14
La venganza de los Black desterrados
El sol entraba por la ventana de la habitación. Los rayos caían sobre Harry, que estaba sentado en su cama viendo la cama de enfrente. Ron ya no estaba. Harry voltio a ver a la ventana. Ese prometía ser un día muy bueno. Una noche completa y aún no podía asimilar todo lo que había pasado la noche anterior. Ya se había vestido y estaba listo para ir a desayunar. De repente la puerta se abrió y entro al cuarto un Ron totalmente furioso y empapado.
- Malditos Fred y George – decía una y otra vez Ron
- ¿Qué te paso? – le pregunto Harry
- Ah! Ya te despertaste – dijo Ron – creí que dormirías más, como ayer te dormiste muy tarde
- ¿Soy el último en despertarme? – pregunto Harry
- No – respondió Ron – todavía faltan Mundungus y Arabella. Los demás están en el comedor oyendo la historia de Sirius de cómo despertó.
- ¿Qué te paso? – pregunto Harry nuevamente
- Son Fred y George, están haciendo sus típicas bromas de navidad – respondió Ron abriendo su baúl y buscando algo para cambiarse
- El año pasado no hicieron bromas – dijo Harry
- Es que estaban en Grimmauld Place y además lo que le paso a nuestro papá – dijo Ron sacando ropa de su baúl – no se animaron a hacer bromas.
- ¿Ya desayunaron? – pregunto Harry
- Mi mamá apenas esta haciendo el desayuno – respondió Ron – como apenas se acaba de despertar Giny y quería que te esperáramos.
- En ese caso voy para aya – dijo Harry parándose y poniendo una mano en el pomo de la puerta.
- ¡Harry no abras esa pu…erta! – dijo Ron demasiado tarde
Al abrir la puerta Harry recibió un montón de agua que lo dejo empapado. La caída del agua se oyó hasta el comedor así que muchas voces preguntaron que había pasado. Fred y George miraban a Harry sorprendidos pues su blanco era Ron.
- Harry, perdón – dijo Fred
- Esa era para Ron – dijo George
- ¡Fred y George Weasley! – grito la señora Weasley mientras entraba al corredor y miraba a Harry y Ron (que había salido del cuarto) empapados – como se les ocurre hacerle eso a Ron y a Harry. Saben que, ya estoy harta de sus bromas. Quiero que vayan al comedor y ahí se queden hasta que yo les diga.
Fred y George salieron del corredor mientras entraban Giny, Sirius y Melisa
- ¿Qué les paso? – pregunto Melisa
- Fred y George seguramente – respondió Giny con una sonrisa
- Que buena broma – dijo Sirius y después de ver la mirada que le mandaban la señora Weasley y Melisa añadió – aunque estuvo muy mal
- Eres muy malo para ocultar tu forma infantil de ser – dijo Melisa dándole unas palmaditas en el hombro a Sirius y ahí fue en donde Harry se dio cuenta. Melisa tenía el brazo vendado de la muñeca al codo. Seguramente le había pasado algo ayer cuando Harry la lanzo por los aires.
- Tú también tienes una forma infantil de ser – dijo Sirius
- Si, pero yo si sé ocultarla – dijo Melisa dándose la vuelta rumbo al comedor
- Si como no – dijo Sirius siguiéndola
- Váyanse a cambiar – les dijo la señora Weasley a Harry y Ron
Los dos entraron al cuarto. Harry sentía una culpabilidad muy grande. Por su culpa Melisa se había hecho algo en el brazo. Terminaron de vestirse y salieron al comedor. Todos los Weasley, Lupin, Melisa, Mundungus y Arabella ya estaban desayunando. Harry se sentó al lado de Giny y miro a Melisa.
- ¿Dónde están todos los regalos? – pregunto Ron
- Abajo del árbol – respondió Giny
- Después de desayunar los abriremos – dijo Melisa
- Pues creo que hay alguien que no te oyó – dijo Charlie viendo hacía el patio
Sirius, en su forma de perro olfateaba cada uno de los regalos.
- Quiere saber si va a tener regalos este año – dijo Lupin
- Seguramente tendrá los de Hermione y Luna – dijo Ron – les acabo de escribir
- Además de que tenemos todo el día para comprarle algo – dijo Arabella
- ¿Ya les escribiste? – pregunto Harry a Ron
- Si – respondió Ron – les escribí esta mañana contándoles todo lo que paso en la noche.
De repente entraron por la puerta del jardín una bandada de lechuzas. Pigg le dejo dos cartas a Ron. Hedwig le dejo dos cartas también a Harry. Hermes le dejo tres cartas a Percy. Black, Odin y Friga le dejaron como diez cartas a Melisa. Todas las lechuzas salieron del comedor rumbo al jardín excepto Black que se puso en el respaldo de la silla de Melisa, y Vella que se puso en el respaldo de la silla de Harry con una carta en el pico. Harry cogió las dos cartas: una era de Hermione y la otra de Luna. Abrió primero la de Luna:
Querido Harry:
Ya Ron me contó lo que paso en la noche. Me alegro de que Sirius esté vivo y espero con ansias poder conocerlo aunque como es fugitivo de Azkaban creo que será un poco imposible. También ya le mande un regalito. Espero que me escribas pronto. Con mucho amor
Luna
Cerró la carta y la puso aún lado. Cogió la carta de Hermione y la abrió
Querido Harry:
Hola Harry, Ron ya me contó todo lo que paso en la noche. Antes de felicitarte quiero decirte que me pareció muy malo lo que le hiciste a Melisa y espero que ya te hayas disculpado con ella que tanto te ha ayudado y apoyado en estos meses. Por otro lado me alegro mucho de que Sirius este vivo y espero verlo pronto aunque sé que será un poco difícil. Ya le mande un regalo. Espero se la pasan muy bien hoy, por lo menos yo si me la estoy pasando muy bien y descubrí que no es tan difícil esquiar. Con cariño
Hermione
Harry cerró la carta y la puso junto con la de Luna. Voltio a ver a Melisa. Aún no tenía el valor de decirle nada. Hermione tenía razón, Melisa, que tanto había hecho por él en ese tiempo, no se merecía lo que Harry le había hecho. Melisa estaba leyendo una postal de escocia.
- Nada – dijo Sirius al entrar al comedor – no hay nada para mí
- Por favor, no te pongas como niñito – dijo Arabella
- Ni siquiera ustedes que sabían que estaba vivo – dijo Sirius
- Sabíamos que estabas vivo, pero no que despertarías antes de navidad – dijo Mundungus
- Si tienes un regalo – dijo Melisa dejando aún lado la postal y cogiendo otra carta – si buscas bien.
- ¿De quién es? – pregunto Sirius sentándose al lado de Melisa y cogiendo la postal
- La señora Mirten – respondió Melisa abriendo otra carta
- ¿Todavía sigue viva? – preguntaron al mismo tiempo Sirius y Lupin
- Si, aunque no lo crean – dijo Melisa arrugando la carta que había leído y tirándola al piso.
- ¿Michael? – pregunto Sirius
- "Querida primita espero que estés bien esta navidad… bla bla bla… te escribo para que sepas... bla bla bla… y por ultimo pero no menos importante quiero que vengas a aquí para que tú y mi tía hablen y se reconcilien." – dijo Melisa con fastidio – Lo mismo de cada año, no tiene imaginación.
- ¿Por qué no vas y lo conviertes en algo? – pregunto Arabella
- Porque mi compasión familiar no me lo permite – dijo Melisa mientras leía otra carta – además de que le quitaría la emoción a cada navi… ¡Dios mío!
Todos la voltearon a ver. Melisa estaba leyendo con mucho cuidado la carta para saber que no se había equivocado. Vella voló hacia la silla de Sirius y le entrego la carta que tenía en el pico y se poso en el respaldo de la silla de Sirius. Sirius cogió la carta, la abrió y la leyó. Al terminar volteo a ver a Lupin.
- Me pueden explicar que es esto – dijo Sirius
- ¿Qué? – pregunto Lupin
- El maldito de Fudge no siguió el trato que tenía con Dumbledore – dijo Melisa – quiere hacerle el juicio mañana.
Lupin, Arabella y Mundungus cogieron la carta de las manos de Melisa y leyeron sorprendidos.
- ¿Qué juicio? – pregunto Harry
- Dumbledore había hecho un trato con Fudge de que después de un mes de que Sirius se hubiera despertado le haría un juicio para comprobar su inocencia – explico Melisa
- ¿Un juicio para comprobar mi inocencia? – pregunto Sirius – lo que Fudge quiere es comprobar que soy culpable, sino porque lo adelanto.
- Bueno solo nos queda ir mañana – dijo Lupin
- Pues vayan ustedes porque yo no iré – dijo Sirius
- Es una oportunidad única, Sirius – dijo Arabella
- Una oportunidad única – dijo Sirius – para que un dementor me chupe el alma
- Solo piénsalo – dijo Melisa – si logras demostrar que eres inocente te dejaran libre y ya no vas a tener que esconderte
- Yo soy feliz escondiéndome – dijo Sirius
- Si como no – dijo Melisa
- Ya me salve de morirme detrás de un velo y no voy a ir a que un dementor me mate – dijo Sirius – y todos están de acuerdo con migo.
- No estamos de acuerdo contigo – dijeron todos
- Gracias – dijo Sirius – pero Harry si
Todos voltearon a ver a Harry. Harry no sabía que decir. Por una parte Sirius tenía razón y por otra Melisa la tenía.
- Pues los dos tiene razón – dijo Harry – aunque creo que sería muy bueno que estuvieras libre
- Lo ves, me apoya a mí – dijo Melisa
- Esta bien, está bien – dijo Sirius – iré, pero si me chupan el alma quedara en tu conciencia
- No te preocupes mi conciencia es muy limpia – dijo Melisa – una pequeña muerte no me afectara
- ¿Podemos ya abrir los regalos? – pregunto Ron
Fue una mañana muy divertida. Se la pasaron en el jardín abriendo cada uno de los regalos. Harry había recibido un corazón pequeño tallado en madera de parte de Luna, un libro muggle "Las grandes perdidas de la vida" de parte de Hermione, un libro sobre quidditch de parte de Ron, un libro sobre artes oscuras y como combatirlas de parte de Lupin, un jersey de parte de la señora Weasley y por ultimo una pequeña medalla de oro en forma de rayo de parte de Melisa.
- Es muy bonita – le decía Ron a Harry cuando este le presto la medalla en el cuarto – y es toda de oro, Melisa si que ha de haber gastado en esto¿Por qué no te la cuelgas en el cuello?
- Me siento culpable – dijo Harry cogiendo la medalla de manos de Ron – por mi culpa le paso eso en el brazo.
- Bueno si, pero a ella no le importa sino ya te hubiera reclamado – dijo Ron
- Fui un tonto – dijo Harry mientras ponía el pequeño corazón de madera en la mesita de noche – no debí de haberme enojado así.
- Ya paso Harry y no puedes cambiarlo – dijo Ron
- A veces desearía tener un giratiempos, Ron – dijo Harry colgándose la medalla al cuello.
Los chicos salieron del cuarto y fueron al comedor en donde ocurría algo.
- No esta – decía una y otra vez Melisa mientras buscaba debajo de la mesa
- Ya aparecerá, Melisa, no te preocupes – le decía la señora Weasley
- Ya busque en la sala y nada – dijo Arabella entrando al comedor
- No puede ser que la haya perdido – dijo Melisa desesperada mientras salía de debajo de la mesa
- ¿Qué buscan? – pregunto Ron
- La medalla de Melisa – respondió la señora Weasley
- Es más que una medalla – dijo Melisa – me la regalo mi papá
- Puedo preguntarte algo – dijo Mundungus
- ¿Qué? – pregunto Melisa
- ¿Junto con tú medalla estaba la llave? – pregunto Mundungus
- Si – respondió Melisa
- Voy a volver a buscar en la sala – dijo Arabella asustada al oír eso
- Y yo en los corredores – dijo Mundungus
- Nadie se mueva – dijo Sirius entrando del jardín. Levanto la mano y les mostró una medalla de forma de corazón junto con una llave de color negro muy pequeña – la encontré en el jardín, bueno más bien Buckbeack la encontró.
- Te adoro, Sirius – dijo Melisa lanzándose a los brazos de Sirius lo cual hizo que este casi se cayera.
- Solo tenías que decir gracias no tratar de tirarme – dijo Sirius cuando Melisa lo soltó
- Perdón – dijo Melisa mientras se colgaba la medalla al cuello – pero no puedes hacer nada en contra de mi forma infantil de ser
- Pero ¿Cómo llego a ahí? – pregunto Arabella
- Seguramente se me calló anoche – dijo Melisa – bueno ya estamos listos nos podemos ir
- ¿A dónde? – preguntaron todos
- Al cementerio – respondió Melisa como si fuera obvio
- Olvidaba esa tradición tuya – dijo Arabella – vayan ustedes yo no voy
- ¿Y para qué vamos al cementerio? – pregunto Giny que entraba del jardín
- Para ir a ver a nuestros seres queridos y desearles una feliz navidad – respondió Melisa
- Pero ya están muertos – dijo Ron
- Eso no significa que no celebren la navidad – dijo Melisa
- Yo si voy – dijo Harry aunque se le hacia una cosa muy extraña eso
- Y yo – dijo Giny
- Y yo también – dijo Ron – aunque es algo extraño
- Y eso que apenas la conoces – dijo Mundungus – conmigo no cuenten
- Muy bien pues vámonos – dijo Sirius
- Tú no puedes salir de aquí – dijo la señora Weasley – por si no lo recuerdas aún eres un fugitivo de la justicia.
- Iré como perro – dijo Sirius
- Media humanidad sabe que eres animago – dijo la señora Weasley
- Lo sabe la Orden y los mortifagos – dijo Sirius – eso no es media humanidad
Todos se quedaron callados mirando a Sirius
- Está bien, si es media humanidad – dijo Sirius – pero aún así puedo ir, me sé cuidar solo.
- Esta bien – dijo la señora Weasley – pero a ver que dice Dumbledore
- No creo que diga nada – dijo Lupin
- Oigan – dijo Melisa – no tengo todo su tiempo y tengo un largo itinerario que cumplir hoy así que los que vayan a ir salgan a la camioneta.
Harry, Ron y Giny salieron de la Cascada mientras adentro la señora Weasley y Sirius seguían discutiendo. Se recargaron en la camioneta y esperaron a que Melisa saliera para abrir la camioneta. Después de cómo diez minutos Melisa salio seguida por Lupin, la señora Weasley y Sirius convertido en perro.
- ¿Vas a venir, mamá? – pregunto Giny
- Si – respondió la señora Weasley
- Desconfía de nosotros – dijo Lupin
- No es cierto – dijo la señora Weasley – yo confío mucho en ti. En los que no confío es en ellos dos – dijo mientras le lanzaba una mirada a Sirius y a Melisa.
- Créeme, Molly, nosotros somos totalmente confiables – dijo Melisa abriendo las puertas de la camioneta y Harry, Ron y Giny se metieron – lo único malo con nosotros es que estamos un poco locos.
Todos entraron a la camioneta. Como siempre nadie se quiso sentar junto con Melisa, a excepción de Sirius, pero la señora Weasley dijo que era muy peligroso que fuera al frente pues alguien lo podía ver, así que Harry se paso al frente. A Harry definitivamente le encantaba viajar en esa camioneta. Como Melisa abría todas las ventanas el aire entraba en toda la camioneta haciendo la ilusión de que estabas volando al aire libre y no en una camioneta. Pronto llegaron al Cementerio de Londres, un cementerio muggle. Melisa bajo sola y regreso como media hora después quejándose de lo mal cuidadas que tenían las tumbas.
- ¿Y para qué vinimos a aquí? – pregunto Giny mientras iban camino al Cementerio de Magos
- Para ver a mi papá – respondió Melisa
- ¿Y a tú mamá? – pregunto Ron – nunca hablas de ella
Sirius y Lupin se voltearon a ver e inmediatamente voltearon a ver a Melisa. Harry volteo a ver a Melisa la cual parecía no haberse inmutado por la pregunta.
- Mi mamá esta muerta – respondió Melisa -, la enterraron en Estados Unidos
Todos se quedaron callados. Harry nunca había oído a Melisa hablar sobre su mamá y por lo menos ahora sabía porque. La camioneta comenzó a descender hasta que toco tierra. Todos salieron de la camioneta. Sirius volvió a adoptar su forma de perro. Cuando entraron al cementerio se percataron de que estaba totalmente vacío.
- Parece que no hay nadie – dijo Ron
- Perfecto – dijo Sirius convirtiéndose en humano otra vez - ¿A dónde vamos primero?
- Sirius – dijo la señora Weasley – en cualquier momento puede entrar alguien a este lugar y te puede ver
- Nadie viene este día, Molly – dijo Melisa – no por lo menos tan temprano
- ¿Cómo lo sabes? – pregunto la señora Weasley
- Porque vengo todos los años aquí – respondió Melisa – las personas llegan como a eso de las tres o cuatro. Por eso vinimos temprano.
- Está bien – dijo la señora Weasley
- ¿Quieren que repita la pregunta? – pregunto Sirius
- ¿Tienen a alguien aquí? – pregunto Melisa a la señora Weasley
- A casi toda la familia – respondió la señora Weasley
- Porque no nos dividimos – propuso Lupin – que cada quien vaya a ver a quien tenga que ver
- Bueno – dijeron todos
Ron, Giny y la señora Weasley se fueron por su lado; Lupin se fue solo dejando a Melisa, a Sirius y a Harry juntos.
- No tienen a nadie que ver – pregunto Melisa a los dos
- Solo a mis padres pero no sé el camino para ir – respondió Harry
- Lo mismo que Harry – respondió Sirius
- Tú si sabes el camino – dijo Melisa
- Oye en dos años se te puede olvidar todo – dijo Sirius
- ¿Viniste hace dos años? – pregunto Harry
- Si – respondió Sirius – cuando me escape de Azkaban
- Entonces vamos los tres juntos – dijo Melisa – pero primero iremos a ver al profesor Mcford
- De acuerdo – dijo Sirius
- ¿Quién es el profesor Mcford? – pregunto Harry mientras comenzaban a caminar por el cementerio.
- Es un profesor que enseñaba en Hogwarts cuando nosotros íbamos ahí – respondió Sirius
- Me enseño todo lo que sé de oclumancia – dijo Melisa – y ahí esta – dijo señalando una tumba de color oro con un ángel hermosamente tallado arriba de un pedestal – Quieren acercarse o se quedan aquí
- Yo me quedo aquí – dijo Harry
- Yo también – dijo Sirius
Melisa camino hacia la tumba y se sentó enfrente de ella como si se estuviera sentando para platicar con alguien.
- ¿Siempre hace lo mismo cada año? – pregunto Harry
- Si – respondió Sirius – al principio se nos hizo muy extraño y ridículo pero después nos dimos cuenta de que tenía fines terapéuticos
- ¿Por qué lo quiere tanto? – pregunto Harry mientras veía a Melisa como platicaba con la tumba – Sé que le enseño todo lo que sabe pero es como si fuera un familiar suyo.
- Es que así fue – dijo Sirius -. Cuando murió el papá de Melisa las cosas no anduvieron muy bien. Ella y su mamá se pelearon. La mamá se fue a Estados Unidos y Melisa se quedo aquí sola. Nosotros la apoyamos mucho pero aún así Melisa necesitaba el apoyo de alguien que no fuera nosotros. El profesor Mcford fue como un segundo padre para Melisa. Murió hace como diez años.
- Ahora entiendo porque a Melisa no le gusta hablar de su mamá – dijo Harry
Melisa se paro y se sacudió la túnica, se despidió de la tumba y fue hacia Harry y Sirius.
- Muy bien, ahora si vamos a ver a James y a Lily – dijo Melisa
Harry fue viendo cada especto del camino que recorrían para no olvidarlo pues sentía que necesitaba saberlo. Llegaron a esa puerta que Harry había visto hace como cinco meses. Melisa la abrió y entraron los tres. Nada había cambiado desde la última vez que Harry había estado ahí. Pronto llegaron a esa estatua del fénix con el número diez arriba.
- Pasemos uno por uno – propuso Melisa
- Bueno – dijeron al mismo tiempo Harry y Sirius
- ¿Alguien quiere ir primero? – pregunto Melisa y al ver que ninguno de los dos se movía dijo – en ese caso iré yo
Al igual que con la tumba del profesor Mcford, Melisa sentó enfrente de las dos tumbas y comenzó a hablar con ellas. Harry y Sirius permanecieron callados viendo la escena. Melisa se paro y regreso adonde estaban Harry y Sirius
- ¿Quién sigue? – pregunto Melisa y nuevamente al ver que nadie se movía dijo -. Solo son James y Lily no son unos ogros que los mataran.
- Yo voy – dijo Sirius – voy a decirle a James que ya me espere por ahí, ya que mañana me muero
Sirius fue hacía las tumbas, se sentó enfrente de ellas y comenzó a hablar. Harry noto que Sirius no tenía ganas de hacer lo que estaba haciendo. Volteo a ver a Melisa, la cual tenía una sonrisa dibujada en el rostro y veía con felicidad la escena. Sirius se paro y fue hacía donde estaban Harry y Melisa.
- Al fin el señor con complejo de culpa lo pudo evadir – dijo Melisa mientras Sirius se acercaba
- Yo no tengo complejo de culpa – dijo Sirius
- O si, perdóname, no lo volveré a decir – dijo Melisa con tono de niña buena
- Había olvidado lo molesta que puedes llegar a ser – dijo Sirius
- Y yo lo enojón que tú puedes llegar a ser – dijo Melisa con una sonrisa en la boca
- Si hablamos de enojones, tú te ganas el premio – dijo Sirius
Los dos comenzaron a pelear. Por alguna rara y extraña razón, ver esa escena, a Harry le hizo recordar a Ron y Hermione cuando peleaban, exceptuando el hecho de que Ron y Hermione peleaban más que Sirius y Melisa. Los miro por ultima vez y fue hacía las tumbas. Se sentó enfrente de ellas y las miro. No sabía que decir. Oía de lejos las palabras de Sirius y Melisa.
- No sé que decir – dijo Harry – nunca creí que tendría que hacer esto – un largo silencio se puso en el cementerio. Melisa y Sirius habían dejado de pelear pues ya no oía sus voces – creo que lo que debería de decir es que los quiero mucho y que los extraño. También, si ustedes tuvieron algo que ver, quiero agradecerles por salvar a Sirius y me gustaría saber quien lo salvo para agradecérselo – otro silencio se oyó. Harry se comenzó a sentir un poco mareado – Creo que es todo lo que puedo decir, así que… adiós.
Harry se paro y al hacerlo sintió que perdía el equilibrio. Se apoyo en la estatua del fénix. Su vista se comenzó a nublar hasta que no pudo ver nada. De repente sintió el suelo frío y oyó como se le acercaba alguien corriendo. No supo nada más pues callo en un profundo sueño. Abrió los ojos. Se encontraba en un pasillo vacío. Volteo hacía un lado y vio la puerta del Gran Comedor. Ya no estaba en el cementerio, era una visión. Se acerco a la puerta y vio adentro. Era un baile. Las cuatro mesas estaban alrededor del Gran Comedor y ahí estaban sentadas muchas personas mayores que no parecían ser estudiantes. Varias mesas redondas también estaban alrededor del Gran Comedor y casi todas estaban vacías pues los alumnos estaban bailando en el centro del Gran Comedor. Se escucharon voces en el pasillo. Harry se volteo y vio como dos muchachas se acercaban a la puerta. Una de las muchachas era muy hermosa. Su piel era blanca, su cabello negro recogido en una cola de caballo, ojos de color negro que resplandecían como estrellas en esa noche; llevaba un hermoso vestido de noche color azul cielo largo que no tenía mangas, llevaba en su cuello una medalla en forma de corazón. Harry supo de inmediato que se trataba de Melisa. La muchacha a su lado también era muy hermosa pero no tanto como Melisa. No era muy alta, su piel era muy blanca, su cabello rojo, tan rojo que resplandecía en esa noche, era corto y lo llevaba suelto; sus ojos rojos, Harry solo había visto ese color de ojos una vez, le daban un toque de miedo a ella. Iba vestida con un vestido largo de noche de color rosa. A Harry se le hizo una persona muy dulce. Las dos no podían tener más de 17 o 18 años
- Muchas gracias por ayudarme, Alexi – dijo Melisa y Harry sintió que ya había oído ese nombre antes – no sé que hubiera hecho si no encuentro mi medalla
- No fue nada – dijo Alexi. Tenía una voz muy ronca, como si estuviera enferma – ahora si me disculpas tengo una cita con un idiota.
- ¿Quién? – pregunto Melisa con interés
- Un muchacho que trajeron mis padres para que lo conociera – dijo Alexi – es un sangre limpia y mis padres quieren que me case con él. Como mis queridos hermanos ya tienen sus vidas planificadas ahora quieren planificar la mía. Eres afortunada por ser hija de muggles
- Alégrate, por lo menos tienes pareja – dijo Melisa
- No conseguiste pareja – pregunto Alexi sorprendida – Eres una de las más guapas de la generación y no conseguiste pareja
- No tiene nada de malo – dijo Melisa – además los chicos ya me prometieron una pieza cada uno.
- Eres afortunada de tener unos amigos como ellos – dijo Alexi y después vio hacia adentro – bueno, ya me voy
- Adiós – dijo Melisa mientras veía como Alexi entraba
Melisa vio hacia adentro y una sonrisa se dibujo en su rostro. Entro. Harry la siguió. Conforme Melisa iba caminando muchos muchachos la saludaban. Harry se dio cuenta de cómo todos se le quedaban viendo. Melisa se paro ante una mesa. Harry vio la mesa y vio que había alguien sentado en ella. Un muchacho de la misma edad de Melisa, con cabello negro y largo se encontraba sentado en una silla contando un montón de galeones. El muchacho iba vestido con un pantalón negro, una playera del mismo color con mangas largas y una capa de color azul muy oscuro.
- Esto es increíble – dijo Melisa sentándose al lado del muchacho – me fui hace como diez minutos y aquí sigues sentado. Como puede ser que el gran Sirius Black, el más guapo y soltero de todos los que están aquí, no esta bailando.
El muchacho se enderezo en su asiento, se echo para atrás el cabello y volteo a ver a Melisa con esos ojos grises.
- Gracias por lo de guapo y soltero – dijo Sirius – y con respecto a lo de bailar no me gusta
- Por favor, Sirius, si no te gustara no te habrías comprometido a bailar conmigo – dijo Melisa
- Eso es algo muy diferente – dijo Sirius
- Solo míralas, Sirius – dijo Melisa señalando un grupo de muchachas que los veían a las cuales Sirius las saludo y las muchachas se alegraron de que al fin hubieran podido captar su atención – te imploran por una pieza
- Y yo no se las daré – dijo Sirius volviendo a ver a Melisa - ¿Y tú que?, tú eres la más guapa y soltera de la generación que haces aquí sentada conmigo.
- No me agradó nadie que me pidiera bailar con él – respondió Melisa
- O si, como tú esperas a Quejicus – dijo Sirius – lastima que Andrea no lo suelta ni un minuto.
- No espero a nadie – dijo Melisa – y Severus solo es mi amigo.
- Si tú lo dices – dijo Sirius
- Y los demás¿Dónde están? – pregunto Melisa
- James esta bailando con Lily, Remus con Arabella y Petter fue al baño – respondió Sirius
- Así que los dos estamos solos – dijo Melisa
- Exacto – dijo Sirius
Los dos se quedaron callados viendo hacía la pista de baile. Harry se dio cuenta de que la misma idea pasaba por la mente de los dos.
- Oye, Melisa, te gustaría… - dijo Sirius
- ¿Te gustaría bailar conmigo? – pregunto una voz detrás de los dos
Sirius, Melisa y Harry voltearon a ver quien era. Ahí estaba parado Snape le extendía una mano a Melisa. Sirius puso una cara de fastidio y se volteo.
- Claro que me gustaría bailar contigo, Severus – dijo Melisa – solo espérame cinco segundos
- En ese caso te espero en la pista de baile – dijo Snape y salió en camino a la pista
- Que me querías decir, Sirius – pregunto Melisa
- Nada – dijo Sirius – olvídalo, ve a bailar con Quejicus
- Bueno, adiós – dijo Melisa y fue hacia donde estaba Snape
- Maldito Quejicus – dijo Sirius
- ¿Qué haces aquí solo? – pregunto un muchacho
Harry volteo a ver quien era. Era un muchacho alto, con un cabello muy revuelto y de color azabache, era idéntico a Harry exceptuando por los ojos que eran cafés. Era James. Se sentó al lado de su amigo y cogió uno de los galeones.
- ¿Y Lily? – pregunto Sirius
- Huyendo de mí – respondió James – creo que ya la harte. No me has respondido
- No quiero bailar – dijo Sirius
- De lo que te pierdes, amigo, de lo que te pierdes – dijo James - ¿Por qué no invitas a bailar a una de esas guapas de por aya? – dijo mientras señalaba otra vez al grupo de muchachas – Créeme que si no tuviera novia yo bailo con cada una de ellas.
- Yo también lo haría, pero no tengo ganas – dijo Sirius
- ¿Y Petter y Melisa, dónde están? - pregunto James - yo creí que estarían aquí contigo
- Petter fue al baño y Melisa esta bailando con Quejicus - respondió Sirius
- Creo que ya sé porque no quieres bailar - dijo James - es porque Quejicus se llevo a Melisa
- Claro que no - dijo Sirius - lo que pasa es que no me siento con ánimos
- Sirius, soy tu mejor amigo, a mi no me puedes ocultar nada - dijo James - habla
- ¿Qué quieres que te diga? - pregunto Sirius - ¿Qué me da celos que ella prefiera a Snape que a mi? Pues si, si me da celos
- ¿Y por qué no le pediste que bailara contigo cuando empezó el baile? - pregunto James - ahorita estarías bailando con ella y no platicando conmigo
- Le iba a pedir que bailara conmigo, pero apareció ese tonto de Quejicus y se la llevo sin que yo pudiera terminar de preguntárselo - dijo Sirius
- La próxima vez le pones un maleficio y listo - dijo James
- En serio estuve a punto de hacerlo - dijo Sirius y volvió a voltear a la pista de baile - ¿Qué tiene él que yo no tenga?
- El pelo más grasiento, una nariz ganchuda, es odioso y es feísimo - dijo James
- No me refiero al físico, James, me refiero a lo de adentro - dijo Sirius
- De que tú eres mejor persona que él no hay duda - dijo James
- ¿Entonces que le ve Melisa? - pregunto Sirius
- No lo sé - dijo James - Quiero recordarte que Melisa esta igual de loca que nosotros. Ahora no te deprimas y ve con ese grupo de niñas y pídele una pieza a cada una.
- No tengo ganas - dijo Sirius
Harry ya no supo que más ocurrió. Todo se comenzó a hacer neblinoso hasta que ya no podía ver nada. Cuando abrió los ojos vislumbro dos personas muy borrosas que estaban a su alrededor. Una de ellas se fue al ver que Harry abría los ojos y la otra le entrego sus anteojos a Harry. Harry se los puso y al fin pudo reconocer a la persona que estaba con él. Era Sirius. Estaba casi pálido.
- ¿Qué paso? - pregunto Harry
- Te desmayaste - respondió Sirius -. Según Melisa y yo solo fue una visión pero Molly cree que estas enfermo.
- Solo fue una visión - dijo Harry y después volteo a su alrededor - ¿dónde estamos?
- En la cajuela de la camioneta - respondió Sirius que ya había recuperado su color natural. - El único lugar donde podíamos acostarte.
- ¡Harry! - grito una persona muy preocupada
Para cuando Harry volteo ya se encontraba atrapado en los brazos de la Señora Weasley. La señora Weasley lo soltó.
- Te sientes bien, Harry - pregunto la señora Weasley - ¿No te duele nada¿No te sientes mareado?
- Me siento bien, señora Weasley - dijo Harry - Solo fue una visión
- Ves, Molly, te lo dije - dijo una voz detrás de ellos
Era Melisa y estaba acompañada por Ron, Lupin y Giny los cuales estaban pálidos. La única que parecía no haberse preocupado era Melisa.
- Pues aún así quiero que regresemos a la Cascada - dijo la señora Weasley - Harry debe descansar
- Estoy de acuerdo en eso - dijo Melisa - pero no tienes que tratar a Harry como si se estuviera muriendo.
- Solo me preocupo por él - dijo la señora Weasley - aunque parece que tú no
- No debió decir eso - dijo Sirius en voz baja muy audible para Harry que estaba cerca de él
- Para que lo sepas a mí si me preocupa Harry y mucho y créeme que si no me importara no hubiera regresado aquí - dijo Melisa furiosa
- Pues no se nota - dijo la señora Weasley - ahorita no hiciste nada por ayudarlo ni siquiera te inmutaste.
- Aunque no tenga mi oclumancia, sé muy bien distinguir un desmayo normal a que tú mente sea poseída por tu mismo poder - dijo Melisa aumentando el volumen de su voz
- Ya las dos, cálmense - dijo Lupin - las dos quieren y se preocupan por Harry, si, así que ya dejen de pelear.
- Agradecería que las dos no se pelearan por mí - dijo Harry bajándose de la camioneta seguido por Sirius - solo fue una visión, nada interesante.
- Está bien - dijo la señora Weasley
- De acuerdo - dijo Melisa
- En ese caso ya vámonos, porque aunque solo aya sido una visión fue una muy larga y eso te puede dejar cansado, Harry - dijo Sirius
- Es cierto - dijo Ron - estuviste dormido como media hora.
Todos entraron a la camioneta. El viaje de regreso fue tranquilo y sin nada interesante que decir. Toda la tarde fue muy tranquila, exceptuando dos hechos: la señora Weasley no dejaba que Harry se parara para nada de los sillones de la sala lo cual le molestaba de sobremanera a Harry, aunque sabía que la señora Weasley lo hacía de buen corazón; y que Sirius se la había pasado toda la tarde en el jardín junto con Mundungus y Lupin arreglándolo para algo. Melisa no les había querido ayudar y se había quedado junto con Harry en la sala viendo el televisor. Ron y Giny se la habían pasado jugando ajedrez mágico y Giny le iba ganando a Ron pues ya le había ganado cinco juegos seguidos.
- Listo, terminamos - dijo Sirius al entrar a la sala por la puerta del jardín
- Se pude saber que han estado haciendo - pregunto Melisa con interés
- Algo que hará de mi último día de vida uno de los mejores - dijo Sirius
- ¿Pusieron una cancha de quidditch en el jardín? - pregunto Ron emocionado
- No - respondió Sirius - aunque hubiera sido una idea interesante. Si sobrevivo mañana, lo haremos la próxima Navidad.
- Entonces no me imagino que puede ser - dijo Giny
- Ya lo verán esta noche - dijo Sirius - Oye, Melisa, me puedes llevar a Grimmauld Place.
- Lo haría si tuviera ganas de regresar a esa maldita casa - dijo Melisa
- Te acuerdas de hace veinte años, lo que le hiciste a tu mamá - pregunto Sirius
- ¿Cómo olvidarlo? - respondió Melisa - ¿Por qué?
- Pues esta va a ser una versión con más diversión y sin probabilidades de muerte - dijo Sirius
- Espérame afuera, voy por las llaves - dijo Melisa
- No que no tenías ganas - dijo Sirius
- ¿Conoces a esa pequeña vocecita que te dice lo que es bueno o malo? - pregunto Melisa
- Si, aunque casi nunca la escucho - respondió Sirius
- Pues esa vocecita me acaba de decir que esto será malo pero muy divertido - dijo Melisa
Los dos se fueron. Harry se preguntaba que era lo que iba a pasar. Ron, que había salido al jardín, le había dicho que el único cambio en el jardín era que había una fogata en medio de él. Pasadas las ocho llegaron Sirius y Melisa junto con el papel tapiz que tenía el árbol genealógico de la familia Black y con el retrato de la señora Black, el cual no dejaba de gritar y maldecir a Sirius. Pero lo más sorprendente fue cuando llego a la Cascada Tonks acompañada de sus padres, Andrómeda y Ted Tonks, a los cuales Harry no conocía. Andrómeda era una mujer bonita, alta, con el cabello castaño y recogido en una trenza, sus ojos eran azules. Ted Tonks era un hombre alto con el cabello castaño también y ojos cafés. Tonks tenía el pelo de su color favorito, rosa chicle. Después de que pasaran como media hora de que ellos tres llegaran llego Narcisa Malfoy. Sirius reunió a todos en la sala.
- Me puedes explicar que rayos hacemos aquí - pregunto Narcisa
- Los mande a llamar a los cuatro para invitarlos a algo que les va a encantar - respondió Sirius
- Espero que sea bueno porque no estoy de humor – dijo Narcisa
- Será más que bueno – dijo Sirius en voz baja – te lo aseguro
- ¿Y en dónde va a ser? – pregunto Tonks examinando la sala
- En el jardín – respondieron todos al mismo tiempo.
- Así que si me pueden hacer el favor – dijo Sirius abriendo la puerta del jardín
- Oye, Melisa¿Cómo te hiciste eso? – pregunto Andrómeda, al parecer se había dado cuenta de la venda que Melisa llevaba en el brazo.
- Mientras sacaba unas cajas del ático de mi casa – dijo Melisa – y como a mi no me gusta curarme con magia a menos de que sea muy grave pues me cure yo sola.
Harry sabía que estaba mintiendo. "Y sino esta mintiendo" se decía Harry a si mismo "Y si en verdad no fuiste tú el culpable de ese vendaje". Harry tuvo que dejar de pensar en eso y ver lo que estaba enfrente de él. El jardín había sido cambiado totalmente. El árbol había sido puesto hasta una esquina, al centro una gran y enorme fogata lanzaba humo y llamas gigantescas. Y arriba de la fogata se encontraba, levitado con magia seguramente el retrato de la señora Black la cual no dejaba de gritar.
- ¿Es esto una broma, Sirius, o qué? – pregunto Andrómeda
- Y si lo es no es nada graciosa – dijo Ted Tonks
- Muy bien se acabo – dijo Narcisa – ya vine y ya vi que nos querías mostrar, adiós.
- ¿Y que les quería mostrar según tú? – pregunto Sirius
- Como te había afectado Azkaban – dijo Narcisa
- Ja, ja, muy gracioso – dijo Sirius y después se acerco al retrato – los traje aquí para realizar una de las palabras más hermosas que se pudieran inventar: venganza.
- Exactamente ¿qué vas a hacer? – pregunto la señora Weasley
- Voy a hacer algo que debí de haber hecho desde que tenía dieciséis años – dijo Sirius que ya se encontraba enfrente de su madre.
- Suéltame maldito – decía la señora Black una y otra vez – tú y tus amigos impuros se arrepentirán de esto.
- O si – dijo Sirius respondiéndole – nos arrepentimos, pero de no haberlo hecho antes
De repente el cuadro comenzó a bajar y el marco rozo las llamas. La señora Black se puso blanca.
- No serías capas – dijo la señora Black
- Claro que si – dijo Sirius – oye dieciséis años de maltratos, que te burlarás de mis amigos, le hicieras daño a las personas que quiero y que casi me mataras, no son cosas que se olviden tan rápido y menos si eres tan rencoroso como yo, que por cierto es algo que herede de ti
El cuadro comenzó a caer más y las llamas ya habían comenzado a quemarlo. La señora Black se puso más blanca y comenzó a implorar.
- Haré lo que tú quieras – dijo la señora Black – pero no me quemes.
- ¿Lo qué yo quiera? – pregunto Sirius y después dio una mirada a los demás – que dicen le damos una oportunidad o la quemamos,
- Quémala – dijeron al mismo tiempo Andrómeda, Ted y Tonks
- Queremos diversión – dijo Ron a lo cual la señora Weasley le mando una mirada de aprensión.
- Ya que me lo piden te daré una oportunidad – dijo Sirius a lo que todos dieron un gruñido de enojo e insatisfacción.
- Estoy comenzando a pensar que Azkaban si le afecto – dijo Narcisa
- Te doy una oportunidad si te disculpas con Andrómeda y Ted por hacerles la vida miserable desde que se casaron. Si le das una disculpa a todos los que llamaste sangre sucia, sangre mestiza y traidores a la sangre, y una ultima cosita, quiero que digas, aquí, enfrente de todos, que yo siempre fui mejor que Regulus y que él era una porquería – dijo Sirius con odio en la voz
- Nunca haré eso – dijo la señora Black – primero muerta que decir eso
- Bueno – dijo Sirius y el cuadro callo más
- Esta bien, esta bien – dijo la señora Black con miedo - Lo siento Andrómeda, lo siento Ted, lo siento a todos a los que llame sangre sucia, sangre mestiza y traidores a la sangre. Contento, ya lo dije.
- Perfecto – dijo Sirius – solo te falta una ultima cosita
- Ni muerta ni viva me oirás decir eso, inmundo engendro de mi estirpe – grito la señora Black
- En la Cascada de Fuego tú no tienes permiso de gritarme – dijo Sirius y después volteo a ver a los demás nuevamente – Dung ya sabes que hacer
Mundungus asintió con la cabeza y sacudió su varita. De repente aparecieron en el techo flechas que apuntaban directamente al cuadro.
- Se llaman flechas de llamas – dijo Sirius – cualquier cosa que tocan se prende en llamas. Son algo difíciles de conseguir.
- No me importa que hagas – grito la señora Black
- Esa es tu ultima palabra – pregunto Sirius
- Si – respondió la señora Black.
El cuadro callo ante las llamas que no tardaron en comenzar a destrozarlo. Mundungus dio otra sacudida y las flechas fueron inmediatamente hacía el cuadro. Todos comenzaron a gritar de felicidad. Sirius se acercaba a los demás para ver el espectáculo.
- Se acabo – dijo Sirius – al fin la familia Black se ha quedado sin un solo miembro que sea como ella. Lo cual significa que debemos de hacer un nuevo árbol genealógico.
- Estoy de acuerdo – dijo Andrómeda
Después de eso siguió un festejo. Todos se encontraban festejando en la sala y el comedor, todos excepto Sirius, cosa que le sorprendió mucho a Harry. Salio al jardín y ahí lo encontró, sentado a unos metros de la inmensa fogata, viendo crepitar las llamas. El cuadro ya se había quemado por completo.
- ¿Qué haces aquí? - pregunto Harry a Sirius el cual se exalto
- Nada - dijo Sirius - solo pensaba
- ¿En? - pregunto Harry mientras se sentaba al lado de Sirius
- Tonterías - respondió Sirius - Siempre creí que el último día de mi vida sería diferente
- Este no será tu último día de vida - dijo Harry
- Las probabilidades de que me salve son muy pocas, Harry - dijo Sirius - Sin pruebas de que Colagusano siga vivo a mí me va a dar el beso un dementor.
- Aún podemos tener esperanza - dijo Harry - Dumbledore es el jefe del Wizengamot, puede hacer algo.
- Dumbledore ya ha hecho demasiado, Harry - dijo Sirius - además no será tan malo.
- ¿A que te refieres? - pregunto Harry
- Esta vida de estarme escondiendo no me gusta - dijo Sirius - La Cascada es mucho mejor que Grimmauld Place pero no quiero seguir encerrado. Ya el mundo entero sabe que soy animago. Y además podré volver a ver a tu papá.
Harry no dijo nada solo miro las llamas. Era imposible que el destino fuera tan cruel, acababa de recuperar a Sirius, lo más cercano a un padre y un amigo que nunca había tenido, y ahora iba a morir en mano de los dementores. Sirius cogió el hombro de Harry.
- Aunque por otro lado dejaría muchas cosas y personas importantes, como tú - dijo Sirius
Los dos se quedaron en silencio. Sirius quito su mano del hombro de Harry y se acostó en la hierba viendo hacía el cielo
- ¿Qué hacen aquí? - pregunto una voz conocida. Harry y Sirius voltearon para ver acercarse a Melisa - No deberían de estar festejando.
- Estamos pensando - respondieron al mismo tiempo los dos
- En ese caso¿puedo acompañarlos? - pregunto Melisa
- Si quieres - respondió Sirius
Melisa se sentó al lado de Harry y se puso a ver la fogata.
- Están preocupados ¿verdad? - dijo Melisa - para que se preocupan, si ya sabemos que va a pasar.
- A sí, y según tú que va a pasar - pregunto Sirius
- Te vas a salvar, como siempre lo haces - respondió Melisa mientras se acostaba en la hierba
- ¿Y sino? - pregunto Harry en voz baja
- Y si no ya tengo un plan a prueba de fallas - dijo Melisa como si hubiera escuchado la pregunta de Harry - ustedes no se preocupen, no pasará nada malo.
Harry no sabía si creerle o no, pero estando ahí, lejos de todos y con Sirius y Melisa a su lado sentía una confianza y una protección que nunca había sentido. Se acostó en la hierba, esa hierba cálida que comenzó a tranquilizarlo enseguida. Volteo a ver las estrellas que resplandecían como si estuvieran felices por algo.
- Miren las estrellas - dijo Melisa - mi papá siempre me decía que cuando las estrellas resplandecían así era porque algo bueno pasaría al día siguiente.
Espero les haya gustado este capitulo y que dejen muchas críticas. En el anterior capitulo había puestop que si no ponían tres críticas por lo menos no seguía, pero en vista de que dudo que lo hagan y de que hay personas que quieren seguir leyendo pues aquí está el capi.
Gracias a Miss-Mandy-Scarmander por su critica, este capi va por ti.
Gracias a Pedro I por su leal crítica, tu historia está cada vez mejor, aunque alguien necesita darle un golpe a Harry.
Adiós
