Wolas!
Nuevo capi larguísimo, nadie puede quejarse!
Nos vemos a bajo
Os dejó leer en paz.
Dos semanas después de que se revelará todo lo referente a los herederos Viktor Krum se marchó de Hogwarts causando una fuerte conmoción en la parte estudiantil femenina pero sobretodo en Jack.
La chica se había acostumbrado tanto a la compañía del chico que ahora se le hacia raro y sus amigos tuvieron que aplicar miles y miles de kilos de chocolate para que se le pasara.
-Bueno, parece que Jack vuelve a estar normal – susurró Alex tumbada en su cama
-Si, más o menos – contestó Ginny tumbada en la suya. Era sábado y no tenían ganas de hacer nada. Aunque esas dos semanas habían de ser la puesta en común de la amistad entre los cinco la presencia de Viktor, los entrenamientos especiales de los herederos y actividades extras hicieron que lo máximo que pudieran coincidir los cinco fuera diez minutos entre las clases. - ¿Cuándo nos veremos?
-No lo sé pero yo hecho mucho de menos a Luna
-Pues yo los que hecho de menos son a Dan y Jack.
-Gracias por la parte que me toca
-Podría decir lo mismo – sonrió Ginny mientras lanzaba una almohada a su compañera de cuarto
-Pero a ti te veo aquí pero a Luna…
-Ya, yo a Luna es a la que más he visto esta semana. ¿Sabes que ella y Ron ya han…
-¿Ya han qué? – preguntó Alex ganándose una sonrisa de la pelirroja - ¡No¡Que bueno¿Y te lo dijo así cómo así?
-No, en realidad estábamos Dan, ella y yo y no sé como salió el tema pero nos lo dijo. Al parecer eres la última virgen que queda en el grupo
-¡Eres una… - intentó insultarla Alex pero después se volvió a dejar caer encima de la cama soltando una carcajada – Pero creo que voy a serlo durante mucho tiempo
-¿Por¿Piensas cortar con Blaise?
-No, no. El otro día me dijo que…me quería
-¿Cómo? – Ginny se levantó emocionada y fue a tumbarse al lado de su amiga - ¿Y tú?
-También lo quiero
-¿Y se lo dijiste?
-La mitad de la gente que estaba en la fiesta se enteró que nos queríamos – se sonrojó la morena
-¿Entonces? El hecho de hacer el amor con él es un símbolo de lo mucho que lo quieres, y más si es tu primera vez
-La primera vez o la última es lo de menos, el problema está en que… - Alex miró al techo buscando las palabras adecuadas – A principio de curso, cuando me enfadé tanto con él, él me había dicho que me quería pero…no se acordaba. Ni de eso ni que nos habíamos acostado juntos
-Pero no pasó.
-Ahí está el problema. Cuando me dijo que no se acordaba me sentí mal, como un objeto. Me había acostado mi primera vez con un chico y él ni tan solo se acordaba… ¡y yo tampoco! Así que…
-Tienes miedo de que pase lo mismo ¿no?
-Si – susurró suavemente – Todos os habéis acostado por primera vez con alguien al que queríais
-Jack con Viktor… - susurró Ginny y enseguida Alex cogió el relevo
-Luna con Ron y tú con Harry. Que por cierto, aún no se lo has dicho a Draco
-¿El qué¿Por qué debería decirle? Yo nunca le he reprochado que perdiera la virginidad con cualquier chica
-Diría que fue con Pansy, al igual que ella
-Bueno, por eso, no tiene el mínimo derecho de reprocharme nada, pero eso no es de lo que hablábamos pero…creo que si se lo cuentas él lo entenderá.
-No es algo que se pueda contar tan fácilmente a un chico, y que además lo entienda
-Y Slytherin – añadió Ginny mientras apoyaba su cabeza en el hombro de Alex – Nunca habíamos hablado de este tema antes ¿Te das cuenta?
-Nunca había tenido necesidad – las dos estallaron en carcajadas
-He pensado en pasar a la segunda fase – dijo Blaise de repente. Estaban en la Sala de las Necesidades, la única sala donde nadie los molestaba
-¿Segunda fase? Te refieres a… - indicó Draco
-Si
-¿Y ella? Alex no es una chica cualquiera
-Ya lo sé pero…me dijo que me quería
-¿Qué? – preguntó alucinado
-Pues que…
-¡Ya sé lo que quieres decir! Pero no me cabe en la cabeza que ella lo haya dicho
-¿Por qué? – preguntó receloso Blaise después de haberse levantado del sofá donde estaba cómodamente estirado
-Alex es una chica fría, como su padre, aunque muy impulsiva
-Como su madre – añadió Blaise con una sonrisa
-Y deberías tener en cuenta lo que pasó a principio de curso
-No paso nada – Draco se encogió de hombros pero tenía un ligero presentimiento que a Blaise no le sería tan fácil acostarse con Alex – Además…no es como si fuera a dejarla después de hacerlo simplemente…
-Esas hormonas de adolescente – se burló Draco recibiendo una mirada asesina "made in Slytherin" departe de Blaise.
Ginny sonrió como una tonta en medio de la biblioteca haciendo que sus amigos rodaran los ojos. Hacia ya un mes, más o menos, que las dos chicas salían con los Slytherins y siempre que recibían alguna nota para quedar se les ponía esa cara.
-Era Draco – aclaró la pelirroja
-Si, lo sabemos – añadieron sus amigos menos Alex que estaba fuera con su madre y la profesora Zabini
-Bueno, vale – se quejó ella
-No te enfades. Jack está sensible porqué Viktor se ha ido – la Slytherin negó con la cabeza – Y Luna también porqué cuando quiere hablar con Ron éste se pone rojo como su pelo y se va corriendo
-¿Aún?
-Si – añadió la rubia – No sé porqué es
-Yo tengo una ligera idea – Hermione llegó con ellos y se sentó al lado de Jack para fastidió de la castaña
-¿Si? – preguntaron todos interesados menos Jack
-Si – afirmó la premio anual de Griffindor – Creo que tiene que ver con…vaya…con lo que pasó no hace mucho
-OH… - Jack sonrió maliciosamente – El estreno de nuestra Luna. ¿No estuvo bien? Siempre he pensado que Ron debe ser mucho más bueno que Harry – Luna se sonrojó violentamente – Pero, preguntémosle a una profesional. ¿Quién es mejor Granger? – Ginny y Dan rodaron los ojos. Era evidente su enemistad con Hermione. La habilidad de picarla siempre cuando tiene oportunidad y el hecho de llamarla siempre por su apellido
-Summers, sabes perfectamente que eso no es cierto – Jack abrió la boca pero Dan la cortó con mucha delicadeza
-¿Y qué le pasa a Ron?
-Está avergonzado por si hizo algo mal
-¡Eso no es verdad! Fui yo la que me puse nerviosa y…
-¿Al final no pasó nada? – preguntaron escandalizadas Jack y Ginny
-No – afirmaron Luna y Hermione – Y por eso está avergonzado, teme que vuelva a pasar – añadió la Griffindor
-Y eso requiera que vayas a buscarlo… ¡YA! – dijeron Jack, Dan y Ginny a la vez cosa que hizo que la rubia desapareciera en cinco segundos.
-Bueno, otra relación amorosa solucionada – suspiró Jack
-¿Cómo está Viktor? – preguntó Hermione
-Bien – contestó secamente Jack dispuesta a volverse a poner con sus deberes. Ginny negó con la cabeza haciendo que la castaña de Griffindor encogiera los hombros y se fuera
-Deberías disimular un poco – dijo Ginny una vez Hermione había desaparecido de su vista
-No la soporto
-Eso nos ha quedado claro Jacqueline – informó Dan
-No me llames con ese nombre tan…hortera – se quejó la Slytherin – Pero es que aún no lo entiendo
-¿El qué? – preguntaron sus dos amigos cansados
-Como pudo salir primero con ella que conmigo. Es decir, yo soy mucho más guapa que ella
-Mucho más guapa – admitieron sus dos amigos
-Más inteligente
-Antes eso no lo sabíamos
-Más joven. Más extrovertida. Con una sangre más limpia y más poderosa que la suya
-Pero eres Slytherin – dijo Dan – Y eso hacia que, des de un buen principio, tuvieras mala reputación, mientras que ella es Griffindor
-Ya pero…
-Deja de estar celosa Jack – sonrió Ginny – Ahora tú estás con él y ella con Harry
-Otra cosa que no entiendo. ¿Cómo puede Harry estar con ella? Harry es muy guapo y… - Ginny y Dan rodaron los ojos sabiendo que les esperaba un monólogo de al menos una hora despotricando contra Hermione sin que nadie pudiera evitarlo, bueno, una persona que estaba bastante lejos.
Jane había sacado a su hija a regañadientes del castillo con Natalie Zabini. Descubrir que de repente tu suegra se ha convertido también en tu tía no es algo muy agradable y aún tenía varias cosas que preguntar, por ejemplo, porqué su madre no le había dicho antes que era prima de Blaise Zabini.
Después de pasar algunas tiendas importantes de la calle principal se pararon delante una casa. Era una casa vieja y desarreglada, se veía que anteriormente había sido una tienda y que, encima de ésta había un piso.
-Es aquí – anunció Jane
-¿Aquí? – preguntó Alex – Es solo una casa desarreglada
-Por dentro no, vamos – la animó Natalie a seguir. Después de abrir la puerta trasera de la tienda entraron a oscuras
-Yo no estaba en la tienda así que no sé donde están las luces pero… - susurró un hechizo y la luz se prendió dejando ver una espaciosa tienda. Estaba llena de ropa, ropa que en su época debía haber sido completamente a la moda. Se podía ver por la gran cantidad de vestidores que tenía mucho éxito.
-Vaya – susurró admirada mientras abría la caja y descubría que aún quedaban monedas dentro
-Pensaba que habías venido a arreglarla – sonrió Natalie
-Lo hice, esto no estaba – dijo Jane acercándose a la caja alejando a Alex
-Auch, mamá hay una nota – dijo Alex
-Parece de… - abrió con cuidado el papel y al suelo cayeron unas llaves, miraron el papel pero estaba en blanco
-¿Qué diablos…? – intentó preguntar la estudiante
-La moto de Sirius – sonrió la rubia después de recoger las llaves – Al parecer Sirius también te dejó su moto – sonrió Jane con nostalgia después de pasarle las llaves a su hija
-¿Moto¿Qué moto? – preguntó Alex - ¿Y estás hablando de tío Sirius¿Des de cuándo él tenía algo como una moto?
-Vaya, tío Sirius, a Severus no le debe hacer mucha gracia – sonrió Natalie
-No pero es tan divertido – sonrieron madre e hija
-Supongo que Sirius dejó su moto a quién heredara la tienda, confió en nuestro buen juicio – dijo Natalie
-Dirás en tu buen juicio, en el mío no confió nunca
-Entonces… ¿esto es mío? – preguntó Alex, era mucho más interesante saber que tenía una tienda y un piso
-Si pero hasta que cumplas la mayoría de edad ni sueñes que vendrás aquí – a Alex se le iluminaron los ojos
-Pero no sé que harás con la tienda, tengo entendido que quieres ser medimago – dijo Natalie mientras paseaba por la tienda mirando la ropa
-Pero Ginny…siempre había querido tener un restaurante, esta tienda es lo suficientemente grande como para habilitarlo para ser un restaurante
-¿Ginny Weasley? Pensaba que sería auror o algo por el estilo – Alex negó con la cabeza a lo dicho por Natalie
-Dice que como su hermano ya lo será no tendrá gracia que ella también, sería poco importante. ¿Puedo ver el piso?
-Puedes pero ya te digo que tiene tres habitaciones
-¡¿Tres habitaciones?! – las dos hermanas se miraron, no sabía si lo decía por admiración o por insuficiente
Ginny paseaba por los pasillos de noche con su sentido auditivo accionado al máximo, no tenía ganas que Filch la sorprendiera a la vuelta de la esquina. Justo cuando doblaba la esquina noto como una mano la cogía fuertemente de la cintura y otra le tapaba la boca
-Silencio – susurró una voz fría. Ginny hubiera querido decir o hacer algo pero el aliento de Draco en oído la había aturdido aún más después del susto – Filch está cerca. Ven conmigo – y sin dejar su cintura condujo a la pelirroja por pasillos que hubiera jurado que nunca antes había ido. Después se pararon delante de un tapiz precioso, una representación de las cuatro estaciones. Un prado florecido, la primavera, hojas de color marrón volando indicaban el otoño, un árbol con nieve en sus ramas el invierno y un precioso sol indicando el verano – Vamos
-¡¿Quieres matarme del susto?! – se quejó la pelirroja cuando ya pudo hablar con libertad - ¡Vaya susto que me has dado! – dijo mientras le daba un golpe en el brazo
-Oish…duele pelirroja – se quejó él – Encima que te salvo de un castigo seguro, que desagradecida – dijo con su pose más Slytherin posible, después se sentó en un amplio sofá
-¿Dónde estamos?
-La descubrimos por casualidad. Es una Sala Común un poco especial
-¿Si? – preguntó Ginny curiosa mientras lo examinaba todo. Parecía la habitación de Slytherin de Draco y Blaise
-Cada casa tiene una, o al menos la suponemos, esta solo se abre si lo hace un Slytherin pero funciona más o menos como la Sala de las Necesidades – anunció mientras veía como la vista de Ginny recorría la estancia
-Tendré que buscar la de Griffindor – sonrió ella mientras iba hacia donde estaba Draco y se sentaba a su lado - ¿No te ha vuelto a llamar? – preguntó de repente ella sin mirarlo a los ojos
-Esta noche, justo después de quedar contigo
-¿Quieres que quedemos otro día? – preguntó la chica preocupada mirándolo
-No
-¿Seguro? Debes cerrar la mente y eso requiere…
-No – sonrió Draco mientras acercaba a Ginny a su cuerpo como todo un seductor – Tengo una gran habilidad en cerrar la mente – sonrió mientras le daba un suave beso en los labios – No como otros
-¡Oye! – se quejó ella dando otro golpe en el brazo de él pero Draco calló la acusación con un beso más apasionado atrapándola entre su cuerpo y el sofá. Antes de que ninguno de los dos se diera cuenta la mano de Draco ya estaba viajando por la suave espalda de Ginny. Draco dirigió la mano hacia el ombligo de la chica lo que hizo que ella riera
-¿Qué? – preguntó preocupado, había estado sumido en las sensaciones que ella le hacia sentir, el sentir las dos lenguas mezcladas, el olor de ella embriagándole…todo
-Nada, tengo cosquillas en el ombligo – sonrió ella – Lo siento
-¿En el ombligo? – preguntó Draco divertido mientras sus dedos se encargaban de rodear el pequeño agujero del vientre de la chica y ella soltó una risita – Es divertido, ya sé tu punto débil pelirroja
-¿Y el tuyo? – preguntó ella curiosa mientras empezaba a dar pequeños besos en el cuello – No, en el cuello no
-No – sonrió él divertido mientras sentía como la pelirroja empezaba a desabotonar la camisa de él, los ojos de ella se dirigieron a los grises de él
-¿Puedo?
-Bueno…si me lo pides hasta el cansancio… - dijo divertido él Ginny se levantó un poco para quedar sentada encima de él y lo besó apasionadamente – Podría servir… - Ginny consiguió deshacerse de la camisa muggle que usaba él y empezó a besar los hombros y bajar hasta las costillas. Draco se movió incómodo
-Aja – sonrió contenta ella
-No son cosquillas – se justificó él mientras Ginny empezaba a acariciar esa zona – Vale, si¿contenta?
-Mucho. Los chicos no podéis resistiros a eso – sonrió ella mientras le daba un beso a Draco
-¿Chicos? – Ginny se recriminó mentalmente
-Bueno, lo supongo. Siempre cuando quieres…
-Potter – la cortó el rubio platino
-Draco…
-O sea que lo hiciste con él
-Si – contestó sin saber como reaccionar
-Genial – susurró empezando a abrocharse
-Oye… ¿qué diablos te pasa? – la pelirroja se levantó colocándose bien la parte de arriba
-¿Qué me pasa? Resulta que mi enemigo se lo ha hecho con mi chica ¿aún me preguntas qué me pasa? – preguntó exaltado, Ginny parpadeó, primero por el posesivo y después por la manera en que él lo había dicho.
-¡Draco! No soy propiedad tuya ni de nadie y tengo un pasado, como tu. ¿O me dirás que tú también eres virgen? – el chico la miró indignado
-Eso no tiene nada que ver tu eres…
-Una chica y como tal tengo los mismo derechos que tu – dijo ella - ¿Pero que os creéis? Una chica no es más digna por ser virgen y si piensas así debes tener una mente muy pequeña de miras
-Pero… ¿acaso no te importa que la otra gente lo sepa?
-¡Nadie lo sabe Draco! Lo sabes tu y mis cuatro amigos
-Y el trío
-Y el trío pero… ¡ya está! En cambio medio Hogwarts, por no decir todo, sabe que tu te acostaste con Pansy y no sé cuantas chicas más – Draco abrió la boca para hablar pero se quedó sin habla – Además, si quieres estar a mi lado debes saber que Harry no es tu enemigo, es mi amigo – y sin más salió de la habitación sulfurada. Justo cuando la puerta se cerró Draco estrelló un jarrón contra la pared
Alex entró en su sala común después de haber pasado un día entero con su tía y su madre. Aún le costaba creer que todas las mujeres de su familia hubieran sido unas sex-symbol en su época, aunque con solo mirarlas ya se veía.
Su madre, Jane Thomas se mantenía casi igual que a sus 18 años. Un logro para cualquiera y algo prácticamente imposible. Mientras que Natalie Zabini, antiguamente Natalie Thomas, se veía que había sido una mujer hermosa aunque ahora, a diferencia de su hermana, tuviera ciertas arrugas y ciertos cambios lógicos en su cuerpo.
Era muy tarde y solo se encontró con Harry y Hermione que estaban muy encariñados.
-Hola – saludó de lejos, dejándoles el tiempo suficiente para separarse y arreglarse lo que estaba fuera de sitio
-Hola – saludó Hermione cohibida. Desde que Harry había estado con Ginny la actitud de niño bueno y avergonzado había cambiado, ahora que estaba con Hermione, podías ver a un chico de 17 años completamente normal, eso si, con un grado de madurez muy por encima de la media
-Hola Alex – saludó Harry pasándose una mano por el pelo intentando ordenarlo
-No lo intentes, es imposible – dijeron las dos chicas a la vez
-Vale señoritas – dijo el chico
-Harry – dijo Alex después de haber reído – Puedo… ¿hablar contigo en privado?
-Claro, bueno… - dijo Harry mirando a Hermione
-No, tranquilo. Me voy a dormir – dijo Hermione levantándose
-Después te lo va a decir igualmente pero… - sonrió Alex
-Lo sé, pobre de él que no lo haga – bromeó la castaña después de despedirse de Harry con un beso – Buenas noches
-Buenas noches – contestaron los dos. Después de que Hermione desapareciera Harry miró expectante a la Griffindor
-Esto es tuyo – susurró ella alargando la mano y depositando en la mano del chico unas llaves
-¿Qué es?
-Son las llaves de la moto de Sirius
-¿Sirius? – los ojos verdes de Harry buscaron a los azules de Alex pero ella desvió la vista - ¿Conocías a Sirius lo suficiente para que te dejará su moto?
-Más o menos. Esto me lo dio mi madre, al parecer es como… ¿un video muggle? – Harry asintió – Contando más o menos lo que pasó durante los años en los que viviste con tus tíos. – Harry lo recibió y se lo quedó mirando, parecía un diario. – Espero que te sirva de algo – Alex se levantó dispuesta a marcharse
-Alex… - la chica se giró mientras veía a Harry sonreír – Gracias
-De nada
-Y esto… - dijo lanzándole las llaves – Es tuyo, yo ya tengo una escoba
Harry miró el pequeño libro delante suyo, no sabía que hacer. Alex le había dicho que era como un video muggle pero era evidente que no funcionaba como tal.
Decidió sentarse delante del fuego y, encima de una mesita pequeña, abrió el libro e inmediatamente unas imágenes salieron proyectadas hacia arriba quedando al nivel de los ojos de Harry.
"Si alguna vez me pasa algo, esto debe ser para Harry"
Harry sintió un escalofrío, era la voz de Sirius. Y entonces, las imágenes desordenadas, empezaron a seguir un orden concreto.
(n/a: Para entender esta parte es necesario, por lo menos, haber leído el Sabor de la Necesidad ya que salen varios personajes que sino no tienen sentido, sorry)
Sirius salió del cementerio donde se había encontrado a Natalie y donde reposaban sus amigos y…ella.
Capturar y matar a Peter no haría que ni James, ni Lily ni Cloe volvieran pero le ayudaría a sentirse mejor. Se dirigió rápidamente a casa de Deborah Smith.
Justo cuando iba a tocar la puerta ésta se abrió solo.
-Perdón – se disculpó una chica. Tenía unos ojos negros profundos y un pelo largo recogido en una coleta. No era guapa pero tampoco era fea
-Disculpada – pero en vez de hacerse un lado para que la chica pudiera pasar se puso delante de ella
-¿Qué quieres?
-Eres Deborah ¿verdad? – la chica lo miró.
-Sirius Black
-Así es, estoy buscando a Peter. – la chica parecía mirarlo con cierto recelo, habían empezado a circular ciertos rumores por el mundo mágico
-Hace días que no lo he visto – dijo evitando la mirada gris de él e intentó pasar pero el brazo de Sirius se lo impidió.
-Nos ha traicionado a todos y a ti la primera – los ojos oscuros de ella se levantaron medio humedecidos
-No le hagas daño
-No puedo prometerte esto
-Le encontrarás en el barrio muggle que comunica con el Callejón Diagon.
-Gracias – Sirius la abrazó. Al parecer mucha más gente de la que pensaba había caído en la desgracia y la miseria por culpa de Voldemort.
Jane salió apurada de su clase como auror. Hacia solo dos meses que había empezado pero gracias a todas las clases extras que Julia le había dado había conseguido tener un nivel mucho más alto que la media de estudiantes de su edad.
A los pocos meses de nacer Alexandra, una niña preciosa, había empezado a hacer un curso a distancia pero eso no la acababa de convencer, así que después de sobornar a Arabella para que cuidará de Alex empezó a hacer un curso como dios manda y ahora, gracias a la influencia de Albus Dumbledore, estaba en el último curso de la carrera y empezaban a hacer trabajos de campo.
Ella y una compañera suya habían sido elegidas para ir con unos aurores especializados a capturar a un mortífago loco que había acorralado a un brujo en pleno barrio muggle.
-Vaya locos que andan sueltos por el mundo – dijo su compañera.
El lugar estaba acordonado, habían aplicado un hechizo para que nadie no mágico pudiera salir o entrar en ese espacio.
-¡James y Lily¿¡Cómo has podido Sirius!? – Peter Pettigrew estaba contra la pared mientras que Black lo apuntaba con la varita. Jane se quedó petrificada al ver la cara de Sirius
-Me da igual lo que digas Peter. Voy a matarte – susurró Sirius. Su voz era de psicópata y su cara no desmentía eso
-¡Nos has traicionado!
-¡Sirius! – Alice Longbottom apareció en ese momento – Sirius, por favor
-Apártate Alice voy a… - pero antes de que Sirius pudiera terminar la frase Peter, aprovechando ese descuido, hizo volar la calle. Jane consiguió proteger a su amiga y su amigo con un escudo mágico
-¿Estáis bien? – preguntó la rubia que estaba al lado de la señora Longbottom
-Si – susurró Alice medio aturdida
-¡Pettigrew!! – gritó Sirius como un loco.
-Dios santo – dijo Jane con horror mirando la calle. Solo había cadáveres. – ¡Patty! – gritó viendo que su compañera había muerto al acto
-Se ha escapado – Sirius se acercó a ellas para asegurarse que estaban bien. Pensaba abrazarlas y después continuar con la búsqueda del traidor
-¡Crucio!! – otros aurores aparecieron en el momento. Sirius calló de rodillas dejando un rugido
-¡Sirius! – Jane iba a ayudarlo cuando Barty Crouch hijo, que también estaba de prácticas gracias a su padre, la detuvo
-Basta Jane
-¡Sirius! – Jane se removía entre los brazos de Barty intentando llegar hacia su amigo que ahora estaba inconsciente
-Bartemius – Alice se levantó dispuesta a hablar con el dirigente de esa operación. Barty Crouch padre – No era necesario torturarle
-¿Qué haces aquí Alice? – preguntó él sin tan siquiera mirarla – Pensaba que estabas en casa cuidando de tu hijo
-Hoy se ha quedado Frank pero ese no es el tema. ¡No hacia falta torturarle!
-Claro que hacia falta. El fue el asesino de James y Lily ¿no te acuerdas? – Alice se quedó ahí quieta, paralizada. Le costaba tanto creer eso. Que Sirius hubiese vendido a James y Lily, que fuera capaz de desear daño alguno a Harry
-¡Eso es mentira! – gritó Jane - ¡El culpable no es Sirius!
-Cállese señorita Thomas o será acusada de traición y la expulsaremos del país – Barty hijo se la llevó de ahí. Eran buenos amigos, o eso creía Jane hasta que se enteró que era mortífago
Natalie estaba indignada después de leer la noticia en el periódico. Sirius Black apresador por haber asesinado a James y Lily Potter.
¡Por Dios! Se había enfadado con Alice por no entender que Sirius nunca haría eso y ahora…Alice estaba en el hospital. Loca.
Había leído la noticia en el Diario del Profeta. Ahora era diferente que durante los años de máximo esplendor de Voldemort. Durante esos años, las muertes eran tratadas como una excusa para hacer de cotillas de todas las familias mágicas. Aún recordaba el artículo donde se decía la muerte de su hermana, decían toda la lista de ex novios conocidos de Cloe, su relación con Sirius y una larga lista de sus antepasados más famosos. Ahora la acusaban de traidora, al igual que Sirius, la muerte de Cloe, antes considerada una víctima más, ahora era "el plan fallido de la pareja de mortífagos Sirius Black y Cloe Thomas"
Había intentado hablar con Barty Crouch padre pero no la había escuchado y la había amenazado, igual que a Jane, con la expulsión del país algo que ella, en ese momento, no podía permitirse.
Sirius estaba en Azkaban y ella no había podido hacer nada. El mundo entero pensaba que era un traidor, incluso Remus.
-Remus… - susurró pero el llanto de su hijo, de año y medio de edad la despertó de sus sueños
Solo veía el sol salir y esconderse. Nada más. No sabía que pasaba en el mundo. De vez en cuando, al entrar algún nuevo preso algunos preguntaban algo del mundo exterior. Ahora que Voldemort había desaparecido los muggles tenían una mejor aceptación.
El mundo mágico da asco – había dicho el pobre loco que estaba en la celda de al lado. Le parecía que era Barty Crouch hijo pero no podía jurar nada, no ahora, no ahí.
Iba a rendirse, no podía vivir así. Se sentía desgraciado y solo hacia año y medio que estaba encerrado. Los malditos dementores eran crueles, le hacían revivir una y otra vez la muerte de Cloe. Y, cuando estaba demasiado cansado para llorar y se dormía en su cabeza aparecían los ojos verdes de Harry.
Deseaba de todo corazón que estuviera bien. Necesitaba que Harry estuviera bien. Algo de bueno debía haber sobrevivido a la masacre de Voldemort.
-Lo mejor que puedes hacer es resignarte – eso se lo había dicho el que estaba en el lado opuesto de Barty Crouch hijo. No tenía ni idea de quien era, ni tampoco quería saberlo. Un desgraciado más.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo al recordar que muchos habían entrado ahí por torturar a Alice y Frank Longbottom. Desgraciados todos.
Sintió como una plata de comida desaparecía y otra aparecía. Por suerte o por desgracia la plata con la comida solo desaparecía por dos razones, una porqué el preso se hubiese terminado la comida y otra porqué la comida estuviera pasada, así que la comida podía permanecer por días en la celda. Era una manera de decir "seguirás viviendo y seguiremos torturándote".
Pero él ya hacía una semana que no comía y notaba que le faltaban las fuerzas. Pronto se iría y se reuniría con Cloe. Cloe. Cloe. Cloe.
Solo cuando pensaba en ella parecía que el mundo era mucho mejor.
Cloe.
-Sirius… - Sirius dejó ir una carcajada al aire. Muchos pensaron que ya estaba loco perdido. Él incluido. Sentía su voz en esa horrible noche de invierno. Tenía frío. Notaba la falta de calorías – Sirius… - y de repente sintió como unos brazos lo rodeaban. Unos brazos cálidos. Con cuidado abrió los ojos. No quería que fuera un sueño. Y ahí estaban, los ojos color miel que lo volvían loco.
-¿Natalie? – la persona delante sonrió tímidamente. Él también lo hizo. Nunca podría confundir a esa persona que tenía delante. No a ella. Sería como decir que Remus confundiría a Natalie - ¿Eres…
-Sirius – con cuidado la preciosa morena se abrazó a él. Sirius no pudo responder. No podía sentir el calor de su cuerpo. No de ella. La apartó de su cuerpo.
-Es un sueño – dijo atóntito
-No
-Tú no puedes…
-No lo estoy – susurró para arrodillarse en el suelo delante de la cama de Sirius
-¿Qué…
-No tengo mucho tiempo.
-¿Cómo…
-He conocido a Merlín – sonrió ella – Y con un poco de magia, que también existe ahí arriba o donde quiera que este, he podido venir
-¿Venir¿Ahí arriba? No entiendo
-He venido a cambiar el destino
-¿Qué destino?
-El tuyo. No morirás aquí. No es tu hora. Debes salvar a Harry
-Harry…
-No sé como evolucionaran las cosas Sirius, no lo sé, pero te prometo que cuando sea el momento adecuado para acercarte a Harry…te lo diré. – pero Sirius no la estaba escuchando. Había alargado su mano con miedo y poco a poco se acercaba al rostro de ella. Cloe cerró los ojos al sentir como el dedo de Sirius acariciaba suavemente su mejilla, después con toda la palma. De los ojos de los dos cayeron lágrimas y antes de que cualquiera pudiera decir algo Sirius saltó de la cama y abordó los labios de ella. Besándola como nunca lo había hecho.
-Cloe… - Sirius estaba llorando otra vez por ella pero esta vez era diferente. Esta vez estaba con ella.
-Sirius – se separó un poco para cogerlo de las mejillas y besarlo suavemente – Dios te hecho tanto de menos
-No te vayas – los ojos de ella volvieron a opacarse
-Sirius yo… - de repente vieron como los dementores se ponían nerviosos y miraban al interior de la celda de Sirius sin obtener ningún resultado
-Han debido sentir tu presencia – Cloe volvió a separarse de él
-No pueden sentir mi presencia. No tengo presencia Sirius
-Pero…
-Sienten la tuya, está feliz
-¿Qué quieres decir?
-Continuó estando muerta por muy duro que suene
-¡Pero estás aquí!
-Solo temporalmente – se levantó un poco de sus rodillas para besarlo suavemente
-¡No puedes dejarme otra vez!
-Te quiero
-¡Dios! Yo también te quiero. Quiero volver contigo a Hogsmeade. Tener tu tienda. Tener a nuestro hijo – dijo colocando suavemente su mano en el vientre de ella
-Hija, hubiera sido una niña – sonrió con tristeza ella – Tengo veinte minutos más Sirius. Solo veinte minutos más y…no quiero marcharme sin haber hecho algo de nuevo contigo – y sin que él tuviera tiempo de contestar se levantó rápidamente besándolo con pasión
-Te castigarán en el cielo por esto – susurró Sirius cuando había sentido que la parte de arriba de su "uniforme de la cárcel" había caído al suelo
-Pues que lo hagan – sonrió ella mientras los dos volvían a tener el cariño que durante tantos años habían perdido.
Jane entró en El Callejón de la Hilandera cubierta por una capa. No quería que nadie la reconociera. No hacia ni media hora que había pasado por casa de Arabella a recoger a Alex.
Cada día era lo mismo. Salía de su casa para ir a la casa de Severus y de ahí a casa de Arabella. De la casa de Arabella a la "universidad" y después el mismo recorrido al revés.
Llamó suavemente a la puerta y después de susurrar un tipo de contraseña la puerta se abrió.
-Hola – sonrió la rubia después de cerrar la puerta y quitarse la capucha
-¿Cómo ha ido el día? – preguntó Severus mientras recibía un beso de la rubia y cogía a la pequeña de un año y medio en brazos
-Bien. Aunque deberíamos apuntar a Alex a una guardería muggle
-No pienso llevar a mi hija a un sitio con extraños
-Bella ya es mayor y además debe cuidar de Harry
-Me da igual que haya de cuidar al hijo de Potter – pero la expresión de enfadado se marchó cuando la pequeña empezó a hablar con palabras a medias
-Severus… - Jane se acercó a él con actitud sospechosa
-No hagas eso aquí que después vienen mortífagos, me acuerdo de algo que me dijiste y me desconcentró en cerrar la mente – contestó enfadado mientras se ponía la capa. La chimenea de casa de Severus era la única entrada posible a la casa donde, habitualmente, vivían Jane y Alex y Severus por algunas noches. Era algo duro pero que la pareja había sabido sobrellevar. Tiempo después habilitarían la chimenea del despacho de Dumbledore y la de la habitación del pequeño Malfoy para que comunicaran con ellos en un caso extremo
-Vale – pero antes de nada lo besó tiernamente en los labios haciendo que su hija soltara una carcajada
-Sois las dos unas tramposas – susurró él de mal humor aún sin poder evitar estar encantado con las dos chicas que formaban su familia. Dejó a la pequeña en el suelo mientras no dejaba de tenerla cogida por una mano
-Ya sabe caminar, no se va a caer – sonrió Jane después de apagar la última vela de la casa
-Puedo sobreprotegerla lo que quiero, más aún porqué de grande saldrá igual que tu y tus alocadas hermanas – refunfuñó él mientras llevaba a su hija de la mano hacia la chimenea
-Natalie no es alocada – respondió ella mientras cogía de la mano a su marido dispuesta a ir a casa
Desde la visita de Cloe la cárcel había sido mucho más "agradable" si se podía decir así. Siempre que sentía que volvía a derrumbarse se convertía en perro para revivir una y otra vez la visita de su chica. Recordaba con una tonta sonrisa que antes de irse no había parado de repetir "te quiero, te quiero, te quiero".
Además, había la foto de ella que no sabía como había llegado hacia su celda. Esa foto que tiempo atrás, tras su muerte, había mirado durante horas. Más o menos igual que ahora.
Aunque era verdad, no volvería a verla nunca más. Era un sentimiento agridulce. Le dolía muchísimo estar solo en ese sitio pero…al menos ella…estaba a salvo de la maldad de ese mundo y él prometía que un día se reuniría con ella.
Y por casualidad cayó en sus manos un ejemplar del Diario del Profeta.
Y ahí estaba, inconfundible. Peter Pettigrew.
"Cuando sea el momento adecuado para acercarte a Harry…te lo diré"
Ahora era el momento adecuado.
-Madre – dijo un Blaise de 12 años, más o menos en sus vacaciones de verano
-Mamá, Blaise – dijo Natalie sin mirarlo mientras terminaba de hacer la comida
-Madre – recalcó él haciéndolos sonreír
-Dime – accedió finalmente Natalie girándose a su hijo para servirle el desayuno
-Hay un perro enorme en la puerta del jardín
-¿Un perro? – Natalie se giró y no pudo dejar de escapar un grito
-¿Qué pasa? – dijo Blaise levantándose
-Nada, nada. Blaise vete a tu cuarto – dijo sin apartar la mirada del enorme perro negro que esperaba, paciente, a que le abrieran la puerta que comunicaba la cocina con el patio interior.
-Pero si íbamos a…
-Lo dejaremos para mañana cielo – respondió Natalie de manera cordial pero imperativa
-Bueno, pero entonces tendré el doble de presupuesto
-No sabes como odio que hayas aprendido eso de los Malfoy – Blaise sacó la lengua y se fue para su cuarto. Justo cuando Natalie ya no oyó las pisadas de su hijo y ordenar a su elfa doméstica que vigilará a su hijo que no la interrumpiera fue a abrir la puerta al perro – Sirius – susurró ella mientras vio como el perro cobraba vida humana
-Natalie – Natalie se tapó la boca al ver el mal aspecto del hombre que estaba delante suyo
-Tienes un aspecto…
-…horrible. Lo sé – sonrió él.
-Voy a prepararte algo de comer y te dejaré duchar…OH y ropa nueva
-Natalie no hace falta
-Vas a ver a Harry ¿no?
-Esa era la idea pero…
-No puedes ir como un criminal – él la miró curioso – Sé que no fuiste tú como lo sabe Jane. Deberías ir a verla
-Para ver a nariz de mocos. No gracias – negó Sirius mientras se sentaba en la mesa - ¿Te importa que coma cómo un cerdo? – preguntó inocentemente aunque Natalie pudo ver que lo haría de todas formas
-Puedes mientras yo no esté delante. Ahora vengo.
Después de dejar a Sirius comer y ducharse envió al moreno, a regañadientes, a dormir en una cama como dios manda, cosa que el fugitivo interiormente agradeció porque la de años que no lo había hecho sin sentirse miserable.
-Buenos días Bella Durmiente – saludó Natalie cuando vio al ex merodeador entrar por la puerta del comedor donde estaba comiendo la señora Zabini – Has dormido dos días seguidos – Sirius se rascó la cabeza aún medio dormido
-¿Y tú hijo?
-Está con Narcisa y Lucius
-¿Malfoy?
-Es amigo íntimo de Draco, el hijo de ambos – Sirius hizo una mueca
-Deberías controlar las amistades de tu hijo.
-Draco y Narcisa no son malas personas
-Pero Lucius si y ni hablar de Abraxas – Natalie bajó la mirada – No pienso perdonarles lo que te hicieron a ti, a Remus y a Cloe. Nunca
-Lo sé.
-Como tampoco pienso perdonar a Peter
-¿Has visto la foto del profeta? – preguntó Natalie mientras llamaba a su elfa para que atendiera a Sirius
-¿Tú también te has dado cuenta?
-Si sabes que debes buscar si – sonrió ella una vez Sirius estuvo servido – Te llevaré a ver a Jane
-No quiero…
-Te mueres de ganas de verla, es tu hermana pequeña también
-Tengo debilidad por las Thomas – sonrió, por primera vez en mucho tiempo, con sinceridad
Entraron en la casa de Severus con una llave mágica que tenía Natalie. Al parecer Snape no había dejado de protegerse por mucho que Voldemort hubiese desaparecido, o eso creían todos.
Esta chimenea es la única que comunica con casa de Jane, bueno, hay dos más.
-En el despacho de Dumbledore – dijo Sirius después de transformarse en persona. El hecho que Dumbledore tuviera acceso a casa de Jane y Snape, con la confianza ciega que tenía el director en el ex Slytherin hacia el hecho totalmente obvio.
-Y la otra en la habitación de Draco Malfoy
-¿Cómo¿Y Snape está tan tranquilo?
-Es de un solo uso. Te dejaré ir solo, tengo que ir a ver a alguien – aclaró ella mientras se dirigía, sin vacilar, hasta la chimenea sin dejar de sentir a Sirius refunfuñar por tener que enfrontarse, de nuevo, con Snivellus
Jane estaba sentada en su cocina leyendo el Diario del Profeta mientras sentía la risa de Alex al jugar con una snich dorada para niños. Era una que no se elevaba más de cinco metros del suelo y que no iba a tanta velocidad. Después de que le regalaran la escoba había sido imposible que la pequeña Thomas se bajara de ella. Debía ser cosa de familia. Ella había sido cazadora, al igual que Cloe y Joshua. A Natalie siempre le dieron un poco de miedo las alturas sin suelo y a Mark…bueno, no había tenido la oportunidad de entrar en ningún equipo.
-¿Estás bien? – preguntó la voz varonil de Severus después de apoyar su mano en su hombro
-Si – susurró ella mientras apoyaba la cabeza en el pecho de su compañero – Pensaba en mis hermanos
-Ya – Severus abrazó sus hombros para intentar confortarla
-Mamá… - de repente Alex entró en la cocina, la niña no pudo dejar escapar una sonrisa tierna – No te muevas papá – dijo ella mientras invitaba a su padre a continuar abrazando a su madre. No era muy común ver esa escena
-¿Qué quieres cielo? – preguntó Jane divertida por la reacción de su hija y sacando del apuro a Severus
-Hay un hombre raro en el patio, como siempre me decís que os avise pues…
-¿Cómo? – Severus ya había sacado la varita y Jane tardó menos de cinco segundos en hacer lo mismo – Voy a ver
-Alex cielo, si sientes que alguien extraño entra en la casa…
-Voy a la dirección que me diste – Jane asintió y besó suavemente la cabeza de su hija para después salir al jardín trasero
Pero lo que se encontró ahí fue algo insólito. Vio como Sirius se levantaba rápidamente del suelo y se liaba a golpes muggles con Severus. Un momento… ¿Sirius?
¿Qué diablos hacía ahí?
-¡Severus! – Jane avanzó hacia ellos - ¡Sirius! – pero ninguno le prestaba atención, estaban más entretenidos pegándose el uno al otro recordando tiempos pasados - ¡Basta! – y con un hechizo logró separarlos - ¿Se puede saber que hacéis? – preguntó indignada como una madre se lo pregunta a sus hijos – Y no os atreváis a decir que ha empezado él – los dos cerraron la boca y justo cuando el hechizo desapareció intentaron volverse a golpear pero Jane detuvo a Severus mientras intentaba apartar a Sirius con el brazo extendido – Cálmate Severus – susurró Jane después se volvió hacia Sirius - ¿No has pensado en avisar?
-Claro. Escribiré al Diario del Profeta "Voy a visitar a Jane Thomas, firmado Sirius Black" – dijo con evidente tono burlón
-Voy a enviarte a las autoridades
-¿Qué tanto resentimiento Snivellus? Cuidé de Jane todo el tiempo que tu no podías por tu trabajo extra oficial – dijo Sirius para picarlo, le jodía muchísimo que él hubiera estado en la cárcel por algo que no hizo y que él, Severus Snape, estuviera tan tranquilo con su familia
-¡Sirius! – lo regañó Jane mientras intentaba retener a Severus – Ve con Alex Severus
-No pienso dejarte con… - pero calló al ver una media sonrisa de ella – Solo quince minutos y porqué sé que a ti no te haría nada pero Black… - Sirius lo miró como quien mira a un inferior – No te acerques a Hogwarts este curso porqué yo estaré esperándote y, personalmente y por mucho que lo odie, el favor se lo debo a Potter no a ti
-Des… - pero Severus lo calló con una última frase
-Pero no debes olvidar Black que no puedo devolverle el favor a Potter porqué…los traicionaste y ahora…están muertos junto a tu querida prometida
-¡Cabrón! – Sirius se lanzó con todas su fuerzas pero el pequeño cuerpo de Jane volvía a estar en el medio - ¡Déjame Jane voy a… - pero Sirius no tenía fuerzas al fin y al cabo…
-Vete Severus – dijo Jane suavemente
Después de eso Sirius se quedó en casa de Jane hasta que empezará el curso escolar. Jane sonreía cada vez que sentía a Alex decir "Tío Sirius". Sirius estaba siendo como un verdadero tío. Le había enseñado a volar mejor, le había comprado un par de caprichos con el dinero que Jane había conseguido sacar de la cuenta del joven Black y un largo etcétera que alegraba a la pequeña Thomas.
La pena era que Severus se había ido. Jane indignada por lo que había dicho su compañero y él porqué tuviera tan buenas migas con Black habían decidido que, por el momento, estarían un tiempo distanciados, aunque no duró mucho porqué después de casi un año sin verlo Jane no tardó ni dos minutos en fundirse en un abrazo cuando él llegó a casa después del segundo curso de su hija, tercero si hablamos del famoso de Harry Potter.
Después de que Sirius apareciera en Hogwarts volvió a venir para despedirse de Jane y Alex. Iba a las montañas y, aunque ninguno de los dos quisiera reconocerlo, había decidido hacer una tregua, por el bien de Alex y Jane. Sirius le confesó a Severus, sin que supiera que Jane estaba escuchando, que él hubiera deseado tener a una familia como la que formaban ellos tres.
-Aunque no me guste también es tu familia – había dicho de mala gana Severus
Jane hubiera querido salir y abrazar a esos dos hombres, que por fin eran hombres, y asegurarles que todo sería, por fin, perfecto.
-No quiero que te vayas tío Sirius – protestó Alex cuando él debía marcharse
-Pronto volverás a verme
-Si por desgracia volverá Alexandra – dijo Severus recibiendo un suave codazo de Jane
-Por cierto Alex – la niña alzó sus ojos azules ilusionada – Hay un regalo debajo de tu almohada – la niña, después de abrazar y dar un suave beso en la mejilla a su tío favorito subió como alma que lleva al diablo hacia su habitación
-¿Qué es?
-La misma escoba que he comprado para Harry. Al fin y al cabo…
-Te quiero muchísimo Sirius – Jane lo abrazó – Y Harry también lo hace
-Lo sé, ahora lo sé – sonrió Sirius con orgullo
-Debo decirte Black que Potter es la mezcla perfecta de Potter y Evans
-La señora Potter – dijo Jane imitando a la perfección la voz de James
-Snape – él lo miró extrañado – Cuida de él, por favor, yo no voy a estar siempre
-¡Tío Sirius es fantástico! – se oyó el gritó de alegría de la pequeña Alex
-Debo marcharme antes de que baje – abrazó a Jane y después encajó la mano a Severus, los dos sabían que, aunque hubiera resentimiento entre los dos, si algún día necesitaban algo…estarían ahí.
Estaba incómodo, no podía dormir. Había hablado con Jane hacia poco, Severus había preguntado por él y Alex decía que su compañera de cuarto, Ginny Weasley, estaba extraña junto al trío maravilla y eso era malo.
-Harry corre peligro – la voz de Cloe lo despertó totalmente. La buscó por la habitación pero no la encontró y antes de que pudiera alguien decir o hacer nada se había vestido y presentado en el despacho de Albus Dumbledore
Todo estaba oscuro. Todo. Hacia solo dos segundos, aunque quien decía dos segundo podía decir dos minutos, dos horas, dos días, dos meses…había perdido la noción del tiempo, que estaba luchando con su prima, Bellatrix Lestrange y ahora…la nada.
-La nada – susurró él
-¿Y nosotros? – y de repente todo se iluminó mostrando a la grácil figura de Cloe. Estaban los dos flotando en un espacio…rojo. Algo raro pero en lo que no se paró a pensar cuando volvió a sentir la calidez del cuerpo de Cloe entre sus brazos
-Te he echado tanto de menos – susurró mientras la besaba con toda la pasión acumulada por esos años que no la había visto
-Y yo…te necesitaba tanto
-Muy bien Canuto, a ella si y a nosotros no, quizá debería ponerme pecho y una melena negra – Sirius levantó la vista al sentir esa voz…la voz de su mejor amigo
-¡James! – pero no solo él, al lado de James Potter estaba Lily, sonriente y con los ojos verdes brillantes y, al otro lado, estaban Frank y Alice - ¿Habéis… - a diferencia de James, Lily y Cloe, los Longbottom parecían muy mayores, igual que debía parecerlo él
-Si…aunque…ahora ya no…estamos locos – Cloe hizo una pequeña tos – Gracias a Cloe claro – agregó Alice. Sirius atrajo a más a su prometida a su cuerpo. Desearía poder haberlo hecho mucho más tiempo de lo que hizo. No sabía cuanto había deseado poder tener el cuerpo de Cloe junto al suyo pero eso significa que…
-¿Estoy… - preguntó Sirius
-No del todo – Cloe se separó de él – Escúchame Sirius. Tenemos una oportunidad, dije que cambaría el destino…podemos hacerlo
-¿Cómo?
-En la lucha final – siguió James – Junto a mi hijo, junto a Harry
Ya está¿Qué tal? Seguro que estáis pensando en matarme después de este final, jiji.
Evidentemente, este capi volvían a ser dos capis diferentes, primero hasta que Harry recibe el "video" y después la historia de Sirius pero al final decidí ponerlos juntos (es que sino no terminaré el fic ni cuando tenga 50 años, xD)
Diferentes comentarios.
Primero sobre Draco y Ginny, me gustó escribir esa parte, en la mayoria de fics, tanto en los escritos por chicas como por chicas, las protagonistas siempre son vírgenes o casi, pues bien, yo lo he planteado diferente, a mi ya no me queda ni una virgen, xD, bueno, solo Alex. Y Draco se ha cabreado, bastante además, por saber que no sería el primero. Así que, como véis, en este fic las chicas no van a ser las débiles que tendrán que ser protegidas.
Segundo, la historia de Sirius. Lo que adoré más, espero que vosotros también, fue la escena de Sirius y Cloe, la hecho muchísimo de menos y no podía olvidarme simplemente de ella.
Otra cosa que me gustó mucho, todo el mundo me pregunta por la pareja de Dan y Pansy...pues no puedo avanzar mucho pero como entenderéis no podremos hacer mucho hasta que Pansy no haya superado lo de su violación y eso, por desgracia, lleva un tiempo.
Una pregunta que me han hecho muy interesante¿Por qué si Ginny, Luna, Ron, Hermione, Draco y Pansy no son herederos fueron a la reunión? Ron y Hermione son muy fáciles, Harry siempre les cuenta todo, incluso lo que no puede decir. Draco tarde o temprano se habría enterado si Severus está al tanto. Pansy también si Draco y Blaise lo saben y Ginny y Luna pueden saber tanto por los respectivos novios como por sus amigos que son herederos. Queda mejor si todos se enteran al mismo tiempo ¿no? Espero que se haya aclarado.
Sé que el capi ha quedado como...en intriga, lamentablemente tardaremos en saber que pasa, por otras cosas entre medio, ya veréis, xD.
Nada más, me parece que eso es todo lo que tenía que deciros. Oh! Otra cosa, relacionada con los reviews, es que me ha pasado más de una vez y lo lamento mucho, a veces, cuando debo poner la gente que me ha dejado un review a veces, como voy rápido pues, lamentablemente, me dejo a alguien. Si a veces me pasa...¡Perdón! No lo hago queriendo, simplemente se me pasa, errores de persona, sorry otra vez.
Ahora si, agradecer a toda la gente que me dejó un review en el capi pasado (intentando no dejarme a nadie, xD): Piluki, Almu, silginny, Gerulita Evans, ImPoSsIbLeS, luciia3, Serenity, Lils Potter 123, Elassel Granger, Javiera Malfoy, Flor Evans, Mery M. Potter, carmen, Violet Malfoy y Armelle Potter.
Sobre los reviews, como siempre. 15 REVIEWS y actualizo en DOS semanas, sinó os tendréis que esperar todo un mes, hasta el 17 DE MARZO (Casi vacaciones, casi vacaciones!) Así que, ya sabéis.
Como siempre, independientemente de lo que he dicho arriba, si alguien tiene alguna duda, sugerencia, crítica constructiva y/o felicitación (que siempre van bien) por favor mandarme un review para que yo pueda saber lo que pensáis.
Y así, haciendo publicidad, os invitó a pasar por mi sitio web que está colgado en mi profile.
Muchos besos
Se despide con un abrazo
Aya-Mery
