18

Hay lazos que nunca se rompen

Los primeros rayos de sol entraban por la ventana pegándole en la cara. Abrió los ojos y miro toda la habitación. Sirius estaba profundamente dormido y Melisa también. Harry se estiro y se puso de pie. Miro a Sirius y después a Melisa y salio de la habitación. Miró su reloj, eran las siete de la mañana.

- Le hubiera preguntado a Melisa donde estaba el baño aquí – dijo Harry mirando de un lado al otro del pasillo. Comenzó a caminar. Era extraño que un hospital estuviera tan callado. El pasillo se termino y llego a la cafetería, una muy diferente a la que ya conocía en San Mungo. A su derecha estaba una puerta que decía "baño". Se acerco a ella, pero antes de entrar oyó unas voces. Alguien estaba en la cafetería. Reconoció una de las voces, era la de Dumbledore. Sin poder controlar su curiosidad se acerco un poco para oír
- Entiéndelo, Dumbledore, no podemos tenerlo más tiempo aquí – decía un hombre, parecía ser un sanador – el Ministerio esta presionando con que nosotros lo tenemos aquí y que se lo entreguemos. No podemos ocultarlo por más tiempo. Él ya se quiere ir de aquí¿por qué no dejas que se vaya?
- Petter no se ira de aquí hasta que él y Sirius platiquen – dijo Dumbledore tranquilamente
- Eso nunca va a pasar – dijo el sanador – lo único que puede pasar entre ellos es que Black mate a Pettigrew
- Sirius no sería capaz de matarlo – dijo Dumbledore
- Sea lo que sea no podemos seguir ocultando a Pettigrew aquí – dijo el sanador – puedes llevártelo a Hogwarts e igualmente estará protegido
- Desafortunadamente, no lo haré – dijo Dumbledore – después de lo ocurrido, Hogwarts ha demostrado no ser tan seguro como creíamos además de que la única manera de que Sirius y Petter hablen es que estén encerrados en el mismo lugar.
- Fudge ya tiene una orden para entrar aquí – dijo el sanador – en cualquier momento puede entrar y llevárselo a Azkaban.
- No te preocupes por Fudge ni por el Ministerio – dijo Dumbledore y se oyó como si alguien se levantara de una silla – yo me encargare de ellos. Ahora si me disculpas necesito ir a hablar con Alexi.
- Te acompaño – dijo el sanador – seguramente ha de estar en la recepción, a estas horas siempre llega
- Vaya, yo creí que estaba todo el tiempo aquí – dijo Dumbledore
- No, siempre se va en las noches – dijo el sanador

Harry vio que se acercaban a él. De inmediato entro al baño. Así que el Ministerio sabía que Colagusano estaba ahí. Sentía que debería de estar feliz pero no podía, en vez de eso se preocupo. Salio del baño y regreso a la habitación. Sirius y Melisa aún seguían dormidos. Necesitaba decirle a alguien lo que había escuchado. Se acerco a Melisa.

- Melisa – susurro Harry – despierta, Melisa
- Un minuto más, Black – dijo Melisa entre sueños
- Melisa, soy Harry – dijo Harry
- ¿Qué hora es? – pregunto Melisa antes de abrir los ojos
- Las siete de la mañana – respondió Harry
- Todavía es muy temprano – dijo Melisa volteándose para otro lado
- Escuche algo importante – dijo Harry – se trata de Colagusano y el Ministerio – Melisa abrió los ojos
- ¿Qué oíste? – pregunto Melisa volteando a ver a Harry
- Mejor afuera por si cierta persona se despierta – dijo Harry

Salieron de la habitación y fueron camino a la cafetería mientras Harry contaba lo que había oído. Se sentaron en una mesa de la cafetería.

- Detesto que Dumbledore no nos diga todo lo que debemos de saber – dijo Melisa
- Seguramente ahora se los va a decir – dijo Harry – pero aún no entiendo porque quiere que Sirius y Colagusano hablen.
- Para que se arregle todo – dijo Melisa – si entre Sirius y Petter hay paz, habrá paz en el grupo y seremos más contra Voldemort.
- ¿Y qué le hace pensar que Sirius va a hablar con Colagusano? – pregunto Harry
- No lo sé – dijo Melisa – seguramente tiene un plan. Desde que conocí a Dumbledore me di cuenta de algo, nunca te preguntes porque hace lo que hace
- Aún así me preocupa – dijo Harry
- No te preocupes – dijo Melisa – algo me dice que todo esto va a salir bien.
- Cambiando mucho de tema, puedo preguntarte algo sobre las visiones – dijo Harry que aún no había olvidado esa visión que había tenido.
- Lo que tú quieras – dijo Melisa
- Las visiones¿pueden mostrarte el futuro? – pregunto Harry
- El presente, el pasado y el futuro – respondió Melisa – el único problema con las visiones del futuro es que aparecen de manera metafórica.
- ¿A qué te refieres? – pregunto Harry sin comprender
- No te muestra el futuro como va a pasar exactamente – dijo Melisa – puede mostrarte algo que tú puedas tomar como una sola escena que va a ocurrir, pero en verdad son muchas diferentes escenas. O también te puede mostrar cosas que crees que significan algo pero después significan otra cosa. Por eso a nosotros no se nos toma como adivinos y nuestras visiones no se pueden convertir en profecías porque realmente no sabes que va a pasar.
- Tú haz tenido una visión del futuro – pregunto Harry
- Varias, pero han sido tonterías, solo una ha sido importante – dijo Melisa – pero por qué tanto interés
- No por nada, solo pensé que si podíamos ver el pasado tal vez el futuro también - dijo Harry

Como por las doce, llegaron Ron, Hermione y Giny junto con la señora Weasley, Fred y George. La tarde fue muy divertida. A la hora de la comida todos fueron a comer a la cafetería, exceptuando a Harry que dijo que no tenía hambre, aunque la verdad era que quería hablar con Sirius.

- Puedo preguntarte algo – dijo Harry después de que todos se hubieran ido
- Lo que quieras – respondió Sirius
- ¿Te gustaría hablar con Colagusano? – pregunto Harry. Sirius no respondió de inmediato, pero la expresión que puso le respondió la pregunta a Harry
- Yo no hablaría con él – dijo Sirius – yo lo mataría
- ¿Por qué no intentas hablar con él? – pregunto Harry -, claro, cuando estés mejor
- Yo no tengo nada que hablar con ese traidor – respondió Sirius
- Dime algo, si yo no me hubiera puesto entre ustedes y Colagusano en la Casa de los Gritos¿lo hubieran matado? – pregunto Harry
- Claro que si – respondió Sirius
- Entonces¿por qué te detuviste y no lo hiciste? – dijo Harry
- Porque tú te interpusiste – dijo Sirius – eras tú el que tenía que elegir
- No – dijo Harry – tú también podías elegir, también destruyo tu vida – Sirius se quedo callado sin responder.
- Si hablara con Colagusano, sé que terminaría matándolo – dijo Sirius
- Dumbledore tiene encerrado a Colagusano aquí por algo – dijo Harry -. No crees que a mi papá le gustaría ver a sus amigos juntos
- Harry, Colagusano dejo de ser nuestro amigo cuando nos traiciono – dijo Sirius – y fuera de eso todos estamos juntos
- Aún así deberías de hablar con él – dijo Harry
- Está bien, está bien, pero no me hago responsable de cualquier cosa que pase – dijo Sirius.
- Voy por algo que tomar¿quieres algo? – pregunto Harry
- No, gracias – respondió Sirius

Salio de la habitación al mismo tiempo que Alexi salía de la de junto.

- Hola, Harry – dijo Alexi - ¿Cómo está Sirius?
- Está bien – dijo Harry - ¿y Colagusano?
- Hartante – dijo Alexi -. Nunca te quedes todo el día con una persona con complejos de culpa.
- ¿Puedo pasar a verlo? – pregunto Harry
- Con mucho gusto, aunque no creo que puedas cruzar ni una palabra con él antes de que se esconda debajo de la cama – dijo Alexi
- No importa, solo quiero decirle algo – dijo Harry
- Si quieres, ahorita regreso – dijo Alexi
- Adiós – dijo Harry y vio como Alexi se iba.

Abrió la puerta y al entrar no había nadie en ella. Ahora Harry comprendía porque Alexi le había dicho que no iba a poder cruzar ni una palabra con Colagusano.

- Petter, soy yo Harry – dijo Harry – solo vine a agradecerte por salvar a Sirius en el Departamento de Misterios y en Hogwarts. Nunca le creí a Dumbledore cuando me dijo que algún día me iba a sentir feliz por haberte salvado la vida – espero un momento para ver si le respondían -. No puedo creer que puedes enfrentarte a Lord Voldemort y no te puedes enfrentar a mí. Si quieres vivir tranquilo lo mejor que puedes hacer es darle la cara a tus responsabilidades, te lo dice alguien que no lo hace – la puerta se abrió y entro Alexi
- Ay, por favor, Petter – dijo Alexi – deja de ser tan cobarde y dale la cara a Harry, que esta perdiendo su valioso tiempo para venir a hablarle al aire – no se oyó nada
- Mejor me voy – dijo Harry – ya dije todo lo que tenía que decir.
- Adiós – dijo Alexi

Harry salio de la habitación. No podía creer que hubiera dicho todo eso. Era como si algo o alguien hubiera venido y le hubiera cambiado todo ese odio que sentía por Colagusano en compasión y preocupación. La tarde que quedaba fue divertida. Después de que se ocultara el sol, llegaron Remus y Arabella para cuidar a Sirius. Todos se despidieron de Sirius y se fueron de San Mungo. Esa noche Harry durmió tranquilo sin saber que a algunos metros de ahí, iba a ocurrir algo.

En una habitación de San Mungo Remus y Arabella ya se habían quedado dormidos lo cual significaba que él ya podía hacer lo que había deseado desde que lo habían internado ahí. Sirius se paro de la cama, se acerco a Remus y Arabella para ver si estaban dormidos, fue hacía la mesita de noche y cogió su varita de ella. Abrió la puerta y salio de la habitación con total sigilo. Volteo a ver a ambos lados del pasillo. Se acercó a la puerta de junto y la abrió lentamente. Entro en la habitación. Cerca de la ventana estaba una silla en la que estaba sentado un hombre muy bajito, de cabello café canoso y calva en la coronilla, sus ojos se fijaron en Sirius y antes de que pudiera hacer cualquier cosa…

- ¡Petrificus totalus! – dijo Sirius y Colagusano quedo petrificado ante él – la venganza es dulce, Petter, muy dulce. Quince años esperando este momento y al fin ocurrió. Dime, no te agrada la idea de morir aquí.

A la mañana siguiente, Harry se despertó de lo más tranquilo, más tranquilo que lo normal y por primera vez había sido el último en despertarse. Después de arreglarse fue al comedor donde todos estaban esperando el desayuno.

- Vaya, Harry, creímos que dormirías más – dijo Hermione
- Hace mucho que no dormía así de tranquilo – dijo Harry
- Me alegra que hayas dormido bien, Harry – dijo la señora Weasley sirviéndole el desayuno - ¿Dónde estará Melisa?, ella nunca se levanta tan tarde.
- Buenos días, adiós – dijo Melisa pasando de largo el comedor y dirigiéndose a la puerta.
- Espera, espera – dijo la señora Weasley desde el comedor - ¿qué pasa que sea tan importante?
- Si te lo digo alguien en esta habitación se va a poner histérico – dijo Melisa regresando a la puerta del comedor – así que adiós, comeré algo en el camino
- ¿Qué paso Melisa? – pregunto Harry pues sabía que Melisa se refería a él
- Nada de que debamos preocuparnos – dijo Melisa – aunque están armando un alboroto.
- Mejor cuéntanos o vas a ver lo histérico que se puede poner Harry – dijo Ron
- Lo que pasa es que a mitad de la noche Remus se levanto, vio que Sirius no estaba en la cama, lo buscaron por todo el hospital y no lo encontraron hasta que Alexi llego esta mañana a San Mungo y al querer entrar a ver a Petter descubrieron que la puerta estaba cerrada por dentro con magia y no pueden abrirla lo cual les hace pensar que Sirius esta ahí adentro con Petter y que alguno de los dos ya esta muerto – dijo Melisa tan rápido que todos se sorprendieron
- ¿¡Qué!? – pregunto Harry levantándose de la mesa
- No me digas que tengo que volverlo a repetir – dijo Melisa
- Pero¿cómo paso eso? – pregunto Hermione
- Remus y Arabella se distrajeron y Sirius salio de la habitación – dijo Melisa
- No me refiero a eso – dijo Hermione - ¿Cómo es que Alexi no estaba cuidando a Colagusano?
- Alexi siempre se va de San Mungo cuando anochece – dijo Melisa – le dan miedo los hospitales de noche.
- ¿Y cómo saben que esta con Colagusano? – pregunto Ron
- Porque han intentado abrir la puerta y esta trabada – dijo Melisa -. No escucharon todo lo que dije
- Y si Colagusano trabo la puerta él mismo – dijo Giny
- Eso no explica porque se oyó la voz de Sirius en la habitación de Petter – dijo Melisa
- Parece que a ti no te preocupa lo que pueda pasar¿verdad? – dijo la señora Weasley al ver la tranquilidad que tenía Melisa
- Para que me va a preocupar que los dos estén hablando – dijo Melisa
- Pueden tratar de matarse – dijo Harry
- Ninguno tiene el valor ni la fuerza como para intentarlo – dijo Melisa – yo solo voy para tranquilizar a Remus
- Voy contigo – dijo Harry
- Yo también – dijo Ron
- Y nosotras – dijeron Hermione y Giny
- ¿Vienes, Molly? – pregunto Melisa
- Claro que si – dijo la señora Weasley

El camino a San Mungo fue muy tenso. De cierta manera Harry se sentía culpable por haber incitado a Sirius a ir a ver a Colagusano. Al llegar a San Mungo vieron que alguien los esperaba. Era Arabella que tenía una cara de no haber dormido en toda la noche. En cuanto bajaron de la camioneta, Arabella fue directamente hacia ellos

- Que bueno que llegaste – dijo Arabella – tal vez tú y Harry puedan hacer entrar en razón a Sirius para que salga de ahí sin hacer ninguna tontería.
- ¿Y cómo saben que Sirius es el que va a hacer la tontería y no Petter? – dijo Melisa
- No importa quien sea el estúpido que haga la tontería – dijo Arabella mientras entraban en San Mungo – lo que importa es que ninguno salga muerto.
- Arabella, a los dos los conozco desde que teníamos once años, siempre han sido amigos y no creo que ninguno trate de matar al otro – dijo Melisa
- De acuerdo, de acuerdo, piensa lo que quieras – dijo Arabella mientras subían por el elevador al último piso

Mientras tanto, en el último piso, en una de las habitaciones, Colagusano veía pasear a Sirius de un lado al otro.

- Sirius – dijo Colagusano – si piensas matarme, hazlo ya
- Espera, espera – dijo Sirius - ¿Qué no los escuchas? – afuera de la habitación se oía como Lupin y Alexi trataban de abrir la puerta
- Sirius, estamos aquí desde las dos de la mañana, ya te conté como fue todo, ya mátame – dijo Colagusano implorante.
- Como ya te lo dije, la venganza es dulce – dijo Sirius – y para matarte necesito que lleguen dos personas. Tú aún tienes muchas explicaciones que darle a Harry y a otra persona, aunque creo que ella ya sabe todo lo que me contaste, por eso nunca te odio.
- ¡Sirius, abre esta puerta, ya! – grito Lupin desde afuera de la habitación. En el mismo momento que Arabella llego a ese lugar junto con Harry y los demás – vaya hasta que llegas, Melisa.
- Primero tranquilízate – dijo Melisa – después…
- ¡Sirius, abre la puerta! – grito Harry golpeando la puerta – ¡no hagas una tontería, te acaban de dar la libertad!
- Hazle caso a Harry, Sirius – dijo Melisa – no queremos tener que irte a visitar a Azkaban
- No lo harán – dijo Sirius abriendo la puerta – porque no pienso matarlo
- ¿¡Qué!? – preguntaron todos y mucho más Colagusano
- Como lo oyeron – dijo Sirius – yo solo quería hablar, ya lo hice.
- Ven, se los dije – dijo Melisa - ¿quién me hizo caso? NADIE
- Vamos, Petter, vete, escapa como siempre – dijo Sirius. Colagusano no podía creerlo – Yo te perdono todo lo que hiciste

Un silencio reino en el pasillo. Todos miraban atónitos a Sirius sin poder creer ni una sola palabra de lo que habían escuchado. Colagusano se quedo en total estado de shock al oír eso. Melisa se acerco a Colagusano.

- Yo también te perdono, Petter – dijo Melisa
- Y yo – dijo Lupin. Sirius volteo a ver a Harry
- Yo te perdono, Petter – dijo Harry, Petter comenzó a negar con la cabeza
- No… yo no… me merezco esto – dijo Petter
- No importa si no te lo mereces – dijo Alexi – aprovéchalo.
- Lo que más necesitamos en estos momentos, es estar todos juntos – dijo Sirius
- ¡No, no, no! – exclamo Petter acercándose a Sirius – ¡yo no me merezco su perdón, yo no me merezco tu misericordia, Sirius!
- Pero tampoco mereces la muerte – dijo Sirius
- "El tiempo y las circunstancias separan a las personas, pero no rompen sus lazos" – dijo Melisa – se acuerdan que eso nos dijo mi papá el día de su muerte. Es como si él supiera que todo lo que nos paso nos pasaría. Les puedo asegurar que donde quiera que este él y James en este instante están haciendo una gran fiesta por que al fin nosotros volvemos a estar juntos. Así que, Petter deja de tener tus complejos de culpa y vive lo que estás viviendo, te lo merezcas o no te lo merezcas, disfrútalo.
- Melisa tiene razón – dijo Harry
- Bueno ya que todo paso, si me permiten tengo mucho sueño – dijo Sirius abriendo la puerta de su habitación.

Pero en ese instante la puerta que conectaba esa parte con San Mungo se abrió y entro Fudge acompañado de aurores. Después de él entro Dumbledore y algunos sanadores.

- Petter Pettigrew, he venido por ti para llevarte a Azkaban y que esta locura se acabe – dijo Fudge
- Cornelius, ya te dije que no te permitiré llevarte a Petter de aquí – dijo Dumbledore
- Tú, Dumbledore, no me puedes decir que es lo que debo o no debo hacer – dijo Fudge – Pettigrew se va a ir directo a Azkaban...
- Después de que destruyamos a Voldemort – dijo Dumbledore. Al oír el nombre de Voldemort la señora Weasley, Ron y Giny dieron un grito ahogado
- Olvídalo, Dumbledore – dijo Fudge y después se dirigió a los aurores – espósenlo y llévenselo.
- Pues tendrán que pasarme primero – dijo Sirius levantando su varita. Los aurores se echaron para atrás.
- Ahora tú, Black – dijo Fudge - ¿de qué se trata?
- Se trata de que usted se vaya de aquí – dijo Melisa sacando su varita.
- Él debe de estar en Azkaban – dijo Fudge
- Y lo estará – dijo Harry sacando su varita – después de que hayamos destruido a Voldemort.
- Y esperemos que para ese entonces, usted ya no sea el Ministro – dijo Lupin sacando su varita.
- Esto es una locura – dijo Fudge – ese hombre les destruyo la vida y piensan protegerlo
- Sé que se oye muy tonto, pero si – dijo Sirius
- Tú dices, Cornelius, te enfrentas a cuatro de los mejores magos del mundo o aceptas mi trato – dijo Dumbledore
- Aunque yo acepte tú trato, Dumbledore, tú sabes perfectamente que dentro de un año yo ya no seré el Ministro de Magia – dijo Fudge.
- Pues espero, que el próximo Ministro sea alguien más inteligente que tú, Cornelius – dijo Dumbledore lo cual hizo que todos se rieran y que Fudge se pusiera rojo de ira.
- Muy bien, muy bien – dijo Fudge – si así lo quieres. Pero después, si él los vuelve a traicionar, no vengas a verme, Dumbledore.
- Créeme que no lo haría – dijo Dumbledore. Fudge le mando una mirada de odio y salio totalmente furioso seguido de sus aurores.
- Eso fue muy chistoso – dijo Sirius y después se desmayo
- Sirius – gritaron todos

Según los sanadores, Sirius había hecho una tontería al levantarse de su cama estando tan débil y por eso se había desmayado. Durante toda la tarde, Sirius estuvo dormido. Al anochecer todos se prepararon para irse a la Cascada. Esa noche, Harry tuvo un sueño, más bien una visión. Se encontraba en el Callejón Diagon. Comenzó a caminar hasta que llego a la tienda de artículos de quidditch. Algo le decía que tenía que entrar, así que lo hizo. Al entrar de inmediato se dio cuenta porque estaba ahí. Cerca del escaparate estaba un grupo de muchachos como de su edad a los que reconoció de inmediato, eran su papá, Sirius, Remus, Petter y Melisa. Harry se acerco a ellos y noto algo que no había notado: Sirius tenía la frente y un brazo vendados y parecía haber sido golpeado por alguien. Los cinco veían una escoba, al parecer la mejor de ese tiempo.

- Mi papá me dio el dinero suficiente para comprarla – decía James – imagínenme en los partidos de quidditch con esta escoba. Todos me van a ovacionar
- Si ya de por si te ovacionan por ser guapo – dijo Melisa
- Ahora si voy a llamar la atención de Lily – dijo James feliz
- Tú sabes perfectamente que Lily te odia por ser tan engreído y arrogante – dijo Remus – y a menos de que dejes de serlo no creo que llames su atención.
- No me bajes de mi nube, Remus – dijo James
- Pues yo estoy de acuerdo en que te la compres – dijo Sirius – si Lily no te presta atención es porque esta ciega
- Más bien es porque tiene cerebro – dijo Melisa
- Muy gracioso – dijo James mientras se acercaban a donde estaba el tendero para pedirle la escoba
- En lo personal no me gustaría tener un novio tan arrogante ni engreído, ya tengo suficiente con tener dos amigos así – dijo Melisa

En ese instante Harry volteo a ver un anciano que entraba en la tienda. Su cabello totalmente blanco simulaba la melena de un león, sus ojos eran entre rojos y amarillos (Harry nunca pudo saber cual era el verdadero), cojeaba de la pierna izquierda; parecía ser muy estricto y poco amigable. El anciano pasó cerca de ellos y se le callo algo. Harry alcanzo a ver que se trataba de una llave muy pequeña, apenas mediría unos tres centímetros y era de color rojo. Remus vio que la llave era del señor y se agacho a recogerla.

- ¡Ay! – grito Remus al tocar la pequeña llave y la soltó de inmediato, sus amigos voltearon a verlo.
- ¿Qué te paso? – pregunto James
- Trate de levantar la llave pero me quemo – respondió Remus sobándose la mano
- ¿Cuál llave? – pregunto Sirius
- Esa, la que se le cayó al señor – dijo Remus señalando la pequeña llave
- Estás loco, Remus – dijo James agachándose para recoger la llave, pero al tocarla la soltó de inmediato - ¡Esa cosa si quema! Miren – les enseño su mano que tenía una marca de quemadura.
- Eso es imposible – se burlo Sirius
- Haber – dijo Petter pero al igual que James y Remus no tardo en soltar la llave profiriendo un alarido de dolor.
- Son unos exagerados – dijo Melisa y cogió la llave entre sus manos – Esto no quema – dijo mostrándoles la llave a James, Remus, Petter y Sirius. Y de repente, ante ellos la llave cambio su color de rojo a negro. Melisa miro fijamente la llave - ¿Cómo rayos hizo eso?
- No lo sé, pero ya me está dando miedo – dijo Petter
- Haber, dámela – dijo Sirius extendiendo su mano izquierda que también tenía algunos raspones y moretones. Melisa le entrego la llave y Sirius la cogió y la vio – A mi tampoco me quema – y nuevamente la llave cambio de color de negro a gris.
- Muy bien, esto ya es raro – dijo James – primero nos quema a nosotros, a ustedes no, y cambia de color.
- Y es mía – dijo una voz detrás de ellos. Los chicos voltearon a ver. Se trataba del señor que miraba a Sirius con total sorpresa
- Disculpe, señor – dijo Sirius entregándole la llave – lo que pasa es que mis amigos se la encontraron.
- Gracias – dijo el señor cogiendo la llave - ¿Cómo te llamas?
- Sirius Black – respondió Sirius
- ¿Y cómo te hiciste todos esos golpes? – pregunto el señor
- Es una larga historia – dijo Sirius que parecía no querer recordar porque estaba así.
- ¿De quién heredaste esos ojos? –pregunto el señor – yo que recuerde nadie en la familia Black ha tenido ese color de ojos
- Realmente no lo sé, señor – dijo Sirius
- ¿Y tú, cómo te llamas? – pregunto el señor a Melisa
- Melisa Mistick – respondió Melisa
- Mistick, ese no es un nombre de mago – dijo el señor - ¿Quién en tu familia tiene esos ojos?
- Nadie, señor, soy la única – dijo Melisa – como soy la única bruja de mi familia.
- Interesante – dijo el señor y se colgó la llave al cuello. La llave había vuelto a ser de color rojo – Nos veremos después.

Los chicos vieron como el señor salía de la tienda totalmente sorprendidos. En ese instante Harry recordó algo que había visto hace mucho tiempo, una visión en la cámara de los secretos, una voz le había dicho que tenía que encontrar una llave, una llave que muy pocos podían utilizar. ¿Pero sería esa llave? Se despertó de inmediato. No podía comprender porque había tenido esa visión. ¿Era para que descubriera quien tenía la llave? Y si era así, eso significaba que la llave estaba entre los merodeadores. Pero no todos los merodeadores la habían podido tocar, solo Sirius y Melisa habían podido. ¿Pero que podían tener en común Sirius y Melisa? Y entonces Harry recordó que solo los que poseyeran el mismo poder del que estaba hecha la llave podrían usarla y ese poder era la legeremancia, poder que Sirius y Melisa tenían, lo cual significaba que uno de los dos poseía la llave.


Es posible que haya personas que encuentren este capitulo aburrido o incluso algo imposible, pero es que era necesario tener a Colagusano de parte de los buenos.

Pasando a otra cosa, anuncio que comenzamos la cuenta regresiva para el final de esta historia, ya solo quedan cinco capitulos que espero les gusten.

Gracias a shinji kun112 y a Pedro I por sus críticas.

Gracias a Alisson R. por su crítica, este capitulo está dedicado a ti.

Adiós