En un bar cerca de un hospital muggle, un hombre de gafas y pelo negro revuelto, se sentaba en la barra, aprecia muggle, exceptuando la capa abierta encima
-Me da una gaseosa, por favor – Pidió al cantinero, que fue a buscarla enseguida
-Curiosa capa, amigo - Un hombre que estaba sentado a su lado, le hablo sin mirarlo.
-Eso piensa, yo la encuentro muy bonita- Dijo James sin inmutarse, mientras bebía.
-No lo niego, pero aun así es curiosa,- dijo el hombre esta vez volteándose y extendiendo su mano- mi nombre es Michael Dougla, soy medico en el hospital de aquí.
-James Potter- decía este mientras le estrechaba la mano- ¿ Nos conocemos? – preguntó suspicaz.
-No creo, sólo lo saludaba ya últimamente la gente que viene a este bar está muy hostil, a pesar que algunos son pacientes míos. Y hecho de menos los antiguos tiempos. Lo siento si lo moleste.
James miró atentamente al hombre; Era un caballero como de 60 años, su pelo era blanco y sus manos tenían arrugas, sus ojos era profundos y oscuros que hacían su mirar intenso. James se arrepintió de haber sido tan rudo.
- Lo siento - apresuro a decir- Es que en estos tiempos no es bueno conversar con nadie.
-Lo comprendo, son tiempo difíciles y extraños- dijo el anciano.
-¿Extraños? ¿A que se refiere?- pero James sabia perfectamente la respuesta.
-No lo sé con claridad, pero mucha gente vestida como usted llega al hospital en extrañas situación, con heridas muy graves y curiosas enfermedades. Uno no sabe que pensar. Por ejemplo, hace dos días, nuestro director ingreso a un grupo de médicos extranjeros y dijo que ellos tomarían los caso más graves y más extraños. Nosotros, el resto, debíamos confiar y derivar cualquier situación curiosa a ellos. No le digo que sean gente mala, pero son demasiados reservados, no hablan con el resto del personal y casi no salen del ala del hospital que les fue asignada.
-Y usted ¿qué piensa?- pregunto James de forma casual, pensando que tendría que hablar con Dumbledore, para contarle aquella situación.
-¿Yo?... nada en particular, aunque la verdad me gustaría saber el motivo de esas enfermedades, pero creo que es bueno que gente especializadas se hagan cargo. La verdad no me gusta experimentar con las personas , sólo me gusta sanarlas.
-Y ¿cómo los reconoce en el Hospital?- James tenia la esperanza que el ministerio fuese lo más discreto posible, que quienes fueran no anduvieran haciendo magia por todo el lugar.
-Además de su malgenio- ambos hombres rieron- También se puede reconocer por un delantal verde, con una vara y un hueso cruzado.
-San Mungo- susurro si querer James, y el anciano lo escuchó.
-Así creo que se llama su instituto, que al parecer se maneja con capitales privados.
-¿Capitales privados?- pregunto james mas sin entender que por dudas.
-Claro, eso es muy común en está época. Las personas que tiene dinero financia las investigaciones, las mantienen lejos de la publicidad, hasta que hay algo que marca la diferencia para darlas al público.
-Claro, así es- James contesto automáticamente, alegrándose que los muggles logren encontrar respuestas a todo, aunque estas sean más complicadas que la realidad- ¿Y con esas personas ha pasado algo extraño?
-La verdad que no, al menos que contemos que una de ellas pareció conocer a una de mis pacientes.
¿Si? ¿ como es eso? – Era curioso que alguna bruja se atendiera en un hospital muggle.
-La verdad es que habíamos terminado la entrevista, nos despedíamos en la puerta, entonces uno de esos médicos, miro con insistencia a mi paciente, y la llamo por su nombre, pero esta pareció no percatarse por que se fue ,antes de que el hombre le hablara.
-Vaya, ¿ se puede saber como se llamaba la paciente que tenia contacto con tan curiosa gente?, espero que no sea ninguna discreción.
- Claro que no, ¡Capaz que sea familia suya!, porque llamaba Liliam Potter.-
James no lo podía Creer, ¿por qué Lily se le había ocultado que estaba yendo al medico?. Pero su mente de merodeador funcionaba rápido he intento conseguir mayor información.
-Y ¿cómo era ella?,- James intentaba por todos los medios sonar lo más casual posible.
-Es una chica preciosa, de unos hermosos ojos verdes y cabello rojo. Estaba muy afligida la pobrecita, tan joven y ya con problemas de familia.
James estaba totalmente desorientado, al parecer su cuerpo lo estaba traicionando; sus manos sudaban y sentía como si le faltase el aire.
-Disculpe ,¿esta bien?, se ve pálido, ¿conoce a la chica? – apresuro a preguntar el médico con gran preocupación.
-No es nada, sólo deber ser el resfriado; provocó una baja de presión, eso es todo-
-Esta seguro, si quiere lo revisó, ya sabe que más vale prevenir que lamentar- el medico lo miraba directamente
-No, estoy bien – James rogaba que el médico se tragara esa mentira.
-Si usted lo dice, pero... -
-No se preocupe, pero a todo esto que era lo que le pasaba a la chica – James estaba haciendo gala de sus grandes dotes de actor.
¿La muchacha?- el médico parecía perderse en sus recuerdo- si ella estaba muy asustada pues esta esperando un hijo y no sabe como decírselo a su marido, porque parece que el no quier...
-¿UN HIJO?- James se había demorado en asimilar las palabras del médico, ¿no era posible?, diga sí , pero no así, no en esa situación. James sentía en su cuerpo un gran torbellino de pasiones. Se sentía confundido, asustado, alegre, pero también traicionado por la persona que más amaba.
Se levanto de repente asustando al médico y comenzó a irse.
-Nos vemos otro día quizás- James le dio la mano rápidamente y comenzó a avanzar hacia la puerta.
¿He dicho algo malo?- dijo el médico algo consternado.
No, nada, sólo que tengo cosas por hacer, - y sin mas salió del lugar.
-Vaya suerte, siempre termino hablando con la persona equivocada- comento el anciano al barman , este último simplemente asistió.
Todo lo que reconozcan no es mío, pertenece a los creadores de Harry Potter
Quiero dar las gracias a los que me postearon por que me animan a seguir, solo opinen así puedo mejorar.
