19
Sacrificio
Las semanas pasaron completamente tranquilas. Era el primer sábado de abril, un día muy alegre para Harry y mucho más para Sirius, porque lo daban de alta.
- Al fin - decía Sirius mientras salían de San Mungo - después de dos semanas, ya me estaba aburriendo, aunque voy a extrañar la comida que sirven aquí
- Pero que dices - dijo la señora Weasley - la comida que sirven aquí es horrorosa
- Eso lo dices porque nunca has estado internada aquí - dijo Sirius
- Y espero nunca estarlo - dijo la señora Weasley
- Me sorprende que aún no los hayan llamado para regresar a Hogwarts - dijo Sirius
- A mí también, aunque a ellos no les interesa - dijo Hermione lanzando una mirada de reprobación a Harry y a Ron que estaban disfrutando mucho no estar en Hogwarts
- Si nos importa, Hermione - dijo Ron mientras entraban en la camioneta que esta vez iba conducida por Lupin, pues Melisa había tenido otra cosa que hacer - que queramos descansar es muy diferente
- Pues a mí me preocupa que aún no hayamos regresado - dijo Hermione - que tal sí el Ministerio cerro Hogwarts
- No lo creo - dijo Lupin -, a mí me parece que están reforzando la seguridad para que Voldemort no vuelva a entrar
- Sería muy estúpido como para volver a hacerlo - dijo Sirius
- Sigo sin entender - dijo Giny - ¿por qué entro en Hogwarts?
- Lógico, Giny - dijo Ron - para matar a Harry
- No, no entro por eso - dijo Harry
- Realmente no lo sabemos - dijo Lupin - aunque todo apunta a que fue por eso.
- Aún así es muy raro - dijo Hermione - si solo quería matar a Harry lo hubiera transportado como en el Torneo de los Tres Magos
- Pero en ese momento tenía a alguien en Hogwarts, ahora no tiene a nadie - dijo Sirius
- ¿Hay algo en Hogwarts que Voldemort quiera? - pregunto Harry. Después del sueño de la llave no había podido pensar en otra cosa que no fuera eso
- Tú - respondieron todos al mismo tiempo
- No yo, algo que Voldemort desee, algo que necesite - dijo Harry
- No lo creo y si así fuera, Dumbledore ya lo sabría - dijo Sirius
"Y si no lo sabe" pensó Harry. Y si realmente no sabían que quería Voldemort que hubiera en Hogwarts. Pero Voldemort lo había dicho: La antorcha de la llama verde. ¿A qué se refería con eso¿Qué sería esa cosa¿Qué podría tener de importante como para que Voldemort entrara en Hogwarts? El viaje hacia la Cascada de Fuego fue muy rápido. Cuando llegaron a la Cascada de Fuego.
- Vaya hasta que llegaron - dijo Melisa que parecía haber estado esperándolos
- Creí que llegarías más tarde - dijo Lupin
- Termine rápido y regrese - dijo Melisa - Hola Sirius
- ¿Es una carta de Hogwarts? - pregunto Hermione viendo la carta que Melisa llevaba en las manos
- Si, en la mesa están las suyas - respondió Melisa
- Al fin - dijo Hermione entrando en el comedor y cogiendo un montón de cartas que había en la mesa
- Genial, las vacaciones se acabaron - dijo Ron
- Aquí esta la mía - dijo Hermione - la tuya, Ron - le entrego una carta a Ron - Harry - le entrego una a Harry - Giny y Sirius - les entrego las cartas
- ¿Y por qué a mí? - pregunto Sirius sentándose en la mesa y abriendo la carta
- Tenías razón, Ron, se acabaron las vacaciones - dijo Giny
- Regresamos este lunes - dijo Harry
- En ese caso deberían de comenzar a empacar - dijo Melisa - nos vamos mañana a las doce.
- Dumbledore quiere que vaya con ustedes a Hogwarts - dijo Sirius leyendo la carta - al parecer quiere decirme algo
- No dice que - pregunto Melisa
- No - dijo Sirius - y además dice que lleve todas mis cosas para quedarme ahí
- ¿A vivir? - pregunto Lupin
- Si - dijo Sirius - esto es muy raro y no me gusta hacia donde va
- A de ser por seguridad - dijo Melisa - nos quiere a todos ahí por si pasa algo.
Que Dumbledore le hubiera pedido a Sirius irse a vivir a Hogwarts hacia que Harry sintiera más preocupación. ¿Las cosas estarían tan mal como para reunir a los elegidos en Hogwarts? Esa tarde se la pasaron empacando sus cosas. En la noche, después de semanas de poder dormir bien, Harry no pudo dormir nada bien. A la mañana siguiente, después de desayunar, se fueron de regreso a Hogwarts. El viaje, como siempre, fue rápido. Sirius había insistido en irse volando en Buckbeack, así que durante todo el viaje todos estuvieron mirando hacia la ventana para ver las acrobacias que hacían Sirius, Buckbeack y las lechuzas, que también seguían a la camioneta. La diversión se fue apagando cuando empezaron a vislumbrar las majestuosas torres de Hogwarts. La camioneta aterrizo cerca de la cabaña de Hagrid, la cual estaba vacía. Bajaron de la camioneta y sacaron los baúles de la cajuela. Aunque no le agradaba la idea, Melisa tuvo que dejar la camioneta ahí, pues esta vez Mundungus no los había podido acompañar para regresarla. Al entrar a los pasillos de Hogwarts mucho se les quedaba viendo y en especial a Sirius, el cual parecía disfrutar que lo vieran tanto.
- Hola, chicos - dijo Luna acercándose a ellos - hola, Sirius¿cómo sigues?
- Mejor - respondió Sirius
- Vamos a dejar nuestras cosas - dijo Harry - nos podemos ver en el Gran Comedor para que nos cuentes que quiere Dumbledore
- De acuerdo - dijo Sirius
- Yo tengo que ir a ver a Severus, así que adiós - dijo Melisa - nos vemos después
- Claro, preocúpate más por Snape - dijo Sirius
- No creo que te vaya a pasar nada - dijo Melisa y dio vuelta en un pasillo
- Nos vemos - dijo Harry
- Adiós - dijeron Sirius y Lupin al mismo tiempo y los dos grupos dieron vuelta en diferente dirección.
Mientras desempacaban, Harry, Ron, Hermione y Giny se encargaron de contarles todo lo que había pasado a Luna y a Neville. Al anochecer todos fueron al Gran Comedor para cenar y enterarse para que quería Dumbledore a Sirius en Hogwarts. En cuanto entraron al Gran Comedor vieron algo que nunca habían visto: Sirius, Lupin y Melisa estaban sentados en la mesa de Gryffindor, cosa muy rara tomando en cuenta que Melisa y Lupin siempre se sentaban en la mesa de los profesores. Los chicos fueron hacia ellos y se sentaron juntos a ellos.
- ¿Y? - pregunto Harry
- Nos lleva aquí esperando para saberlo - dijo Melisa dándole un dulce a los chicos
- Creo que Dumbledore tiene algo en mi contra - dijo Sirius
- No creo que sea tan malo - dijo Lupin
- Te acuerdas de esos memorables días en los que de castigo nos ponían a ayudar a Filch - pregunto Sirius
- Como olvidarlos - dijo Lupin
- Por suerte a nosotros no nos atrapaban tantas veces como a ti y a James - dijo Melisa como si recordara algo muy gracioso.
- Dumbledore quiere cobrarse todo lo que le hice a Hogwarts, y en especial al cuadro de la Dama Gorda con el peor castigo - dijo Sirius
- ¿Cuál? - preguntaron todos
- No nos digas, te puso a limpiar el Castillo - dijo Melisa apunto de reírse
- Mucho peor, me puso como ayudante de Filch hasta que termine el curso escolar - dijo Sirius. Todos se quedaron en silencio hasta que Melisa comenzó a reírse - lo único bueno es que me dejo quedarme en la Sala de Oclumancia - Melisa dejo de reír.
- ¿Qué? - pregunto Melisa -. Lo hiciste a propósito¿verdad?
- Yo nunca haría nada a propósito - dijo Sirius fingiendo estar ofendido.
- Te conozco, Sirius Black, lo hiciste a propósito, aunque no sé porque - dijo Melisa
- Está bien, lo hice a propósito y lo acepto, yo se lo pedí - dijo Sirius - porque el dormitorio de Remus es muy pequeño y no creo que todos los compañeros de Harry quieran que un perro duerma con ellos y como sé que la Sala de Oclumancia tiene dos dormitorios. Además no es la primera vez que vivimos juntos.
- De acuerdo, de acuerdo - dijo Melisa - pero te advierto que voy a poner algunas condiciones, tal y como tú me pusiste a mí
- Acepto - dijo Sirius
Las semanas que siguieron fueron de lo más tranquilas y de cierto modo divertidas. El hecho de que Sirius estuviera ahí hacia que los largos días en Hogwarts (como había comenzado a sentirlos Harry) fueran más felices y divertidos. Muy pronto llego junio lo cual empeoro el estado de animo de Harry. Ya no veía tanto a Luna, pues ésta se pasaba todo el día entero en la biblioteca junto con Giny, Collin Creevy y Virginia estudiando para los TIMOS. Y a eso se juntaba la sensación de que algo no estaba bien. Durante las últimas noches había tenido un sueño en el que él estaba enfrente de Voldemort. Voldemort le lanzaba la maldición Avada Kedavra pero antes de que lo tocara, Melisa lo abrazaba. Lo siguiente que veía era a una persona tirada en el suelo, no podía ver de quien se trataba pero a juzgar por el color tan raro de su túnica no podía ser otra persona que Melisa. Durante las clases de oclumancia no permitía que Melisa viera el recuerdo de ese sueño. Era la penúltima semana de clases, viernes, cuando Harry se despertó, más temprano que de costumbre por culpa de una cosa: su cicatriz. Un dolor muy fuerte no lo dejaba dormir. Él sabía que eso debía de significar algo. Pensó que no era bueno despertar a sus amigos así que trato de dormirse.
- Estás bien - pregunto una Hermione preocupada a Harry durante el desayuno
- Si estoy bien - respondió Harry aunque no dejaba de sujetar con su mano la frente
- Haz estado así desde que despertaste - dijo Ron - ¿Qué es lo que pasa?
- Nada, seguramente Voldemort ha de estar enojado por algo o algo así, no debemos preocuparnos - dijo Harry
- Creéme, Harry, que ese dolor puede significar algo y muy grave - dijo Hermione - deberías de decírselo a alguien. Que tal a Sirius
- ¿Para qué? - pregunto Harry - ¿para qué se preocupen como siempre?
- Necesitamos estar preparados para cualquier cosa - dijo Hermione - una muestra de ello es la entrada de Voldemort hace tres meses.
- Podríamos hablar de otra cosa - dijo Harry
- De acuerdo, pero eso no hará que desaparezca el problema - dijo Hermione
Y Hermione tenía razón, el dolor se fue incrementando durante todo el día. Ese día había tenido que hacer todo lo posible por no salir de una de las clases pues el dolor se había vuelto insoportable. Al terminar las clases, Harry prefirió no ir a cenar. Sabía que haciendo eso despertaría las sospechas de Sirius y Melisa, los cuales últimamente lo protegían demasiado. Al llegar a la sala común, ésta estaba vacía, exceptuando a algunos alumnos de séptimo y quinto curso que no dejaban de estudiar para los TIMOS y los EXTASIS. Subió las escaleras y entro en el dormitorio, ese si estaba vació. Aventó la mochila a su baúl y se tiro en la cama. Miro el techo por un minuto y después cerro los ojos. Deseaba dormir, descansar, ya no sentir dolor. Sin que se diera cuenta se quedo dormido. Nuevamente sus sueños lo llevaron a la Cámara de los secretos. La admiro por un momento y después como si supiera a quien vería ahí volteo quedando de frente a un anciano. Este lo miro con una sonrisa. Ya lo había visto antes, era ese anciano con cabello totalmente blanco que asemejaba la melena de un león, sus ojos eran rojos, ahora que los veía de frente no podía equivocarse. Sin dar rodeos pregunto lo que debía de preguntar.
- ¿Sirius o Melisa? - pregunto Harry
- Debes de ser más especifico en lo que preguntas, muchacho - dijo el anciano comenzando a caminar a través de la Cámara
- ¿Quién tiene la llave? - pregunto Harry siguiendo al anciano
- Tú ya lo sabes, no tienes que preguntármelo - respondió el anciano.
- ¿Por qué no me quiere ayudar? - pregunto Harry
- Ya te he ayudado suficiente - dijo el anciano
- No me diga que usted me ha mandado todas esas visiones - dijo Harry
- Yo no soy capaz de hacer eso - dijo el anciano
- ¿Por qué es tan importante esa llave? - pregunto Harry
- La llave no es lo importante, lo que es importante es el poder del que esta hecha - dijo el anciano - un poder que nunca puede ser puro si es utilizado por una persona, ya que la persona no es totalmente pura. Un poder que solo y encerrado es tan puro y tan poderoso que morirías en cuanto te enfrentaras a él - el anciano miro a Harry - muy pocas personas tienen ese poder puro, ese poder solo y encerrado y los que han descubierto que lo poseen simplemente no quieren saber más. Es por eso, Harry, que hay tan pocos legeremistas en el mundo. La legeremancia es un poder destructor, un poder incontrolable. Por suerte yo nunca lo poseí, yo solo poseí el don de usarlo, pero no poseí el poder en sí. O si, podía leer mentes, lastimar cuerpos y destruirlos mentalmente, pero ese no es el poder, esa no es la legeremancia. El poder, el poder es algo que nunca podrías imaginar, solo lo puedes vivir, si es que tienes la mala suerte. Por desgracia ese poder se ha sido otorgado a las peores manos posibles.
- Voldemort - dijo Harry
- O si, ese monstruo lo posee y por eso es más monstruo, sin embargo no sabe como utilizarlo de la manera correcta y tampoco controlarlo. Ni siquiera el mago más fuerte del mundo podría controlar un poder así.
- Pero el poder que Voldemort posee no es puro - dijo Harry
- Exacto - dijo el anciano - Oye me bien Harry, hay algo, aquí en Hogwarts, hecho de ese poder, ese poder ilimitado e incontrolable, eso es lo que quiere Voldemort y no parara hasta encontrarlo. Pero primero debe descubrir donde esta - el anciano cogió de los hombros a Harry - Tú ya sabes donde está, sin embargo, aún no puedes controlarlo, debes de controlarlo y cuando hayas hecho eso, Creéme que nos volveremos a ver.
- Antes de que se vaya dígame¿Quién es usted? - pregunto Harry
- Mis amigos me decían Fidelius, pero mis alumnos me decían profesor Mcford - respondió el profesor Mcford - ahora debo irme, creo que ya he retrasado demasiado la realidad para ti - dio media vuelta y comenzó a caminar hacía la salida, pero entonces hablo - tus padres dejaron a dos personas para cuidarte, uno es Black y el otro posee la llave - guardo un silencio - tu madrina tiene la llave.
Harry no comprendió lo que acababa de oír. Estuvo a punto de decir algo pero una niebla intensa se lo impidió. Abrió los ojos, pero al instante deseó no haberlo hecho. Ya no se encontraba en el dormitorio y mucho menos en Hogwarts. Se encontraba en un campo completamente seco. A lo lejos se veía una aldea y a pocos metros de donde estaba se veía una mansión. Él estaba encadenado a una pared de piedra a muchos centímetros del suelo, casi un metro, que al parecer había sido construida ahí, a mitad del campo, y lo peor era que él no estaba solo. A su izquierda, también encadenados, se encontraba, Ron, Luna y Giny, los cuales no dejaban de forcejear con las cadenas. A su derecha estaban Hermione y Neville los cuales no forcejeaban las cadenas, solo veían a Harry preocupados. Enfrente de la pared se encontraba una mesa de piedra en la que reposaban las varitas de los seis. El lugar lo resguardaban varios mortifagos.
- Harry, que bueno que despertaste – dijo Hermione con lo que logro que Ron, Giny y Luna dejaran de forcejear.
- ¿Qué paso¿Qué hacemos aquí? – pregunto Harry casi sin aliento
- Voldemort utilizo su poder de oclumancia de una manera sorprendente – dijo Hermione
- Nos teletransporto – dijo Luna
- Nadie se dio cuenta de sus intenciones – dijo Hermione
- Eso es imposible, yo me hubiera dado cuenta – dijo Harry
- Estabas dormido y tenías una visión – dijo Ron – El que no debe ser nombrado dijo que eso impidió que te dieras cuenta
- Pero¿Por qué nos trajo aquí? – pregunto Harry
- No lo sabemos – dijo Giny
- Vaya, vaya, parece que al fin el señor Potter se ha dignado a despertar – dijo una voz parecida a un susurro. Todos voltearon a ver y vieron como Voldemort se acercaba a ellos junto con Bellatrix y Lucius
- ¿Por qué nos trajiste aquí? – pregunto Harry
- Para matar dos pájaros de un tiro – dijo Voldemort
- ¿A qué te refieres? – pregunto Harry
- Te mato a ti y de paso destruyo a la Orden – dijo Voldemort -. Te puedo apostar lo que quieras a que en este momento toda la Orden del Fénix viene para acá. Comenzare matando a los elegidos, después a Dumbledore, a toda la Orden y al final a ti. Has comprendido mi plan.
- Ellos no son tontos – dijo Hermione – No caerán tan fácil
- Es cierto, pero estamos preparados para todo – dijo Bellatrix – Incluso para cualquier estúpido plan que se le ocurra a mi primito.
- Señor, la Orden ya viene para acá – dijo uno de los mortifagos
- Muy bien – dijo Voldemort – Ya saben, maten a cuantos puedan. Bella contra Black y ahora si quiero ver su cadáver
- Si, señor – dijo Bellatrix – pero quién se encargara de Mistick
- Lucius lo hará – dijo Voldemort
- Ya están aquí – dijo Ron en voz baja, apenas audible para Harry.
Una comitiva de no menos de cincuenta personas empezó a vislumbrarse en el horizonte, proveniente de la aldea. Conforme se acercaban más, Harry vio que al frente de la comitiva iban Dumbledore, Sirius, Lupin, Melisa, Arabella y Mundungus; a nadie más pudo distinguir. Muy pronto estuvieron frente a frente los dos bandos.
- Tom, suelta a los muchachos, ya – dijo Dumbledore tranquilamente
- ¿Qué te hace pensar que lo haré? – dijo Voldemort
- Ellos no tienen nada que ver en esta lucha – dijo Dumbledore
- Potter si – dijo Voldemort – y sus amigos se pusieron la soga al cuello después de lo del Ministerio.
- Comprendo que quieras vengarte de Harry, pero no comprendo porque quieres matar a unos chicos inocentes – dijo Dumbledore
- O los sueltas o te arrepentirás – dijo Sirius. Harry tuvo la extraña sensación de que ese no era su padrino
- Si tanto los quieren, vengan por ellos – dijo Voldemort y con un solo chasquido una barda de fuego rodeo la piedra en la que estaban Harry y los demás encadenados.
Ese fue el pié para comenzar la lucha. Miembros de la Orden contra mortifagos. Voldemort había logrado lo que se había propuesto, hacer que la Orden viniera para destruirlos. Miraba como hipnotizado la lucha hasta que un grito ahogado de Hermione lo asusto. Volteo a ver a Hermione al igual que los demás. Ésta miraba hacía abajo totalmente incrédula. Harry miro hacia abajo y no pudo creer lo que veía. Volteo a ver a la pelea… pero claro ahí estaban peleando… pero también estaban ahí, debajo de ellos.
Sirius y Melisa estaban debajo de ellos en cuclillas apuntando con sus varitas a los mortifagos que custodiaban el lugar. Al mismo tiempo pronunciaron unas palabras y los mortifagos cayeron al suelo desmayados. Miraron a todos los lados y después se incorporaron. En frente de la mirada incrédula de los chicos comenzaron a abrir las cadenas y a ayudarlos a pisar suelo. En cuanto todos estuvieron libres…
- Pero si ustedes están allá¿cómo pueden estar aquí? – pregunto Harry señalando hacia la batalla
- ¿Cómo le hicieron para duplicarse? – pregunto Ron
- No nos duplicamos – dijo Sirius sin dejar de ver hacia la pelea, como esperando algo
- Narcisa tomo mi figura y es la que esta peleando con Lucius – dijo Melisa – y Tonks tomo la figura de Sirius
- Pero claro – dijo Hermione -, Narcisa y Tonks son metamorfomagas, tomaron su apariencia mientras ustedes venían a rescatarnos.
- Aún no entiendo algo – dijo Giny – porque no vinieron ellas mientras ustedes peleaban
- Porque no se lo esperaban – dijo Sirius – Ellas entretendrán a Bellatrix y a Lucius mientras nosotros los rescatábamos a ustedes.
- Ellas no hubieran podido entrar a esta ráfaga de fuego – dijo Melisa – En cambio para nosotros era fácil entrar gracias a nuestra oclumancia.
- Lo único malo del plan es eso – dijo Sirius señalando a Sirius (Tonks) peleando contra Bellatrix, la cual le estaba dando una verdadera paliza – donde rayos están, ya se tardaron demasiado
- ¿Quiénes? – preguntaron todos.
- Ellos – respondió Melisa señalando hacia el suelo.
Dos ratas, una más pequeña que otra, aparecieron a sus pies. En el lugar de las ratas aparecieron Petter y Alexi, esta última llevaba una bola de cristal negra en la mano.
- ¿Por qué rayos se tardaron tanto? – pregunto Sirius
- Por esto – dijo Alexi mostrando la bola de cristal negra
- Y exactamente que es esto – pregunto Sirius
- La oclumancia de Melisa – dijo Alexi
- No puede ser – dijo Melisa totalmente feliz
- Con que la toques toda tu energía te será regresada – dijo Alexi
- Oigan. No quiero preocuparlos pero Bellatrix le esta dando una paliza a Tonks – dijo Petter
- Muy bien ya saben que deben hacer – dijo Sirius – pase lo que pase no se detengan ante nada
- De acuerdo – dijeron Petter y Alexi
- Escuchen bien, chicos, no se separen de Petter y Alexi ni un solo minuto. Ellos los llevaran a Hogwarts – dijo Melisa
- ¿Y ustedes? – pregunto Harry
- Nosotros tomaremos los lugares que debemos de tener – dijo Sirius
- ¡Accio varitas! – dijo Alexi y las varitas de los chicos saltaron a su mano – Tómenlas, la necesitaran – le entrego a cada uno su varita.
- Dame la bola de cristal – dijo Melisa a lo que Alexi se la entrego, En cuanto Melisa la toco la bola desapareció en una nube negra
- Vamonos, antes de que descubran que no somos nosotros – dijo Sirius señalando al campo de pelea – Cuídense chicos
- Ustedes también – dijo Harry mientras veía como Sirius y Melisa atravesaban la muralla de fuego (seguramente con ayuda de la oclumancia)
- Muy bien, vámonos – dijo Alexi, dio un chasquido y al instante se encontraron afuera de ese anillo de fuego.
- ¿Cómo regresaremos a Hogwarts? – pregunto Harry mientras comenzaban a correr en dirección a la aldea
- Con un traslador – respondió Petter
- Y por qué no mejor nos teletransportamos allá con tu oclumancia, Alexi – pregunto Hermione
- Porque Dumbledore reforzó la seguridad de Hogwarts impidiéndome teletransportarme hasta allá, además de que somos demasiados y mi poder no es tan grande – dijo Alexi
En ese instante un hechizo pasó rozándole la cabeza a Harry lo cual los hizo detenerse. Voldemort se acercaba a ellos con la varita en alto y apuntándole a Harry. Petter y Alexi de inmediato se pusieron enfrente de Harry
- Vaya, vaya, así que Colagusano y Alexandre son ya del otro bando – dijo Voldemort
- Todo es mejor que ser sirvienta suya – dijo Alexi
- Eres igual a tu madre, una bocona – dijo Voldemort – sin embargo, ella si era leal, no como tú
- Yo soy leal con los que merecen mi lealtad – dijo Alexi
- Se arrepentirán de haberme traicionado – dijo Voldemort - ¡Expelliarmus!
Petter y Alexi salieron volando por los aires dejando a Harry y los chicos desprotegidos. Todos mantenían la varita, listos para cualquier cosa que pasara, excepto Harry, cuya varita la tenía Melisa en Hogwarts. Sus amigos lo cubrieron por cada lado para protegerlo.
- Creen que podrán proteger a Potter de que lo mate – pregunto Voldemort
- No dejaremos que le hagas nada – dijo Hermione
- Si quiere hacerle algo a Harry va a tener que pasar sobre nuestros cadáveres – dijo Ron con un valor que ni el mismo se creyó
- Son unos verdaderos tontos – dijo Voldemort – pero no desperdiciare mi energía en hacerles algo.
- ¡Expelliarmus! – gritaron dos voces diferentes al mismo tiempo y Ron, Hermione, Giny, Luna y Neville salieron despedidos por el aire. Se había tratado de Rodolphus y Rabastan Lestrange. Harry se quedo solo, ahora si era su fin
- ¿Qué se siente estar solo y sin nadie, Potter? – pregunto Voldemort - ¿Qué se siente no poder hacer nada ante el inminente fin?
- Se siente así¡Expelliarmus! – grito Melisa salida de quien sabe donde, pero Voldemort hizo un escudo más rápido así que el ataque no dio efecto.
- Veo que ya tienes de nuevo tu oclumancia, mi querida Melisa – dijo Voldemort – supongo que Alexi te dijo donde estaba
- Exacto – dijo Melisa acercándose a Harry
- Me doy cuenta de que ya te deshiciste de Lucius – dijo Voldemort
- No, su esposa le esta dando una paliza en este momento – dijo Melisa
- Y tú vienes a socorrer a Potter – dijo Voldemort - ¿Por eso regresaste¿Para ayudar a Potter? Supe de buenas fuentes que tú te habías pasado los últimos quince años viajando por el mundo pero regresaste en cuanto te enteraste de la falsa muerte de Sirius Black. ¿Por qué regresaste?
- Porque tenía algunos asuntos pendientes que a ti no te importan – dijo Melisa
- Pero claro, porque no lo vi antes – dijo Voldemort como si hubiera descifrado un enigma -. Potter y Evans no eran tan estúpidos como para dejar a Black solo con su hijo, no, ellos también dejaron a alguien más. ¿Por eso regresaste, verdad?
- No te entiendo – dijo Melisa un poco nerviosa
- Tú eres la madrina de Harry – dijo Voldemort – Por eso volviste
Harry no podía creer lo que oía. Ya era suficiente sentir que ese era su final y aparte enterarse ahora que Melisa era su madrina. Pero porque nadie se lo había dicho antes, tantas veces que había estado cerca de la misma Melisa y esta nunca le había dicho nada.
- Es cierto lo que dices, Tom, Melisa es la madrina de Harry – dijo Dumbledore que se había acercado a ellos sin que nadie se diera cuenta al igual que Ron, Hermione, Luna, Giny, Neville, Petter y Alexi.
- Vaya Dumbledore, ya te tardabas para unirte a la fiesta – dijo Voldemort
- Tom, esto es ridículo – dijo Dumbledore – es ridículo todo el odio que le profesas al mundo entero
- Para mi no es ridículo – dijo Voldemort.
- Deja esto por la paz – dijo Dumbledore -. Si no lo dejas ahora en un futuro se te va a regresar todo el mal que haz hecho y cuando ocurra eso, no habrá salvación para ti.
- Es eso una amenaza – pregunto Voldemort
- Es una advertencia – dijo Dumbledore
- Pues esto también es una advertencia – dijo Voldemort y con un solo chasquido todos saltaron en el aire excepto Harry al que le apunto con su varita - ¡Avada Kedavra!
Todo lo que paso fue muy rápido: Harry sintió que alguien lo abrazaba, sabía que era su fin así que cerró fuertemente los ojos. Oyó como un hechizo golpeaba a alguien y después silencio, un silencio estremecedor. Se oyeron los hechizos entrecruzados de la batalla. Un susurro que decía "Dios mío" se oyó en ese desolador silencio. La persona que lo estaba abrazando lo soltó. Harry abrió los ojos y miro que Melisa (quien lo había estado abrazando) miraba incrédula hacía el suelo. Volteo a ver al suelo y quedo totalmente paralizado. Se dejo caer sobre sus rodillas, en estado de shock. Ahí… tirado en el suelo… muerto… estaba…
Espero no haberlos dejado muy intrigados. Lo único que puedo decir es que el siguiente capitulo va a estar algo triste (y los que le siguen). ¡Dejen criticas!
Gracias a shinji kun112 y a Pedro I por sus críticas.
Adiós
