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Las heridas del alma
Ya había pasado una semana. Los exámenes habían terminado dejando una tranquilidad en todo Hogwarts. Era el penúltimo día que pasarían en Hogwarts, sin embargo en ningún rincón del castillo se sentía esa alegría característica del fin de curso. Todos los alumnos estaban de luto al igual que los profesores. La perdida de Dumbledore había dejado un gran hueco en todo Hogwarts, un hueco que ninguna cosa podía ocupar. Incluso los de Slytherin parecían tristes. Para Harry, esa semana había sido la más pesada de toda su vida. Por suerte Ron y Giny ya se habían resignado al hecho de que Charlie y Percy estaban muertos lo cual le quitaba un peso de encima. Pero eso no le quitaba de la cabeza una cosa, una cosa que le había rondado la cabeza desde hacia mucho tiempo.
Esa noche no pudo dormir, ya estaba acostumbrado a no poder dormir, pero ya estaba arto de quedarse cada noche mirando la chimenea. Saco la capa de su papá, el mapa del merodeador y salio de la sala común de Gryffindor. Comenzó a caminar, sin rumbo fijo. Sus pasos lo llevaron a la orilla del lago. Se quito la capa sin preocuparle que alguien lo viera y se tiro en la hierba. Miro el cielo. Estaba completamente lleno de estrellas. Cerró los ojos y trato de dormir. Oía el viento, el agua moviéndose, pisadas, alguien se acercaba a él, pero no le importo.
- No sabía de tus caminatas nocturnas – dijo la voz de Sirius. Harry abrió los ojos y vio a su padrino parado enfrente de él con una sonrisa – sabes que esta prohibido estar afuera a estas horas – se sentó al lado de Harry
- No me podía dormir – se justifico Harry
- Bienvenido al club – dijo Sirius - sé que será absurdo preguntarlo, pero ¿por qué no puedes?
- Siento que fue mi culpa – dijo Harry sentándose
- ¿Qué? – pregunto Sirius
- Todo lo que paso – dijo Harry
- La muerte de Dumbledore – dijo Sirius – Harry, tú no tienes la culpa de que Dumbledore haya muerto.
- Claro que la tengo – dijo Harry – todas las muertes que hace Voldemort son para llegar a mí. Si no hubiera sido Dumbledore hubiera sido Melisa
- Harry, la vida no es para lamentarnos, creéme, lo aprendí de la peor manera – dijo Sirius – lo que paso, paso por algo y ya no podemos remediarlo.
- ¿Por qué todas las personas que amo tienen que morir? – pregunto Harry
- Nadie ha muerto porque lo quieras – dijo Sirius
- Claro que si – dijo Harry – Primero mis padres, murieron por protegerme de Voldemort, ahora Dumbledore, muere por lo mismo, y Melisa estaba dispuesta a morir igual. Te das cuenta como todos los que mueren en manos de Voldemort mueren por estar en el camino que lleva a mí.
- Harry, tus padres y Dumbledore murieron para protegerte y para que pudieras vivir, tú crees que les gustaría verte así, lamentándote por sus muertes – dijo Sirius -. Mira a Ron y a Giny, ellos perdieron a dos de sus hermanos y no los ves ahorita lamentándose. Harry, yo sé lo que se siente perder a alguien muy querido y no poder hacer nada para regresarlo, sin embargo, es muy tonto estar toda la vida triste por ya no tenerlo. Nosotros que estamos con vida tenemos que aprovecharla y disfrutarla – se acostó en la hierba – además algún día los volverás a ver.
- Siento que me voy a quedar solo – dijo Harry acostándose en la hierba – Voldemort los va a terminar matando a todos
- No lo creo – dijo Sirius – por lo menos yo no pienso morir hasta verte feliz y libre de Voldemort.
- Es muy seguro que ahora vayan por ti y Melisa – dijo Harry – por ser mis padrinos
- No creo que Voldemort centre toda su atención en matar a todos tus seres queridos – dijo Sirius. Se quedaron callados, mirando el cielo. Sirius se sentó y miro a Harry extrañado - ¿De dónde sacaste que Melisa es tú madrina?
- Ella me lo contó – respondió Harry
- ¿En serio?, pues que bueno por que ya me estaba hartando de guardar el secreto – dijo Sirius
- ¿Por qué nunca me lo dijiste? – pregunto Harry
- Porque Melisa me lo prohibió y debes saber que ella tiene un poder de convencimiento muy grande – dijo Sirius
- Aunque ya me lo explico, no comprendo porque nunca me lo dijo – dijo Harry
- Melisa siempre le ha tenido miedo a la familia – dijo Sirius – creo que por eso casi mata a tu mamá cuando la eligió como tu madrina.
- Mi mamá eligió a Melisa como mi madrina, creí que había sido mi papá – dijo Harry
- No, James me eligió a mi y Lily a Melisa lo cual fue muy extraño – dijo Sirius
- ¿Por qué? – pregunto Harry
- Porque Lily no le tenía mucho aprecio a Melisa – dijo Sirius
- ¿Se llevaban mal? – pregunto Harry
- No, se llevaban bien, eran amigas pero siempre terminaban peleándose – dijo Sirius – Empezando por el hecho de que Melisa era una merodeadora y hay que admitir que a Lily nunca le gusto eso de los merodeadores.
- ¿Melisa era una merodeadora? – pregunto Harry sorprendido
- Alas – dijo Sirius – yo le puse ese apodo como ella me puso Canuto a mí. Nunca se quiso convertir en animaga, sin embargo, su poder de oclumancia le permitía estar cerca de Remus sin que este le hiciera daño.
- Pero porque nunca me entere de que ella también había sido una merodeadora – dijo Harry
- Porque ella se encargo muy bien de que nunca supieras sobre su existencia – dijo Sirius – primero nos callo a todos y después escapo. Lo único raro es que no lo hayas descubierto cuando encontraste el mapa, su nombre también estaba ahí.
- ¿En donde? – pregunto Harry sacando el mapa del merodeador.
- Al principio sale: "Los señores Lunático, Colagusano, Canuto, Alas y Cornamenta proveedores de artículos para magos traviesos están orgullosos de presentar el Mapa del Merodeador" – dijo Sirius
- Pues no, aquí solo llega hasta Cornamenta – dijo Harry mirando el Mapa
- Que ingeniosa, seguramente lo borro – dijo Sirius mirando el Mapa – Cuando me dijo que iba a borrar toda evidencia de su existencia nunca creí que llegaría tan lejos. Sin embargo no contaba con esto – saco su varita y apunto al mapa - ¡Reparo! – como por arte de magia entre "Canuto y" apareció "Alas". – No es tan inteligente.
- Bueno pero no me has dicho, porque mi mamá la eligió – dijo Harry
- Te lo diría si lo supiera – dijo Sirius – nadie lo sabe, tus padres se fueron con ese secreto a la tumba lo cual le molesto aún más a Melisa.
- Seguramente ha de haber tenido una buena razón – dijo Harry
- Si, seguramente, o tal vez solo quería molestar a Melisa – dijo Sirius – sabías que a estas horas Filch hace una ronda por todo el castillo
- Sería mejor que ya nos fuéramos – dijo Harry
- Antes de que vayamos a parar al despacho de Mcgonagall – dijo Sirius parándose
- Creo que ya estoy más tranquilo – dijo Harry parándose con ayuda de Sirius
- Me alegra saber que mis platicas contigo sirve para algo – dijo Sirius mientras caminaban hacia el castillo – las platicas con mis padres nunca me sirvieron para nada, bueno, solo para odiarlos más.
Espero este capitulo haya sido de su agrado. Siempre me han gustado las platicas de Harry y Sirius, con decir que todas y cada una están marcadas en mis libros.
Gracias a shinji kun112 y a Pedro I por sus críticas.
Adiós
