acompañante y decidió obedecer. Y así, ante sus ojos, desfilaron unas escenas conocidas para ella. Eran del día en que vio a Tan por primera vez, un día que ella no podría olvidar nunca, por mucho que viviera…
---Inicio de remembranza---
Izzy era vista como un bicho raro en aquel salón de clases japonés, y eso había sido igual desde que había llegado. Su familia había vivido en El Cairo desde que ella tenía memoria y de buenas a primeras, su padre había decidido mudarse a Japón, de donde era originaria su familia paterna. Y aunque la pequeña sabía el idioma a la perfección, tener que usarlo para todo ahora le causaba un gran temor.
—Muy bien, es todo por hoy —indicó la profesora a los alumnos cuando la jornada escolar terminó —Hasta mañana.
—¡Hasta mañana, profesora! —se despidieron los alumnos y se apresuraron a salir.
Izzy a propósito se quedó atrás para ser la última. Quería observar disimuladamente a sus compañeros y pensar en cómo llevarse mejor con ellos. Cuando la mayor parte se marchó, ella salió del aula con un libro en la mano y se fue leyendo por el largo pasillo, de camino hacia las escaleras. La lectura era interesante, acerca de las mariposas, y cuando estaba a punto de llegar a las escaleras, recibió un empujón.
—¡Fíjate por dónde caminas, niña! —le gritó la voz de un niño que parecía mayor que ella por al menos un par de años —¡Casi te tiro!
Izzy se frotó un poco el brazo derecho y notó que se le había caído su libro. Se inclinó a recogerlo cuando una mano se le adelantó y lo levantó.
—¡Te vi, Osawa! —gritó la voz de una niña, la misma que (Izzy pronto lo notó) había recogido su libro —¡Tú eres el que debe fijarse por dónde anda!
Izzy observó con cuidado a esa niña. Tenía el cabello castaño, corto y brillante, con un mechón que le caía en medio de la frente. Sus ojos eran también castaños y de mirada amable. Tenía sus castañas cejas fruncidas y veía hacia la parte baja de las escaleras.
—¡No me vengas con cuentos, Kamiya! —gritó el chico al que la castaña le gritaba y fue lo último que dijo antes de chocar contra un profesor que subía.
—¿Lo ves¡Te lo dije, Osawa! —la castaña se rió y le dirigió la vista a Izzy —Creo que esto es tuyo —comentó, extendiéndole el libro.
—Gracias —Izzy lo tomó y bajó la vista.
—Lamento lo de mi compañero, pero es hiperactivo —señaló con el pulgar al niño que seguía en las escaleras, ya que el profesor con el que había chocado lo estaba regañando —Ésta no es mariposa —soltó de pronto.
—¿Disculpa? —se extrañó Izzy.
—El animal de la portada —señaló el libro que acababa de entregarle —Es una polilla.
—¿Cómo lo sabes?
—Por las antenas —la castaña señaló las antenas del insecto en la fotografía de la portada —Las antenas de las mariposas terminan en una especie de bolita, pero las polillas tienen antenas que parecen cubiertas de pelitos pequeños. ¿No te habías fijado?
Izzy negó con la cabeza, maravillada de que alguien pudiera percibir ese tipo de detalles.
—Los que hacen estos libros deberían poner atención a lo que dicen —comentó la castaña antes de encogerse de hombros y comenzar a bajar las escaleras —Nos veremos.
—Disculpe, superiora —dijo Izzy de pronto.
Se sorprendió de que la castaña riera al oírla.
—¡No me llames así, por favor! —pidió, aún riendo —Soy Tan.
—¿Tan?
—En realidad, me llamo Taniko, pero puedes decirme Tan —la castaña sonrió con simpatía —¿Y tú quién eres?
—Izzy Izumi.
—¡Qué nombre más curioso!
—La verdad, me llamo Koushouri, pero prefiero Izzy, si no le importa.
Tan volvió a reír.
—No, no me importa —afirmó —Pero no me hables de usted. Me haces sentir extraña.
Izy asintió vagamente y la observó alejarse. Se preguntó quién sería y en los días siguientes, preguntó a sus compañeros de clase si alguno conocía a alguna alumna mayor llamada Taniko. Obtuvo respuesta tres días después de encontrarse con ella, al hablarle a un niño castaño, más alto que la mayoría, que sonrió al oír el nombre.
—Es genial¿no crees? —comentó, para luego relatar algo de que esa niña le había ayudado una vez. Izzy escuchó aquello con atención, reteniendo cada detalle en su memoria.
Le había impresionado tanto que Tan distinguiera una polilla de una mariposa, que ella también quería saber todo y captar cualquier detalle. Simplemente, sentía una gran curiosidad.
---Fin de remembranza---
Izzy apenas recordaba eso. Ahora podía ver claramente de dónde había nacido gran parte de su curiosidad, la parte que hasta la fecha la movía casi siempre: había nacido de Tan. Ella le enseñó lo bueno que era saber cosas. Knowledge la observó un momento antes de hablar.
—Es hora de irnos —indicó, mirando de nueva cuenta el radar —No tenemos tiempo y deben pasar los demás.
—¿Porqué mis amigos y yo estamos haciendo esto? —quiso saber Izzy, con aspecto pensativo —¿Porqué nos están trayendo a este lugar?
—Es necesario —Knowledge sonó entre preocupado y triste —Al parecer, Taniko Kamiya no tiene el más mínimo interés en evitar la desfragmentación. Esto es porque los que ella conoció como Superiores le pidieron encontrar a alguien que la reemplazara en la sentencia y como ella no aceptó, asumirá la responsabilidad.
—¿Eso qué tiene qué ver directamente con lo que usted y sus compañeros están haciéndonos?
—Nosotros no podemos interferir en el curso de los eventos, así que hacemos lo que podemos. El último emblema no se revelará a menos que su representante lo encuentre dentro de sí mismo.
—¿Qué cosa? —se extrañó Izzy.
—Es parte de una especie de profecía que existe en el Digimundo desde el principio de su existencia. Habla de un emblema poderoso, mucho más que los otros nueve, y que no cualquier niño elegido podría tener. O al menos, se supone que un niño elegido puede tenerlo, dado que así ha sido siempre. Las cosas son suficientemente complicadas ahora como para ocuparse de viejos escritos —suspiró —Si soy sincero, no soy muy creyente de esa clase de cosas, y eso que soy una muestra viviente. Y para empeorar todo, están esas lagunas mentales…
—¿Qué lagunas mentales? —Izzy se había detenido de pronto.
No pensaba moverse de ahí hasta que le aclararan algunas cosas, por mucho que aquellas figuras encapuchadas dijeran que no había tiempo qué perder. Knowledge pareció percatarse de ello, porque también se detuvo, aunque lo hizo de tal forma que daba a entender que no le agradaba hacerlo. Miró a la niña (o eso se vio, puesto que su rostro estaba oculto) y respondió.
—Los digimons que tienen a un compañero humano estrechan lazos con ellos, y no me refiero sólo a lazos emocionales. Al estar en el Digimundo, los niños elegidos se vuelven bases de datos y a través de los digivices y emblemas, les transmiten cierta información, la responsable de las digievoluciones. Creo que los humanos la denominan deseos. Todos esos deseos también en el Digimundo se transformaron en bases de datos y poco a poco, han podido descifrarse. Al igual que los sentimientos de los humanos, los deseos son algo imposible de explicar con números, letras y algoritmos. Pero al menos sabemos que esos deseos son los que unen a los digimons con sus humanos y por eso, cuando ellos desaparecen, los humanos empiezan a olvidar cosas importantes para ellos. En este caso en concreto, el trío Chess Set usa a los digimons de los Doce de Japón que tiene capturados para provocar que olviden a la persona que los hizo encontrar su emblema en sí mismos, el equivalente de la Superiora digimon. Y esa persona…
—Esa persona es Tan —completó Izzy, empezando a comprender la gravedad del asunto —Y todo eso¿no puede evitarse¿No puede hacerse nada?
—No que sepamos —Knowledge negó con la cabeza apesadumbradamente —Nos gustaría hallar el último emblema para ayudar en algo, pero no tenemos ninguna pista mas la que los Superiores nos dieron al ir tras Taniko Kamiya, pues con eso nos dijeron, sin querer, qué significaba la señal sobre quién podría hacer surgir ese último emblema: …cuando haya dos almas en el cuerpo de esa persona y ambas almas jueguen con los caminos de los demás…
Izzy frunció el entrecejo al oír eso último, pensando que era una señal muy extraña, hasta que cayó en la cuenta de lo que significaba. Ella solamente conocía a una persona que cumpliera con esas características.
—Pobre Tan —dijo sin darse cuenta —Si hubiera sabido antes todo esto…
—No creo que haya servido de mucho —Knowledge se encogió de hombros —El destino ya está escrito en la mayor parte de los casos y Taniko Kamiya no es la excepción. Digamos que… Tiene un corazón demasiado grande. De una forma u otra, todo esto le habría pasado.
Izzy no pudo más que asentir, pues lo que le decía Knowledge era una verdad manifiesta.
—Pero no entiendo porqué precisamente Tan —replicó Izzy, sin rendirse —¿Porqué ella?
—Eso es un misterio aún para nosotros, así que no puedo responderte. Lo único que puedo decir es que tenemos suerte en que ella sea, según la profecía, la que hará surgir el último emblema. En lo personal, creo que es la más indicada.
Izzy asintió y junto con Knowledge, se dispuso a salir del lugar.
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Los encapuchados se reunieron con Knowledge en cuanto éste salió de aquel sitio misterioso (el que se decía que era el corazón de Tan), acompañado por Izzy. En tanto, Izzy fue regresada a su posición original, encerrada en la columna de luz del color de su emblema, pero al estar los encapuchados distraídos, pudo contarles a sus amigos lo que Knowledge le confió.
—¿Entienden lo que significa? —inquirió al terminar su relato —El trío Chess Set no condenó a Tan y a Destinymon porque cometieran un delito. Las sentenciaron porque al menos Tan es un peligro para ellos. Y Destinymon, creo yo, es el digimon compañero de quien puede tener ese último emblema, sino¿porqué se llevaría con Tan de esa manera?
Sus amigos se miraron entre sí, entre preocupados y asustados.
—Creo que Izzy tiene razón —intervino de pronto Kei —La Superiora siempre ha sido muy especial, al menos eso creo desde que la conozco. Y por eso, me niego a creer que no podemos hacer nada para ayudarle.
—Según los encapuchados, eso estamos haciendo —Mak habló de improviso, sobresaltando un poco a sus amigos —Estamos ayudando a Tan recordándole que ella tiene las mismas cualidades que nosotros. Las mismas que nos dan nuestros emblemas.
—Lo que nos lleva a deducir que el último emblema, el que se supone que tal vez tenga Tan… —Izzy hizo una pausa, meditando con concentración en la nueva idea que le atravesó la mente, y sus amigos la observaron en silencio, sabiendo que siempre lograba buenas deducciones —Ese emblema que tanto buscan… Sin duda es muy poderoso. ¿Si no, para que necesitaría un corazón como el de Tan?
—¿Un corazón como el de Tan? —repitió lentamente Saro.
—Knowledge me lo dijo, Tan tiene un corazón muy grande —Izzy miró a sus amigos con ojos serios —Nosotros también, pero no como ella. La conocemos, chicos, sabemos cómo es. ¿Sí o no Tan no es una chica ordinaria?
Todos asintieron imperceptiblemente. Era cierto, Tan no era común, ni corriente. La pregunta que les quedaba en la mente era ¿podrían ellos de verdad ayudarla con algo tan simple como ponerse a recordar lo que su amiga había hecho por ellos?
—Bien, está decidido —oyeron que decía la voz de Courage —Te toca, Sincerity. Después de ti, irán Hope, Light, Goodness y al final… Al final iré yo.
—¿Te olvidas de mí? —inquirió la figura de rojo conocida como Love, con un dejo de sorna en la voz —No pensarás que voy a abstenerme.
—Sí¿y nosotros? —intervino enérgicamente Couraship, señalándose a sí mismo, y a los otros dos de capas bicolores —¡Queremos ayudar!
Courage negó con la cabeza.
—Love, creo que podrás cerrar con broche de oro. En cuanto a lo otro, sus emblemas ya están representados. Y necesitamos que alguien vigile este sitio, por si esos infelices…
—Tranquilo, Courage —pidió amablemente Light.
—Como sea, es una orden —concluyó Courage con firmeza —Y es por su bien.
—Cuando te pones en ese plan, eres insoportable —desdeñó Lovity con enfado.
—Muchas gracias —se burló Courage —Ahora, Sincerity, si quisieras…
—Un momento —soltó de pronto Saro, entre desesperado y decidido —Antes que sigan con todo esto, queremos respuestas. No pueden dejarnos con dudas por más tiempo.
Courage aparentemente le dirigió la mirada, pues su capucha se inclinó en dirección al muchacho, aunque con un movimiento lánguido.
—¿No hemos dicho ya que tenemos poco tiempo? —inquirió con voz cansina —Ustedes y nosotros buscamos lo mismo: el bienestar de nuestros mundos. Como ya descubrieron, el Digimundo y el mundo real no son los únicos que existen. Este sitio —hizo con un brazo un gesto vago que abarcaba su entorno —también es un mundo, aunque más insignificante y pequeño que algunos que han visitado. Y no quisiéramos que se destruyera.
—¿Es eso lo único que les importa? —quiso saber Saro, frunciendo el ceño —¿Conservar a salvo su propio mundo?
—No —esta vez quien contestó fue Love, con voz más seria que antes —También queremos hacer que ustedes vean cosas que antes no notaban siquiera. Y eso va especialmente por ella.
Señaló a Tan con un gesto de cabeza, suspirando brevemente al segundo siguiente. De pronto, un lejano y potente estruendo los sobresaltó a todos.
—¿Qué fue eso? —preguntó Daisy nerviosamente.
Courage y Friendship se miraron.
—Debe ser ese detestable trío —musitó el segundo con fastidio —Quienes ya cumplimos, vayamos a entretenerlos.
Purity y Knowledge asintieron y junto con Friendship, hicieron una floritura con una mano, en la cual apareció una especie de arma, combinación extraña de lanza y espada, de los mismos colores que las capas de sus portadores. Despidiéndose con una agitación de su arma, Friendship anduvo hacia una esquina del sitio y se desvaneció, seguido de Purity y Knowledge.
—Es hora —anunció Sincerity, parándose delante de una sorprendida Joy —Nos toca, y más te vale que le hagas honor a tu emblema, porque lo vas a necesitar.
Y sintiéndose ratón de laboratorio, Joy fue liberada de su encierro y conducida al interior del corazón de Tan.
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Bueno, seguramente muchos creyeron que me había olvidado de esta historia¿verdad? Pues siendo sincera, sí, la tenía olvidadísima. De no ser porque en estos días ando con una baja de inspiración en mis otros fic's y me decidí a darme una vuelta general por mis trabajos, a ver qué se me ocurría, no me habría acordado de lo perdida que andaba esta trama. Y créanme, la primera perdida era yo, leyendo el borrador del capi y repasando la historia completa de pe a pa para refrescarme la memoria. Pero al final lo logré.
Siendo honesta, estaba por cortar esto del pase de los elegidos por el corazón de Tan. ¿La razón? Se está alargando demasiado, y no tenía esa intención. Quería que la historia acabara en otros tres capítulos, máximo. Pero ahora, que he retornado a ella, creo que no será posible. Además, supongo que tengo algunos otros misterios por resolver y que en tres capítulos no quedarían claros, jajaja.
En fin, creo que esto es todo por el momento. A los antiguos lectores (si es que se acuerdan del fic todavía) les agradezco la larguísima espera (que ojalá no se repita). Y si se aparecen nuevos lectores, por mí no hay problema. Al menos ellos no se quejarán de la espera, jajaja. Cuídense mucho y nos leemos pronto (espero).
