DISCUSIÓN

Cuando logro aparecer cerca de su casa, algo mareada debido a su estado, tardando algunos minutos en cruzar el prado trasero, pero en eso momento ya había llegado James furioso, tenia tanta rabia que ni el mismo entendía .

Cuando Lily llego a su hogar, sintió una extraña corazonada. Lentamente entro en la cocina, los platos tintinaban como si una fuerte brisa inexistente los golpeara.

Lily sintió un miedo tremendo , no sabía si pedir ayuda o no, pero un presentimiento la hizo seguir adelante, cautelosa pero segura, hacia el salón de su casa.

James se paseaba como león enjaulado en la sala, no había encontrado a Lily en la casa, pero sabía que estaba muy cerca y que la vería pronto. Fue entonces que millones de preguntas se agolparon en su mente, pero todas fueron silenciadas cuando una melena roja, se asomaba en la puerta que daba a la cocina.

-Hola mi amor, ¿Donde has estado? – pregunto James al verla y no pudo evitar que su voz saliera fría y calculadora.

Lily se detuvo en seco, su corazón en vez de latir relajado al comprobar que era su marido el que estaba en la casa, latió aún más furioso, su instinto le decía que algo no estaba bien y la fría voz de James comprobó su temor.

-Hola cariño, vaya susto que me diste-contesto Lily mientras guardaba la varita y avanzaba para acercarse a James.- ¿Cómo te fue hoy en el ministerio?

-Bien- contesto de manera automática, había vuelto a caminar por el salón, sin acercarse a su mujer.

Lily se quedo estática en el punto donde estaba, definitivamente a James le pasaba algo y rogaba por todos los cielos que no fuera lo que ella temía. Trato de actuar como si nada saliera de lo normal, y se dirigió a preparar la mesa para cenar.

-¿Sirius vendrá a cenar?, - Lily intentaba que su voz no reflejara la angustia que sentía en ese momento.

James por su parte, le pillo por sorpresa la pregunta, estaba totalmente distraído pensando en como Lily había estado extraña ese último tiempo, y en todo lo que había tenido que pasar juntos. Él quería ella se sincerara, darle una oportunidad para que fuera ella la que le dijera la verdad, que ya no le mintiera.

-Yo creo que si, pero no sé – James volvió a contestar por inercia, sólo se fijaba en los movimientos de su mujer en aquel momento.

-No sé para que pregunte , si ese loco siempre viene aunque no lo invit...- Lily no pudo terminar de hablar porque James la interrumpió

Querida, todavía no me contestas la pregunta que te hice- esta vez la voz de James sonó odiosamente melosa, Lily no sabia ni como actuar ni a que atenerse.

-¿Yo?, Fui a dar una vuelta para despejarme y he estado hablado con Alice Logbotton- su voz temblaba, sabia que no ser sincera era una de las peores formas de mentir, .

-¿Y andar por ahí incluye algún paseo a un hospital público muggle?- la mirada de James centellaba bajo sus gafas.

Lily perdió el color en su rostro y sus manos comenzaron a temblar, tenía miedo, estaba segura que James se había enterado, pero no quería aceptarlo.

-¿Qué quieres decir? –dijo ella tratando de fingir tranquilidad, pero James se había dado cuenta de su miedo, sabias que había acertado, sabia que le escondía algo, la conocía demasiado bien para no darse cuenta.

-Digamos que estuve hablando por casualidad con un médico de un hospital muggle, que fue intervenido por el ministerio de magia y él me contó algunas cosas curiosas- la ironía bailaba en sus labios con cada palabra– por ejemplo que una de sus paciente fue reconocida por uno de los internos de San Mungo.

-¿Qué tiene de curioso?- Lily al momento de decir la pregunta se dio cuenta lo estúpida que sonaba.

-Nada en particular, sólo que es raro que los de San Mungo conozcan a muggle y que los brujos no se atienden en hospitales muggle, además que la chica era de cabellos rojos y ojos verdes – Lily abría los ojos, ya no tenia escapatoria. No le dijo cuando debía ahora era demasiado tarde, posiblemente James se sentía traicionado, su pesadilla se había cumplido.

James no pudo evitar mirar con rabia a Lily, esa mirada la hizo temblar, la voz seca y fría de éste, resonó lúgubre en la sala.

-A que no sabes como se llamaba la chica... curiosamente se llamaba Liliam Potter – James también temblaba por la rabia contenida.

-James ...yo... este... no ...sabia...como..- Lily no lograba articular palabras.

-Pensaba esperar hasta que dieras a luz para decirme que esperas un hijo liliam- grito James casi fuera de si - ¿ qué pretendias ocultandomelo Liliam Evans. ¿ o acaso que no tengo derechos sobre ese niño que estas esperando, y es por eso que querias que no me enter...- la mejilla de James fue cruzada por la mano de Lily. Ella había dejado a un lado el miedo y ahora la embargaba la rabia y la pena, no podía

creer lo que pensaba decir James

Éste la miro fijo a los ojos, no se podían decir quien irradiaba mas rabia.

-¿Cómo te atreves? – susurro peligrosamente Lily, tenia una rabia interna, una rabia mezclada con dolor, por lo que estaba insinuando su marido. Ella lo amaba más que nadie, junto habían pasado tantas cosas, porque entonces él no podía entender los motivos que la llevaron a ocultarle esa situación. Tomo aire antes de hablar, para calmarse

-Yo te iba a decir, pero tenia miedo...yo...- Lily intentaba llevar esa discusión a un nivel más civilizado.

Pero James no quería escuchar razones, ella le había engañado, le había ocultado algo tan importante para él. No pudo evitar que su mente se llenara de dudas a cada momento.

En ese momento Sirius entro como si fuera su casa, venia alegre,

- ¡Ya llego por quien lloraba! – pero se quedo mudo, no podía creer lo que veía.