15
El regreso a la libertad
Volteo a ver el reloj. Ya eran más de las nueve. Según la carta del Ministerio el juicio sería a las doce, así que todavía tenía tiempo para arreglarse. La habitación estaba completamente silenciosa, exceptuando claro los ronquidos de Ron. Se paro de la cama. Seguramente sería el primero en despertarse, pues los demás se habían dormido muy tarde, ya que la fiesta había terminado muy tarde. Casi no había podido dormir por la preocupación de lo que pasaría ese día. Abrió su baúl y saco ropa para cambiarse. Después de haberse cambiado, salió del cuarto. Al llegar a la sala vio con sorpresa que no era el único despierto. Lupin, la señora Weasley, Arabella, Mundungus, Bill y Charlie estaban en la sala platicando sobre el juicio. Según lo que oyó supo de inmediato que ninguno de ellos tenía esperanzas de que Sirius saliera de esta. Entro a la sala y al verlo todos cambiaron de tema súbitamente. La señora Weasley se acerco a Harry.
- Buenos días, Harry - dijo la señora Weasley - ¿Tienes hambre¿Quieres que te dé de desayunar?
- Voy a esperar a Ron, gracias - dijo Harry
- Bueno - dijo la señora Weasley -, aún así ya voy a comenzar a hacerlo. No queremos llegar tarde al juicio.
Harry vio como la señora Weasley entraba en el comedor. La siguió, pues no tenía ganas de oír ninguna plática sobre el juicio. La señora Weasley fue directamente a la cocina. Al entrar, Harry se acerco a la mesa y se sentó en una de las sillas. Miraba directamente al patio. El cielo estaba neblinoso. Buckbeack y las lechuzas parecían preocupados. La fogata que en la noche había terminado con el retrato de la señora Black y con el tapiz del árbol genealógico de la familia Black ahora estaba apagada. De repente se fijo en unas cartas que estaban en la mesa. Todas eran para Melisa. Miro su reloj, ya eran las diez.
- ¿Ya estas despierto? - pregunto una voz de tras de Harry. Harry volteo y vio a Sirius entrar al comedor. Estaba pálido. Se sentó al lado de Harry - Creí que te dormirías más. Como ayer te dormiste muy tarde.
- No podía dormir - dijo Harry - ¿Y tú?
- No pude dormir nada - respondió Sirius - detesto no poder dormir.
- Creo que todos estamos nerviosos - dijo Harry
- Que bueno que ya despertaste, Sirius - dijo la señora Weasley saliendo de la cocina con una pila de platos que dejo en la mesa -. Arthur y Percy fueron al Ministerio muy temprano para ver en donde sería tu juicio y para ver quienes serían los testigos que hablarían en tu defensa.
- Con que no lleven a Snape a atestiguar yo soy feliz - dijo Sirius
- Seguramente llegara una lechuza de su parte en cualquier momento - dijo la señora Weasley
- O tal vez ya llego - dijo Sirius cogiendo las cartas de la mesa - Melisa... Melisa... Melisa... ¿cuanta correspondencia le puede llegar a Melisa?... ¡Aquí esta¡Una de Arthur para ti, Molly!
Sirius dejo las demás cartas en la mesa y le entrego a la señora Weasley la carta. La señora Weasley la abrió y comenzó a leerla en voz alta.
- "Querida Molly, te informo que el juicio se llevará acabo en la vieja sala número diez del tribunal, donde fue la vista de Harry. Será enfrente de todo el Wizengamot y los testigos van a ser principalmente Harry, Ron, Hermione, Remus y Snape...
- Maldito Fudge, lo hace a propósito - dijo Sirius con fastidio.
-"También - prosiguió la señora Weasley - creo que se le pedirá a Melisa que sea testigo, pero de eso no estoy muy seguro. Es toda la información que nos han podido dar a mi y a Percy..." Después sigue su firma - termino la señora Weasley
- Pero Hermione esta en los Alpes Suizos - dijo Harry
- Tendremos que decírselo a Fudge antes de que comience el juicio - dijo la señora Weasley y después volteo a ver el reloj que estaba colgado en una de las paredes -. Será mejor que me apure - y entro a la cocina.
- Es increíble - dijo Sirius - tienen todo bien calculado para que me pongan como culpable.
Los dos se quedaron callados viendo al jardín. Oyeron como alguien entraba en el comedor. Se trataba de Jacome.
- Buenos días, amos Sirius y Harry - dijo Jacome - se ve que ninguno de los dos durmió mucho.
- No tienes un tranquilizante o algo por el estilo - pregunto Sirius
- No - dijo Jacome - todos se me acabaron la noche que regresaste. Pero si te sirve tengo muchos dulces.
- No me digas que Melisa ya ataco el banco de dulces - dijo Sirius entre risas.
- Toda la noche se estuvo parando para comer dulces - dijo Jacome -. La conozco desde hace más de veinte años y aún no puedo comprender su manía de comer dulces cuando esta preocupada.
- Tienes que aceptar que los dulces son mejor medicina que cualquier otro medicamento muggle o mágico - dijo Sirius
- Lo acepto, pero es extraño - dijo Jacome entrando a la cocina.
- No sabía que Melisa comía dulces cuando esta preocupada - dijo Harry
- Y cuando esta triste - dijo Sirius - desde que la conocimos siempre llevaba una bolsita de dulces. Creo que todavía lleva una ahora.
- Harry puedes despertar a Ron, Giny, Fred, George y Melisa, por favor - pregunto la señora Weasley desde la cocina
Harry se paro y fue a despertar a todos. Cuando ya todos estuvieron despiertos y listos, comenzó el desayuno. El ambiente era muy tenso. A todos les costaba platicar así que preferían estar callados. Muy pronto casi todos ya habían terminado. Harry miro su reloj. Ya eran las once.
- Creo que ya deberíamos de irnos preparando. Si llegamos tarde Fudge se va a poner como loco - dijo Lupin.
- Es cierto - dijo la señora Weasley mientras recogía los platos de quienes ya habían terminado - mejor ya váyanse a arreglar chicos. Y tú también, Sirius.
- ¿Qué tiene de malo como estoy? - pregunto Sirius
- Nada - dijo Arabella - solo que deberías de por lo menos echarte un poco para atrás el cabello.
- Mi cabello esta perfecto así - dijo Sirius mientras se pasaba la mano por el cabello - y no me voy a arreglar para mi muerte.
- Que falta de positivismo - dijo Melisa que estaba abriendo un dulce - además Sirius se ve perfecto así.
- Gracias por el apoyo - dijo Sirius
- Aún así váyanse a arreglar ustedes dos - dijo la señora Weasley viendo a Harry y Ron - van a ser testigos los dos y tienen que verse bien.
- ¿Vamos a ser testigos? - pregunto Ron sorprendido
- Si - respondió la señora Weasley - ustedes, Remus y Snape
- Ya me imagino para que va Snape - dijo Giny
- Creo que todos lo imaginamos, Giny - dijo Fred.
- Severus no va a ir para echarle tierra a Sirius - aseguro Melisa
- Tú crees eso porque te gusta y lo ves como un santo - dijo Sirius
- En primera, él no me gusta y solo es mi amigo - dijo Melisa -; y en segunda, yo no veo a nadie como un santo y mucho menos a Severus.
- Por favor, no vayan a comenzar a pelear - dijo Lupin - lo que menos queremos en este momento es una pelea.
Sirius y Melisa solo se voltearon a ver como diciendo "esto queda pendiente". Después de que todos terminaran de desayunar, se fueron a arreglar. Al dar las once y media ya todos estaban listos para irse.
- Muy bien, haremos esto – dijo Melisa -: Cuando lleguemos al Ministerio seguramente abra un grupo de aurores encargados en llevarse a Sirius al juicio, así que dos de nosotros iremos con Sirius para que él no les haga nada a ellos. Los que se queden irán a la vieja sala número diez y ahí nos reuniremos todos.
- Y sobre todo, Harry y Ron, cuando los pasen a atestiguar digan toda la verdad – dijo Lupin - Fudge intentará buscar una manera de no darle la libertad a Sirius.
- De acuerdo – dijeron los dos al mismo tiempo.
- Bueno, entonces ya vamonos – dijo Lupin.
Todos salieron de la Cascada. Aunque a la señora Weasley no le agrado mucho la idea, se irían en la camioneta. A Harry le impresiono el número de personas que podían entrar en esa camioneta. Como las anteriores veces, se sentó adelante junto con Melisa. El viaje de ida al Ministerio no fue tan tenso como el desayuno. Ron había comenzado una plática sobre el quidditch. Harry no sentía ganas de hablar así que se la había pasado viendo hacia la ventana. El pensamiento que le había rondado la cabeza toda la noche ahí estaba otra vez: "¿Qué pasaría si encontraban culpable a Sirius? Y ¿qué pasaría si lo liberaban?" Cualquiera de ellas era una situación que Harry nunca había pensado y que lo ponían muy nervioso. Tan rápido como despegaron, aterrizaron, y tal como lo había previsto Melisa, en la entrada del Ministerio había un grupo de aurores que al ver la camioneta sacaron unas esposas y se acercaron a ella.
- Ya saben que hay que hacer – dijo Lupin mientras salía de la camioneta. Todos salieron de la camioneta. Los aurores, al ver a Sirius fueron inmediatamente hacia él.
- Él ira con nosotros – dijo uno de los aurores señalando a Sirius.
- Dumbledore prometió que sería sin esposas – dijo Melisa a lo cual los aurores no respondieron
- El ministro nos ordeno que lo esposáramos – dijo otro de los aurores.
- Pues no veo que lo hagan – dijo Sirius – según recuerdo hace quince años eran más valientes.
- Sirius, no los provoques – le dijo la señora Weasley en voz baja.
- Yo no lo llamaría provocar – dijo Sirius en voz alta para que los aurores lo oyeran – lo llamaría divertirse.
- Cállense todos y usted vendrá con nosotros – dijo el primer auror.
- De acuerdo, de acuerdo – dijo Sirius – aunque se pondrían en riesgo ante un asesino tan peligroso como yo – al oír eso los aurores parecieron un poco asustados
- Ya, Sirius – dijo Lupin y después se dirigió a los aurores – iremos con ustedes Melisa y yo – al oír esto Melisa casi se atraganta con el dulce que tenía en la boca – para que a este no se le ocurra nada.
- Esta bien, pero no queremos ningún intento de escape – dijo otro auror.
- Lo prometemos – dijo Lupin
- Entonces, muévanse – dijo uno de los aurores.
Los tres se fueron escoltados por los aurores, aunque Harry se dio cuenta de que Melisa fue contra su voluntad. Después de eso, la señora Weasley tomo el liderazgo del grupo. Entraron al Ministerio. Harry se dio cuenta de que habían remodelado absolutamente todo y vio con desagrado que la estatua de los hermanos mágicos había sido levantada otra vez. Entraron en un elevador y bajaron hasta el último piso. Cuando llegaron y salieron del elevador se encontraron con el señor Weasley. Todos fueron hacia él.
- Dumbledore consiguió pases para todos, excepto para Harry, Ron, Remus y Melisa que ya tenían el permiso por ser testigos – dijo el señor Weasley y después viendo mejor al grupo - ¿dónde están?
- Se fueron con Sirius para que no se le ocurriera ninguna cosita – dijo la señora Weasley
- Bueno, entonces entremos – dijo el señor Weasley abriendo la puerta de la sala.
Todos entraron. No había cambiado nada desde la última vez que Harry había estado ahí. La mesa alta ya estaba llena de los miembros del Wizengamot, exceptuando dos asientos de en medio. Fueron hasta las primeras gradas en donde, para desagrado de Harry, ya se encontraba Snape sentado. Al verlos llegar se paro para saludarlos. Como siempre Harry solo recibió de Snape una mirada gélida y llena de odio, lo cual fue reciproco. Harry, Ron y Giny se sentaron en la primera grada mientras que los demás se sentaron en la segunda junto con Snape. Ron y Giny habían comenzado una plática sobre la sala recordando la Cámara de la Muerte que era casi parecida a esta. Harry solo veía a la mesa alta. Pero por un momento voltio a ver a las gradas del lado izquierdo que estaban vacías. Se sorprendió al ver a una mujer no muy alta, guapa, con el cabello corto y totalmente rojo, un rojo muy fuerte. Llevaba una capa negra muy larga.
- Ya va a comenzar el juicio – dijo Ron de repente
Harry voltio al frente y vio como, de una puerta al lado derecho de la mesa alta, salían Dumbledore, Fudge, Lupin y Melisa (los últimos dos fueron hacía donde estaban sentados Harry, Ron y Giny). Fudge y Dumbledore fueron hacia sus lugares en la mesa alta. Harry instintivamente voltio de nuevo a ver a la mujer, pero ella ya no estaba.
- Creo que lo mejor – dijo Dumbledore – sería comenzar con esto ¿no creen? Así que si me hacen favor, díganle a Sirius que ya puede pasar – dijo Dumbledore al grupo de aurores que los habían recibido en la entrada. Uno de ellos entro por la puerta y no salio hasta después de unos minutos, furioso, seguido por Sirius que ahora se veía más pálido. Se sentó en la silla que estaba al centro de la sala y de inmediato las cadenas le rodearon los brazos.
- Antes de comenzar, Dumbledore, me gustaría que entraran algunos invitados – dijo Fudge mientras otro de los aurores abría la puerta principal. Lo que vieron a continuación no le agrado a nadie. Entraron cuatro dementores a la sala: dos de ellos se postraron a cada uno de los lados de la puerta y los otros dos se postraron a los dos lados de la mesa.
- ¿Me puedes explicar que significa esto, Cornelius? – pregunto Dumbledore
- En vista de que la seguridad en esta sala es nula, quise traerlos para que no ocurra ningún acontecimiento raro – respondió Fudge a Dumbledore. Al oír eso hubo murmuros de enojo entre los miembros del Wizengamot aunque también había algunos que le decían a Fudge que había hecho lo mejor al traer a esos cuatro dementores. Dumbledore no volvió a decir nada.
- Supongo que ahora si podemos comenzar con el juicio – dijo Dumbledore y esas fueron las palabras para que comenzara el juicio – Juicio del veintiséis de diciembre por los delitos ocurridos la noche del 31 de octubre y la madrugada del 1 de noviembre de 1981, por escapar de la Prisión de Magos Azkaban y por todos las intrusiones a Hogwarts, cometidos por Sirius Black – hubo una pequeña pausa – Interrogadores: Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, jefe del Wizengamot; Cornelius Oswald Fudge, ministro de Magia; Amelia Susan Bones, jefa del Departamento de Seguridad Mágica; Dolores Jane Umbridge, subsecretaria del ministro. Escribiente del tribunal, Percy Ignatius Weasley. Testigos de la defensa: Melisa Nataly Mistick Evoran, número 4 de la Orden del Fénix, auorora; Harry James Potter; Ronald Billius Weasley; Hermione Jane Granger; Remus John Lupin, número 5 de la Orden del Fénix, auror; Severus Snape, Orden del Fénix.
- Detesto que digan mi nombre completo – dijo Melisa en voz baja
- Yo también – dijo Ron que se había puesto rojo al oír que decían su nombre completo.
- Creo que deberíamos de comenzar oyendo la versión de la historia del acusado – dijo Dumbledore -. Sirius, nos podrías contar todo lo que paso la noche del 31 de octubre y la madrugada del 1 de noviembre de 1981
Sirius comenzó a contar la misma historia que había contado a Harry y los demás la noche que lo habían conocido. Harry noto que todos los miembros del Wizengamot veían a Sirius con mucho interés, exceptuando a Fudge que parecía cansado de oír eso. Al terminar hubo muchos murmuros entre los miembros del Wizengamot. Amelia Bones tomo la palabra.
- Me gustaría saber como es que usted, James Potter y Petter Pettigrew se hicieron animagos, ya que no figuran en la lista de los animagos conocidos – pregunto Amelia Bones
- No digas ninguna tontería – dijeron al mismo tiempo Lupin y Melisa
- James, Colagusano y yo nos convertimos en animagos cuando salimos de Hogwarts. Creímos que sería un buen disfraz para espiar a Voldemort – respondió Sirius y un escalofrío recorrió toda la sala al oír el nombre de Voldemort
- Me puede decir ¿Cómo es qué alguien se cortaría su propio dedo? - pregunto Umbrige
- Yo que sé - respondió Sirius - no estoy tan loco como él para hacerlo.
- Si no hay más preguntas - dijo Dumbledore - creo que oiremos al primer testigo - sus ojos se perdieron por un minuto en las gradas del lado izquierdo, como si hubiera visto a alguien y después continuo - Melisa Nataly Mistick Evoran, por favor pase al frente.
Apareció una butaca, idéntica a la que Dumbledore había hecho aparecer el día de la vista de Harry, a un lado de la silla de Sirius. Melisa, nuevamente molesta porque habían dicho su nombre completo, se puso de pie, fue hacía la silla y se sentó en ella.
- Nos gustaría oír tú versión de esa noche, Melisa - dijo Dumbledore
- ¿Por qué yo? - pregunto Melisa recargándose en la butaca - ¿Por qué específicamente yo? Yo no hice nada fantástico esa noche.
- Porque esa noche tú te encontraste con Sirius antes de que ocurrieran los hechos que lo mandaron a Azkaban - respondió Dumbledore
- En ese caso les contare todo lo que sé - dijo Melisa
El relato de Melisa fue una parte de la historia que Harry nunca había oído. Al parecer Melisa había presentido, gracias a su oclumancia, que algo malo le pasaría a James y Lily esa noche. Había salido camino a la casa de ellos y en el camino se encontró con Sirius, el cual estaba totalmente enojado y triste. Habían hablado un rato y después Sirius se fue a encontrar a Colagusano. Después de eso Melisa no supo más de Sirius hasta que lo llevaron al Ministerio antes de condenarlo a Azkaban. Varios miembros del Wizengamot habían comenzado a murmurar después de que Melisa terminara.
- Muchas gracias, Melisa, ya te puedes ir a tú lugar - dijo Dumbledore con una gran sonrisa. Harry vio como sus ojos volteaban a ver las gradas de la izquierda. Volteo a ver de que se trataba pero no vio nada - Muy bien - continuo - ahora queremos oír todo lo que paso desde que te escapaste de Azkaban hasta el momento en que te escapaste de Hogwarts, Sirius
Mucho más tranquilo, Sirius contó todo lo que paso con detalle. Al terminar nuevamente se oyeron los murmuros.
- No puedo entender - dijo Fudge con voz burlona - como es que usted supo que Pettigrew estaba en Hogwarts.
- ¿Se acuerda de cuando fue a la revisión anual de Azkaban? - pregunto Sirius a Fudge.
- Claro que me acuerdo - respondió Fudge
- Esa vez que fue me presto el diario el "Profeta" y en la primera página estaba una foto de los Weasley en Egipto. En esa foto, Ron salía con su rata Scabbers que en realidad era Petter. Así es como lo supe - dijo Sirius. Nuevamente los murmuros se apoderaron de la mesa alta.
- ¿Y como rayos usted podría saber que esa rata en verdad era Pettigrew? Cualquier otra rata pudo haber sido - dijo Fudge con el mismo tono burlón.
- Vi más de mil veces como se transformaba Petter y cuales eran sus características¿Cómo cree que lo olvidaría tan fácilmente? - dijo Sirius en tono burlón lo cual hizo que Fudge se pusiera rojo de furia.
- Creo que antes de que esto se convierta en una pelea deberíamos de oír a los demás testigos - dijo Dumbledore - Melisa Nataly Mistick Evoran, haznos el favor de pasar al frente de nuevo.
- Si me iban a volver a pasar porque rayos me mandaron a mi lugar - pregunto Melisa mientras se paraba y caminaba a la silla.
- Porque no sabíamos que serías la primera en pasar en el relato de Sirius - respondió Dumbledore mientras Melisa se sentaba en la butaca.
Resultaba que Melisa había tenido contacto con Sirius durante todo el tiempo que había estado fugitivo. Melisa contó todo lo que Sirius le contaba en las cartas que le enviaba. Al terminar, los ya conocidos murmuros comenzaron.
- Ya me puedo ir o me van a volver a hablar - pregunto Melisa
- Puedes irte - dijo Dumbledore a lo que Melisa se fue a su lugar -. Harry James Potter, pasa al frente.
Harry sintió que sus pies se volvían plomo. Se paro, camino a la butaca y se sentó en ella. Miro a Sirius, el cual le dirigió una sonrisa. Después volteo a ver a Dumbledore.
- Harry, cuéntanos todo lo que sabes - dijo Dumbledore
Harry contó todo lo que había pasado la noche que había conocido a Sirius. Mientras hablaba miraba a Fudge y a Umbridge los cuales parecían tomarlo como un loco. Todos los demás lo miraban con interés. Al terminar se sintió más tranquilo, por primera vez no oyó los murmuros.
- Muchas gracias, Harry, puedes irte a sentar - dijo Dumbledore a lo que Harry se paro, no antes de dirigirle una sonrisa a Sirius, y se fue a donde estaba sentado - Ronald Billius Weasley, pasa al frente - Ron se paro mirando a ambos lados. Se había puesto rojo. Camino a la butaca y se sentó en ella - Cuéntanos que ocurrió, Ron.
Ron contó todo. Su voz se oía insegura y con miedo. Cuando termino dio un largo suspiro de alivio. Nuevamente no se oyó ningún murmuro pero esta vez, para desgracia de Ron Fudge hablo.
- ¿Cómo puedes apoyar a alguien que casi te arranca una pierna? - pregunto Fudge con tono burlón.
- Porque sé que no lo hizo intencionalmente - respondió Ron con más seguridad.
- Creo, Fudge, que ese no es el punto que estamos tratando - dijo Dumbledore - Creo que ya nos haz dicho todo, Ron, puedes irte - Ron se paro de inmediato y corrió a sentarse - Hermione Jane Granger, pase al frente - todos se voltearon a ver
- Si me permite - dijo la señora Weasley - ella no se encuentra aquí.
- En ese caso creo que segui... - dijo Dumbledore pero fue interrumpido por Fudge.
- ¿Por qué no esta aquí? - pregunto Fudge - ¿Tuvo miedo de venir o qué?
- Esta de vacaciones con su familia en los Alpes Suizos - dijo Harry con furia. Sentía que si volvía a oír la voz de Fudge otra vez no podría controlar sus ganas de golpearlo.
- Fudge, creo que a nosotros no nos interesa en lo más mínimo saber donde esta la señorita Granger en este momento, así que si no tienes inconveniente me gustaría seguir con el siguiente testigo - dijo Dumbledore a lo que Fudge se puso furioso pero no dijo nada - Remus John Lupin, pasa al frente – Lupin se paro, fue a la butaca y se sentó en ella – Comienza, por favor
Lupin comenzó a hablar. Harry se dio cuenta de que Dumbledore volteaba a ver las gradas del lado izquierdo. Por más que quería ver que veía Dumbledore, no consiguió verlo. Al terminar nuevamente se oyó un profundo silencio.
-Muchas gracias, Remus, puedes irte a sentar – dijo Dumbledore a lo que Lupin se paro y se fue a sentar –. Y ahora seguiremos con el ultimo testigo, Severus Snape, pase al frente - Todos voltearon a ver a Snape con una mirada asesina. Snape se paro, fue hacia la butaca y se sentó en ella – Severus, comienza.
Por primera vez, Harry oyó a Snape decir absolutamente toda la verdad sobre lo que había pasado esa noche. No sabía si era por que Melisa estaba ahí o porque sintió un poco de culpabilidad por haber dicho tantas mentiras la ultima vez. Al terminar se oyeron muchos murmuros. Fudge y Umbridge se encontraban totalmente sorprendidos de oír eso.
- Muchas gracias, Severus, puedes irte a sentar – dijo Dumbledore y Snape inmediatamente se fue a sentar a su lugar – ahora que hemos oído todo, el Wizengamot tomara una decisión, así que se darán unos minutos de descanso.
Al oír esto, todos los miembros hicieron un círculo. Harry, Ron, Giny, Melisa y Lupin se pararon y fueron hacia Sirius. Este se había puesto de nuevo muy pálido.
- No te preocupes – dijo Lupin – todo saldrá bien
- No lo creo – dijo Sirius
- Pero todo fue muy convincente – dijo Ron
- Pero faltan las pruebas de que Colagusano esta vivo – dijo Sirius – sin ellas es imposible que me dejen libre.
- Si dejarás de ser tan pesimista ya estaríamos un paso adelante de ellos – dijo Melisa
- Solo hay que confiar – dijo Giny
- Si – dijo Harry -. Dumbledore los puede convencer. Además muchos de los miembros parecían sorprendidos al oír la verdadera versión de la historia.
- No va a bastar con lo que dijimos – dijo Sirius – ellos necesitan pruebas, y a menos de que alguien pueda encontrar a Colagusano y traerlo aquí en menos de diez segundos no creo que tenga esperanza
- Ese es tu problema – dijo Melisa
- ¿Que no tengo pruebas? – pregunto Sirius
- No – respondió Melisa –, que nunca confías en que algo bueno pasará
- El descanso termino – dijo Dumbledore – por favor regresen a sus lugares – todos se despidieron de Sirius y se fueron a sentar. Harry se sentía muy nervioso. Lo que hubieran decidido no solo afectaría a Sirius, también afectaría todos los que estaban ahí. Hubo un momento de silencio. Dumbledore dio un largo suspiro y hablo – El Wizengamot ha decidido, por mayoría de votos, que el acusado, Sirius Black, sea tomado como culpable de todos los delitos de los que se le acusan por falta de evidencias – Harry sintió que el aire se le iba y no fue el único. Volteo a ver a los demás y parecían tener la misma impresión que él, exceptuando a Melisa. Su cara no expresaba nada más que un inmenso vació, esa sonrisa había desaparecido instantáneamente y en sus ojos se podía ver ese vació y esa tristeza. Dumbledore continuo –. Por lo cual, el Wizengamot ha decidido que su castigo será… - hubo un horrible silencio en el que todos ya sabían cuales serían las siguientes palabras de Dumbledore – el beso del dementor.
Harry sintió que ya no podía respirar. Más que sentir tristeza, sentía un enojo gigantesco. Oyó como la señora Weasley y Arabella sollozaban. Volteo a ver a Sirius. Su mirada estaba perdida en el suelo. De repente sintió que una mano cogía la suya, como si quisiera detenerlo. Era Melisa.
- No hagas nada – dijo Melisa con una voz ronca que parecía un susurro.
Pero Harry no podía quedarse sin hacer nada. Soltó su mano de la de Melisa, se paro y se acerco a la mesa alta.
- Estas feliz ¿no, Fudge? – grito Harry furioso – ganaste, tú tienes la razón. Vas a quitarle el alma a un hombre inocente, mientras que el verdadero culpable esta por ahí suelto, sirviéndole a Voldemort – Harry vio con gusto como todos los miembros del Wizengamot le temían al nombre de Voldemort.
- Harry, siéntate por favor – dijo Dumbledore.
- VOLDEMORT, VOLDEMORT, VOLDEMORT – grito Harry sin hacer caso a Dumbledore – les da miedo verdad, pero no creo que les de tanto miedo como saber que te van a quitar el alma, o que van a quitarle el alma a uno de tus mejores amigos, o que te van a quitar la única familia que tienes
- Potter, más te vale que te vayas a tu lugar – grito Fudge mientras se paraba – el Wizengamot ha dado su veredicto y tú y tus amigos no tienen más que acatarlo.
- Pues sabes que, Fudge – dijo Harry – vete mucho a la…
- ¡DISCULPEN! – grito Percy desde su taburete, al parecer había estado tratando de llamar la atención de todos
- ¿Qué pasa, señor Weasley? – pregunto tranquilamente Dumbledore
- Es que acaba de llegar esto – dijo levantando un sobre – llego de parte del Departamento de Misterios.
- Tráelo, Percy, por favor – dijo Dumbledore – Harry, vete a sentar y, Fudge, siéntate tú también.
Los dos obedecieron lentamente.
- ¿Qué parte de las palabras no hagas nada no comprendes? – pregunto Melisa a Harry
- Ninguna – respondió Harry
- No vuelvas a hacer eso, Harry – dijo Lupin – puedes meter a Sirius en más problemas.
- No entiendo como puede lograr eso – dijo Ron
- Y mucho más importante – dijo la señora Weasley – te puedes meter en problemas tú
- Dejen de pelear y mejor miren a los miembros del Wizengamot – dijo Giny con alegría contenida
Voltearon a ver a la mesa alta. Dumbledore había abierto el sobre y miraba impresionado lo que ahora tenía en sus manos. Harry no podía distinguir de qué se trataba. Cada miembro lo veía y quedaba sorprendido. Fudge al verlo de inmediato se puso blanco.
- En vista de la nueva evidencia que ha llegado – dijo Dumbledore – el Wizengamot hablara por un momento, así que se da otro pequeño descanso.
Los miembros del Wizengamot volvieron a formar un círculo. Esta vez no solo Harry, Ron, Giny, Lupin y Melisa se pararon, sino que también se pararon la señora y el señor Weasley, Arabella y Mundungus. Fueron hacía Sirius, el cual veía detenidamente a la mesa alta.
- Lo ves te lo dije, algo bueno tenía que pasar – dijo Melisa, esa hermosa sonrisa y ese brillo en los ojos habían regresado.
- Venía con una capa negra y larga – dijo Sirius
- ¿Qué? – preguntaron todos
- La persona que dejo esa evidencia – dijo Sirius – no la puede distinguir bien por que la capa la tapaba.
- Eres increíble – dijo Lupin – te fijaste de cuando llego esa persona pero no te fijaste como Harry les gritaba
- Si me fije en eso – dijo Sirius – y tengo dos cosas que decir – miro a Harry fijamente – Primero que nada, estuvo muy mal eso, Harry, debiste de dejarlos y no ponerte a pelear con Fudge y segunda…
- ¿Qué querían que hiciera¿Qué me quedara callado? – pregunto Harry
- Hubiera sido lo más coherente – dijo la señora Weasley
- Y en segunda – continuo Sirius – fue tan reconfortante ver la cara de Fudge – al oír eso todos lo miraron como si estuviera loco aunque Harry puso una sonrisa muy grande – pero aún así fue muy malo.
- Se acabo el descanso – dijo Dumbledore – regresen a sus lugares
- Ahora si, no hagas nada – dijo Sirius a Harry a lo cual el muchacho asintió con la cabeza.
Todos se fueron a sentar. Harry miro, con satisfacción, que Funge y Umbrige estaban totalmente furiosos.
- En vista de la evidencia que acaba de llegar – dijo Dumbledore – el Wizengamot ha decidido retirar todos los cargos al acusado, Sirius Black. Se le regresa su libertad y todos sus títulos.
Todos, exceptuando a Snape, dieron un grito de felicidad. Algunos como Giny y Arabella habían dado un salto al oír eso.
- Sin embargo – continuo Dumbledore feliz de ver a los demás – el Wizengamot ha decidido que debe pagar todos los daños a Hogwarts con un castigo que el director, o sea yo, decida. Creo que ya no hay más que hacer aquí así que, doy por concluido este juicio y pueden irse.
Todos corrieron hacía Sirius. Las cadenas habían dejado de sujetarlo. Estaba totalmente pálido y en su cara no había ninguna expresión.
- Hey, Sirius – dijo Melisa – no sé si no hayas oído pero ya termino todo
- Ya eres libre – dijo Giny feliz
- Ya no vas a tener que esconderte – dijo Ron
- Soy libre – dijo Sirius en un susurro
- Si – dijeron todos
- Ahora haz algo antes de que nos asustemos – dijo Arabella
- Soy libre – dijo Sirius más fuerte se paro y después grito con una felicidad que Harry nunca le había oído – ¡SOY LIBRE!
Lo siguiente que paso fue inexplicable. Sirius comenzó a correr alrededor de toda la sala gritando "soy libre". Después de cómo cinco minutos se paro y fue a abrazar a cada uno de los presentes exceptuando a Fudge, a Umbrige y a Snape, con el cual solo estrecho su mano. Después siguió corriendo por otro buen rato hasta que Lupin lo detuvo y lo sentó en una de las gradas.
- Muy bien, ya celebraste mucho – dijo Lupin
- No queremos que te canses – dijo Melisa – aún te falta la fiesta
- ¿Cuál fiesta? – preguntaron todos
- La que te esta preparando Jacome en la Cascada – respondió Melisa
- Pues que esperamos – dijo Sirius y después se acerco a Dumbledore – viene profesor
- No me lo perdería por nada – dijo Dumbledore
- Pero antes de irnos quiero hacer algo que tengo ganas de hacer desde hace quince años – dijo Sirius – dame mi varita, Remus.
- Va a ser alguna locura – pregunto Lupin
- No – respondió Sirius
- Toma – dijo Lupin dándole su varita.
- Gracias – dijo Sirius y después fue hacia la puerta en donde estaban Fudge, Umbrige, otros tres miembros del Wizengamot y estaban reunidos ahí los cuatro dementores. Sirius apunto a los dementores – ¡Expecto Patronum! – grito y de repente apareció un patronus en forma de perro que envistió contra los dementores haciendo que estos huyeran despavoridos.
Sirius comenzó a reír y los demás lo siguieron. Sin embargo, Harry dejo de reír. Había vuelto a ver a esa mujer. Ahora había salido de la sala. Volteo a ver a los demás. Ellos no habían notado nada.
- Vamonos antes de que en uno de tus ataques de felicidad mates a alguien – dijo Melisa
Todos salieron de la sala. No dejaba de haber esa felicidad desbordante que aumentaría aún más. Habían llegado al elevador cuando una voz los detuvo
- Felicidades, Sirius – dijo una voz muy ronca, como enferma.
Todos voltearon. Sirius, Melisa, Lupin, Arabella, Mundungus y los señores Weasley se quedaron impresionados al ver a la persona que estaba enfrente de ellos. Una mujer muy bonita, con el cabello muy corto, de color rojo intenso y unos ojos del mismo color que brillaban de una manera especial y terrorífica. Iba vestida con una capa negra y larga, no era tan alta.
- ¿Alexi? – pregunto impresionado Sirius
- Que comes que adivinas – dijo Alexi.
- ¿Dónde habías estado? – pregunto Melisa
- Trabajando – respondió Alexi – hay mucho que investigar en el Departamento de Misterios. Justamente estamos investigando el velo. Por suerte mi oclumancia me sirve mucho para eso.
- ¿Por qué no te comunicaste? – pregunto Melisa – no respondiste ni una de mis cartas
- No tuve tiempo – dijo Alexi -. Por suerte me entere de que hoy era tu juicio, Sirius, y vine a ver como salía todo.
- Pues me alegro mucho de verte – dijo Sirius - ¿vienes a la fiesta?
- Tengo cosas que hacer – dijo Alexi – pero tal vez nos podemos ir a tomar un cafecito a algún lugar. Además solo venía a felicitarte a ti y a Melisa
- ¿A mi por qué? – pregunto Melisa
- Porque hoy es tu cumpleaños – respondió Alexi – como rayos te puede importar más él que tu propio cumpleaños.
- Es cierto – dijo Melisa – hoy es mi cumpleaños lo cual me recuerda que tengo que ir a ver a la señora Mirten.
- ¿Aún sigue viva? – preguntaron Sirius, Lupin y Alexi al mismo tiempo.
- Aunque no lo crean ella es mucho más joven de lo que creen – dijo Melisa
- Entonces vamonos, porque sino vas, conociéndola, te quema en leña verde – dijo Lupin.
- Nos vemos – dijo Melisa estrechando la mano de Alexi
- Prometo responder tus cartas – dijo Alexi – y sabes que, hace mucho que no te veía tan feliz. Haber si me invitas a la boda.
- Lo ven, lo ven – dijo Mundungus – otra persona que me apoya
- No me molestare en decir nada – dijo Melisa
- Ni yo tampoco, así que vamonos – dijo Sirius
Se despidieron de Alexi y entraron al elevador. Mientras salían del Ministerio muchos se les quedaban viendo. Al salir entraron de inmediato a la camioneta. En el camino, Melisa le hablo a la señora Mirten por teléfono para decirle que si podía ir a verla al día siguiente, lo cual la señora Mirten acepto pues todavía seguía desempacando. Al llegar a la Cascada, Jacome tenía todo preparado para una gran fiesta. Toda la tarde se fue festejando. Al llegar la noche, Melisa llamo la atención de todos.
- Me pueden hacer caso por un minuto – dijo Melisa a lo que todos la voltearon a ver – Primero que nada quiero decir que este día ha sido uno de esos días que nunca se borraran de la mente de ninguno de nosotros y en segunda, creo que te debemos algo, Sirius.
- Yo que recuerde no me deben nada – dijo Sirius sirviéndose más cerveza de mantequilla
- Te debemos tu regalo de navidad – dijo Melisa mientras Lupin metía al jardín una moto negra, muy grande y nueva. Sirius dejo en el suelo el vaso de cerveza de mantequilla y camino hacía la moto totalmente feliz.
- ¿Es mi moto? – pregunto Sirius tocándola
- Hagrid nos la dio después de que supo que despertaste junto con una extensa lista de agradecimiento por cuidar a Buckbeack – dijo Melisa
- ¿Qué te parece? – pregunto Lupin
- Que voy a usarla mañana a primera hora – dijo Sirius
La noche siguió y la fiesta también. Incluso a la señora Weasley se le olvido mandar a dormir a los chicos pasada la una de la mañana. Harry no contaba el tiempo, ni siquiera sentía que pasaba. Sentía una felicidad que nunca había sentido antes. El sol comenzó a salir y aún la fiesta seguía. Nadie se dio cuenta de que habían pasado la noche entera festejando y es más, ni si quiera les importaba.
Sé que me he tardado mucho pero la verdad entre tanta tarea y cosas que tenía que hacer no tuve tiempo de nada (literalmente), pero ahora estoy de vacaciones y actualizare mucho más rápido. Quiero tomar este espacio para anunciar, si es que hay alguien que leyera mis ficcs en Fanautores, que no voy a seguirlos ahí y si quieren saber como termina aquí lo seguiré.
Quiero agradecer a Pedro I y a Nadia Black por sus críticas.
Adiós
