Odio
-Odio esta misión, odio este equipo, jodido, odio la arena, odio las siniestras marionetas de aquel demente, odio el cuarto que me dieron, es demasiado caluroso, odio el maldito calor y también y sobre todo… odio a esta rubia problemática, y mandona la cual me mira en este preciso momento.
Con esa sonrisa socarrona en sus labios, suaves y delgados, aquel maldito kimono negro con su blanco y perfecto hombro de fuera, aquel jodido abanico que mueve inútilmente para contrarrestar el calor… aquella maldita y jodida gotita de sudor que se recorre su cuello, desde la mandíbula hasta aquel lugar intocable.
Ahora más deseable, ahora más perfecto que nunca…
Su sonrisa se hace más grande
Odio el calor
-Gane –dijo finalmente Temari llena de orgullo
-¿Qué? –contesto el Nara saliendo de su embobamiento
-Gane genio –contesto ella llena de sarcasmo
-Imposible –dijo el
-Mira el tablero, y dime lo contrario baka –finalizo ella moviendo el abanico con prepotencia, el Nara se inclino mirando el tablero de madera y las fichas colocadas estratégicamente de ambos lados, frunció su nariz, era cierto, le había ganado.
Nadie jamás le había ganado, no es que fuera el mejor del mundo, pero tampoco jamás habría esperado que le ganara aquella mujer tan problemática.
-Mendosukai –mascullo
-Volvió a verla, ella le miraba sonriente, como si se tratara de alguna niña pequeña que había ganado un premio muy gordo.
-¿Recuerdas el trato?
-…si… si… -contesto el lleno de hastió
-Bien creo que es mi turno ahora
-Odio todo esto… en que estaba pensado cuando lo acepte
Flash back
-Maldito calor –dijo la joven rubia mirando por la ventana, con un gesto coqueto, una mirada traviesa, su mano abanicando su cuello, el Shikamaru, mirándole desde una distancia prudente, 10 metros de distancia y un tablero de shogi, se interponía entre ellos. Claro también su acida y negativa actitud.
-No haces más que quejarte mujer –dijo este mirando concentrado el tablero.
-¿Ehhhh? ¿Algún problema con ello?... –dijo esta puesta a la defensiva -si mal no recuerdo… creo que estoy en mi casa
-Hai… hai… como digas –contestó el, el viaje había sido agotador, y lo menos que tenía ganas era pelear por cosas sin sentido.
El silencio incomodo nuevamente reino la habitación de el castillo del Kazekage, la rubia apretó sus piernas contra su pecho, miro el cielo aburrida y nuevamente miró al joven manipulador de las sombras, este estaba mirando el tablero de ajedrez japonés con expresión ceñuda. La curiosidad pudo más que ella.
-¿Qué haces? –pregunto llena de curiosidad
-Practico –contesto sin siquiera levantar su rostro del tablero
-¿Qué?
-… Posibles estrategias, con ayuda de este tablero
-… que aburrido –dijo ella apoyando su cara en sus rodillas
-Tal vez –contesto el sin mirarle
-¿No crees que sería más divertido jugar con alguien?
-Si… algunas veces
-Juega conmigo –dijo ella con una sonrisa sincera en el rostro, el shinobi, se volvió a verla, parecía entusiasmada con la idea, lastima que el no pensara lo mismo, negó con la cabeza
-No gracias, jugar con principiantes no es divertido
-¿Principiantes?... piensas que soy una principiante –dijo ella levantándose de su cómodo lugar para acercarse al shinobi, el cual le seguía mirando sin mucho interés.
-No solo lo pienso, lo se…
Temari le miro visiblemente ofendida, se inclino para quedar a su altura y dijo de forma intimidante.
-¿Por qué no juegas y notaras que tan principiante soy?
Shika miro la distancia mínima que les separaba, llevaba el hombro fuera de su kimono, no podía ver demasiado gracias a las vendas que cubrían su pecho, carraspeo su garganta intentando no verse demasiado anonadado.
-Esta bien, si estas tan segura
-Ohhhh, de veras lo estoy… es más porque no lo hacemos más divertido –dijo esta sentandose frente a el
-¿Divertido?-contesto el arqueando una ceja
-Hai… ¿Por qué no apostamos?
-No tengo dinero
-Que no sea de dinero… aún así puede ser divertido… si tú ganas… haré lo que tu me pidas… pero si yo gano…
-Será al contrario
-Hai… si yo gano… tu harás… todo lo que yo te diga… absolutamente todo –Shikamaru miro a la joven luego al tablero, luego su hombro desnudo y su sonrisa en sus labios, se encogió en hombros, nunca nadie le había ganado y no tenía porque perder en ese preciso momento.
-¿Porque no?
Fin Flash Back
Shikamaru miró a la rubia, parecía estar disfrutando mucho verlo humillado y derrotado en su propio juego, le dedico una mirada llena de malicia…
-¿Bien que es lo que lo que quieres? –dijo este fastidiado
-…Primero… cierra la puerta… -señalo ella con un gesto lánguido -no quiero al idiota de Kankuro revoloteando por aquí
-Hai… hai…-el joven se levanto arrastrando los pies, miro la puerta y largo pasillo que quedaba detrás de el, lamento no poder salir por el, en ese momento, pero después de todo, el era un hombre, un hombre jamás saldría corriendo de una mujer, deslizo la puerta corrediza.
-Bien… ya esta ahora que… -trato de decir el, mirando hacia donde unos segundos estaba la embajadora de la arena, ya no estaba ahí, ahora se encontraba frente a el, con una sonrisa traviesa en sus labios y una mirada maliciosa.
-¿Mujer que… demonios… -no pudo terminar su oración puesto que, le silencio, con los labios puesto sobre los suyos, apoyando sus brazos en sus hombros, saboreando su dulzura… sintiéndose embriagada por aquel delicioso sabor…
La joven se separo pasados unos segundos, mirándole curiosa, con las mejillas sonrojadas. Saboreo sus labios frente a el, sonrojándole evidentemente, paso un labio sobre los suyos susurrando.
-Sabes a… menta…
Shikamaru carraspeo levemente su garganta, se metió las manos dentro de los bolsillos de pantalón. Esperando que no notara como le estaban temblado en ese preciso momento.
-¿Eso era todo?
La joven no pudo evitar soltar una risita. Abrió la puerta corrediza de un jalón y antes de retirarse dijo en voz queda
-De momento si –y desapareció de su vista
-Odio esta misión, odio este equipo, odio la arena, odio el maldito calor pero… creo que ahora, odio un poco menos a esa rubia, aunque no negare que es realmente problemática.
