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Adiós amigo

Dumbledore. Nadie podía creer lo que sus ojos veían. Harry sentía una total desesperación. Ni siquiera Voldemort se había movido por tal impresión. Dumbledore había salvado a Harry y a Melisa.

- Fantástico – dijo Voldemort – el muy tonto se murió por proteger a Potter y a Mistick. Bueno, ya es uno menos.

- No puede ser – dijo Harry en un susurro lleno de tristeza. Gateo hasta el cuerpo de Dumbledore pero antes de que llegara alguien lo detuvo. Melisa lo había vuelto a abrazar. Ésta parecía tener lágrimas en los ojos. Voldemort dio un chasquido y desapareció dejando en su lugar la Marca Tenebrosa.

Harry comenzó a llorar sin dejar de ver el cuerpo de Dumbledore. Sintió que alguien lo tomaba del hombro y oyó que alguien más lloraba detrás de él. Sentía tanta tristeza, tanta culpabilidad, tanta rabia. Volteo a ver hacia la mansión que se veía a lo lejos y al instante la mansión se prendió en llamas. Harry se exalto ante ese hecho y no fue el único, todos miraban estremecidos el fuego. Un repentino dolor llego a los ojos de Harry lo cual provoco que llorara aún más.

- Petter, Alexi llévenselos de aquí ahora mismo – dijo Melisa ayudando a Harry a levantarse

- De acuerdo – dijo Petter – síganos, chicos

- Yo me quiero quedar – dijo Harry secándose las lágrimas – quiero ayudarles

- Harry, ya nos ayudaste como no tienes idea – dijo Melisa viéndolo a los ojos, Harry se dio cuenta de que ella también estaba llorando – acabas de destruir el cuartel general de los mortifagos – señalo la mansión que se carcomía por el fuego.

- ¿Fui yo? – pregunto confuso

- Te impresionarías de lo poderosa que puede llegar a ser la legeremancia – dijo Melisa abrazándolo – Ahora quiero que te vayas con ellos y que esperes ahí en Hogwarts.

- Está bien – dijo Harry. Dio un último vistazo al cuerpo de Dumbledore y dio media vuelta para seguir a sus amigos.

Harry se dio cuenta de que todos estaban llorando. El camino hacia la aldea fue muy pesado y lento. Era increíble ver como el cielo estaba lleno de Marcas Tenebrosas. En cuanto llegaron a la aldea, Petter y Alexi los metieron a una tienda. El lugar estaba totalmente desolado y había arañas por doquier lo cual no le agrado para nada a Ron

- Todos toquen el aparador, nos llevara a Hogwarts – dijo Alexi

Uno por uno fue poniendo sus manos en el aparador. Cuando todos lo hubieron agarrado, Harry sintió que sus pies se desprendían del suelo. Sentía que iba muy rápido en el tiempo y de un momento a otro ya no se encontraba en esa tienda desolada, se encontraba frente a la entrada de la enfermería. Madame Pomfrey y la Profesora Mcgonagall los esperaban ahí, totalmente pálidas y preocupadas.

- Hasta que llegan¿Por qué se tardaron tanto? – pregunto la profesora Mcgonagall

- Pasaron algunas cosas que nos detuvieron – respondió Petter

- Lo bueno es que están bien – dijo Madame Pomfrey inspeccionando a los chicos – lo único malo es esa cara que tienen. ¿Qué paso?

- Algo terrible – dijo Alexi

Mientras Madame Pomfrey les servía a los chicos una poción tranquilizante, Petter y Alexi se encargaron de contar lo ocurrido. Al terminar, la Profesora Mcgonagall y Madame Pomfrey comenzaron a llorar. Tan solo habían pasado dos horas desde su llegada cuando recibieron noticias sobre todo. En cuanto oyeron el "ring" de la insignia de Petter todos lo voltearon a ver llenos de interés. Petter saco la insignia y salio de la enfermería. Después de unos minutos regreso con una cara más triste

- ¿Qué paso? – pregunto Alexi con una voz más ronca de la que siempre tenía.

- Termino la batalla – dijo Petter – Hay muchos heridos.

- Si solo hay heridos¿por qué traes esa cara de velorio? – pregunto Ron

- Es que… bueno… murieron cuatro personas – dijo Petter

- ¿Quiénes? – preguntaron todos

- Dumbledore, como ya saben… - dijo Petter - Ernest Mcford, el hijo del profesor Mcford… y bueno… - la voz se le quebró – lo siento mucho… Ron, Giny… sus hermanos Percy y Charlie.

- No – dijo Ron – eso es imposible, no pueden estar muertos

- Es una broma¿verdad? – dijo Giny al borde de las lágrimas

- Creánme que quisiera que lo fuera – dijo Petter

Giny comenzó a llorar. Ron no hizo nada, se quedo en estado de shock diciendo "no". Harry abrazo a su amigo que al instante comenzó a llorar. Hermione, Luna y Neville se habían puesto a reconfortar a Giny

- También, aunque aún no esta comprobado – siguió Petter – creen que Sirius y Bellatrix están muertos

- ¿Qué? – pregunto Harry sin soltar a Ron

- No los encuentran por ningún lado, y Remus encontró la varita de Sirius cerca del lugar en donde estaba peleando con Bellatrix – dijo Petter

- Pues en lo personal, espero que Bellatrix este muerta – dijo Alexi

- Arabella, me dijo que los están buscando por todas partes, pero que no hay rastro de ninguno de los dos – dijo Petter

- ¿Y Voldemort? – pregunto Harry

- Desapareció junto con Lucius y los Lestrange – dijo Petter

- Por qué no me sorprenderá eso – dijo Alexi

- ¿Y los demás mortifagos? – pregunto Hermione

- Los atraparon y en este momento se los están llevando a Azkaban – respondió Petter

- Creo que lo mejor es que los Weasley estén con su familia – dijo la profesora Mcgonagall secándose las lágrimas

- Es lo mismo que me dijo Arabella – dijo Petter sentándose en una de las camas

- Yo puedo teletransportarlos hasta donde estén – dijo Alexi - ¿Dónde están?

- En San Mungo – respondió Petter – también los padres de Hermione y Luna y la abuela de Neville están ahí.

- Entonces nos iremos todos – dijo Alexi

- Yo no – dijo la Profesora Mcgonagall – creo que lo mejor es preparar todo para el velorio y todo eso.

- En ese caso hagan un círculo alrededor de mí todos los que vayan a ir – dijo Alexi.

De inmediato Harry, Ron, Hermione, Luna, Giny, Neville y Petter formaron un círculo alrededor de Alexi. Esta dio un chasquido y sus ojos se pusieron totalmente rojos. El panorama cambio, ya no estaban en la enfermería. Estaban en ese corredor con la puerta que los llevaba a esa parte escondida de San Mungo. Ron y Giny abrieron la puerta y entraron corriendo. Harry y los demás los siguieron hasta una sala de espera escondida. Ahí se encontraba la señora Weasley, llorando a lágrima viva. A su lado, Fred, George, Bill y el señor Weasley trataban de tranquilizarla sin ningún éxito. Ron y Giny se acercaron a abrazar a su mamá y también comenzaron a llorar. Los papás de Hermione, Luna y la abuela de Neville aparecieron en la sala y abrazaron de inmediato a sus respectivos hijos. Esa tal vez fue la noche más triste y solitaria que Harry había pasado. Veía desde lejos a cada familia. Una sensación de desesperación y tristeza lo habían poseído. Trato de dormirse, sin embargo, cada intento era fallido. Miro su reloj, ya eran las cinco de la mañana. Al fin habían logrado que la señora Weasley se quedara dormida, oportunidad que aprovecharon todos los Weasley para dormir un rato. Una mano se poso en el hombro de Harry haciendo que este se sobresaltara. Volteo y se encontró con la hermosa sonrisa de Melisa.

- ¿Cómo estás? – pregunto Melisa

- Bien – mintió Harry

- No has dormido¿verdad? – dijo Melisa

- No – dijo Harry

- Mi papá me dijo una vez que cuando no podías dormir, lo que debías de hacer era tomarte una taza de chocolate bien caliente – dijo Melisa - ¿Quieres desmentirlo?

Fueron hacia la cafetería, la cual estaba vacía, Melisa pidió dos chocolates y se sentaron en una de las mesas más alejadas a la puerta.

- ¿Aún no saben nada de Sirius? – pregunto Harry

- Todavía no, pero no te preocupes, ya aparecerá, siempre aparece – dijo Melisa - ¿Malvaviscos? – le extendió una bolsita de malvaviscos

- No gracias – dijo Harry mirando como Melisa echaba la mitad de la bolsita en su chocolate. Desde que la conocía, sabía perfectamente bien que cada vez que consumía tanta azúcar era porque no estaba bien - ¿Por qué nunca me dijiste nada?

- ¿De qué? – pregunto Melisa

- De que tú eres mi madrina – respondió Harry. Melisa como si supiera que esa pregunta se avecinaba dio un largo suspiro.

- Supongo que por miedo – dijo Melisa

- ¿Miedo de qué? – pregunto Harry

- No lo sé, de que me odiaras, tal vez – dijo Melisa

- ¿Y por qué tendría que odiarte? – pregunto Harry sin entender

- Porque es muy cruel saber de repente que tienes a otra familia además de los Dursley y que esa otra familia se la ha pasado viajando por el mundo sin importarle nada ni nadie – dijo Melisa

- Yo sé que no fue así – dijo Harry

- Si lo fue – dijo Melisa –, después de la muerte de James y Lily y de que metieran a Sirius a Azkaban, yo sentía que no era bueno seguir aquí. Trate que Dumbledore me diera permiso de llevarte conmigo, pero él dijo que lo mejor era que te quedaras aquí con tus tíos. Me fui y no regrese, por lo menos no a aquí. Cada mes iba a visitar a Sirius y a contarle todo lo que pasaba afuera. Fuera de eso no me importo nada más. Entonces, después de que me enterara de la muerte de Sirius supe que ya era momento de regresar. Después de ver que Sirius estaba vivo me propuse quedarme hasta que el se despertara e irme de nuevo. Sin embargo algo ocurrió que cambio mis planes

- ¿Qué ocurrió? – pregunto Harry

- Me encariñe de ti – respondió Melisa

- Y por eso regresaste – dijo Harry – para cuidarme

- Si – dijo Melisa – trate de apoyarte pero creo que no lo logre

- Si lo lograste – dijo Harry – fuiste la que más me apoyo en la "muerte de Sirius", me quisiste como él me quiere y de cierta manera yo ya sabía que teníamos algo en común.

- Sabía que mi manera tierna de ser me iba a traer problemas – dijo Melisa entre risas – Ves te lo dije, siempre aparece - Harry volteo y vio con felicidad que Sirius y Remus entraba en la cafetería, el primero iba un poco herido.

- Hola¿cómo están? – pregunto Sirius sentándose al lado de Harry

- Bien – respondieron Harry y Melisa al mismo tiempo.

- Me alegra que estés bien, Harry, me preocupe mucho cuando Remus me contó lo de Percy, Charlie y Ernest – dijo Sirius

- Acabamos de ver a Amy Mcford y a su hija Andrea – dijo Lupin – están muy afectadas

- ¿Quién no lo estaría? – dijo Melisa – aunque no entiendo, solo estás triste por Percy, Charlie y Ernest

- No me quiso creer – dijo Lupin

- No me digas que lo que dijo Remus sobre Dumbledore es cierto – dijo Sirius

- Lo es, Sirius, nos salvo – dijo Melisa – a Harry y a mi

- No puede ser – dijo Sirius triste

- Yo tampoco quisiera que fuera cierto – dijo Harry. Sirius volteo a mirar y le paso un brazo por el hombro.

- Esto se esta poniendo cada vez más feo – dijo Sirius

Se estaba preparando para el velorio, que comenzaría a las doce. Volteo a ver a Ron, el cual estaba inmóvil sentado en la cama y mirando al vació. Esa mañana los habían mandado a Hogwarts para que se arreglaran para el velorio y el entierro. Velarían a Dumbledore, Charlie, Percy y Ernest Mcford en el mismo lugar y a la misma hora. Se acerco a su amigo y le cogió el hombro.

- ¿Cómo sigues? – pregunto Harry

- Mejor – respondió Ron sin dejar de ver al vació – la que me preocupa es mi mamá

- Ella estará bien, ya lo veras – dijo Harry

- ¿Y tú como estas? – pregunto Ron – Con todo esto he olvidado que tú también estas mal por la muerte de Dumbledore

- Yo estoy bien – dijo Harry – él que importa eres tú.

- Estoy bien – dijo Ron – solo necesito tiempo para aceptarlo.

- Sabes que aquí me tienes – dijo Harry

- Lo sé – dijo Ron

Se sentó junto con Ron, al igual que Hermione. Era muy triste ver a la Señora Weasley tan destrozada. Harry creía que principalmente esa era la razón de la tristeza de los Weasley. Había tomado unos minutos para ir a despedirse de Dumbledore. Se sentía culpable, sentía que era su culpa que Dumbledore hubiera muerto y no era el único. Melisa también se sentía culpable, claro que no tanto como Harry. Sirius se había encargado de lidiar todo ese día con la culpabilidad de ambos. Aunque no lo había conocido, también quiso ir a ver a la familia de Ernest Mcford. Acompaño a Melisa a verla. Todos los que estaban ahí eran aurores. Harry le dio sus condolencias a una mujer muy bonita, de cabello rubio y ojos cafés llamada Amy Mcford, al parecer era la madre de Ernest Mcford. La mujer se sintió muy feliz de ver a Melisa ahí. Melisa se quedo un poco más de tiempo, pero Harry no, él tenía que hacer algo que ya había posponido desde hace mucho. Entro en la cámara donde estaban velando a Charlie y Percy pero no fue hacia Ron, se acerco a Neville

- Puedo decirte algo – pregunto Harry

- Si claro – dijo Neville

Salieron de la cámara y Harry hablo. Le contó a Neville todo sobre la profecía que se había roto en el Departamento de Misterios. Al terminar Neville quedo totalmente sorprendido y aterrorizado. La simple idea de que él pudo haber sido elegido por Voldemort en vez de Harry lo ponía muy nervioso pero a la vez le decía que lo mejor era que siguiera en esa lucha, apoyando a sus amigos y mucho más a Harry.

A la mañana siguiente fue el entierro. A los cuatro los enterraron en la sección de la Orden del Fénix. Al terminar el entierro se separaron: Harry, Ron, Hermione, Giny, Luna, Neville, Melisa, Lupin y Sirius tenían que regresar a Hogwarts. Cuando llegaron vieron que en todo el castillo había un ambiente de tristeza. Muchos se acercaron a Ron y a Giny para darles sus condolencias. Era muy deprimente ver y sentir todo ese ambiente. Hermione, Harry, Luna y Neville habían decidido mantener a Ron y a Giny afuera del castillo el mayor tiempo posible para alejarlos de esa tensión.


Fue muy difícil escribir este capitulo en especial porque no es mi fuerte describir los sentimientos, pero aún así espero que les haya gustado.

Gracias a shinji kun112 y a Pedro I por sus críticas.

Debo decir que me encantan las críticas positivas que me escriben, sin embargo, también es lo mismo con las negativas. Diana no sé si vayas a leer esto pero como no puedo responder a tu crítica aquí lo hago. Es una pena que no te haya gustado la historia y me alegra que lo hayas puesto, ya que me hiciste recordar que no a todos se les puede dar gusto. Melisa es un personaje al que tuve que ponerle mucha importancia porque fue la única manera que se me ocurrió para meterla a la historia; es un personaje necesario para más adelante y con el paso del tiempo pierde un poco de importancia. Basicamente la metí para que Harry tuviera un apoyo mientras Sirius regresaba y también para otras cosas que no puedo decir ahora. Me gustaría que hubiera más personas como tú que dijeran lo que les desagradan de todas las historias que leen; esas críticas, mucho más que las positivas, nos hacen mejorarnos a nosotros, los escritores. Gracias por tu crítica y este capitulo te lo dedico.

Adiós