10
El ataque a Privet Drive
Los días pasaron muy rápido y tranquilos. Poco a poco empezó a llegar el mes de noviembre. A Harry le había ido muy bien en ese tiempo, su relación con Luna iba mucho mejor, el equipo de Quidditch iba muy bien y al fin Harry había logrado que Ron no sintiera nervios, no había tenido ningún altercado con ningún profesor o alumno. Sin embargo, no todo era perfecto. El que hubiera dicho que el tiempo sana las heridas estaba completamente equivocado. Por cada día que pasaba, Harry se sentía muy triste porque Sirius ya no estuviera aquí. De alguna otra manera seguía sintiendo que era su culpa. Pero algo que había subido su ánimo era que en las clases de oclumancia con Melisa había mejorado notablemente, por lo menos ya lograba ver más de los recuerdos de Melisa (que, al parecer, eran muy felices).
- Bueno, creo que fue todo por hoy - anunció Melisa la noche del último viernes de octubre al finalizar la clase - Puedo decir que en estos dos meses has mejorado mucho. Me sorprende, Severus me había dicho que no te interesaba en lo más mínimo la oclumancia.
- ¿Y cuándo voy a poder usar mi oclumancia como tú? - preguntó Harry
- Para eso falta mucho, Harry - respondió Melisa lo cual hizo que Harry se entristeciera - Pero no te preocupes - dijo Melisa al ver la expresión de Harry - Al ritmo que vas, en cualquier momento podemos empezar a dejar de usar la varita.
- ¿Cuánto tardaste para ser tan buena como eres? - preguntó Harry
- Bueno... no sé exactamente - dijo Melisa - Empecé a entrenar cuando iba en sexto curso. Terminé mi entrenamiento a los veinte años.
- ¿Crees que tardé tanto en dominar todo esto? – inquirió Harry sorprendido. Melisa se encogió de hombros.
- ¿Mañana es el primer partido de Quidditch? - preguntó Melisa cambiando el tema.
- Si - respondió Harry no muy contento de que Melisa cambiara el tema tan súbitamente - Jugaremos contra Ravenclaw.
- Y supongo que tú y Luna van a apoyar cada uno a su equipo - aventuró Melisa.
- No lo sé, ella aún no lo ha decidido - señaló Harry.
- Pues realmente espero que gane Gryffindor - comentó Melisa.
Esa noche, Harry no pudo dormir por lo cual prefirió quedarse en la sala común de Gryffindor hasta que amaneciera. Se quedó mirando las llamas que crepitaban en la chimenea. Recordó que tres veces Sirius había aparecido en esa chimenea para hablar con él. Pasada como una hora, las llamas que crepitaban empezaron a adormecer a Harry él cual al fin cayó dormido. Al día siguiente en el Gran Comedor, la euforia del partido de Quidditch que ocurriría ese día estaba en todo el castillo y todos hablaban sobre ello.
- Va a ser horrible - decía Ron una y otra vez mientras desayunaban -, lo presiento.
- No que ya le habías quitado los nervios - le preguntó Hermione a Harry.
- Lo hice - dijo Harry - pero sólo le quité los nervios durante el juego no antes del juego.
- Buenos días – saludó Luna sentándose al lado de Harry. Los tres chicos observaron con detenimiento. Luna llevaba un gigantesco sombrero con la forma de la cabeza de un cuervo, animal representativo de Ravenclaw.
- ¿Tienes uno para cada casa? – inquirió Ron olvidando sus nervios.
- No, sólo de Gryffindor y de Ravenclaw – respondió Luna sirviéndose su desayuno. Giró para ver a Harry – Espero que no te importe que apoye a Ravenclaw.
- Claro que no – negó Harry – Mientras no te enojes cuando ganemos.
- No tendría porque – señaló Luna – Sólo es un juego.
- ¡No es sólo un juego! – exclamaron Harry y Ron al unísono.
- Al fin alguien que no está loco por el Quidditch – soltó Hermione con una gran sonrisa.
- Creo que ya nos deberíamos de ir - opinó Harry
- Pero si todavía falta - dijo Ron recuperando todo su nerviosismo.
- Oh si - apoyó Hermione viendo su reloj - faltan quince minutos
- Ya vámonos, Ron – lo apuró Harry levantándose.
- De acuerdo - aceptó Ron.
- Suerte – les deseó Luna – La van a necesitar.
- ¿No era sólo un juego? – preguntó Harry divertido. Luna se encogió de hombros y comenzó a desayunar. Harry sonrió y le dio un dulce beso en la mejilla.
Los dos salieron del Gran Comedor. Mientras iban camino al campo de Quidditch vieron como dos personas también iban para allá. Melisa y Lupin iban platicando muy animadamente hacía el campó de Quidditch. Harry volteó al cielo y vio como las cuatro lechuzas de Melisa iban también hacia el campo de Quidditch.
- ¿Te importa si me adelanto? - inquirió Ron - Creo que necesito estar un momento solo para quitarme los nervios.
- Ve - asintió Harry.
Ron salió corriendo hacia el campo de Quidditch. Harry vio como saludaba a Melisa y a Lupin. La esperanza de que las clases antinervios de Ron hubieran surtido efecto era algo que Harry no quería perder. Después de que Ron hubiera pasado a su lado corriendo, Melisa y Lupin se voltearon y sus ojos se quedaron en Harry.
- Hola - saludó Lupin cuando Harry llegó hasta ellos - ¿Cómo estás?
- Bien - dijo Harry - ¿Van a ver el juego?
- Si - dijo Melisa que estaba totalmente emocionada - Hace tanto tiempo que no veo un partido de Quidditch
- Pero si fuiste a ver la final de la Copa de Quidditch - indicó Lupin.
- Me refiero a que no había visto un partido de Quidditch aquí en Hogwarts - dijo Melisa - Si me disculpan, creo que me adelantaré; quiero ver el campo de Quidditch.
Melisa salió corriendo feliz. Desde que la conocía, Harry nunca había visto a Melisa tan contenta.
- Hace tanto que no la veía tan feliz - indicó Lupin.
- ¿Hace cuanto? - preguntó Harry
- Hace unos meses - dijo Lupin
- ¿Por qué? - inquirió Harry.
- Bueno... está triste y enojada con ella misma - dijo Lupin y, al ver la cara de interrogación de Harry, añadió - por la muerte de Sirius.
"Qué bueno que no soy el único" pensó Harry.
Al llegar al campo de Quidditch, Lupin le deseó suerte a Harry y los dos se despidieron. En el vestidor, ya se encontraba Ron listo y muy nervioso. Pasados unos minutos llegaron los demás del equipo. Después de que Harry les diera algunas palabras de motivación a su equipo, palabras que ni él sabía de dónde había sacado, el partido comenzó. A la mitad del partido, Gryffindor llevaba la mayoría del puntaje (50-20). Harry veía con felicidad que Ron no había caído en el pánico ni una sola vez. La snitch no había aparecido desde el comienzo del partido y Cho seguía cada movimiento que Harry hacía.
- Parece que esta vez la snitch no tiene ganas de salir – habló Cho.
- ¿Por qué me hablas mientras estamos en un juego de Quidditch? - preguntó Harry que seguía viendo a todos lados buscando la snitch
- Yo solo quería decirte algo - dijo Cho
- ¿Qué? - inquirió Harry todavía sin ver a Cho a la cara.
- Por algunos rumores, que yo realmente no creo, - dijo Cho - me entere que ya tienes novia.
- Si, ¿y qué? - preguntó Harry.
- Así que es cierto - dijo Cho y después cambio su tono de voz dulce a uno lleno de odio - y quién es si se puede saber.
- No te importa - dijo Harry al fin viendo a Cho a la cara sabiendo a la perfección que podría perder el partido.
- Pues dile a tu novia que se prepare - dijo Cho y después vio detrás de Harry y salió disparada.
Harry se volteó y vio como Cho iba a toda velocidad hacía un punto dorado. Era la snitch. Harry salió disparado hacía ese punto. Lo sabía, no debía de haber volteado a ver a Cho. Pronto emparejó a Cho, la cual aceleró. Todos los ojos que estaban en el campo de Quidditch se enfocaron en ellos. Harry adelantó a Cho y logró coger la snitch. Cho se detuvo y lo miró con odio en los ojos. Sin embargo, realmente no lo miraba a él, sino a detrás de él, a las gradas de Ravenclaw. Allí estaba colgado un cartel, cuyas letras gigantescas rezaban la frase "Cho Chang es una perdedora". Cho bajó furiosa del aire. Harry también bajó y, al instante, todo el equipo se abalanzó sobre él. En pocos minutos, llegaron Hermione, Luna, Hagrid, Melisa y Lupin para felicitarlos. Durante todo el día el tema de discusión no fue el triunfo de Gryffindor sobre Ravenclaw, sino el misterioso cartel.
- ¿Quién creen que haya colocado ese cartel en las gradas? – inquirió Ron camino al Gran Comedor para cenar, una vez que la fiesta en la sala común de Gryffindor había concluido.
- Alguien a quien no le cae nada bien – indicó Hermione.
Conforme se acercaban más al Gran Comedor, algunos gritos llamaron la atención de Harry, Ron, Hermione y Luna, quienes apresuraron el paso para saber de qué se trataba. Enfrente de la puerta del Gran Comedor, algunos alumnos habían creado un círculo alrededor de dos chicas que se peleaban, sin ayuda de sus varitas, en el suelo. Los cuatro reconocieron a una de ellas como Cho. Las amigas de Cho y las que parecían ser las amigas de la otra muchacha (entre las que Harry reconoció a Virginia Malfoy) intentaban separarlas sin conseguir nada más que empujones y golpes. De repente, una luz roja chocó contra Cho y la otra chica y las separó instantáneamente, dejándolas suspendidas a centímetros del suelo. Todos voltearon a la inmensa puerta doble del Gran Comedor, donde Dumbledore con su varita en alto miraba aprehensivamente el espectáculo.
- Alguien me puede explicar que sucede aquí - exigió la profesora Mcgonagall detrás del profesor Dumbledore. A su lado, Snape, Lupin, el profesor Flitwick, la profesora Sprout y Melisa
- ¡Ella se me lanzó encima! - exclamó la desconocida chica de inmediato. Su largo y lacio cabello café se veía enmarañado, mientras que sus ojos color miel iban de Dumbledore a Cho. Tenía el labio inferior partido y le sangraba la mejilla – Yo sólo me defendí.
- ¡Tú pusiste ese maldito cartel en las gradas! – recriminó Cho furiosa, con una herida en la cabeza y le sangraba la nariz
- ¡Es lo menos que te mereces, perra! – aseguró la muchacha.
- Muy bien, muy bien, lo primero que haremos será llevarlas a la enfermería a las dos y después quiero una larga y muy buena explicación a este suceso - dijo Dumbledore con calma, bajando su varita, acto con el cual Cho y la chica fueron devueltas al suelo – Profesor Flitwick, profesora Sprout, háganme el favor de dirigir a sus alumnas a la enfermería – Los aludidos asintieron y escoltaron fuera del lugar a las muchachas – Profesora Mcgonagall – Acto seguido, ambos profesores se retiraron del lugar, seguramente con dirección al despacho de Dumbledore.
- Se acabó el espectáculo, a sus asuntos, ya – dio un paso al frente Snape.
Al instante, Harry vio como todos entraban al Gran Comedor, seguidos de cerca por Snape. Harry, Ron, Hermione y Luna se acercaron a Melisa y Lupin, que permanecían afuera, al parecer vigilando a las amigas de Cho y a las de la otra chica, quienes se lanzaban miradas asesinas entre ellas.
- ¿Así que ella fue la del cartel? - preguntó Melisa - ¿La conocen? – Harry, Ron y Luna negaron con la cabeza.
- Se llama Daniela Derim, séptimo año, Hufflepuff – informó Lupin.
- Ese nombre me suena – comentó Ron rascándose la cabeza.
- Era la novia de Cedric antes que Cho – aclaró Hermione de brazos cruzados.
- ¿A la que Cho le hizo la vida imposible? – inquirió Ron. Hermione asintió.
- Pues si le hizo la vida imposible, ya quedaron a mano – opinó Melisa para después entrar al Gran Comedor, detrás de las amigas de Cho y de Daniela Derim. Lupin pronto la siguió.
- Es bueno ver que por primera vez ninguno de nosotros está implicado en un escándalo en Hogwarts, ¿no creen? – habló Ron al tiempo que ingresaban al Gran Comedor. Hermione rodó los ojos y Luna sonrió, mientras Harry recordaba la advertencia que Cho le había hecho durante el partido.
Esa noche, como ya era costumbre, Harry acompañó a Luna a su sala común, recibiendo algunas miradas de enfado de parte de ciertos Ravenclaws que se encontraban fuera de la sala común platicando. Al regresar a la sala común de Gryffindor, tan sólo quedaban algunos estudiantes aún festejando la reciente victoria. Subió a los dormitorios y se acostó después de ponerse el pijama. Tardó en dormirse. Pero, mientras Harry dormía, dos personas se encontraban muy nerviosas o por lo menos una de ellas lo parecía, en la Sala de Oclumancia. Lupin caminaba de un lado a otro de la sala viendo una y otra vez hacía el balcón. Melisa se encontraba en ese balcón mirando hacia el cielo como esperando algo.
- ¿Seguro que era hoy? - preguntó Lupin a Melisa sin dejar de pasear por la sala.
- Según Severus y Narcisa, si - respondió Melisa, la cual se veía sumamente tranquila.
- No deberías de ir - indicó Lupin.
- ¿Por qué? - inquirió Melisa sin dejar de ver el cielo.
- Sabes a la perfección que tú serás la siguiente víctima de Voldemort - puntualizó Lupin acercándose al balcón - Al ir, te estás arriesgando a ser asesinada.
- Créeme que prefiero morirme a quedarme aquí esperando noticias - dijo Melisa.
- Sabes que si mueres esto se va a complicar mucho, ¿verdad? - dijo Lupin.
- En vez de echarme la mala suerte, deberías de pensar positivo - dijo Melisa.
- En estos momentos no puedo pensar en positivo - dijo Lupin.
- Ya llegaron - dijo Melisa señalando algo en el cielo.
Una motocicleta se acercaba rápidamente a ellos, Detrás de ella iba Buckbeak. La motocicleta aterrizó en el balcón. Su tripulante se quitó un casco y dejó ver una larga y rosa cabellera. Era Tonks.
- Ya todo está listo - dijo Tonks bajando de la motocicleta - Los Dursley ya fueron llevados a la Cascada, también se llevaron a la señora Figg. Todos los aurores de la Orden ya están allá.
- Lo ves - dijo Lupin - no tienes porque ir.
- ¿Todos los mortifagos van a estar ahí? - preguntó Melisa.
- Según el informe de Narcisa, si - dijo Tonks - ¿Por qué?
- Porque necesito cruzar algunas palabras con mi querida amiga Bellatrix - dijo Melisa.
- ¿Por eso quieres ir? - cuestionó Lupin - ¿Para ver a Bellatrix?
- Exactamente - aceptó Melisa - Sólo quiero verla y darle mis cordiales saludos. Te prometo que no habrá sangre. Por lo menos no de mi parte.
- ¿Ya nos vamos? - apremió Tonks que se había vuelto a poner el casco.
- Yo en la moto y tú en Buckbeak - propuso Melisa a Lupin.
- De acuerdo - dijo Lupin.
Tonks se subió a la moto y Melisa detrás de ella, mientras que Lupin se subió a Buckbeak. La moto y Buckbeak despegaron del balcón. Después de un corto viaje se empezaron a vislumbrar las casas de Little Whinging. La moto comenzó a aminorar la marcha y aterrizó en Privet Drive seguida por Buckbeak. Ahí ya se encontraban como veinte o treinta aurores. Tonks y Melisa se bajaron de la moto y Lupin de Buckbeak. Al instante, aparecieron Arabella y Mundungus cerca de ellos.
- Que bueno que ya están aquí - dijo Arabella - En cualquier momento pueden llegar.
- ¿Cómo está todo? - preguntó Lupin - ¿Ya está listo?
- Dormimos a los muggles con un hechizo fácil - dijo Mundungus -, nos llevamos a los Dursley y a la señora Figg, ya mandamos a varios de la Orden a poner guardia en San Mungo, creo que no nos falta nada.
- Muy bien hecho - dijo Lupin.
- Ahora solo hay que esperar - dijo Arabella
En ese instante, se oyó una explosión. Lupin, Arabella y Mundungus sacaron sus varitas al instante junto con muchos magos más. Voltearon a todos lados para saber de dónde había salido la explosión. Y entonces se vio como un grupo de personas vestidas de negro y con capucha se acercaban al lugar. Al parecer no resultaban sorprendidos de ver a todos los aurores ahí.
- Supongo que han de tener a un muy buen informante - dijo una de las personas que iba por delante del grupo.
- Vaya, vaya - dijo otra de las personas, se quitó la capucha y dejó ver el rostro de Bellatrix Lestrange - Nunca en mi vida creí que te volvería a ver… Melisa.
- Los sueños se cumplen - dijo Melisa sarcásticamente.
- ¿Dónde están los Dursley? - preguntó la primera persona que había hablado y según por su tono de voz debería de ser Lucius Malfoy.
- No se los diremos - dijo Lupin.
- Nosotros no queríamos acudir a la fuerza bruta - dijo Bellatrix - pero creo que tendremos que hacerlo.
Los mortifagos comenzaron a echar maleficios contra los aurores.
- Esta pelea es entre nosotras, ¿no lo crees, Mistick? - inquirió Bellatrix a Melisa lanzándole un maleficio, que Melisa pudo esquivar por muy poco - Supongo que al igual que Potter, querrás vengar la muerte de mi querido primo.
- Si quiera deja de ser tan cínica y no lo llames "mi querido primo" - dijo Melisa regresándole el ataque.
- Y dime, ¿cómo sigue Potter, destrozado o ya lo superó? - preguntó Bellatrix.
- No te responderé - dijo Melisa lanzándole otro maleficio a Bellatrix
- Eso quiere decir que sigue llorando por Sirius – se burló Bellatrix - ¡Pobrecillo!
- ¿Qué harías si Sirius estuviera vivo? - inquirió Melisa viendo con satisfacción que en la cara de Bellatrix se dibuja una mueca de disgusto.
- Nada - respondió Bellatrix - Porque él ya está muerto y en el infierno junto con su amigo Potter.
- Yo que tú no estaría tan segura - soltó Melisa - La vida da muchas vueltas.
- ¡Cállate! - gritó Bellatrix furiosa lanzándole un maleficio a Melisa - ¡Sirius está muerto y no regresará!
- Si quieres creer eso, está bien, a mi no me afecta - dijo Melisa.
- Pensándolo bien, creo que te mandaré a su lado - habló Bellatrix - Avada Kedav...
- No, no, Bella - dijo una voz parecida al susurro de una serpiente - Así no se solucionan las cosas.
Tanto Melisa como Bellatrix voltearon y vieron a Lord Voldemort acercarse a ellas. Bellatrix retrocedió para dejarle el paso libre a su señor. Voldemort se acercó tanto a Melisa que estos estuvieron a un palmo de distancia.
- Hola, Melisa, ¿hace cuánto que no nos veíamos? - preguntó Voldemort.
- Hace mucho tiempo y me hubiera gustado que siguiera así - respondió Melisa nerviosa.
- Me gustaría hablar contigo... – comenzó Voldemort, sus ojos se pusieron totalmente rojos y dio un chasquido con los dedos - a solas.
Ya no estaban en la calle, ahora estaban dentro de la casa de los Dursley. Voldemort comenzó a pasear alrededor de Melisa.
- Así que piensas que Black está vivo - dijo Voldemort.
- Dudo que alguien tan tonta como Bellatrix haya podido matar a Sirius - opinó Melisa.
- ¿Alguna vez te dije que serías una muy buena mortifaga? - preguntó Voldemort.
- Es una pena que no esté en mis planes - soltó Melisa.
- Pero eso podría cambiar - indicó Voldemort y se paró nuevamente enfrente de Melisa, dejando esta vez más distancia - Vine a proponerte algo.
- ¿Qué? - inquirió Melisa.
- Es un trato simple y sencillo - dijo Voldemort - Dime, ¿no te gustaría poder volver a tener a tus seres queridos a tu lado? O ¿qué ya nadie de los elegidos sea tocado por ninguno de mis mortifagos? Puedo cumplirte eso y mucho más.
- ¿A cambio de qué? - preguntó Melisa cruzándose de brazos.
- De que ya no le des clases de oclumancia a Harry Potter - respondió Voldemort - ¿Qué me dices?
- ¿Por qué habría de hacerle un favor al hombre que mató a tres de mis mejores amigos? - inquirió Melisa viendo a Voldemort dolida – No lo haré.
- Perdón, pero creo que no escuché muy bien - dijo Voldemort.
- Dije que "no" - repitió Melisa - Yo nunca dejaría a Harry vulnerable; su oclumancia es lo que lo hace más fuerte que tú, ¿o no? Por eso ya no quieres que le dé clases.
- Muy bien, entonces, tendremos que irnos por la vía difícil - dijo Voldemort y nuevamente sus ojos se pusieron de color rojo.
Voldemort extendió su mano hacía Melisa. Esta comenzó a sentir un dolor incomprensible en todo su cuerpo. Su cabeza le comenzó a doler demasiado que creyó que le estallaría; los ojos le ardían tanto que le comenzaron a llorar. Todo termino como empezó. Melisa había caído de rodillas, Voldemort se encontraba viendo una esfera de color negro que ahora tenía en sus manos.
- ¿Qué se siente ya no tener oclumancia, Melisa? - preguntó Voldemort - No se siente nada bien, ¿verdad? A ver si eso te demuestra algunas cosas de las que puedo ser capaz.
- No te servirá de nada - dijo Melisa en un susurro, ya que no podía casi ni hablar por lo débil que se sentía - Seguiré dándole clases a Harry y él se convertirá en un mago cien veces más grande y poderoso que tú.
Voldemort no dijo nada, sólo desapareció. Melisa miró el suelo y vio como unas grandes lágrimas caían sobre él. Se sentía vacía, ese poder que la había acompañado durante más de 20 años de su vida se había esfumado en cinco minutos. Pero dentro de ella sabía que había hecho lo correcto. Entonces, vino a su mente algo que la alarmó. Sin su oclumancia, Voldemort podía leer su mente libremente. Pasos se oyeron entrar en la casa de los Dursley. Remus, Arabella y Mundungus entraron corriendo a la sala.
- ¿Qué pasó? - inquirió Remus hincándose a un lado de Melisa.
- Nada importante – mintió Melisa. Remus le dedicó una mirada reluctante – Voldemort me quitó mi oclumancia.
- Mundungus, habla al Ministerio y pide que pongan más seguridad en San Mungo, también llama a San Mungo para que vengan por los heridos – ordenó Remus rápidamente.
- De acuerdo - dijo Mundungus y salió del lugar.
- Arabella, contacta a Dumbledore y dile todo lo que pasó – le dijo Remus - y ve a ver a tu madre y a los Dursley.
- Está bien - dijo Arabella saliendo detrás de Mundungus.
- ¿Estás bien? - preguntó Remus fijando su atención en Melisa.
Melisa se recargó en el hombro de Remus y comenzó a llorar. Remus la abrazó y trató de tranquilizarla.
Mientras tanto, varios kilómetros lejos de ahí, un chico se despertaba agitado de su cama. Harry miró a todos lados y después se acercó a Ron, él cual estaba roncando.
- Ron, Ron, levántate, por favor - decía Harry una y otra vez sacudiendo a su amigo.
- ¿Qué? - dijo Ron abriendo los ojos y, al ver la cara pálida de Harry, se paró de inmediato - ¿Qué pasó?
- Sentí algo horrible - dijo Harry - Sentí que algo le pasó a Melisa.
- Primero que nada, Harry, cálmate - dijo Ron - y después piénsalo con lógica; Melisa ha de estar en este instante durmiendo tranquila en su camita, cosa que nosotros deberíamos de hacer también. Seguramente sólo fue un sueño.
- No, no fue un sueño - dijo Harry -, fue un presentimiento.
- Está bien, está bien - dijo Ron bostezando - Haremos esto: nos dormiremos tranquilos y mañana en la mañana, después de desayunar, iremos a ver a Melisa, ¿te parece? - propuso Ron.
- Está bien - dijo Harry y vio como su amigo se quedaba nuevamente dormido.
Fue a su cama y miró hacía la ventana. Realmente no había sido un presentimiento. Nuevamente había soñado con Sirius, y este le había dicho que a Melisa le había ocurrido algo muy malo. Pero, ¿cómo creer algo que seguramente es producto de su imaginación, su deseo de ver a Sirius y su miedo de perder a alguien a quien quiere?
Espero que este capítulo les haya gustado. Desde aquí las cosas comienzan a ponerse interesantes. Dejen críticas sean buenas o malas no importa.
Gracias a Pedro I por su crítica.
Adiós ;)
