9
El noviazgo con Luna
El jueves llegó muy rápido y tranquilamente. La efusividad de que ese día serían las pruebas para el equipo de Quidditch se había propagado por toda la sala común de Gryffindor.
- Espero que haya buenos candidatos para ocupar los puestos - dijo Ron mientras desayunaban.
- Es cierto - dijo Luna dejando de leer el "Quisquilloso" que tenía en las manos - Hoy son las pruebas para el equipo de Quidditch, ¿Puedo ir?
- No, no puedes - respondió de inmediato Ron.
- Si puedes - dijo Harry después.
- Harry - le dijo Ron asegurándose de que Luna no lo oía -, puede ser espía del enemigo.
- ¿El enemigo? - repitió Luna que había oído a la perfección todo.
- Ron teme que vayas y le cuentes a Cho sobre las pruebas - clarificó Hermione sin dejar de leer el ejemplar del "Profeta" que estaba leyendo.
- ¿Cho? – repitió Harry.
- Cho es la nueva capitana de Ravenclaw – explicó Hermione.
- Ya tienen algo en común de lo que hablar – señaló Ron con tono pícaro dándole un ligero codazo a Harry.
- Claro que puedes venir, Luna – asintió Harry un poco sonrojado por el comentario de Ron. Luna sonrió y continuó con su desayuno.
Después de desayunar, se fueron a sus respectivas clases. Pronto fue la hora del almuerzo. Mientras iban caminando al Gran Comedor, Harry, Ron y Hermione observaron algo que no les agradó para nada. Cho Chang y su grupo de amigas estaban burlándose de Luna. Cho tenía en las manos un cuaderno con una cubierta de color verde fosforescente, el cual acercaba y alejaba de Luna. Harry y los demás se acercaron para oír mejor.
- Así que te gusta él - decía Cho - muy pero muy mal hecho, Luna, parece que no te sirvió ver o más bien leer a la pobre de Daniela. ¿Qué vamos a hacer contigo?
- ¿Podrías regresarme mi diario, por favor? - pidió Luna con una calma sólo posible en ella.
- ¿O qué? - preguntó Cho - ¿Le vas a llamar a tú papi o a uno de esos animales raros que te gustan?
- ¡O te va a ir muy mal! - amenazó Harry que había salido de su escondite y tenía la varita en las manos - ¡Suelta el diario de Luna en este instante!
- Claro, Harry - obedeció Cho al instante y le entregó el diario a Luna - No fue mi intensión leer tu diario, Luna, espero me perdones.
- No hay problema - aseguró Luna tomando el diario de las manos de Cho y guardándolo en su mochila.
- Lo ves, Harry, no hay problema - dijo Cho con una sonrisa – Nos vemos luego – se despidió y se fue seguida de sus amigas, lanzándole un rápida mirada despectiva a Luna, de la cual la chica no se percató, pero hizo enfurecer a Harry.
- Gracias - soltó Luna – Aunque no era necesario que la trataras así.
- Cogió tu diario – puntualizó Ron que de repente había aparecido al lado de Harry al igual que Hermione.
- No es la primera vez, ni la última – indicó Luna – Por alguna extraña razón a las personas les gusta leerlo.
- Para burlarse de ti – señaló Ron ganándose un codazo de parte de Hermione.
- No es justo que te traten así, Luna – habló Harry – Y si puedo evitarlo, lo haré.
- Que lindo, Harry – sonrió Luna. Inexplicablemente, la sonrisa de la chica le provocó un raro calor en el cuerpo – Nos vemos más tarde – acto seguido, se alejó saltando del trío.
- Cho dijo algo de un chico, ¿quién creen que sea? - preguntó Ron con una curiosidad muy poco disimulada.
- Es algo tan obvio, Ron - dijo Hermione, antes de continuar con su interrumpido camino al Gran Comedor.
- Pues será muy obvio para ella - dijo Ron a Harry mientras una extraña sensación de molestia se posesionaba de su cuerpo. A Luna le gustaba alguien y la misma duda de Ron lo carcomía por dentro.
El día siguió en su habitual tranquilidad la cual no le agradaba nada a Harry. Deseaba con todas sus fuerzas que ocurriera algo, lo que fuera, que le quitara de la cabeza a Luna y su misterioso enamorado. Bueno, por lo menos podía agradecer que la muerte de Sirius había tomado un papel secundario en ese momento.
Al terminar las clases, Harry, junto con Ron, fue de inmediato al campo de Quidditch. Las pruebas para el equipo comenzarían en diez minutos exactamente. Tenían que elegir a un cazador y a dos golpeadores. Las pruebas no fueron lo que esperaban.
- Son pésimos - decía Ron – Pésimos.
- No podemos jugar sólo nosotros - aventuró Katie Bell.
- Nos descalificarían - señaló Harry.
- Es mucho mejor que perder, Harry - apuntó Ginny.
- Vamos, hay que elegir a alguien - apremió Harry que en el interior estaba de acuerdo con Ginny.
- Ya sé - habló Katie Bell - Los hermanos Creevey fueron los únicos decentes en la prueba de golpeadores.
- Estoy de acuerdo - apoyó Ron.
- Yo también - dijo Ginny.
- De acuerdo, en ese caso ya tenemos golpeadores - dijo Harry - Ahora necesitamos un cazador.
- Dean Thomas fue el mejor - señaló Ginny.
- Lo dices porque es tu novio – le recriminó Ron.
- Claro que no - negó Ginny -, lo digo porque es bueno.
- Yo estoy de acuerdo con Ginny - secundó Katie - fue el mejor de toda la prueba.
- Esta bien, está bien - aceptó Ron - Mételo, Harry, y destruye mi vida.
- No seas dramático, Ron - dijeron Ginny y Katie a la vez.
- Muy bien, entonces ya estamos completos - dijo Harry - ¿Estás de acuerdo, Ron?
- Si – accedió Ron derrotado.
- Pues vayamos a decirles - dijo Harry.
Después de decirles a los elegidos que habían sido seleccionados para el equipo todos se fueron al castillo, ya que estaba anocheciendo y según las nuevas normas de seguridad no podían estar afuera de la sala común después de las ocho de la noche. Harry se tardó a propósito ya que quería ser el último en regresar junto con Ron y Hermione. De camino al castillo, iban platicando sobre las horribles pruebas, plática en la que Harry no pudo concentrarse, pues su atención estaba en Luna, la cual los había estado siguiendo desde el campo de Quidditch. Una vez más la gran duda taladraba su cabeza. Tal vez podría preguntarle o…
- Hola – los saludó Luna al pasar a lado de ellos con rumbo al castillo.
- Hermione, ¿tú sabes quién es el chico del que hablaba Cho esta mañana? - inquirió Harry. Hermione y Ron voltearon a ver al muchacho extrañados.
- ¿Y eso te importa por qué…? – comenzó Ron con rareza.
- Simple curiosidad – respondió Harry como si no fuera importante.
- Sinceramente, no lo sé – declaró Hermione – Hay algunos rumores y tengo mis teorías.
- Mejor idea – soltó Ron - ¡Luna!
La chica detuvo su camino, al mismo tiempo que Harry y Hermione le daban un codazo a Ron a cada lado, giró sobre sus talones y regresó hasta ellos saltando.
- ¿Qué sucede? – preguntó Luna con curiosidad.
- Nada importante, una tontería – indicó Hermione.
- Es que nos preguntábamos a quien se refería Cho esta mañana – señaló Ron, recibiendo otro codazo de parte de Hermione.
- ¿Acaso naciste sin tacto? – le recriminó Hermione molesta.
- Es una simple duda, si quiere la puede contestar, sino no – puntualizó Ron – No es necesario que me golpees.
- Hay cosas que se pueden preguntar y otras que no, Ronald – clarificó Hermione.
- Oigan, no es necesario que se peleen por algo sin importancia – intervino Luna – Si quieren saberlo no hay problema. Es Harry – Ron y Hermione abrieron los ojos desmesuradamente, al tiempo que Harry abría la boca incrédulo – O al menos eso creo.
- ¿Eso crees? – inquirieron sorprendidos Ron y Hermione al unísono.
- Si, no he escrito sobre otro chico en mi diario, así que lo más seguro es que se trate de Harry – explicó Luna sin tomarle importancia al hecho de que el muchacho en cuestión estuviera enfrente de ella - ¿Tienen alguna otra pregunta?
- No – respondió Hermione.
- Está bien – sonrió Luna – Nos vemos en la cena.
Y sin decir nada más, continuó su camino hacia el castillo, dejando al trío en estado de shock.
- Eso fue inesperado – señaló Ron al fin reaccionando.
- Es Luna, ¿qué esperabas? – añadió Hermione. Justo en ese momento, después de al fin entender lo que acababa de suceder, ambos se vieron entre sí para voltear inmediatamente hacia Harry, el afectado directamente por la inusual confesión de la rubia.
- Harry – lo llamó Ron.
Sin embargo, el chico estaba demasiado ensimismado en sus pensamientos. Tardó en comprender lo que acababa de oír, mas, cuando lo hizo, un raro sentimiento se apoderó de él. Luna Lovegood estaba enamorada de él, de Harry. Y en ese instante sintió nuevamente lo que había sentido por Luna la última noche del curso pasado. Era algo así como más que amistad. A decir verdad, siempre que veía a Luna sentía algo muy raro dentro de él.
- ¡Harry! – repitió Ron consiguiendo que Harry los volteara a ver.
- ¿Estás bien? – preguntó Hermione.
- Si - asintió Harry -, sólo me tomó por sorpresa.
- ¿Te tomó por sorpresa o era lo que querías oír? - inquirió Ron con cierto tono pícaro. Hermione lo miró con ojos entrecerrados – Oh, vamos, ¿por qué otra razón le preocuparía saber quién era el misterioso amor secreto de Luna?
- No lo sé - murmuró Harry totalmente confundido. Ron tenía razón, ¿por qué demonios pasó todo el día pensando en Luna?
- Piénsalo - intervino Hermione - ¿que sientes por Cho?
- ¿Qué tiene que ver Cho en todo esto? - preguntó Ron.
- Todo, Ron - respondió Hermione – Harry ha estado enamorado de ella durante tres años.
- Bueno es que todo lo que sentía por Cho ha cambiado - indicó Harry -, en especial por lo que le hizo a Luna esta tarde.
- Si, pero, ¿qué sientes? - inquirió Hermione.
- Bueno, ahora siento una combinación de decepción con una de enojo – trató de explicar Harry.
- ¿Y por Luna? - cuestionó Ron
- Pues, no lo sé - repitió Harry - cada vez que la veo me siento muy extraño.
- ¿Y oyes campanitas? - preguntó Ron.
- Ron, puedes dejar de comportarte como un niño de cinco años – lo regañó Hermione, antes de regresar su atención a Harry – No creo que sea el mejor momento para que pienses en ese tipo de cosas.
- ¿Por qué? – inquirió Harry sin comprender.
- Aún estás muy sensible por lo de Sirius y cualquier decisión que tomes puede verse influenciada por ello – manifestó Hermione.
- Hablando de eso… - comenzó Harry molesto – hoy, por primera vez en meses, deje de pensar en Sirius gracias a Luna.
Acto seguido, reinició su camino hacia el castillo, sin preocuparse porque sus amigos lo siguieran o no. En esos instantes, deseaba a alguien que le ayudara, a alguien que tuviera experiencia en esto. Nuevamente la tristeza de que Sirius ya no estuviera se apoderó de él. Probablemente Hermione tenía razón con lo de Sirius, sin embargo, hasta ahora sólo había hablado sobre la muerte de su padrino con Luna, la única que parecía poder entenderlo. Además, cada vez que estaba con ella y la escuchaba hablar sobre alguno de sus animales fantásticos el mundo desaparecía… Voldemort no existía… él no era el elegido, sólo un simple chico más. Si lo pensaba, con Cho jamás había sido así, ni siquiera cuando la besó o durante su primera fallida cita.
- Me gusta, Luna - aceptó con mucha seguridad Harry.
- ¡Qué bien! - festejó Ron a su lado, alzando un puño como en señal de victoria. Harry se asustó por la inesperada presencia de su amigo a su lado. Al parecer, él y Hermione lo siguieron durante todo el camino - ¡Loco y loca por siempre!
- Ni Luna ni yo estamos locos, Ron - aseveró Harry mirando con cara de pocos amigos a Ron.
- Lo sé, pero todos creen que si lo están – señaló Ron - ¿Y ahora qué vas a hacer?
- Se lo voy a decir – dijo Harry.
- Y se van a hacer novios - aventuró Ron emocionado.
- Tal vez - titubeó Harry – En verdad, me cuesta imaginarme a Luna como novia de alguien.
- Además de que no sería una buena idea - intervino Hermione
- ¿Por qué? - preguntó Harry con fastidio - ¿Por Sirius?
- No y no te enojes conmigo - negó Hermione – Sólo me preocupó por ti.
Después de hacer una pequeña visita a la Torre de Gryffindor para guardar sus cosas, el trío bajó a cenar. Durante la cena, Harry estuvo pensando en cómo le diría a Luna lo que sentía por ella. Entonces su mirada se centró en la mesa de los profesores. Melisa se encontraba hablando con Lupin al parecer de algo muy alegre ya que los dos se estaban riendo. De repente, llegó Snape y Harry vio lo que nunca creyó que vería en su vida: ¡Melisa le dio un beso en la mejilla a Snape! ¿Quién en su santo juicio puesto haría eso?
- Harry, regresa de tu mundo mágico y ve hacía la puerta – lo llamó Ron ganándose la atención de Harry - Luna ya está saliendo.
Harry volteó a ver a la puerta y vio a Luna salir del Gran Comedor. Se paró y fue hacia la salida. Al salir, pudo vislumbrar a Luna alejándose a paso lento, razón por la que pudo alcanzarla rápidamente.
- ¡Luna, espera! - exclamó Harry. Luna se paró y lo encaró con una dulce sonrisa.
- ¿Qué quieres, Harry? - inquirió Luna fijando sus grandes ojos en los de Harry.
- Quiero decirte algo - dijo Harry un tanto nervioso.
- Debe ser importante, sino no habrías corrido para alcanzarme - señaló Luna.
- Estuve pensando lo que dijiste esta tarde... - inició Harry pero no pudo terminar ya que Luna lo interrumpió.
- Lo siento – se disculpó Luna, su sonrisa desapareciendo de su rostro – Perdón si te incomodé, no era mi intensión.
- No, no me hiciste sentir incomodo - corrigió Harry – Mira, desde que te conocí siempre sentí algo muy raro hacia ti, nuca supe explicármelo, y hoy con lo que me dijiste me he dado cuenta de que me gustas… me gustas muchísimo.
- ¿Es en serio? - preguntó Luna con los ojos como platos e incrédula - ¿En serio te gusto?
- Si, si me gustas - aseguró Harry. Por primera vez, Harry vio a Luna sin palabras.
- Pero a ti te gusta Cho – señaló Luna.
- Si, bueno, eso nunca funcionó – indicó Harry – y realmente jamás sentí con ella lo que tú me haces sentir.
- Vaya – dijo Luna – Esto es inesperado, como cuando te atacan los Wrackspurts.
- ¿Qué es un wrackspurt? – inquirió Harry con una sonrisa.
- Son pequeños seres invisibles que flotan en tus oídos y hacen que tu mente se vuelva borrosa – explicó Luna - ¿Y por qué me dices esto, Harry?
- Bueno, me preguntaba si… no sé – trató de hablar Harry – Si te gustaría… ser mi novia.
- ¿Ser novios? - preguntó Luna de nuevo sorprendiéndose - ¿Quieres ser mi novio?
- Si - asintió Harry – Si tú quieres.
- Nunca antes lo había pensado - expresó Luna – Parece lo más lógico, ¿no? Si los dos estamos enamorados uno del otro.
- Si, lógico - apoyó Harry. La palabra lógica no quedaba muy bien en los labios de Luna.
- Entonces lo somos - declaró Luna sorprendiendo a Harry por la seguridad en su voz. A continuación, la muchacha se puso en puntillas y beso en la mejilla a Harry, causando el sonrojo de éste – Nos vemos mañana.
- Hasta mañana – se despidió Harry mientras Luna comenzaba a saltar con rumbo a su sala común.
Harry se llevó una mano a su mejilla extrañado. Normalmente este tipo de escenas terminaban con un beso o por lo menos con una extensa declaración de amor, sin embargo, era muy tonto esperar eso de Luna. No, ella era única y sin duda ser su novio también sería algo único.
Prefirió ya no volver al Gran Comedor e irse a su sala común, lugar donde, en cuanto llegó acompañado de Hermione, Ron empezó a interrogarlo hasta que Harry le contó todo. Al terminar, Ron empezó a tararear la marcha nupcial y Hermione nuevamente lo miró incrédula.
- Aún no me sorprendo de lo infantil que puedes llegar a ser Ron - dijo Hermione - Me alegro mucho por ti, Harry, aunque no creo que sea muy buena idea.
- ¿Por qué? - inquirió Ron - ¿Tienes algo en contra de la felicidad de Harry, o te cae mal Luna o, ya sé, ¡Te gusta Harry!
- En primera, yo quiero que Harry sea muy feliz; en segunda, Luna no me cae mal es más me parece la persona perfecta para Harry; y en tercera, Harry no me gusta, él que me gusta eres tú - clarificó Hermione.
Hermione se puso totalmente roja al igual que Ron. Harry empezó a voltear a cada uno de ellos para saber quién sería el primero en decir algo. Hermione se paró, recogió sus útiles y dijo:
- Buenas noches – se despidió la castaña y subió las escaleras que daban al dormitorio de las chicas.
- Dime que oí bien - pidió Ron después de que Hermione se fuera - dime que oí bien.
- Si, si oíste bien - dijo Harry.
- Creo que tengo que irme a acostar - dijo Ron - Buenas noches, Harry
Harry vio como Ron subía las escaleras. Tardó unos minutos él también en subir. Cuando entró en el cuarto, Ron ya estaba dormido o por lo menos eso parecía. Se puso el pijama y se metió en la cama. Al día siguiente, al igual que los demás días, Harry se levantó antes que los demás. Le era imposible seguir durmiendo.
- Puedes dejar de verme así - exigió Hermione a Ron, el cual veía a Hermione como si fuera algo muy raro - ¿qué cada vez que una chica se te declaré la vas a ver así?
- ¿Quién se le declaró a Ron? - preguntó Luna sentándose al lado de Harry.
- Hermione - respondió Harry.
- Harry nos contó que ya son novios, que se van a casar cuando él salga de Hogwarts y te va a llevar a vivir a un campo gigantesco - dijo Ron al fin dejando de ver a Hermione.
- Eso suena bien - señaló Luna sirviéndose jugo de calabaza en su copa.
- Aunque Hermione parece oponerse a su relación - añadió Ron.
- Yo no me opongo a su relación, Ron, yo sólo decía que no es conveniente - dijo Hermione
- ¿Y por qué no es conveniente? - inquirió Harry al tiempo que Luna ponía sobre la mesa un ejemplar del "Quisquilloso"
- Te lo diré, pero no me creerás - habló Hermione - ¿Sabes quién era la novia de Cedric antes de qué Cho lo fuera?
- ¿Y a Harry qué le va a importar la vida amorosa de Cedric? - preguntó Ron como si lo que dijera Hermione fuera una tontería.
- Le importa mucho, Ron - apuntó Hermione y después volteó a ver a Harry nuevamente - Era novio de Daniela Derim, séptimo grado.
- ¿Y? - preguntó Ron.
- ¿Puedes dejar de interrumpirme, Ron? – lo regañó Hermione - Resulta que cuando a Cho le empezó a interesar Cedric, hizo hasta lo imposible para lograr que Cedric fuera suyo, hasta llegó al punto de destruir la vida de Daniela; empezó a hacer chismes sobre ella, la dejó sin amigas y la vio derrumbarse pedazo por pedazo.
- En primera, Cho no sería capaz de hacer eso; y, en segunda, como le haría para propagar tantos chismes por toda la escuela – la defendió Harry.
- Con ayuda del "Chismologo" - señaló Luna con su mirada pegada a un artículo del "Quisquilloso".
- ¿Qué es el "Chismologo"? - inquirieron Ron y Harry a la vez
- Es una revista que se reparte a todas las chicas y a algunos chicos de Hogwarts - dijo Hermione - se hace aquí mismo.
- ¿Y cómo es qué nosotros no sabíamos sobre esto? - preguntó Ron ofendido.
- Porque casi nadie sabe de la existencia de esta revista - dijo Hermione sacando un ejemplar del "Chismologo" de su mochila - Es un secreto, según sé pocos son los maestros que saben de su existencia, entre ellos Dumbledore y no dudo que Lupin, Melisa y Snape también la conozcan.
- Esto es increíble - dijo Harry cogiendo el ejemplar del "Chismologo" de la mano de Hermione.
Le era imposible creer lo que Hermione decía. Pero entonces recordó el incidente de ayer con el diario. Cho había hecho eso porque había sentido celos de Luna. Mas, ¿sería capaz de hacer algo así?
Espero les haya gustado este capítulo y que dejen muchas críticas.
Gracias a Pedro I por su crítica.
Adiós ;)
¡HarryXLuna!
